Título:TiLa Yester
Autora: Orhen Shiy
Summary!FiC SlAsH!Ua! Un secreto ocultado a la sangre; un pasado que no se quiere recordar... El Salvador está desaparecido. Un hombre de treinta y tres años, moreno y de ojos verdes... el embajador Alan Chardeville oculta algo.
Capítulo tres
-¡Profesor Chardeville! –se oyó un grito en el Gran Comedor, justo al entrar el profesor Chardeville de la Yester University de Bélgica.
En cuanto se había despertado y levantado a los niños se habían dirigidos, guiados por Draco Malfoy profesor de Aritmancia, hacia el despacho del director. Ni Larissa ni Henry le habían dirigido la palabra, siquiera unos buenos días. Le habían ignorado completamente y cuando Draco Malfoy había llamado a la puerta de Alan, ambos le habían saludado y sin mirar atrás, habían comenzado a caminar. El comportamiento de los niños le produjo cierta incomodidad a Draco, pero Alan había negado con la cabeza y tranquilizado a Draco; después de todo, les daría clases.
Mientras recorrían Hogwarts hasta el despacho del director, Alan había conversado con Draco sobre el colegio, las cosas que habían cambiado en los últimos años y cosas por el estilo. Draco Malfoy intentó sonsacarle a qué generación había pertenecido, cuantos años tenía o cualquier cosa que le pudiera indicar en qué curso estuvo en Hogwarts mientras él estudiaba. De sobra está decir que Alan no soltó una sola palabra. Sonreía y negaba… y sobre todo frustraba a Draco.
Larissa y Henry habían ido hablando en voz baja todo el trayecto, casi como discutiendo. Los dos se habían guardado lo suficiente como para que su padre no les escuchara, así que Alan no sabía de qué hablaban.
En cuanto subieron al despacho de Albus, habían comentado los tres adultos asuntos del Colegio durante unos minutos. Albus había estado muy amable y Alan ligeramente perdido en sus pensamientos; ese despacho le traía tanto recuerdos… Al final, Albus había insistido que le dejaran a solas con Larissa y Henry para seleccionarlos; ni Draco ni Alan habían tenido palabra en el asunto, pues se vieron literalmente hechados por la fuerza.
De vuelta al Gran Comedor caminaron lentamente; nadie les esperaba, se estaban cayendo bien y además ambos se habían levantado batante temprano. Seguramente el Comedor estaría vacío en su mayoría.
Y justo tras entrar por la gran puerta que franquea la salida del salón, ambos habían oído un grito llamando a Alan. En efecto, el Comedor estaba casi todo vacío; solamente había gente en las mesas de Slytherin y Ravenclow.
Alan había levantado la mirada y había visto a una muchacha de uno o dos años menos que estaba sentada a la mesa de los profesores. Sonrió ampliamente y se acercó a ella mientras ésta se levantaba:
-¡Dawn! –rió y se acercó y la abrazó-. ¿Qué hacer aquí?
-Soy embajadora de la English University –sonrió Dawn. Después del efusivo saludo Dawn acompañó a Alan y a Draco a la mesa. Se sentaron los tres en una esquina y comenzaron a charlar mientras desayunaban.
-¡¡Embajadora!! –se sorprendió Alan y ella sonrió inocente-. ¿Sabes? Todavía estoy esperando una carta prometida…
-¡Dios! –se horrorizó ella e inmediatamente tanto Draco como Alan se comenzaron a reir ligeramente-. ¡Se me olvidó por completo! Es que de repente me empezaron a salir trabajos, encargos, gente, los alumnos, los profesores, las clases… ¡Lo siento, de verdad!
-Tranquila, tranquila… ¿Porqué aceptaste el puesto en la English University si te habían ofrecido uno en la Yester? –preguntó Alan curioso bebiendo su zumo de calabaza.
-¿Te ofrecieron un puesto en la Yester y elegiste uno en la English University? –se horrorizó Draco, más bien simulando el horror.
-Sí –dijo orgullosa Dawn-, la Yester no lo tiene todo: te pierdes en las bibliotecas, es enorme, hay miles de personas, tiene una enseñanza ligeramente muggle (no es que tenga aversión por los muggles, si no más bien que yo soy hija de muggles y no necesito esa enseñanza), te tropiezas con la gente en los cambios de clase…
-¿Por eso no elegiste la Yester¿Por la gente que te empuja en los cambios de clase? –preguntó Draco levantando una ceja.
-¡Oh, no! –rió ella-. ¡Fui a la English por que así enseñaba en lejos de este demonio metido en el cuerpo de un inglés! –señaló a Alan.
-Oye, que yo no tuve la culpa de… -se quejó Alan. Ella sonrió y miró a Draco.
-Conocí a Alan el primer curso que hice en la Yester –interrumpió y explicó Dawn-. Y bueno, las cosas suelen pasar… y me enamoré de un profesor; un compañero y uno de los mejores amigos de Alan. Se lo expliqué a Dan (el profesor) y el se negó; demasiadas cosas estaban entre nosotros dos. Reconoció que me apreciaba, que me quería, pero que no me amaba… Tenía las suficientes buenas notas y recomendaciones como para saber que cuando acabara la Universidad me ofrecerían el puesto de profesora en la Yester. Dan se enteró y no quiso que lo hiciera. Todo esto sucedió en el segundo curso que hice. A finales de 2º murieron mis padres –cambió radicalmente de tema y Draco se preguntó por qué le contaba eso-. Yo estaba destrozada, como es normal en estos casos. Cuando llegó el verano me di cuenta de que la economía de mis padres que me dejaron en herencia no era lo suficiente como para comprarme los libros y la beca que tenía justo había expirado. Dan se comprometió a pagarme la carrera, todavía hoy se lo agradezco de corazón.
-Dawn…
-Cuando acabé y me ofrecieron el puesto en la Yester pensaba aceptar para estar más cerca de Dan; pero el me encaró y me dijo que no era posible nada de lo que quería. Más tarde me enteré que por culpa de Alan Henry Chardeville había sucedido todo; según me contó.. alguien, Alan había hablado con Dan y le había hablado y le había convencido de que era lo que tenía que hacer, que no le convendría nunca esa relación y no se cuántas cosas más. Y bueno, al final me fui a la English y no volví a saber de Alan hasta hace unas semanas –concluyó ella, mirando fijamente a Alan mientras Draco se extraña por su falta de rencor.
Alan no la había vuelto a mirar y seguía comiendo como si la cosa no fuera con el, cosa que a opinión de Draco era así. Sabía que Dawn había contado esa historia para recordarle algo a Alan, pero no sabía qué. Tampoco es que fuera su asunto.
-¿No opinas nada? –dijo ella.
-Nada –negó con la cabeza Alan muy seguro de si mismo.
-Lo que me esperaba –sonrió ella y miró a Draco de nuevo-. Cuando se enfada o está frustrado es así de soso, pero tan seguro de sí mismo. Solo te digo que cuando estés con el no le hagas perder la paciencia: no es agradable. O -dijo algo distraída-, si está enfadado por algo, directamente no le hables.
-No, si quieres habla de mí como si no estuviera aquí –dijo irónico Alan, de repente. Ella sonrió y quiñándole un ojo, le abrazó cariñosamente.
-Oooh, no digas eso… -sonrió muy abiertamente-. Sabes que siempre serás mi profe preferido.
-Ya, ya…
-Alan, qué es lo que enseñas en la Yester? –preguntó repentinamente curioso Draco.
-Depende –se encogió de hombros-. Normalmente doy clases de Ciencia Mágica y de Filosofía; ambos mágicos. De vez en cuando sustituyo a otro profesor o doy clases particulares a alumnos especialmente aventajados –se encogió de hombros.
-Merlín… ¿y en qué estás licenciado? –preguntó Draco, casi alzando una ceja.
Ciencia mágica era muchísimo peor que Historia De la Magia; y Filosofía mágica era terriblemente compleja. Lo sabía por experiencia pues las había cogido como optativas en la Academia de Aritmancia. Y también sabía que era prácticamente imposible conseguir el título para enseñar Ciencia y Filosofía Mágicas, pues tal carrera no existía entre la Comunidad. Te daban la licenciatura si tenías un currículo excelente y varios méritos en el tema.
Y, al fin y al cabo, en el mundo apenas había cinco personas capacitadas para enseñar ambas asignaturas, pues la licenciatura las daba juntas; una de ellas, Albus Dumbledore. Los demás usualmente preferían la intimidad; la comindad solo conocía la pura estadística. Era… casi como un premio Novel o algo similar, pero en el mundo de la magia. No exactamente… pero algo parecido. esencialmente en el sentido de la importancia.
Alan se empezó a reir, y poco después Dawn lo hizo en una intensidad algo más baja. Draco estaba anonadado y finalmente, al verse ignorado, alzó una ceja dignamente.
-No sabes cuantas gente querría saberlo–se rió Alan-. Y no se lo he dicho a nadie... –comentó mientras sonreía ligeramente.
De repente se le ocurrió mirar al Gran Comedor y vio que solo quedaban diez minutos para comenzar las clases. Algunos alumnos ya se estaban levantando de sus asientos.
-¿Por qué tardan tanto? –se preguntó Alan en voz baja.
-¿Lara y Harry están aquí? –preguntó sorprendida Dawn. Alan la miró sospechosamente y asintió lentamente. Ella se rió-. ¡Te van a hacer la vida imposible!
-Ya comenzaron… No sé por qué tuvieron que sacar semejante carácter… -negó con la cabeza-. De todas formas ya deberían estar aquí.
-Albus les estará dando una charla marca registrada Dumbledore –bromeó Draco.
-Eso es lo que temo –suspiró, haciendo sonreír a Draco y Dawn.
-No creo que sea para tanto… -sonrió Dawn.
-¡Oh, no¡Tú no conoces a Albus! Cuando estaba en Hogwarts me seguía a donde fuera, aunque tardé años en enterarme –recordó Alan ligeramente nostálgico, pero también con un aire algo indignado-. Estoy seguro de que estará encima de ellos todo el tiempo….
-Lo que tu temes es que les cuente algo que tú no les contaste –dijo Dawn levantando una ceja.
El la miró largamente y finalmente la ignoró. Dawn abrió la bocae iba a hablar, pero Alan se libró de escuchar su recriminación cuando las puertas del Gran Comedor se abrieron de par en par dejando paso a Albus Dumbledore. Seguido, eso sí, de dos muchachos que nadie había visto la noche anterior.
-¡Escuchadme todos! –dijo en voz alta para el Gran Comedor sin seguir más allá de la puerta-. Dos alumnos entrarán nuevos a Cuarto Año; espero que les recibáis como se merecen. Son Larissa Chardeville y Henry Chardeville. Ya han sido seleccionados; Larissa Chardeville fue asignada a Slytherin y Henry Chardeville a Griffindor. ¡Prefectos de Quinto! –llamó Dumbledore. En apenas un minutos los cuatro prefectos de ambas casas estaban ante el-. Enseñarles todo lo que deban saber sobre Hogwarts y dadles el horario completo.
Después de esto, cada uno de ellos se puso a charlar con los prefectos de su casa. No le miraron un solo segundo, aunque no todos ignoraron que el nuevo adulto de la mesa de profesores se parecía mucho a ambos. Alan miró a Albus, que apenas había esperado para volver a salir del Comedor con prisas; estaba seguro de que Albus ya esperaría una visita suya en cuanto tuviera tiempo. Negó con la cabeza y McGonagall comenzó a meterles prisa a los alumnos de su casa. Snape no estaba y por lo tanto los Slytherins seguían casi en su mayoría en sus sitios. Ravenclows apenas había cuatro o cinco que ya estaban recogiendo sus cosas y los Hufflepuffs… bah, pasaban desapercibidos.
-¿No vas a llegar tarde a clases, Draco? Aritmancia está muy lejos…
-¿Hiciste aritmancia? –dijo rápidamente Draco, pues los que hacían Aritmancia eran realmente pocos.
-No –rió Alan negando-. Pero una amiga sí. A veces la íbamos a esperar a que saliera.
-Entonces hiciste adivinación –se resignó Draco. Alan rió de nuevo.
-Pero solo hasta quinto. No soportaba a esa bruja… -negó con la cabeza. Dawn los miraba divertida.
-Entonces hiciste o Runas Antiguas, Duelo o Economía Familiar Mágica… -entrecerró los ojos-. Dudo que hayas hecho la última pues solo van las chicas….
-Quizá –se encogió de hombros con una sonrisa que Draco no pudo identificar-. Bueno, tengo que irme, chicos… ¿comemos juntos? –preguntó Alan; al parecer ya consideraba a Draco algo más que un simple conocido, lo que le hizo pensar al rubio que sí habían coincidido en Hogwarts.
Alan sabía perfectamente que Draco iba a hacer lo imposible para averiguar quién era en realidad: sería capaz de estudiar todos los anuarios posibles con tal de saberlo y Alan lo sabía. Draco sabía que Alan lo sabía. Lo que Draco no sabía era que al Alan saberlo no lo tendría tan fácil… cosa que no evitaba que ambos supieran que a la larga sí se acabaría enterando.
-Claro –dijo Dawn asintiendo. Draco hizo lo mismo y siguió comiendo.
Alan siguió su camino hasta las mazmorras, hasta justamente el aula de Pociones. Sabía que Severus Snape tenía clase, pero no podía esperar. Era un asunto importante y más de uno le daría las gracias por salvarles de la primera clase de pociones del curso. Sonrió recordando sus propios tiempos en la mazmorra… ¡Qué de cosas habían ocurrido!
En un par de minutos llegó a la puerta y tocó. Oyó algo parecido a un gruñido en un silencio sepulcral y medio segundo después oyó un "¡pase!". Empujó la puerta y se asomó.
-¿Puedo hablar con usted un momento, profesor Snape? –preguntó Alan esperando una respuesta.
Se dio cuenta de que Issa estaba en aquel momento en esa clase. Le ignoró completamente, siguiendo con su poción, así que no tuvo nada que hacer en ese momento.
-¿No sabe que es de mala educación llamar a los profesores en medio de las clases? –inquirió Snape levantando una ceja, como recordándole viejas ocasiones. Los muchachos, todos, le miraron extrañados: ese no era el carácter de su profesor de pociones.
Alan sonrió.
-Sé que no tendrá problemas para esperar un rato, señor Chardeville –ante esto prácticamente toda la clase se giró para mirarle al contrario que Severus, que le dio la espalda.
-Y luego me pondrá otra excusa –bufó Alan-. Sabe que le seguiré durante todo el día y ahora ya no le puede descontar puntos a Griffindor –sonrió con soberbia.
-No, eso es verdad… -entrecerró los ojos. Se giró a los alumnos y dijo, antes de salir-: No quiero oír el vuelo de una mosca desde afuera. Quien no esté en su sitio cuando vuelva serán 50 puntos menos para la casa; me da igual cual sea –sentenció.
Una vez fuera…
-No deberías interrumpir mis clases, Chardeville –advirtió Snape-. Y menos dejarme en ridículo.
-A ti ahora no te importa el ridículo –rió Alan-. Mucho cambió desde que me fui, hace ya tanto.
-El tiempo lo cambia todo; hasta a las personas –dijo Severus.
-Apuesto a que has dicho esa frase más veces de las que pudieras contar –aseguró Alan. Severus sonrió levemente y le contestó; parecería mentira su relación para cualquiera que les hubiera visto en el colegio, en su época de estudiante. Sin embargo, como Snape había dicho, el tiempo lo cambiaba todo.
-Sí…
-¿Qué tal estáis? –preguntó Alan sonriente.
-Muy bien. En cuanto él sepa que estás aquí me va a matar; a mí y al resto del profesorado –asintió mirándole divertido-. Y también a ti por no estar aquí en uno de los momentos más importantes de su vida… y de la mía.
-¿Qué ocurrió? –dijo, poniéndose serio un momento, creyendo que era algo muy importante y grave. Severus sonrió completamente, feliz por lo que iba a decir.
-Tuvimos una hija –dijo repleto de felicidad-. Quiso nombrarte su padrino y no pude refutarle. Se llama Anaelise Snape y fue el quien la llevó. Se quedó en estado poco después de que te fueras –se encogió de hombros, al sentir la mirada acusadora de Alan-. Está en Cuarto, junto con tus hijos. Y creo que el también te matará cuando se entere de que no le dijiste nada.
-¿Slytherin? –inquirió, mientras que Severus asentía.
-Estaba en la clase que acabas de interrumpir –dijo asintiendo-. Le pido que comamos juntos y te vienes…
-Quedé para comer con Draco y Dawn, la embajadora de la English –dijo antes su mirada interrogativa-. ¿Qué te parece a la cena? –le preguntó.
-Perfecto –asintió sonriendo-. Le digo que estás aquí a…
-No –le interrumpió Alan rápidamente-. Todavía no. Tengo que hacer unas cuantas cosas antes de decirle nada a nadie; ya tengo a varias personas intentado averiguar quién soy… no tardaremos mucho. Lo entenderá cuando lo sepa. Bueno, me tengo que ir yendo, Severus… ¿qué te parece a las siete? –preguntó, mientras Severus asentía.
-¿Qué te parece si vamos a Hogsmeade? Acaban de abrir un restaurante hace poco. A Elise le encanta… -sonrió Severus.
-De acuerdo, pero pago yo –declaró.
Se despidió y comenzó a andar hacia sus habitaciones. Justo cuando llegaba a la esquina del pasillo, pudo oír que Hufflepuff había perdido como unos cincuenta puntos… Sonrió, sabiendo que durante tres meses estaría en su antigua casa, en su antiguo hogar…
Fin capítulo tres
Título: TiLa Yester
Autora: Orhen Shiy
Summary!FiC SlAsH!Ua! Un secreto ocultado a la sangre; un pasado que no se quiere recordar... El Salvador está desaparecido. Un hombre de treinta y tres años, moreno y de ojos verdes... el embajador Alan Chardeville oculta algo.
NoTa: Vale, vale... xD Sí, seguir voy a seguir la historia, y de hecho se me está ocurriendo un fic del universo TiLa Yester situado en cuando Alan sale de Hogwarts y conoce a ---- xD pero eso ya lo iréis viendo. Creo que en cuanto vaya a ir acabando el fic empezaré a subirlo, pero como no tengo ni la mitad del fic planeado, pues no tengo ni idea de qué será de él P. Juss... iba a decir algo y no me acuerdo ¬¬... Bno, otra cosa, que siento el retraso y todo eso, pero entre que me despisté, no pude conectarme casi nada a internet y que me están comenzando los exámenes... pues eso, que no tengo excusa verdadera xD Pensé en subir dos capítulos seguidos, así como compensación por haber tardado un mes (no miré la fecha de la última actualización, pero por ahí debe de ir... :S) pero no he escrito casi nada más del fic desde donde lo dejé y prefiero tener un pequeño resguardo...
Bno, muchas grax por los R&R's y espero que guste este capítulo.
Bss
Orhen Shiy
Desafío: He pensado que podía poner un desafío en el fic. Se trataría de que hago una pregunta y quien la acierte en cuanto salga esa respuesta en la historia le dedico el capítulo y le envío un capítulo especial no publicado, seguramente del fic alternativo que estoy preparando y que no voy a publicar en bastante tiempo. Bueno, no es mucho, pero esto es solo diversión. Vamos a ver, la pregunta:
- ¿Quién es el otro padre de Issa y Harry?-
Se puede decir "es este personaje", "es este otro", pero también "es el primo de este de aquí" o el hijo que este personaje tuvo fuera del matrimonio" o lo que se os ocurra... incluso "es un personaje original", en el caso habría que poner la supuesta relación que le llevó a conocer a Alan, a tener hijos y todo eso. Se me ocurrió por que ya me preguntaron si "al personaje" era el padre, y esto lo vi hace tiempo, pero no me acuerdo en qué fic...
Podéis dar una respuesta por capítulo, variándola si queréis, manteniéndola si os apetece. Hasta que aparezca el capítulo donde se dice quién es el otro padre de Issa y Harry; y hasta ese momento no diré si estáis equivocados o no. Eso es todo y espero que participéis xDD ¡¡Suerte!!
