'Mithrandir, Mithrandir, A Randir Vithren
Ú-reniathach i amar galen
I reniad lîn ne môr, nuithnannen
In gwidh ristennin, I fae narchannen
I lach Anor ed ardhon gwannen
Calad veleg, ethuiannen...'
Después de aquel extraño día en que la verdad había aclarado el camino de la pequeña Lila, Galadriel encontró la forma de realizar ciertas reuniones con la hobbit, con el afán de ayudarle en el renacer del espíritu de Lúthien, darle ciertas clases acerca de sus propios poderes internos y escondidos, y además, enseñarle a hablar en su propio lenguaje pasado, el élfico gris.
Todo eso le sería muy útil para cuando el Destino se cumpliese; pero por sobre todo, la Dama deseaba que Lila comprendiera el fin de todas las cosas, y la idea que el Gran Eru había determinado hace mucho tiempo para su alma.
Pero todo había resultado bastante fácil; Lila accedió ante la petición de la Dama, y le abrió su corazón, para que ella pudiese enseñarle todo aquello que pertenecía a su antigua vida..., aquella vida que comenzaba a aceptar, poco a poco.
Luego de un mes, Lila y Galadriel se habían hecho muy buenas amigas, y la hobbit parecía estar recobrando su verdadera esencia, volviéndose cada vez más ausente, nostálgica y seria; aunque tampoco dejaba de reír, y lo hacía de muy buena gana cuando se le presentaba la oportunidad. Pero se notaba el cambio que la verdad ejercía en ella, y eso, sus compañeros de la Comunidad lo notaron, aunque vagamente.
Los Elfos entendían que el cambio de la hobbit era decisivo e importante, y trataban de no importunarla. Pero sus amigos hobbits, lo veían como algo demasiado raro.
Merry y Pippin se lo tomaban con gracia, pero Merry se notaba algo más preocupado, más que mal, era su querida hermana.
Frodo, de tan distraído, no se había percatado de las extensas ausencias de Lila, pero después comenzó a extrañarse cada vez más. Algo no andaba muy bien.
Era cierto que él pasaba mucho tiempo solo, reflexionando y cuestionándose cosas; pero cuando buscaba a Lila, no la encontraba, y ningún elfo supo decirle exactamente que era lo que la hobbit hacía, o por donde andaba.
Así sucedió todo, hasta que una tarde, Frodo encontró a Lila sentada al borde de un pequeño estanque de agua, plagado de nenúfares.
Una melodía flotaba en el aire, una voz élfica y armoniosamente dulce comenzó a traspasar los sentidos del joven hobbit; la canción le recordaba algo muy triste, pero también lo consolaba de todo dolor que aún permaneciera en su corazón.
Pero luego, salió de aquel letargo en el que se hallaba sumergido, para darse cuenta de que aquella voz no pertenecía a ninguna elfa de las cercanías, sino a su amiga Lila, cuyos labios se abrían con ligereza al pronunciar tan nostálgico canto.
¿Cómo podía ella cantar de esa manera?...¿En élfico?
Sin embargo, decidió no interrumpir a la hobbit, Frodo deseaba escuchar su voz hasta el final, aunque mil dudas lo agobiaran.
Pero Lila se detuvo, y miró por encima de su hombro.
-¡Frodo!-exclamó la hobbit, algo alarmada-¿Qué haces aquí?-.
-pues...paseo-respondió éste- ¿y tú?-.
-bueno, aquí me ves...-Lila trataba de no mirarlo, estaba algo avergonzada porque la había descubierto cantando una melodía creada por ella misma, gracias a las constantes lecciones que la Dama le brindaba-.
-estabas cantando en élfico-sonrió Frodo, y se sentó junto a ella-.
-ah, bueno sí...; una de las Elfas del palacio me enseñó esta melodía-mintió Lila, mirando el agua-, es uno de los tantos lamentos por Gandalf, pero éste es el que más me gustó-.
-¿y que es lo que dice en la lengua común?-preguntó Frodo, interesado.
Lila lo miró de pronto, y sintió como un escalofrío le recorría la espalda; por suerte, él miraba hacia otra dirección.
'Mithrandir, Mithrandir, Oh Peregrino Gris
Nunca más pasearás por los verdes campos de esta Tierra,
Tu viaje ha terminado en la Oscuridad,
Los lazos cortados, el espíritu roto,
La Llama de Anor ha dejado este mundo
Una gran luz se ha ido...'
Al terminar de cantar la versión común del lamento, Lila guardó silencio, y Frodo tampoco dijo nada, sumido en sus pensamientos.
Ella lo miraba de reojo, tratando de adivinar que sería lo que el hobbit pensaba, pero como siempre, él permanecía cerrado y su rostro era impenetrable. Lila se resignó a no hallar respuesta a sus inquietudes; Frodo jamás le abriría su corazón.
Se levantó suavemente, y comenzó a caminar en cualquier dirección, alejándose del estanque.
-¿A dónde vas?-preguntó Frodo, de repente. Él también se había incorporado-.
-ah, perdón...-musitó Lila-, es que como estabas tan pensativo, creí que deseabas estar solo...-
-he estado todo el día solo-dijo Frodo-, y también te buscaba..., hace mucho que no sé nada de ti-.
Lila no pudo evitar sonreír; en realidad, esa era la respuesta que deseaba escuchar, aunque no lo reconociera.
-¿Dónde has estado?-preguntó el hobbit, mirándola inquisitivamente- hemos estado todos preocupados por tus ausencias-.
-bueno, he estado dando vueltas...como todos-dijo Lila, tratando de no parecer tan obvia en su mentira- Los elfos han sido muy gentiles conmigo, he pasado algún tiempo con ellos...-
-he hablado con algunos-replicó Frodo-, pero parecían no saber de ti-.
Ahora sí que estaba metida en un lío; como era de esperarse, Frodo se mostraba perspicaz y astuto, y no parecía convencido con lo que ella le había dicho.
Lila le dio la espalda rápidamente, para que el hobbit no le viera el rostro sorprendido y asustado.
No podía decir lo que había estado haciendo, hasta que la Dama hablara con él. Pero ahora...¿que debía hacer? .Odiaba tener que mentirle con excusas baratas, o evadirlo cuando lo único que deseaba era su compañía.
-¿Lila?-murmuró Frodo, preocupado.
-Ahora que lo recuerdo, debo hacer algo importante...- se excusó la hobbit, con voz temblorosa-, luego hablamos...-
Tras decir esto, Lila se marchó casi corriendo del lugar, dejando a un Frodo atónito y dudoso.
-¿Por qué tenía que reaccionar tan estúpidamente?-pensaba Lila, mientras se alejaba raudamente- No era necesario escapar de él. Debí haberme quedado allí, y hablar tranquilamente. Pero eso...me hubiera delatado inevitablemente. A Frodo no se le escapa nada...¡Pero no debí haber corrido!; ¿ahora que pensará de mi?-.
En realidad, la Dama Galadriel no le había prohibido acercarse a Frodo, pero era ella misma quien se alejaba; el miedo de que Frodo se diera cuenta de sus cambios era muy grande, y además..., al tenerlo a su lado, pensaba en Lúthien y Beren, y eso le incomodaba demasiado.
Había tantas cosas que Frodo no sabía..., y Lila trataba de no pensar en las futuras reacciones. A ella todavía le costaba entender el trasfondo de toda aquella historia.
Después de un buen rato, Frodo seguía al borde del estanque, tratando de entender la forma de actuar de Lila, y pensando si es que acaso todo tenía que ver con él.
¿Es que Lila quería evitarlo?
Quizás no fuera así, pero esa sensación le dio..., y le producía mucho pesar.
Llevaba horas buscándola, y ahora que la encontraba, se iba sin más. ¿Acaso ya no quería ser su amiga?
-hey, Frodo, no seas exagerado...-se dijo, con la cabeza gacha- Deberías preguntarle a ella misma si es que..., pero...¡Si se acaba de ir corriendo!; y yo que quería conversar con ella. Es la única compañía agradable...-.
-¿la única compañía agradable?-preguntó una suave voz, a sus espaldas.
Frodo se volteó asustado, pero sólo era Legolas, apoyado en el tronco de un mallorn, con expresión divertida.
-¡Legolas!-exclamó el hobbit, conteniendo un suspiro-.
-¿no quieres que vaya a buscar a Lila?-preguntó el Elfo, con ironía-, ella es la única compañía agradable...-
-oh, no-dijo Frodo-. Si te herí...-
-descuida-sonrió Legolas-, sin embargo, lo que podría herirme, es que no fueras sincero contigo mismo-.
-¿a que te refieres?-.
-piénsalo bien; ¿realmente Lila es agradable?-preguntó Legolas con suspicacia.
-no es necesario preguntarlo para...-
-no me estás entendiendo bien-le interrumpió el elfo-. A lo que me refiero es que...¿existe un mejor atributo que le haga justicia?-
-pues...-Frodo no sabía que decir; si lo pensaba profundamente, Legolas tenía algo de razón..., pero...-¿A dónde quiere llegar, Señor Elfo?-.
-yo no deseo llegar a ningún lado-dijo Legolas-, eres tú el que debe tomar la dirección correcta.-
-no lo entiendo...-
-sólo entiendes lo que deseas entender...-replicó Legolas, arqueando una ceja- ¿Acaso Lila no es lo suficientemente buena para ti?-
-¿e...eso era?-preguntó Frodo, algo pálido- ¿Por qué todos siempre agitan el mismo tema?...¿con que fin?-
-con el fin de que te des cuenta-dijo otra voz.
-¡Merilnen!-exclamó Frodo, cada vez más agitado e incómodo.
En efecto, era ella, sentada en una gran rama, mirando al hobbit con ternura, entre las doradas hojas.
Frodo trató de componerse de la sorpresa.
-saben...yo tengo demasiadas cosas en las que pensar..., y no quiero otra duda más-dijo el hobbit-. Acabo de encontrarme con Lila, aquí, pero se fue corriendo...creo que no quería verme...y...-
-Frodo-dijo Merilnen seriamente- no te preocupes por eso ahora. Preocúpate de abrir más tu corazón, y si puedes, entra en él, y toma conciencia de lo que sientes. Las confusiones puedes aclararlas tú mismo. Te atormentas en vano, te lo aseguro.-
-pero yo no...-
-ya casi ni estás con nosotros, pasas todo el día solo, o sino, con Lila, aunque ha estado algo desaparecida-comentó Legolas-. No te encierres en ti mismo. No te aísles. Te enajenas, pero tampoco intentas profundizar en ti; y ni siquiera te exteriorizas. Sí, entendemos que Lila es tu amiga, y no te forzaremos para que la ames-el Elfo sonrió pícaramente y Frodo se sonrojó-, no es nuestra intención meternos en tu vida personal, pero esto ya nos preocupa. Más que compañeros, somos amigos..¿no?-
Frodo asintió con lentitud; pero le costaba comprender las intenciones de sus amigos, todo eso debía ir más allá de la preocupación...
-es que...a pesar de todo, siempre he sido así. En La Comarca me consideran 'extravagante' por actuar de esta manera…, y hablando en serio, jamás me he sentido lo suficientemente en confianza como para exteriorizar mis sentimientos o pensamientos-.
-eres como un Elfo-sonrió Merilnen-, pero ahora estás exagerando. Trata de mantener el equilibrio-
Frodo estiró todo su cuerpo en la hierba, dejando que el olor de las flores llenara sus sentidos.
-creo que es mucho para el joven hobbit-rió Legolas-, dejemos estos asuntos para más tarde..., su mente está cansada de tanto plantearse a donde ha ido Lila-.
Frodo abrió los ojos de par en par.
-Príncipe Legolas, creí que dejaríamos hasta aquí toda intromisión en mi vida personal-dijo sarcásticamente el hobbit.
-no te hace nada mal conversar con nosotros-dijo el Elfo, tomando la misma posición de Frodo, a su lado-, y ahora que te hemos pillado al fin, tardaremos horas en dejarte-
-hasta la cena-rió Merilnen, saltando del árbol, y tomando lugar al otro lado del hobbit.- que bien se siente estar aquí...-
Frodo se sentía algo extraño entre dos elfos, aunque ya los conociera desde hace meses. Parecían tan alegres, pero siempre con una cuota de la nostalgia típica de su raza. Eran una eterna contradicción, como él mismo, pero la de ellos duraría siglos, y él, moriría en unos pocos años, si es que la Misión no lo mataba.
No quería que ellos pusieran como tema de conversación su propia vida, y trató de pensar en algo mejor, pero Merilnen se le adelantó.
-¡Cuánto extraño a Nibenwen!-exclamó la Elfa, dando un suspiro- ¿ustedes no la extrañan también?-
-sí, mucho-respondió Frodo; Legolas permaneció en silencio.
-¿Legolas?-Merilnen levantó su cabeza, mirando al Elfo.
-ah..., sí, claro-dijo él, asintiendo levemente con la cabeza.
Frodo lo observó detenidamente.
Parecía estar algo sonrojado, y muy serio; sus sospechas ahora se confirmaban completamente, a pesar de estar seguro desde que dejaron Cerin Amroth. El hobbit esperaba que Nibenwen los abordara en alguna parte del trayecto, así podría darle las esperanzadoras noticiasdebidamente.
-también extraño a Bellcaunion; hice buenas migas con él-dijo Merilnen, y Frodo se sintió repentinamente alterado, como siempre pasaba cuando aquel Elfo pálido estaba ante su presencia.
-pero se llevaba mejor con Lila-soltó Legolas-, creo que ella lo extraña más...-
-no-negó Frodo, sintiendo que le hervía el rostro del enojo que el nombre de Bellcaunion provocaba en él, pero luego se dio cuenta de su intervención, y trató de excusarse-, bueno...sí, no sé...-
-Frodo...¿te sientes bien?-preguntó Merilnen, preocupada- Estás rojo como una amapola...-
-está ardiendo en rabia-sonrió Legolas- siempre noté que no te agradaba Bellcaunion-.
-¿ah; sí?-Frodo comenzaba a hartarse de todo ese asunto, no le agradaba en nada el rumbo que tomaba la conversación-.
-Frodo..., en verdad no me niegues que Lila te gusta, por eso te enrabias con Bellcaunion, él apreciaba mucho a tu amiga-siguió Legolas, burlonamente.
Ese comentario hizo que Frodo explotara, era demasiado para él.
¿Por qué se estaba burlando?...
-¿y Nibenwen?-espetó el hobbit, incorporándose- no me niegues que ella te gusta...-
Merilnen se quedó mirando a Legolas con la boca abierta, y luego echó a reír; el Elfo de pronto se había sonrojado en extremo, y sus azules ojos brillaban.
-es más...creo que estás enamorado de ella-continuó Frodo, pero luego se detuvo, arrepintiéndose de haber ido tan lejos.
Legolas se levantó, y se puso al frente del pequeño hobbit.
Lo miró seriamente, y luego sonrió con calidez.
-no te tengo rencor por lo que acabas de decir-replicó el Elfo- y si, estoy enamorado de Nibenwen. Creo que fue en Cerin Amroth cuando realmente sopesé la grandeza de mis emociones... lástima que ahora ella no esté para declararle mi amor. Lo haría gustoso, y aprovecharía cada precioso momento como si fuera el último. Seguro que Merilnen haría lo mismo, si Lachfaer volviera-miró a la elfa, y ella asintió-. Esto debería ser un ejemplo para ti. En mi opinión, tienes a un ser muy especial a tu lado, y no lo percibes. Cuando te des cuenta, será demasiado tarde-.
Diciendo esto, Legolas se volteó, y se alejó lentamente entre los árboles, silbando una dulce melodía.
Frodo se quedó paralizado un buen rato, realmente creía estar encontrando la horma de su zapato.
¿Cómo podía Legolas decirle todo eso, sin inmutarse?
Por un lado, se sentía feliz por Nibenwen...pero...
Una vez más, Merilnen irrumpió en sus pensamientos, acariciándole su rizado cabello.
-coincido con Legolas, excepto en una cosa-dijo la Elfa-, nunca será demasiado tarde-.
Frodo la miró, y vio que sus grises ojos parecían sonreírle.
Se abrazó repentinamente a ella, estaba tan confundido, tan atormentado por el Anillo, la pena, el desconsuelo, las dudas...
Merilnen lo miró algo sorprendida, pero luego cedió ante la ternura del hobbit, y trató de calmarlo como pudo...
-tan joven..., y con tantas responsabilidades-pensó ella-, si tan sólo tuviera algo claro...-
-Merilnen...-susurró Frodo, de pronto-¿Cómo se siente querer a alguien?...o sea, de la forma en que tú quieres a Lachfaer...-.
La Elfa soltó una cantarina risa, Frodo era tan asombrosamente inocente algunas veces, y eso era un contraparte a la forma astuta y experimentada que tomaba la mayor parte del tiempo. No quiso preguntarle al hobbit el motivo de la pregunta, pero se sintió encantada de responderle. Hablar de Lachfaer y el hermoso sentimiento que le inspiraba siempre era un buen tema para ella.
-bueno, Frodo...hay muchas maneras de amar a una persona-explicó Merilnen, siempre sonriente y gentil-, eso depende de la forma de ser de cada uno. Pero si deseas algo más general...pues, es lo más bonito y terrible que alguien puede sentir. Más que bonito...maravillosamente bello..., y aún así creo que no existe un término que le haga justicia. Cuando el amor comienza, no te das cuenta, hasta que pasan meses y...oh! esto es inesperado!-la elfa soltó una carcajada-. Los demás ven brillar tu mirada de un modo peculiar, sonríes sin motivos, lloras sin necesidad, y la confusión te envuelve el alma. ¿Sentirá aquella persona lo mismo que yo?...pero¿Qué es lo que yo siento? Todo es un caos, y lo peor, es sufrir pensando en que quizás, el amor no sea correspondido. Ahí es cuando el efecto es mortal, poderosamente mortal; aún para los Elfos! En mi caso, fui correspondida, aunque ahora nos separan tierras sombrías y oscuridad. Te vuelves melancólico, triste, pero la esperanza jamás muere en ti. Es lo último que nos queda, nos da aliento y fuerzas.-
Frodo se soltó del abrazo de Merilnen, y permaneció en actitud reflexiva, durante unos minutos.
-sientes que...sólo esa persona te comprende, te estabiliza...; es la única compañía que deseas, y si no la tienes, te desconsuelas-murmuró, como hilando pensamientos.
-sí-afirmó Merilnen, mirando con agudeza al hobbit- estás desmembrando tus emociones y sacando tus propias conclusiones. Eso está bien. Creo que he dado en el blanco-.
-pero yo...-.
-¡No!; no quiero que te apresures!-exclamó la Elfa con delicadeza-no es más que el comienzo, pero debes estar atento a lo que pueda sucederte. Sé sincero contigo mismo-
-es más difícil ser sincero con uno mismo, que con los demás-se quejó Frodo-
-eso es lo bueno!...requiere más trabajo; es lo que yo llamo 'descubrimiento interior'. Cuando lo consigues, la satisfacción es bastante alentadora-.
-Merilnen...-Frodo parecía querer aclarar otro punto importante-. Cuando estábamos en Cerin Amroth, vi a Lila de un modo...mm...diferente...bueno, no sé si sea realmente la palabra justa..-
-es el encanto del lugar-respondió Merilnen, evocando algún bonito recuerdo-, nos hace ver a los seres con la total sinceridad del corazón, nos muestra la belleza interna..y la magia de cada alma. El término 'diferente'no me dice mucho acerca de tu visión de Lila, pero supongo que fue bonito...-
-sí...-asintió Frodo, sobresaltado por el recuerdo de los ojos de la joven hobbit, centelleantes e inundados en lágrimas-.
Permanecieron en silencio durante unos instantes, hasta que Merilnen se exaltó.
-yo venía a otra cosa¡Acabo de recordarlo!-se rió de su olvido, y prosiguió, cambiando totalmente de tema -la Dama Galadriel está preparando una fiesta de honor para nuestros honorables invitados, y por lo que veo¡será en grande! No sabes cuanto me gustan las celebraciones..¿a ti no?-
Frodo asintió; la perspectiva de una fiesta lo animaba bastante, a decir verdad, añoraba una buena parranda junto a sus amigos y con enormes tarros de cerveza; aunque seguramente en Lórien todo era muy diferente. Sí, en tantos meses, todo había cambiado de sopetón. Suspiró, recordando la hermosa pirotecnia de Gandalf, echaría de menos aquellos fuegos de artificio..., al igual que al viejo Mago.
-¡Hora de cenar!-anunció Merilnen- ¡por estar aquí contigo se me han olvidado mis labores de Doncella! Por suerte, la Dama es comprensiva-.
-oh, cuanto lo siento-dijo Frodo, y la Elfa rió- vaya, pensé que todos los elfos de Lothlórien eran serios...-
-¡Pues claro que lo somos!; ¿acaso no me ves?-exclamó Merilnen, entre elocuentes carcajadas-no, creo que soy la excepción. Un poco de risa no le hace mal a una Elfa. ¿no crees?...ya, vamos, querido Frodo, la Dama será comprensiva, pero no soporta un retraso!-.
