My Son
VI
- ¿Ahora si ya puedo explicar? – me pregunta el mundialmente famoso asesino Tao Pai Pai
- Explica – le contesto mientras todos en el campo de batalla (Goku, Piccolo, Bardock, Pilaf, Mai y Shu), escuchan con atención.
- Después de que ese ingrato bueno para nada de Ten-Shin-Han me humilló enfrente de toda la gente presente en el vigésimo tercer torneo de artes marciales, mi hermano mayor me llevó de ahí hasta su casa.
» Desperté después de diez días, tal y como lo dijo ese ingrato, después de eso juré que me vengaría de todos ustedes. Entre mi hermano y yo, pensamos en el medio más factible de cómo eliminarte a ti, Goku y a todos tus asquerosos amigos, así que decidimos buscar las Esferas del Dragón, para que él me diera poderes ilimitados, tardamos mucho tiempo, y además nos dimos cuenta que tú también estabas juntándolas y que te quedaste con tres de ellas, por lo que juntarlas todas, solo hubiera adelantado nuestro combate… y aun no estaba listo.
» Por suerte para mi, encontré a este pequeño marciano, el poseía una de las esferas, al intentar quitársela, me dijo que ansiaba destruirte, por lo que decidimos unir fuerzas. Claro que… me di cuenta que con su sola ayuda no lograríamos destruirte… pero entonces apareció un enemigo tuyo que nos dio la clave del éxito.
» Él me dijo que tenía medios para hacerme mucho más poderoso, pero que necesitaba la ayuda de ambos, así que decidimos cooperar con él… y este es el resultado. Gracias a un dispositivo interno que me ofreció, mi energía ahora es ilimitada y mis poderes aumentaron hasta un nivel que ni tú mismo podrás alcanzar. También revistió a los robots de Pilaf con una extraña aleación, que los hace más resistentes, ni tú podrás destruirlos juar, juar, juar. ¡Basta de charla, es momento de la acción! ¡¡Este será tu fin Goku!! – Tao concentró todo su poder, de su cuerpo comenzó a brotar una increíble cantidad de energía, la cual hacía temblar el lugar entero, provocando que algunas de las montañas se partieran por la mitad.
Mientras Tao concentraba su poder, Pilaf y sus acompañantes subieron a sus respectivos robots para ponerlos en funcionamiento.
- Bien ustedes tres, yo me encargaré de derrotar a Goku, ustedes… hagan lo que quieran con su amigo verde y el otro de pelos rebeldes. – Ordenó Tao a Pilaf y sus amigos.
Goku que seguía muy débil se concentró en Tao, ahora estaba seguro que era un oponente bastante poderoso y sería mejor que no lo atacara desprevenido. En lo único que pensaba era en que Yajirobe se diera prisa con las semillas, de lo contrario serían eliminados.
Tao corrió velozmente en dirección a Goku con el puño listo para hacerlo sufrir. Goku dio un paso hacia atrás, para intentar defenderse y aguantar vivo hasta que las semillas llegaran, desde ese momento, intentaría traer consigo siempre al menos una semilla.
El primer golpe de Tao fue bloqueado de milagro por la mano veloz de Goku, los siguientes dieron en su cuerpo, causándole de nuevo un gran dolor, estaba perdido, era acosado por Tao, hasta ser llevado de nuevo contra una de las enormes rocas del lugar, ahí Tao atacó a Goku con una ráfaga de rayos de energía, que golpearon su cuerpo, lastimándolo y destruyendo la roca que se encontraba a su alrededor.
Mientras Tao golpeaba ferozmente a Goku, Pilaf y sus compañeros comenzaron a hacerse cargo de Bardock y Piccolo. Mai y Shu intentarían derrotar a Bardock, mientras Pilaf se encargaba del extraño de cara verde. Piccolo no le ponía demasiada atención al que sería su enemigo ahora, él estaba más interesado en Tao y Goku, al igual que Bardock, esos tres sujetos en robot, no serían un oponente digno para un Saiyan, aunque fuera de clase baja, derrotarlos no representaba un reto real.
Piccolo por su parte, pensaba que él era quien debía de derrotar a Goku, no ese estúpido vestido de rosa, el que le hayan asignado un oponente muchísimo más débil que él lo ofendía, y no permitiría que le hicieran algo así a un integrante de la familia del mal.
Mai se había colocado detrás de Bardock y Shu delante de él, así, pensaban ellos, no tendría lugar al cual huir.
Pilaf por su parte, viendo que Piccolo no se animaba a atacarlo y que de hecho no le prestaba atención alguna, decidió poner a prueba su nuevo robot, que de los tres era el más pequeño, y se lanzó contra él sin pensarlo más. En este leve instante, Mai y Shu miraron lo que hacía su jefe, y fue entonces que Bardock aprovechó la distracción de ambos y atacó primero al robot que se encontraba detrás de él a una gran velocidad.
Cuando Shu reaccionó, Bardock ya estaba frente a él, listo para darle un golpe, que seguramente, pensaba Shu, destruiría al robot por completo. Lo único que Shu sintió cuando el poderoso puño del saiyan se estrelló contra el cristal que le permitía ver el mundo exterior, fue una leve sacudida, dentro del robot, Shu se cubría la cabeza, aterrado, porque seguramente pasaría lo mismo que la última vez que se enfrentaron al pequeño Goku, pero el robot resistió, cuando Shu miró por el cristal, a éste no le había pasado absolutamente nada, ni siquiera había aparecido en el una rajadita. Detrás del cristal, Bardock lo miraba desconcertado, al parecer, él tampoco esperaba que el robot resistiera tanto.
De repente, Shu dejó de ver a Bardock, quien desapareció de su vista, y apareció Mai, quien había golpeado con la mayor potencia que él robot le permitía. Su expresión había cambiado, se notaba segura de si misma y con una gran confianza en el poder de los robots, Shu se contagió entonces de la confianza que Mai sentía, ahora si derrotarían a ese chamaco, nada se pondría en su camino y por fin llevarían a cabo sus planes, el mundo le pertenecería entonces al Gran Pilaf.
Piccolo, estaba teniendo las mismas dificultades para enfrentar a Pilaf, quien reía como loco desquiciado, enfermo mental, maldito desgraciado.
- ¡Ya fue suficiente, exijo un cambio de narrador, este no me agrada! – chilló el pequeño marciano ante mis palabras de cómo lo describía… disculpa.
Piccolo atacaba al Gran Pilaf con todas sus técnicas, lamentablemente ninguna de ellas lograba atravesar la poderosa armadura del robot en el que su enemigo estaba resguardado.
Ahora era el turno de atacar de Pilaf, sujetó fuertemente los controles e hizo correr al robot en dirección a su enemigo, antes de que llegara a él, Piccolo dio un gran salto, para resguardarse del ataque de Pilaf. Al ver esto, el robot lo siguió dando un gran salto también, y a una velocidad mayor que la de Piccolo.
Con su enorme mano metálica, el robot de Pilaf sujetó fuertemente el pie derecho de Piccolo, dio vueltas a este para que tomara una velocidad aun mayor y lo soltó para que se estrellara contra el suelo, levantando una cortina de polvo y rocas.
Mientras Goku, Bardock y Piccolo eran apaleados por sus enemigos, escondido detrás de una pequeña montaña a una distancia considerable, para estar a salvo, Yajirobe observaba la batalla, sujetando fuertemente la bolsita en la que llevaba la salvación de su amigo Goku: Las semillas del ermitaño.
