Capítulo 8: Descubriéndote...
By: Nadeshiko-Luna
Suspiró queda, al tiempo que miraba su habitación pulcramente ordenada. Las paredes, de un tono rosa viejo, se hallaban libres de cualquier adorno a excepción de las fotografías de su hijo y ella, que cuidadosamente había enmarcado y que siempre la acompañaban a todo sitio al que fuera.
De cierta forma, se había esmerado en ordenarlas cronológicamente; desde la primera, en la cual figuraban ambos en la lujosa habituación de una clínica suiza- que se había encargado de tomar su hermana-, hasta la más reciente, haría cosa de dos meses, cuando Franchesco había iniciado el colegio en Italia.
Una mueca de disgusto se dibujó en su rostro, al pensar en la vida que había obligado a vivir al pequeño debido a la propia, y a su cobardía.
El chico había empezado a asistir a la escuela dos meses atrás, y ahora no sólo no iba a la misma, sino que lo hacía en un país diferente, donde se hablaba un idioma totalmente antagónico al anterior, y el cual le resultaba más antinatural que el chino a ella.
Al ver la alegría que aparecía en los ojos de su hijo en las fotografías, pensó que no había hecho tan mal trabajo, a pesar de todas sus falencias. Sólo esperaba que el joven no la odiara cuando el tiempo transcurriera y tuviera la suficiente capacidad para comprender lo que había estado haciendo durante años.
Repentinamente, el teléfono irrumpió en el silencio de la casa vacía, y la hizo sobresaltarse. Con una sonrisa, se dirigió a atender, esperaba que fuera el joven del cual Sakura había esperado la llamada todo el fin de semana, sinceramente no podía siquiera imaginar el hecho de que alguien pudiera rechazar de esa manera a su hermana, no cuando media población masculina de Missouri estaba detrás de la muchacha.
-Hola?- contestó alegremente, ya pensando en cómo le diría a su hermanita que se había perdido la llamada que tanto ansiaba, sólo por salir corriendo media hora antes para ir a la oficina.
-Tomoyo?
La voz familiar le dio un vuelco en el estómago.
-Sí, cómo estas tanto tiempo?-dijo una vez que su corazón hubo recuperado su ritmo habitual.
-Bien. Tuve que mover cielo y tierra para encontrarte, podrías tener al menos la decencia de avisarle a tu manager que te mudas, no?
-Lo siento Eric, hace sólo dos días que estoy viviendo aquí, y como ya te había hablado en lo referente a tomarme un año sabático, no pensé que fuera urgente el avisarte mi nueva localización.
Escuchó un suspiro resignado del otro lado del teléfono.
-De modo que no has cambiado de opinión, eh?
-No, ya te lo he explicado en este momento, mi hijo es más importante que la fama internacional.
-Lo sé, pero también sabes que el retirarte ahora, podría ocasionar tu suicidio profesional, no?
-Estoy en conocimiento de eso- contestó duramente.
-No te lo dije para que te exasperes- se defendió el hombre- Es sólo que es una pena, de todas las personas que he tenido a mi cargo en los últimos años, tú eres la que tiene más condiciones para triunfar... pero en fin, esas son cosas que ya te he repetido infinidad de veces en este último tiempo.
-Y entonces, para qué me llamas con tanta urgencia?
-Quería pedirte, que antes de anunciar a la prensa que tienes un hijo y que piensas retirarte un tiempo, otorgues un último show, y de esa forma podrías proclamarlo estando en tu elemento, es decir arriba de un escenario.
-Eric...
-Espera, aún no te he dicho con quién compartirías la puesta en escena.
-Sea quien fuere no me interesa, ya te he dicho que..
-Se trata nada menos que de Il Divo.
El silencio se expandió en la conversación, como el joven bien sabía que sería. Tomoyo se había inspirado en esos cuatro jóvenes de distintas nacionalidades, que habían salido a la luz casi al mismo tiempo que ella, y que se dedicaban al mismo estilo que la chica. No obstante, aunque ella no tenía nada que envidiarle a nadie en cuestión de voces, los tenores eran un símbolo para la muchacha.
Él casi había cedido al impulso de plantarse un arma en la cien, cuando el agente del conjunto se había puesto en contacto con él, y le había comunicado la idea de compartir un recital.
Justamente un mes después de que ella le dijera que pensaba retirarse.
No había podido darles una negativa, como debería haber hecho, y en cambio les dijo que se pondría en contacto con April para ultimar los detalles.
No podía permitir que Tomoyo tirara por la borda una carrera que en tres años se había vuelto increíblemente lucrativa, la joven había logrado en ese tiempo lo que a muchos artistas le llevaba décadas conseguir.
Además, de ese modo ella podría cumplir uno de sus más impensables anhelos, y a la vez despedirse adecuadamente del público, quien reaccionaría de una forma diferente, si ella les contaba personalmente el por qué se retiraba.
-Il Divo?-preguntó débilmente ella.
-Así es, su agente se puso en contacto conmigo hace dos semanas, qué dices al respecto.
La joven tardó en responder.
-No puedo hacerlo, se lo prometí a Franchesco, le dije que no me alejaría de él durante un año entero, ya he roto suficientes promesas a mi hijo.
-El niño entenderá, como siempre lo hace; además el concierto sería en un meses, y luego de eso, puedes disponer del tiempo que quieras para estar con tu hijo.
-Hay una sola forma en que lo haría.
Ya casi- pensó Eric.
-Y cuál sería, lo que quieras April.
Ella detestaba cuando la llamaban por ese nombre (n/a: y para qué lo elegiste? No se supone que el nombre artístico es algo que a uno le agrada?).
-Que el recital se lleve a cabo en Estados Unidos, aquí en Detroit.
-Estás loca? Si Il Divo se presta a hacer un recital en América, sólo lo hará en la capital del país, no hay forma de convencerlos.
-Pues o lo haces, o no hay trato- dijo ella fríamente al tiempo que cortaba el teléfono.
Mientras se levantaba de la cama en la que desde un principio se encontraba sentada, y se dirigía a la cocina para prepararse un té para calmar los nervios, sentía que suspiraba por enésima vez en la mañana.
¿Por qué la vida tenía que ser tan complicada?
No podía simplemente haberse casado, tener a su hijo y vivir medianamente bien? Maldijo el día en que decidió seguir adelante con la carrera que siempre había amado.
Al igual que a su hermana, la había decepcionado.
Ella adoraba cantar para otros en las celebraciones de su pueblo, incluso en los importantes recitales. Pero la fama y la falta de privacidad era algo que no había contemplado en el momento de dar el sí.
Volvió a suspirar, y pensó en su hijo.
Esperaba no tener que volver a decepcionarlo.
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A la mañana siguiente, Sakura se zambulló en su trabajo con más determinación que éxito. Cometió errores en las cartas que escribió a máquina, cortó dos de los llamados de Eriol y perdió una carpeta importante. A mediodía salió a caminar por los alrededores del edificio de Industrias Global, esperando con toda esperanza que Shaoran apareciera. Pero todo resultó inútil, y lo peor fue que, al hacerlo, ella sacrificó el poco orgullo que le quedaba.
"Al diablo con la liberación sexual femenina!" , pensó esa tarde, sintiéndose desgraciada, mientras abría el word nuevamente. Ella era incapaz de tomar el sexo con indiferencia. Si no se hubiera acostado con Shaoran se sentiría confusa y desilusionada, pero por lo menos no se sentiría usada y tirada a la basura.
-Ha pasado un mal día?-le preguntó Eriol esa tarde cuando ella le entregó un informe que había tenido que revisar tres veces en la computadora antes de que quedara bien.
-Sí, lo siento- contestó Sakura- Y le aseguro que no es frecuente en mí-agregó con una sonrisa tranquilizadora.
-No se preocupe... nos pasa a todos- comentó él, mientras firmaba el papel- Tengo que llevar éste informe a la oficina de control del nuevo edificio.
Allí todo el mundo se refería al edificio de Industrias Global como "el nuevo edificio", de manera que Sakura no dudó del significado de su frase.
-Ha tenido oportunidad de ver el espacio que nos ha sido asignado cuando nos mudemos?-preguntó Eriol.
Sakura tuvo la sensación de que su sonrisa era de plástico.
-No, no lo he visto; lo único que sé es que se supone que el lunes por la mañana todos tenemos que presentarnos a trabajar allí.
-Exacto- dijo Eriol mientras se ponía el saco- Sinco es la más pequeña y la menos importante de las subsidiarias de Industrias Global, pero nuestras oficinas van a ser bastante impresionantes. Antes de irse- pidió alcanzándole el recorte de un diario- Le importaría alcanzarle esto a Susan Brook, de Relaciones Públicas, y preguntarle si lo vio? Si por casualidad no lo ha visto, dígale que puede guardar este recorte para su archivo.-Al salir de la oficina se volvió a mirar a Sakura.-Es probable que usted ya no esté cuando yo vuelva. Le deseo que pase una buena noche.
Algunos instantes después Sakura se encaminó hacia las oficinas de relaciones públicas de la empresa. Saludó y sonrió a los demás empleados a medida que iba pasando junto a sus escritorios, pero su mente sólo veía a Shaoran. Cómo iba a olvidar la manera en que la brisa lo despeinaba en el momento de pescar ese estúpido róbalo? O su aspecto, vestido de esmoquin?
Hizo un esfuerzo por luchar contra su desolación y le sonrió a Susan Brooks mientras le alcanzaba el recorte que le había dado su jefe.
-Eriol me pidió que te preguntara si habías visto esto. Dijo que si no, puedes guardar este recorte para tu archivo.
Susan desplegó el recorte y lo miró.
-No lo había visto- comentó. Sonriendo, abrió un cajón del escritorio del que sacó una gruesa carpeta llena de recortes de diarios y revistas- Mi trabajo favorito, consiste en mantener al día su archivo- Dijo riendo, mientras abría la carpeta- Mira, no te parece el tipo más formidable que has visto en tu vida?
La mirada de Sakura pasó de la sonrisa de Susan al rostro masculino que la miraba desde la tapa de la revista Newsday. El impacto la dejó petrificada, y a duras penas pudo extender compulsivamente la mano para tomar la revista.
-Llévate la carpeta entera a tu escritorio y diviértete leyéndola- sugirió Susan con tono alegre, sin percibir la alarma de Sakura.
-Gracias- contestó ella con voz ronca. Huyó a la oficina de Eriol y, después de cerrar la puerta a sus espaldas, se desplomó en un sillón y abrió la carpeta. Sus dedos transpirados dejaron marcas en el papel brillante de la tapa Newsday cuando los pasó sobre las cejas oscuras y arrogantes de Shaoran, sobre los sonrientes labios masculinos que habían acariciado y devorado los suyos. "Xiao-Lang Li", decía el epígrafe. "Presidente y fundador de Industrias Global". Sakura no podía creer lo que veía; su mente se negaba a aceptarlo.
Hizo a un lado la revista y desdobló con lentitud el recorte que Eriol le había entregado. El diario estaba fechado dos semanas antes... eso coincidía con el día en que Shaoran la despidió de Harbor Springs porque "iba a recibir la visita de una persona por asuntos de negocios". El encabezamiento decía: "LAS ÁGUILAS DE LAS FINANZAS Y SUS MARIPOSAS SE REÚNEN A PASAR CINCO DÍAS DE PLACER EN UNA FIESTA EN HARBOR SPRINGS". Toda la página estaba dedicada a fotografías y comentarios de la fiesta. En el centro había una fotografía de Shaoran en la galería de cedro de la casa de la Caleta, con un brazo alrededor de los hombros de una hermosa morocha oriental que no se encontraba en la fiesta mientras Sakura estuvo allí. El epígrafe decía: "El industrial de Detroit, Xiao-Lang Li y su compañera de siempre, Mei-Ling Li, en la casa de la señorita Li, cerca de Harbor Springs".
Compañera de siempre... la casa de la señorita Li...
Sakura se sintió recorrida por una pena punzante que la destrozaba. Shaoran la había llevado a la casa de su amiga y le hizo el amor en la cama de su amiga!
-¡Oh, Dios!-murmuró en voz alta, con los ojos llenos de lágrimas-. Le hizo el amor y después se liberó de ella porque su amiga decidió reunirse con el grupo de Harbor Springs.
Como si necesitara seguir atormentándose, Sakura leyó hasta la última palabra impresa en la página y después tomó el ejemplar de Newsday y leyó el artículo de ocho páginas. Cuando terminó, la revista se deslizó de sus dedos y cayó al piso.
¡Con razón Bebe Leonardos se había mostrado tan hostil con ella! Según la revista, en una época Shaoran y Bebe vivieron un romance tormentoso y ampliamente publicitado que duró hasta que él abandonó a Bebe por una actriz francesa... la misma mujer que esa noche jugaba al tenis con tacos altos...
Una carcajada histérica burbujeó dentro de Sakura. Mientras ella regresaba a Missouri en auto, Shaoran hacía el amor con su amante. Y durante la última semana, mientras ella permanecía día y noche atenta al teléfono, tejiéndole un suéter, él asistía con Mei-Ling- quien además de su amante, era una prima lejana... lo que le daba aún más repugnancia- a una fiesta de beneficencia en Palm Springs.
La recorrieron horribles oleadas de humillación. Silenciosos sollozos sacudieron sus hombros; apoyó los brazos sobre el escritorio de Eriol y enterró en ellos la cabeza. Lloraba por su estupidez, por sus ilusiones destrozadas y por sus sueños deshechos. La vergüenza aumentó sus sollozos... Se había acostado con un hombre al que sólo conoció durante cuatro días...¡Y cuyo verdadero nombre ignoraba! Y de no haber sido por un golpe de suerte, en ese mismo momento podría estar embarazada!
Recordó la furia que sintió al enterarse de que su madre lo había abandonado cuando sólo tenía cinco años, y lloró aún más¡ En lugar de abandonarlo la madre debió de haberlo ahogado!.
-Sakura?-La voz de Eriol interrumpió sus sollozos.
Levantó la cabeza y lo vio acercársele.
-Qué pasa?-preguntó su jefe, alarmado.
Sakura hizo un esfuerzo por tragar su tristeza y levantó la mirada hasta la cara preocupada de Eriol. Tenía los ojos verdes bañados en lágrimas y las largas pestañas húmedas.
-Creí...-se detuvo para respirar-Creí que era un ingeniero cualquiera que tenía esperanzas de poder poner un negocio propio algún día. Y el permitió que lo creyera!-Se ahogó con sus lágrimas- Lo permitió!
La expresión compasiva de Eriol le resultó intolerable.
Se puso de pie.
-Existe alguna manera de salir de aquí sin que nadie me vea? Es decir, ya se ha ido todo el mundo?
-Sí, pero en esas condiciones no permitiré que maneje. Yo la llevaré...
-No-contestó ella con rapidez- Le aseguro que estoy bien. Puedo manejar.
-Está segura?
Por fin Sakura consiguió controlas su voz temblorosa.
-Completamente segura-lo tranquilizó-Sólo sufrí un impacto y me avergoncé un poco, nada más.
Eriol señaló la carpeta.
-Ya ha terminado con eso?
-No la he leído toda-contestó ella distraída.
Eriol levantó la revista del piso, la colocó dentro de la carpeta junto con el recorte periodístico y se la entregó.
Sakura la tomó en un gesto automático, y enseguida huyó. Creyó que volvería a llorar en cuando estuviera en auto, pero no fue así. Tampoco lloró durante las tres horas que demoró en leer el resto del contenido de la carpeta, encerrada en su cuarto, aprovechando que Tomoyo había salido a comer con Sebastián y Franchesco.
Ya no le quedaban más lágrimas en el cuerpo.
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-Franchesco te he repetido en innumerables ocasiones que la mesa no es un lugar para dormir.
El pequeño miró a su madre con el arrepentimiento dibujado en el rostro, al tiempo que se despegaba su cabeza lentamente de entra sus brazos.
-Déjalo tranquilo Tomoyo, el niño ha tenido un día difícil, es normal que esté cansado.
La joven miró tranquilamente a su ex esposo, al tiempo que depositaba la copa de vino tinto que estaba tomando sobre la superficie de la mesa.
-Es lo que te dije cuando insististe en salir a cenar, que Franchesco estaría demasiado agotado para soportar el estar despierto hasta esta hora.
-Es cierto, pero no sé por cuanto tiempo podré permanecer en el país y quiero pasar la mayor parte de él con Fran y contigo.
El pequeño, ya despierto, miraba a su padre y a su madre, mientras las dudas de siempre surgía en su mente. Si se llevaban tan bien que hasta salían a cenar y pasaban bastante tiempo hablando de distintas cosas... por qué no podían estar todos juntos?. Era algo que sencillamente no entendía, y quería demasiado a sus padres como para importunarlos con preguntas molestas.
-Por cierto- dijo con su voz un tanto somnolienta aún- Hoy me he reencontrado con una persona que conocí en el aeropuerto.
-En el aeropuerto, cuándo?- inquirió intrigada la joven- Teóricamente viajaste con tu padre, no es así? En qué momento tuviste oportunidad de conocer a alguien?
La misma expresión de culpabilidad que se dibujó en el rostro de los dos hombres sentados frente a ella, le dijo todo lo que necesitaba saber.
-O sea, que como supuse desde el principio... no hicieron el viaje juntos, no es así? Sebastián, quiero una explicación.
El joven tan parecido al mayor de los Kinomoto, la miró con sus ojos color gris azulado nublados por la vergüenza y contestó:
-Lo cierto, es que me enteré que Franchesco venía hacia aquí cuando llegué de un viaje, dos horas después de que él hubiera salido hacia el aeropuerto, por lo tanto, ya era tarde para venir con él, pero tenía muchas ganas de verte ya que hacía casi un año que no lo hacía, desde el Winter Venecian Dance Mask, en el que cantaste, y como sabía que no ibas a admitir el que cortara mi gira por la mitad solo para venir a encontrarme contigo, prácticamente volé hacia la aerolínea y compré el primer pasaje que se encontraba libre, lamentablemente, aún tardé otra hora más en abordar, y casi creí que descubrirías lo que había hecho, pero tuve la fortuna- por así decirlo- De que el vuelo de Franchesco hubiera hecho una escala en España a causa de una falla técnica, y el mío volara sin problemas; por lo cual, llegamos a Estados Unidos, casi al mismo tiempo.
-De modo que me engañaste predeterminadamente además, y lo obligaste a Franchesco a ocultarme la verdad, ese es el ejemplo que pretendes darle a tu hijo?
El niño miró hacia otro lado, esperando que su padre fuera lo suficientemente condescendiente como para no delatarlo, ya era bastante con que uno de los dos tuviera que enfrentarse a la fría ira de su madre.
-Lo siento, pero no fue por una mala causa... todo esto es tu culpa, si me llamaras de vez en cuando no recurriría a estos métodos tan absurdos para verte y saber de tu vida.
-La única obligación que yo tengo contigo es la de informarte cómo va la vida de tu hijo, y además...
El pequeño dejó de escuchar la discusión que mantenían sus padres, para recordar su nuevo encuentro con el hombre que había conocido en el aeropuerto de España.
Se le asemejaba una persona agradable, no lo trataba como a un niño como hacía su madre, ni lo subestimaba como su padre; cuando hablaba con él se sentía conectado de una forma en que no lo hacía con nadie más...
Esa mañana, su madre lo había acompañado al colegio, pero en el ínterin recordó que tenía que llevar a cabo un trámite para que él pudiera ingresar en los clubes del colegio, y salió disparada para el ayuntamiento lo más rápidamente posible, mientras le ordenaba que aguardara en la puerta de su casa a que volviera con el papel- afortunadamente, vivían a menos de quince minutos del lugar, y ella sólo tenía que pasar a recogerlo-; como lo conocía sobradamente, y sabía que si él entraba en su casa se pondría a jugar a "la play" y no lo despegaría nunca más de allí, lo dejó a cuidado del portero.
Mientras el hombre se iba un minuto a atender un reclamo de una mujer de uno de los apartamentos vecinos, su amigo ingresó en una gigantesca camioneta que lo dejó fascinado, y lo vio allí parado, con la mochila en la mano.
-Franchesco, no es así?- Le preguntó al tiempo que detenía el carro y se bajaba de él.
-Es usted, señor?- inquirió él respetuosamente, al tiempo que le daba un beso en la mejilla, para saludarlo como se habituaba en Italia.
-Creí que habíamos estado de acuerdo en que me llamarías Touya, no es así?.
El niño sonrió, y asintió.
-¿De acuerdo, qué hace por aquí, señor Touya?
El moreno sonrió, entre tanto decía;- Dime simplemente Touya- para luego agregar- Ahora vivo aquí.
-¿En serio?- preguntó el infante, con los ojos abiertos como platos.
-Sí, acabo de llegar, así que tengo que irme a disponer que todo se efectúe adecuadamente, pero cuando quieras puedes venir a visitarme, vivo en el departamento número 185.
Y antes de que pudiera agregar más, el otro casero vino a buscarlo, para enseñarle el lugar, y se tuvo que despedir.
Eso había sido todo; minutos después su madre había llegado, y juntos corrieron para llegar a tiempo al colegio; no obstante, no podía evitar regocijarse, al pensar que al menos tendría un amigo mientras estuviera en el país...
OoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOSakura estacionó su auto en la playa que indicaba: "Reservado para empleados de Sinco". Después de lo que había leído la noche anterior, la palabra Sinco tenía otro significado: Componentes Electrónicos Singulier.
Según el Wall Street Journal, la compañía había sido fundada doce años antes por Mien Li, -a quien sus socios y amigos llamaban Singulier -y su nieto Xiao- Lang, en un garaje ubicado detrás de lo que en ese momento era el restaurante de Yukito.
Estacionó el auto, tomó la carpeta de Xiao-Lang Li que estaba a su lado, sobre el asiento, y bajó. Shaoran había edificado un verdadero imperio financiero, y ahora lo mantenía vivo empleando espías entre sus competidores. Sin duda es tan inescrupuloso en sus negocios como en su vida personal, pensó Sakura con enojo.
Las mujeres de la oficina la recibieron con sonrisas y saludos, y Sakura se sintió culpable porque estaba decidida a ayudar a destruir la compañía para la que trabajaban. No, destruirla no, se corrigió mientras colocaba la cartera sobre el escritorio. Si Sinco estaba en condiciones de sobrevivir, debía ser capaz de competir y de ganar con honestidad las licitaciones a las que se presentaba. De otro modo merecía desaparecer del mercado antes de que destruyera sus honestos competidores, compañías como la de France Whitworth.
Se detuvo ante la puerta de Eriol. Estaría enterado de que Sinco tenía espías a sueldo? De alguna manera se inclinaba a creer que no. No podía creer que su jefe pudiera aprobar un comportamiento semejante.
-Gracias por permitirme llevar esta carpeta a casa-dijo con suavidad al entrar en la oficina.
La mirada de Eriol pasó de la carpeta al rostro pálido y compuesto de su secretaria.
-Cómo se siente esta mañana?-preguntó en voz baja.
Con timidez, ella metió las manos en los bolsillos profundos de su pollera.
-Me siento avergonzada... y bastante tonta.
-Sin entrar en demasiados detalles, podría darme una idea de lo que hizo Xiao-Lang para herirla tanto? Porque estoy seguro de que no lloraba así por haber descubierto que es rico y exitoso.
Sakura sintió otro aguijonazo de dolor al recordar lo dispuesta que ella se había mostrado a colaborar en su propia seducción. Pero después de su comportamiento histérico el día anterior, le debía alguna clase de explicación a Eriol, de manera que dijo, en un inútil intento por aparentar indiferencia:
-Como me dejó creer que no era más que un simple ingeniero, dije e hice algunas cosas que me resulta muy incómodo recordar.
-Comprendo-dijo Eriol con tranquilidad- Y qué piensa hacer al respecto?
-Estoy decidida a trabajar con todas mis fuerzas y a aprender todo lo que pueda- respondió ella con amarga franqueza.
-Le preguntaba qué piensa hacer cuando se encuentre con Xiao-Lang.
-¡No quiero volver a verlo nunca más!-retrucó Sakura, poniéndose tensa.
En los labios de Eriol apareció una leve sonrisa, pero habló con tono solemne.
-Sakura, el sábado que viene hay una recepción en el restaurante del último piso de Industrias Global. Se supone que asistirán todos los principales ejecutivos de las distintas empresas, en compañía de sus respectivas secretarias. El propósito de la fiesta es que todos los que antes trabajábamos en distintos edificios ahora lleguemos a conocernos personalmente. Usted tendrá oportunidad de conocer a las secretarias con las que tratará en el futuro, y también a sus jefes. El anfitrión de la fiesta será Xiao-Lang.
-Si no le importa, prefiero no asistir-dijo Sakura con cruda franqueza.
-Es que sí me importa.
Estaba atrapada. Sabía que Eriol no era la clase de jefe que permitiría que la vida privada de su personal interfiriera con su trabajo. Y si ella perdía su empleo nunca lograría averiguar a quién le pagaba Shaoran para espiar dentro de la empresa de France Whitworth.
-Tarde o temprano tendrá que encontrarse cara a cara con Xiao-Lang-continuó diciendo Eriol con tono persuasivo-No es preferible que suceda el sábado, cuando usted está preparada para el encuentro?- Al ver que Sakura seguía vacilando, agregó con firmeza- La pasaré a buscar a las siete y media.
Continuará...
Notas de la autora:
Hola gente! Cómo está? Bueno, vieron, he cumplido con mi promesa, hace exactamente dos semanas y dos días que actualicé, y aquí estoy de nuevo... Desgraciadamente, no va a ser posible lo mismo para el próximo capítulo, ya que no se si les he comentado, pero como estoy en el último año de la escuela secundaria, en mi país se acostumbra a hacer un viaje (al que nosotros llamamos "viaje de egresados"), y justamente es el seis de este mes, y dura once días, así que prácticamente llegaría para la próxima fecha de entrega, y como apenas tengo empezado el siguiente capítulo, va a ser imposible actualizar dentro de dos semanas, no obstante, espero volver con la salud suficiente como para terminarlo pronto y actualizar a más tardar, pasada una semana de mi llegada.
En fin, eso en cuestiones personales... ahora pasemos al fic... qué les pareció este capítulo? No es cierto que Sakura ha sido un tanto ilusa al pensar que tanta gente buscaría a Shaoran solamente para contratarlo si no fuera alguien muy importante. (en realidad también lo ha sido en otras cuestiones, pero bueno...) Ahora sólo resta saber qué sucederá en la fiesta, cuando se encuentren... pero falta poquito para eso...
Ahora, qué habrá querido decir el pequeño Franchesco al suponer que Touya va a ser su único amigo en el país... tendrá problemas en el colegio, desde tan chico? Bueno, eso ya lo veremos próximamente. Es increíble la conexión que tienen con Touya, no? Será hijo realmente de Sebastián? Aunque parece todo dicho en esta cuestión... a veces las cosas no son lo que aparentan, no?
Por cierto, que relación rara la que guardan este sujeto y Tomoyo, no?.. Si hasta parecen casados por momentos!... en fin, ya veremos qué esconden estos dos.
Bueno, espero que lo hayan disfrutado!
Mucha suerte! Y gracias por sus reviews!
Nos vemos en la próxima!
Nadeshiko-Luna.
