Capitulo 5: La Selección.
Ron: ese Malfoy si que se pasó del límite esta vez!
Hermione: ya Ron, cálmate, ya obtuvo su merecido
Ron: claro que no! Ese idiota se merece que le den una buena paliza y también que le jo…
Hermione: Ron!! – le interrumpió. – Ah…! Harry, qué fue exactamente lo que pasó?
Harry: bueno…es que fui al compartimiento de Malfoy para ver si podíamos averiguar que estaba haciendo aquel día en el Callejón Knockturn, pero parece que me había descubierto, me paralizó, me golpeó y me cubrió con mi capa. – terminó de explicarle a sus amigos, mientras veía como Hermione enloquecía.
Hermione: Harry, acaso te volviste loco!? Malfoy te pudo haber hecho algo mucho peor!!
Ron: por cierto, y tú capa invisible? – Harry se desesperó.
Harry: ay, no! Debe de tenerla esa chica que apareció en el compartimiento!
Ron: notaron que esa chica es la misma que vimos en el Callejón Diagon?
Hermione: pues menos mal que se dio cuenta de que algo sucedía, sino, quien sabe lo que le hubiera pasado a Harry.
Ron: aunque, nunca antes la había visto. Será nueva?
Hermione: no lo creo. Supo cómo usar el hechizo enervador.
Ron: si, pero, piénsalo. Nunca antes nadie la había visto. Y su túnica era toda negra, que extraño…
Harry recordó aquel día en el Callejón Diagon, en como había callado a Malfoy con sólo una frase. Y la noche actual, en que Malfoy estuvo a punto de hacer de las suyas, pero ella volvió a aparecer y a resolver todo aquel lío.
Harry: "quién será esa chica?"
Aún no tenían visión de nada, simplemente, iban con toda una multitud, siguiendo a un corpulento y gigante cuerpo que caminaba frente a ellos con una lámpara en la mano. El frío se hizo sentir, justo cuando llegaron a la orilla d un lago.
Hagrid: todos agarren botes, cuatro personas en cada uno!!
Vane, Max, Ale y Kate se subieron a uno de los pequeños botes que se encontraban allí. Comenzaron su movimiento a lo largo de la superficie lisa del agua. Todo estaba oscuro, simplemente iluminado por la lámpara que Hagrid cargaba, esperando algo más. Fue cuando llegaron a aguas más abiertas, y pasando unas pocas ramas de sauces, lograron tener una primera visión sorprendente.
Por encima de una rocosa montaña, se alzaba imponente las grandes paredes del castillo, lleno de pequeñas torrecillas por todos lados, y con una iluminación total, dando la impresión de que todas las luces del castillo se encontraban en ese momento encendidas.
Siguieron avanzando hasta tocar el otro lado de la orilla. Todos bajaron de los botes y siguieron a Hagrid colina arriba, hasta llegar a unas escaleras de piedra frente a una imponente y pesada puerta de roble, la cual se encontraba abierta de par en par, dando paso a una habitación bien iluminada, con una lámpara de araña encima de todo, sus columnas de marfil, y en el centro, una escalera de mármol blanco reluciente. Justo al otro lado, se podía observar otra puerta de roble, pero ésta se encontraba cerrada. Hagrid se retiró sin que nadie se diera cuenta, y los jóvenes se encontraron con una mujer adulta frente a ellos, con su cabello negro encanecido recogido en un moño algo apretado, sus ojos negros y fijos en ellos, bajo unos lentes cuadrados, y su cara de seriedad absoluta.
Buenas noches, nuevos alumnos. Soy la profesora McGonagall. Les doy la bienvenida, en nombre de todos los seres del castillo, a éste colegio Hogwarts. Primero que nada, quisiera hablarles sobre lo que están a punto de presenciar. Ésta ceremonia es una de las más antiguas del colegio, y bastante importante para ustedes. Hoy serán elegidos para qué casa van a pertenecer: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw, y Slytherin. Una vez elegidas sus casas, éstas serán como su familia, y al final del año podrán ganar el concurso de la mejor casa, obteniendo como premio la Copa de la Casa. Las reglas son simples; si se comportan y cumplen las reglas del colegio, ganaran puntos, si las ignoran o las rompen, perderán puntos. La casa que más puntos tenga al final será la ganadora.
Comenzó a caminar seguida del grupo de nuevos alumnos. Fue cuando se paró justo antes de llegar a la puerta, volteándose y mirándolos nuevamente.
McGonagall: La Ceremonia de Selección es simple: caminarán hasta el final del pasillo por todo el Gran Comedor, se detendrán cuando yo lo haga. Los llamaré por orden de apellido, se acercarán hasta la tarima en el banco, tomarán al Sombrero Seleccionador, esperarán a su decisión, y se retirarán a sus respectivas casas.
Los miró una vez más, expectantes, antes de voltearse nuevamente y abrir las grandes puertas de roble.
Vane y los demás se sorprendieron con aquel espectáculo, algo que jamás pudieron imaginar: el Gran Comedor era enorme, las cuatro mesas se encontraban una al lado de la otra en perfecto orden y espacio, había un montón de velas blancas flotando por doquier como si manos invisibles las sujetaran. Fueron caminando a lo largo del pasillo central, acercándose de a poco a la mesa de los profesores que se encontraba al frente de todo. Los alumnos sentados en las mesas los observaban expectantes. Vane se acordó de algo, y alzó la mirada al techo, quedando asombrada: era como lo decían, no había techo, sino el reflejo del cielo exterior, donde todo era oscuro, y sólo se observaban las marrones nubes, unas pocas estrellas, y la luna menguante. Kate y Ale la imitaron, quedando también asombrados. De golpe, se detuvieron. La profesora McGonagall se paró en el altar frente a todos, con un pergamino en la mano mirando a todos los presentes. Vane pudo observar al lado de ella un banco de madera blanca de tres patas, y encima, un sombrero como de esos que usaban en Halloween para disfrazarse de bruja, con punta, pero éste estaba en un estado deplorable: tenía parches por todos lados, y estaba muy sucio y algo roído.
McGonagall: doy iniciada la Ceremonia de Selección de éste año.
Hermione: qué!? Y la introducción del sombrero!?
Ron: no te quejes, mientras antes terminen, antes comemos.
Todos se encontraban en un total silencio. McGonagall desenrolló el pergamino y comenzó a llamarlos.
Anne Floyd.
Una niña pelirroja se adelantó, se sentó en la banca y se colocó encima el viejo sombrero. Esperó un rato cuando…
HUFFLEPUFF!!!
Lo que pasó a continuación fue más allá de la imaginación de los cuatro amigos: unas pequeñas estrellas amarillas y negras comenzaron a brillar alrededor de la negra túnica de la niña, y en el lado izquierdo, y fue cuando en los bordes de la túnica tenía cintas amarillas, y en su pecho el símbolo amarillo y negro con un tejón, viva representación de Hufflepuff. Se escuchó un gran alboroto en la mesa que parecía ser la de Hufflepuff. La chica se quitó el sombrero y lo dejó sobre la banca, para dirigirse hacia la mesa. Allí, se vio como se reunía con otra chica pelirroja parecida a ella pero más mayor, su hermana quizás.
Así fue avanzando la ceremonia con todos los niños, hasta que sólo quedaron Vane, Ale, Kate y Max. Los cuatro estaban asustados, y más porque todos en el comedor los miraban. Fue cuando Dumbledore se paró de su silla, caminó hacia el frente y los miró a todos.
Dumbledore: se que debería darles la bienvenida antes que nada, y se las doy. Pero aún no es el momento. Quería decirles antes, que éste año, Hogwarts está a punto de tener varios sucesos importantes, y hechos que rara vez ocurren. Por ejemplo, ésta noche. La magia es algo totalmente abstracto, poderoso, cambiante, nunca sabemos lo que pudiera llegar a pasar. Como lo es en este caso – señaló delicadamente con su mano a los cuatro amigos, dándoles una cálida sonrisa – Estos cuatro jóvenes son de edad avanzada, unos diesicéis años quizás. La cosa es que, ellos son brujas y magos, donde su magia se manifestó de forma desarrollada y tardía, pero que siempre estuvo allí. Estos alumnos son casos especiales, en el que la magia se desarrolla por medio de la inconciencia, y se manifiesta en un momento crítico. Sólo quiero decir que éstos jóvenes serán elegidos para empezar el quinto año en Hogwarts. Gracias.
Volvió a tomar asiento, mientras todos en el gran comedor murmuraban y los señalaban. Vane estaba muy nerviosa, odiaba tener ese tipo de papelones. La profesora McGonagall comenzó a llamarlos.
Alejandro Reyes!
Ale se adelantó, un poco apenado. Tomó el sombrero y se sentó despacio en el banquito, y mirando a sus otros tres amigos, se colocó el sombrero negro en la cabeza. Esperaron unos dos minutos, cuando el sombrero gritó:
RAVENCLAW!!!
Todos en la mesa gritaron, mientras Ale se alejaba trastabillando hacia la mesa.
Kathelyne Jones!
Elegida para Ravenclaw.
Maximiliano Turner!
GRYFFINDOR!!!
Vane estaba agarrando un colapso nervioso con todo aquello. Quería estar con sus amigos, pero no habría opción. Fue cuando se asustó aún más cuando le llegó la hora.
Vanessa Covich!
Vane caminó lentamente hacia el banco, mientras sentía como sus piernas temblaban. Por un momento temió que éstas le fallaran, pero logró sentarse en el banco. Se colocó el sombrero sobre la cabeza y esperó.
Uno de los defectos de Vane era que ella no podía esperar, siempre pensaba en algo, y aquel momento no era la excepción; pensaba en su situación.
Vane: "demonios! Me gustaría quedar en Gryffindor, con mis amigos, y con…agh, eso no importa! La cosa es que no depende de mí, sino de un sombrero sucio y viejo! Ha! Que ironía!"
Sombrero Seleccionador: "viejo y sucio? Creo que me subestimas jovencita". – Vane se asustó, causándole gracia al sombrero. Un momento: se le puede causar gracia a un sombrero?
Vane: "supongo que sí. Se muy bien tu poder, pero también se tu incredulidad"
Sombrero Seleccionador: "mis elecciones son correctas, aunque te parezcan lo contrario. Veo que tienes un gran intelecto y audacia, aunque, tienes miedo, pero a la vez valor, si, un gran valor. Pero no gran fuerza positiva. Por qué será? Hmmm…has sufrido mucho en tu vida, te creó carácter, eso es bueno. Aún así…deseas que te ponga en un lugar al que no perteneces…"
Vane: "cómo sabes que no pertenezco allí?"
Sombrero Seleccionador: "amas a alguien en secreto, incluso antes de conocerlo. Curioso…y extraño. Aún así, no podré asignarte a donde tú desees. No lo está en tu cabeza."
Vane: "Funcionó una vez…"
Sombrero Seleccionador: "eso fue otro motivo. Todo está en tu cabeza!"
Vane: "no todo, es mi decisión. Una cosa es la cabeza y la razón. Otra muy diferente, son el amor y el corazón…"
La selección tardaba bastante. En una de las mesas, un joven de cabello azabache y ojos verdes recordaba una situación similar. Seguro que aquella joven estaba luchando con una mente superior. Ale, Kate y Max estaban nerviosos y preocupados, mirando a su amiga, quien se encontraba con los ojos cerrados y una expresión apacible. El veredicto final llegó en aquel momento de tensión.
Que sea…GRYFFINDOR!!!
Vane abrió los ojos de golpe, mientras unas estrellas rojas y doradas la marcaban como una integrante más. Sonrió de golpe hacia la mesa que la abucheaba. Dejó el sombrero en el asiento susurrando como un "gracias", y fue hacia la mesa de su casa, donde Max la esperaba sonriendo, aunque triste porque Ale y Kate quedaron en otra casa, pero aún así sonreía, feliz de su destino.
Cuando todos se callaron, el profesor Dumbledore se levantó y los miró con una sonrisa en sus ojos.
Dumbledore: ahora si. Bienvenidos alumnos a este nuevo año en Hogwarts. Tiempos difíciles nos esperan, pero juntos, todo saldrá bien. Quiero presentarles a unos nuevos profesores: en Defensa Contra las Artes Oscuras tenemos nuevamente a nuestro querido profesor Remus Lupin!
Aplausos por doquier. Pudieron observar como un joven de unos treinta y pico de años se levantaba, pero no parecía tan joven, ya que en su rostro se veían unas pocas arrugas, cansancio en sus ojos, y su cabello marrón tenía algunas canas.
Dumbledore: una clase agregamos este año, para todos los cursos, por protección personal. Lo llamamos Artes de Lucha, y el profesor será un elfo del bosque, Legolas Greenleaf!
Todos volvieron a aplaudir cuando vieron como un joven se levantaba, vestido con un traje verde como de guardabosques, con cabellos largos y rubios, ojos color avellana y sus orejas puntiagudas.
Ale: llaba, llaba. Ese no es el Legolas del Señor de los Anillos!?
Kate: es cierto! Es él!
Vane: por dios…ese es Legolas…
Los aplausos cesaron.
Dumbledore: éste año, como les dije, pasarían cosas que nunca antes ocurrieron. Quiero decirles que se realizara el campeonato de Quidditch – abucheos por todas partes – y algo más; El Torneo de los Magos! – todos lo miraron sorprendidos, y él se explicó es como el Torneo de los Tres Magos común, pero ésta será entre los integrantes de las casas. Otro día les daré detalles. Y por último, habrá en diciembre un baile de navidad!
Más aplausos. El banquete continuó maravillosamente. Había platos normales, y otros mezclados de otros países. Vane se preguntó por qué. Por suerte, no tuvieron que tomar aquel asqueroso jugo de calabaza, ya que estaban sobre la mesa unas jarras de Nestea. Vieron como los fantasmas hicieron aparición, sobre todo el fantasma conocido como Nick Casi Decapitado.
El banquete había terminado, y todos estaban agotados. Siguiendo a Hermione y a Ron, los prefectos, llegaron a la Sala Común de Gryffindor.
Max se despidió de Vane y se fue por las escaleras de alfombra roja que llevaban a las habitaciones de los chicos. Vane quedó en una habitación con Hermione Granger, con Lavender Brown, Katty Bell y Parvati Patil.
Lo único que recordó era que se acostó y pensó en todo lo que le estaba pasando: estaba en Hogwarts, el lugar donde sólo podía estar en sus sueños, y en Gryffindor. Nada podía ser más perfecto. Estaba junto con Harry…su querido Harry…
