Capítulo XXXII: El Otro Lado de las Cosas.

-¡Frodo, Frodo!; ¡La fiesta estará espectacular!-.

-¡Hemos visto cosas sorprendentes!-.

Frodo estaba sentado en una pequeña roca, con los pies chapoteando en un arroyuelo, mientras Pip y Merry corrían hacia él alegremente.

Por supuesto, ellos se habían dedicado a husmear cada detalle de la celebración que se llevaría a cabo en Lothlórien, en honor a los viajeros; simplemente, era imposible mantenerlos serios y respetuosos de las normas, pero los Elfos no se hacían problemas, y disfrutaban de la compañía de los pequeños traviesos.Frodo sonrió. Estaban a vísperas de la esperada fiesta élfica, y entendía a la perfección las ansias de sus primos. Él también estaba algo ansioso, lo único que deseaba era que la fiesta lo distrajese por un momento del huracán de confusiones que devoraba su mente por completo.

-¿Qué han logrado ver?-preguntó el hobbit sin mucho interés; Frodo prefería mayormente las sorpresas, pero de todas maneras sus amigos le contarían todo-.

-mm, a decir verdad...-titubeó Pippin.

-no mucho-determinó Merry.

-¡Pero nos basta!-dijo Pip, encogiéndose de hombros.

-bueno, ya no me cuenten nada-interrumpió Frodo, sonriendo-. Prefiero verlo todo yo mismo mañana. Además, no creo que sea una celebración a lo grande, ustedes saben como son los Elfos...-

-sí, lo sabemos-replicó Merry-. Es imposible que realicen una fiesta como nosotros imaginamos y queremos, eso quedó atrás, en La Comarca. Pero te aseguro que será todo un acontecimiento-.

-¡Ay, Merry! Hiciste que recordara aquellas noches en El Dragón Verde, donde bebíamos hasta hartarnos, cantábamos nuestras melodías originales, y nos reíamos de todo-murmuró Pip, con nostalgia-.

-sí, a mi también me dio algo de nostalgia-dijo Frodo, recordando súbitamente el camino hacia Cricava, mientras cantaba con Pippin, y el estúpido show que ellos mismos dieron en Bree.

-¡Sobre todo a ti, viejo amigo!-exclamó Pippin- ¡Eres el rey de las parrandas!...bueno, eras. Pero supongo que después de todo este lío, podremos celebrar cómodamente en nuestras queridas tabernas, cantar acerca de tus famosas rameras, y bailar sobre las mesas.-

-sí, supongo que si-asintió Frodo, no muy convencido de que eso llegara a suceder.

-¿pero en serio no quieres que te contemos lo que nos revelaron?-preguntó Merry, cambiando el tema.

-¿Revelaron?...¿no era que lo habían visto todo?-se sorprendió Frodo.

-¡Merry!-gritó Pippin, pegándole un manotazo.

-bueno, no. No pudimos ver casi nada, así que optamos por ese plan-siguió Merry, mirando a Pippin con expresión de 'hey¿a quien crees que le pegas?'-.

-ya veo jajaja-rió Frodo- entonces no me digan nada. No les creeré ningún rumor.-

-oh...-suspiró Pip, sentándose en la hierba que bordeaba el arroyo.

-¡Hey!; ¡Muchachos!-gritó una voz desde atrás.

Los hobbits se voltearon, y vieron a Lila corriendo hacia ellos, con sus ya típicas vestiduras blancas, y el pelo suelto y arremolinado. Al detenerse frente a ellos, se percató de que Frodo estaba allí, y su semblante alegre cambió al instante, tornándose serio y pálido.

-este...-balbuceó Lila, mirando con frecuencia hacia el suelo-, hola...-

-¡hola, hermanita!-exclamó Merry-¿Qué tal van las cosas?-

-¿has visto lo de la fiesta?-preguntó Pip.

-no..., no sé nada de ese asunto-negó Lila, tratando de no mirar a Frodo, o sino se sentiría más estúpida de lo que ya se sentía.

Frodo tampoco la miraba, ahora que estaba en su proceso de 'descubrimiento interior', le daba pánico enfrentarla, y siempre que podía la evitaba, aunque eso no resolvía nada.Realmente las palabras de Legolas comenzaban a pesarle en el corazón, y era precisamente, porque una gran verdad se encerraba en ellas.Por esto mismo, lo que debía hacer era acercarse a Lila e intentar aclarar su alma, pero no podía. Ahora había algo raro en ella, y eso le asustaba, de algún modo.

-¿y donde estabas entonces?-preguntó Merry, con interés.

-paseando-contestó Lila, y sin intención, miró fugazmente a Frodo, quien estaba muy concentrado observando las ondas del agua.

-¿no haz visto a los demás?-siguió preguntando Merry, mientras Pip se mojaba su rizado cabello en el arroyo.

-no-negó la hobbit, dando un respingo- cr...creo que iré a buscarlos, si no hay problemas...-esa era la excusa perfecta, ya no quería permanecer allí, haciendo el ridículo. Así que hizo un leve ademán de despedida, y caminó rápidamente hacia el sendero, bajo la mirada asombrada de su hermano.

-Lila está más rara que nunca-soltó Merry, sentándose junto a Pippin.

-ni que lo digas-comentó Pip- Para empezar, ya ni parece hobbit, salvo por las características generales. Ahora siempre se la pasa sola, o con los elfos, y vistiendo como uno de ellos.-

-también canta en élfico-reveló Frodo- la descubrí hace unos días.-

-¿QUÉ!..¿como aprendió?-Merry estaba muy sorprendido.

-ella me dijo que los Elfos le habían enseñado esa canción en específico-explicó Frodo-; pero luego se puso muy tensa, y se largó corriendo. Creo que fue porque le pregunté donde estaba.-

-es casi un error preguntárselo-dijo Pip-. Yo también lo he hecho, y no responde, así que prefiero creer que en realidad sólo pasea-.

Merry estaba muy serio, en actitud pensativa, hasta que luego de unos segundos, esbozó una sonrisa.

-se parece al primo Frodo, siempre paseando solo y con esa actitud tan cerrada-opinó-. Aunque este es el Frodo de ahora; el anterior era tranquilo, pero siempre compartía con todos, especialmente en las fiestas-

-tienes razón-acordó Pippin, y Frodo los miró con sorpresa-, pero a mi se me viene a la cabeza que ambos cambiaron de la misma forma.-

-sólo se te vienen a la cabeza incoherencias-dijo Frodo, sonriendo con sorna.

-¡No, Pip está en lo cierto.-lo defendió Merry-Lila siempre fue muy risueña, despistada y adicta a los bailes. Desde que nos encontró en el Tornasauce, algo raro presentí en ella, y dudé de cada gesto que hacía. Obviamente ahora no me parece tan despistada-.

-¿adicta a los bailes?-preguntó Frodo- espera...¿tu hermana fue al cumpleaños de Bilbo y mío?-

Merry lo miró con cara de circunstancia.

-fue toda la familia Brandigamo-.

Frodo curvó una sonrisa; se le vino a la memoria el recuerdo de una joven hobbit bailando alegremente en su cumpleaños, en la gran fiesta donde Bilbo desapareció de La Comarca. Él había estado embobado mirándola, sin saber quien era, y recién ahora, lo recordaba con claridad. Sintió como su rostro enrojecía levemente.

-¿Frodo?-Merry lo miraba atentamente-.

El aludido volteó rápidamente el rostro, para que su primo no se percatara de algo más; Merry era muy astuto cuando se lo proponía.

-me aburro aquí, amigos-declaró Pippin, completamente mojado-, me gustaría ir al palacio, necesito una merienda.-

-tienes razón-dijo Merry, todavía mirando algo extrañado a Frodo- voy contigo…¿te unes, Frodo?-

-no lo creo-dijo Frodo, aún algo azorado por su pequeño descubrimiento-, en un rato los busco...-

-muy bien-asintió Merry, levantándose de la hierba-nos veremos luego, primo!-.

Los dos hobbits se despidieron rápidamente de Frodo, y caminaron hacia el sendero bordeado de florecillas.

-Merry; ¿sucede algo?-le preguntó Pippin, notándolo silencioso- estás muy callado-.

-estoy pensando...-respondió Merry, algo brusco-.

-¿en qué?-.

Merry lo miró con expresión dubitativa.

-Frodo-susurró, luego de un instante.

-¿Frodo?-se desconcertó Pip; miró hacia atrás, detenidamente- estamos lo suficientemente lejos de él. ¿Qué sucedió?-

-está extraño-dijo Merry, pasándose una mano por el cabello.

-eso lo sé-dijo Pippin, arqueando una ceja-.

-pero ahora que lo he visto, me di cuenta de que está más extraño-siguió Merry-, creo que Lila tiene que ver con esto-.

-¿Lila?-exclamó Pip, abriendo los ojos de par en par- ¿y por que ella?-.

-¿nunca haz notado cierto brillo en los ojos de Frodo al hablar de mi hermana?-.

-no sé de que me hablas, viejo-dijo por respuesta el otro hobbit, tratando de recordar algún signo parecido en Frodo.

-es que...yo lo acabo de notar-confesó Merry-. Además, cuando Lila nos encontró hace un rato, no miraba a Frodo, y él tampoco lo hizo. Parecía como si se ignorasen; y para variar, creen que nos hacen tontos, como si no nos diésemos cuenta. Quizás...-

-déjame adivinar.-interrumpió Pippin, con una pícara sonrisa- ¿quizás se gusten?-.

-eso pienso-aclaró Merry, haciendo una mueca de disgusto.

-¡Hey, Merry!; ¿Por qué esa cara?-preguntó Pip, dándose cuenta del gesto de su amigo- ¿no te gusta la idea de que Frodo y Lila se atraigan?-.

-no, no es eso...-negó Merry, moviendo la cabeza-, lo que me disgusta es que si fuera tal cual lo pensamos..., no sé, ellos se hacen daño sin saberlo. Ninguno confesará nada, estoy seguro.-

-podemos echarles una mano!-sugirió Pip-.

-¡No!-exclamó Merry, molesto- no debemos meternos en este asunto, Pip. No es cosa nuestra, y aunque lo fuera...no estamos seguros de que realmente se gusten. Sólo lo pensé.-

-mmm, si, no hay nada comprobado-bufó Pippin-, pero podemos tener la idea en cuenta. Deberíamos hablar con Frodo, o...-

-no hablemos con nadie-le interrumpió Merry, y luego agregó-, aunque...si podríamos hablar con alguien. Sólo para estar seguros-.

-¿con quien?-.

-luego te lo digo-susurró Merry, y dejó el tema hasta ahí- venga, apresurémonos. Tengo un hambre feroz!-.


La dorada luz del atardecer comenzaba a filtrarse entre las ramas de los árboles, y Frodo todavía permanecía sentado en la roca al borde del arroyo, reflexionando acerca de las mismas cosas que todos los días confundían su mente. No pensaba en el Anillo, de hecho, era lo que justamente debía hacer. Ni pensar en él, ni ponérselo. El Anillo Único era el gran problema de su vida.

Lo único que deseaba era poner fin a su debate interior, y saber que hacer. Sentía que habían muchas cosas que no sabía, y esperaba algún día saberlas. Había algo...algo que no lo dejaba en paz, un presentimiento, quizás. Y también la indecisión, la falta de fe en sí mismo, el repentino vacío que comenzaba a abrirse en su corazón, y el terror de una decisión próxima.

Estaba en Lórien, con el poder de Sauron colgando de su cuello, y sin Gandalf. ¿Qué debía hacer?

Frodo escuchó un leve murmullo entre los amarillos árboles; miró hacia atrás, levemente desconcentrado de sus reflexiones.No logró ver nada, y por un momento, creyó que sólo era el eterno juego de la brisa.

Pero cuando trató de volver a pensar en sus problemas, no lo consiguió. Una fuerza palpitaba cerca de él, y atraía su mirada constantemente hacia el sendero oculto entre los mallorns. Los Elfos, desde sitios recónditos de Caras Galadhon, comenzaban a entonar sus sagrados cánticos, mientras la tarde moría con lentitud.

El hobbit, finalmente vencido por la curiosidad, se levantó de la roca, y se acercó al estrecho camino, con el fin de descubrir que era lo que tanto le llamaba la atención. Parecía no haber nada, sólo el viento rozando las flores.

Frodo oteó hacia uno de los extremos del sendero, sintiendo una extraña presencia en el ambiente; allá, una pálida figura se erguía, andando lentamente, y alejándose hacia un rumbo extraño.Creyó que se trataba de Lila, y no queriendo toparse con ella aunque estuviera alejándose, se giró sobre sus talones, dispuesto a volver al palacio.

Pero sin pensarlo, se volteó otra vez, y se percató de que la figura era alta y esbelta, más propia de una Elfa que de una hobbit.Su curiosidad natural volvió a renacer, y sin mayor cosa que hacer, se dispuso a seguir a la lejana tras ella, pero la Elfa parecía estar siempre a la misma distancia, así que prefirió caminar a un ritmo más pausado.Así estuvo un buen rato, hasta que extrañamente, los mallorns desaparecieron, dando paso a un pequeño claro, despejado por los últimos suspiros del desfalleciente sol.

¿Qué era aquel lugar?

Casualmente, se hallaba en el preciso lugar al cual llegó Lila Brandigamo después de seguir a la Dama Galadriel, hace un mes.Obviamente, Frodo no lo sabía, ni nadie más; pero allí se encontraba la hermosa 'fuente' levantada por un par de peldaños, y la pequeña cascada donde cantaban los finos chorros de agua.Y a su lado, como si fuera una prevista coincidencia, estaba Galadriel, hermosa como siempre, con su característica sonrisa enigmática.

Frodo se quedó atónito, y no dijo ni una sola palabra; tenía la sensación de ser alguien que interrumpe en un lugar inoportunamente, y a la vez, es esperado con paciencia. Dio dos pasos hacia la Elfa, con timidez.Ella hizo un gesto con su mano, para que se detuviera.

-no te preocupes, era mi deseo que vinieses-confesó la Dama, con el rostro impenetrable.

El hobbit no halló que decir, e inclinó la cabeza.

-este es uno de mis lugares favoritos-volvió a hablar Galadriel, señalando con su blanca mano el claro-; aquí encuentro paz y respuestas.-

-¿po...podré encontrarlas yo aquí, Señora?-preguntó Frodo, con respeto.

-no lo sé-respondió ella-, pero te traje aquí para que probases, a ver si encuentras algo que te satisfaga.-señaló la sencilla fuente, y agregó- Ese es mi Espejo. ¿Te gustaría mirar en él?...Te aviso que allí no verás el reflejo esperado, pues el Espejo es un instrumento muy impredecible, aún bajo mis efectos.-

-pero exactamente ¿Qué muestra?-le cuestionó Frodo.

-sucesos perdidos en el tiempo y el espacio. Cosas que fueron, cosas que son, y cosas que serán. Entre las últimas, hay algunos acontecimientos que jamás ocurrirán. ¿Deseas mirar?-.

-¿sería bueno?-Frodo no estaba muy convencido.

-no lo sé. Es bueno y malo a la vez, como todas las cosas y seres. Haz lo que quieras, o lo que creas prudente-dijo Galadriel.

Frodo lo pensó muy bien antes de mirar a tontas y a locas en aquella fuentecilla, la Dama le daba demasiada libertad para decidir, y eso le hacía dudar. Pero finalmente, se decidió a ver las cosas que el Espejo podría mostrarle.

-no temas-le aconsejó Galadriel, con dulzura- ¡Y no toques el agua!-.

El hobbit asintió, y observó el interior del Espejo; sólo vio el cielo anaranjado mezclándose con el añil vespertino, y alguna que otra estrella perdida. Miró con cierto temor a Galadriel, creyendo que no funcionaría, pero ella lo alentó con una sonrisa, y volvió al Espejo.

La imagen del cielo duró unos instantes, hasta que para sorpresa de Frodo, se disolvió rápidamente en una niebla blanca.

Lo que vio lo dejó sin aliento; unas enormes y horrorosas montañas negras y llenas de humo aparecieron ante él, luego desaparecieron, y vio una gran fortaleza de hierro oscuro, y a lo lejos una Torre muy parecida en cuanto a arquitectura, pero más pequeña. Esa visión desapareció también, para dar paso a un escarpado sendero, por el cual dos figuras caminaban, encapuchadas.Pareció como si una cortina de lluvia desvaneciese la imagen anterior, y entonces vio el navío de su sueño, en alta mar bajo el horizonte.Luego, una visión le aterrorizó; la enorme cabeza de un lobo lo miraba, mostrando los dientes sangrantes, pero una luz lo atravesó, y allí vio el rostro triste de Lila, magullado y lánguido, pero claro como la luz de la Luna. De pronto, comenzó a inflamarse en aterradoras llamas, y Frodo no pudo evitar soltar un grito de angustia. La hobbit parecía desgarrada por las llamas, y al final, se consumió totalmente. En su lugar, apareció la imagen más terrible que jamás había visto; un gran ojo, envuelto en fuego y humo oscuro, se abrió, y comenzó a observarlo con furia y desesperación, haciendo que el Anillo de pronto fuera muy pesado y tentador.

Frodo, completamente aterrorizado, y sin poder despegar sus ojos del Espejo, se inclinó hacia delante, por el peso tortuoso del Anillo, y la atracción poderosa que el Ojo poseía.Tomó con fuerza la cadena de la que pendía el Anillo, y tiró de ella hacia atrás; con esfuerzo se apartó del Espejo, perdiendo el equilibrio, y cayendo al mullido suelo.El agua del Espejo humeaba por la reciente visión, y la Dama Galadriel miraba gravemente a Frodo, desde el otro lado de la fuente.

-sé lo que haz visto, Frodo-dijo la Elfa- porque todo lo que muestra el Espejo, aparece en mi mente-.

-¿Qué es todo esto?-preguntó el hobbit, desconcertado-¿Qué es lo que he visto?-.

-hay cosas que ya conoces, mejor que nadie. Haz visto el Ojo de Sauron, tu peor enemigo, aquel que te está arrebatando tu vida, lentamente-respondió Galadriel-, pero hay otras imágenes..., también conocidas, en los sueños. ¿Me equivoco?-.

-no, mi Dama, no se equivoca. Pero aún así me siento aturdido, y más desdichado que nunca.-explicó Frodo con sinceridad-. Si tan sólo pudiera entender algunas cosas...-

-lo sé, Frodo; veo todo en tu mente-dijo Galadriel, acercándose a él-tienes dudas, y mucho miedo. No puedo explicarte lo que viste en el Espejo, puesto que simplemente, ese no es mi trabajo. Pero tampoco tomes las visiones como algo realmente cierto, ya te aclaré que algunas quizás no sucedan. El Espejo es un guía de conducta sumamente peligroso, y ver en el tiene cierto grado de riesgo. Sólo aquellas personas que realmente necesitan aclarar ciertas cosas de su existencia, tienen permitido mirar dentro de el.-

-¿realmente yo lo necesito?...-preguntó el hobbit.

-ya miraste en el Espejo, y ya no hay tiempo para preguntarse si realmente era necesario. Ahora hay que asumir las responsabilidades-.

-¡Responsabilidades!-exclamó Frodo- ojalá pudiera tener clara mi propia responsabilidad-

-la tienes clara, desde que dejaste La Comarca-acotó Galadriel-, sólo que tienes miedo de enfrentarla. Sabes que en tu Misión, arriesgas tu propia vida, y la vida de quienes te acompañen. Sabes que sólo te espera un camino lleno de oscuridad y terror. Sabes que tu destino estaba predeterminado-.

-sí, lo sé-suspiró Frodo-y tiene razón, tengo mucho miedo. Temo fracasar en esta misión..., y creo que lo más probable, es que fracase. No estoy hecho para este tipo de cosas...-

-claro que lo estás, si no, no estarías precisamente ahora cargando el Anillo Único-lo contrarió la Dama, con una sonrisa-, y si estás pensando en dármelo, pues niego la proposición en el acto. Todos tenemos nuestra responsabilidad, ni tú ni yo estamos exentos de esto. Sabes que yo jamás podría llevar aquel Anillo, no está en mi deshacerme de el. Pero tú si puedes hacerlo.-

-¿Cómo?-Frodo comenzaba a desesperarse.

-A ti se te encargó esta misión, Frodo-prosiguió Galadriel-, si tú no sabes como cumplirla, nadie más lo sabrá. Como ya te dije, estabas predestinado a tener el Anillo, tal es tu destino. Nadie más puede intervenir en el, salvo tú. Pero siempre existirán los aliados, y en mí ya tienes uno. Eres Amigo de los Elfos, y la luz siempre te acompañará, aún en los sitios más oscuros. Y tu propia fortaleza deberá salvarte, en los momentos de desesperanza.-

-entiendo-Frodo parecía sentirse mejor tras escuchar aquellas alentadoras palabras, pero aún había dudas- pero...soy alguien tan pequeño, y a veces me siento tan insignificante...-

-eres muy diferente a los de tu raza, y es normal que te sientas así, tras convivir con otros pueblos tan sabios y antiguos; pero te aseguro, que seres como tú, tienen más belleza en su interior que el Elfo más extraordinariamente hermoso que existe en este mundo, y de eso, deberías sentirte orgulloso, porque yo veo tal hermosura en ti- aclaró Galadriel- Tu alma es grande, y aún no ha sido liberada en su totalidad, pero ya es el momento de hacerlo, Frodo. Quizás ahora descubras que no eras tan insignificante como pensabas-.

Frodo de pronto, no entendía absolutamente nada. Se sentía halagado por las palabras de la Dama, pero había algo que no le calzaba.

-¿recuerdas a Tinúviel?-preguntó Galadriel, con rapidez-.

-¿Tinúviel?-el corazón le brincó a Frodo al escuchar aquel nombre.

-la Dama que solía danzar en los bosques de La Comarca-aclaró Galadriel, volviendo a sonreír con misterio, y notando el total aturdimiento de Frodo, agregó- yo la conozco.-

Frodo no lo podía creer. ¿en realidad la Dama Galadriel conocía a aquella Tinúviel? …No podía ser posible!

-¿la...la conoce?-preguntó avergonzado, de repente le sobrevino la curiosidad de saber si Tinúviel era en verdad una Elfa, pero...¡tenía que serlo! Todo indicaba que lo era, y eso hacía más posible que Galadriel la conociera.

-claro que sí-sonrió Galadriel-¿quieres escuchar su historia?-

-yo...-Frodo se había sonrojado ligeramente-oh, está bien...-

La Dama se sentó junto a su cascada, y comenzó rápidamente.

-Debo decirte, primero, que estás en lo cierto, y a la vez, te haz equivocado. Ella vivía felizmente en las tierras de los Elfos, como una de ellos, pero eso fue hace mucho tiempo, y ahora Tinúviel posee una figura oculta e invisible a la mayoría de los ojos.-

-pero...¿ella es verdaderamente una Elfa?-le interrumpió Frodo, ansioso.

-ella lo es, en lo más profundo. Pero como te he dicho, no es perceptible su naturaleza-respondió Galadriel.

-¿Por qué, Señora?-volvió a preguntar el hobbit.

-Su vida fue dulce, y también muy amarga, pero logró alcanzar la máxima felicidad, aquella que todos anhelamos alguna vez.-explicó Galadriel-Pero a ella le tocó probar dos veces la misma ardua experiencia, por un mandato superior; y así se vio envuelta en otra vida, otro mundo completamente distinto, frente a otra tarea. Su alma quedó cubierta por el velo de una figura extraña y aparentemente insignificante, y sus recuerdos fueron olvidados, hasta que llegara el momento en que pudieran revelársele. En el momento en que tú la viste, era invisible para todos los ojos; y gracias a ti, es que algunos hemos podido mirarla, y descubrirla tal cual es-

El joven hobbit estaba alelado con todo lo que escuchaba¿Cómo podría ser ésta Tinúviel? ... ¿de que trataba todo eso?

De todas formas, había que confiar en la veracidad de las palabras de la Dama Galadriel.

-no entiendes-susurró Galadriel, analizando la mente del hobbit-, pero te lo explicaré mejor. Ella, desde el primer día en que la viste, fue muy importante para ti, y siempre quisiste saber quien era, que hacía allí, por qué estaba sola, por qué se ocultaba. Su encanto innato te atrapó irremediablemente, y acudiste a visitarla todos los días, resignado a no poder mostrarte ante ella, o hablarle con naturalidad, porque lo más seguro, era que ella escapase. Sin embargo, le pusiste un nombre, surgido de algún recoveco de tu mente, aún inexplorado; un nombre que jamás habías oído, y del cual no conocías el significado, pero que después de todo, era el correcto. Ella, en efecto, se llama Tinúviel. O mejor dicho, fue llamada Tinúviel, hace mucho tiempo atrás, del mismo modo, y en un sitio similar- Galadriel hizo una pausa, esperando algún comentario de Frodo, pero éste permanecía callado, con una expresión de sorpresa inimaginable en el rostro, y ella continuó-Gracias a ti, Tinúviel fue visible, para nosotros, y para ella misma. Ahora su alma élfica ha despertado, y debe prepararse para lo que viene. Tú te preguntas, seguramente, si todo esto será verdad, si no me equivoqué de situación, pero no. Todo es así. En tu destino estaba encontrarte con ella, pues tú eres una de las piezas más importantes en este rompecabezas; de hecho, eres la más importante, junto a Tinúviel. Ese es el plan divino, forjado desde hace centenas de años. Frodo, esto no es una simple coincidencia; debía ser así, ya que todo estaba predeterminado para ustedes.-

-¡no lo entiendo!-exclamó Frodo, de pronto- no sé de que me habla, mi Dama; si, vi a Tinúviel en la Comarca, pero pensé que sólo era una Elfa solitaria en tierras extrañas. Es más, siempre me cuestioné si en verdad era una Elfa, pues...sus rasgos estaban ocultos por una gran capa, aunque bailaba y cantaba como si fuera una. Pero ¿Cómo es que usted la conoce?...¿quien mas la conoce?...¿que es todo este plan? ...¿donde está ella ahora?-.

-tranquilo, Frodo-musitó Galadriel-, todo será respondido en orden. Conocí a Tinúviel hace muchos años, cuando yo era aún joven y ella era apenas una niña; y ahora, la volví a ver, pero tuve que usar algunos de mis dones para verificar que realmente era ella, aunque ya la expresión de su mirada era una prueba indudable de que realmente se trataba de Tinúviel...-

-¿Cuándo la ha visto!-preguntó ansiosamente Frodo.

-está aquí, en Lothlórien, Frodo-respondió Galadriel con suavidad.

-¿a...aquí?-balbuceó Frodo, atónito y con el corazón agitado.

-siempre ha estado cerca de ti...-reveló la Dama, mirándolo penetrantemente-, pero no la haz visto, porque confiabas en que jamás la verías, sólo si volvieses a La Comarca.-Frodo lanzó un fuerte suspiro, y se tomó la cabeza con las dos manos- No te preocupes, Frodo. La verás, por fin, antes de lo que esperas. Pero primero necesitas saber más.-

-e...está bien.-murmuró Frodo, con los labios repentinamente secos.

-Ella no está aquí en vano.-continuó Galadriel- Ahora debes saber la parte que concierne a ti, antes de completar totalmente la historia. Tinúviel fue descubierta por ti, y es precisamente por ti, que ella está aquí. Ella te conoce más de lo que crees, y es tiempo de que tú también te conozcas-Frodo alzó la cabeza, atraído por las palabras que la Dama acababa de pronunciar-. Hace un momento te dije que albergabas una belleza extraordinaria en tu alma, y eso es porque no eres quien crees ser. ¡Un ser insignificante y pequeño, así te llamaste a ti mismo. ¡Pero haz de saber que en realidad eres el coraje y la valentía en su más alta magnitud!..¡Aunque tu corazón se reprima constantemente, guardas en él los sentimientos más valiosos que alguien pueda tener!..¡A ti pertenecen el amor, la fortaleza interior, y una única belleza!-.

La Dama de pronto se había vuelto alegre y declamaba con vivacidad los atributos que Frodo creía jamás poseer; pero luego, Galadriel volvió a ser la doncella triste y grave, sin perder el orgulloso brillo en sus azules ojos. Sonrió con mesura, y prosiguió:

-Frodo; ¿conoces la balada de Leithian?-el hobbit asintió, extrañado-Entonces, sabes que el nombre Tinúviel realmente le pertenece a Lúthien, porque fue Beren quien la llamó así, cuando la vio por primera vez en el bosque de Neldoreth-Frodo volvió a asentir-. ¿No te parece todo una 'coincidencia'? ...¿Cómo es que tú llamaste a la elfa con ese nombre, sin conocerlo y casi como una inspiración?-

-no...no lo sé, Señora-respondió Frodo.

-claro que no lo sabes-replicó Galadriel-, pero Beren si lo supo, al conocer a Lúthien. Él la observaba escondido entre los árboles, mientras ella danzaba y cantaba maravillosamente; el atardecer caía siempre que ella paseaba por el bosque, y los ruiseñores acudían a escuchar la dulzura de su canto. Ellos también habían caído bajo su encanto, tal como Beren. La llamó Tinúviel, 'Ruiseñor' en la lengua que mi hermano Finrod le enseño a su pueblo; pero también significaba 'Hija del Crepúsculo', según los sindar. Él la llamaba así sólo en sus sueños, hasta que una noche gritó su nombre, y Lúthien se detuvo, y el peso del destino cayó sobre ella. El resto de la historia ya la conoces..., pero ¿no te parece todo esto muy conocido? Haz vivenciado lo mismo-

-sí...y no me explico el por qué-musitó Frodo-, pero sé que la elfa que yo vi no es Tinúviel, no puede serlo...porque la verdadera murió hace mucho tiempo, junto a Beren.-

-murió, sí. Pero eso no quiere decir que ahora haya una falsa Tinúviel-aclaró Galadriel-. Sólo hay una Elfa merecedora de ese nombre, y sólo a ella se le ha llamado así.-

-¿entonces...?-una idea cruzó la mente de Frodo, una idea tan imposible que descartó al instante, pero que no pudo evitar decir- ¿entonces...yo vi a Lúthien?-

-sí y no-respondió Galadriel, pacientemente-. Por fin haz dado en el clavo, aunque te sorprenderás de la situación. Ella murió, efectivamente, pero aún así, la haz visto, y se encuentra aquí, en Lórien-

-¿pero cómo?-exclamó Frodo, totalmente sorprendido y aturdido.

-debo proseguir con la historia-sonrió Galadriel-. Lúthien y Beren murieron, y fueron a las Tierras Imperecederas, por la gracia de Eru y los Valar. Su amor era tan inmenso, y sus hazañas en la Tierra Media tan portentosas y grandiosas, que se requirió su presencia ante el mismo Eru Ilúvatar. Él, en la Creación del Mundo, había predeterminado la unión de ambos, pero eso no acababa con la muerte. Había algo más, una misión oscura y peligrosa que ellos debían llevar a cabo, antes de que la Tercera Edad del Sol concluyera, y de que los Elfos se marcharan definitivamente de la Tierra Media. Aquella misión liberaría a todos los pueblos esclavizados por la Nueva Oscuridad, pero ataría nuevamente a Lúthien y Beren a un destino incierto y quizás malogrado. Todo estaba previsto, y Eru se los comunicó; ellos obedecieron a las reglas de su propio Hado, y en el tiempo indicado, ellos volvieron a la Tierra Media, pero irreconocibles y disfrazados con otros cuerpos. Se podría decir que reencarnaron en una vida distinta, olvidando todo lo vivido antes, y sus verdaderas almas. Nadie sabía el tipo de misión que ellos cumplirían, ni bajo que formas se encontraban. Los que sabíamos de esta historia, tuvimos que optar por esperar a que el día en que los halláramos llegara. Y eso acaba de suceder.-

-han hallado a Lúthien-murmuró para sí mismo Frodo, pensando más bien 'hallé a Lúthien...'-, pero ¿y Beren?-

-También está aquí-respondió Galadriel-.

-¿también?...todavía no consigo entender como es que no los hemos visto-dijo Frodo, sorprendido.

-no es fácil verlos, y yo debí esforzarme mucho para lograrlo...aunque cuando ellos llegaron a Lothlórien, ya los conocía-explicó Galadriel-. Y por fin pude entender cual era la misión que ambos debían cumplir, antes del fin. A Lúthien la verás, pero me temo que a Beren, no será posible. No de la forma que crees-

-¿Por qué?-.

-¿nunca te haz preguntado cual es la Gran Misión que debe llevarse a cabo en estos años?-preguntó la Dama, haciendo caso omiso de la anterior pregunta de Frodo.

-bueno...-Frodo sabía que la Destrucción del Anillo era lo único que podría sacar de las Sombras al Mundo..., pero esa carga estaba destinada a él. ¿Entonces había otra cosa que nadie le había dicho?...¿Qué tendrían que hacer precisamente Beren y Lúthien?-

-No hay otra misión, Frodo-respondió Galadriel a las dudas de su mente-. Sólo la tuya-

-entonces..., no entiendo que es lo que ellos deben hacer-dijo Frodo.

-es lo que tú debes hacer-aclaró Galadriel-. Frodo, ve en tu interior-.

Frodo miró a la Dama con extrañeza y temor, y se detuvo a escuchar los latidos de su corazón. Ellos le guiaron hacia las emociones más profundas y genuinas, y trató de verse a sí mismo, dentro de su cuerpo, y luego, intentó exteriorizarse, ser independiente de la materia física. Sintió una cálida tibieza en su corazón, y en todos sus miembros, para luego extenderse fuera de él, cual resplandeciente aura, rodeándolo y llenándolo de paz. ¿Tan bien se sentía salir de uno mismo? Creía que el corazón se le saldría del pecho, y que de pronto, la emoción lo embargaba, hasta salir en forma de lágrimas desde sus ojos. Algo sucedía...¿quien era él? Jamás había dudado así de su propio ser...¿sería porque una nueva esencia comenzaba a llenarlo, sin explicación? Miró más adentro, y percibió que allí no había mas que claridad, mientras afuera todo era oscuro y desolador. El aura dorada centelleaba como un escudo en torno a él, y luego unas breves imágenes volaron frente a sus ojos, todas pertenecientes a la visión del Espejo, menos un hermoso Bosque que ahora observaba ante su rostro, plateado por la luz de la Luna, en el cual una terrible y hermosa figura paseaba con suavidad. Sólo alcanzó a ver la bella palidez de su rostro, los largos cabellos negros flotando tras ella, y su ondeante vestido azul, susurrante y ligero. Desvió la mirada y las imágenes se disolvieron. Frodo parecía no sentirse el mismo luego de ver aquel lugar, y asombrado, por fin entendía lo que era realmente verse en lo más interior del alma...¿Entonces él no era quien creía ser?...¿Era eso lo que la Dama quería que viese y entendiese?

-entiendo...-susurró Frodo, y su voz sonó profunda y como si fuera muy lejana. Miró a Galadriel, y ésta sonreía. Ella también parecía envuelta en un halo de luz.-entiendo...-

-sí, pero aún no sabes por qué tú eres el depositario del alma de Beren-dijo Galadriel, inclinándose para ver a Frodo directo a los ojos-. Debes entender que a pesar de todo, sigues siendo Frodo, pues esa es tu vida actual; debes respetarla. Eru determinó que Beren se encarnara en un hobbit, la raza más pequeña y aparentemente, menos importante. Allí estaría seguro. Pero eso no evitaría que crecieses siendo diferente al resto de los de tu raza; eso es mejor de lo que esperábamos, porque esas diferencias, te hacían tolerante hacia los otros pueblos, y más semejantes a ellos.-

-¿Quién?...¿quien mas sabía de esto?-preguntó Frodo, algo mareado.

-Elrond, Gandalf, y yo misma-respondió Galadriel-pero no sabíamos que eras tú hasta que encontraste a Tinúviel. De alguna forma, teníamos la idea de que ellos se conocerían de la misma forma de antes, en un bosque...-

-pero yo...en realidad no la conozco..., y es una Elfa-murmuró Frodo.

-ahora no puedes decir que lo sea, si no la conoces-sonrió la Dama, misteriosamente-. Pero están unidos, y la misión de destruir el Anillo es lo que los marcará por esta vida-.

-pero...¿no soy muy pequeño para ser...Beren?-preguntó el hobbit, con inseguridad.

-lo que debes entender, es que Beren es tu vida pasada; hoy eres Frodo, con un alma poderosa, pero con sus mismas debilidades. En ti depositamos nuestras esperanzas, pero eso no significa que triunfarás. Aún así, eres lo suficientemente grande como para cumplir este trabajo. Estabas destinado a esto, eso creo que te lo he dicho muchas veces-aclaró Galadriel.

-sí, incluso Gandalf me lo dijo una vez-comentó Frodo-. No entiendo por que el no me reveló esto antes-.

-no era tiempo-explicó Galadriel-, además consideraba que yo era la más indicada para comunicártelo. Siempre fue su plan venir a Lothlórien.-

-¿y Lúthien?-preguntó el hobbit, con un escalofrío.

-no me corresponde a mi llevarte a su presencia-dijo Galadriel, seriamente-. Ahora que sabes que Beren vive dentro de ti, podrás encontrarla sin mayores problemas. La verás cuando menos te lo esperes. Y quizás ella pueda aclararte muchas dudas que en este momento no puedo responderte. Ya revele lo que me correspondía, y ahora, sólo estás tú...y ella.-

-pero...-

-las imágenes del Espejo también serán entendidas, pero cada cosa a su tiempo. Ahora debes descansar para las celebraciones de mañana. No dejes que las dudas nublen tu corazón, porque sino, no conseguirás abrirte a tu destino como es debido. No te cuestiones más de lo necesario...-susurró Galadriel, y luego de besar la frente de Frodo, se marchó silenciosamente del claro, ya iluminado por la tenue luz de las estrellas.

Sí, ahora Frodo no era el mismo, y esa sensación era tan contradictoria; por un lado, sólo quería descubrir más de Beren en su interior, pero por otra parte, volver al palacio le costaría, sobre todo interactuar con sus amigos. ¿Cómo podía hacerlo, siendo que ya algo había cambiado? No podía aparentar ser el mismo hobbit, porque fingir era algo que jamás le había resultado.

Mientras caminaba hacia el palacio, su mente permanecía en aquel bosque donde se había visto una reminiscencia de su anterior vida. Por fin entendía aquella sensación al ver y soñar con Tinúviel, era como estar...eternamente enamorado, a pesar de que Frodo jamás lo había estado.

-Tinúviel...por fin lo entiendo...-suspiró con fuerza, y volvió a hundirse en sus pensamientos, ajeno al exterior y sin fijarse en nada ni en nadie. Sólo se repetía constantemente las palabras de Galadriel, grabadas profundamente en su corazón y atadas con fuerza a sus ilusiones nuevamente desenvueltas.


Por fin era el día de las celebraciones en Lórien, y tanto la Comunidad como los Elfos que allí vivían estaban completamente activos y peculiarmente alegres.La fiesta se realizaría en las afueras de Caras Galadhon, donde el Bosque se tornaba iluminado y resplandeciente, las flores eran más grandes y hermosas, y los mallorns un poco más pequeños, pero más brillantes en cuanto a color y forma.Algunos Elfos ya se encontraban en el lugar para preparar ciertos detalles, pero la gran mayoría formaba parte de la comitiva de Celeborn y Galadriel, con quienes la Compañía iría también, a horas de la mañana, pues la fiesta empezaría temprano y duraría hasta entrada la noche.

Merry y Pippin habían madrugado especialmente para esa ocasión, y ya completamente vestidos y de muy buen humor, irrumpieron en la habitación de Frodo, quien dormía apaciblemente.Merry lo observó con las cejas arqueadas, y Pip sin pensárselo mucho, saltó sobre el hobbit durmiente en un segundo.

-¡Vamos, dormilón!-gritó Pip, mientras le lanzaba manotazos a Frodo-¡Hoy es un gran día!-

Frodo abrió los ojos, muy molesto, y los volvió a cerrar bruscamente, mientras trataba de sacar a Pippin de la cama.

-¡Es muy temprano aún!; no deberían venir a molestarme a esta hora-dijo Frodo, intentando seguir durmiendo.

-estamos bien, Frodo-dijo Merry-ya es hora de que te levantes!...Además, aquí en esta ciudad siempre parece como si fuera de noche¡los árboles tapan todo!-

-venga, Frodo. No seas mañoso. ¡A levantarse!-volvió a gritar Pip, y luego de un rato, Frodo accedió a levantarse, muy a regañadientes. Se había desvelado toda la noche pensando en la conversación con la Dama Galadriel, y cuando apenas comenzaba a dormir, sus amigos llegaban a molestarlo. No tenía porque enojarse con ellos, era ciertamente injusto, así que decidió mejorar su talante.

-bueno, pueden salir ya de mi habitación-dijo Frodo, mirando a sus primos-necesito arreglarme!-

-está bien, está bien-aceptó Merry-, pero no te vuelvas a dormir, eh?-

-claro que no-dijo Frodo, mientras les cerraba la puerta en las narices.

Rápidamente, se lavó y se vistió con unas ligeras y sencillas ropas grises, lo suficientemente cómodas para él; aprovechó también para comer algunas frutas que la doncella encargada de su cuarto le dejaba, quizás no desayunara hasta llegar a la fiesta.Y así fue; todos habían comido algo en sus habitaciones, y ahora se reunían a los pies del gran mallorn que elevaba el palacio de Galadriel.

Frodo bajó rápidamente, y se encontró con un enorme grupo de Elfos Silvanos, y por supuesto, con Pip, Merry, Gimli, Legolas, Aragorn y Merilnen, todos sonrientes, en especial sus amigos hobbits.Lila no estaba entre ellos, y Frodo cuando lo notó, se preocupó.

-¿y Lila?-le preguntó a Merilnen.

-ella ya está en el Bosque-le respondió la Elfa, con su característica sonrisa amable-, se fue con los primeros Elfos, muy temprano.-

-sí, nos cambió por los Elfos!-exclamó Pippin, con una mueca graciosa.

-¡No exageres!-le gritó Legolas, riendo.

-no lo hago, sólo bromeo!-dijo Pip, mientras Legolas seguía riendo.-aunque no sé si sea tanta broma...-agregó, mirando de reojo a Frodo.

Frodo no estaba muy pendiente de lo que Pippin decía, y olvidó muy pronto su preocupación por Lila; sólo pensaba en que si Tinúviel se presentaría a la celebración, y en lo nervioso que eso lo ponía.Dejó sus pensamientos de lado por un momento al ver que Celeborn y Galadriel bajaban por la escalera, y tras saludar a los presentes con una sonrisa, montaban en unos hermosos palafrenes blancos, dispuestos a emprender la marcha.

La gran comitiva fue detrás de ellos, caminando alegremente y cantando algunas canciones élficas para amenizar el trayecto, mientras Pip y Merry hacían oídos sordos a los Elfos, y entonaban sus propias canciones comarqueñas, para gran risa de Merilnen y Legolas.

Frodo aprovechó ese instante para retomar sus habituales pensamientos, y también para observar cada rostro élfico que se le presentara; pero ninguno parecía pertenecer a Tinúviel.A pesar de que Galadriel le había dicho que ella no estaba bajo su forma verdadera, Frodo todavía creía que la vería como Elfa, y no cejaba en su búsqueda.Finalmente, se resignó a la idea de encontrarla ya en el sitio de la fiesta, y permaneció callado toda la caminata.

Y al fin, después de unas horas, el Bosque de Oro se extendió ante ellos develando toda su hermosura y claridad.Se adentraron entre los centelleantes árboles, mientras desde un lugar algo más cercano, unas hermosas voces cantaban melodías llenas de contento y tranquilidad, seguidas por diversos instrumentos que hacían que la música sonara mucho más espectacular y emocionante, y que Frodo identificó como flautas de diferentes tipos, arpas y otros sonidos derivados de la percusión. La música estaba en armonía constante con el mismo Bosque, y no interrumpía su silencio imperturbable.

Avanzaron unos minutos, y luego Galadriel y Celeborn se detuvieron, mostrándole a sus invitados el amplio y espacioso claro donde comenzaba a celebrarse la fiesta. Los Señores de Lothlórien desmontaron de sus caballos, y se dirigieron hacia el centro del lugar, guiando a toda la comitiva. Aquello era impresionante.

Pippin y Merry soltaron un grito de asombro, y Frodo quedó fascinado ante el panorama.

El claro además de ser muy grande, estaba rodeado de altos mallorns que más parecían columnas, con los troncos cubiertos de hojas y flores amarillas, las cuales caían sobre la hierba como lluvia dorada.Un arroyo cruzaba el bello escenario, y una gran fuente de agua cristalina se instalaba en unos de los lados, de la cual los Elfos bebían de vez en cuando.

Sentados entre los árboles o las flores, había algunos elfos, que eran los que precisamente hacían la música; otros estiraban unos finos manteles en el suelo, para depositar la comida y la bebida en ellos, y los que sobraban, bailaban con alegría, repartidos entre el espacio disponible.

Galadriel y Celeborn se sentaron en unas hermosas sillas de madera clara grabadas con oro, y por el momento, se limitaron a observar el festín que comenzaba ya con mucha energía; la Compañía rápidamente se esparció por el lugar, quedando los tres hobbits juntos y asombrados.

-¡Hey!; ¡Hay comida por allí!-señaló Pippin en escasos segundos.

-¿Dónde?-exclamó Merry, mirando hacia todos lados desesperadamente.

-¡Allá!; ¡vamos!-dijo Pippin.-desde aquí veo mm...no sé, no veo nada.-

-¿entonces como demonios sabes que hay comida?-preguntó Merry, impaciente.

-veo a un Elfo masticando...y, veo manteles...-murmuró Pip.

-muy bien¿tienes hambre Frodo?-le preguntó Merry al otro hobbit.

-mm...creo que no, después los alcanzo.-

Pippin y Merry corrieron disparados hacia los manteles, donde había más comida de la que pudieran desear, aunque de todas maneras extrañaban los hongos, la carne y la siempre buena compañera cerveza.Mientras ellos tragaban prácticamente todo el lugar, Frodo comenzaba a dar vueltas alrededor del claro, observando a las hermosas Elfas que cantaban y danzaban entre los árboles, con la esperanza de encontrar a Tinúviel.

-tiene que estar aquí...-pensaba Frodo-pero¿y si no lo está?...Quizás no deseaba venir...-

Recordaba lo que la Dama le había dicho respecto a ese tema; reconocería a Lúthien apenas la viera, no importara la forma bajo la que se hallase, pero eso hasta ahora no había ocurrido.¿Sería que en verdad ella no había asistido? … O peor...¿que él en realidad no era Beren, y que Lúthien jamás había estado en Lórien? Desechó esas ideas con rapidez, Galadriel no había mentido.

Luego de una hora, el sol comenzó a pegar más fuerte en el claro, y los Elfos empezaron una melodía algo más rápida y enérgica, sin perder la delicadeza y melancolía típicas de su raza. El sonido de las flautas era delicioso, y las voces permanecían en silencio, otorgándose un momento de descanso.Unas Elfas comenzaron a bailar nuevamente, lanzando flores blancas hacia el cielo, con alegría y regocijo.

Frodo se detuvo a observarlas, curvando una sonrisa.Aquellas elfas se veían tan felices en los momentos así, donde podían bailar, cantar y hacer ofrendas a la Naturaleza; y en otros instantes, volvían a estar serias y lejanas, como en una contradicción permanente.El hobbit disfrutaba viéndolas bailar, pero no reconocía en ninguna de ellas el alma de Tinúviel. Hasta que un detalle le llamó la atención.

Entre aquellas Elfas, esbeltas y hermosas, una figura más pequeña se deslizaba, bailando con una gracia particularmente especial.Iba vestida de blanco, con flores blancas entrelazadas en el cabello suelto, al igual que el resto de las bailarinas, y eso hacía que pasara de algún modo desapercibida. Pero la forma en la que danzaba pronto llamaba la atención, quizás más que su baja estatura, la cual no amedrentaba la perfecta sincronización del cuerpo que manejaba.Las Elfas comenzaron a apartarse para darle mayor espacio a la pequeña, pero ésta no se daba cuenta, parecía inmersa en el baile y en lo que ello le producía.

Frodo la miraba sorprendido, jamás había visto a alguien bailar así, tan armoniosamente; hasta parecía que ella emanaba una energía poderosa, una especie de halo, que sólo él podía ver con nitidez.El hobbit trató de mirar hacia otro lado, pero la figura parecía haberle echado un sutil encantamiento, y ya no trató de despegar los ojos de ella. Su rostro irradiaba tranquilidad y nostalgia, sus brazos y piernas se movían ágil y suavemente, mientras el vestido ondeaba con la brisa.No parecía notar la mirada de Frodo, estaba totalmente enajenada de la celebración, creando la suya propia.

Una dulce voz tomó el lugar de las flautas, junto al tenue sonido de un arpa. Todo se volvía algo más lento, más silencioso, y los pasos de aquel solitario baile ya eran como los susurros del viento entre las hojas.

El aire comenzó a llenarse de la melodía élfica, y Frodo se sintió transportado a otro sueño, a otro lugar...y allí vio a Tinúviel, cantando en el atardecer de La Comarca, mientras él mismo la veía, tras un haya. Y que extraño era todo, iba encapuchada, como era costumbre, pero a medida que el baile cantado avanzaba, ella se soltaba la capa, hasta por fin dejarla caer. La figura blanquecina seguía sumida en su propia ilusión, aún después de deshacerse de lo que la ocultaba, y Frodo repetía en su mente el nombre al cual estaba encadenado sin remedio...Tinúviel.

Era ella, sin duda alguna...¿como no la había visto antes?

Sentía en su corazón unas extrañas ansias y una emoción inimaginable, estaba encantado completamente con aquella visión...

Sí, era ella..., y casualmente, como esperaba.Debía llamarla, ella debía saber que él estaba cerca, que por fin podrían estar juntos...

Frodo se sintió ligeramente mareado con toda aquella situación, pero no le prestó atención; estaba alejado de su propio cuerpo, tratando de exteriorizar su verdadera esencia, con el sólo fin de que ella lo descubriese.

-debo llamarla-pensaba el hobbit, emocionado por lo que veía.

Una melodía lo sacó de ese pensamiento, sonaba más nítidamente que la música élfica, y le proporcionaba un extraño alivio. Miró a su alrededor, hasta que dio con un pajarillo, encaramado en una de las ramas de un mallorn. Le parecía conocido...; sí, era un ruiseñor, trinando dulcemente. ¿Un ruiseñor?...¿Qué otra prueba podría tener, si aquella ya era suficiente?...Los ruiseñores acuden siempre a la presencia de ella, su alma les maravilla...

Aquello fue decisivo en el destino de ambos, el ruiseñor era el símbolo, la señal que debía mostrarse para que las vidas de Beren y Lúthien volvieran a cruzarse.

Frodo sonrió, y dejó que su alma se liberara completamente, mediante una exclamación, un desesperado grito de amor, una nota en la gran orquesta de Ilúvatar; su voz era el instrumento para el reencuentro, para la visibilidad, para que el hado cayera otra vez sobre ellos, como había sido hace tanto tiempo, en otra vida...

-¡Tinúviel!-exclamó, y la música pareció cesar- ¡Tinúviel!-ahora el silencio era insostenible; los Elfos miraban con atención a Frodo, y la aludida se detuvo, con una expresión de maravilla y asombro en el rostro.

El ruiseñor levantó el vuelo desde el árbol, y llegó hasta ella; Frodo hizo lo mismo, como si el ave guiara su camino.

Dos pasos, y estaba frente a ella, totalmente inmóvil; pero los ojos del hobbit dejaron las ilusiones, y observaron con sorpresa a la joven que se hallaba ante él. De pronto, todo se había vuelto real, y se dio cuenta de que estaba en la fiesta, junto a los Elfos. Pero algo había cambiado..., parecía haberla encontrado, justo entre los seres que jamás se le habían aparecido por la mente, sólo por descarte.

Frodo estaba atónito. El ruiseñor se encontraba posado en el hombro de ella, a quien había olvidado de repente, sólo para extrañarla con todas sus fuerzas ahora que la veía con claridad. Lila lo miraba expectante, todavía paralizada por el grito de Frodo, en aquel momento que tanto temor y asombro la embargaban. No sabía que decir ni que pensar, ya todo estaba hecho. ¿Serían ambos capaces de compartir un destino juntos?

Ahora el secreto estaba revelado, y Frodo comprendió de alguna forma que eso era lo que debía ser. ¿Por qué no fue capaz de adivinar antes que no debía ser más que Lila?; ¿acaso pensaba en otra posibilidad?

Allí, bajo la mirada de sus amigos, y de todos los Elfos, Frodo veía a Lila, pero con otra luz, y le pareció de pronto muy bella, tal cual como fue su imagen en Cerin Amroth, una reminiscencia de aquella hermosura que presenciaba en ese instante, y que no volvería a dejarla.Todo cambiaba según los más altos designios, y Galadriel se mostraba complacida. El secreto había sido revelado, y ahora sólo se debían mantener las esperanzas.