La hermosa Kikyou abrió lentamente sus ojos, y de inmediato se dio cuenta que ya no estaba en el bosque, sino en la habitación de Seto. La muchacha no recordaba nada de lo sucedido, sólo que Pegasus vino a retar a Seto y que ella quedó atrapada en el reino de las sombras gracias al ojo del milenio que poseía. Otra cosa es que ya no estaba vestida con el kimono, sino con un traje de sacerdotisa.

Aun confundida, Kikyou miró hacia todos lados de la habitación para ver si se encontraba su hermano, quería saber si estaba bien, pero desafortunadamente no estaba por ningún lado:

-¿Oni-chan dónde estás?- preguntó un poco triste.

Poco después la joven escuchó que la puerta se abría e inmediatamente vio que Seto estaba ahí sano y salvo. Sin meditarlo, la joven se lanzó desesperadamente a sus brazos:

-¡Oni-chan estás bien!- aseveró llena de alegría.

-Así es- musitó estrechándola en sus brazos- que bueno que despertaste Kikyou-.

Seto sintió que las lágrimas de su hermana empapaban su camisa, pero no le importaba, pues todo lo doloroso había pasado y ambos se encontraban bien.

Estuvieron así un buen rato: en silencio disfrutando de la calidez que sus cuerpos se entregaban; además se sentían más unidos que nunca y no quedaba más que declarar sus sentimientos para que su nueva vida comenzara. Sin embargo, Kikyou quería saber que había pasado con Pegasus, aunque supuso que Seto lo había derrotado:

-¿Oni-chan?- preguntó mientras lo miraba- ¿qué sucedió con Pegasus y su séquito?-.

Kaiba no quería decirle que Pegasus la utilizó para tener un duelo con él, pero sabía que no tenía otra opción más que decirle la verdad.

-Bueno…-Seto vaciló un poco- Pegasus te utilizó convirtiéndote en una marioneta para que tú y yo tuviésemos un duelo-.

-¡¿Qué….?!- interrogó llena de sorpresa- ¿pero…cómo?-.

-No lo sé…pero ese duelo fue el más desafiante que he tenido en mi vida y nunca estuve tan cerca de perderte- Seto la estrechó más en sus brazos- De haber perdido jamás me lo hubiese perdonado y ya no podría seguir avanzando, por eso fue que peleé con todo lo que tenía, además tengo que agradecerte por haberme ayudado en el momento que más te necesité-.

-¿Cómo pude haberte ayudado oni-chan…- inquirió- si yo estaba en el ojo de Pegasus?-.

-Tú me ayudaste…-declaró con voz llana- porque siempre estuviste en mi corazón, porque jamás dejaste de creer en mí y nunca dejaste de amarme, es por esto y mucho más que pude ganar el duelo-.

-Oni-chan…yo- Seto colocó sus dedos en los labios de Kikyou.

-Ahora es mi turno para decirte lo que siento…-una pequeña sonrisa apareció en los labios de Seto- Antes que empezara el duelo me prometí a mi mismo que si ganaba tú y yo estaríamos juntos para siempre, y que te confesaría mis sentimientos, por lo tanto, yo…yo…yo te amo Kikyou, siempre ha sido así, simplemente fui muy tonto durante estos años para darme cuenta.-

-Oni-chan yo también te amo- declaró ufanamente.

-Kikyou yo quería pedirte perdón por todo el sufrimiento que te he hecho pasar, se que mi orgullo y mi arrogancia te han herido varias veces…-.

-No tienes por qué disculparte- interrumpió la joven- sé que hemos pasado tiempos difíciles, pero yo te amo tal como eres: el muchacho que hace lo imposible por las personas que ama, el joven amable y protector. Oni-chan, yo daría lo que fuese por estar contigo, no me importa si somos ricos o pobres. Te amo y siempre lo haré-.

-Yo también mi niña-

Ambos acercaron sus rostros lentamente y sintieron como sus labios se unieron tiernamente. Este simple beso representó un antes y un después en la vida de los ex hermanos Kaiba, tal vez en los papeles todavía seguirían siendo hermanos, pero desde ahora ignorarían toda regla social y vivirían como sus corazones lo determinen.

Poco tiempo después y por la falta de aire, sus labios se separaron, aunque los dos sonreían ufanamente. Finalmente Kaiba dijo:

-Ven Kikyou vamos abajo, ya que preparé la cena-.

-¿De verdad oni-chan?- inquirió con sorpresa.

-Así es, aunque me costó mucho hacerlo- los dos fueron hacia la puerta- ojala que te guste, yo sé que tú cocinas mucho mejor que yo-.

-Estoy segura que me gustará oni-chan- dijo mientras le sonreía tiernamente.

La feliz pareja se dirigió hacia el primer piso para disfrutar de una simple comida.

El tiempo para los ex hermanos Kaiba pasó rápidamente, sin darse cuenta 2 meses habían pasado. Su relación cada vez era más estrecha: recientemente comenzaron a dormir juntos, aunque todavía tenían que disimular su relación de los otros, también ambos se demostraban mucho cariño: en cada beso que disfrutaban, en cada abrazo, en cada sonrisa, incluso en cada suspiro se notaba una gran entrega de sentimientos.

Ya era de mañana y la pareja todavía dormía felizmente abrazada, aunque dormían juntos, todavía no tenían relaciones, pero al paso que iban no tardarían en hacerlo.

Poco después que amaneciera, el despertador sonó e inmediatamente Kaiba despertó, pero no pudo levantarse, pues Kikyou todavía dormía en sus brazos. El joven sonrió y con suavidad trató de despertarla, pero la joven dormitaba profundamente.

-No debimos quedarnos hasta tan tarde despiertos- pensó con resignación.

Kaiba salió de la cama y se dirigió hacia las ventanas, abrió las cortinas y dejó que el sol hiciese su trabajo y sólo ahí la muchacha abrió los ojos.

-Buenos días Kikyou- saludó acercándose a ella.

-Buenos días oni-chan- la joven hizo un bostezo.

-¿Dormiste bien?- la muchacha asintió- porque parece que mi pecho se ha convertido en una excelente almohada…-.

Kikyou se ruborizó levemente y desvió la mirada.

-Bueno…es hora de ir a la escuela- Kaiba se fue dirigió al baño.

-Hai…oni-chan- la joven lo siguió.

Media hora más tarde ambos estaban tomando desayuno, y como de costumbre Kikyou lo había preparado, además se había dado el tiempo de preparar los almuerzos para la escuela. Seto terminó su tasa de té y el arroz, luego se fue a su oficina para recoger sus cosas, revisando sus cosas encontró la baraja que usó Pegasus cuando usó a Kikyou; Kaiba estaba pensando regalársela, pero debía hacerle unos cambios y mejorarla un poco.

Kikyou había terminado se comer y tranquilamente estaba esperando a Seto en la puerta de la mansión, cuando Mariel se le acercó y le dijo:

-Buenos días Kikyou-sama…- la joven de cabello azul hizo una reverencia.

-Buenos días Mariel-san…- Kikyou también reciprocó el saludo.- ¿Recuerda que mañana iremos al cine con Ayame?-.

-Hai…- Mariel sonrió alegremente- y muchas gracias por la invitación-.

-Usted y yo somos amigas, además de alguna manera debo agradecerle por haberme ayudado- en ese momento Seto bajó de las escaleras- Nos iremos como al mediodía y pasaremos todo el día juntas-.

-Está bien Kikyou-sama que tenga un buen día- Kaiba se acercó a Kikyou- Buenos días joven amo…-.

-Buenos días Mariel-san…- Kaiba miró a Kikyou- debemos irnos…hasta luego Mariel-san-.

-Hasta luego Kikyou-sama, Kaiba-sama…- dijo con una reverencia.

-Adiós Mariel-san…- la pareja salió hacia la limosina.

Kaiba le dijo al chofer que fuese a la secundaria Domino y después le dijo a Kikyou:

-Que bueno que hayas invitado a Mariel al cine-.

-Hai…oni.chan- la joven sonrió tiernamente- ella me ayudó mucho, además la considero una buena amiga-.

-Estoy de acuerdo…-aceptó- Bueno…cualquier cosa estaré en mi oficina y puedes avisarle a Roland si necesitas algo. Kikyou consintió.

Aunque la relación había cambiado, Seto no podía dejar se de ser el hermano mayor cuando se trataba de la seguridad se Kikyou.

Sin mayores pormenores la pareja llegó a la escuela, se despidieron del chofer y se dirigieron hacia el edificio; la joven tomó el brazo de Seto y comenzaron a caminar. Sin embargo, a los pocos metros Kaiba se detuvo, al parecer sorprendido por algo que vio, aunque no lo demostraba. Kikyou curiosa le preguntó:

-¿Oni-chan que sucede?-.

-Parece que tenemos un nuevo compañero de clases- dijo con tranquilidad.

Ahí en la puerta del edificio se encontraba un joven alto de cabello azul oscuro apoyado en uno de los pilares, y al parecer ya los había notado, entonces comenzó a caminar hacia ellos.

-Marufuji Ryo…-murmuró Kikyou.

Poco antes de que pudiesen saludarse, Kikyou cayó en sus rodillas apretándose el pecho.

-¡¿Kikyou qué te pasa?!- preguntó alterado Kaiba.

-¡Oni-chan…ayúdame!- gimió la joven, Seto la abrazó contra si.

-¡Kikyou…!- todos los alumnos se acercaron a ver qué pasaba-¿qué te pasa…?-.

Sin embargo la muchacha comenzó a respirar con dificultad y no pudo responderle. En ese momento llegó Ryo a su lado y le dijo:

-Kaiba debes sacar a Kikyou de aquí lo más rápido posible…- advirtió arrodillándose a su lado.

-¿Pero que sucede?- inquirió desesperado.

-Te lo explicaré después, ahora debemos irnos- Kaiba asintió.

Seto la tomó en sus brazos y la llevó a su limosina que por suerte todavía no había abandonado el lugar, Ryo también los acompañó y juntos de fueron en el vehículo.

-¡Chofer a la mansión!- ordenó con desesperación-¡y no te detengas por nada!-.

-Si señor-.

Afortunadamente, mientras más se alejaba Kikyou respiraba más normal y lentamente el dolor se alejó de la joven. Kaiba al ver esto se tranquilizó y le preguntó a Ryo:

-¿Qué demonios acaba de pasar?-.

-Seto, tu hermana está en grave peligro…- Kaiba quedó helado con la noticia.

FIN.