Capítulo VIII: Canciones borrachas y un extraño encuentro.

La noche del 15 de noviembre, Frodo Bolsón y Pippin Tuk se preparaban para abandonar Bolsón Cerrado.

Tal como Pip había prometido, el 'Gordo' Bolger había pasado el día anterior por Hobbiton para llevarse las pertenencias de Frodo, y como el travieso hobbit le había repetido durante todo el día, a partir de esa noche gozaría de la compañía de un valiente y alegre Tuk, a lo que Frodo siempre respondía con risotadas. Bueno, por lo menos si que lo pasaría bien viajando con su primo, eso lo animaba bastante.

-¡hey Frodo!-lo llamó Pippin-. ¿será necesario llevar tan poca comida?

Frodo miró los dos bolsos llenos de alimentos que el propio Pip se preocuparía de llevar.

-Mm.…no-le dijo éste sonriendo sarcásticamente-. Creo que es demasiada para dos hobbits..mm, dejaremos un bolso acá.

Pippin se aferró a los bolsos con fuerza.

-bueno, está bien..será suficiente con estos dos bolsitos-se excusó Pip con una mirada de 'pasaremos hambre'.

Frodo soltó una carcajada, y se puso un abrigo. Pippin hizo lo mismo; luego se acomodaron los bolsos, tomaron sus bastoncillos, y salieron de Bolsón Cerrado.

Frodo se quedó un instante frente a la casa, y luego de echarle una última mirada nostálgica, murmuró un adiós, y se marcharon. Luego de salir de Bolsón de Tirada, comenzó el verdadero camino.

Pippin hablaba de cualquier cosa, mientras Frodo oteaba el horizonte, pero eso no le impedía estar al tanto de las ridiculeces que su primo decía a menudo. Las estrellas ya brillaban con fuerza en el firmamento, mientras la luna estaba en menguante, casi invisible.

Caminaron y caminaron animadamente unas horas más, hasta salir dejar Hobbiton y Delagua atrás; ya estaban en el descampado, y al escuchar los quejidos de cansancio de Pippin cada dos centésimas de segundo, Frodo optó por parar y dormir ahí por lo que quedaba de noche.

Para gran suerte de los hobbits, se acomodaron debajo de un roble en cuyos pies crecían abundantes hongos, así que Pippin, ya sin quejarse, y con una gran sonrisa, instauró una nueva instancia de comida totalmente madrugadora y a base de elementos naturales (algo que no se veía comúnmente). Prácticamente se devoró todos los hongos, dejando a Frodo casi sin apetito, y se durmió feliz de la vida, siendo seguido por su agotado primo.


Se despertó casi sin haber dormido nada.

No se había sentido muy cómodo durmiendo en el suelo lleno de raíces, al contrario de Pippin, que había dormido muy profundamente, y al parecer, seguía en las mismas.

Frodo calculó que serían más o menos las 10 de la mañana, por la posición del sol, y se apresuró en despertar a su primo.

-ahhh..-se quejó Pip irguiéndose del suelo-. Me duele hasta la punta del pie...¡a quién se le ocurre dormir entre ramas!

-bueno, no tuvimos mucho tiempo de pensar en un lecho más cómodo-explicó Frodo- además, para ti eran mejor los hongos.

Pippin revisó entre la hierba con la esperanza de que quedara alguno, pero ésta se difuminó al no encontrar nada. Como consuelo, procedió a devorar gran parte de la comida que llevaban, no sin antes ser advertido por Frodo de que pronto morirían de hambre si seguía con ese apetito voraz. Luego de desayunar, se sacaron los abrigos, y siguieron su rumbo.

El sol ya pegaba muy fuerte, por lo que agradecieron que un arroyuelo se les cruzara en el camino. Ya frescos y mojados, caminaron relajadamente no sin parar cada dos horas para que Pip descansara. O era eso, o el joven Tuk se quejaba durante todo el camino.

Ya bien entrada la noche, se detuvieron a dormir en un bosquecillo de abedules, donde, para la tristeza estomacal de Pip, no habían hongos.

Y así siguieron al día siguiente, con la misma rutina. El sol estaba próximo a ocultarse, y los hobbits andaban ahora por el camino oficial, que los llevaba hacia el sector de Los Gamos.

-hey, Frodo, toma-le dijo Pip, lanzándole una manzana, y sacando una para él.

-gracias.

Después de 5 minutos..

-Frodo-dijo Pippin.

-¿Qué?

-estoy aburrido de caminar.

-pues no podemos parar…

-entonces..¡hagamos algo mientras caminamos!

-propón tu una idea-dijo Frodo sonriendo.

Pippin pensó durante un rato.

-¡ya sé!...¡cantemos!-sugirió el Tuk.

-jajaja, está bien jaja-rió el otro hobbit- a ver, vamos, empieza tú.

-no, el bueno cantando eres tú, no yo, Frodo-se excusó Pippin con cara de inocente.

-mm.. en ese caso.., cantaré yo-dijo Frodo, y luego, empezó.

Un día decidí

Que saldría de mi casa,

No sabía el porque,

Ni tampoco el cuando..

Pero ahí estaba yo,

Hasta que crucé la puerta,

Y el camino se formó

Con cada paso que daba..

En eso, Pippin lo interrumpe, y comienza a cantar con el mismo ritmo, pero con una letra inventada en el momento.

Así yo caminé

Hasta El Dragón Verde,

Y bebí y bebí

Hasta que en el medio del camino caí,

Pero no estaba solo,

Tirado en el mismo camino

Estaba mi gran amigo

¡Frodo Bolsón!

Y yo le dije:

Hey amigo,

¿También tomaste mucho?

Frodo también lo interrumpió, y le siguió el juego.

Pues claro que sí,

Bebí por cantidades

Que ni tú te imaginarías.

A lo que Pippin dijo:

-¿ y como es que no te vi

En el Dragón Verde?

Y yo le respondí:

-los bares son engañosos,

Nunca bebas su cerveza

Ya que la mezclan con agua

¡Y saben muy mal!

Y siguió Pippin.

Entonces..

¿Dónde bebiste tanto?

A lo que Frodo responde:

- iba caminando

Cerca de Bolsón Cerrado

Y las rameras de la otra cuadra

Se me cruzaron,

Y provocativamente,

Me obligaron a tomar

Un extraño líquido negro

Que tenía sabor a ron

Y olor a vino..

Hasta que perdí la conciencia

¡Y aquí estoy!

Pero tú te caíste recién

¡Y yo estoy hace horas!

Frodo siguió cantando entre risas.

El joven Pippin

No podía creer

Lo que escuchaba.

Querido primo Frodo,

Nunca mas iré a un bar,

¡Por favor, te lo ruego,

Déjame ser como tú..!

Y así mas de seguro,

Viviré entre borrachera y borrachera

Sin sentir culpa

Ni malos sabores..

Y Frodo

Estirando la botella

Que tenía en su mano

Le dijo:

-lo que debes hacer es…

Pippin le lanzó el resto de su manzana a Frodo, y siguió.

..andar desnudo por el camino,

Y así tendrás éxito,

Porque el alcohol es selectivo,

Y no al revés.

Pero si estás subido de peso,

Mejor no lo intentes,

Si no, recibirás patatas

En vez de ron..

-aunque..las patatas no están mal!-dijo Pip, interrumpiendo lo que él mismo cantaba.

-¡¡Pippin!!-le reprendió Frodo, riéndose mucho.

-¡¡¿qué?!! Si la podemos seguir-dijo Pip-. A ver..emm..entonces…¿Dónde estábamos?

-jajajaja, ya ni lo sé Pip-rió Frodo- creo que íbamos de absurdo en absurdo ¡jajajajaja!

-bueno, pero no niegues que te divertiste mucho jajaja-dijo Pip, también riéndose.-pero podemos seguir jajaja

A Frodo no le pareció mala idea, pero justo cuando Pip iba a empezar otra canción, sintieron que alguien se acercaba desde el otro lado del camino. Sin pensarlo dos veces, se escondieron tras un tronco, y esperaron a ver quien venía.

Se sentía el trote suave de un caballo, y no tuvieron que esperar mucho para darse cuenta que en realidad era un caballo, que bajo las sombras de la noche, se veía de un profundo color gris. Pero lo que más les impresionó, era quien lo montaba.

No se podía advertir si era hombre o mujer, puesto que llevaba una capa y un capuchón del mismo color de su caballo, y no se le lograba ver el rostro. Aquel ser avanzaba más y más hasta el lugar donde los hobbits estaban escondidos; y éstos percibieron que estaba cantando algo, muy despacio..pero lo suficientemente audible para darse cuenta que era una voz femenina.

Hasta que el caballo se detuvo frente al tronco. Y sin bajarse de él, aquella desconocida habló.

-ya pueden salir de su escondite, amigos-pronunció con una voz profunda y algo grave para ser femenina, pero cuyo acento era bello y terso como la seda fina; Frodo no necesito saber más para suponer que ella era una elfa-. Esta noche no hay ningún mal que ronde por estos lados..

Frodo no opuso resistencia, y se levantó de inmediato; Pippin hizo lo mismo, y así los dos quedaron a la vista de la supuesta elfa.

Bueno, Frodo no estaba equivocado en su suposición; ella desmontó, y se bajó la capucha de la cabeza, quedando al descubierto un hermoso rostro, pálido y algo frío, pero igual de luminoso que una estrella. Sus cabellos negros iban sueltos, y llevaba una pequeña tiara en su cabeza, de plata fina y simple, entrelazada entre ellos. Frodo se fijó en sus orejas; sí, eran puntiagudas. Aunque no era necesario mirárselas para darse cuenta de que realmente era una elfa.

La elfa esperó pacientemente a que los hobbits terminaran de escudriñarla, y luego les habló.

-Elen síla lúmenn' omentielvo (1), pequeños.

Frodo entendió las palabras de la elfa, y le sonrió amablemente; pero Pippin estaba esperando a que le hablaran en la lengua común.

-bueno, gentil dama, mi nombre es Frodo Bolsón-se presentó el hobbit-y éste es mi primo, Peregrin Tuk, como verá, somos nativos de éste lugar, y viajamos rumbo a la frontera del Baranduin.

-sí, si ya lo veo-dijo la elfa-. Mi nombre es Sindënís, y también estoy de viaje, como se habrán dado cuenta. Me dirijo a Mithlond, los Puertos Grises en su lengua, pero no voy con prisa, así que ésta noche me quedaré con ustedes; quiero saber más acerca de su viaje.

Frodo la miró inquisitivamente.

-pues, abandonemos el camino-fue la respuesta de Sindënís a la mirada del hobbit-. No es un buen lugar para entablar una conversación.

Y así, los hobbits siguieron a la Elfa hasta una arboleda, bastante resguardada de los peligros.

Se acomodaron, y Sindënís sacó alimentos de su equipaje, para que los hobbits comieran, dado que lo que comían los elfos era mucho más sano y nutritivo. Pero no hablaron mucho hasta terminar de comer, y Frodo no estaba muy seguro de contar toda la historia como en verdad era.


(1): Una estrella brilla a la hora de nuestro encuentro.