Notas Iniciales: Holas! Bueno, aca estoy!… bastante más temprano que antes, pero más tarde de lo que yo esperaba… pero eso es porque no pude terminar los capis antes de irme de vacas! Asi que gran parte de todo esto esta pasado desde un cyber en la costa Argentina! Asi que ante todo, les pido disculpas por las faltas de ortografía que debe haber! Espero que se llegue a comprender de todas formas!
Mucha suerte! Y disfruten!
Quinto Capítulo:
Sakura miró con admiración el paisaje de las aguas azules del lago Michigan, cuyas olas rompían en blanca espuma sobre la playa de arena.
-Estamos a punto de llegar -le dijo Shaoran cuando abandonaron la autopista y se internaron en una carretera comarcal.
Algunos minutos después volvió a doblar hacia un sendero privado. Durante casi dos kilómetros, el camino zigzagueó entre magníficos árboles cuyas ramas se veían cargados de frutos de un anaranjado brillante.
Cuando llegaron al pequeño aparcamiento repleto de lujosos automóviles, el sol del crepúsculo lo llenaba todo son su luz anaranjada. Un poco más allá, se levantaba una gran mansión de estilo modernista de tres pisos, rodeada por un extenso jardín con mesitas y sombrillas, que iba a dar a la playa. Los camareros se afanaban pasando bandejas entre los invitados, que superaban el centenar y que pululaban por la playa o reposaban en las tumbonas que rodeaban la piscina.
Contra el cielo de tonos rosados y dorados se perfilaban las siluetas de una serie de yates blancos, lánguidamente amarrados en el lago.
Shaoran salió del coche y abrió la portezuela de Sakura. La tomó del brazo y la condujo por entre los lujosos coches deportivos rumbo a l amultitud de invitados. Sakura reconoció entre ellos a varios actores de cine famosos y otras caras conocidas del mundo del espectáculo y del jet-set, cuyas caras había visto repetidas innumerablemente en los artículos que publicaban en las revistas.
Shaoran no parecía impresionado ni intimidado ante aquel despliegue de belleza y opulencia, por el contrario, daba la impresión de que la presencia de aquella gente le irritaba.
-Lo siento, Sakura, si yo hubiera sabido que la «reunión íntima» de Tracy iba a ser una cosa así, jamás se me habría ocurrido traerte. Esto va a ser una fiesta ruidosa, multitudinaria y frenética.
Aunque se sentía un poco incómoda al verse rodeada de gente tan famosa, Sakura consiguió adoptar una expresión indiferente.
-Tal vez, con un poco de suerte, nadie se percate de que estamos aquí.
-No cuentes con ello.-Le advirtió con él sequedad.
Emprendieron la marcha nuevamente hasta detenerse junto a la pequeña barra improvisada para uso de los invitados, donde Shaoran se puso a mezclar unas bebidas. En lugar de quedarse mirándole como una idiota Sakura, intentó adoptar una actitud natural y se dedicó a contemplar los alrededores. No había pasado ni un minuto cuando una bellísima pelirroja se acercó a Shaoran, abandonando precipitadamente el grupo donde se encontraba.
-¡Xiao, cariño! -dijo entre risas, mientras le tomaba los brazos con sus manos cargadas de anillos y se inclinaba a besarlo.
Sakura la odió desde el mismo momento en que fue capaz de pronunciar adecuadamente su nombre, cosa que ella no lograba por mas que quisiera.
Shaoran dejo la botella de licor que tenía en la mano para abrazarla y devolverle el beso. La pelirroja no se separó ni un centímetro de él, a pesar de que éste ya la había soltado, y le miró fijamente a los ojos, con una cálida sonrisa.
-Ya empezábamos a pensar que nos ibas a desilusionar no viniendo -le dijo-. Aunque yo sabía que vendrías, porque el teléfono no ha dejado de sonar en toda la tarde. Y eran todas llamadas de tu oficina, preguntando por ti. Los criados tienen un montón de recados para ti. ¿Y quién es ella? -preguntó de repente, apartando por fin las manos de los brazos de Shaoran para retroceder y mirar a Sakura con curiosidad.
-Sakura, te presento a Barbara Leonardos-La presentó él.
-Llámame Bebe... asi me llama todo el mundo -y a continuación se volvió a Shaoran, como si ella no existiera-. Creí que vendrías con Mei -dijo.
-¿Ah, sí?- Preguntó Shaoran con tono burlón- Y yo creía que tú a estas alturas estarías en Roma con Alex.
-Estábamos en Roma-admitió Bebe- pero hemos venido para verte.
Cuando su amiga se hubo marchado, Shaoran empezó a darle explicaciones.
-Bebe es...
-No te molestes, sé quién es. -Dijo Sakura tratando de no mostrarse impresionada, Bárbara Leonardos era la mimada de las revistas de modas y de los columnistas sociales, la heredera de una fortuna del petróleo, casada con un industrial griego inmensamente rico-He visto centenares de fotografías suyas en revistas y periódicos.
Shaoran le dio su bebida, cogió la suya y luego señaló a una pareja que en aquel momento se les acercaba, tomados del brazo.
-¿Reconoces a alguno de ellos?
-No -respondió Sakura-. Ni siquiera me resultan familiares.
Shaoran le sonrió.
-Pues en eso caso, te los presentaré. Son los anfitriones de la fiesta, y además muy buenos amigos míos.
Sakura contempló con curiosidad a la pareja: una bella mujer morena de treinta y tantos años y un hombre maduro, rayando en los sesenta, bastante grueso.
-¡Xiao! -exclamó la mujer sonriendo encantada y abrazándole cuando salieron a su encuentro, sin tomar en cuenta la copa que él tenía en la mano. Lo besó dcon la misma familiaridad íntima y entusiasta exhibida instantes antes por Bebe-. ¡Hacia meses que no sabíamos nada de ti! ¿Dónde te habías metido?
-Ten en cuenta que todavía queda gente que tiene que trabajar para ganarse la vida -respondió Shaoran con una sonrisa-. Mira Sakura, te presento a nuestros anfitriones, Tracy y George Middleton.
- me alegro mucho de conocerte Sakura. Pero vamos a ver -añadió volviéndose a Shaoran-, ¿qué hacen aquí los dos solos, lejos de todo el mundo? Nadie se habrá dado cuenta de que han llegado.
-Precisamente por eso hemos venido aquí detrás -dijo Shaoran con excesiva franqueza.
Tracy se echo a reír, sonrojándose ligeramente.
-Ya sé que te prometí que esto iba a ser una reunión íntima, pero es que nunca se me ocurrió que vendrían todos la los que habíamos invitado. Tenemos un lío tremendo en la casa.
Miró el cielo color púrpura y luego hacia atrás, por sobre el hombro. Al seguir la dirección de su mirada, Sakura comprobó que casi todos los invitados habían echado a caminar hacia la casa o hacia el muelle, donde los esperaban lanchas para llevarlos a sus respectivos yates. Los mozos comenzaban a colocar mesas bajo una amplia carpa rayada y encendían antorchas alrededor de la pileta. Un conjunto de músicos transportaba sus instrumentos a un escenario portátil, colocado en un extremo de la pileta.
-A propósito, la gente se está vistiéndose para la cena. ¿Ustedes dos irán a cambiarse a la Caleta o prefieren hacerlo aquí?
Sakura sintió deseos de que se la tragase la tierra. ¿Cómo iba a cambiarse si no había llevado ningún vestido de fiesta?
Sin darse por enterado de que Sakura le había aferrado el brazo, como pidiendo auxilio, Shaoran contestó:
-Será mejor que Sakura se vista aquí. Mientras tanto yo iré a la Caleta para contestar las llamadas que me hayan hecho y volveré listo.
Tracy le sonrió a Sakura.
-La casa está rebosando de gente; si te parece bien tú y yo podemos compartir mi habitación y George ya buscará otro lugar para cambiarse. ¿Vamos?-invitó volviéndose para alejarse.
Shaoran miró a Sakura con expresión comprensiva.
-Perdona un momento -intervino Shaoran-. Creo que Sakura quiere decirme algo. Ve tú delante.
En cuanto la pareja se hubo alejado, Sakura miró a Shaoran angustiada.
-Shaoran, no tengo nada decente que ponerme! Tú tampoco verdad?
-Yo tengo ropa en la Caleta y allí también encontraré algún vestido para ti-le aseguró con tranquilidad-Te lo mandaré y te aseguro que lo encontrarás en el cuarto de Tracy cuando estés lista para ponértelo.
El interior de la casa era una cacofonía de voces y actividad; DE veinte habitaciones ubicadas en tres pisos diferentes surgían risas y conversaciones, mientras camareros corrían de un lado al otro con ropa recién planchada y bandejas de bebidas...
Shaoran detuvo a uno de los criados y le preguntó por los recados telefónicos. Al momento le entregaron un papel. Y se volvió hacia ella con una cálida sonrisa.
-Me encontraré contigo dentro de una hora, junto a la piscina. ¿Podrás arreglártelas sin mí hasta entonces?
-No te preocupes. Estaré bien-le aseguró Sakura.
Cuando Shaoran la miraba con aquellos maravillosos ojos marrones, Sakura no estaba segura ni de su propio nombre. Cuando él se alejó, Sakura se topó con Bebe junto a ella, mirándola sin ningún disimulo.
-Dónde hay un teléfono? -le preguntó Sakura-. Me gustaría llamar a casa.
-Te lo mostraré, a propósito, ¿dónde está tu casa?
-En Fenster, en el estado de Missouri-Contestó Sakura, mientras la seguía a un lujoso estudio situado en la parte de atrás del edificio.
-¿Fenster? -repitió Bebe, arrugando la nariz, como si el simple nombre del pueblo tuviese mal olor.
Y acto seguido se marchó, dejándola sola en una salita.
Marcó la enorme cantidad de números rápidamente, mientras esperaba tras el tono de llamada que la potente voz de su padre la recibiera desde el otro extremo de la línea. Él respondió al segundo llamado.
-Hola, otoosan?
-Sakura?-le contestó la cálida y apacible voz de Fujitaka.
-Si, soy yo; llamaba para darte nuevas noticias-En dos minutos logró dale una versión censurada de todo lo que había sucedido; su nuevo trabajo, su sueldo y su casa libre de gasto alguno; omitiendo intencionalmente el trato que había hecho con France… su padre podría sonar joven y jovial, sin embargo su verdadera situación médica decía lo contrario, y ella no debía olvidarlo.
-A propósito, Tomo-chan ha regresado.
-En serio?
-Así es, y como es natural, ella también quiere ir a la "ciudad" a conseguir empleo… estaba pensando… que tal vez.-Puede venir a vivir conmigo, papá; no creo que haya inconveniente-Lo interrumpió, ahorrándole la mitad de la frase.
-No sabes cuanto me alegra escuchar eso… de modo que, cuando regreses a buscar tus cosas, pueden repatiar las dos e instalarse al mismo tiempo.
-Me parece una idea maravillosa- contestó mientras sonreía al pensar en lo agradable que sería tener a su hermana nuevamente con ella.
-Por cierto, cuando piensas regresar?
-MMM, a más tardar, en dos días estaré por allí.
-De acuerdo, entonces, te veré al finalizar ese tiempo, Te quiero hija.
-Yo también te quiero, otoosan.
Después de eso, cortó suavemente el teléfono y cruzó el estudio para abrir la puerta y salir de allí, pero se contuvo al oír una voz femenina que decía.
-¡Bebe, querida, estás maravillosa! Hace años que no te veía! Sabías que se supone que Xiao-Lang Li va a venir?
-Ya esta aquí -respondió Bebe-. He estado hablando con él.
-Pues menos mal que ha venido, porque Carlton me ha sacado a la fuerza de una playa divina en las Bermudas sólo para verle. Al parecer tiene que hablarle de un asunto de negocios muy importante.
-Carlton tendrá que esperar su turno-dijo Bebe con indiferencia-, porque Alex y yo también hemos venido para verle. Alex va a proponerle que se asocie con él para Edificar una cadena de hoteles por todo el mundo. Llevaba dos semanas intentando localizarlo por teléfono desde Roma, pero como no contestaba sus llamados, no hemos tenido más remedio que coger un avión y venir.
-A la que no he visto a Mei-Ling -comentó la otra.
-No la has visto porque Xiao-Lang no la ha traído... ¡Ya verás cuando conozcas a quien a traído en su lugar!-La carcajada burlona que lanzó Bebe puso tensa a Sakura antes de oírla decir- ¡Te parecerá increíble! Debe tener alrededor de dieciocho años y está recién salida de una granja de Missouri. Antes de irse Xiao-Lang tuvo que preguntarle si podría arreglárselas sin él durante una hora!.- las voces se fueron perdiendo a medida que las dos mujeres, se alejaban.
El ataque verbal de Bebe sorprendió e irritó a Sakura, a pesar de lo cual abrió la puerta con tranquilidad y salió del estudio.
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-Cuándo regresas a casa?
La joven suspiró cansinamente, mientras miraba sin ver la pared del cuarto de estar, repleta de fotos familiares enmarcadas.
-Estaba pensando… qué te parecería la idea de venir a vivir a los Estados Unidos?
Un chillido de entusiasmo recorrió la línea de telefónica desde Italia hasta los Estados Unidos.
-Eso sería real?
-Si, mía vida, es real, vendrás a vivir conmigo y por fin conocerás al resto de la familia.
-No puedo esperar a que eso suceda.
-Pues, hablaré con la tía… quiero decir, con Sakura, y te iré a buscar .
-De acuerdo, aquí te esperaré, te quiero Mamma.
-yo también te quiero, Franchesco, cuidate mucho.
-Lo haré, chao!
-Chao.
Cortó la comunicación, sintiendo que toda la alegría que rodeaba a su vida, acababa de apagarse al instante siguiente en que dejó de oír la voz de su hijo. Era una sensación que tenía desde que Franchesco había empezado con sus primeros balbuceos ininteligibles.
Seguido a ese profundo sentimiento de tristeza y soledad, la embargó la nostalgia; no era justo que tuviera que pasar más tiempo lejos de su hijo del que pasaba junto a él; el cual continuaba siendo una criatura, a pesar de su pronta madurez, no era para nada ecuánime, ni para ella, y mucho menos para el niño.
-Tomoyo?
La voz de su madre la sacó de sus profundas cavilaciones.
-Qué sucede mamá?-preguntó con la voz más apacible que le fue concebible pronunciar, al tiempo que se ponía de pie lentamente, y enfrentaba la escudriñante mirada de su madre.
-Nada- hizo una pausa como dudando si decir realmente lo que le rondaba en esos momentos por la mente, finalmente dijo:- Es sólo que pasaba por aquí, para llevarle un vaso con agua a tu padre.. Ya sabes que para tomar su medicación, el acostumbra a tragar un vaso de agua…
Su madre no estaba siendo directa y objetiva, algo no andaba bien.
-Bueno, la cuestión… es que escuché tu voz y…- continuó inexorablemente- y… me llamó la atención, de modo que sin querer escuché una parte de tu conversación.
La joven de ojos índigos quedó petrificada al escuchar las palabras de su progenitora… podía sentir el color huyendo de sus ya pálidas mejillas, la sangre pasando aún más lentamente por sus venas…¿ qué habría escuchado?… ella no recordaba haber dicho nada demasiado revelador… o , ¿si?… realmente no estaba segura…; trató de controlar sus turbulentos sentimientos, y ocultarlos detrás de la armadura de una expresión totalmente indiferente, la cual había cultivado a través de los años, y esperó a que su madre terminara de expresar su idea.
-De modo… qué mis suposiciones son ciertas, no es así?- repuso Sonomi, pasado un instante, evaluando el silencio de su hija.
-Qué…-comenzó a decir ella, impávida.
-Tenemos- hizo una pausa, en la cual, Tomoyo casi muere de un paro cardíaco, al escuchar la palabra "tenemos" en los labios de su madre- Tenemos… un nuevo yerno, no es verdad?- preguntó entusiasmada la pobre mujer, que no tenía ni idea de la realidad.
La joven suspiro internamente, sin dejar traslucir el alivio que sentía, pero experimentando cómo cada uno de sus músculos se relajaban… al menos, hasta que tomó conciencia de lo que las palabras de su madre implicaban… eso hizo que todo el alivio huyera de su persona, y sus músculos volvieran a tensarse.
-Qué… no, no…- repentinamente, recordó que había pronunciado el nombre de su hijo en voz alta- Franchesco es…
EL jefe de la familia, eligió ese oportuno momento para ingresar en el lugar, salvando así a su hija de una explicación que no estaba lista para dar aún.
Sin embargo, su madre le dirigió una mirad bastante expresiva, la cual quería decir " de esta no te me escapas, espera hasta que estemos solas, y ahí tendrás que explicarme todo " (wooow, todo lo que se puede decir con una mirada, no?). De modo que Tomoyo asumió, que tendría que evitar a su madre durante el tiempo restante que decidiera permanecer en su casa.
-Oh, qué bueno que las encuentro a las dos juntas!-exclamó Fujitaka, ignorante de la escena que acababa de interrumpir-Casualmente, hace apenas unos minutos terminé de hablar con Sakura.
-En serio? Y cómo esta?-preguntó una Sonomi que exudaba entusiasmo.
-Muy bien, por suerte, gracias al cielo, ha conseguido trabajo y France fue tan amable de otorgarle un departamento en el cual no tiene que pagar ningún tipo de alquiler, a cambio de que lo cuide, Tomoyo-Miró a su hija, que seguía con su mirada perdida en el espacio- Tomo- chan?
-mmm… si? qué sucede?-preguntó sacudiendo la cabeza descuidadamente.
-Sólo quería decirte, que le he preguntado a Sakura si no la incomodaba el hecho de que vivieran juntas, y como era de esperar ha dicho que no tiene ningún inconveniente.
-Eso es… perfecto.
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Una hora después, sentada ante el tocador de Tracy, Sakura se cepilló concienzudamente la larga y ondulada melena ámbar hasta que los brillantes mechones dorados le enmarcaron el rostro y cayeron en gloriosas ondas sobre su rostro. A continuación, se aplicó unos ligeros toques de maquillaje.
Shaoran ya debía de estar esperándola junto a la piscina. El sólo pensar en eso le provocó una felicidad inmensa que se reflejó en el brillo de sus ojos color esmeralda cuando se inclinó hacia el espejo para ponerse los pendientes de oro de su madre.
Mientras tomaba un baño, Shaoran le había enviado un vestido recto de punto de color crema, que se ajustaba a su cuerpo como un guante, resaltando sus formas redondeadas. Sakura se contempló satisfecha en el espejo de pie, y después se puso las sandalias de fiesta doradas que Tracy le había prestado.
-¡Perfecto! -exclamó su anfitriona, mirándola sonriente-. Vuélvete, por favor para que pueda verte de espaldas.
Sakura obedeció.
. Es sorprendente, que un vestido que parece tan recatado por delante, tenga un espalda tan impactante, con ese escote hasta la cintura. Tienes una espalda preciosa, Sakura. Bueno, ¿bajamos ya?
Por las ventanas abiertas de par en par se filtraba el bullicio de las risas mezclado con la música. En cuanto llegaron abajo, un grupo de gente se aproximó a ellas, y se llevaron a Tracy dejando a Sakura completamente sola. Estiró el cuello buscando a Shaoran, entre la multitud que rodeaba la pileta. Avanzó dos pasos y de inmediato lo vio de pie en medio de un nutrido grupo ubicado en un extremo de la pileta.
Sin perder de vista su alta figura, Sakura se acercó a él, abriéndose paso por entre la multitud de mesas, sombrillas, camareros e invitados. A medida que se acercaba, notó que Shaoran se hallaba de pie con la cabeza levemente inclinada, como si los escuchara con la mayor atención, pero de vez en cuando levantaba la vista y escudriñaba la multitud, como buscando a alguien.
-Me busca a mi.-pensó Sakura con profunda alegría interior.
Y como si presintiera su cercanía, Shaoran levantó la cabeza y las miradas de ambos se encontraron por sobre el gentío. Con un gesto abrupto, casi descortés, Shaoran saludó a quienes lo rodeaban con una inclinación de cabeza y sin pronunciar una palabra se alejó de ellos.
Cuando el último grupo que los separaba se abrió para darle paso, Sakura, pudo verlo de cuerpo entero y tuvo que contener el aliento. El esmoquin ceñía su cuerpo como si hubiera sido cortado a medida por el mejor de los sastres. La blancura resplandeciente de su camisa en contraste con aquella piel morena. Shaoran llevaba el traje con la tranquila seguridad de quien está acostumbrado a usarlo. Sakura se sintió absurdamente orgullosa de él y no intentó intentó ocultarlo cuando por fin se encontraron.
-¿Te han dicho alguna vez que eres muy guapo? -le preguntó con suavidad, cuando estuvo junto a ella.
Una lenta y juvenil sonrisa se extendió por su rostro.
-¿Qué pensarías si te dijera que no?
-Pensaría que estás tratando de parecer modesto -respondió Sakura, echándose a reír.
-Entonces, ¿qué se supone que debo hacer?
-No sé... Supongo que deberías tratar de parecer turbado y avergonzado por el halago.
-Yo no me turbo ni me avergüenzo con facilidad, sabes?
-Entonces podrías intentar turbarme mí diciéndome qué tal estoy -insinuó ella sin disimulo. Se volvió con lentitud para no llamar la atención de los invitados, y con toda deliberación le produjo el impacto que causaba con ese vestido. Las luces de las antorchas bailoteaban sobre el brillante tono miel de su cabellera cuando completó el giro y permaneció esperando la reacción de Shaoran. Él contempló su cara radiante, sus luminosos ojos verdes, los labios suaves y generosos, y por último su figura maravillosa
-y?- preguntó ella en son de broma- ¿Qué te parece?
Los ojos marrones de Shaoran por fin se clavaron en los suyos con expresión ardiente, pero en lugar de contestarle, volvió a recorrerla íntegra con la mirada. Vaciló un momento y por fin dijo abruptamente:
-Me parece que el vestido es de tu medida.
Sakura rompió a reír.
-¡No permitas que nadie nunca te diga que te gusta alagar a las mujeres, porque no es cierto
-¿Ah, si? -repuso él en tono desafiante-. En ese caso te diré exactamente lo que pienso: eres una mujer encantadora, y además en ti hay una fascinante mezcla de mujer sofisticada y sexy y de niña angelical. Y te diré más; ojalá que no estuviéramos aquí, rodeados de gente, porque cada vez que te miró me siento... Incómodamente ansioso…. Por averiguar cómo será tenerte esta noche entre mis brazos.
Al oírlo, Sakura se ruborizó. No era tan angelical y comprendió lo que él quería decir con eso de sentirse "incómodamente ansioso". Apartó la vista de los ojos burlones de Shaoran y miró a su alrededor, a los invitados, a los yates iluminados que se deslizaban mansamente por el lago... a todas partes menos a la figura alta y fuerte de Shaoran. ¿Por qué habría sido tan brusco? Quizás sospechara que ella nunca había dormido con nadie y trataba de asustarla para que lo admitiera. Quizá le molestase el hecho de que ella fuera virgen... A juzgar por su manera de comportarse y por su actitud, Shaoran debía ser un hombre con mucha experiencia en el terreno sexual, pero no obstante, Sakura intuía que no iba a querer seducir a una chica virgen. Ella, por su parte, deseaba ardientemente ser seducida por él, pero no tan pronto y de una manera tan fácil. A Sakura le hubiera gustado esperar hasta que él sintiera algo por ella, pero no estaba segura de poder.
Con firmeza, Shaoran le tomó la barbilla entre el pulgar y el índice y la obligándola a mirar a sus irónicos ojos marrones.
-Si soy tan buen mozo como dices, ¿por qué no me miras?
-Ha sido una tontería de mi parte decirte eso -se disculpó Sakura con tranquila dignidad-, y además...
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-Señor, necesito preguntarle cuál es su opinión acerca de…
El empleado observó cómo su tan respetable y generalmente atento jefe, pasaba por delante de él, sin siquiera percatarse de su presencia.
-Creo que lo mejor sería que no lo molestaras hoy, Pablo-Le dijo una joven secretaria, al tiempo que se le acercaba después de haber presenciado la escena.
-Es que no se trata de molestarlo, es preciso que le muestre el prototipo de telas a lanzar el próximo…
-Lo sé, -dijo la joven, interrumpiendo su explicacion- Es sólo que este no es un buen día para el jefe.
El joven la miró con renovado interés.
-Qué es lo que quieres decir con eso?
-Pues… yo he formado parte de la compañía casi desde el comienzo, y siempre lo he visto comportarse de esta manera en este día.
-Pero… qué es lo que tiene de especial este día, a diferencia de los otros?
-Pues… hoy, hace cinco años, fundó l empresa que un día lo volvería millonario.
-Oh, si, ese es un muy buen motivo para volverse tan taciturno- exclamó escépticamente, al tiempo que observaba el sombrío rostro de sus superior, que en ese momento desaparecía tras la puerta de su despacho personal, para atender una llamada.
-A decir verdad, es sólo un rumor… pero, dicen que ese día él estaba realmente desesperado, y que el hecho de que la compañía se llame "Nadeshiko", no se debe sólo a que es el nombre de su madre, sino que esa fue también la flor que una mujer le entregó cinco años atrás, antes de abrirle la puerta de salida a su vida.-Dijo la muchacha, explicando la situación, sin prestar el mínimo interés en el sarcasmo de su compañero.
-Una mujer?- preguntó nuevamente escéptico y asombrado, si bien su jefe era justo, y democrático con cualquiera de sus empleados, era de dominio público que tenía en muy baja estima a las personas del sexo femenino, tal vez fuera por eso, que tan sólo una había logrado permanecer en su vida.
-Si… al parecer ese fue el hecho que marcó el comienzo de una larga época de desconfianza… y dicen que creó a la compañía para exorcizar sus fantasmas- cuando su compañero la miró con a duda en los ojos, ella le explicó la situación, al menos desde su punto de vista- Míralo de esta manera, si pudieras hacer que tu dolor te trajera algo más que sufrimiento, y que por el contrario obtuvieras ganancias de ello. Con el aliciente de que tendrías que enfrentarte a él todos los días llegado un momento, lo superarías.
-O bien, te acostumbrarías a sentir un cuchillo clavado en el pecho.
-Como sea, en esta fecha, el jefe se vuelve como un tigre enjaulado-exclamó con un suspiro.
-Y que tal si dejan de murmurar acerca de la vida personal del jefe, y se ponen a trabajar?
Ambos jóvenes dieron un salto, al ver a su supervisora, parada detrás de ellos, en el hueco que formaban sus hombros pegados. Asintieron al tiempo que empezaban a hablar compulsivamente acerca de cualquier cosa, mientras se alejaban.
Nakuru sonrió, al mismo tiempo que se alejaba para continuar haciendo su trabajo.
Esos chicos no tenían ni idea de lo cercanos que se hallaban a la verdad…
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Touya se dejó caer pessadamente sobre el inmenso y lujoso sillón de cuero que habitaba detrás de su oficina y que tal vez en algún otro momento le hubiera resultado cómodo.
Suspiró, hastiado de su propia actitud frente al mundo, y tomó la línea que titilaba en el teléfono.
-De modo que has aceptado mi ofrecimiento- dijo por todo saludo.
-A decir verdad, no- le contestó un apacible voz desde el otro lado- Re llamo por un motivo totalmente diferente.
-Y que otro motivo puede ser, padre, si tú me lo permitieras, en menos de cinco segundos todos tus problemas financieros estarían resueltos.
-No es eso por lo que te llamo, y además entre Sakura y Tomoto han logrado ayudarme y hemos podido salir adelante.
-Entonces, qué quieres?-preguntó con tono brusco; lo tansotrnaba el hecho de que la sola mención de su nombre le atenazara el alma de semejante forma.
-Pues… el infarto me ha hecho pensar… esto viejo… ,e gustaría contar con todos mis hijos cerca de mí.
-Te complacería, padre, si pudiera… pero debo cuidar de mi negocio, y lamentablemente, no puedo hacerlo desde Fenster.
-No… pero puedes hacerlo desde Dallas, y yo, me sentiría mucho más feliz, sabiendo que estás en el mismo país, y a sólo unas horas de distancia.
El joven permaneció en silencio, mientras recapacitaba acerca de la idea;…. Hacía años que tenía fuertes deseos de volver a su país, y además… Tomoyo estaría dando vueltas por el mundo… e podría quedarse un tiempo.. Al menos hasta que ella regresara…
-De acuerdo, pero tendré que hablar con el departamento de finanzas y evaluar la situación, si todo es como yo lo planeo en un mes estaré allí.
-Un mes? Es mucho tiempo, quién sabe lo que podría pasar en un mes? Por qué no te trasladas y controlas todo desde aquí?
-No lo sé--- debo evaluar varios riesgos, pero si es tan importante para ti, creo que podré estar allí en dos semanas… a lo mucho en una semana y media.
-Perfecto, te esperamos para dentro de una semana entonces; adiós hijo.
El mayor de los hermanos Kinomoto permaneció quiero por largo tiempo, mientras miraba sin ver el teléfono.
Desde que había creado esa empresa se había jurado no volver a poner los pies en la casa donde había vivido su adolescencia… y durante años lo había logrado, excusándose con que no podía perder dos horas de su valioso tiempo en viajar desde Dallas hasta Fenster y debido a sus acosantes negocios, durante todo ese tiempo había obligado a su padre y a su hermana a viajar hasta la ciudad sólo para no tener que enfrentarse a esa pequeña casita donde había conocido la verdadera felicidad…
Y ahora… cinco años más tarde, se encontraba ante la horrorosa perspectiva de tener que enfrentarse a ella… tener que encarar el recuerdo doloroso de las risas, los abrazos, las escasa noches juntos que había logrado compartir…
Enfrentarse a esas habitaciones que en aquél entonces había estado repletas de un fulgor especial que le otorgaba su presencia, y que ahora al volver a entrar en ellas se hallarían completamente vacías…
Tan vacías y huecas como él se encontraba en ese momento…
Pero lo que más lo aterraba, era volver revivir la dolorosa escena en que ella le dijo adiós por última vez aquélla ocasión en que él le había entregado su alma y corazón y ella se lo había devuelto hecho pedazos….
Cerrando los ojos, trató de volver a la realidad, y gradualmente, lo logró.
Volviendo a ser dueño y señor de sus emociones una vez más, se concentró en el acuciante problema de decirle a su prometida que se marchaba no sólo de la ciudad, sino también del país; y que además… no podría acompañarlo.
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-Sin duda fue una tremenda exageración-La interrumpió él, sonriendo y apartando la mano de su barbilla-, pero te confieso que me gustó. Y por si te interesa,-agregó con voz repentinamente ronca- nadie me la había dicho antes.-Levantó la mirada al oír que alguien lo llamaba, pero enseguida simuló no haber oído. Colocó una mano bajo el codo de Sakura y la condujo a hacia la carpa rayada ubicada en medio del parque donde los mozos servían una copa fría-Te propongo que busquemos algo para comer y beber, ¿te parece?
Durante los cinco minutos siguientes, otras seis personas lo llamaron. Cuando sucedió por séptima vez, Shaoran dijo con irritación:
-Es una pena, Sakura, pero aunque lo que más me apetece es estar solo contigo, no voy a tener más remedio que entablar conversación con la gente. No puedo seguir simulando que soy ciego y sordo.
-Comprendo. Como tú trabajas para ellos, creen que tienen derechos sobre ti, ¿no?
Shaoran levantó las cejas, asombrado.
-¿qué te hace creer que trabajo para ellos?
-Por casualidad escuché que Bebe Leonardos le decía a alguien que su marido ha venido expresamente desde Roma para hablar contigo acerca de la construcción de una cadena internacional de hoteles.
Shaoran miró a la multitud con furia, como si cada invitado constituyera una amenaza personal para su paz.
-Vine porque he estado trabajando como un perro durante dos meses y necesitaba un poco de paz.
-Pues si no quieres hablar de negocios con nadie, no lo hagas.
-Cuando una persona ha recorrido miles de kilómetros para verte, no sabes lo insistente que pueden llegar a ser-contestó él, volviendo a mirar a los invitados- . Y si no me equivoco , hay aquí por lo menos cuatro o cinco personas que han venido con el mismo propósito.
Sakura sonrió maliciosamente.
-Déjamelos a mí. Yo los mantendré a distancia
-¿Ah, sí?-dijo Shaoran sonriendo- ¿Te importa decirme cómo?
Bajo sus densas pestañas, los ojos de Sakura tenían un brillo travieso.
-Muy fácil. En el momento en que alguien empiece a hablarte de negocios, interrumpiré y pretenderé distraerte.
Shaoran la miró fijamente a los labios.
-No va a ser nada difícil... Tú siempre me distraes.
Y durante las tres horas siguientes, Sakura cumplió fielmente su promesa, salvando a Shaoran de más de una docena de conversaciones de negocios con sutiles tácticas dignas del mismo Napoleón Bonaparte. En cuanto la discusión amenazaba con alargarse y ponerse seria, Sakura la interrumpía con dulzura para recordarle que le había prometido servirle una copa, llevarla a dar un paseo o enseñarle el muelle... lo primero que se le cruzara por la mente.
Y Shaoran la dejaba hacerlo, y observaba sus tácticas eficaces con una mezcla de franca admiración y de velada diversión. Con la copa en la mano izquierda y el brazo derecho rodeando la cintura de Sakura, la mantuvo a su lado y la utilizó como escudo voluntario. Pero a medida que avanzaba la noche el alcohol corría, el volumen de las conversaciones aumentaba, las risas se hacían más escandalosas, las bromas más atrevidas... y los hombres interesados en negocios, más persistentes.
-¿Es verdad que tienes un calambre y necesitabas caminar? -preguntó Shaoran, que a duras penas había podido contener la risa ante tan disparatada excusa.
Acababan de abandonar apresuradamente a un invitado que pretendía que Shaoran le contase en un momento todo lo que sabía acerca de cierta compañía petrolera de Oklahoma. Sakura estaba terminando su tercera copa de una bebida que se parecía mucho, en el color y la consistencia, al batido de chocolate, pero cuyos efectos eran mucho más fuertes de lo que ella había imaginado.
-¡Qué va! Tengo las piernas perfectamente -exclamó alegremente.
En aquel momento, pasaban junto a un campo de tenis, donde dos parejas jugaban dando grandes gritos. Una de las mujeres, concretamente una conocida actriz, se había quitado la falda y lucía sin ningún pudor sus bragas de encaje negro.
Shaoran le quitó a Sakura el vaso vacío de la mano, y lo dejó en una mesa, junto al suyo.
-¿Quieres que vayamos a la playa?
En unos de los yates se celebraba una fiesta. Desde la playa, Sakura y Shaoran escucharon la música y las risas, y contemplaron en silencio la estela que dejaba la luna en la superficie del lago.
-Baila conmigo -pidió Shaoran.
Sakura apoyó la mejilla en su pecho y se dejó llevar por sus brazos cálidos y por el ritmo de la música, que parecía envolverla y alejarla de la realidad, plenamente consciente de que las piernas de él se introducían con intimidad entre las suyas.
Desde que se levantó esa mañana, había tenido una sesión con el señor Weatherby, una entrevista con Eriol Hiragizawa, almorzó con Shaoran, lo acompañó en el largo viaje en auto y ahora esa fiesta en la que había bebido más que nunca en la vida. En un mismo día había experimentado tensión, excitación, esperanza y pasión, y ahora estaba pasando el fin de semana con el hombre de sus sueños. En ese momento, la calesita emocional que había sido el día se cobraba su recio; se sentía deliciosamente extenuada y bastante mareada.
Rió con suavidad al pensar en la actriz francesa que acababa de ver.
- Si yo fuera esa mujer que estaba jugando al tenis, me habría dejado la pollera puesta y en lugar, me habría quitado los zapatos. ¿Y sabes por qué?
-¿Para jugar mejor, quizás? -murmuró Shaoran distraídamente, apartándole el sedoso mechón de pelo que caía sobre su sien.
-No, ni siquiera se jugar al tenis -dijo Sakura, alzando los ojos hacia él-. Me dejaría la falda por modestia o. Seré inhibida? Bueno de todos modos, soy una de las dos cosas- Volvió a apoyar la mejilla contra los sólidos músculos del pecho de Shaoran. Él lanzó una risita con la boca apoyada contra su pelo, y le pasó la mano por la espalda desnuda, apretándola con más fuerza contra su cuerpo duro.
-En realidad- continuó ella con aire soñador- no soy modesta ni inhibida .Lo que soy es el producto de una crianza semi puritana y una educación liberal. Lo cual significa que está mal que haga cualquier cosa, pero que me parece muy bien que cada cual haga lo que quiera. ¿Te parece sensato?
Shaoran ignoró su pregunta y en cambio formuló una propia.
-Sakura, ¿por casualidad no te estarás emborrachando un poquito?
-No sé, no estoy segura.
-No te emborraches- dijo él.
Aunque lo dijo en voz baja, era una orden y Shaoran pretendía que se le obedeciera. Con intenciones de protestar antes esa actitud tan autoritaria, Sakura levantó la cabeza pero sus labios instantáneamente captaron la atención de Shaoran.
-no te atrevas a emborracharte!- murmuró y enseguida se apoderó de la boca de Sakura en un beso estremecedor que la hizo caer en espiral a un lugar donde sólo existían esos labios sensuales de hombre que se apoyaban exigentes sobre los suyos. Shaoran hundió la mano en sus cabellos, junto a su nuca; y la lengua entre sus labios; acarició la de ella, la retiró, la volvió a hundir en su boca para volverla a acariciar, hasta que instintivamente Sakura le dio lo que buscaba. Sus labios se suavizaron y comenzaron amoverse junto con los de él, estimulando el deseo que ardía en ambos. Sakura sintió contra su cuerpo la presión de la prueba del ardor cada vez más fuerte de Shaoran, y la recorrieron estremecimientos de placer. Entonces todo su control se desmoronó, hecho trizas. Sin pensarlo, arqueó el cuerpo, en una necesidad afiebrada de satisfacerlo más, y Shaoran la apretó contra su cadera, acercándola más a sus músculos rígidos.
Shaoran le pasó los labios con rudeza sobre la mejilla y cuando habló, hasta su susurro estaba ronco de deseo.
-Señora, usted no besa como una puritana-Dijo, volviendo a apreta los labios contra los de ella.
Poco a poco, la presión de la boca de él fue más suave hasta que desapareció. Sakura apoyó la frente contra su hombro, Se estaba hundiéndose en ese abismo de deseo con demasiada rapidez y tan profundamente que no le sería posible liberarse. Las palabras siguientes de Shaoran lo confirmaron
-Sakura, vayamos a La caleta...
-Shaoran, yo...
él deslizó las manos por sus brazos, y finalmente la sujetó con firmeza por los hombros, apartándola de sí unos centímetros.
-Mírame -pidió con suavidad.
Sakura levantó sus asustados ojos verdes y los fijó en los marrones de él.
- te deseo, Sakura
Esa declaración tan directa le provocó una llamarada en todo el cuerpo.
-Ya lo sé -susurró ella con voz temblorosa-. Y me alegra que me desees.
En los ojos de Shaoran apareció una mirada de aprobación ante el candor que él acababa de demostrar y le acarició la mejilla, luego la sien, y por fin la nuca.
-¿Y ...?
Sakura tragó con fuerza, incapaz de apartar la mirada de la de él, y sin poder mentirle
-Y yo también te deseo.-Confesó cada vez más temblorosa.
Shaoran metió los dedos en la cabellera castaña y acercó la cabeza de Sakura a sus labios anhelantes.
-En ese caso- murmuró con voz ahogada- ¿qué estamos haciendo aquí?
Notas de La autora: Lo se, lo se… como pude dejarlo ahí, no? Soy mala.. ajajaj.. pero bueno, considere que ese era el mejor momento para cortarlo! Espero que les haya gustado.. que les pareció la entrada en escena de mi adorable Touya? No es hermoso? Y al parecer la mala persona de Tomoyo lo lastimo :'(… bueno… pero hablando de Tomoyo… tiene un hijo la señorita esta! De quien será?... Ya veremos! Por ahora no tengo pensado que se sepa… pero si siguen mi historia, en algun momento lo descubriran! Bueno, espero que lo hayan disfrutado!
Suerte!
Y bendigan a la lluvia, que gracias a ella, pude terminar de subir este capi en vez de ir a la playa1!
Muchisimas gracias por sus reviews!
Besos!
Nos vemos Pronto (espero)!
Nadeshiko!
