My Son
IX
Bardock impidió que el mundialmente famoso asesino Tao Pai Pai golpeara a su hijo, pues ese golpe pudo haberle causado un gran daño. A pesar de que Goku era muy fuerte, para los habitantes de la tierra, un saiyan de clase baja como Bardock lo veía como un fracasado, su nivel estaba tan poco desarrollado, pero eso no le preocupaba por el momento, lo que vino a hacer fue a protegerlo, no a criticarlo.
La pelea entre Bardock y Tao Pai Pai era mucho más espectacular que cualquiera de las otras cuatro que se llevaban a cabo simultáneamente en el campo de batalla, los golpes que ambos se propinaban retumbaban como el eco del sonido en una cueva vacía, la pelea estaba bastante pareja, sin embargo Tao Pai Pai apenas estaba calentando los pequeños motores de su cuerpo mecánico.
Bardock no soportaría mucho peleando contra Tao mucho tiempo, a pesar de que su entrenamiento como saiyan había consistido en la conquista de muchos mundos con especies muy variadas y muy poderosas también. El dispositivo implantado en el cuerpo de Tao Pai Pai, le hacía tener una leve ventaja sobre su oponente, y está crecía a medida que Bardock se agotaba, lo cual, ya no le ocurría al mundialmente famoso asesino Tao Pai Pai.
Jadeando por el cansancio, Bardock se alejó un momento de Tao para recuperar el aliento, tenía que idear una estrategia para derrotarlo, no sería fácil, pero tampoco era imposible. Antes de que pudiera pensar en algo, Tao ya estaba corriendo hacia él a una gran velocidad, con el antebrazo lo golpeó en el cuello y lo arrastro unos cuantos metros hasta estrellarlo contra un conjunto de piedras, lo dejó clavado en estas con sus extremidades estiradas y lo golpeo de manera salvaje, como momentos antes Piccolo había golpeado a Goku.
Los golpes metálicos de Tao, lastimaban gravemente el cuerpo de Bardock, que en un intento desesperado por zafarse, dirigió toda su energía a la punta de su dedo y con este apuntó a uno de los ojos de Tao Pai Pai, el cristal rojizo que cubría el giroscopio en la cuenca del mundialmente famoso asesino se hizo añicos por el golpe recibido, entonces dejo de golpear a Bardock.
Lastimado gravemente, Bardock cayó de rodillas, apenas lograba sostenerse en pie, pero seguiría peleando, sin detenerse hasta eliminar a su enemigo, su orgullo de saiyan no le permitía darse por vencido y aprovecharía la oportunidad, mientras Tao se quejaba lastimeramente del dolor que le había ocasionado en el ojo derecho.
Concentrando en sus puños poca de la energía que le quedaba, Bardock atacó sin piedad a Tao Pai Pai, decidido a terminar con él. Antes de que llegara a donde el asesino se encontraba, la tierra bajo sus pies comenzó a temblar y perdió por unos instantes el equilibrio, se detuvo para buscar la razón de aquel fiero temblor y miró a Kakaroto, concentrando en sus manos una cantidad muy grande de energía, con los ojos llenos de furia y listo para atacar al robot frente a él que parecía morirse de miedo.
Fue entonces que Goku lanzó ese poderoso Kame-Hame-Ha, sin duda una técnica increíble, después de todo su hijo no era tan débil. La energía impactó directamente contra Shu y no habría forma de que sobreviviera a eso, así que una sonrisa de alegría y satisfacción se dibujó en los labios de Bardock, quien miraba muy atento, como todos los demás el resultado del ataque de Goku.
Piccolo se enfrentaba contra el pequeño extraterrestre, cuando el sujeto que se parecía a Goku ataco al que se vestía de rosa, él decidió que se vengaría por el trato que ese maldito le dio, decidiría olvidar por un momento a Goku, pues en parte, ya estaba un poco satisfecho por la golpiza que le había dado momentos antes, antes de que todos estos molestos estorbos llegaran.
Sujetó al robot que potaba a Pilaf por un brazo y lo arrojó lejos, para que no intentara atacar a nadie más que no fuera a él, quería que el enano se concentrara en él y en nadie más, si se distraía podría aprovechar la oportunidad de atacarlo, pero no quería derrotarlo de esa forma, quería vengarse de él de forma que no hubiera duda de quien era el más poderoso de ellos dos.
Los golpes de Piccolo, todos ellos acertaban directamente contra el robot de Pilaf, lamentablemente ninguno de ellos tenía el efecto que Piccolo deseaba, la coraza del robot era demasiado resistente, y Pilaf a cada momento que pasaba controlaba mejor el robot, por lo que se estaba haciendo más hábil, fuerte y rápido para pelear, y eso, le causaba muchos problemas a Piccolo.
Pilaf decidió entonces que era su turno, y golpeó a Piccolo repetidas veces, su oponente verde muy poco podía hacer para defenderse de los ataques del mariano, este era su momento y lo disfrutaba enormemente, aunque le hubiera gustado más que su oponente fuera Goku, demostrarle a alguien lo poderoso que era su robot, lo malo era, que le hacía falta un buen misil.
Con un fuerte golpe, Piccolo fue alejado de Pilaf, logró recuperarse pronto y viendo que el marciano no fue por el, estiró su brazo hasta llegar a él, Pilaf se asombró demasiado y por un momento no supo que hacer. Piccolo sujetó una de las piernas del robot y jaló de él, haciendo regresar su brazo a la normalidad, con el otro, dio un fuerte golpe en el cristal del robot, lo dio con todas sus fuerzas. Su puño impactó directamente, y con su fuerza y con la velocidad que su brazo había regresado, logró por fin hacerle una fisura, muy pequeña al cristal reforzado del robot, el precio por esto, fueron dos huesos rotos de la mano, lo cual le incapacitó dos de lo cuatro dedos de su mano.
Pilaf salió despedido hacia una montaña de rocas y quedó sepultado por ellas. Después de un par de minutos, se levanto quitándose piedras de encima, y sacudió el polvo de su robot con unos leves golpecitos en este, provocando que la furia de Piccolo aumentara.
Decidió entonces que era el momento de probar su nueva técnica, estaba guardándola para eliminar a Goku, pero la situación ameritaba el uso adelantado de la técnica. Comenzó a concentrar su "ki" en la punta de sus dedos, colocados en su frente, pero entonces un temblor bajo sus pies le hizo perder la concentración. Miro en dirección donde estaba ese enorme "ki" y era Goku, quien se preparaba para hacer su mejor técnica, todos lo miraban expectantes, por ese leve momento, las batallas se detuvieron y todos los ojos en el lugar estaban concentrados en él.
Goku lanzó su Kame-Hame-Ha y el pobre frente a él lo recibió directamente, no había nada más que hacer por el pobre que se encontraba dentro de ese robot. Cuando la nube de polvo se despejo, el terror invadió todo el cuerpo de Piccolo, al pequeño robot no le había sucedido nada en absoluto, ¿acaso eran indestructibles? Ni él mismo hubiera podido haber recibido ese poder y salir ileso como lo había hecho ese maldito robot.
Goku no podía creerlo, el Kame-Hame-Ha lo había lanzado con todas sus fuerzas, por primera vez no le había interesado lo que le ocurriera al pobre dentro de este, y de nada había servido. Atónito, mantenía sus manos en la posición en la que habían quedado después de haber lanzado su poder, estaban perdidos, jamás se había rendido, pero oponer resistencia ante este enemigo que era imposible de lastimar, era completamente inútil.
Derrotado y con su espíritu de pelea por los suelos, Goku cayó de rodillas ante la mirada atónita de Bardock, Kuririn y Piccolo. Ahora todo dependía de ellos tres, pues Goku había perdido completamente los deseos de pelear, era toda una vergüenza, haber viajado tanto tiempo y tan lejos solamente para ver a un hijo rendirse ante un enemigo poderoso, Bardock consideraba que ya no había razón para intentar salvarlo, si el sujeto de rosa quería matarlo, ya no le importaba defenderlo, ahora, solo tenía un hijo.
Piccolo sintió hacía Goku una enorme repugnancia, ¿cómo era posible que estuviera tan obsesionado por derrotar a un cobarde como él? Esto era inaceptable, después de terminar con el marciano y con todos los demás destruiría al mundo, o lo que pudiera sin prestarle atención alguna a ese maldito cobarde.
Kuririn… a Kuririn se le llenaron los ojos de lágrimas, desde que conoció a Goku, él nunca se había dado por vencido, siempre se esforzaba más y más, sin importar que tan grande fuera el reto frente a él, siempre lograba superarlo, ¿qué le estaba pasando en esta ocasión? Dentro de él, Kuririn sentía un inmenso abismo lleno de tristeza, ¿cómo le contaría de esto al maestro Roshi y a los demás?
No, no le contaría a nadie, ayudaría a Goku en ese momento a recuperar la confianza en sí mismo y juntos, acabarían con todos ellos… o morirían en el intento.
- ¿Qué habrá sucedido con Goku? – recapacitaba una muy enfadada Chichi fuera de su casa, ante la vista del pequeño Gohan – De seguro se fue con sus amigos o ya se quedó dormido en ese lugar, quédate aquí Gohancito, iré a buscarlo y me va a escuchar.
