Capítulo XIV: La Pastora del Bosque Viejo.

La noche ya había caído con todo su peso sobre las tierras norteñas, y tres hobbits vagaban cansados cerca de las orillas del Brandivino, y finalmente, fuera de sus tierras, La Comarca.

-¿y ahora?-preguntó Pippin- ¿alguien me puede decir donde estamos?

-Pip, acabamos de pasar la frontera de La Comarca-le respondió Merry- pero no puedo decirte exactamente donde nos encontramos, pues eso no lo sé.

-¿Cómo que no lo sabes?-preguntó otra vez Pippin indignado-se supone que tú…

-hey, tranquilo Pippin-dijo Frodo- con esta oscuridad, dudo mucho que nuestro Merry sepa ubicarse bien…¿o no?

-sí -asintió Merry-pero además, nunca he salido más allá de ésta frontera…sólo sé por mapas como hay que llegar a Bree.

-algo es algo-dijo Frodo, un poco cansado.

-pensé que sabías este camino como la palma de tu mano-le dijo Pippin a Merry, más indignado aún.

-Pip, hay que descansar por ahora-le dijo Frodo-¡no le exijas más al pobre Meriadoc!

-buena idea, Frodo-aceptó Merry-pero avancemos un poco más, y no prendamos fogata, porque los Jinetes pueden andar muy cerca todavía.

-muy bien-dijo Frodo, y Pippin siguió mirando con cara de enojo a Merry, mientras buscaban un buen sitio donde dormir.

Al fin, encontraron un hueco entre dos árboles, estaba cubierto de raíces, pero no había otro lugar seguro; tendrían que dormir incómodos.

Los hobbits, sin excepción, miraron el lugar con tristeza.

-no saben cuanto quiero una cama en estos momentos…-murmuró Pippin.

-no eres el único-dijo Merry, con cara de depresión total.

-bueno, no hay otro lugar, vamos, 'acomodémonos'-dijo Frodo, ya resignado, mientras sacaba mantas para el frío.

Luego de comer algo, los hobbits se quedaron profundamente dormidos, cosa no tan rara, puesto que estaban muy cansados, y hubieran dormido hasta en una cama de clavos si les hubiera sido posible.


Despertaron mal.

Algunas raíces se habían incrustado en algunos brazos, y en la espalda, y se encontraban muy adoloridos y por supuesto, de mal humor.

Apenas comieron algo, para el gran disgusto de Pippin; y su mal humor, personalmente, se hizo mayor.

-¿y ahora hacia donde?-preguntó Frodo a Merry.

-mm…hay que caminar un buen trecho, hasta llegar al Bosque Viejo-explicó Merry, inseguro.

-¿El Bosque Viejo?-preguntó Pippin con una mirada que decía 'pobre de ti si es algo aterrador…'

-mmm…me suena-dijo Frodo, pensativo.

-el Bosque Viejo es un sitio…uf, como decírselos…-dudó Merry, algo complicado.

-…¿aterrador?-murmuró Pippin, con una mirada de 'que no sea así'

-¡¡si!! Eso mismo…los árboles son tan viejos que…se han vuelto amargados y densos…es un sitio bastante oscuro, y apenas creo que se puede respirar, puesto que los viejos árboles le hacen la vida imposible a los viajeros que andan por ahí, los cuales son pocos, dadas las circunstancias…-explicó Merry.

-¿¿QUEEEEE??-gritó Pippin-¡¡no me digas que tendremos que cruzarlo!!

-me temo que sí-dijo Merry con cara de disculpa.

-¿¡no elegiste un sitio mas horrible!?-le siguió gritando el muy malhumorado Tuk.

-vamos de mal en peor…-murmuró Frodo- pero nada puede ser tan terrible como esos Jinetes Negros; así que anímense, que cruzaremos ese Bosque, no importa el miedo…

-¿¡Cómo que no importa¡?..¡Nos vamos directo al suicidio!-exclamó Pip con pánico.

-entonces mejor te hubieras quedado en Cricava-le dijo Frodo preocupado-este viaje te afectará mucho, y tú lo sabías…

-vamos, eres un grandísimo cobarde Pip-le espetó Merry- tenemos que llegar cuanto antes a Bree, y ese es el camino más 'seguro'…y creo que el único, en realidad…ah!, pero bueno, si no quieres venir, te quedas aquí, y vuelves solo a La Comarca…

-¡¡hey!!-le interrumpió Pippin-¿Qué me crees cobarde?

-sí.

-ah pues bueno¡no lo soy!

-¡demuéstralo!

-chicos…-murmuró Frodo cansado de la discusión.

-¡pues iré!...¡me atrevo!-dijo Pip con aires de valiente- ¡los acompañaré aunque sea a la muerte más trágica!

-bien, anotaré eso-sonrió Merry.

-haz lo que quieras, Meriadoc-refunfuñó Pippin.

-bueno¿vamos?-dijo Frodo entre risas; le ponía de buenas oír esas discusiones tan infantiles.

Los pequeños hobbits, luego de ese incidente, tomaron sus cosas, y marcharon hacia el Bosque Viejo.

La caminata se hacía muy agotadora, y no podían evitar sentarse un momento, y comer, beber o fumar de sus pipas.

Sentían que a cada paso que avanzaban, más oxígeno les faltaba, y el ambiente se tornaba áspero y denso.

Todo eso aumentó, hasta que en uno de los siguientes días, se enfrentaron al temido y mal afamado Bosque Viejo.

-sigo pensando en que esto no es buena idea…-susurró Pippin-pero está bien….sigamos.

Tomando un poco de valentía, los aventureros hobbits se sumergieron en el profundo y oscuro lugar, no sin encomendarse a la buena suerte y quizás a algo más.

Los árboles eran enormes, viejos, algo roñosos, y muy espesos; sus hojas no eran verdes ni amarillas, sino que cafés, y oscuras.

Ya al entrar, todo indicaba que les costaría mucho salir de allí.

Ningún rayo de sol entraba a la espesura del bosque, ninguna brisa recorría ese lugar, el aire estaba viciado, y todo oscuro y aterrador.

Los troncos de los árboles daban mucha impresión, estaban llenos de agujeros y marcas, y los hobbits se imaginaban que cada uno de esos árboles tenía un rostro, y que los vigilaban continuamente.

Caminaban lentamente, tratando de no hacer ruido, el miedo ya los comenzaba a llenar, y no paraban de mirar hacia todos lados, porque a cada paso que daban sentían más susurros y ojos con odio que los observaban.

Con suerte se atrevían a hablar, y cuando lo hacían, susurraban.

Tampoco comían mucho, el pavor les quitaba el apetito.

Llevaban ya casi un día atravesando el bosque, y el sitio se volvía más horrible todavía.

-no puedo más-susurró Frodo-esto se vuelve cada vez peor…, siento que los árboles nos odian…

-yo también siento lo mismo-asintió Merry- ellos viven, pero están llenos de amargura…

-shtt… -los calló Pippin, con miedo-no hablemos más.

Nunca supieron si la noche ya había llegado, puesto que de día, el bosque era igual de oscuro.

De todas formas, no se atrevieron a dormir, y tampoco tenían sueño.

Sólo querían salir de ahí.

Suponiendo que ya había pasado un día, los hobbits seguían caminando, pero parecían no avanzar.

A medida que se adentraban en el bosque, los árboles eran más grandes y sombríos, e iban cerrando el camino, como queriendo ahogar a los visitantes.

Ellos parecían sentir risas…, risas ancianas y endemoniadas, susurros fríos, los troncos hacían muecas tenebrosas y las ramas se movían amenazadoramente en torno a ellos.

-esto es horroroso…-murmuró Merry, ahogado.

-es peor…no podemos salir-dijo Frodo, desesperado- siento que estamos dando vueltas…sin sentido.

-ese tronco lo he visto antes…-susurró Pippin, apuntando a un viejo árbol con un gran agujero.

La desesperación se apoderó de ellos por completo, Frodo estaba en lo cierto. Sólo estaban dando vueltas en círculo.

Estaban perdidos.

Pero no sacaban nada quedándose sentados; siguieron su rumbo, tratando de salir del hado del Bosque Viejo, el cual parecía tenerles más trampas preparadas.

Ahora todo parecía moverse más, el Bosque entero planeaba matarlos, ahogarlos con sus hojas, llenarlos de amargura y oscuridad.

-me siento…mal…-murmuró Frodo, desvaneciéndose.

-¡Frodo!-Merry corrió a sujetarlo, pero él también se ahogaba, y cayeron los dos hobbits al suelo que no se veía entre tantas raíces y bicharracos.

Pippin estaba un poco más compuesto que los otros dos, pero sí muy mareado.

Se acercó a auxiliarlos; estaban desmayados.

Pip se sintió solo y con mucho miedo…él pronto caería bajo alguna rama, o el ahogo terminaría con él.

Pero mientras estuviera 'bien', protegería a sus amigos.

Trató de mantenerse neutral, pero no lo consiguió.

En medio de la oscuridad, algo se movía.

Hacia ellos.

Pippin no podía ni siquiera gritar, ya empezaba a sentirse mal.

Era como esa especie de pesadillas en donde algo te persigue y no puedes ni correr ni articular palabras.

Esa 'cosa' que se acercaba, se movía lentamente, era como uno de los tantos árboles del lugar…; sus ramas eran viejas y largas, y se movían en torno a su tronco, azotando la negrura del bosque.

El joven Tuk ya no aguantaba más.

Se descompuso rápidamente, la falta de aire le empezó a hacer mucho efecto, y finalmente, viendo las ramas del supuesto árbol, se desmayó cayendo junto a sus compañeros.


Esto era lo más extraño que les había sucedido, salvo por ciertos sucesos que derrochaban negatividad y miedo.

Pero a diferencia de esos momentos, éste era más raro aún… no había otra forma de describirlo.

Los hobbits se encontraban todavía en el Bosque Viejo, pero ya no habían troncos agresores, ni oscuridad total.

Tampoco les faltaba el aire.

De hecho, a ese sitio le llegaba con timidez la luz del sol, y un leve viento se esparcía, trayendo alivio y paz momentánea.

-¿Qué es esto?-exclamó Merry, sorprendido.

Nadie le pudo responder.

La hierba crecía con normalidad, habían matorrales, rocas, una pequeña cascada, cuya agua caía en una fuente natural y…árboles.

-¡NOO!-gritó Pippin con terror- ¡árboles! Nos vienen a atacar..

-Pip, tranquilo…fíjate bien en sus ramas…ellos son buenos, o eso creo…-dijo Frodo con calma.

El hobbit paró de gritar, y miró bien.

Esos árboles eran más claros, sus hojas eran verdosas, y con frutos colgando de las ramas; y además, sus troncos eran lisos y sin ninguna marca horrible.

-ahh…-suspiró aliviado Pippin.

-¿Qué es este lugar?-preguntó otra vez Merry, con algo de temor.

-uhmm, uhmm.. este es lo que creo que se llama…mm..mi hogar- una profunda y cantarina voz le respondió al hobbit, quien volteó su cabeza, asustado.

No veía a nadie.

-¡¿Quién habló?!-gritó Frodo, también asustado.

-uhm…pues yo¿Quién más?-la voz volvió a hablar.

Los hobbits miraron hacia todos lados, buscando al dueño de esa voz, pero no lo veían.

-¿Quién eres?-dijo Pippin temiendo lo peor- ¿nos quieres atacar?

-uy, pequeñuelos…que risa me dan…

Los hobbits estaban desesperados, tratando de encontrar a aquel ser, mientras se apoyaban en el tronco de un árbol.

Pero ese tronco comenzó a temblar, sentían una especie de hormigueo dentro de ese árbol que los asustó.

Se separaron rápidamente de él, y una hoja cayó de él.

-uhm…no me hace muy bien reírme, se me cae el pelo…-la voz volvió a hablar, y luego agregó- pequeños¿todavía no saben que soy?...¡vamos, acérquense a mi!

Los hobbits estaban paralizados.

No creían lo que acababan de ver.

-¿es idea mía o…ese árbol nos mira?-dijo Pippin-.

-no sólo eso…-agregó Frodo-también nos habla.

-uy¿se acaban de dar cuenta? …¡les he hablado todo el tiempo!

Era verdad.

El árbol se comenzó a mover hacia ellos. Pero era muy extraño.

Parecía tener piernas, muy largas y que parecían raíces; los brazos eran ramas repletas de hojas, y el tronco liso y claro. Era un árbol de veras muy extraño.

Antes de que pudieran darse cuenta, el árbol los tomó con sus 'brazos' y los depositó en una de las ramas cercanas a su 'cuello'. Ahora podían verle sus ojos. Eran grandes, y de un hermoso color verde…, era inexplicable la sensación que les producía su mirada, era profunda, y a la vez, muy liviana…; era sabia, y también algo alegre…; todo se resumía en la extrañeza.

No veían donde se encontraba su boca, seguramente estaba tapada con algunas hojas de su espeso 'cabello', el cual fluía por todo su cuerpo, verdoso y largísimo. Su voz volvió a salir, tal cual como la habían oído antes, grave, y a la vez como una canción…melodiosa.

-bueno pequeñuelos-empezó- después de que terminen de examinarme, pueden presentarse…sé que les causo un poco de uhmm..sorpresa.

Frodo se fijó una vez más en la mirada del árbol, el tono del iris había cambiado…, ahora el verde era más claro y alegre.

Notó que el espíritu de aquel ser era, en palabras más fáciles, bueno. Al darse cuenta de lo dicho por el árbol, reaccionó con sorpresa.

-oh…, yo…yo soy Frodo…, Frodo Bolsón-murmuró el hobbit.

Los otros también volvieron en sí.

-ah…yo soy Meriadoc Brandigamo…pero me dicen Merry¡mucho gusto!

-y yo soy Peregrin Tuk, pero mm…me puedes decir Pippin.

-oh, que nombres más tiernos- dijo el árbol- me agradan, mm…bueno, yo también me presentaré. Soy Fimbrethil, pero todos los que me han visto me llaman ' La Pastora del Bosque Viejo'.

-que nombre más extraño-dijo Pippin tratando de pronunciarlo.

-no más que el tuyo, pequeño hobbit-dijo Fimbrethil, con un tono que denotaba gracia.

- ¿nos conoces?-exclamó Merry.

-no, pero he visto a tu pueblo desde lejos…no están muy lejanos a éste bosque..¿cierto?

-bueno…no…

A Frodo le asaltó una duda.

-espera…¿eres ella?

-¿ella?... eso podrías aplicárselo a una elfa, o a una mujer…¿pero a mí?-Fimbrethil parecía reír- pero bueno, en mi raza era algo así como 'ella', así que tienes cierta razón.

Frodo quedó sorprendido, a simple vista no parecía 'ella'.

Pero otra duda surgió en su cabeza.

-¿hay más como tú?

-mmm…sí, sería bastante extraño si estuviera sola en esta tierra, aunque lo parezca…pero, no quisiera aburrirlos con esto, pequeños; ¡debo sacarlos de aquí! Este bosque es muy peligroso uhmm…y me costó muchísimo liberarlos de la muerte..mm…

Pippin pareció recordar algo…, el árbol que se acercaba hacia ellos, azotando la oscuridad; seguramente era Fimbrethil, pero prefirió no decir nada, quizás fuera demasiado imprudente hablarle mucho.

-sepan que los habitantes de este Bosque, a excepción de mi, ahora están consumidos por la codicia, la amargura y la chochez. No es bueno ese lugar…y menos en éstos tiempos. ¡Menos para ustedes!

-¿conoces la salida?-preguntó Merry.

-claro que sí, pequeño…allá los llevo.

Después de eso, no hablaron más.

Fimbrethil avanzaba lentamente, pero a grandes zancadas, apartando con sus ramas a los árboles viejos que los intentaban interceptar.

Los hobbits sentían como el interior del tronco de Fimbrethil hormigueaba, y como ella murmuraba cosas casi inaudibles y sin interpretación. Hasta que llegaron a la salida.

Los hobbits se alegraron muchísimo, desde ahí podían ver un claro atardecer, y avistaban un río y algunas praderas. Fimbrethil los bajó de sus ramas.

-bueno, lindos hobbits…ahora me iré, debo cuidar de mi hogar, sino esos malos árboles me lo tragarán-dijo 'el' árbol- tengan mucho cuidado…uhmm… hay peligro allá afuera ..mm.. y algunos odiosos han escapado de este bosque para hacerle la vida imposible a seres como ustedes…uhm…fue un placer conocerlos, adiós.

Los hobbits se despidieron alegremente, y con mucho agradecimiento, y Fimbrethil se alejó, con lentitud…

-uf- suspiró Frodo- peligro tras peligro…¿Cuándo acabará todo?

-no lo sé, Frodo, no lo sé-dijo Merry- sólo nos queda seguir caminando…

-si, alejémonos de aquí…no quiero ver mas árboles en mi vida-dijo Pippin, todavía un poco shockeado.

-siempre tan exagerado-sonrió Frodo.

Pippin le sacó la lengua, y corriendo se alejaron del Bosque Viejo, una de sus peores pesadillas.