SEDAE: Capítulo 3 Una historia dulce con un final...amargo?
En lugar de darle indicaciones, Shaoran se sentó al volante del auto. A pocas cuadras de distancia, salió de la avenida Jefferson y entró en una playa de estacionamiento ubicada detrás de una casa de ladrillos, angosta y renovada de tres pisos. El letrero que colgaba de la puerta trasera, hecho en madera oscura con letras doradas, decía simplemente "Yukito's". Adentro, la casa había sido convertida en un restaurante oriental encantador, débilmente iluminado, con oscuros pisos de roble y mesas lustradas. El sol iluminaba los vitrales de las ventanas y los pequeños adornos sobre las mesas agregaban calidez y encanto al lugar.
Un mozo, ubicado cerca de la puerta, saludó a Shaoran con un amable.
-Buenos días!-Luego los condujo a la única mesa desocupada.
Cuando Shaoran retiró la silla para que ella se sentara, Sakura miró a los demás clientes. Ella era una de las pocas mujeres presentes, pero ciertamente la clientela masculina era muy variada. La mayoría vestía saco y corbata, pero había tres, aparte de Shaoran, que se habían puesto pantalones sport y camisa abierta en el cuello.
Un mozo de más edad se acercó a la mesa, saludó a Shaoran con una afectuosa palmada en la espalda y un alegre:
-Me alegro de volver a verte, amigo!-Enseguida les entregó los gruesos menús con tapas de cuero.
-Comeremos el especial occidental., Yukito-decidió Shaoran y, ante una mirada inquisitiva de Sakura, explicó- La especialidad de la casa es un sándwich acompañado por papas fritas, te parece- bien?
Como ella había ofrecido pagar el almuerzo, Sakura creyó que Shaoran le estaba pidiendo permiso para ordenar algo que costaba más que un sándwich común.
-Por favor, pide lo que quieras-Insistió con aire generoso- Estamos celebrando mi nuevo empleo y puedo pagar cualquier cosa que figure en el menú.
-Crees que te gustará vivir en Detroit?-preguntó Shaoran cuando se alejó Yukito, que por lo visto era el dueño del lugar- Será un cambio muy grande para ti, que vienes de un pueblo chico de Missouri.
Ella era una persona de pueblo chico, Se preguntó Sakura intrigada. Ésa no era la impresión que causaba por lo general
-En realidad vivimos en una ciudad cercana a Tokyo hasta la muerte de mi madre, cuando yo tenía once años. Después mi padre, mi hermano y yo nos mudamos a Fenster, Missouri, la ciudad de su infancia. Papá empezó a enseñar en el mismo colegio al que asistió de chico. Así que, como ves, después de todo en realidad no soy lo que se puede llamar una "muchacha de pueblo chico"
La expresión de Shaoran no cambió.
-Así que, no eres hija única, no?
-No, pero además de mi hermano, cuando yo tenía catorce años, papá volvió a casarse. Junto con mi madrastra adquirí una hermanastra dos años mayor que yo.
Shaoran debió de advertir la expresión de desagrado con que mencionó a su hermano, porque comentó:
-Creí que a todas las chicas les gustaba la idea de tener un hermano mayor, a ti no?
Una sonrisa iluminó el rostro expresivo de Sakura.
-Si, por supuesto queme gustaba la idea de tener un hermano mayor! Pero por desgracia, en esa época Touya y yo no nos llevábamos demasiado bien. Siempre habíamos tenido roces en la infancia, pero en aquél tiempo era aún peor. Todo el tiempo me hacía bromas pesadas, me despeinaba y me robaba dinero del dormitorio. Yo me vengué diciéndole a todo el que pudiera oírme que era gay… pero nadie me creyó porque resultó ser un verdadero libertino!.
Shaoran rió y Sakura notó que cuando sonreía se le formaban arruguitas a los costados de los ojos. En combinación con el dorado de su rostro, sus ojos color ámbar. Bajo las cejas oscuras y rectas las largas pestañas, en ellos brillaba el humor y una clara inteligencia, mientras que sus labios firmes prometían una sensualidad agresiva y perturbadora. Sakura sintió la deliciosa hesitación de sus sentidos que habían experimentado la noche anterior, y con cautela bajó la mirada hasta el cuello bronceado de Shaoran.
-Y qué me dices de tu hermanastra?- preguntó él- qué tal era?
-Fabulosa. Lo único que tenía que hacer era salir a caminar por la calle, y todos los chicos directamente te babeaban por ella.
-Y trató de robarte tus novios?
EN los ojos de Sakura brilló el sentido del humor cuando lo miró.
-Yo no tenía demasiados novios para que me robara… por lo menos hasta que cumplí dieciséis años.
Shaoran alzó una oscura ceja en un gesto de incredulidad mientras su mirada recorría la perfección clásica de las facciones de Sakura, sus ojos color esmeralda, las pestañas que abundantes y arqueadas, su cabello color miel. La luz que entraba a raudales por el vitral de la ventana situada junto a la mesa bañaba la cara de Sakura con un suave resplandor.
-Eso me resulta muy difícil de creer-dijo Shaoran por fin.
-Te aseguro que es cierto-insistió ella. Recordaba con toda claridad a la chiquita poco agraciada que había sido, y a pesar de que ese recuerdo no le resultaba particularmente doloroso, en la actualidad se resistía a dar demasiada importancia a nada tan poco confiable como la belleza exterior de una persona.
Yukito depositó dos platos sobre el mantel individual de cada uno, junto con un pan francés cortado a lo largo sobre el que se apilaban delgadas tajadas de carne. Junto a cada plato colocó un pequeño recipiente con jugo de carne.
-Es delicioso, pruébelo- urgió yukito.
Sakura lo probó y asintió.
-Es maravilloso-dijo con aire de aprobación.
-Me alegro-dijo el dueño del restaurante sonriéndole con aire paternal-Entonces permita que pague Shaoran! Él tiene más dinero que usted. El abuelo de Shaoran me prestó la suma necesaria para inaugurar este lugar-Explicó antes de alejarse para corregir a un mozo torpe.
Comieron en un silencio agradable, sólo interrumpido por las preguntas que hacía Sakura sobre el restaurante y su dueño. Por las lacónicas respuestas de Shaoran, llegó a la conclusión de que su familia y la de Yukito habían sido amigos durante tres generaciones. En determinado momento, el padre de Shaoran fue empleado del padre de Yukito, pero de alguna manera la situación económicas de la familias debió de cambiar, puesto que luego el abuelo de Shaoran tuvo suficiente dinero como para hacerle un préstamo a Shaoran.
En cuanto terminaron de comer, Shaoran apareció para llevarse los platos. Desalentada, Sakura pensó que en ese lugar el servicio era demasiado bueno. Sólo hacía treinta minutos que estaban allí , y ella tenía la esperanza de poder pasar por lo menos una hora con Shaoran.
-Y ahora, qué les parece un postre?-preguntó Yukito, mirando a Sakura con sus amistosos ojos grises-Para usted tengo canoli… o alguno de mis spumoni especiales. Mis spumoni no son los que uno encuentra en las tiendas de comestibles-agrego con orgullo- Son los verdaderos. Distintas capas de helados de varios gustos y colores. Y después les agrego…
-Trozos de fruta y muchas nueces-terminó de decir Sakura, sonriéndole con calidez- Así los preparaba mi madre.
Yukito quedó con la boca abierta y la estudió con atención. Después de un momento, asintió con entusiasmo.
-Usted es italiana!-proclamó con una amplia sonrisa.
-Sólo un cuarto- lo corrigió Sakura- El otro cuarto es irlandés, y la mitad que sobra es japonesa.
En menos de diez segundos Yukito le había sonsacado su apellido, el apellido de la familia de su madre ( rama de la familia de la cual provenía la sangre italiana) y había averiguado que se mudaba a Detroit, donde no conocía a nadie. Sakura se sintió un poco culpable por no mencionar a France, pero como Shaoran conocía a gente de Sinco, le pareció más prudente no arriesgarse a mencionar delante de él su relación con France.
Escuchó a Yukito con verdadera felicidad. Hacía mucho tiempo que no vivía en Chicago ni visitaba a sus primos italianos, y le encantaba volver a oír hablar con ese acento tan familiar.
-Si necesita cualquier cosa Sakura, venga a verme. Le pidió Yukito, mientras le palmeaba la espalda tal como lo había hecho con Shaoran.-Una joven hermosa que esta sola en una gran ciudad debe tener algún familiar a quien recurrir si necesita ayuda. Aquí siempre habrá comida para usted… una buena comida italiana-aclaró- Y ahora, qué me dicen de mis maravillosos spumoni?
Sakura miró primero a Shaoran y luego la cara expectante de Yukito.
-Me encantaría comer un poco de spumoni-anunció, ignorando la protesta de su estómago con tal de estar un rato más con Shaoran.
Yukito sonrió feliz, y Shaoran le guiñó un ojo con aire de conspirador.
-Lo que pasa es que Sakura todavía está creciendo, Yukito.
Ante sus palabras, los ojos de Sakura se oscurecieron de exasperación y durante algunos instantes siguió con un dedo uno de los cuadros colorados del mantel.
-Puedo hacerte una pregunta, Shaoran?-preguntó con suavidad.
-Por supuesto.
Ella cruzó los brazos sobre la mesa y lo miró directo a los ojos.
-Por qué hablas de mí como si fuera una adolescente cándida?
Shaoran sonrió divertido.
-No me di cuenta de que lo hacía. Pero supongo que es para no olvidar que eras joven, que llegas de una ciudad chica de Missouri y que probablemente seas muy cándida.
Sakura se quedó estupefacta ante la respuesta.
-Soy una mujer hecha y derecha, y el hecho de que me haya criado en una ciudad chica no tiene nada que ver!-Hizo una pausa cuando Yukito les sirvió los spumoni, pero en cuanto se alejó, siguió hablando con irritación.-Y no sé por qué se te habrá metido en la cabeza que soy cándida, porque no lo soy!
La expresión divertida desapareció de los ojos de Shaoran, quien se echó atrás en la silla para estudiarla, como especulando.
-No lo eres?
-No.
-En ese caso-dijo él en tono perezoso- qué planes tienes para este fin de semana?
El corazón de Sakura saltó de alegría pero ella preguntó cautelosa:
-Qué me propones?
-Una fiesta. Este fin de semana unos amigos míos dan una fiesta en su casa cerca de Harbor Springs. Yo salía para allí cuando nos encontramos. Queda a, aproximadamente, cinco horas de aquí, y volveríamos el domingo.
Sakura pensaba viajar directamente a Fenster esa misma tarde. Pero por otra parte Fenster sólo quedaba a un día de viaje, y n tendría problemas en empacar todas sus pertenencias en menos de una semana. Disponía de más de dos semanas antes de empezar a trabajar, de modo que no había problema. Además, deseaba desesperadamente acompañar a Shaoran.
--Estás seguro de que no seré una molestia para tus amigos?
-No será ninguna molestia; es más, esperan que lleve a alguien conmigo.
-En ese caso-dijo Sakura, sonriendo- Me encantaría ir contigo. En realidad ya tengo la valija en el baúl del auto.
Shaoran miró a Yukito pro sobre el hombro y le hizo señas para que le llevara la cuenta. Yukito se acercó y la colocó cerca de Shaoran, pero Sakura se apresuró a tomarla.
-Yo te invité-le recordó mientras trataba de reponerse del impacto que le causó el precio del almuerzo: una suma extraordinaria, considerando lo que habían consumido. Pero cuando ella tomó la cartera para sacar la bilítera, Shaoran colocó varios billetes sobre la mesa y Yukito los tomó.
Yukito notó su confusión y le acarició la barbilla como si se tratara de una niñita de nueve años.
-Vuelve pronto, Sakurita. Para ti siempre tendré una mesa desocupada y algo bueno para comer.
-A estos precios- bromeó Sakura- me sorprende que no tenga todas las mesas desocupadas.
Yukito se inclinó hacia ella para hablarle en tono confidencial.
-Mis mesas nunca están desocupadas-aseguró- En realidad, ni siquiera es posible reservar una con anticipación, a menos que tu nombre figure en mi lista. Le ordenaré a Yue que incluya tu nombre en nuestra lista-Levantó un brazo con además imperioso y tres mozos apuestos levantaron la mirada y se acercaron a la mesa- Estos son mis hijos-Los presentó Yukito con orgullo- Yue, Kerberos y Terada, Yue incluye el nombre de Sakurita en la lista.
-No por favor, no se moleste-dijo enseguida Sakura.
Yukito la ignoró.
-Una agradable joven italiana como tú necesita una familia que la proteja y la guíe enana ciudad grande cómo Detroit. Ven a vernos seguido… Vivimos en la parte superior de esta misma casa. Yue, Yamazaki-ordenó a sus hijos con tono severo- Cuando Sakurita venga, les recomiendo que la vigilen. Y Terada, tú vigila a Yue y Kerberos!-Sakura lanzó una carcajada, y Yukito le explicó- Terada está casado.
Sakura hizo un esfuerzo por contener la risa y miró a sus cuatro "guardianes" con expresión agradecida.
-Y yo a quién debo vigilar?-preguntó en broma.
Al unísono, cuatro rostros orientales se volvieron a mirara a Shaoran con aire acusador. Él los contemplaba divertido desde la silla.
-Sakura asegura que es perfectamente capaz de cuidarse sola- dijo é, imperturbable, mientras echaba su silla hacia atrás y se ponía de pie.
Shaoran dijo que tenía que hacer un llamado telefónico, y mientras tanto Sakura se dirigió al baño de damas. Cuando salió lo vio todavía conversando en el pasillo de entrada al restaurante. Hablaba en voz baja, pero ella llegó a oír una palabra con toda claridad:
"Mei-Ling"
Qué momento tan extraño ha elegido para llamar a otra mujer-Pensó Sakura O tal vez no lo fuera. Shaoran le acababa de decir que los dueños de la casa esperaban que llevara consigo a una amiga y sin duda Shaoran ya había arreglado llevar a alguien. Debía de estar cancelando una cita!
Shaoran se instaló en el porsche de Sakura, puso en marcha el motor y frunció el entrecejo al ver que en el tablero se encendía la luz colorada de la dínamo.
-No creo que haya ningún problema con la dínamo-se apresuró a decir Sakura- Camino hacia aquí, me detuve en un taller y la hice revisar. El mecánico no le encontró ningún problema, así que lo más probable es que sea un defecto de la luz misma. Este auto sólo tiene seis mese de uso.
-Te propongo que viajemos en él para ver cómo se comporta- dijo Shaoran- Así, si llegara a fallar la dínamo, no será cuando estés sola y en viaje a Missouri.
-Te lo agradezco-aceptó Sakura.
-Cuéntame más acerca de tu familia y de ti-pidió Shaoran cuando salían de la playa de estacionamiento.
Sakura se volvió a mirar hacia el frente, tratando de no demostrar la tensión que sentía. La pequeña telaraña de engaños que había tejido crecía y se enredaba cada vez más. Considerando que Shaoran conocía gente de Sinco y ella había omitido mencionar su título universitario, no sabía si confesarle que durante los últimos cinco años había estado en la universidad. Miró el espléndido Renaisse Center y suspiró. A pesar de su innata honestidad, ya le había mentido con aspecto a su edad, porque en realidad le faltaban tres semanas para cumplir los veintitrés años. Y delante de él le dijo a Yukito que no tenía amigos ni parientes en Detroit. Y ahora iba a olvidar los últimos cinco años de su vida.
-Te resulta una pregunta muy difícil?-Bromeó Shaoran.
La sonrisa de ese hombre hacía cosas raras con los latidos de su corazón. Se moría de ganas de acariciar ese vello oscuro y rizado que aparecía por encima del tercer botón.
-No tengo mucho más que decirte. Ahora mi hermano, Touya está establecido en España, ha creado su propia empresa, aunque sigue soltero; y Tomoyo, mi hermanastra, está de viaje, visitando lugares que no conocía.
-Y qué me dices de tu padre y tu madrastra?
-Mi padre es profesor. Es un hombre sabio y brillante. Mi madrastra es una mujer muy dulce que se ha dedicado por completo a él.
-Si tu padre es profesor, me sorprende que no haya insistido en que hicieras estudios universitarios.
-Lo hizo-contestó Sakura, muy aliviada cuando Shaoran tuvo que dedicar su atención a ingresar en la rampa de la ruta interestatal 74. La autopista los llevó a cruzar la ciudad antes de que el paisaje de fábricas y de casas diera paso a pequeños hogares suburbanos seguidos por un inmenso centro de compras y luego por suburbios mucho más opulentos.
-Y tú no deberías llevar un poco de ropa?-preguntó Sakura de repente- No tendrías que preparar una valija?.
-No. Tengo algo de ropa en otra casa en el mismo lugar.
La brisa que entraba por la ventanilla arremolinaba su pelo oscuro. Aunque lo llevaba cortado para que quedara plano a los costados de la cabeza, a la altura de la nuca era más largo y llegaba a tocar el cuello de la camisa.
"justo lo suficientemente largo-pensaba Sakura- como para que una mujer pueda meter los dedos y deslizarlos a través de ese pelo"
Sus propios dedos.
Apartó con esfuerzo la mirada del perfil de Shaoran, se puso los anteojos oscuros y contempló el paisaje por la ventanilla; apenas notó que los suburbios daban paso a un paisaje de campo abierto. Shaoran decididamente emanaba experiencia sexual y una confiada virilidad. Aún en ese momento ella no podía dejar de percibir sus manos larga, los muslos musculosos a pocos centímetros de distancia de los de ella, y sus hombros anchos y poderosos junto a los cuales los suyos parecían los de una enana. Todo en su aspecto y en su manera de mirarla le advertían que ese hombre podía ser muy peligroso para la paz de su espíritu.
¿Peligroso?
El hecho de que hubiera aceptado pasar con él el fin de semana era algo completamente insólito en ella, tan inexplicable como la profunda atracción que él le inspiraba. Sakura tuvo que admitir para sus adentros que había hecho algo apresurado y peligroso. Pero sería realmente arriesgado? Y si Shaoran era un asesino y un loco con intenciones de asesinarla, mutilar su cuerpo y enterrarlo en el bosque? Si lo hacía, nadie sabría jamás lo que le había sucedido, porque nadie sabía que estaba con él… con excepción de Yukito y sus hijos, y a ellos Shaoran podía decirles que ella había decidido volver a Missouri.
Y le creerían.
Literal y figurativamente, Shaoran podía asesinarla y salir impune.
Sakura le dirigió una mirada que la tranquilizó y la hizo sonreír. Hasta ese momento su instinto con la gente nunca le había fallado, y sabía que no corría ningún riesgo físico.
Las tres horas siguientes fueron borrosas y felices. El auto devoraba los kilómetros, la brisa les acariciaba el rostro y los despeinaba, y conversaban amigablemente sobre todo y cualquier cosa.
Sakura notó que Shaoran se mostraba particularmente evasivo cuando se trataba de hablar de sí mismo, pero era completamente insaciable en sus preguntas sobre todo lo que se refería a ella. Con respecto a él, lo único que supo era que su padre había muerto cuando él tenía cinco años, y que sus abuelos, que lo criaron, habían muerto pocos años antes.
En el pueblo de Grayson, que Shaoran dijo estaba más o menos a una hora y media de Harbor Springs, se detuvo en un pequeño supermercado. Cuando salió, Sakura en notó que llevaba dos latas de gaseosa y un paquete de cigarrillos. A pocos kilómetros de distancia, detuvo el auto a un costado del camino, junto a una mesa de picnic, y ambos bajaron.
-No es un día maravilloso?-preguntó Sakura, inclinando la cabeza para contemplar el cielo muy azul, surcado por pequeñas nubes blancas. Ignorando su actitud indiferente, Sakura dijo:
-En casa el cielo nunca es tan azul, y hace mucho más calor. Supongo que es porque Missouri está tanto más al sur.
Shaoran abrió las latas de gaseosa y le entregó una. Apoyó una cadera con aire displicente contra la mesa de picnic, y Sakura trató de reanudar la conversación que mantenían en el auto.
-Dijiste que tu padre murió cuando tenías cinco años y que te criaron tus abuelos; qué pasó con tu madre?
-No le pasó nada-contestó Shaoran. Se puso un cigarrillo entre los labios y prendió un fósforo, protegiendo la llama con las manos para que la visa no la apagara.
Cuando él se inclinó sobre el fósforo, Sakura lo miró a los ojos.
-Dime, Shaoran Por qué eres tan poco comunicativo cuando se trata de hablar de ti?
Shaoran entrecerró los ojos para protegerlos del humo aromático de su cigarrillo.
-Poco comunicativo? Hace cientos de kilómetros que no hago más que hablar.
-Pero nunca de algo realmente personal. Quqé fue de tu madre?
Shaoran lanzó una carcajada.
-Alguna vez te han dicho que tienes ojos increíblemente hermosos?
-Sí, y no te escapes por la tangente!
-Y además que te expresas maravillosamente?-Continuó diciendo él, ignorando el comentario de Sakura.
-Cosa nada sorprendente considerando que mi padre es profesor de inglés, como ya sabes-Sakura suspiró, exasperada ante las evasivas de Shaoran.
Shaoran levantó la vista hacia el cielo y luego contempló los árboles y el camino desierto antes de volver a mirar a Sakura.
-Hasta hace tres horas, cuando por fin empecé a relajarme, no me había dado cuenta de lo tenso que estaba. Necesitaba escaparme así.
-Has estado trabajando mucho?
-Más o menos setenta horas por semana durante los últimos dos meses.
Sakura lo miró comprensiva y Shaoran le sonrió. Fue una de esas sonrisas cálidas que aceleraban el ritmo de su corazón.
-Sabías que ers una compañía muy relajante?-Preguntó el con suavidad.
A ella no le resultó demasiado agradable descubrir que mientras él le resultaba electrizante, para Shaoran era relajante.
-Gracias, trataré de que no te duermas ante de que lleguemos a Harbor Springs.
-Puedes ponerme a dormir después de que lleguemos- Contestó él con tono sugestivo.
El corazón de Sakura pegó un salto dentro de su pecho.
-Lo que quise decir es que espero no estar aburriéndote.
-Créeme que no me has aburrido en lo absoluto-dijo Shaoran. En su voz era cada vez más clara la sensualidad-En realidad, hay algo que tengo ganas de hacer desde anoche, cuando me volví con tu vaso de agua tónica y te vi allí parada, tratando de no reír por la sorpresa.
A pesar de su extremo nerviosismo, Sakura notó que estaba por besarla. Xiao-Lang le quitó la gaseosa de la mano y con toda calma la depositó sobre la mesa. Después tendió los brazos y depositó a la muchacha entre sus piernas. La cadera de Sakura rozó la parte interior del muslo duro de Shaoran, lo cual envió oleadas eléctricas que le recorrieron todo el cuerpo. Después él deslizó sus manos a lo largo de los brazos de ella hasta llegar a sus hombros. Con tremenda expectativa, Sakura vio que sus labios descendían con lentitud hacia los de ella.
La boca de Shaoran cubrió la suya, moviéndose y alentándola con suavidad, pero con una insistencia que le quitaba el aliento. Ella hizo un esfuerzo supremo por conservar la cordura, pero perdió la batalla en cuanto la lengua de Shaoran se deslizó entre sus labios.
Lanzando un quejido ahogado, se apoyó contra él y entreabrió la boca. A respuesta de él fue instantánea. La aprisionó con más fuerza entre sus brazos, acercándola a su pecho, mientras abría los labios hambrientos y deslizaba la lengua dentro de la boca de Sakura para acariciar la de ella. Sakura sintió que algo explotaba en su interior. Arqueó el cuerpo contra el de Shaoran y en un movimiento compulsivo, levantó las manos para acariciarle el cuello y deslizarlas por el pelo suave de su nuca mientras que respondía con avidez el beso.
Cuando por fin Shaoran levantó la cabeza, Sakura se sentía marcada por ese beso, había pasado a pertenecer por completo a ese hombre. Temblando, presa de un torbellino interior, apoyó la frente contra el hombro de él. Los labios cálidos de Shaoran se deslizaron a lo largo de su mejilla hasta llegar a la sien, y luego, con aire juguetón comenzaron a mordisquearle el lóbulo de la oreja.
-Creo que te debo una disculpa, Sakura- dijo con voz ronca.
Ella echó la cabeza atrás en sus brazos para mirarlo. En los ojos de Shaoran había una expresión apasionada y, aunque sonreía, la suya era una sonrisa con la que se burlaba de sí mismo.
-Una disculpa, por qué?
Él le pasó una mano por la espalda en una caricia perezosa.
-Porque, a pesar de haberme asegurado que no eres cándida, hasta hace algunos minutos me preocupaba la posibilidad de que este fin de semana pudiera llegar a ser demasiado para ti… más de lo que eres capaz de soportar.
Todavía mareada por el beso, Sakura preguntó en voz baja:
-Y ahora qué piensas?
-Creo- murmuró con sequedad que es posible que este fin de semana sea mucho más de lo que yo suponía-La miró a los ojos y los suyos se oscurecieron de pasión-Y también creo que si sigues mirándome así, vamos a llegar a Harbor Springs como con dos horas de retraso.
Y enseguida miró con expresión significativa el motel del otro lado del camino, pero antes de que Sakura siquiera tuviera tiempo de caer presa del pánico, le tapó los ojos con los anteojos oscuros.
-Esos ojos van a ser mi perdición-dijo con sombrío sentido del humor.
Entonces la tomó del brazo y la condujo de vuelta hacia el auto.
Sakura se desmoronó en el asiento con la sensación de haber sido sorprendida en medio de un ciclón. Oyó que el motor del auto se ponía en marcha y se obligó a relajarse y a pensar con cierta lógica. Enfrentaba dos problemas inmediatos: le primero era que no cabía duda de que Shaoran pensaba acostarse con ella durante ese fin de semana. Para él eso ya era una conclusión lógica. Por supuesto que cuando llegara el momento ella simplemente podía decir que no, pero el segundo problema era que no estaba segura de querer decir que no. Hasta entonces, jamás se había sentido tan atraída por un hombre, ni tan afectada por un beso. Nunca antes había querido que un hombre le hiciera el amor.
Miró las manos fuertes y capaces de Shaoran sobre el volante y luego levantó la vista para mirar su perfil apuesto. Era tan atractivo, tan viril, que posiblemente las mujeres caían rendidas a sus pies en cuanto lo veían, ansiosas de que las llevara a la cama sin esperar que sintiera hacia ellas ninguna clase de compromiso emocional. Sin duda ella no sería una conquista fácil. O sí?
Con una sonrisa triste, Sakura volvió la cara hacia la ventanilla. Todo el mundo afirmaba que era una joven inteligente, sensata, y allí estaba, planeando la manera de lograr que Shaoran Li se enamorara de ella… porque comprendía que ella ya estaba enmarada de él.
-Este viaje se esta poniendo un poco solitario de mi lado del asiento, Sakura. En qué piensas?
Con la cabeza llena de ideas de un destino compartido OR los dos, Sakura se volvió a mirarlo y, sonriendo, meneó la cabeza con lentitud.
-Si te lo dijera, te morirías de miedo.
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La noche había caído sobre la casa Kinomoto, y como era una costumbre habitual después de tantos años, un matrimonio mayor, tomaba un café después de la cena y jugaba a las cartas, entretanto su recién llegada hija se encontraba arriba, en su habitación.
-Crees que estamos haciendo bien?-.preguntó la mujer, de cabello corto color caoba mientras miraba a su marido por encima de un manojo de cartas.
-Realmente no lo sé, Tsonomi; lo único que sé es que lo que hicimos hace nueve años es peor que lo que pensamos hacer...
-Lo sé-bajó la mirada avergonzada, no podía creer cómo en su momento había pensado que eso era lo mejor para su hija- pero es que cuando se enteren de la verdad, es muy probable que nos odien; recuerda que no teníamos motivos realmente importantes como para separarlos.-su mirada atormentada era testigo del dolor que le ocasionaba el hecho de que su única descendiente la odiara.
-Ellos siguen siendo primos ante la ley, Tsonomi-le dijo tranquilamente Fujitaka
-Lo sé...pero aunque lo fueran...ya no es extraño el matrimonio entre primos, de hecho ni siquiera es ilegal.
-Igualmente, no hubieran podido tener hijos si la situación no hubiera cambiado.
-Eso es una estupidez-exclamó, y dio por terminada la mano del partido con una carta -sabes perfectamente que eso es un mito creado por las personas para que los primos no estén juntos, puesto que se considera inmoral.
-Cielos Tsonomi, esta vez si que no hay solución para mi juego!-exclamó Fujitaka, saliéndose del tema por un instante, mientras se lamentaba-Lo se, pero aún asi no era muy seguro, y además eran muy chicos, conociéndolo a mi hijo; era capaz de querer casarse con Tomoyo lo antes posible; no me extrañaría nada que a los veinte años Tomoyo ya fuera madre, y tu abuela-dijo mientras le mostraba sus juegos...o mejor dicho, la falta de ellos
- Es muy probable, pero también es cierto que tendríamos que haberles dejado esa decisión a ellos, no fue justo que nos entrometiéramos, y menos aún con un cúmulo de mentiras de tal magnitud.
-Es cierto, pero en ese entonces tampoco nosotros sabíamos la verdad, solo pensábamos que separarlos era lo mejor que podríamos hacer, por su bien; y el de todos
-Si, pero ahora sabemos que no es así...
-Y por eso mismo es que debemos hacer todo lo posible por revertir la situación.-dijo con determinación mientras se resignaba al horripilante resultado que el partido de cartas le tenía asignado en ése momento.
En tanto, en el piso de arriba; en una habitación no demasiado espaciosa, pero sí muy acogedora, dominada principalmente por dos camas individuales, sentada de frente a la pared en una de ellas, se encontraba una joven de cabello negro ébano.
Lo que para una persona distraída o que no prestara suficiente importancia al asunto, era en realidad un viaje a los recuerdos enterrados dentro del corazón de la joven.
Allí, en esa pared de color celeste pastel, se encontraban tesoros más valiosos que la vida misma para esa chica, había podido vivir sin ellos durante todo ese tiempo; pero ahora que se encontraba de nuevo en esa casa...ese lugar que había sido testigo de su encuentro con su alma gemela; tenía la necesidad de recordar que en algún momento había podido ser feliz; que algún tiempo atrás, no mucho atrás; su corazón se había sentido lo suficientemente vivo como para redoblar sus latidos al encontrarse con una mirada color café, que su cuerpo se había sentido con vida en las manos de ese muchacho, que ahora la miraba desde una fotografía que sostenía entre sus manos.
La escena que se representaba en ella, era tan hermosa como la tarde que había compartido 7 años atrás...
Tomoyo era muy afortunada...apenas tenía dieciséis años y ya había encontrado al amor de su vida, sus amigas le decían que probablemente lo estuviera confundiendo con su primer amor; pero ella sabía que no era así...lo sabía cada vez que miraba esos hermosos ojos, cada vez que sus labios se unían en un tierno beso, cada vez que caminaban tomados de la mano, de hecho solo le bastaba una mirada cómplice para saber que no se equivocaba...llevaba enamorada de él desde los catorce años, cuando de había dado cuenta que su aparente odio por lo que hasta entonces consideraba su "hermano mayor" era algo totalmente opuesto.
Por supuesto ni en sus sueños más locos se imaginó que en algún momento él llegaría a sentir lo mismo por ella; de modo que para no humillarse a si misma, babeándose por él cada vez que aparecía, se dedicó a aceptar las invitaciones de sus compañeros de colegio que llevaba meses rechazando; así llegó a conocer a gran parte del pueblo, de hecho llegó a recibir su primer beso con el chico que más le "gustaba" de todos...sin embargo ninguno opacaba el efecto que Touya producía en ella...Lo que más la extrañaba, era que cuando estaban solos en la casa, él la trataba con una frialdad que la cortaba en miles de pedazos, pero cuando su novio venía a visitarla, si de casualidad atendía el timbre (ya se había elaborado todo un plan en la familia, para que no tuviera oportunidad de atender la puerta) el pobre chico se encontraba con que su nariz era reemplazada por la firme textura de la puerta de madera.
Por tal motivo sus discusiones eran cada vez más frecuentes...
Hasta que una lluviosa noche, en la cual se encontraban solos en la casa, dado que sus padres habían acompañado a Sakura para que se probara para entrar a una escuela especialista en piano; la discusión tomó un matiz tan cruel, que llegado un momento Tomoyo no resistió más y salió corriendo del living hasta su habitación, para así evitar que Touya viera las lágrimas en sus ojos. Pero como siempre, el mayor de los Kinomoto siempre se adelantaba un paso en su carrera, ya fuera porque en ese entonces tenía casi veintitrés años, y ella dieciséis recién cumplidos, o sólo porque Dios le había otorgado el don de una inteligencia superior a la de los demas...sea cual fuere la razón, Tomoyo apenas había tenido tiempo de subir a su habitación, cuando un brazo le impidió cerrar con llave la puerta.
-lo siento...
Esas dos simples palabras, las cuales le demostraban que por una vez el joven estaba dispuesto a dejar su orgullo de lado, hicieron que su brazo se congelara el tiempo suficiente, como para que Touya pudiera abrir la puerta, y cerrarla una vez adentro...
-Qué es lo que sientes?-preguntó ella tratando de contener sus lágrimas-el haberme gritado, el haberme insultado, el delirarme con cada uno de los gestos y ademanes que haces, el...
Las siguientes palabras quedaron en la garganta de la joven, el abrazo en el que se vio envuelta, la silenció para siempre...era el primer gesto cariñoso que Touya tenía para con ella.
-Siento haberte hecho daño-susurró en su oído.
Esas palabras fueron suficientes como para que todos los sentimientos que la joven albergaba en su mente y en su alma, fluyeran fuera de sí...en este caso en forma de lágrimas...
Seguramente; Touya no entendía por qué lloraba, así que sólo la abrazó con más fuerza.
Ese momento quedaría grabado a fuego en el corazón de Tomoyo.
El único ruido que se escuchaba a parte de sus lágrimas era la lluvia que golpeaba contra el cristal de la ventana de la habitación.
-Esta bien-dijo cuando pudo controlarse-No te preocupes, es sólo que estaba un tanto sensible.
Trató de apartarse de él, más sin embargo sintió que los brazos de el joven se apretaron aún con más fuerza a su cintura, sin dejarle más espacio que el suficiente como para mirarlo a los ojos.
Estaba levantando su mirada para centrarla en la suya, cuando unos suaves y gruesos labios en los suyos la sorprendieron a medio camino; a partir de allí no pudo hacer más que cerrar los ojos y echarle los brazos al cuello, mientras le respondía a su beso; el cual comenzó siendo una gentil caricia y pronto se convirtió en una apasionada...
Sin saber cómo, terminaron los dos acostados sobre la suave y pequeña cama de Tomoyo. Touya encima de ella, aprisionándola entre su cuerpo y la cama; lo que un momento antes era una acalorada discusión, se convirtió en una apasionada escena...todo era nuevo para ella; por supuesto había compartido besos con Tom, su novio; pero en nada se comparaban con los de Touya. Por otra parte, Tom había querido "avanzar" más en su relación, de modo que sabía perfectamente a dónde se dirigían si seguían asi...pero no le importaba, amaba a ese hombre por, más extraño que resultase, y aunque él no le correspondiente, en ese momento al menos, pensaba sólo en ella, la estaba acariciando sólo a ella, y la estaba besando sólo a ella.
Por tal motivo no expresó ninguna queja, cuando la boca del joven se separó de la de ella e inició un viaje mucho más intimo, comenzando por su cuello, y continuándolo más abajo...
Ella no sabía lo que era el placer carnal, sólo lo que le habían comentado alguna de sus amigas; pero ahora entendía porque eran tan adictas a él, por qué se escapaban de clase o incluso de sus casas para encontrarse con sus novios, si alguien pudiera asegurarle que siempre sería igual que en ese momento, haría lo que fuera para conseguir un momento a solas con su novio...pero algo le decía, que sentía eso sólo porque se encontraba en brazos de Touya.
Mientras ella pensaba en todas estas cosas, apenas había notado que su blusa había desaparecido y que su falda seguía el mismo camino... en ese momento, tomó conciencia de que estaba tomando un papel completamente pasivo en esa escena, y que tenía a Touya a su entera disposición, para tocarlo a su gusto; y lo estaba dejando pasar...
Lo sintió jadear cuando su pequeñas y delicadas manos se acercaron a su camisa y comenzaron a desabrochar los botones, hasta poder deshacerse de ella totalmente...al menos ahora se encontraban los dos desnudos de la cintura para arriba, pero ella sabía que nada importante sucedería hasta que los dos se hallasen completamente desnudos...de modo que procedió a desabrocharle el cinturón
...Pero él la interrumpió...
En ese momento Tomoyo tembló internamene...lo más probable era que hubiera tomado consciencia de lo que estaban haciendo, y la apartara, sin embargo el simplemente susurró con voz ronca:
-Es demasiado pronto, no quiero lastimarte
Enternecida por esa muestra de cariño, Tomoyo lo acercó más hacia ella, antes de que pudiera alejarse.
-No lo harás-le susurró, en un tono de voz que apenas reconoció como propia.
-Segura?
En vez de contestar, levantó su cabeza hacia la de ella y lo besó profundamente...al instante sintió las piernas desnudas de él rozarse con las suaves y delgadas de ella, al principio la inquietó bastante esa nueva situación, pero enseguida se tranquilizó al observar la ternura con que la observaba.
Estaba muy extrañada que no la asustara su masculinidad, mas al no haber visto nunca a un hombre desnudo...sin embargo era maravilloso como aceptaba todo en él.
Minutos después sintió como Touya tomaba su mano y enlazaba los dedos con los de ella, preparándola para el siguiente paso...ella acababa de cerrar los ojos...lista para sentir el dolor inicial...
-TOMOYO!
-TOUYA!
Las dos voces provenientes del piso de abajo los dejaron helados en el sitio en que estaban...la realidad los había golpeado con toda su fuerza.
Tomoyo aun recordaba la prisa con la que se cambiaron los dos, sin siquiera mirarse...ambos sumidos en sus propios pensamientos
...Así fue como los encontró Fujitaka al entrar en la habitación...
Nadie pensaría que había sucedido otra cosa que una discusión entre los dos "hermanos", de no ser por la cama de Tomoyo...la cual siempre estaba tendida con una pulcritud intacta, y en ese momento se hallaba totalmente revuelta...sin mencionar los zapatos de Tomoyo a los pies de la cama...
y ella nunca andaba descalza...
Ese fue el principio de su relación...y el comienzo del fin de la paz del matrimonio Kinomoto...algo que Tomoyo nunca sabría, y de lo cual nunca tendría conocimiento, al menos hasta dentro de muy poco tiempo...
Continuará…
Notas de la autora
Bueno, ante todo mil disculpas por la demora! Pero bueno, mas vale tarde que nunca, no? Espero que disfruten del capitulo.. porq he tenido que apelar a mis musas suplentes para poder terminarlo, ya que una personita se adueño de la principal (así como también de mi cerebro, y demás cosas importantes en mi… no se si se entiende)… bueno… ahora en la segunda quincena de febrero, me voy de vacas… así que espero poder actualizar antes de irme… de lo contrario, me comprare un cuaderno y escribiré a orillas del mar!...
Y ahora… que les parecio el capitulo? Se descubrieron bastantes cosas de Tomoyo y Touya, no? Y que pasara en la fiesta? Oh! La respuesta a esas preguntas, lo encontraran en el proximo capitulo! Más una sorpresita!
Suerte! Y ante todo, muchas gracias por sus reviews!
Nos vemos en la proxima!
Nadeshiko!
