Capítulo 10:

"Y empieza el desafío…"

By: Nadeshiko-Luna

Después de tomar esa firme resolución, el lunes Sakura se encaminó a su oficina decidida a dedicarse al trabajo en cuerpo y alma.

A mediodía, algunas secretarias de otras divisiones la invitaron a ir con ellas a un pub local después de las horas de trabajo, y ella aceptó encantada. Cuando volvió de almorzar, estaba sonando el teléfono de su escritorio. Dejó la cartera, miró la oficina de Eriol, que todavía estaba desierta y atendió.

-Señorita Kinomoto?- Era el señor Weatherby.-Por favor, preséntese de inmediato en la oficina de personal.

Hacia allí se encaminó.

-No tenemos mucho tiempo, de manera que seré breve- dijo cinco minutos después el jefe de personal en cuanto Sakura estuvo en su oficina-Para empezar, debo explicarle que las informaciones que contienen todas las solicitudes de empleo de nuestras empresas automáticamente alimentan a las computadoras de Industrias Global. De ese modo, cada vez que un proyecto requiere una persona con alguna capacidad, se informa de ello al departamento de personal y comienza la búsqueda por medio de la red. Esta mañana, el director de personal de Industrias Global recibió un llamado de alta prioridad pidiendo una secretaria con experiencia que, además, hable y escriba con fluidez el japonés. Usted ha sido seleccionada por la computadora. En realidad, usted ocupa el segundo lugar en la selección. La elegida en primer instancia es una mujer llamada Lucía Palermo que ya ha trabajado antes en este proyecto, pero que, lamentablemente, está con licencia por enfermedad.

"Durante las próximas tres semanas-prosiguió Weatherby-, usted deberá abandonar todas las tardes su lugar de trabajo habitual. Cuando el señor Hiragizawa regrese de almorzar, yo le notificaré personalmente su nuevo destino, y haré los arreglos necesarios para que disponga de otra secretaria durante las horas de la tarde mientras usted se encuentre trabajando en este proyecto.

Las objeciones de Sakura a ese nombramiento arbitrario surgieron en una serie de frases atropelladas.

-Pero todavía estoy aprendiendo mi trabajo actual, y además Eriol... el señor Hiragizawa, se disgustará ante..!

-El señor Hiragizawa no tendrá más remedio que conformarse-la interrumpió con frialdad el jefe de personal- No conozco la naturaleza exacta del proyecto que requiere una persona que hable con fluidez el idioma japonés, pero me consta que es de primera prioridad y confidencial!-Se puso de pie- Debe presentarse de inmediato en la oficina del señor Li.

-¿Quéeee?- jadeó Sakura, poniéndose de pie de un salto, alarmada- El señor Li está enterado que soy yo la secretaria que se le ha asignado para este proyecto?.

El señor Weatherby le dirigió una mirada corrosiva.

-En este momento el señor Li se encuentra en una reunión, y su secretaria no consideró conveniente interrumpirlo para tratar un asunto de tan poca importancia.

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-Tomoyo…

La joven se dio media vuelta para mirar al hombre alto y joven que caminaba rápida y ágilmente hacia ella, refrenó su andar para que él pudiera alcanzarla y caminaran juntos hacia su casa.

-Sebástian, qué haces aquí?

-Lo mismo podría preguntarte yo a ti. ¿No le habías prometido a Franchesco que no trabajarías durante un año?

Ella miró con culpabilidad a su ex esposo, a la vez que se reprendía mentalmente, no tenía que darle ningún tipo de explicación a ese hombre. Ése había sido precisamente el motivo de su divorcio, no toleraba el hecho de que él quisiera saber a cada segundo dónde estaba y qué estaba haciendo. Con un hombre controlador y posesivo ya había tenido suficiente para toda su existencia.

-Sí, se lo prometí-admitió con el mentón en alto- Pero ha surgido la oportunidad de mi vida, y lo he consultado Franchesco, este será el último recital.

-Con Il Divo.

Miró con la sorpresa marcada en el rostro, al hombre que caminaba a su lado, cómo era posible que siempre supiera cada paso que daba?

-Cómo…

-¿Cómo lo sé? Te olvidas que Eric no es sólo tu manager sino también el mío?. Es muy raro que no me comente los recitales que vas a dar.

-Ese maldito entrometido…

-Es algo que hacen todos los managers, vanagloriarse de las excelentes oportunidades que le brindan a sus otros clientes, para que uno no los abandone. Lo sabes bien. Sabías que tarde o temprano me enteraría.

-Igualmente no debes preocuparte, he decidido retirarme definitivamente luego de ese recital.- Contestó, sin dejarse manipular por la evidente provocación.

Ahora era el turno de él de sorprenderse.

-Es decir… planeas terminar definitivamente con tu carrera?

-Así es, y si es el bienestar económico de Franchesco lo que te preocupa, no tienes por qué… tengo más de cinco millones en mi cuenta en Italia, y otros dos en la de Japón, no me hará falta trabajar en toda mi vida si así lo deseo, y mi hijo tendrá todo lo que necesite.

-No es eso lo que me preocupa y lo sabes, aún así estuvieras en quiebra, yo podría mantenerlos a los dos.

-Algo que yo jamás permitiría- replicó ella, obstinadamente.

-Lo permitirías si no quedara otro remedio- hizo una pausa, sabiendo que si no frenaba con el tema ahí, sería imposible convencerla de lo que tenía pensado- De todas formas, no te he seguido hasta la oficina de Eric para decirte esto.

-Ah, no? Y entonces para qué lo has hecho?

-Mira, en dos semanas comienzo mi gira nuevamente, y quiero pasar todos los días con mi hijo.

-No te llevarás a Franchesco a tu casa, este es mi tiempo con él también.-dictaminó, en un tono que no daba lugar a dudas.

-Sabía que ibas a darme esa respuesta- dijo mientras se agachaba para esquivar la rama de un árbol, se estaban acercando al complejo de departamentos donde vivía Tomoyo- Es por eso que he pensado en la posibilidad de que tú y Franchesco vengan a vivir conmigo, cuando me vaya puedes volver a casa de tu hermana o alojarte allí, eso es decisión tuya.

Ella estaba por declinar fervorosamente la oferta, cuando una impresionante camioneta azul noche ingresó en su casa, antes de traspasar el puesto de seguridad, el conductor asomó la cabeza para saludar al vigilante, y eso fue todo lo que necesitó para convencerse de lo contrario.

El hombre con el cual ella planeaba no encontrarse nunca más en su vida, se hallaba allí, a pocos pasos de ella, y encima de todo, al parecer vivía en el mismo sitio que ella.

-Sí- dijo inmediatamente, dejándose llevar por el pánico por primera vez en su vida- Mañana mismo hablaré con Franchesco y si es posible pasado estaremos instalados.

Sin poder creer que no hubiera tenido siquiera que argumentar nada para favorecer su decisión, Sebástian, miró sorprendido a su ex mujer.

-Esto no significa de ninguna manera que lo nuestro vuelve a empezar. Creo que eso esta suficientemente claro.

-Como el agua-dijo adoptando un semblante serio, que pocas veces la gente veía en él.

-Hasta mañana- se despidió ella, mientras ingresaba en su casa, cuidando que uno de los más importantes fantasmas de su pasado no irrumpiera en su camino.

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En el piso ochenta y uno reinaba una atmósfera de excitación contenida cuando Sakura cruzó la recepción cubierta por una gruesa alfombra de tono esmeralda, rumbo al escritorio circular de la recepcionista.

-Soy Sakura Kinomoto- Se presentó a la mujer, una morocha espléndida- El señor Li pidió una secretaria bilingüe y he sido enviada por la oficina de personal.

La recepcionista miró por sobre el hombro en el momento en que las puertas de la oficina de Shaoran se abrían para dar paso a seis hombres.

-Le avisaré que está aquí al señor Li- dijo la muchacha con amabilidad. Pero en el momento que extendía la mano hacia el teléfono, éste comenzó a llamar y ella lo atendió. Después de escuchar un instante, la recepcionista cubrió el tubo con una mano y le susurró a Sakura:

-Entre directamente. El señor Li la espera.

-No- pensó ella, nerviosa- espera a Lucía Palermo

Las altas puertas dobles de palo de rosa de la oficina de Shaoran estaban levemente entreabiertas y él se encontraba de pie delante del escritorio, de espaldas a la puerta, hablando con alguien por teléfono. Sakura respiró hondo, entró en la inmensa y lujosa oficina y cerró silenciosamente la puerta a sus espaldas.

-De acuerdo- dijo él por teléfono después de un instante de silencio- Llamen a la oficina de Washington y dígale a nuestro equipo de relaciones públicas que los necesito esta misma noche en Global Oil de Dallas.

Mientras sostenía el teléfono entre el hombro y la oreja, tomó una carpeta que había sobre el escritorio y empezó a leer su contenido. Se había sacado el saco y, mientras volvía las páginas con lentitud, la blanca camisa se estiraba sobre su fuerte espalda y sus hombros musculosos. Sakura sintió un hormigueo en las manos al recordar la fuerza de ese cuerpo masculino poderoso, la sensación de esa piel cálida y bronceada cuando él la tocaba...

Apartó la mirada y trató de contener esa sensación traicionera que bullía en su interior. A su izquierda se encontraban los tres sofás de tono verde musgo que formaban una amplia U alrededor de la inmensa mesa ratona con tapa de cristal. Allí se arrodilló Shaoran la noche que lo conoció, para revisar su tobillo...

-Notifique a la refinería de Oklahoma que ellos también pueden tener problemas hasta que este asunto quede aclarado- Dijo Shaoran con tranquilidad por teléfono. Hubo una breve pausa- Muy bien. Vuelva a comunicarse conmigo cuando se haya puesto en contacto con el equipo de relaciones públicas de Dallas- Cortó la comunicación y volvió otra hoja de la carpeta que estaba leyendo.

Sakura abrió la boca para anunciar su presencia, pero enseguida la cerró. No podía llamarlo Shaoran, y se negaba terminantemente a humillarse llamándolo "señor Li". De modo que optó por acercarse al escritorio de palo de rosa y decir simplemente:

-Tu recepcionista me dijo que entrara.

Shaoran se volvió abruptamente. La expresión de sus ojos marrones era indescifrable cuando dejó con toda calma sobre el escritorio la carpeta que estaba leyendo, metió las manos en los bolsillos y la contempló en silencio. Esperó hasta que ella estuvo directamente frente al escritorio y recién entonces habló en voz baja.

-Has elegido un mal momento para disculparte, Sakura. Dentro de cinco minutos debo salir rumbo a un almuerzo.

Sakura estuvo a punto de ahogarse ante la ultrajante presunción de que ella le debía una disculpa, pero simplemente le contestó con una sonrisa divertida.

-Lamento herir tu egocentrismo, pero no he venido a disculparme. Vine porque me envió el señor Weatherby, el jefe de personal.

Shaoran apretó los dientes.

-Por qué?-preguntó de mal modo.

-Para colaborar en un proyecto especial que requiere otra secretara durante las próximas tres semanas.

-Entonces estás haciéndome perder el tiempo- informó él con tono cortante- En primer lugar, no estás capacitada ni tienes la experiencia necesaria para trabajar en este nivel. Y en segundo lugar, no te quiero aquí.

Su desprecio aumentó hasta un punto increíble la furia de Sakura, quien no pudo contenerse.

-¡Me parece perfecto!- exclamó retrocediendo- Entonces te pido que tengas la amabilidad de llamar al señor Weatherby para decírselo. Yo ya le he dado mis razones para no querer trabajar contigo, pero él insistió en que debía presentarme en tu oficina.

Shaoran oprimió un botón del intercomunicador.

-Quiero hablar enseguida con Weatherby-ordenó, enseguida miró a Sakura- Exactamente, qué "razones" le diste?

-Le dije-mintió descaradamente Sakura- que eres un libertino arrogante y que preferiría morir antes de trabajar a tus órdenes.

-Le dijiste eso a Weatherby?- preguntó Shaoran en un tono de voz amenazador.

Sakura siguió sonriendo.

-Sí

-Y él qué contestó?

Incapaz de mantener la mirada gélida de Shaoran, Sakura simuló estudiar el barniz de sus uñas.

-Ah! Me dijo que una cantidad de las mujeres que se han acostado contigo probablemente sientan eso con respecto a ti, pero que mi lealtad hacia la compañía está antes que la comprensible repugnancia que me inspiras.

-Sakura- dijo Shaoran con voz suave como la seda- Estás despedida.

En su interior, Sakura era un nudo de furia, dolor y miedo, pero mantuvo su compostura. Inclinó la cabeza en un gesto majestuoso y dijo:

-Estaba segura de que tú tampoco querrías tenerme trabajando aquí, y trate de advertírselo al señor Weatherby- Se encaminó hacia la puerta- Pero él insistió en que cuando supieras que era una secretaria bilingüe cambiarías de idea.

-¿Bilingüe?- Se burló Shaoran con tono despectivo.

Ella se volvió a mirarlo, con la mano sobre el picaporte.

-Te aseguro que lo soy, puedo decirte lo que pienso de ti en un perfecto japonés-Notó que un nervio latía en la mandíbula apretada de Shaoran- Pero me resulta mucho más satisfactorio decírtelo en inglés: ¡Eres un cretino!

Con esas palabras, Sakura abrió la puerta de par en par y cruzó la lujosa recepción. En el momento en que oprimía el botón de llamada del ascensor, la mano de Shaoran se cerró sobre su muñeca.

-Vuelve de una vez a mi oficina!- gruñó por entre los dientes cerrados.

-Quítame la mano de encima!- murmuró ella, furiosa.

-Hay cuatro personas observándonos- le advirtió él- Tú eliges;: vuelves caminando tranquilamente a mi oficina o te arrastro hasta allí delante de todos.

-Adelante! Inténtalo!- contestó ella, fuera de sí- Te haré juicio pro agresión y los haré citar a ellos como testigos!

Inesperadamente, la amenaza de Sakura le arrancó una sonrisa de admiración.

-Tienes los ojos más hermosos e increíbles. Cuando sonríes...

-Ahórrate esa frase!-siseó Sakura, tironeando con fuerza para liberara su muñeca.

-No me trates así-pidió él con tono sugestivo.

-Y tú no me hables así! ¡No quiero tener nada que ver contigo!.

-¡Pequeña mentirosa! Lo que pasa es que quieres tener todo que ver conmigo.

La burlona confianza de Shaoran acabó con el aliento y a la vez las ganas de pelear de Sakura. Vencida, se apoyó contra la pared de mármol y lo miró con expresión indefensa y suplicante.

-Por favor, Shaoran, te pido que me dejes ir.

-No puedo- frunció el entrecejo, sorprendido e irritado a la vez- Cada vez que te veo, comprendo que no puedo dejarte ir.

-Me acabas de despedir!

Shaoran sonrió.

-Pero acabo de volver a tomarte.

Después de esos últimos minutos tan turbulentos Sakura se sentía demasiado débil para poder resistir era sonrisa, y además necesita desesperadamente ese empleo. Resentida, se apartó de la pared y lo acompañó hasta la oficina de su secretaria, contigua a la suya.

-Ielan- dijo Shaoran dirigiéndose a la mujer canosa de anteojos que lo miró, respetuosa- ésta es Sakura Kinomoto. Sakura trabajará en el proyecto Yamamoto. Mientras yo almuerzo, instálala aquí, en el otro escritorio, y proporciónale todo lo necesario para que traduzca la carta de Yamamoto que recibimos esta mañana.

-Se volvió para mirar a Sakura con una sonrisa cálida e íntima- Cuando vuelva, tú y yo vamos a mantener una larga conversación.

Ielan Li, cuyo nombre completo figuraba en la chapa de bronce que tenía sobre el escritorio, no se mostró más entusiasmada por la presencia de Sakura que la misma Sakura.

-Me parece que usted es demasiado joven, señorita Kinomoto- sintetizó, después de estudiar con sus ojos negros el rostro y la figura de Sakura.

-Le aseguro que estoy envejeciendo con rapidez-contestó Sakura. Ignorando la mirada penetrante de la otra mujer, se instaló en el escritorio frente a ella, en la amplia oficina.

A la una y media sonó el teléfono que había sobre el escritorio de Ielan. Sakura se levantó a atenderlo.

-¿Ielan?-preguntó con tono dubitativo una voz femenina muy culta.

-No, habla Sakura Kinomoto- contestó ella en su mejor tono de secretaria- La señora Li en este momento no está en su oficina. ¿Quiere dejarle algún mensaje?.

-Ah! ¿Qué tal Sakura?-dijo la mujer desde el otro extremo de la línea, con tono sorprendido y amistoso- Soy Mei-Ling. No quiero interrumpir a Xiao-Lang, pero me harías el favor de avisarle que llego mañana, en el último vuelo desde Nueva York? Dile que iré directamente desde el aeropuerto al Recess Club, y que nos encontraremos allí a las siete en punto.

La sorpresa que le produjo que Mei-Ling la recordara quedó eclipsada por el resentimiento que le provocaba tener que transmitirle a Shaoran mensajes de sus amiguitas.

-En este momento ha salido a almorzar, pero le daré el mensaje-prometió. Cortó y de inmediato el teléfono volvió a llamar. Esta vez la mujer tenía una voz baja y ronca y acento sureño. Preguntó por "Shiqui".

En un principio le costó entender que se refería a Shaoran, pero en cuanto lo hizo la furia creció en su interior. Apretó el receptor con tanta fuerza que le dolió la mano, pero logró decir con cortesía:

-Lo lamento. En este momento el señor Li no está. ¿Quiere dejarle algún mensaje?

-¡Maldición!-susurró la voz sexy. Habla Vicky. Shiqui no me aclaró si la fiesta del sábado es formal o no, y no tengo ni la menor idea de lo que debo ponerme. Le llamaré esta noche a su casa.

"¡Hazlo!", pensó Sakura, al tiempo que cortaba con rabia la comunicación.

Pero cuando Shaoran volvió de almorzar, ya había recobrado la calma. Se prometió que, durante las tres semanas siguientes, trataría a Shaoran de acuerdo con su plan original: de la misma manera amable y amistosa con que trataría a cualquiera de sus colegas. Y si él la presionaba, simplemente se mostraría divertida, y si eso lo enfurecía... bueno, ¡mejor!

Sonó el intercomunicador de su escritorio. La voz profunda de Shaoran hizo que la recorriera un delicioso estremecimiento, que ella sofocó con estoicismo.

-¿Puedes venir, Sakura, por favor?

Era evidente que estaba decidido a mantener su "larga conversación". Sakura tomó los mensajes que había recibido y entró en la oficina de Shaoran

-¿Sí?-dijo, levantando las delicadas cejas en un gesto de interrogación.

Shaoran estaba sentado sobre el borde del escritorio, con los brazos cruzados sobre el pecho.

-Ven aquí-dijo en voz baja.

Sakura contempló con cautela su aire relajado y la expresión perezosa y acariciante de sus ojos. Se adelantó, pero se detuvo justo cuando estaba fuera de su alcance.

-Acércate más-ordenó él.

-Ya me he acercado bastante.

En los ojos de Shaoran apareció un brillo divertido y habló con voz profunda y tono de conquistador.

-A ti y a mí nos hace falta aclarar algunos asuntos personales. ¿Qué te parece si lo hacemos esta noche saliendo a comer juntos?-sugirió

Sakura se negó con una verdad a medias.

-Lo siento. Ya tengo un compromiso.

-Muy bien, ¿entonces qué te parece mañana a la noche?-preguntó Shaoran, tendiéndole una mano.

Sakura colocó los mensajes sobre la mano que le tendía.

-Mañana ya tienes una cita... con la señorita Li, en el Recess Club.

Shaoran ignoró sus palabras.

-El miércoles viajo a Japón y...

-Que tengas un buen viaje-lo interrumpió ella con desinterés.

-Estaré de vuelta el sábado-agregó Shaoran con un dejo de impaciencia-Iremos a...

-Lo siento-contestó Sakura con una pequeña sonrisa cuya intención era enojarlo-El sábado estaré ocupada y tú también lo estás. Llamó Vicky para saber si la fiesta del sábado a la noche es de etiqueta o no- Y entonces, porque estaba gozando de la creciente frustración que experimentaba Shaoran, agregó con una sonrisa resplandeciente:-Te llama Shiqui. Me parece adorable Shiki y Vicky.

-Cancelaré ese compromiso-propuso Shaoran con voz tensa.

-Pero yo no estoy dispuesta a cancelar el mío. Y ahora, ¿Necesitas algo más?

-¡Sí, maldito sea! Te herí, y lo siento...

-Acepto tu disculpa-dijo Sakura con tono alegre.-De todos modos, sólo heriste mi amor propio.

Él la estudió entrecerrando los ojos.

-Sakura, estoy tratando de disculparme ante ti para que...

-Ya te disculpaste-le recordó ella.

-Para que podamos empezar de nuevo-terminó él, implacable. Hizo una pausa, pensativo-Por el bien de ambos debemos ser prudentes para evitar comentarios dentro de la corporación, pero creo que no habrá problemas si somos cautelosos cuando estamos juntos.

En lugar de sentir placer, Sakura se enfureció, pero logró contestar con tono simplemente perplejo.

-Que no habrá problema en qué. ¿En que mantengamos una relación barata y ruin?

-Sakura-dijo Shaoran con un dejo de advertencia en la voz- yo te deseo y sé que tú también me deseas. También sé que estás furiosa conmigo por haberte iniciado sexualmente y luego...

-Ah, pero no!-protestó Sakura con engañosa dulzura- No cambiaría esa noche por nada del mundo!-después de dar un cauteloso paso atrás, agregó- En realidad, ya he decidido que cuando tenga una hoja de mi edad, te llamaré. Si sigues "en actividad" te la mandaré para que...

Un paso no fue suficiente. Shaoran se precipitó hacia delante, la tomó por las muñecas y la colocó entre sus piernas, apretando sus caderas con los muslos fuertes. Sus ojos ardían con una alarmante combinación de enojo y deseo.

-Eres hermosa y ultrajante...-Apoyó los labios contra los de Sakura en un beso hambriento, voraz e insistente.

Sakura cerró los dientes con fuerza, resistiendo la tremenda persuasión de ese beso. Con un enorme esfuerzo físico consiguió ladear la cara y apartar la boca de los labios de él.

-Basta, maldito sea!-exclamó con voz ahogada, enterrando el rostro contra el pecho de Shaoran.

Él disminuyó apenas la presión con que le sostenía los hombros, y cuando habló su tono de voz denotaba confusión.

-Si pudiera detener esto, créeme que lo haría!-Tomó la cabeza de Sakura entre ambas manos y la obligó a mirarlo- Cuando te fuiste de Harbor Springs, no hice más que pensar en ti. Y hoy, durante el almuerzo, no pude pensar en otra cosa, sólo en ti. No puedo impedirlo.

Su confesión echó por tierra la resistencia de Sakura y la fascinó y sedujo hasta un punto que no hubiera logrado ningún beso.

En el temblor de sus labios Shaoran notó su capitulación. La miró fijo y sus ojos ardían como llamas cuando volvió a bajar la cabeza hacia ella.

-Es éste el proyecto "confidencial y de alta prioridad" que exigía la presencia de Sakura aquí arriba?-La voz divertida de Eriol interrumpió el beso y ambos miraron sobresaltados hacia la oficina de Ielan, desde cuya puerta Eriol los observaba.

Sakura se liberó de un sacudón de los brazos de Shaoran, mientras Eriol entraba en la oficina.

-Esto le crea a Sakura una situación bastante incómoda-Continuó con acento pensativo, dirigiéndose a Shaoran- En primer lugar, creo que Ielan presenció parte de esta escena y, como te es ciegamente leal, no hay duda de que culpará a Sakura por lo sucedido.

El horror y la mortificación que sintió Sakura al saber que Ielan había sido testigo de lo sucedido quedaron completamente eclipsado por su sorpresa ente el siguiente anuncio de Eriol.

-En segundo lugar-dijo su jefe, mintiendo con una sonrisa desfachatada-, la cita del sábado que querías que Sakura rompiera era conmigo. Y considerando que soy uno de tus más antiguos e íntimos amigos, y que la semana tiene siete noches, no me parece justo que trates de usurpar la mía.

Shaoran frunció la frente, furioso, pero Eriol continuó hablando, imperturbable.

-Ya que ambos tenemos intenciones de conquistar a Sakura, creo que debemos establecer algunas reglas, bueno –dijo-, se considerará justo o no que tratemos de conquistarla aquí, en horas de oficina? Yo estoy completamente dispuesto a dejarme guiar por...

En ese momento, Sakura por fin recuperó el habla.

-¡Me niego a escuchar otra palabra acerca de este asunto!-exclamó dirigiéndose a la oficina de Ielan.

Eriol se apartó para dejarla pasar, pero no dejó de mirar a Shaoran con una sonrisa desafiante.

-Como te decía, Shaoran, estoy perfectamente dispuesto a...

-Sinceramente espero que tengas algún motivo válido que justifique esta intromisión en mi oficina.

Eriol lanzó una risita.

-Da la casualidad de que tengo un motivo. Mientras yo no estaba, llamó Curtis. Creo que quiere hablar sobre un negocio...

Sakura ya había entrado en la oficina de Ielan cuando oyó el nombre. Curtis. Empezaron a transpirarle las palmas de las manos. Curtis era uno de los seis apellidos que figuraban en la lista que le dio France Whitworth.

Curtis quiere hablar sobre un negocio.

Se desplomó en su silla, con la sangre golpeándole dentro de los oídos, mientras trataba de escuchar lo que conversaban Eriol y Shaoran. Pero ambos habían bajado el tono de voz y el tableteo furibundo de la computadora de Ielan le impedía escuchar una sola palabra.

Cabía la posibilidad de que Curtis no fuera un apellido sino un nombre. El que figuraba en la lista de France era Michael Curtis, pero Eriol simplemente había mencionado a un tal Curtis. Sakura sacó del cajón de su escritorio la lista de ejecutivos y empleados de Industrias Global. Figuraban dos hombres de apellido Curtis; tal vez algunos de ellos fuera el mencionado por Eriol. No podía creer que Eriol actuara como intermediario del espía cuya traición estaba estrangulando la compañía de France. No, Eriol jamás haría una cosa así.

-Si no tiene nada que hacer-dijo en ese momento Ielan Li con voz gélida,- con gusto le cederé parte de mi trabajo.

Sakura se ruborizó, bajó la cabeza y siguió con su trabajo.

Shaoran estuvo todo el resto de la tarde en diversas reuniones y a las cinco Sakura lanzó un suspiro de alivio. Abajo en el piso de Sinco, las voces que se alzaban y los cajones que se cerraban anunciaban el fin de otra jornada de trabajo. Sakura asintió distraída cuando sus colegas le recordaron que debía reunirse con ellas en el pub. Tenía la mirada fija en Eriol, que en ese momento se acercaba a su escritorio.

-Quieres hablar?-preguntó él, indicando su oficina con la cabeza- ¿Y?- preguntó en tono de broma cuando Sakura estuvo instalada en un sillón frente a su escritorio- Adelante, habla con confianza... Decididamente ya hemos superado el punto en que es necesario mantener la formalidad entre nosotros.

Sakura se apartó el pelo de la frente en un gesto nervioso.

-Qué te impulsó a quedarte allí parado y.. y escuchar todo lo que decíamos? ¿Por qué dijiste.. lo que dijiste acerca de nosotros... de ti y de mi?

Eriol se echó hacia atrás y se recostó contra el respaldo de su sillón, con una sonrisa en los labios.

-Cuando volví de almorzar y me enteré de que te habían asignado a la oficina de Shaoran, subí para asegurarme que no tuvieras problemas. Ielan me dijo que acababas de entrar en la oficina de Xiao-Lang, así que abrí la puerta para ver si necesitabas que te rescataran. Y allí estabas... sonriéndole con expresión angelical, mientras le transmitías mensajes de otras mujeres y rechazabas su proposición de tener una "aventura".

Eriol cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás y rió.

-¡Ah, Sakura, estuviste magnífica! Estaba por irme cuando fuiste demasiado lejos y le dijiste que lo llamarías cuando tuvieras una hija de tu edad, para que él pudiera... este... iniciarla, como supongo que debe de haberte iniciado a ti.

Abrió un ojo, notó que Sakura estaba colorada como un tomate e hizo un gesto con la mano, como para quitarle importancia al asunto.

-De todos modos, me pareció que te resistías bien a los embates físicos de Xiao-Lang. Había vuelto a decidir que me iría, cuando Xiao-Lang aumentó la presión y te dijo que no podía pensar más que en ti. Entonces tragaste el anzuelo y empezaste a hundirte, así que entré para darte tiempo a reaccionar.

-Por qué?-insistió.

Eriol vaciló durante un tiempo sospechosamente largo.

-Supongo que fue porque te vil llorar por él y porque no quiero que te hiera. Para empezar, si Shaoran te hiere, renunciarás y a mi me gusta tenerte por aquí- La miró con una expresión de profunda admiración en sus ojos índigos- No sólo eres extremadamente decorativa, jovencita, sino que también eres ingeniosa, inteligente y capaz.

Sakura recibió el cumplido con una sonrisa, pero no quiso dejar el tema. Eriol acababa de explicarle el motivo que lo llevó a interrumpir la escena, pero no le explicó pro qué deliberadamente intentó que Xiao-Lang creyera que había algo entre ellos.

-Además-dijo con atrevimiento-, supongo que si Shaoran cree que tú estás interesado en mí, me convertiré en un desafío más grande. Si eso sucede, dedicará más tiempo y esfuerzos a perseguirme, ¿no crees?- Y antes de que Eriol pudiera contestar, Sakura concluyó:- Y si está ocupado persiguiéndome a mí, no tendrá mucho tiempo para dedicarle a Mei-Ling, no es verdad?.

Eriol entrecerró los ojos.

-Xiao-Lang, Mei-Ling y yo fuimos compañeros en la universidad. Hace años que somos amigos.

-¿Íntimos amigos?-insistió Sakura.

Eriol le dedicó una mirada aguda, luego descartó el tema con un encogimiento de hombros.

-Mei-Ling y yo estuvimos comprometidos, pero eso fue hace años- Esbozó una sonrisa traviesa- Tal vez debería hacer exactamente lo que le dije a Xiao-Lang: perseguirte a ti.

Sakura también sonrió.

-Tengo la sensación de que eres tan maldito como él- Y al ver la expresión herida de Eriol agregó- Bueno, pero a pesar de todo eres muy atractivo.

-Gracias- contestó Eriol con sequedad.

-¿Tú y Shaoran estuvieron en la misma fraternidad?-preguntó ella, muriéndose por saber más acerca de Shaoran.

-No, Xiao-Lang estaba becado en la universidad- No hubiera tenido medios para pertenecer a mi fraternidad. ¡Y no le tengas tanta lástima, hermosa idiota! Xiao-Lang no tenía dinero, pero le sobraba inteligencia… es un ingeniero brillante. Y también tenía todas las muchachas que le daba la gana… incluyendo algunas que yo también quería.

-No me estaba apiadando de él- aseguró Sakura, poniéndose de pie para irse.

-A propósito- la detuvo Eriol-, hablé con Ielan y le aclaré la situación para que supiera quién sedujo a quién hace algunas semanas.

Sakura suspiró, vencida.

-Hubiera preferido que no lo hicieras…

-Alégrate de que lo haya hecho. Ielan trabajó para el abuelo de Xiao-Lang, y se casó con su tío, lo conoce desde que era un bebé. Tiene una lealtad tremenda hacia él. Además, es una moralista y le desagradan enormemente las jóvenes agresivas que persiguen a Xiao-Lang. Te habría hecho la vida imposible.

-Si es tan moralista-dijo Sakura- No comprendo cómo puede trabajar para Shaoran.

Eriol le guiñó un ojo.

-Siente debilidad por Xiao-Lang y por mí. Está convencida de que nosotros dos aún no estamos más allá de toda posibilidad de redención.

Al llegar a la puerta, Sakura se detuvo y se volvió.

-Eriol-dijo con incomodidad-, ¿fue ése el único motivo que te llevó a subir a la oficina de Shaoran? Es decir, ¿eso de que te había llamado Curtis para hablar de un negocio no fue más que una excusa?

Eriol la miró con curiosidad.

-No, era cierto. Pero además me sirvió de excusa- Lanzó una risita mientras abría el portafolio y empezaba a guardar papeles en él- Como Xiao-Lang me informó bastante groseramente después de que tú te fuiste, el asunto de Curtis no era tan importante como para justificar que lo subiera y lo interrumpiera. ¿Por qué preguntas por Curtis?-agregó.

A Sakura se le heló la sangre en las venas. Se sentía transparente y obvia.

-Por ningún motivo en especial. Te lo pregunté por curiosidad.

Eriol tomó su portafolio.

-Vamos, te acompañaré hasta abajo.

Cruzaron juntos el vestíbulo de mármol y Eriol abrió una de las pesadas puertas de vidrio para que Sakura lo precediera. Lo primero que ella vio al salir a la vereda fue a Shaoran que se encaminaba con paso elástico a una limusina plateada que lo esperaba.

Al volverse para subir a la limusina, Shaoran miró el edificio de Industrias Global y los vio. Su mirada pasó de Eriol a Sakura, y se detuvo en ella. Sus ojos marrones sonrientes le transmitieron una promesa… y una advertencia: al día siguiente no le sería tan fácil hacerlo a un lado.

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Exasperado, tiró con todas sus fuerzas el informe que le había presentado la mejor agencia de investigación del país.

Nada…

No era posible, cuando no la buscaba aparecía sin que la llamara, y ahora cuanto más se esmeraba en buscarla, pareciese que se la hubiera tragado la tierra.

Hacía unos tres días, desde que había visto el aviso en su computadora, la buscaba hasta debajo de las piedras. Incluso el día anterior había ido con el portero del edificio y le había mostrado una foto de ella para ver si sabía en qué casa vivía y le dijo, que el día anterior la había visto salir con su hijo y un hombre en una camioneta llena de valijas.

Frustración.

Se encontraba inundada por ella.

Y no era el echo de que quisiera verla o nada por el estilo; sino que se trataba de despejar la duda de la cual se hallaba preso.

Una duda que se había instalado en su interior y que lo carcomía por completo.

Ese chiquillo…

Ese niño estaba hecho a la imagen y semejanza de lo que él siempre había fantaseado, sería su hijo con Tomoyo.

Pero no podía ser hijo suyo.

No, no, eso era definitivamente imposible; se negaba a creerlo; ese niño debería ser hijo del joven que había conocido en el aeropuerto.

Sí, seguramente era así.

Pero la duda persistía. ¡Maldición! ¿Cuántos años le había dicho Franchesco que tenía? ¿3 o eran 4?. No, no eran 3, estaba casi seguro.

Entonces, estaba prácticamente confirmado, no era su hijo. La última vez que había visto a Tomoyo, había sido 5 años atrás.

Pero esa otra posibilidad implicaba que ella había estado con otro hombre, que había compartido su cuerpo y su ser con otra persona.

Una furia lo recorrió íntegro, reemplazando el lugar que antes ocupaba la duda. Y no era porque el sentimiento que él había catalogado como amor, aún siguiera vivo en él; era ese maldito sentimiento de posesión del que era dueño y esclavo.

Sin embargo, una insidiosa voz en su cerebro le dijo que no se comportaba de la misma forma con su prometida; de hecho sabía muy bien que Ruby lo engañaba con su administrador. Y nunca le había dado demasiada importancia.

El timbre, que indicaba que había alguien en la puerta, lo trajo de vuelta a la realidad. Sacudiendo levemente la cabeza, para desasirse de las ideas que lo estaban atrapando nuevamente, se levantó del sofá dorado en el que se hallaba sentado, analizando el último informe que le había enviado la agencia de investigación; y se dirigió a la puerta de su casa.

Lo único que escapó de sus labios, en cuanto vio quien esperaba al otro lado, fue:

-¿Qué haces aquí?

OoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoO

-¿A dónde vamos, señor Li?-preguntó el chofer cuando Xiao-Lang se instaló en el lujoso vehículo.

-Al aeropuerto Metro-Xiao-Lang se volvió para mirar a Sakura, que en ese momento cruzaba el bulevar en compañía de Eriol. Con puro gusto estético contempló el grácil movimiento de sus caderas. Había en Sakura un aplomo, un orgullo que confería gracia a todos sus movimientos.

El chofer vio un hueco entre dos vehículos y la limusina se internó en el tránsito de esa hora pico. Ahora que lo pensaba, Shaoran se dio cuenta de que en Sakura todo le resultaba atractivo. Desde que la conocía, había logrado divertirlo, enfurecerlo y excitarlo sexualmente. Era risa y sensualidad, suavidad y desafío, todo junto y envuelto en un exterior extremadamente fascinante.

Xiao-Lang se reclinó contra el respaldo suave del auto y consideró la relación que pensaba mantener con ella. Era una locura eso de involucrarse con una de sus empleadas; de haber sabido lo que iba a suceder, le habría conseguido empleo en la compañía de alguno de sus amigos. Pero ya era tarde. La deseaba.

La deseaba desde esa primera noche, cuando se volvió para entregarle un vaso de agua tónica y en lugar de toparse con una adolescente desarreglada se encontró con una mujer exquisita y hermosa. Sonrió al recordar la expresión de Sakura cuando comprobó su sorpresa. Ella anticipaba esa sorpresa y la gozó abiertamente.

Esa noche Xiao-Lang decidió que la mantendría a distancia. Era demasiado joven para él… y no le gustó la inexplicable sensación de deseo que sintió cuando ella le advirtió en broma que si le quedaba bien el zapato lo convertiría en un hermoso sapo. Si el deseo no hubiera podido más que la cordura cuando la llevó a almorzar a lo de Yukito, jamás la habría invitado a Harbor Springs. Pero la llevó.

Y ella era virgen…

A Xiao-Lang le remordió la conciencia, y suspiró irritado. Demonios, si él no le hubiera hecho el amor, lo habría hecho otro, y pronto. Eriol Hiragizawa la deseaba. Y sin duda muchos otros también, pensó, recordando la manera ávida con que la miraban en la fiesta del sábado muchos de los ejecutivos de sus empresas.

Por la mente de Xiao-Lang pasó el recuerdo de Sakura esa noche en el piso 81. "¡Hace cuatro semanas creí que eras alguien especial!", exclamó con el aspecto de un ángel furibundo. "¡Hace cuatro semanas no sabía que eras un hombre sin principios, promiscuo y moralmente corrupto!" Decididamente, ella sabía expresar sus opiniones, pensó con cierta tristeza.

Su instinto le advertía que una aventura con Sakura le complicaría la vida. Pero ella ya se le había metido bajo la piel. Debía haber mantenido su decisión de evitar todo contacto futuro entre ambos, la decisión que tomó cuando le pidió que se fuera sola de Harbor Springs. Y la habría mantenido de no haberla visto el sábado anterior, tan atractiva y con ese vestido tan provocativo.

Y aunque ella lo negó, esa noche lo deseaba. Lo mismo que lo deseaba ese mismo día en la oficina. Una de las primeras cosas que estaba decidido a enseñarle a esa belleza exasperante era que aceptara su propia sensualidad y que confesara sus deseos. Después bañaría sus sentidos con todas las sensaciones exquisitas que un hombre puede proporcionarle a una mujer en la cama. Y también le enseñaría a satisfacerlo a él. Recordaba sus dulces e inexpertos intentos cuando le hizo el amor en Harbor Springs, y el recuerdo instantáneamente endureció su sexo.

"El efecto que esa muchacha ejerce sobre mi es increíble", pensó sombríamente mientras cambiaba de posición.

¿Y si ella no era capaz de manejar la parte emocional de una aventura? ¿Y si se derrumbaba cuando el asunto llegara a su fin? No quería causarle un daño.

Xiao-Lang abrió el portafolio y sacó los contratos de la adquisición de tierras que estaba por negociar con los hombres que volaban a la ciudad para encontrarse con él. Ya era tarde para preocuparse por las posibles consecuencias de lo que ocurriría; deseaba demasiado a Sakura… y ella a él.

Continuará…

Notas de la Autora:

Buenas! He vuelto! Luego de… bastante tiempo... de hecho mucho más del que yo quería … pero en fin, esta vez no lo pude controlar de ninguna forma. Mi muso se atrevió a abandonarme por tiempo indefinido y sin preaviso además!... en fin, aquí estoy.

Espero que hayan disfrutado del capítulo, la historia va avanzando... aunque aún quedan muchas cosas por resolver… quién será la persona que fue a visitar a Touya? Y por lo visto, Tomoyo ha optado por huir de él… Sin embargo, hay mucha gente que dice que el mundo es un pañuelo... y yo creo que tiene razón, jejeje.

Por otro lado tenemos a Sakura y Xiao-Lang… que tipo este… juro que de no ser tan hermoso, lo patearía… ( aunque algo de bueno, además de la belleza ha de tener, si hasta pensó en Sakura.. una milésima de segundo, pero al menos pensó en ella)

Bueno gente! Me despido hasta la próxima, ya no haré más promesas acerca de cuándo planeo actualizar porque nunca puedo cumplirlas por algún motivo u otro. Así que nos veremos!!

Saludos!!

Muchísimas gracias por sus reviews!

Nadeshiko-Luna!