Capitulo 6: Primer Día de Clases

A la mañana siguiente, los cuatro amigos se encontraron por casualidad en uno de los pasillos del castillo. Se habían vestido normal, y llevaban encima la túnica del colegio. Se los veía algo emocionados.

Vane: Hola chicos! Cómo durmieron?

Max: bien

Ale: con los ojos cerrados…

Kate: ridículo…

Ale: en realidad no, Katy – se acercó peligrosamente a la chica, quien se puso roja como un tomate – la verdad, es que soñé contigo…

Ese fue el punto débil; Kate parecía que se derretía. Max y Vane se reían de la cara de su amiga, cuando escucharon como alguien los llamaba.

Hermione: deben apresurarse! El desayuno ya está servido, y van a darles sus horarios! Sus clases comienzan a las 7:30am, no deben llegar tarde! – y desapareció de la vista tras otro pasillo.

Ale: vaya, es peor de lo que me la imaginé

Max: sólo espero que no nos siga molestando de esta forma…

Los cuatro amigos decidieron ir al Gran Comedor a desayunar y ver las clases que les tocaban. La cosa era que estaban concientes de que el castillo era enorme, y sabían que si llegaban a perderse, no sería bueno. Fue cuando Max dio una especie de grito ahogado. Los demás se voltearon y vieron que Max tenía frío, y Vane se dio cuenta de por qué.

Vane: hola, Nick!

Nick: vaya, ni los alumnos nuevos me respetan!

Ale: oye, podrías ayudarnos a llegar al Gran Comedor? – en ese momento, el fantasma se emocionó.

Nick: pues claro! Síganme amigos míos!

El fantasma les guió por varios corredores y pasillos, hasta que bajaron por una escalera de piedra oculta tras un tapete del segundo piso, llegando al blanco vestíbulo. El lugar estaba abarrotado de estudiantes, algunos entrando al Gran Comedor, otros mirando un trozo de pergamino con semblante preocupado. El fantasma se despidió de ellos, y entraron a la sala.

Las cuatro mesas estaban llenas de gente riendo, hablando, y desayunando. Nuestros amigos lograron llegar a la mesa de Gryffindor con un poco de dificultad. Se sentaron y se comenzaron a servir su comida. Vane estaba encantada; allí había de todo. Se sirvió dos salchichas, una tostada y un poco de huevos revueltos. Un delicioso jugo de naranja llenaba su vaso. Disfrutó de la comida, sin añorar el asqueroso desayuno que tenía en su casa con sus padres; todos los días, Vane desayunaba un tazón de cereal de maíz. Tanto lo comía que ya le daban nauseas. El cereal no era lo suyo definitivamente. Los cuatro amigos comían su desayuno cuando la profesora McGonagall dio aparición frente a ellos, mirándolos expectantes. Pero se dirigió más que nada a Vane y a Max.

McGonagall: Buenos días, alumnos. Aquí tengo sus horarios, y como son nuevos, debo decirles que tendrán dos áreas adicionales a las básicas, allí tienen los horarios, elijan las que les plazca. – les dio a cada uno un trozo de pergamino que tenía un cuadro con los distintos horarios de clases. Luego, la profesora caminó unos pasos más por la mesa, deteniéndose ante otro alumno – Potter, como ya sabrás, fuiste nombrado el nuevo capitán del equipo de quidditch de Gryffindor, y es tu deber como capitán realizar las pruebas de admisión al equipo. Tienes hasta hoy en la tarde para publicar la fecha.

Kate: genial, ya Harry es capitán del equipo!

Ale: ustedes creen que logre entrar al equipo si hago la prueba?

Max: lo que yo creo es que si no te podías sostener en una bicicleta, menos en una escoba! – todos se rieron y Ale se sintió frustrado.

Vane: creo que ninguno de nosotros podremos, se ve que debe ser algo difícil

Max: cambiando el tema, qué clases adicionales van a elegir?

Kate: hmm…yo pensaba Runas Antiguas y Música. Y tu Ale?

Ale: también me gusta Runas Antiguas, aunque entraré también en Idiomas Antiguos.

Max: yo prefiero Adivinación, adivinar es mi talento, y…a ver, ah si! Educación Muggle!

Kate: estás loco? Si ya eres uno!

Max: si, pero como a mi me encanta estudiar! – dijo con voz irónica – pues, será fácil, no tendré que hacerlo.

Ale: tu que elegirás, Vane?

Vane: pensaba también Adivinación, y…

Kate: y qué?

Vane: bueno… - mirándolos - …Cuidado de Criaturas Mágicas…

Ale y Kate: quéeee!?

Kate: qué acaso no leíste lo terribles que son esas clases!?

Vane: oh, vamos! – sin darle importancia. – no debe ser tan malo. Además, Hagrid es buena persona, y me gustan los animales. Los mágicos deben ser fantásticos! – siguió comiendo su desayuno sin pararle a sus amigos que la miraban sorprendidos.

Eran las 7:20am. Nuestros amigos fueron a la Sala Común a prepararse para su primera clase, la cual era Encantamientos. Tomaron su mochila y salieron del lugar hacia el aula. Al principio no sabían por donde era, pero siguieron a Dean Thomas y Seamus Finnigan.

El aula de Encantamientos era bastante amplia, grande, y el techo era muy alto. Pegado a las paredes había un montón de estantes con libros de todos los tamaños, pergaminos y folletos. También habían un grupo de plumas, de figuras de todas las formas y tamaños, y unos cuantos cojines. Las ventanas del aula eran altas; iban el techo hasta el suelo, dando vista hacia uno de los lados del castillo, hacia el bosque prohibido. En el centro del aula había en forma de filas un montón de mesas de madera, donde los alumnos se sentaban en pareja. En la parte delantera había una doble pizarra enorme de tiza, y un pequeño escritorio con unos cuantos libros encima. Vane y Max se sentaron en la segunda fila juntos. Notó que tenían clase con Ravenclaw, por lo tanto Ale y Kate estaban sentados detrás de ellos. La emoción que tenía Vane era difícil de contener.

Max: Vane, no notas, quizás, que Ale y Kate están algo extraños?

Vane: por qué lo dices?

No les dio tiempo de seguir hablando, ya que al aula entró un hombrecito bajito con barba y pelo blanco. Max pensó que podría tratarse de un enano, pero Vane lo calló con la mirada. El hombrecito caminó despacio hasta el escritorio, y con ayuda de la silla, se montó sobre los libros para hacerse bien. Su mirada era expectante.

Buenos días alumnos. Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts – se detuvo, y contempló a los cuatro nuevos estudiantes – para ustedes, soy el profesor Filius Flitwick, y les daré Encantamientos. Comenzaremos hoy con los encantamientos convocatorios contrarios.

Hubo ruido en toda el aula, mientras los alumnos sacaban trozos de pergamino y plumas para tomar notas. El profesor Flitwick comenzó con una extensa explicación de una hora sobre los encantamientos convocatorios contrarios. Vane no entendía nada, era como si le metieran un libro por el cerebro. Doloroso. Luego, Flitwick les mandó a tomar algunos cojines para comenzar y no hacerse daño entre todos. Max fue a buscar algunos, cuando Flitwick se le acercó.

Flitwick: se que te habrá parecido algo complicado la clase de hoy, Covich…

Vane: "que adivino…"

Flitwick:...pero estoy muy seguro de que eres capaz de hacerlo.

Vane: ni siquiera se hacer los encantamientos convocatorios!

Flitwick: qué son los encantamientos convocatorios comparado con lo que ya debes de saber!? Eres una bruja con magia post desarrollada, seguro que hay muchas cosas que puedes hacer y aun no lo sabes.

A Vane le empezaba a caer bien ese profesor. En su hogar, nunca nadie le decía que era capaz de algo, ni siquiera le apoyaban. En ese momento, y por primera vez desde hacía ya mucho tiempo, Vane se sentía alguien importante. Entonces se paró con desición tomando su varita.

- Vane: bien, podría intentarlo…

- Flitwick: así se habla! – dando una palmada y sonriendo. Notó que Max estaba regresando – Turner, quédate en donde estas – Max se paró con los cojines en la mano mirando expectante – Covich, quiero que uses el encantamiento convocador. Sólo concéntrate en el objetivo, en lo que más deseas

Vane cerró los ojos para concentrarse. Algunos estudiantes pararon de usar los encantamientos para ver si la nueva alumna era capaz. Vane se concentró.

Vane: "vamos, yo puedo hacerlo…"

"Tu no puedes hacer nada, no sirves para nada!"

Vane respiró con dificultad, y el profesor lo notó.

Flitwick: no es tan complicado Covich, puedes hacerlo!

Max: vamos Vane, tu puedes…

Vane: Accio!

Los cuatro cojines volaron de las manos de Max y cayeron a los pies de Vane. Ella sonrió con gusto mientras Flitwick reía de orgullo.

Flitwick: bien hecho! Ahora, utiliza el encantamiento convocador contrario, puedes hacerlo!

Vane: "puedo hacerlo" – volviéndose a concentrar – "lo que más deseo…" – Reaccio!

Los cuatro cojines salieron disparados por todos lados; uno pegó contra una estantería tumbando algunos libros, otro le dio a Max en la cara, otro lo atrapó el profesor Flitwick, y el último tumbó a un alumno.

Vane: lo siento…

Flitwick: aun así lo hiciste perfectamente!

Ale: aunque deberías aprender a controlarlo un poco

Vane notó los libros tirados, a Max y a Flitwick con el cojín en la mano, pero, dónde estaba el otro?

Se oyó a alguien gemir, y se volteó mirando con espanto; el último cojín que ella rechazó le pegó nada más y nada menos que a Harry Potter, quien se hallaba tirado en el piso, quizás tumbado por la fuerza con que el cojín le golpeó. Se levantó con dificultad con ayuda de Ron y Hermione. Vane estaba sonrojada, no cabía en vergüenza.

Flitwick: muy bien todos! Ravenclaw tiene 15 puntos, y Gryffindor, por la excelente participación y desempeño de los nuevos alumnos en su primera clase, 20 puntos! – sonó una campana por todo el colegio – es hora de que descansen muchachos. Practiquen los encantamientos convocadores. Ravenclaw, nos vemos el jueves, y Gryffindor, hasta el miércoles.

Max, Ale y Kate salieron del aula luego de colocar sus cojines en su lugar. Vane decidió ayudar a los que se habían ido sin guardar los suyos. Hermione Granger hacía lo mismo.

Hermione: vaya! Te salieron bastante bien los encantamientos convocadores!

Vane: no lo suficiente, creo que debería practicar más.

Hermione: no te preocupes, lo lograrás. Sólo que hay que mantener a Harry alejado. – se rieron las dos.

Vane: dile que lo siento, no fue mi intención.

Hermione: no te preocupes – terminaron de colocar los últimos cojines y ella se la quedó mirando. Vane se sintió incómoda.

Vane: pasa algo?

Hermione: no, no! – dándose cuenta de su error – es que…me parece increíble, no me puedo imaginar las cosas que ya debes de saber hacer con la magia!

Vane: increíble, no?

Hermione: pues, si…oye, de dónde son ustedes?

Vane: de Venezuela…queda en América del Sur – agregó notando que Hermione de seguro nunca habría escuchado hablar de aquel país.

Hermione: nunca escuché sobre ese país. Queda lejos igual. Oye Vane, noté que tus amigos de Ravenclaw se alejaron un poco.

Vane: ahhh…eso era de lo que Max me hablaba….en realidad no me extraña, están ahora en otra casa y además ellos se gustan.

Hermione: no te apena?

Vane: no es la primera vez que me pasa, Hermione.

Hermione: me gustaría que fuésemos amigas.

Vane: totalmente de acuerdo – ambas sonrieron.

Hermione: quedan diez minutos de receso. Qué te parece si vamos afuera? Me gustaría presentarte a Ron y Harry.

Salieron del aula y se encaminaron a las afueras del castillo. Vane no lo podía creer. Era cierto, ella era capaz de hacer magia ya avanzada si ella así lo deseaba. Ahora, se hizo amiga de Hermione Granger, la misma que ella se imaginó cuando leía los libros de Rowling, la misma carisma, el mismo carácter, el mismo aspecto. Y ahora, iba a conocer a Ron Weasley y a Harry Potter. Definitivamente, era el destino; ella amaba a Harry Potter en ese momento más que antes en su vida de no haberlo ni siquiera visto nunca.