Capítulo XXII: La Verdadera Responsabilidad.

Ya habían pasado algunas semanas de la llegada de los Hobbits a Rivendel, y todo seguía su curso normal.

Frodo y Lila ya estaban bastante mejor en cuanto a sus respectivas heridas, y ahora disfrutaban tanto de su compañía como la de Bilbo y los Elfos.

Trancos (bah, Aragorn…) había vuelto de sus andanzas en quién sabe donde, pero había vuelto a partir junto con Gandalf, que también iba y venía, pero menos de lo acostumbrado.

De todas maneras, al mago no lo veían muy a menudo; o desaparecía, o se encerraba en largas charlas con Lord Elrond.

Lo único que podían hacer, en el caso de Merry y Pippin, era dar vueltas y vueltas por Rivendel, haciendo travesuras y molestando a los elfos, especialmente a los de la cocina.

En cuanto a Frodo y Lila, se habían hecho bastante buenos amigos, y pasaban casi todos los días juntos, conversando acerca de cualquier cosa, yendo a visitar a Bilbo a su habitación, o junto a la doncella encargada de Lila, Galadwen, quien les contaba maravillosas y antiguas historias acerca de los Elfos, además de atenderlos muy gentilmente.

El aire de Rivendel les había hecho muy bien, y ahora lucían despreocupados y alegres, aunque ciertamente algo más melancólicos.

Esa tarde, estaban los cuatro hobbits reunidos en los jardines, mientras Merry comentaba entre risas el susto que les habían dado a los cocineros escondiendo todos sus ingredientes habituales en la habitación de Elladan (o Elrohir, no creo que distingan muy bien entre los dos xD).

Galadwen llegó de repente, y alcanzó a oír gran parte de la conversación.

Como también le había tomado cariño y confianza a los otros hobbits, se dio la libertad de darle un tirón de orejas a los ocasionadores de problemas.

-así que armando mas líos¿eh?-les sonrió sarcásticamente la elfa.

-sólo fue uno pequeño!-se excusó Pippin-.

-a nadie le va a importar!-agregó Merry-, bueno, a nadie le importó; ya está todo en orden ".

Lila y Frodo se desternillaban de la risa, mientras Galadwen les soltaba las puntiagudas orejas, y ellos se las sobaban.

-eso es para que aprendan a no subestimar a los Elfos!-les aconsejó Galadwen, también riendo, y luego cambió de tema-. Pero bueno, yo venía a otra cosa.

-¿ocurrió algo?-preguntó Lila.

-Sólo debo avisarles, por mandato de Lord Elrond, que mañana se celebrará el Concilio, y Frodo y tú deben prepararse para el-.

-¿concilio? Yo no sabía de eso¿Cómo es que no nos han invitado?-preguntó Merry, algo enojado.

-¿mañana?...vaya..-comentó Frodo, pasando por alto las quejas de sus primos.

-¿y por que no nos avisa en la cena?-preguntó Lila.

-acaban de llegar Gandalf, Aragorn, y Mensajeros de los distintos Reinos; tendrán una reunión en poco minutos y se saltaran la comida-les dijo Galadwen, seriamente.

-wow, o sea que el Concilio es un evento bastante importante-dijo Lila.

-claro que sí! Deberían sentirse muy honrados de poder asistir-.

-¿y por que nosotros no vamos?-murmuró Pippin, resentido.

-bueno! Frodo es el que porta el Anillo Único! Por derecho debe asistir-le dijo Galadwen.

-¿y Lila?-.

-eso es algo de lo que no me he enterado-siguió la Elfa-, pero si Gandalf y Lord Elrond así lo quisieron, así debe ser. No reprochen sus decisiones, además¿Qué podrían hacer ustedes ahí?

A Merry y Pippin no se les ocurrió nada que decir, así que Galadwen creyó que los había convencido.

-vengan, es hora de la cena-les anunció la elfa, y partieron hacia el comedor; Lila y Frodo algo ansiosos, y Pippin y Merry cuchicheando entre sí.

Al terminar la cena, y luego de despedirse, cada hobbit fue escoltado hasta su habitación por sus 'elfos de compañía'.

-buenas noches, Lila- le susurró Galadwen arropando a la hobbit con cariño-. Mañana vendré temprano a despertarte.

-buenas noches, Galadwen- murmuró Lila, pensando en que significaría asistir a un Concilio dirigido por Elrond.


Después del desayuno, una campanilla sonó melódicamente por toda la gran casa, llamando a los invitados al Concilio.

Gandalf en persona fue a buscar a Frodo a su habitación para llevarlo al lugar donde se celebraría la reunión.

El elfo que atendía al hobbit se había preocupado de vestirlo con las mejores galas, y el mago sonrió al verlo.

-vamos, Frodo. Es importante la puntualidad-le dijo a modo de saludo.

El lugar donde se realizaría el Concilio era al aire libre, pero bastante protegido y oculto de espías o gente que observara indiscriminadamente.

Era amplio, y habían muchas sillas, dispuestas en forma circular, donde cada asistente había tomado asiento.

Por suerte, Frodo reconoció a Lila entre la multitud de desconocidos, y vio que había un asiento de su estatura reservado para él junto a ella.

Al lado de Frodo, se encontraba el lugar de Gandalf.

Ambos se sentaron, y Lila lo saludó alegremente.

Ella también estaba elegantemente vestida, como todos los días, Galadwen no descuidaba ningún detalle.

Todavía se sentía mucho ruido en el lugar, así que el hobbit optó por dedicarse a mirar a su alrededor.

Al lado de Gandalf se encontraba Lachfaer, quien le sonrió orgullosamente al entrar; junto a él, estaban los gemelos Elladan y Elrohir, y un montón de nobles elfos de Rivendel.

Miró hacia el lado de Lila, también habían Elfos, pero no eran morenos, sino de hermosos y finos cabellos dorados, y apariencia esbelta y refinada, vestidos de colores verdes y marrones; para ser más precisos, eran un Elfo y una Elfa, quienes miraban altivamente a su alrededor al igual como Frodo lo hacía. Se fijó en que la Elfa miraba con curiosidad a la hobbit sentada a su lado.

Más allá, había un grupo de enanos, barbudos y alegres, se reían con estridencia. Al lado de ellos, había un elfo de tez pálida y cabellos muy oscuros y rostro joven y hermoso, vestido de negro; pero Frodo miró rápidamente hacia otro lado, aquel elfo miraba a los hobbits penetrantemente y sin pestañear. Al parecer, él no conocía nadie, puesto que permanecía en silencio.

Junto a él estaba Aragorn, a quien previamente había saludado, y otra Elfa, de cabellos negros, ojos grises, y vestida con ropajes de un profundo azul. Parecía una habitante típica de Rivendel, pero jamás la había visto por aquellos lugares, así que supuso que vendría de otra región. Ella se hallaba inmersa en una conversación con el montaraz, se notaba que se conocían.

Frodo se extrañó de que Arwen no estuviera, a lo mejor no era el tipo de cosas que a ella le agradara presenciar; también Bilbo había sido invitado, pero prefirió no asistir; según él, las reuniones muy largas le cansaban demasiado.

Luego de un momento, Lord Elrond se levantó de su asiento, e impuso orden y silencio.

La reunión debía comenzar sin más demoras.

-bienvenidos, amigos de Rivendel y de otros Reinos lejanos-saludó Elrond a los presentes-. Nos hemos reunido aquí, con el fin de tomar ciertas decisiones importantísimas para el desenlace de esta Edad. Debo dejar en claro que la realización de este Concilio ha coincidido con la llegada de varios mensajeros, y esto nos será bastante útil, creo.-

Un ansioso silencio dominaba la estancia.

-Todos sabemos los grandes acontecimientos que están por ocurrir-prosiguió Elrond, seriamente-, y me temo que no están a nuestro favor. Seré claro, para que no queden dudas: Sauron, el Enemigo de los Pueblos Libres de la Tierra Media, ha vuelto. Las fuerzas de Mordor se han multiplicado y el poder de Barad-dûr ha crecido de una forma asombrosa. Muchos años han pasado, desde que Sauron fue vencido, pero ya era hora de que volviera levantarse. La paz nunca es definitiva. Sauron desea fervientemente hacerse con el dominio de este mundo, pero le es imposible sin su objeto más preciado, aquel que él mismo creó en secreto, depositando la mayoría de su poder en él. Les hablo del Anillo Único, aquel que Isildur le arrebató, y para lástima de nosotros, no fue destruido.-

La concurrencia estaba levemente sorprendida, y Frodo se sentía algo incómodo.

-Al ser Isildur asesinado por los orcos, el Anillo cayó a las aguas del Anduin, y en muchos años no se supo acerca de su existencia. Creíamos que había desaparecido, y quizás, destruido. Pero cuanto nos equivocamos. En definitiva, todos tenemos algo que decir, y lo haremos, en orden según como corra la historia del Anillo Único. Por eso, antes que todo, debo presentarles el objeto en cuestión- al decir esto, miró al hobbit, y señalando una pequeña mesa de piedra, agregó-. Frodo, muéstranos el Anillo.-

Frodo miró temeroso al resto de los presentes, y sacó al Anillo de su cadena, para luego depositarlo tímidamente en la mesa.

Cada uno de los invitados soltó una exclamación de sorpresa, a excepción de Gandalf, Lila, Aragorn, Elrond, Lachfaer y el extraño elfo pálido, quien se inclinó mirando con interés el Anillo.

Frodo se sentó en su sitio, extrañado por el comportamiento tan peculiar del Elfo, que no había despegado un segundo los ojos de los hobbits, y ahora observaba la dorada argolla.

-gracias, Frodo-dijo Elrond-. He aquí la creación más sublime de Sauron, aquella que podría destruir la Tierra Media en un corto lapso de tiempo si llegara a encontrar el dedo de su Amo. Ahora dediquémonos a comenzar esta historia de la mejor forma posible.-miró al elfo pálido y extendió su mano hacia él-. Les presento a Bellcaunion, hijo del mismísimo Celebrimbor. -

Los presentes volvieron sus sorprendidas miradas hacia el Elfo, que ya se había levantado de su asiento, y una multitud de murmullos se irguió por sobre el silencio.

-silencio!-interrumpió Elrond-. Entiendo la sorpresa de cada uno de ustedes, ya que nunca se supo si realmente Celebrimbor tuvo hijos. Pero aparten las dudas de su mente, porque ya acabamos de conocer a uno. Él les explicará el porque de su ocultamiento, y como hijo de aquel que forjó los Tres Anillos Élficos, nos hablará de los sucesos que acontecieron tras la creación del Anillo Único-.

Bellcaunion miró altivamente a los presentes, parecía evaluarlos uno por uno, y finalmente detuvo sus ojos en la hobbit Lila, quien nerviosa, bajó el rostro.

-como acaba de anunciar Lord Elrond, yo soy el hijo de Celebrimbor-declamó con voz potente y orgullosa-. Y me hallo aquí, porque me pareció que era el justo momento en el cual yo podría adoptar mi verdadera identidad, y participar en la guerra contra el Enemigo, ese que tanto dolor y daños nos ha producido, en especial a los Noldor, quienes caímos inocentemente bajo su yugo escondido. Comprenderé que algunos no crean lo que les digo, pero con lo que les contaré, basta y sobra. Yo he visto a Sauron bajo las apariencias más hermosas y con los modales más amables, conozco sus artimañas. Pues bien, iré al grano- ahora sus ojos recorrían toda la estancia-. Les contaré como es que Sauron actuó luego de forjar el Anillo Único…

Mientras Bellcaunion hablaba, con tono imperante y lleno de orgullo, Frodo se iba sintiendo más incómodo.

Había veces en que el Elfo desviaba su mirada hacia él, y no le agradaba en nada.

Tenía un 'no sé qué' que no pasaba del todo, parecía alguien que viniera directamente a cobrar lo que tanto sufrimiento había ocasionado.

Más que mal era el hijo de Celebrimbor, tanto su nombre como sus palabras lo llenaban de la nobleza y arrogancia características de los Noldor.

Sin embargo, Lachfaer pertenecía al mismo gran grupo, y no actuaba de tal manera. Era altanero y orgulloso, pero no poseía esa extraña fuerza que Bellcaunion ostentaba tan fácilmente. Era la fuerza de alguien destrozado por las circunstancias.

Miró a Lila, ella escuchaba atentamente lo que el Elfo contaba.

¿Ella percibía lo mismo?

-Ost-in-Edhil fue destruida, y los Noldor huyeron de Eregion-había pasado un buen rato desde que comenzara a hablar-. Sauron tomó la Casa de los Mírdain, y mató a mi padre, usando luego su cuerpo mutilado como estandarte. Después robó los Nueve Anillos, destinados a los Hombres. Todo quedó en ruinas.-

-es eso muy cierto-dijo Lachfaer, desde su asiento-. Yo no estaba en el momento en que los Anillos del Poder fueron forjados, ya que siempre desconfié de Sauron y sus artimañas. Así que abandoné Eregion, junto con Galadriel, ella se dirigió a Lothlórien, mientras yo vine hacia acá, previniendo a Lord Elrond del supuesto Enemigo. Cuando supe de la destrucción de Ost-in-Edhil, lloré por ustedes, un profundo dolor arremetió contra mi corazón, porque después de todo, siempre amé a mi pueblo. Pensé que tú vendrías también a Rivendel, pero no lo hiciste, y pensé en guardar en secreto tu identidad como muy bien te lo planteaste, para que así no corrieras el peligro de muerte. Creo que fue muy atinado de tu parte.-concluyó el elfo.

Bellcaunion asintió levemente, con respeto, pero con un notable recelo.

-yo también hubiese partido-aclaró éste-, desde el primer momento temí a Sauron y lo que pudiese hacer, pero también debía mantenerme fiel a mi pueblo y a mi padre.-sus palabras parecían llenas de reproche hacia Lachfaer, pero el 'aludido' no comentó nada-. En fin, creo que debo ceder la palabra a otros. He terminado mi parte.

-muy bien, Bellcaunion- Elrond tomó la palabra de inmediato-. Ahora yo les contaré, aunque muchos ya lo sepan, como fue que Isildur arrancó el Anillo del dedo de Sauron y lo que ocurrió después.

Bellcaunion se había sentado, y ahora observaba a los hobbits; Lila no lo percibía, puesto a que estaba absorta con todo lo que relataba, pero Frodo no podía evitar mirar a ese Elfo. ¿Qué diablos miraba tanto? .¿Acaso nunca había visto un hobbit?

Luego de que Elrond terminara con la pérdida del Anillo en el Anduin, Gandalf se incorporó.

-esta es la parte que seguramente todos ansiaban escuchar-dijo el mago, con seriedad-. ¿Qué sucedió con el Anillo tras la muerte de Isildur? Es un gran enigma. Bueno, hasta ahora. Por que yo les contaré que es lo que pasó…

Frodo ya conocía aquella parte, Gandalf se lo había relatado, tiempo atrás, en Bolsón Cerrado.

Un hobbit, como ellos había encontrado el Anillo, en uno de los deltas del Anduin. Un hobbit llamado Sméagol, perteneciente a una de las familias que vivían a la orilla del río, en tiempos en que La Comarca todavía no existía. En el momento en que encontró el Anillo, se encontraba junto a su prometida, Derlia, y ella le pidió el Anillo como obsequio de matrimonio. Pero él se negó, la belleza de la joya lo tenía impresionado. Derlia insistió e insistió en que se lo regalara, hasta que terminaron peleando a causa de ello. Sméagol estaba ya fuera de sí, y sin pensarlo, asesinó a Derlia, estrangulándola. Luego de eso, huyó con el Anillo hacia las Montañas Nubladas, donde se refugió cerca de 500 años (el Anillo extendía su vida, y lo transformó en una horrenda criatura). Allí el Anillo esperó su oportunidad de liberarse. Y hace algunos años, lo logró.

Bilbo Bolsón, su tío, se había adentrado en la cueva de Sméagol, llamado ahora por sí mismo Gollum.

Bilbo encontró el Anillo en medio del barro, y lo escondió de Gollum, de quien se liberó ganándole en una apuesta de acertijos. Pudo haberlo matado, pero no lo hizo. Sintió compasión por la extraña criatura.

-cuando Bilbo me habló de su 'Anillo Mágico', y el poder de desaparición que tenía, lo tomé simplemente como tal, útil en aventuras y casos parecidos-contaba Gandalf-, pero hace pocos años, comenzó a levantar mis sospechas. Principalmente porque Bilbo parecía no envejecer, y su personalidad se había hecho extrañamente dependiente del Anillo. Así que opté por buscar información, y lo que hallé fue alarmante. El Anillo Único revelaría su identidad bajo los efectos del fuego. Pero decidí buscar a Gollum de todas formas y primero que todo, debía cerciorarme de estaba en lo cierto. Junto con Aragorn (aquí presente) buscamos y buscamos a la criatura, hasta encontrarla cerca de Moria. Para nuestro horror, ya había sido atrapado por Sauron, y prontamente liberado, así que temimos que éste hiciera algo. Le sacamos toda la verdad de lo ocurrido, y lo llevamos hacia el Bosque Negro, para encargárselo a los Elfos que allí viven. Luego me dirigí hacia La Comarca, y me di cuenta que realmente era el famoso Anillo de Sauron. Así que convencí a Frodo para que dejara su hogar; hubiera corrido demasiado peligro si se quedaba. Él partiría hacia Bree dentro de dos semanas. Yo volví a su casa luego de ese plazo, para verificar que todo estuviera bien para su partida- Gandalf tomó un poco de aire, y siguió-. Pero lo peor es lo que les contaré ahora. Luego de dejar a Frodo, marché hacia Isengard para pedirle consejo a Saruman, el Blanco, el Jefe de mi Orden. Pero lamentó decirles, en pocas palabras, que él se ha pasado al otro bando. Cuando llegué a Orthanc, era un lugar irreconocible, y Saruman también lo estaba. Después de una charla, él me comenzó a hablar del poder de Sauron y su magnificencia. -debemos unirnos a él, Gandalf- eso fue lo que me dijo finalmente, y creí que se había vuelto irremediablemente loco. Rechacé su petición después de que insistiera, y me comunicó que los Nueve ya estaban en camino hacia La Comarca. Traté de salir de la Torre, pero Saruman no me lo permitió, y me encerró en lo más alto de ella. Desde ella pude ver todas las maquiavélicas actividades que comenzaba a practicar, y me sentí prácticamente un viejo estúpido. No llegaría a tiempo para recibir a Frodo en Bree, así que me 'contacté' con Aragorn para que fuera en su búsqueda, y también con el encargado de la posada donde pasarían la noche, así no les pondría problemas. En cuanto pude, escapé, Gwaihir, una de las Grandes Águilas me ayudó en esa labor. Me dirigí directamente hacia acá. Y bueno, el resto ya lo saben. En fin, tenemos también a Isengard en nuestra contra. Esto es peor de lo que pensamos-.

Todos los presentes murmuraban con indignación y asombro, habían confiado en el buen juicio de Saruman, y éste les había traicionado.

Elrond calló el ruido en un momento.

-todavía no comentaremos lo ocurrido-dijo el Elfo-, ahora es el turno de que Frodo y Lila nos cuenten acerca de su riesgoso viaje hasta acá.-

Los hobbits, muy nerviosos, comenzaron su parte de la historia, con la ayuda de Aragorn, desde su encuentro en Bree hacia delante.

Lachfaer también habló de su enfrentamiento a los Nazgûl y con eso, el rompecabezas quedó decentemente armado.

-Mm…así que te encontraste con Radagast-comentó Elrond, dirigiéndose a Lila-mucha suerte tuviste entonces, pequeña. Pero sus palabras son muy difíciles de descifrar.

-Todos los Istari tenemos eso en común, Elrond-dijo a su vez Gandalf, con una leve sonrisa.

-ya veo-dijo Elrond-. Muy bien, ya todo está contado. Ahora surgen las dudas, pero antes, prestémosles atención a los nobles mensajeros que han llegado desde tierras lejanas. -

Rápidamente, y con el consentimiento de Elrond, los Elfos rubios sentados al lado de Lila, se levantaron.

-Lord Elrond, Gandalf-saludó el Elfo, cortésmente.

-dinos, Legolas hijo de Thranduil, cual es el mensaje que nos traes-dijo Elrond.

-es un pesar decirles esto, pero es mi deber-Legolas miró con angustia a los presentes-. Gollum, quien estaba prisionero en el Bosque Negro hasta hace unos días, ha escapado.

El murmullo general fue intenso, y la elfa que estaba sentada al lado de Legolas, tomó la palabra.

-disculpen por mi interrupción-se excusó-, pero yo fui en parte responsable por el escape de la criatura Gollum. Como una de las Capitanas de los Elfos del Bosque Negro, me encargué personalmente del prisionero, pero una urgencia me sacó de aquella preocupación, y dejé a Gollum a cargo de otros elfos centinelas. Cuando volví, habían muchos heridos. Un grupo de orcos liberó a la criatura, no entiendo por qué-.

-gracias por la aclaración, Nibenwen-le dijo Gandalf, preocupado-. Realmente es una mala noticia la que nos traen, pero sin embargo, era tal como me lo esperaba. Gollum no podía permanecer prisionero durante mucho tiempo más. No estaba en su real destino.

-Gandalf tiene razón-dijo Lachfaer-, Gollum aún tiene un papel por desempeñar en todo esto.

-eso lo dice un excelente vidente-sonrió el mago-, así que hagan caso de sus palabras.

-pero creo que mejor vidente es Galadriel-agregó Lachfaer-¿Qué mensaje nos ha enviado la Dama?

Como respuesta a su pregunta, la elfa de cabello oscuro sentada al lado de Aragorn, se levantó, dirigiéndola una fugaz mirada a Lachfaer.

-Merilnen, doncella de Galadriel-la presentó Elrond-. Haz venido desde muy lejos. ¿Qué mensaje traes para nosotros?

-gracias, señor, por su amabilidad-sonrió gentilmente Merilnen-. El mensaje que les traigo no es bueno ni malo, es una alerta. Galadriel está intranquila, y a través de mis palabras les doy a conocer lo que ella dice: 'la Sombra acecha expandiéndose desde el Este, y no hay otro camino que la Muerte para cumplir con la Gran Misión. El fuego creador es el gran remedio, y a la vez, nuestro fin. Estén alertas, y sobretodo, confíen en las pequeñas fuerzas del mundo.'

Hubo un silencio sepulcral tras las enigmáticas palabras.

Gandalf se prestó a hablar.

-Gran sabiduría y misterio guardan esas palabras, y ni yo las comprendo perfectamente aún-dijo éste, y Merilnen asintió-. Pero creo entenderlas lo suficiente como para saber a que solución se refiere. Puedes sentarte, Merilnen.-

Ella así lo hizo, y Elrond le dio la palabra a los Enanos que habían asistido al Concilio. Uno de ellos, Gimli, les comunicó los casi diarios ataques que los orcos realizaban a Erebor, la montaña Solitaria.

Luego de haber oído a todos los mensajeros, Gandalf, una vez más comenzó a hablar.

-pues bien, aquí estamos, y ya se ha relatado todo lo necesario para saber que el Anillo Único no puede permanecer aquí- Frodo lo miró, helado¿Qué planeaba el mago?-. Hay muchos lugares donde puede ir a parar, pero sólo uno nos servirá. Este es el mensaje oculto tras las palabras de la Dama Galadriel: el Anillo debe ser destruido, pero el único modo es yendo hacia el Monte del Destino, donde fue forjado, y lanzarlo a sus flamígeros fuegos. Sólo así Sauron perderá su poder y será realmente vencido. Uno de nosotros, debe hacerlo-.

Frodo no podía creer lo que estaba oyendo.

¿alguien debía internarse en la oscuridad y horror de Mordor para destruir el Anillo?.. ¿en el propio territorio del Enemigo?

-eso es una locura!-exclamó Bellcaunion de repente, y con un ligero enojo-. ¿Quién sería capaz de prácticamente ofrecer su vida a cambio de la liberación de la Tierra Media? No creo que nadie tenga la valentía-.

-acá hay mucha gente con coraje, Bellcaunion-le interrumpió Aragorn-. Es posible que alguien se atreva.

-¿tú?.. Puede ser-ironizó el Elfo, mirándolo con cierto desprecio.

-cuidado con lo que dices-Merilnen se había deslizado delicadamente entre los dos, y enfrentaba a Bellcaunion con expresión adusta-, porque no estás tratando con un humano cualquiera.

-pues ya lo sé, si no, no estaría presente en el Concilio-.

-no es sólo eso! Una vez más te digo, ten cuidado! Porque Aragorn es el que próximamente unificará el Reino de Elendil, y no merece el desprecio con el que lo miras- le dijo la Elfa, con expresión triunfante.

Bellcaunion lo quedó mirando con sorpresa.

-¿entonces tú eres el famoso Heredero de Isildur?... ¿el Heredero al trono de Gondor?-.

Aragorn no le respondió, y Gandalf se impuso.

-no es tiempo para discusiones de este tipo, les sugiero que tomen asiento!-y sin demora, le obedecieron.

Frodo esta vez si que estaba impactado.

-sabía que él no era quien aparentaba-le susurró Lila, con los ojos brillantes-. Sabía que él era especial.

Bellcaunion captó el susurro de Lila, y la miró con detenimiento.

Ella se dio cuenta, y trató de prestarle atención a Elrond, quien era él que hablaría.

-como ha dicho Gandalf antes de las interrupciones, alguien debe llevar el Anillo Único hacia el Monte del Destino. Alguien de nosotros.-especificó.

-¿y como sabremos quien es el indicado?-preguntó Legolas.

-por supuesto, ya sabemos que un Elfo no es indicado para tal misión-dijo el enano Gimli con cierto descaro y burla.

-pues un enano tampoco sería lo adecuado-respondió Nibenwen en defensa de Legolas.

Gimli y los enanos que le acompañaban se levantaron rápidamente a enfrentar al par de elfos.

Elrond trató de parar la discusión, pero le fue imposible.

Los hobbits estaban entremedio de toda esa disputa, y se encontraban bastante tensos por el momento.

Lila se escabulló entre la masa que discutía, y Frodo no tuvo más remedio que seguirle.

Ahora se había unido Bellcaunion a la disputa, y algunos de los nobles de Rivendel. Gandalf y Elrond trataban de imponer la paz.

Frodo estaba muy cercano a la mesa donde el Anillo yacía, y aprovechó la distancia para admirarlo.

Pero sólo vio terror, guerra y muerte en su mortífero brillo.

-quisiera que esto no estuviera sucediendo…-pensó, mientras miraba a todo aquel revoltijo de Elfos y Enanos peleando por algo tan absurdo-. Sólo es…destruirlo. Sólo es eso. Realmente todos son unos egoístas…¿acaso no pueden obviar sus diferencias?...yo no pensaría en mi propio bien…sólo en el bien de mi propio mundo..

Pensó bien en las palabras que habían surgido en su mente.

Acaso él…¿acaso él podría?

Escuchaba la potente voz de Bellcaunion por encima de todas.

Él quizás tuviese mas derecho a llevarlo, era el hijo de Celebrimbor. Destruyendo el Anillo, podría vengar a su pueblo. Pero no confiaba en él, algo se lo impedía.

Siguió con la mirada y la mente fijas en el Anillo.

-ya pudiste una vez…-se escuchó una vocecilla en el interior de Frodo-.seguramente podrás de nuevo…, pero ambas veces no se compararán en cuanto a peligro se refiere…; de todas formas, tú eres el indicado…-¿realmente eran sus pensamientos?- tú ya haz experimentado lo peor…-definitivamente no lo eran- tú lo llevarás…dilo! -¿Qué debía hacer?- dilo! Yo llevaré el Anillo! Yo llevaré el anillo! Yo…

-…llevaré el Anillo!-había terminado de exclamar Frodo, y con horror se dio cuenta de sus palabras. Pero se sintió ligeramente bien. Tomó el Anillo de la mesa, y lo apretó fuertemente en su mano. En realidad era su trabajo.- yo llevaré el Anillo!

Muy poca gente logró escucharlo.

Lila se volteó, totalmente pálida.

-¡Frodo!...tú!-no cabía en sí de asombro y miedo.

Gandalf también lo había oído, al igual que Aragorn, Merilnen y Elrond. Con pesar, el mago se dio cuenta que Frodo estaba en lo cierto. Desde siempre había estado destinado a llevar ese peso.

-yo llevaré el Anillo!-dijo Frodo por última vez, ahora todos lo escuchaban, en silencio, y sin poder creer en la decisión de aquel mediano-…aunque…, no sé el camino…-

-Frodo¿por qué…?- exclamó Lila con horror.

-desde siempre ha sido mi deber, Lila. Yo heredé este Anillo de mi tío Bilbo, y como dueño momentáneo, debo preocuparme de que éste sea definitivamente destruido. No creo que nadie más pueda hacerlo- eso hizo que la hobbit realmente comprendiera.-

-¿y que te hace pensar que nadie más puede hacerlo?- Bellcaunion había sido el que le hablaba, y lo miraba penetrantemente-.

Lila lo miró desafiante.

-Frodo es el único capaz, porque mientras ustedes discutían como perros y gatos, él tomó una verdadera decisión. Algo que ni tú ni el resto hicieron-.

El Elfo se mostró ciertamente ofendido, pero aún así, le interesó la audacia de la joven.

Gandalf se mostró sumamente risueño.

-Frodo, eres el ser más excepcional que conozco-le sonrió-. ¿Pero realmente estás dispuesto a pasar por horrores y peligros para destruir el Anillo?

-sí-afirmó el hobbit.

Lachfaer se abrió paso entre la multitud.

-él no irá solo-declaró-. Muchos habrán de acompañarle en su camino.

-claro que no irá solo-dijo Elrond-. Designaré una compañía especial con la misión de proteger a Frodo.

-buena idea, Elrond-asintió Gandalf- me parece adecuado y prudente.

-bueno…para empezar, yo iré-determinó Lila, para sorpresa de Frodo.

-¿tú!. No! .Es demasiado peligroso para ti!-le argumentó.

-ella irá-afirmó Lachfaer, con una sonrisa, gesto que Lila correspondió-.

-sí…me temo que debe ir, junto a Frodo-dijo Gandalf-.

-¿y por que?-pregunto el hobbit, sin entender.

-por que es simplemente, su voluntad-respondió Gandalf, y a Frodo le pareció que no era suficiente respuesta, algo ocultaba el viejo mago.

-yo les tengo una pregunta-dijo Lila- ¿Por qué me invitaron a mí al Concilio y no a Pippin o Merry?

-bueno, por dos cosas-aclaró Gandalf-. Primero, por tu parte del viaje, la cual me interesó mucho, y quería que se la contases al Concilio; y segundo, porque tienes una particular afinidad con Frodo, y eso te hace tan merecedora de estar presente como él-.

-¿sólo por eso?-Lila parecía algo decepcionada.

Frodo creyó que el mago aludiría al tema de 'las auras doradas', pero para su alivio, no lo hizo.

-sí, sólo por eso-.

De repente, unos ruidillos entre los matorrales alertaron a los miembros del Concilio. Dos cabezas melenudas salieron entre ellos.

-hey! Nosotros también iremos con Frodo!-eran Pippin y Merry, que al parecer, no habían perdido el tiempo, y habían espiado todo el Concilio sin que ningún astuto Elfo se percatara de ello.

-si! No nos pueden separar de nuestro querido amigo! Sería muy cruel!- gritó Merry, haciendo pucheros.

Gandalf reía abiertamente y Elrond los miraba con media sonrisa.

-jajajaja, estos pequeñuelos nos salieron bastante astutos-rió Gandalf- creo que serán bastante buena compañía.

-¿Qué¿Insinúas que iremos?-dijo Pippin con ansias.

-no perderán nada jeje-agregó Merry.

-está bien. No sacamos nada con discutir con ellos.-replicó Elrond-. Irán junto a sus amigos. Definitivamente es mejor eso a que me destruyan Rivendel por completo o terminen matando a cada Elfo con sus diabólicas travesuras.-

-muchas gracias Lord Elrond!-agradeció Merry saltando en un pie.

-si! Gracias, gracias! –repitió Pip-, hey! Mire que somos inofensivos..!-

La intervención de los hobbits había puesto de muy buen humor a la concurrencia, y Gandalf se mostraba bastante más risueño.

-muy bien, creo que la reunión ha concluido-anunció Elrond, todavía con su leve sonrisa-. El Portador del Anillo partirá hacia Mordor en un mes más, en compañía de sus amigos. El resto de los miembros de su escolta serán elegidos y próximamente anunciados cuando sepa quienes son los adecuados. Ya es hora de descansar y comer. Les agradezco a todos su gentileza.-

-genial! Comida!-Merry y Pip se abalanzaron sobre la multitud, tratando de llegar a la salida-,a ver quien llega primero al comedor!-

Así terminó el Concilio, y el destino ya había hecho parte de lo suyo. Frodo tenía miedo de su decisión, pero no se sentía capaz de retractarse. Esto estaba bien. Debía afrontar su propia carga.