My Son
VIII
Todos estaban listos para terminar con la batalla, mientras el sol se colocaba a la mitad de un hermoso cielo despejado, el aire no había dejado de silbar en ningún momento, el pulso de Kuririn se aceleraba a cada instante, Bardock, no dejaba de recordar como ese infeliz vestido de rosa asesinaría a su hijo, Piccolo sentía como su furia hacia ese pequeño marciano crecía con cada una de las veces que exhalaba aire de sus pulmones, Goku, era el más preocupado de todos, seguramente Chichi lo estaría esperando muy enojada en casa, debido a su tardanza y a que no había llevado todavía el desayuno, sin duda, después de terminar con Tao, estaría metiéndose en un problema aun mayor.
El mundialmente famoso asesino Tao Pai Pai, tenía plena seguridad de que esta vez terminaría con la patética vida de Goku, el Gran Pilaf confiaba ciegamente en que sus robots, esta vez no fallarían y sin duda se apoderaría de las Esferas del Dragón después de eliminar a Goku y entonces, sería el emperador del mundo finalmente, Shu comenzaba a tener hambre y el estomago le gruñía, Mai, aunque confiaba en los robots, había algo que no le había gustado del anciano que les había ayudado, estaba claro que ese señor estaba dispuesto a ayudarlos para derrotar a Goku, pero nunca les dijo en qué quería que ellos le ayudaran, se le había hecho tan extraño, además que su mirada no le inspiraba nada de confianza.
- ¿Están listos para morir? – preguntó Tao, sintiéndose muy seguro de sí mismo, confiando plenamente en el poder que ahora poseía, lleno de alegría, pues al fin lograría después de mucho tiempo terminar con la vida de uno de sus enemigos más poderosos, él único que se atrevió a tratarlo como a un trapo viejo, roído por las ratas.
- ¡Muere Goku! – gritó Tao lanzándose contra su oponente, pues él sería quien terminara con la vida de Goku, él y nadie más. Para su mala suerte, Pilaf quería destruirlo con sus propias manos también, y así Mai y Shu, quienes no conocían a los otros oponentes y no tenían razón para hacerles un daño mayor.
Los cuatro se lanzaron directamente contra Goku, encabezados por Tao, antes de que llegara donde Goku, Bardock lo golpeó en el rostro, impidiendo que hiciera daño alguno a su hijo, lo siguió a donde fue a caer, pues la fuerza de su golpe fue la necesaria para impulsarlo hacia una gran roca.
Pilaf Shu y Mai, no se inmutaron ante el ataque de Bardock y siguieron avanzando hasta donde Goku se encontraba, pero como le pasó a Tao, les pasó a ellos, Piccolo tenía una furia inmensa contenido dentro de sí contra Pilaf, y fue a este a quien detuvo, Mai fue atacada por Kuririn. Shu fue el único que quedo de los cuatro y a él le tocaría enfrentarse
« Solo »
A Goku, por un momento estuvo a punto de arrepentirse, pero recordó lo que había pasado antes con Bardock y siguió adelante.
El puño del robot de4 Shu impactó contra Goku, Shu que tenía una visibilidad casi nula por lo estrecho del cristal, pensó que había acertado un buen golpe, sin embargo, Goku lo había detenido. Se inclinó un poco a un lado para que Shu pudiera velo y entonces sonrió como siempre lo hacía antes de destruir los robots que usaban Pilaf y sus hombres, el sudor comenzó a brotar de la frente del, ahora aterrado, Shu.
Rápidamente se alejó de su oponente para que fallara con el golpe, Goku perdió por un momento el equilibrio y se fue de frente más de lo que debía, Shu aprovecho el momento y aceleró el robot a su máxima velocidad e impactó de frente contra él, ahora estuvo seguro de que lo golpeó bien, pues el rostro de Goku, quedó adherido al cristal por unos momentos, hasta el momento en que Shu detuvo sui robot y Goku fue a estamparse contra las rocas del lugar.
Goku se levantó como si nada le hubiera pasado, Shu estaba seguro de que ese ataque al menos le causaría un gran daño, se equivoco.
- ¡Uff! Esos robots son muy poderosos, esta vez si me costará trabajo destruirlos – le comento con cara de duda Goku a Shu, este sintió su enfado hervir nuevamente y atacó de nuevo.
Mientras tanto, Kuririn se había percatado que la persona dentro del robot que tenía enfrente… ¡era mujer! Había pensado que todos los enemigos de ese día eran hombres, pero el sexo de su oponente le dificultaba todo, jamás antes se había atrevido a pelear contra una mujer, y no se sentía muy seguro de querer hacerlo, sin embargo, ella no dudaba en atacarlo con todas las fuerzas que disponía su robot.
Difícilmente, Kuririn esquivaba los ataques de Mai, ella, se encontraba enardecida por qué él fue el primero en atacar. Ella ni lo conocía, ¿por qué había hecho eso? Bueno, después de todo, sus motivos ya no importaban, pagaría por su atrevimiento, Mai estaba decidida a hacerlo sufrir con la poderosa arma que tenía en sus manos, después ayudaría al Gran pilaf a derrotar a Goku y le daría todo lo que ella pidiese.
El puñetazo que lanzó contra el enano pelón, amigo de Goku, acertó bien en su lugar, Kuririn dio tres vueltas sobre su propio eje y después cayo, con ambas manos sujetándose donde el robot de Mai lo había golpeado.
Sin intención de detener su ataque, Mai dio un gran salto para caer y aplastar a Kuririn, al darse cuenta, Kuririn logró escapar aferrándose al suelo a su paso hasta con las uñas, después de que Mai cayó, Kuririn se giro para no perderla de vista, y ella ya estaba corriendo hacía él a toda velocidad. Con un nuevo puñetazo de parte del robot, que dio de lleno en su barbilla, Kuririn fue arrojado a unas de las rocas apiladas del lugar.
A diferencia de Goku, Kuririn presentaba un gran daño, ahora sus ropas estaban rasgadas, en ambos brazos tenía rasguños y cortaduras, además de que el ojo izquierdo comenzaba a cerrársele.
"Esto no es bueno" pensó, sujetándose el brazo derecho con la mano derecha a la altura del hombro, donde sentía un terrible dolor. Debía comenzar a defenderse, sin importar que su oponente fuera mujer, de lo contrario, moriría en ese lugar.
Después de varios minutos de lucha, por fin Shu había doblegado a su oponente, Goku ahora presentaba demasiado daño en todo su cuerpo, sin duda los robots de aquel científico eran muy poderosos y con ellos había logrado
« Solo »
Lo que no habían podido hacer con tres de los robots del Gran Pilaf.
Goku estaba cada vez más débil, era imposible que Shu… ese perrito chistoso, estuviera dándole esa paliza, además estaba solo, era sencillamente imposible, si ese robot tenía un punto débil, debía de encontrarlo pronto o terminaría muerto.
Decidió entonces atacar a Shu con todas sus fuerzas, las últimas fuerzas que le quedaban, sino lograba destruir a ese robot con esto, no lo haría con nada.
Lentamente, Goku separó los pies y dobló las rodillas, quedando aproximadamente a la mitad de su estatura, concentró todo su "ki" entre sus manos, las cuales las llevó hasta su espalda, como si sujetara un balón invisible, miró fijamente a Shu: su objetivo.
- ¡KAAAAA!
La energía concentrada entre sus manos se incrementó en gran medida
- ¡MEEEEE!
La vena de su sien se asomó un poco para saludar al mundo lleno de rocas que los rodeaba, se le notaba el pulso, sin duda concentraría todo su poder en este ataque.
- ¡HAAAAA!
Shu se dio cuenta de lo que estaba haciendo y el terror llegó hasta él, recorriendo su pequeño cuerpo como una enorme ola que derriba a una pequeña balsa en medio del mar.
- ¡MEEEEEE!
Era demasiado tarde para huir, eso lo comprendió Shu cuando el mundo a su alrededor comenzó a moverse en cámara lenta. A su derecha, Mai golpeaba frenéticamente al enano pelón, ¿quién era él? ¿Sería acaso amigo de Goku? Si, tal vez, detrás de Goku, se veía a un sujeto idéntico a él, luchando contra el sujeto vestido de rosa, al parecer este último estaba teniendo un poco de dificultades contra ese doble de Goku. A su izquierda el Gran Pilaf peleaba a la par contra el sujeto verde, su rostro se le hacía conocido, pero no lo recordaba del todo.
- ¡¡¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
El grito de Goku saco a Shu de sus pensamientos, además una inmensa luz venía hacia él en forma de esfera, ahora estaba perdido, esa energía era mucho mayor a cualquiera que se hubieran enfrentado, tenía miedo, miedo de morir en ese lugar, nunca había creído que Goku fuera una mala persona, pero ahora su opinión había cambiado, iba a matarlo, cruel y despiadadamente. Lo único que logro hacer antes de que aquella inmensa energía lo golpeara fue colocar ambos brazos del robot frente a él, no sabía por qué, no le vio caso pues moriría en ese momento y ni el Gran Pilaf podría salvarlo.
Por un momento, todos dejaron de golpearse contra su enemigo y miraron atónitos lo que Goku estaba haciéndole al pobre de Shu. Kuririn se dio cuenta que ese Kame-Hame-Ha, era mucho mayor que el que lanzó en el último torneo de artes marciales contra Piccolo, Piccolo noto lo mismo, se dio cuenta que a su técnica nueva, le faltaba mucho para llegar a ser tan poderosa como para eliminar a Goku. Bardock por su parte, se decepcionó del poco poder que esa esfera tenía, hasta el más débil de los guerreros de clase baja superaba esas energías, pero sin duda, Kakaroto llegaría a ser mucho más fuerte.
Tao Pai Pai, Pilaf y Mai, se sintieron aterrados por el grandioso poder de Goku, el pobre de Shu… sin duda lo extrañarían, pero pronto se unirían a él en el otro mundo.
Después del enorme Kame-Hame-Ha de Goku, una gran columna de polvo y humo apareció en el lugar, cuando el viento se la llevó… Goku, Kuririn, Piccolo y también Bardock, miraron aterrados que al robot no le había pasado absolutamente nada, estaba ileso, y si ese poderoso Kame-Hame-Ha no le hacía ni un solo rasguño a los robots, nada lo haría… éste era al final.
