Capítulo Número 10:

By Nadeshiko Luna

Con una sonrisa de satisfacción firmemente instalada en su rostro, hizo una seña al taxista, para que entregase su equipaje al joven botones que corría presuroso hacia ella.

Amaba el lujo, la elegancia, el glamour que casi podía respirarse en todas las instalaciones de los hoteles Sheraton; sabía que allí sólo se cruzaría con gente que estaría a su altura. No tendría por qué soportar la presencia de los "simples" como diría Guillermo, en El nombre de la Rosa, no era que ella le hubiera prestado particular atención al libro, tenía un vocabulario demasiado complicado, y una trama aún más compleja, siempre hablando de civilizaciones y culturas que hacía tiempo habían perecido; sin embargo, tuvo que leerlo obligatoriamente para poder pasar la escuela media, de modo que lo que más sustrajo de ese tedioso libro, fue cómo clasificaban a las personas que vivían en la ciudad. Y poco le importaba que ella en la actualidad viviese en una- en varias en realidad-, las cosas en el mundo habían cambiado y el poder ya no lo concentraban las Iglesias sino las personas de gran influencia.

Como ella.

Apartando la literatura- que no era uno de sus temas predilectos- de su mente, se detuvo delante de la lujosa recepción, apoyándose suavemente en la superficie lisa y brillante, de madera oscura. Repiqueteó las uñas una y otra vez, mientras la joven recepcionista buscaba su registro y le entregaba la tarjeta que le permitiría el acceso a su habitación.

Sin siquiera dirigir una mirada-mucho menos una palabra- a la muchacha, se encaminó hacia el amplio y lujoso ascensor, pasando por debajo de las incontables y lujosas lámparas de papel amarillo en forma de cilindro, que contrastaban a la perfección con la decoración de las paredes, revestidas en fina madera de un tono más claro que el del recibidor

Bordeando unos bajos sillones níveos, ingresó en el inmenso elevador, y le dijo el número de su suite al encargado de marcar los pisos.

Cuando se hubieron cerrado las puertas del ascensor, una sonrisa afloró a sus labios, y fue multiplicada por las paredes de espejo del lugar.

Al fin se encontraba en casa.

Al fin podría destruir su vida total y completamente.

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¿Y se suponía que él era el encargado de decirle todo eso a su "tranquila" ojos azules?

Desechando la creciente sensación de nervios en su interior, dejó el teléfono sobre la cajonera donde estaba apoyado, y lentamente se encaminó en dirección al lecho.

Sus movimientos eran convenientemente pausados, no quería sobresaltarla de ninguna forma, y por lo poco que la conocía, sabía que hasta un paso dado con demasiada intensidad podría hacerlo.

Recién cuando llegó a su lado, la joven dirigió la mirada al sitio donde él se había erguido.

-¿Qué sucede?

La inusual calma en su voz lo desconcertó aún más que sus habituales arranques de mal humor.

-Hay novedades.- dijo escuetamente, mientras con una seña le pedía que se corriera al interior del lecho, para que él pudiera sentarse, y así hablaran a la misma altura.

Estaba casi seguro de que ella se levantaría, pero una vez más volvió a sorprenderlo.

-¿De Mei-Ling?- preguntó con un brillo peculiar en los ojos.

En ese momento, él no pudo dejar de notar que efectivamente, su iris no era de un color azul profundo, sino violeta, con pintas plateadas. Doblemente extrañado, se concentró en pasarle el mensaje que le habían transmitido a él recientemente, omitiendo momentáneamente la parte del viaje.

-Eso quiere decir que Mei-Ling se encuentra bien, después de todo?

-Así parece- su habitual locuacidad se había visto perturbada por la sospechosa amabilidad de ella; siempre supo que era ciclotímica, pero nunca pensó que llegara a tales extremos; seguramente cuando le dijera lo del traslado a Escocia, intentaría matarlo… y tal vez con éxito- Hay una cosa más- dijo interrumpiendo la sensación de alivio que se había visto reflejada en el rostro de la joven.

-¿Qué?

¿Cómo podía decírselo sin que volaran cosas por la habitación?

La cobardía no era una cualidad precisamente asociada a él… sin embargo esta mujer tenía algo que le ponía la piel de gallina.

-Sucede que… Mei-Ling necesita que nos reunamos con ella en otro país… más precisamente…

-En Escocia- completó ella, su mirada ya no estaba fija en la de él, sino que apuntaba por encima de su hombro, con una expresión perdida.

Estupefacto, él le preguntó cómo sabía el lugar en donde se encontrarían.

-Digamos que Mei-Ling y yo… tenemos una conexión especial… ¿Cuándo tenemos que ir hacia allí?- Preguntó dando por acabado el tema, antes de qué él pudiera interrogarla al respecto.

-Lo antes posible, el sujeto con el que hablé me dijo que una vez estuviésemos allá nos llegarían las indicaciones pertinentes.

-De acuerdo, habría que comenzar a empacar.

-Un momento, olvidas un pequeño detalle- al ver que ella se detenía en su afán por bajar de la cama, y lo miraba, prosiguió- No te puedes mover todavía, de hecho ni siquiera tendrías que levantarte para ir al baño, y aún así pretendes realizar un viaje hacia otro continente?

Exasperada, exhaló un suspiro de resignación.

-No quería hacer esto, pero supongo que no queda otra opción- dijo entre tanto se volvía a sentar en la cama, esta vez arrimándose más hacia el cabezal, una vez estuvo cómodamente sentada, se dispuso a abrir cuidadosamente la bata.

-Oye… qué se supone que…- las palabras no acudieron a su boca, al observar en detalle la nívea y pulcra piel de los senos que revelaba la joven, tratando de desasirse del kimono, claro que no vio mucho más de lo que un pronunciado escote mostraría, puesto que ella había cuidado con su brazo como herramienta de que fuera así.

-Mira- dijo finalmente.

-Sí, estoy mirando- pronunció, hipnotizado mirando fijamente sus senos casi al descubierto.

Otro suspiro de exasperación brotó de su garganta.

-Por qué será que todos los hombres se fijan en algo que compartimos todas las mujeres y cuando uno les muestra algo único, no le dirigen ni una mirada- comentó para sí misma.

-¿Qué?- preguntó consternado, aún sin despegar la mirada de ese punto de su anatomía.

-Nada, olvídalo, estoy pidiendo imposibles- con la mano libre, lo tomó del mentón, y guió su mirada hacia abajo, para que observara su vientre.

-Esto, es… imposible- dijo al cabo de cinco segundos de silencio, una vez hubo encontrado su voz nuevamente.

- Es lo que trato de explicarte hace tiempo- dijo en tono paciente, esperando que él se dignara a reaccionar y saliera corriendo del cuarto y de su vida de una buena vez.

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Su boca formó una perfecta O, demostrando su absoluta estupefacción.

De todas las cosas que había esperado que el magistrado dijese, nunca había sospechado que saldría con esa cuestión.

Miró detenidamente a su futura esposa, quien corría serio riesgo de no llegar a serlo jamás; porque que aunque lograran solucionar ese "pequeño" incidente, él estaba más que dispuesto a ahorcarla con sus propias manos.

Al parecer, en su mirada ella notó que estaba esperando algún tipo de reacción por su parte.

Sin embargo, cuando esta llegó, no fue ni de cerca lo que él o el magistrado hubiesen esperado.

La joven se echó a reír… y no precisamente disimuladamente; sus carcajadas inundaron toda la habitación, y sus hombros se sacudieron compulsivamente.

Era la primera vez que la escuchaba reír, y no podía ser en una situación más oportuna. Si no tuviera ganas de matar a media humanidad, hubiera reído con ella, tan sólo por el placer que le daba ver que era capaz de demostrar otro sentimiento que no fuera terror, angustia o sarcasmo, frente a él.

-Señorita… es un asunto serio- dijo indeciso el hombre sentado delante suyo.

- Lo sé, lo… lo siento- dijo tratando de controlar los espasmos- Es que creí que este asunto se había solucionado hacía tiempo… pero claro, eso me pasa precisamente por confiar en él- dijo más para sí misma que para los que se hallaban a su alrededor- Lo siento- repitió. Recuperando la seriedad- Es un terrible error, como podrá apreciar, estoy más viva que nunca. Sucede que en ese año, viajé en el Tempest

Un notorio estremecimiento sacudió al juez. Xiao-Lang recordó la tragedia que había inundado a la ciudad, hacía un par de años, un crucero llamado de esa forma se había hundido, y había batido el record de muertes del país ocurridas en un accidente marítimo (n/a: Sí, aunque cueste creerlo los países llevan una especie de libro sobre este tipo de cosas, incluso hay un récord mundial, con respecto a la cantidad de muertes ocurridas en diferentes situaciones accidentales)… recordaba la cantidad de heridos que había recibido él, aún un interno en el hospital; había sido el tiempo en que lo habían ascendido a cirugía.

Pero lo que más le había impactado de ese accidente, era que se sospechaba que de alguna forma el barco había sido manipulado para que se hundiera… lo cual significaba que las personas que se encontraban detrás de ello eran responsables de doscientas vidas perdidas…entre las cuales podría haber estado la de su prima…

De no haber sido porque Yue en ese momento estaba dispuesto a colaborar en algo con él y con su prima, ella estaría debajo del agua… un lugar al que pertenecía, y sus atacantes lo sabían.

Lo que hacía más inexplicable el hecho de que la hubieran empujado hacia un sitio que consideraban altamente peligroso.

-Xiao-Lang- dijo el hombre sentado delante suyo, poniéndose de pie- Lo siento… estaba dispuesto a ayudarte en esto, e incluso a esconder los registros, incluso a entregarte el acta, y borrar la página del sistema, pero no puedo casarte con una mujer que está clínicamente muerta por desaparición en uno de los accidentes más grandes del país.

Cuando él estaba por explicarle lo grave de la situación… exponiéndose a que su amigo lo considerara un loco de por vida, ella intervino.

-No me habías dicho que era amigo tuyo- le dijo con una mueca a Xiao-Lang- Imaginé que una cosa así podría suceder, de modo que cuando fui a buscar una parte de mis pertenencias a mi casa, traje conmigo esto también.

A continuación le enseñó un papel, fechado cinco años atrás en que se decía que una semana después, cuando a ella se la había declarado muerta, se había presentado al hospital de Manhatan y se había certificado su identidad.

-Puede explicarme por qué no se registró como debía entonces?, lo habitual hubiera sido que el mismo hospital se hubiera encargado de ello.

-Por una cuestión de seguridad, se… arregló que la información no saliera del lugar… y un amigo mío me dijo que él presentaría la documentación pertinente, sin embargo, gracias a Dios, antes de que me retirara del hospital un médico quiso cerciorarse de que tendría algún papel que resolvería rápidamente el problema si había algún inconveniente, y me otorgó ese bendito papel.

El magistrado leyó el papel, y la firma y matrícula del médico.

-Xiao-Lang…

-Y ahora ¿qué pasa?- inquirió comenzando a irritarse, nada podría sorprenderlo con respecto a ella, no le extrañaría que debajo en ese papel, dijese… cuidado, peligro inminente, terrorista a la vista.

Sin embargo, se equivocaba una vez más.

-Este papel está firmado por ti.

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-Puedes apresurarte, por el amor de Dios!

-Sí, lo siento-exclamó el joven de ojos añiles, despegando su cuerpo y mirada del aparador de una tienda que exhibía ropa antigua- Es que esos… ¿Cómo era el nombre?... Kilt, me llaman muchísimo la atención.

-Lo ves? Ahí está la respuesta… lamentablemente para el resto de las mujeres del mundo… eres gay.

-¿Yo? ¿Gay? Y a qué viene eso?

-Sólo un homosexual puede admirar una falda escocesa y decir que "le llaman muchísimo la atención"; en lugar de esos "Estúpidos escoceses del medioevo debían ser todos afeminados, hacen quedar mal al resto de los hombres"-dijo imitando el tono de voz de un hombre e inflando el pecho.

-La palabra que usaría para describirlos no sería precisamente "afeminado"… sino más bien…

-Sí, sí lo sé; sólo trataba de ser discreta.

-Eso es algo muy difícil de creer en ti, si venir a Escocia te pone siempre de tan buen humor, te traeré más seguido.

Ella prefirió omitir su respuesta, y siguió buscando la señal que estaban rastreando desde que se habían levantado con el primer rayo de sol. ¿Por qué todos los hombres consideraban que podían "llevar" o "traer" a una mujer de un lado al otro, como si se tratara de un caniche?.

-¿Estás segura de que era por aquí? Me resulta un poco raro que vayamos a encontrar la primera señal justo en la calle donde está nuestro hotel.

-Ya te dije mil veces que ellos nos están guiando- contestó la joven ausentemente, mientras miraba el suelo, las paredes de los tejados de las casas… todo.

Un repentino escalofrío le recorrió la espalda al pensar en lo que ella quería implicar con "Ellos".

-Oye… y cuándo se supone que llega el resto del escuadrón?

-Los pasajes pueden ser retirados hasta mañana por la mañana, espero que a más tardar mañana por la noche estén aquí… Allí está!-exclamó casi a los gritos.

-¿Qué? ¿Dónde?

-Por aquí-caminó resueltamente la joven de ojos plateados-Ahora sólo tenemos que encontrar las otras seis.

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Cerró la valija con un suspiro de resignación.

Eso de trasladarse de un país a otro nunca le había gustado.

Pero su vida siempre había sido una contradicción, y era muy poco lo que hoy en día podía sorprenderla ya.

El hecho de que la hubieran convocado para participar en una institución a la que siempre había añorado pertenecer, veinte años más tarde, y encima de todo le encargaran una de las tareas primordiales, era la mayor contradicción de su vida.

Igualmente, no se engañaba a sí misma; sabía que la única razón por la que le habían encargado esa misión era porque todos los métodos que habían utilizado anteriormente, habían fracasado.

Si hubiera tenido en cuenta su orgullo, debería haber dejado pasar la "tan generosa invitación" como le había dicho el gusano machista de su primo.

Sin embargo, esta era la primera oportunidad que le daban para demostrar lo que realmente valía por sí misma.

Era totalmente insólito, más si se tenía en cuenta el hecho de que era una mujer.

Además, se suponía que "El Jefe"- como tonta y erróneamente le apodaban- estaría allí.

O al menos, eso creían.

Continuará…

Notas de la Autora: Holas! Bueno, no puedo decir que haya tardado poco, pero definitivamente mucho menos que la vez anterior… y tardé tanto, porque en el medio del capítulo empecé a trabajar, sino hubiera actualizado la semana pasada…

Buen… este capítulo ha sido uno de los más cortos… pero no por eso hay que desestimarlo, es uno de los más importantes… creo que ha sido el episodio en donde más pistas se han lanzado ( lean bien que ahí están).

En fin… pro lo visto, hay dos personajes misteriosos que irrumpen en la historia… creo que ahora sí ya están presentados todos… pero aún falta mucho para que esto termine… lo que sí, estamos a punto de terminar lo que se llamaría "la primera parte" de esta historia… no voy a crear un fic nuevo para continuarla… pero sí se está cerrando una etapa aquí.

Bueno gente, muchísimas gracias por sus reviews… espero que hayan disfrutado el capítulo, y los espero en la próxima.

Me voy a dormir porque mañana a las seis treinta arriba, y para colmo, me tomé todo el sol de mi país, y no sé cómo voy a hacer para dormir por el ardor de la espalda.

Saludos!

NadeshikoLuna