My Son
IV
A la mañana siguiente, Goku se levantó y fue a entrenar como si ese fuera un día normal, como si Bardock no estuviera durmiendo en su casa, haciendo cazo omiso a la petición de Chichi que no los dejara solos ese día, Kuririn había decidido irse a Kame-House, y de paso, buscar al Maestro Muten Roshi de regreso, pues el viejo no llegó nunca a casa de Goku.
En el lugar de siempre, Goku comenzó su entrenamiento, realizando la misma rutina de todos los días. En el momento en que destruía una gran roca, el presentimiento de que algo ralamente malo ocurriría llegó hasta él de nuevo, igual que el día anterior, miró hacia el horizonte y entonces lo sintió. El ki de Piccolo se acercaba a él a una velocidad impresionante, estaba un poco agotado por su entrenamiento, pero si su rival quería terminar la batalla que había iniciado con su padre, estaría dispuesto a pelear con él.
Piccolo llegó hasta donde Goku se encontraba y lo encaró con fiereza.
- Ya va siendo hora de que terminemos con nuestra pelea, ¿no lo crees así Goku? – preguntó Piccolo, mientras se cruzaba de brazos y detrás de él se ondeaba su capa.
- Tienes razón, es hora de terminar con esto – Dijo Goku, mientras se colocaba en posición de combate.
Ambos, enemigos mortales se miraban sin parpadear, esperando cada uno, el movimiento del contrincante, entre ellos pasó una pequeña ráfaga de viento, que levantó una pequeña cortina de polvo. Fue Piccolo quien se abalanzó primero contra Goku, este lo recibió sujetando sus manos y colocando todas sus fuerzas contra su enemigo verde para que esté no lo hiciera retroceder. Midieron fuerzas unos momentos, después los ojos de Piccolo brillaron y de cada uno de ellos salió un pequeño rayo de energía que alcanzó a Goku en el hombro, haciéndolo retroceder un poco, Piccolo aprovechó este momento y golpeó a Goku con el puño en el estómago. Los pies de Goku dejaron la marca de su arrastre en la tierra, cuando retrocedió cerca de dos metros por la fuerza con que Piccolo lo golpeó.
Goku sonrió al estar totalmente seguro ahora que Piccolo había incrementado en gran medida sus poderes, la batalla sería divertida. Lo mejor de todo era que estaban en un lugar completamente desabitado y podrían pelear con toda confianza.
- ¡Déjate de juegos Goku y pelea con todas tus fuerzas! – Le gritó Piccolo al momento que se quitaba su estorbosa capa y el turbante que traía en la cabeza.
- Esta bien, pelearemos enserio – dijo Goku, zafándose con gran dificultad de la camisa que vestía debajo de su dogui de batalla.
"Así que aun usa ropa pesada" pensó Piccolo mirando como ahora Goku se despojaba de sus muñequeras, sin importarle lo que su contrincante no tenía defensa, Piccolo atacó a Goku, propinándole una poderosa patada en la quijada, Goku que estaba distraído no lo vio venir y recibió el golpe sin poner resistencia.
Goku salió volando por los aires, chocando de cabeza contra una de las montañas de rocas que estaban en el lugar, Piccolo no detuvo su ataque en eso, al ver a Goku estrellarse y quedar sepultado entre todas esas rocas, comenzó a lanzar incontables rayos de energía al lugar donde Goku estaba, sin detenerse, esperando poder causarle un gran daño a su enemigo.
- No deberías desperdiciar tu energía de esa forma.
Piccolo escuchó la voz de Goku detrás de él, entonces detuvo su ataque.
- Veo que has mejorado tu velocidad – le dijo a su oponente y girándose a él.
- Debo admitir que tú también has incrementado tu fuerza, ese golpe que me diste en verdad me dolió
- ¡Cállate de una vez y continuemos con el combate!
Mientras su hijo se batía a muerte con su enemigo eterno, Bardock despertaba en su casa. Salió del cuarto donde se encontraba descansando y vio a Chichi lavando los trastes sucios mientras tarareaba una tonada, muy alegre.
- Buenos días
- ¡Ah! se ha despertado señor, ¿se siente mejor esta mañana?
- Si, muchas gracias… ¿En donde se encuentra Goku?
- Goku… salió como todas las mañanas a entrenar
- ¿Qué ha salido, a donde?
- No lo sé con seguridad, pero si va usted hacia el este, seguramente lo encontrará en su camino
- ¿Hacía el este? – El rostro de Bardock reflejaba su clara perplejidad y el desentendimiento ante las palabras de Chichi.
- ¿No sabe a donde es el este? – preguntó Chichi, impresionada por la ignorancia del hombre
- No… no lo sé
- Pues solo vaya en dirección a donde sale el sol
- ¿El sol?
- La enorme esfera luminosa que hace que el día… sea día
- Ahora entiendo… entonces iré a su encuentro
Chichi lo vio salir de la casa y después de unos momentos lo vio alejándose del lugar en la dirección de la que provenían los rayos solares.
Bardock alzó el vuelo y se dirigió al lugar donde Goku peleaba ferozmente contra Piccolo, ambos contendientes se esforzaban al máximo por salir vencedores de esta pelea, pero sin duda Piccolo llevaba la delantera, Goku se notaba más agotado y su respiración comenzaba a ser mucho más entrecortada, además Piccolo aun no había utilizado su última carta, el Makan Koo Sapo.
Cuando Bardock se acercó al lugar de la batalla, iba a una velocidad considerablemente rápida, pero entonces se vio en la necesidad de detenerse debido a una fuerte explosión en las cercanías. Miró asombrado hacia el horizonte, donde una enorme columna de humo se alzaba hasta el cielo, filtrando los rayos del sol matutino.
Temió entonces por su hijo Kakaroto y se acercó a gran velocidad hasta donde la enorme columna de humo se alzaba. Al llegar al lugar, se encontró con dos sujetos que peleaban ferozmente; uno era Kakaroto y el otro, el primer individuo que enfrentó al llegar a ese pequeño planeta. ¿No estaba muerto? Contemplando la batalla de ambos, se hizo presente una nueva premonición, acompañada del respectivo y terrible dolor de cabeza.
En esta nueva premonición, veía como su hijo era asesinado cruelmente por el terrible enemigo del que él quería advertirles ¿Por qué no lo había hecho ya?, después de todo, era a eso a lo que vino al planeta Tierra.
Mientras Kakaroto era terriblemente golpeado por Piccolo, quien los tenía acorralado contra una de las montañas del lugar, Bardock atacó a Piccolo para librar del castigo a su hijo. Piccolo fue a estrellarse contra el suelo debido a la patada que Bardock le asestó en el rostro, levantando una pequeña cortina de polvo.
Goku cayó en los brazos de su padre, estaba seriamente lastimado, "al parecer ese sujeto oculto su verdadero poder contra mí" pensó Bardock mientras colocaba a su hijo en el suelo.
Piccolo salió del hoyo en el que se encontraba lentamente, y con la mirada buscó al que lo había atacado.
- ¿Otra vez tú? No es contigo mi problema ¡Lárgate!
- No perdonaré lo que le has hecho a mi hijo, morirás en mis manos – dijo a Piccolo poniéndose de pie, encarando a su enemigo
- ¿Tú hijo?... ¡JA, JA!, entonces tendré el placer de vengar la muerte de mi padre matándote a ti, y después lo mataré a él y mi reinado de terror por fin dará comienzo en este asqueroso planeta
- No harás tal cosa, yo mismo acabaré contigo
- No digas estupideces, un insecto como tú no puede hacerme daño alguno, eso lo comprobé la primera vez que peleaste conmigo, no eres más que un hablador
- ¡Cállate y pelea! – gritó Bardock y corrió hacía Piccolo, él hizo lo mismo y la distancia entre ellos se hacía menor rápidamente.
Pero ninguno de ellos pudo llegar hasta donde se encontraba su enemigo, cuando estaban a menos de dos metros de distancia, "algo" cayó entre ellos, haciendo que la tierra explotara, lanzando piedras hacia ellos. Ambos, Piccolo y Bardock miraron hacía la dirección desde donde "eso" había caído. Piccolo no lo reconoció, en cambio Bardock, abrió los ojos desmesuradamente, su quijada cayó lo más que pudo y sus piernas comenzaron a flaquear.
- Es él… - susurró Bardock aterrado.
