Capítulo XXIII: No mires hacia atrás.

Ya casi había pasado un mes desde la realización del Concilio, y Rivendel parecía más melancólico que de costumbre.

Parecía como si los árboles, los jardines, y la Casa misma presintieran la próxima partida hacia Mordor, y se lamentaran por la suerte que correrían los viajeros.

Elfos iban y venían por los corredores, y miraban con respeto y reverencia a Frodo, a Lila, e incluso a los otros traviesos hobbits, aunque era en Frodo donde se centraba toda la atención.

Él era el Portador del Anillo, en él recaían todos los pesares y angustias de un viaje del que quizás no volviese.

Los mensajeros de los otros Reinos permanecieron en Rivendel durante todo ese tiempo, al parecer, la decisión de Lord Elrond influiría también en ellos.

Frodo estaba ansioso de conocer a quienes lo acompañarían en la riesgosa travesía, y como Lila le había hecho saber, ella también esperaba lo mismo.

Merry y Pippin seguían igual que siempre, haciendo de la Casa de Elrond un manicomio donde era difícil sobrevivir sin que alguna fastidiosita travesura llegara a tu puerta, o a algún lugar más apetecible.

A pesar de esto, todo transcurría con normalidad.

Los jardines tranquilos, conversaciones con Bilbo y Lila, encuentros esporádicos con Gandalf, risas con sus primos, comidas apetitosas, celebraciones en la Sala del Fuego, y algunas dudas como de costumbre. Ya soñaba cada vez menos con Tinúviel, algo que le aliviaba enormemente; debía concentrarse en lo que estaba a punto de hacer. Eso bastaba.

En uno de esos días, a media tarde, Gandalf salió en busca de los hobbits. Por suerte, los encontró a todos reunidos, con la elfa Galadwen, sentados bajo un hermoso roble en los jardines.

-hola, amigos!-saludó el mago, de buen humor-.

-Gandalf!-exclamó Frodo-. Hace días que no te veía!-

-oh, si! Tenía que arreglar unos asuntillos fuera de los límites de Rivendel-comentó Gandalf-. Pero ya estoy aquí, y ya hemos decidido quienes serán los que te acompañarán a Mordor, aparte de tus amigos.-

Galadwen hizo ademán de retirarse, pero el mago no tenía problemas en que ella también escuchase, y la elfa permaneció en su lugar.

-bueno!...¿quienes son?-preguntó Lila, ansiosa.

-mmm-Gandalf tomó aire de misterio-…

-Gandalf! No tenemos todo el día, eh?- le reprochó Merry, entre risas.

-para empezar, creo que iré yo-dijo con una leve sonrisa-. Es muy importante para mí participar en esa cruzada, además, Frodo debe tener a alguien que lo proteja, aunque estoy seguro de que todos lo harán.-

-tú! Gandalf!-Frodo estaba entre sorprendido y alegre-. Que bueno! Eso me hace sentir bastante mejor!-

Los otros hobbits también se mostraban felices de que el mago los acompañara, por lo menos tenían la seguridad de que marcharían con alguien poderoso y sabio, además de amigo.

Pasada la primera impresión, Gandalf siguió.

-supongo que les agradará saber que Aragorn ha sido elegido como otro de nuestros acompañantes-sonrió, y los hobbits ya saltaban en un pie-. Bueno, creo que más bien él decidió unirse, lo que es mucho mejor.-

-Aragorn irá con nosotros! Eso si que es buena noticia- exclamó Lila, quien siempre se mostró a favor del 'montaraz', y le había tomado mucho cariño.

-también irá con nosotros Merilnen de Lothlórien-continuó-, ella tampoco dudó en ofrecer sus servicios, y Lord Elrond se mostró bastante contento con esto. -

-¿no es ella la que trajo el mensaje de Galadriel?- preguntó Frodo, recordando a la elfa de cabellos oscuros y ojos grises-.

-sí-afirmó Gandalf-. Además de ser su Doncella y Mensajera, es una excelente arquera, y sabe defenderse bastante bien de cualquier ataque.-hizo una pausa, y siguió-. Otro acompañante que tendremos es Gimli, hijo de Glóin, uno de los enanos de la Montaña Solitaria. Al parecer también él tomó la reacia decisión de participar, lo cual me parece bien, un enano siempre es buen guerrero y útil en cosas de camino.-

-no entiendo algo-dijo Pippin, cambiando el tema-. ¿Por qué les llaman 'enanos' si son más altos que nosotros?...y eso que he escuchado que a nosotros nos llaman medianos!-

-piensas agudamente, Peregrin Tuk-dijo Gandalf, y Pip miró a todos con cara de 'ven? Soy más inteligente que ustedes mwahahaha'-. Bueno, no hay porque cuestionar el nombre de los Enanos; son Enanos y ya está. Pero los hobbits resultaron ser más pequeños…, y creo que aún los hombres no se han dado cuenta de que usaron mal los términos. En cuanto a 'medianos', se les llama así porque llegan a la mitad de la estatura de los Hombres del Oeste; es una razón muy simple. Aunque prefiero sinceramente, el nombre de 'hobbits'.-

-sí, yo también-agregó Pippin.

-espero que tu duda haya sido resuelta-le dijo Frodo-, pero no haz dejado que Gandalf continúe con la enumeración de la Compañía.-

-hey! Pero si tenía que tomarse un respiro!-se excusó Pip.

-sí, claro-dijo Lila con ironía- bueno, y quien sigue?-

-Legolas, el Príncipe del Bosque Negro-la hobbit recordó al Elfo rubio del Concilio-.Dos Elfos nos serán de mucha ayuda, aunque se dice que Legolas tiene la mirada más aguda que muchos de los de su raza, y es excelente guerrero. No dudo de que así sea.-

-y quien más?-preguntó Merry.

-originalmente, la Compañía tiene Nueve Integrantes, éstos seremos los que viajemos a Mordor-explicó Gandalf-. Pero otros dos partirán con nosotros de Rivendel, y seguirán rumbos distintos. Una de ellos será Nibenwen, capitana de los Elfos Silvanos del Bosque Negro, quien deberá tomar el camino hacia su hogar con el fin de alertar al Rey Thranduil y preparar a sus guerreros para la inevitable batalla que podría llevarse a cabo. El otro será nada más ni nada menos que el hijo de Celebrimbor, Bellcaunion – Frodo hizo inconscientemente una mueca de disgusto-; Elrond le encargó una misión aparte de la tuya. Ambos Elfos se separarán de nosotros cuando lo crean conveniente; como ya dije Nibenwen irá al Bosque Negro, y Bellcaunion deberá seguir hasta el Valle de Rhovanion, donde alertará a los Beórnidas, y luego irá hacia Dorwinion, donde se ocultan algunos de los Noldor sin patria junto a los Dorwinrim, quienes estarán gustosos de ayudar en cuanto puedan. Seguramente querrá también reconstruir Ost-in-edhil, lo que sería una buena fortaleza, pero también un desatino.-

-¿desatino?-.

-sería una alerta para Sauron, y arremetería sin demoras sobre los pocos Noldor que aún quedan-aclaró el mago.- pero si vemos el lado positivo, sería una muralla que el Enemigo difícilmente podrá destruir.-

-o sea, seremos una Compañía de once-murmuró Frodo-. No es un mal número.-

-por supuesto que no. Pero piensa más bien que seremos Nueve, y eso tampoco es tan malo-dijo Gandalf, y luego agregó-muy bien! Debo marcharme por ahora. En una semana más partiremos, todavía hay tiempo para los últimos respiros. Adiós, queridos.- y el mago abandonó los jardines con prisa dirigiéndose hacia el interior de la Casa.

-¡No!...Merry! nos queda muy poco tiempo para poner en práctica nuestros geniales planes!-gritó Pippin angustiado.

-¿geniales planes¿Qué se les ha ocurrido esta vez?-preguntó Galadwen, quien había permanecido en silencio todo ese momento.-

-Mm…nada grandioso-aclaró Merry mirando a Pip amenazadoramente-, Pippin sólo bromeaba.

-ah, sí-murmuró el aludido, con una tierna sonrisa.

-de todas formas Pip tiene razón, nos queda muy poco tiempo!-dijo Lila con algo de pena-, será muy triste abandonar Rivendel.-

-sí, los extrañaré mucho cuando se vayan-dijo Galadwen, también algo triste.


Al fin, el día de la partida había llegado.

La Compañía dejaría Rivendel a media tarde, por consideración a las múltiples despedidas que se llevarían a cabo.

Galadwen, junto con otras doncellas, se habían hecho cargo de los equipajes de los hobbits, guardando tanto su ropa habitual, como algunas prendas élficas.

La elfa estaba más nostálgica de lo común, ese sería el último día en que podría ver a sus queridos hobbits; pero por sobre todos, extrañaría a Lila.

Así que cuando pudo, la apartó de sus compañeros para dedicarle una despedida especial.

-mi querida niña-comenzó ésta- este adiós será muy triste, pero sin embargo, estoy alegre porque haz tomado una decisión sabia y de corazón-.

-oh, Galadwen!-las dos se abrazaron con fuerza, soltando algunas lágrimas; ambas se habían encariñado mucho con la otra.

-hey! Hey! Siento interrumpir en tan emotiva despedida- exclamó Merry, sarcásticamente-. Pero Lord Elrond nos llama a su despacho.-

-¿y Frodo?-preguntó Lila, soltándose del abrazo de Galadwen.

-fue a despedirse de Bilbo, Pip lo fue a buscar-.

-oh! Pero yo no me he despedido de él!-.

-yo tampoco-le dijo Merry-.pero el viejo Bilbo nos irá a despedir cuando partamos, allá afuera. Vamos, apresúrate!.-

-sí, anda Lila, yo iré también al camino junto con el resto de los Elfos-le sonrió Galadwen, y los dos hermanos Brandigamo se dirigieron hacia el despacho de Elrond, donde ya se encontraban Pippin y Frodo, junto con el resto de la Compañía.

-bien-dijo Elrond, con satisfacción-. Hoy, en unos pocos minutos, la Compañía del Anillo saldrá de Rivendel, como se acordó hace un mes atrás. Los reúno aquí para desearles lo mejor en esta empresa, aunque sé que no será necesario ni suficiente. Pero sí considero necesario advertirles de los peligros que correrán, sobre todo el Portador, quien lamentablemente, ya no puede desistir de su cargo. Espero que sean fieles a Frodo, pero tampoco le fallen a sus propios principios. Si alguno de ustedes a excepción del Portador, desea retirarse de la Compañía, puede hacerlo, pero de una manera digna y decidida. Ojalá que siempre haya un poco de luz en sus caminos, y que la misión se lleve a cabo lo mejor posible. Adiós, Comunidad del Anillo-.

Dicho esto, los presentes inclinaron sus cabezas con respeto, y se retiraron de la habitación, exceptuando Gandalf, quien dijo que se adelantaría luego.

La compañía se dirigió hacia la salida de la casa, donde se prepararían para partir. Aragorn se había desviado por uno de los pasillos, sin explicación, pero luego volvería.

Legolas y Nibenwen revisaban la integridad de sus flechas, Merilnen ataba su pequeño bolso, mientras que Bellcaunion miraba como siempre a su alrededor. Pippin y Merry revisaban sus paquetes por si había suficiente comida, y Lila le echaba una ojeada a la nueva espada que Elrond le había entregado como reemplazo a la otra que se hizo pedazos en Amon Sûl. Frodo también revisaba la suya, pero ésta era distinta la anterior.

-¿y esa espada, Frodo?-preguntó Lila.

-oh, me la acaba de regalar Bilbo-respondió el hobbit-. Se llama Dardo, y la encontró en una cueva de trolls, en una de sus aventuras. Su hoja brilla de color azul cuando hay orcos cerca. -

-wow, que magnífica-exclamó Lila, observando las runas grabadas en la hoja, y luego agregó, acordándose de algo- oh! Creo que se me queda algo…iré a revisar a la habitación. Luego vuelvo!-

Se marchó corriendo al interior de la casa, mientras Aragorn salía de ella.

Lila entró a su cuarto, pero al parecer todo estaba en perfecto orden; no había olvidado nada.

Con un suspiro, cerró la puerta y se dirigió a la entrada principal.

Pero algo le distrajo, una brisa corría hacia una de las estancias, y le pareció que un blanco velo flotaba con ella.

Fue hacia esa dirección con curiosidad, y cuanta fue su sorpresa al encontrarse frente a la Dama Arwen, quien le sonreía con misterio.

-oh…-murmuró Lila, con vergüenza- disculpe, no sabía que se encontraba aquí.-

-no, yo quería que vinieses aquí-le dijo Arwen suavemente- quería darte algo para el viaje.-

-¿algo?..¿a mí?-Lila lucía perturbada.

Arwen, sin demora, depositó en las manos de la hobbit una pequeña bolsita de terciopelo azul, con una 'A' bordada en dorado.

Lila la abrió temblorosa, y vio para su sorpresa que contenía una hermosa y delicada cadena de plata con una extraña piedra blanca engarzada a ésta.

Arwen tomó la cadena yse la pusoen el fino cuello, haciendo que Lila se ruborizara.

-es un pequeño presente-dijo Arwen con sencillez-, pero te servirá cuando haya malos momentos, o cuando desees claridad en medio de la confusión. Si tienes problemas, o dudas, deposítalas en la piedra, así yo podré contactarme contigo y ayudarte en lo que pueda.-

-gr…gracias-balbuceó Lila sorprendida- pero…¿Por qué me da usted este regalo?..¿acaso lo merezco?-

-todo lo que tienes lo mereces-replicó la Dama enigmáticamente-, y lo que deseas también. Tú eres alguien muy especial, y de eso aún nadie se da cuenta, o por lo menos, no las personas que deberían. Si alguien debe realmente ayudar al Portador, esa eres tú. Aunque no sepas el por qué, estás muy unida a él.-

-quisiera entender todo esto, estoy muy confundida-dijo la hobbit, mirando hacia el suelo.

-luego verás como todo se ilumina, sólo debes esperar. Mira siempre hacia delante, sin prisas, haciendo todo tal cual debe ser. Libérate a ti misma y sé quien realmente eres.-

-¿Quién realmente soy?-dijo aturdida Lila- creo que eso…lo tengo claro.-

-no tanto como deberías-sonrió Arwen-. Olvida tu pasado, y no mires hacia atrás, sólo para recordar las cosas bellas que alguna vez viviste. Olvida tu pasado…olvida el dolor.-

Lila sentía que su cabeza le daba vueltas, no entendía casi nada de lo que la Dama Arwen le decía…¿a que se refería?

Sus palabras encerraban tanto misterio como las que había pronunciado en la Sala del Fuego.

-es lo mismo que debo hacer yo-continuó Arwen-, debo comenzar a dejar mi pasado atrás, y mirar hacia delante, aunque el efecto será inverso. Tendré que dejar lo largamente bello y dulce, para probar lo amargo.-

-¿Por qué?-.

-fue la elección de Lúthien, y ahora será la mía-respondió la Elfa.

Lila pensó…¿la elección de Lúthien?

Y una luz se encendió en su mente.

-¿elegirás la mortalidad?-Lila no podía creerlo.

-el peso del destino ya ha caído sobre mí, y ya tomé mi decisión; luego tú tomarás la tuya, estoy segura de ello- la luz que emitía Arwen parecía oscurecerse durante unos momentos, pero ahora volvía a resplandecer-. Adiós, pequeña Lila. Espero que volvamos a encontrarnos, en algún futuro incierto. Trata de no mirar hacia atrás.-

Diciendo esto, la Dama Arwen besó la mejilla de Lila, y se retiró, casi desapareciendo como una ilusión frente a los ojos de la hobbit.

Ella miró la piedra blanca del collar, y sintió como una nueva energía corría por su cuerpo.

De repente, cayó en la cuenta de que debía irse, y seguramente, la esperaban allá afuera.

Estaba en lo cierto.

Al llegar, todas las miradas voltearon hacia ella, y notó el gesto de impaciencia de algunos de los miembros de la compañía.

Junto a ellos, había un grupo de Elfos, en los que vio a Elrond, Lachfaer y Galadwen, y entre ellos, el viejo Bilbo.

-uf! Menos mal que llegaste!-exclamó Pippin.

-sí, sí, ahora debemos irnos-dijo Gandalf, seriamente, mientras Frodo la miraba con extrañeza.

Lila pensó en contarle lo sucedido, pero luego se dio cuenta de que debía guardar el secreto. Eso estaría mejor.

Bellcaunion era el único que llevaba un corcel, serviría para montar algunos de los bolsos de comida y agua, y en peor de los casos, ayudaría en las emergencias.

Lentamente, mientras algunas nubes abochornaban el pálido cielo, la Compañía fue despidiéndose de Rivendel, siendo la última Merilnen, quien dirigía una última palabra a Lachfaer.

Lila percibió una extraña nostalgia en los ojos de la elfa al despedirse del Noldo¿acaso ya se conocían?

-¿encontraste aquello que se quedó en tu cuarto?-preguntó Frodo.

-ah…ah, no, no olvidé nada. Sólo lo pensé, como soy algo olvidadiza.- le respondió Lila, distraídamente, y Frodo no volvió a decir nada más.

La Compañía ya se había alejado un poco de la Casa, rumbo a la salida del Valle, con Gandalf a la cabeza, y Merilnen y Aragorn en la retaguardia.

Todos estaban silenciosos, quizás pensando en el largo camino que deberían recorrer, y midiendo sus propias decisiones.

Lila estaba segura de la suya, y sabía que Frodo también lo estaba, aunque ahora lo veía algo vacilante.

Pero su naturaleza era así, y se sintió feliz de poder acompañarlo a tan grandiosa misión.