Título: TiLa Yester

Autora: Orhen Shiy

Summary!FiC SlAsH!Ua! Un secreto ocultado a la sangre; un pasado que no se quiere recordar... El Salvador está desaparecido. Un hombre de treinta y tres años, moreno y de ojos verdes... el embajador Alan Chardeville oculta algo.


Capítulo cuatro


Alan se había vestido y justo estaba por salir por el retrato cuando alguien entró a sus habitaciones. Negó con la cabeza mientras se colocaba la camisa; el visitante sonrió ligeramente y se sentó en su cama.

-Al mediodía te dije que cenaría con Severus y su hija… -le recordó a Draco, que estaba sentado en su habitación como Pedro por su casa.

-Ya... pero es que me he acordado de algo –chasqueó la lengua.

-Dispara que tengo prisa –le advirtió, cogiendo la chaqueta e intentando peinarse.

-Cuando nos dijiste que ibas a comer con Severus se me ocurrió algo… -comenzó Draco levantándose y acercándosele para hablar más claro-. Si ibas a comer con Severus eso quería decir que el te conoció cuando estabas en el Colegio –al ver que Alan no decía nada mientras se ponía la camisa y se ataba los zapatos, continuó-. He de reconocer que Severus en esa época era inaguantable con todo el mundo que no fuera Slytherin… cosas de la guerra –dijo todo con rapidez.

Alan ya se había acercado a la puerta y estaba cogiendo las últimas cosas. Momentos después salía de la habitación seguido de Draco, que parecía actuar como si le acosara. Ambos sabían que eso no era verdad, pero Draco estaba como emocionado.

-Por lo cual saqué en conclusión que estuviste en Slytherin… cosa a la que me opongo porque no tienes personalidad de Slytherin y lo menos que haces es pegar con esa casa. Además, alguien con las notas que debiste haber sacado tú habría destacado como alguien con traje de teletubbi en un entierro –se rió, seguido de Alan-. Fuiste un Ravenclow –afirmó rotundamente.

-¿Por qué piensas que fui a ravenclow? –inquirió Alan con una ceja levantada mientras recogía las últimas cosas y salía de su habitación, seguido por Draco.

-Alguien como tu no habría destacado tanto como en Slytherin o Griffindor –dijo seguro de si mismo.

-¿Y Hufflepuff? –dijo, casi riéndose.

-Entonces hasta el ministro de magia estaría aquí felicitándote –dijo con sarcasmo Draco, sin malicia-. Fuiste un raven –repitió.

-Quizá…

-¿Como que quizá¿Ni eso me lo vas a decir? –preguntó Draco, tomándose confianza y simulando enfado. Alan rió.

-Lo vas a tener que averiguar tú solito, Draco… -se rió de su cara.

-¿Cómo, si se puede saber¿Preguntando a cada persona con la que hablas si sabe algo de ti en tu estancia en Hogwarts? –ironizjó el Sly.

-Yo no he dicho eso… -sonrió, a punto de estallar en carcajadas. No recordaba que el rubio fuera tan gracioso.

Antes de que Draco Malfoy, Sly buscador de su antigua casa, pudiera decir algo, Alan ya había desaparecido por el pasillo. Se quedó con los ojos entrecerrados bastante tiempo hasta que se dio cuenta de algo… la sonrisa de Alan mostraba más de lo que decía. Sonrió para sí mismo y salió del pasillo rumbo a un lugar que posiblemente le diera la respuesta.

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-¿Pero por qué no puedo decirle nada a papá? –preguntó una chica morena de unos catorce años simulando estar enfadada, para que le dejaran hacer lo que quería.

-Antes tengo que resolver ciertos asuntos, Elise –recordó su padrino.

-Pero… ¡papá, convéncele! Si no le dice nada a papá luego éste se pondrá hecho una fiera… -se interrumpió al ver que ambos adultos soltaban una carcajada; frunció las cejas y siguió hablando, imperturbable- ¡y tú mejor que nadie sabes que pasará!

-Cariño… -acabó de reírse Severus ligeramente- esto es cosa de Alan. Si el quiere enfrentarse a tu padre… "hecho una fiera" –se volvieron a reír ambos-, es su problema. El lo sabe también perfectamente, Elise, y además acabará comprendiendo que no me puedo negar a algo que Alan me pidiera –le dijo a la chica.

-Pero… -insistió Elise.

-Elise, mi amor –dijo Alan, su padrino-, acabará por comprenderlo. Es importante que haga lo que debo hacer antes de decirle nada a nadie.

-¿De verdad? –alzó una ceja al puro y duro estilo Slytherin la chica Snape.

-El lo descubrió solo –levantó Alan las manos con inocencia señalando a Severus, que sonreía-. ¿Puedo confiar en ti para guardar el secreto de que estoy aquí?

-Claro… -suspiró resignada Elise, aceptando el abrazo de la joven adolescente-. Pero como cuando se entere papá de que estás aquí, estás obligado a decirle que me hechaste un imperius –dijo ella seria.

-¿Cómo sabes tu…? -se sorprendió Alan. Un segundo después calló; la mirada de Severus le decía todo.

-¿Acaso tú no le hablaste a tus hijos de las maldiciones imperdonables? –sonrió Severus con sorna, mientras Elise se quedaba prudentemente callada-. El que calla otorga…

Alan alzó una ceja y dijo:

-Aún hay mucha gente despreciable por el mundo… -suspiró con resignación.

-Es cierto –asintió Severus. Al pasar por las puertas de entrada a Hogwarts, ambos se quedaron en ellas charlando un rato-. Supongo que es la misma razón que la tuya la que me llevó a hablarle de todo el asunto a Anaelise.

-¿Vais a poneros ahora a hablar de la guerra? –dijo ella, simulando enfado-. Por fin he conocido a mi mítico padrino, ese Griffindor que es tan buena persona… ¿y lo único que se os ocurre es poneros a hablar de la guerra? –dijo anonadada.

-No… claro que no Elise –sonrió Alan acercándose a ella y pasándole un brazo por los hombros.

-¿Tienes algo que hacer mañana a la noche? –preguntó rápidamente la muchacha. Alan negó con la cabeza e iba a responder, pero Severus le interrumpió.

-Nada de desvelarse, que apenas comienza el curso –advirtió el profesor de pociones.

-Pero es que acabo de conocer a mi mític… -comenzó ella.

-Esas historias ya no valen –dijo su padre mirándola fijamente.

-Aún así –les interrumpió Alan Chardeville-. Esta semana no podría cenar con vosotros, Elise. Seguramente me pasaré las tardes fuera de Hogwarts o, en su defecto, encerrado en mis habitaciones –sonrió con un cansancio todavía no adquirido.

-¿Puedo ir a visitarte a tus habitaciones? –preguntó Elise entusiasmada.

-Claro que sí, pequeña –sonrió Alan-. Pero solo cuando hayas acabado los deberes y no tengas nada más que hacer –advirtió Alan.

-Claro que sí padrino –sonrió de forma angelical.

-Me pregunto de donde habrá sacado esa sonrisa… -murmuró Alan para sí mismo.

-Yo también me lo pregunto –dijo Severus sobresaltándole. Alan negó con la cabeza distraído, sonrió y pronto se estaba despidiendo.

Poco después ya estaba en sus habitaciones. Ni rastro de sus hijos. Ellos no tenían ni idea de lo que había pasado en el pasado con su otro padre para que él se comportara así… Y aunque le doliera, con mucha suerte no lo sabrían nunca…. Eso sí, con mucha suerte…

Poco a poco fue cerrando los ojos y se fue quedando dormido.

-¡¡¡¡¡¡¡Chardeville!!!!!!! –oyó un grito despertándole de golpe.

Se incorporó en la cama y miró a su alrededor, desorientado. Aún sin las lentillas puestas, podía saber quien era el animal que le había despertado al observar una mancha amarilla delante de el.

-¡Déjame dormir, maldito Malfoy! –gruñó Alan, dándose la vuelta.

-Quedan veinte minutos para que comiencen las clases –le dijo Draco. Alan ni se movió "¿Y a él que le importaba?"

-¿Pero tú no tienes trabajo aquí o qué? –dijo Draco enojado.

-¿Por qué tanto interés? –dijo Alan con la cabeza bajo la almohada.

Draco no dijo nada, pero una llama verde, muy a lo Slytherin se instaló en sus ojos. Si Alan los hubiera visto… más le hubiera valido salir corriendo.

-¡¡Aaahh¡Te mato, Malfoy, te mato! –gritó Alan sacándose de encima los miles de cubitos de hielo que Draco había hechizado encima de él. Lo que Alan descubrió entonces fue que el rubio se había escapado rápidamente y salido como un rayo de la habitación. Sí, claro que sí, ahora definitivamente le mataría.

Suspiró mientras se levantaba y se metía en el baño. El agua caliente era perfecta para esa época del año, además que el recuerdo de cientos de cubos de hielo hechizado mágicamente para enfriarlos y hacerlos aparecer sobre él le recomendaba esa preciada agua caliente.

-Pobrecito de ti, Draco Malfoy, pobrecito de ti… -gruñó para sí Alan, al que el pelo todavía le parecía frío al tacto.

En apenas quince minutos estaba entrando por la puerta del Gran Comedor. Todos se le quedaron mirando; su cara seria y sus cabellos mojados (N/A: se notaba que no era lavado, que sino no tiene sentido que le miraran así xD) llamaban la atención a cualquiera. Pocas personas, las más observadoras, distinguieron un extraño brillo en sus ojos… pero las demás, no; y esa podría ser la perdición para una de ellas.

-Buenos días, Alan –saludó Albus con una sonrisa-. No sabía que hubieras salido del castillo esta mañana –de reojo, ambos miraron como la tormenta seguía azotando el castillo. ¡Realmente perduraba, ella!

-No fue la tormenta lo que me dejó así, Albus –dijo, mandándole una mirada asesina a Draco que solo sonrió-. Fue lo mismo que me despertó y también lo mismo a quien las cosas no le saldrán bien en… bastante tiempo –notó por el rabillo del ojo como Draco alzaba una ceja sin creérselo. Bien, ya se lo creerá, pensó Alan.

-Vaya, nos levantamos rencorosos esta mañana¿no? –dijo Severus con un destello de humor, imitando aquel tono que usaba antaño.

-Quien sabe –se encogió de hombros mientras se sentaba a la mesa entre Draco y Dawn.

Una vez ocupó su sitio, cada uno volvió a sus propias conversaciones. Dawn se rió cuando se sirvió una extraña bebida con el color de la leche y cogía un trozo de pan alargado pero azucarado (N/A: bueno, no se entiende mucho… lo que bebe es horchata y el pan ese, son los fartóns. No sé muy bien dónde se toma, pero yo solo lo he visto en Valencia, y como Alan viaja tanto por España y Francia y a mi me gusta tantooo… xDDD Es una pena que aquí donde vivo no se tome ( ).

-No recuerdo un solo desayuno en el que no te tomaras tu vaso de horchata –sonrió ella medio perdida en los recuerdos. Rápidamente cambió de tema-. ¿Qué tal la cena ayer?

-Lo pasamos muy bien –dijo Alan, bajo la atenta mirada de Draco-. Conocí a Elise… es encantadora –sonrió y, un segundo después, añadió-, se nota que salió a su padre.

-Se nota que no la has visto cabreada –intervino Draco, que conocía a la pequeña muy bien- No tiene nada que ver con el más cabreado Severus que hayas conocido nunca; en eso salió a su otro padre…

-Todavía recuerdo a Remus… -suspiró nostálgico Alan sin darse cuenta-. Y Dios, la única que vez que se cabreó conmigo creí que no sobreviviría.

-Conoces a Remus, entonces –sonrió Draco contento de la victoria.

-Claro –no se acobardó-. Y también a Severus y a Elise y ellos no te dirán nada –sonrió esta vez triunfante.

-Claro, se lo dices a ellos y a mi no¿eh¿Que clase de… de… de persona eres tú? –fingió Draco incredulidad.

La risa de Dawn interrumpió la pantomima de Draco-: Estoy segura de que él no dijo nada; Severus le reconoció, al igual que Albus Dumbledore. A personas como esas no se les pasa nada; se enteran de todo.

-Lo conseguiré, ya verás que lo conseguiré –dijo Draco esta fingiendo una amenaza inexistente. Alan se rió pero no dijo nada.

-Bueno… volver a Inglaterra tenía que acarrear ciertas reacciones¿no? –le dijo Alan al aire.

Únicamente recibió una pequeña risa de Dawn.

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-Papá… ¿podemos hablar contigo? –escuchó Alan mientras buscaba un libro en su habitación.

Se dio la vuelta y vio a Larissa y a Harry en la puerta, parados seriamente. Dejó lo que tenía en la mano en la estantería mientras asentía y les decía que se sentaran en el sillón. Ambos se sentaron juntos y el se sentó solo en otro que había enfrente.

-Pues… Vosotros diréis –respondió Alan mirándoles fijamente.

-Papá… No somos unos niños –tomó Harry la palabra bastante serio-. Somos tus hijos, tú nos conoces mejor que nadie… Sabes que necesitamos saber sobre nuestro otro padre, queremos saber por qué no está aquí con nosotros, qué te hizo para que no quieras que sepamos ni siquiera su nombre.

-No… -negó suavemente Alan con la cabeza-. No ahora… No, Harry. No… no me pidáis que lo recuerde, no ahora…

-Papá –le llamó suavemente Harry. Su padre le miró por fin a la cara y le vio sentado junto a Issa, ambos mirándole atentamente, pero decididos-. No queremos ser egoístas, pero… lo que pasó no solo te afectó a ti.

-Queremos saber por qué somos como somos –intervino Issa-. ¡Por qué vivimos como vivimos! Es un derecho que es nuestro… -dijo más suavemente; sabía que el tema turbaba a su padre.

Alan se quedó en silencio, no contestó ni se movió un centímetro. Sabía que era su derecho, pero… ¡era tan difícil!

-Por favor, papá… nosotros queremos enterarnos por ti antes de que alguien de quien conoces diga algo o… ¡no sé! Pero queremos saberlo… -suplicó Issa poniendo una carita de perrito degollado.

-Escuchad bien esto, por que dudo que lo vuelva a repetir pronto –dijo algo debil Alan, haciendo un esfuerzo por sus hijos-. Cuando empecé a salir con vuestro padre, yo prácticamente había salido de Hogwarts. Lo conocí apenas ese verano, con dieciocho años… Él… vuestro padre tenía graves problemas en la guerra. Después de mi, creo que fue el segundo gran enemigo de Voldemort.

-Qué clase de problemas tenía? Bebía, se drogaba…? –le interrumpió Issa en un silencio de Alan. Su padre negó con la cabeza antes de responder.

-Cuando era pequeño se vio arrancado de las manos de su padre. No dudo de que él (su padre) mató a su madre en cuanto dio a luz –les dijo amargamente-. Su padre era un ser… cruel. No os imagináis cuánto: a mi me hizo la vida imposible e incluso trató de matarme. Alguien… alguien de la Orden del Fénix, un espía entre los mortífagos le arrebató de allí y de las manos de su padre biológico. Los que le conocieron y conocían su ascendencia jamás se fiaron completamente de él…

-¿Pero porqué? –se indignó Harry-. Él no se había criado con su padre, no tenía que ser así, como él.

-Lo sé. Pero su padre… -negó con la cabeza medio perdido en sus pensamientos-. Os aseguro que así fue; yo mismo al principio pensé que él era como su padre… sin embargo, descubrí que no era así. Fue muy rápido, un completo flechazo… -hizo una mueca que, solo si te fijabas mucho, podías descubrir en ella una media sonrisa.

-¿Y no se opusieron¿Nadie se opuso a lo vuestro? –preguntó Issa confundida. Su hermano, un segundo después, también asintió intrigado.

-Todo el mundo –afirmó con gran franqueza-. No pararon de decirme que no estuviera con él, que no me fiara, que era como su padre, que no era honesto… Yo me había enamorado de él¿sabéis? Os digo que todo fue muy rápido entre nosotros. Comenzamos a salir en agosto, y mis amigos lo ignoraron todo, confiando en que pronto descubriría cómo era él en realidad. Pero por fin, casi acabando el año, tuvimos una discusión. Todos nos arrepentimos más delante de nuestras palabras…. –negó con la cabeza, arrepentido ligeramente.

-¿Cómo se llaman? –preguntó su Issa nuevamente.

-Ellos eran Ron Weasley y Hermione Granger… creo que se casaron, no lo sé –se encogió de hombros-. Esa misma navidad rompimos todo cuanto nos unía y cada uno siguió su camino; todo lo que sé de ellos me lo contó Albus, Severus… la poca gente de aquí con la que mantenía el contacto. Ya digo –aclareció Alan ante la atónita mirada de sus hijos-, muchos me dieron la espalda por estar con él; yo era la esperanza del mundo mágico para acabar con Lord Voldemort, éste todavía no había sido derrotado y yo estaba "divirtiéndome con el hijo de un mortífago" –dijo imitando mordazmente un tono de voz desconocido para Harry e Issa.

-Espera… ¿Weasley¿Ese Weasley era castaño? –dijo rápidamente Harry.

-No… era pelirrojo –le contestó su padre-. Era Mione quien era castaña; ella era una forofa de la lectura y el estudio y él, pelirrojo como era, entusiasta del Quidditch y un maestro al ajedrez –sonrió un poquito al recodar a sus antiguos amigos-. ¿Por qué lo dices?

-Bueno… Johan Weasley está en nuestro curso y pertenece a Griffindor. Es muy superficial… -negó Harry con la cabeza; pero se apresuró a añadir al ver la mirada de su padre-. No le importa nada lo que piensen los demás de sus comentarios, es un estúpido… el primer día intentó que mi baúl estallase en llamas y cuando se enteró de que Issa estaba en Slytherin quiso que dejara de hablar con ella por culpa de su casa… Y sinceramente, no tengo ni idea de cómo llegó a cuarto, se equivoca hasta con el Wingardium Leviosa… -negó nuevamente con la cabeza.

-Es una pena… Estoy seguro de que Ron y Hermione no eran malos padres, pero ellos también tuvieron sus problemas después de la guerra –les dijo, lamentando la vida que había llevado Johan en el estado en que vivían sus padres-. Seguramente les conoceréis pronto… en cuanto se enteren de que estoy en Hogwarts. –negó disgustado ante ese pensamiento-. Pero que quede claro, Henry¡ni se te ocurra pelearte con Johan Weasley!

Su hijo desechó ese pensamiento con la palma de la mano y pronto se "olvidó" del comentario de su padre-: "Pero qué pasó luego de que tus amigos te dieran la espalda?"

-Continué enamorado de vuestro padre. Si hubiera sabido en ese momento lo que pasaría tiempo después… -negó con la cabeza sintiendo el dolor despertar en lo más profundo de su ser, un dolor dormido durante demasiados años.

-Papá… si lo hubieras sabido¿le hubieras dejado? –inquirió Issa, ya seria desde que comenzaron a hablar, inclinándose un poco hacia delante.

-Vuestro padre me hizo mucho dolor, hijos míos… confiaba plenamente en él, sobre todo después de haberme separado de mis amigos. Yo lo había dado todo por el, había dejado a mis grandes amigos por él y jamás creí que acabara haciendo lo que hizo… -dijo suavemente Alan-. Y sin embargo, a pesar de lo que me hizo sufrir, jamás me arrepentí de haber pasado lo que pasé con él; de haber vivido a su lado; de haber dejado a mis amigos; de vivir los momentos que viví con él… no. Nunca. Me hizo mucho daño, pero… A pesar de que sus sentimientos finalmente no fueran sinceros totalmente, yo le quise mucho… Jamás me arrepentiré, hijos. Y aunque lo hubiera sabido, no habría hecho nada; no lo habría creído; le amaba demasiado… Y que os quede claro –puso mucho énfasis en esa frase-, jamás me arrepentiré de haberos tenido.

-Papá… -comenzó Issa medio turbada.

-Os quiero mucho, jamás lo dudéis, pase lo que pase y me comporte como me comporte con quien sea. Sois mis niños… -sonrió ligeramente-, y si para teneros junto a mi tuviera que volver a pasar ese infierno siete veces no dudéis de que lo haría diez.

No dijeron nada… por que no hacía falta. Los tres sonrieron y un poco después Issa se hallaba abrazando a su padre, seguida de Harry, que no se quedó atrás. El momento emotivo duró varios minutos. Cuando al fin Harry e Issa se separaron de su padre, este no quiso continuar.

-Ya sabéis bastante¿no os parece? Os conté más de lo que os había contado hasta ahora… -repitió Alan intentado escabullirse.

-Claro que no –se indignó Issa. Desde su lado, Harry la secundó asintiendo con seguridad-. No tendremos que volver a recordarte todo lo que te contamos antes¿verdad pa'?

-Issa… -dijo con esfuerzo-. Ya no más, por favor.

-Pero… puedes hacerlo hoy, acabar de contárnoslo -insistió Harry-. Así no lo tendrás que recordar más.

-Una historia como la mía merece ser recordada… -dijo Alan en voz alta sin darse cuenta. En cuanto reaccionó, sonrió ligeramente y se levantó-. Otro día.

-Venga¿por qué…? –comenzó Issa de nuevo

-¡Oh, perdón! –le interrumpió una voz joven desde la puerta.

Al parecer, alguien había entrado sin llamar, creyendo que solo estaría Alan en su habitación. Una muchacha morena con áureos ojos entró como un torrente en la habitación (sin darse cuenta de que había alguien más al principio).

-¡Snape! –exclamó Issa sin poder evitar que algo en su voz delatara su incomodidad ante ella.

-Hola, Chardeville –saludó ella sin responder a su provocación-, Harry, Alan…

-¿Desde cuándo llamas a mi hermano por su nombre? –preguntó Issa intentando ocultar su indignación. Alan se mantenía en silencio.

-¿A ti que te importa? –medio sonrió Elise-. Bueno, venía a hablar contigo, Alan, pero vendré luego… -indicó Elise dándose la vuelta.

-No pasa, Eli –sonrió Alan mirando a la muchacha. Le indicó que se sentara a su lado y ella rápidamente lo hizo. La muchacha ignoró las miradas venenosas de Larissa mientras le sonreía a Harry-. ¿Pasó algo?

-Al parecer papá va a venir a Hogwarts pasado mañana –indicó Elise.

-Espera un momento… ¿tú la conoces? –intervino Issa sin aguantarse más.

-Claro –exclamó Alan con sorpresa. Miró a sus hijos y se dio cuenta-. Oh, no os lo dije¡es verdad! Se me olvidó por completo entre unas cosas y otras –se disculpó con una media sonrisa-. Eli es mi ahijada.

-¿¡Qué¿Y por qué no nos dijiste que tenías una ahijada? –preguntó Harry rápidamente, sin usar el mismo tono que su hermana al referirse a Elise, sino uno muy diferente que hizo a Alan levantar una ceja en su imaginación.

-Como mis padres no pudieron mantener el contacto con Alan no le pudieron decir nunca que habían tenido una hija, menos aún que le habían nombrado mi padrino –explicó Elise dirigiéndose casi por completo a Harry. Issa estaba indignada de que la ignorara, pero se mantuvo callada

-Pero nos dijiste que no habías mantenido el contacto más que con el director y pocos más –se dirigió Harry confundido hacia su padre.

-Y no lo hice más que con dos o tres personas más –se reafirmó Alan-. Los padres de Eli fueron de los pocos que aunque me apoyaron en mis momentos más difíciles, seguí sin mantener contacto con ellos tras irme de Inglaterra. Me enteré de esto hace apenas unos días…

-Pues para ser solo unos días ya te tomas mucha confianza con mi familia –estalló Issa indignada. Su hermano la miró confundido y Elise sorprendida. Alan comprendió lo que pasaba y la reprendió.

-Issa, cálmate –le advirtió su padre-. No quiero que te comportes así.

-Ya estoy mayor para que me digas cómo comportarme –replicó ella mirando a su padre desafiante. Estaba claro que el que Elise Snape hubiera interrumpido una charla en la que estaba realmente interesada no mejoraba su relación con ella.

-¡Issa! –exclamó Harry. Issa le miró largamente y se volvió a recostar en el sillón ignorando por completo a Elise.

-Bueno¿cómo es eso de que tu padre va a venir a Hogwarts? –preguntó Alan volviendo al tema, mirando de reojo a Issa.

-Pero tu padre ya está en Hogwarts… -susurró Harry confundido. Elise les respondió a ambos.

-Uno de ellos ya está y el otro va a venir –dijo sencillamente, por lo que tanto Harry como Issa comprendieron lo que antes no. Ella siguió hablando hacia Harry-. Me lo dijo papá hace quince minutos y me dijo que te avisara, para que hicieras no se qué… -hizo un además con la mano indicando que no tenía ni idea de qué tenía qué hacer Alan-. Papá opina que fue Albus quien le dijo que estabas aquí…

-No me extrañaría –se encogió Alan de hombros-. Ahora ya no podemos hacer nada, Remus vendrá de todas formas.

Hubo un silencio en el que Alan se perdió en sus pensamientos. Momentos después se incorporó y los hicos hicieron lo mismo.

-Tengo que enviar un par de cartas, muchachos –les dijo mientras los cuatro salían de su habitación-. Ahora que sé que no me mantendré en el anonimato mucho más tiempo, debo darme prisa.

Tras despedirse Alan de los tres chicos, tomó un camino diferente y rápidamente llegó a su destino.


Título: TiLa Yester

Autora: Orhen Shiy

Summary!FiC SlAsH!Ua! Un secreto ocultado a la sangre; un pasado que no se quiere recordar... El Salvador está desaparecido. Un hombre de treinta y tres años, moreno y de ojos verdes... el embajador Alan Chardeville oculta algo.


Fin Capítulo cuatro


Uooolas!! Bueno, siento el retraso, pero entre un exceso de vagancia por escribir y otro para subir el capi (más el primero que el segundo) han retrasado este momento xD No es un gran capi, y yo diría que sucede poco en general, a excepción de la primera parte de la historia del padre de Harry e Issa. Tardará un-poco-bastante en aparecer (y no solo por que tardaré en subir los capis, si no por que aún quedan varios para hablar de ello xD), y espero no decepcionar con ella. Escribo por que me gusta escribir, así que no quiero hacerlo mal xD No me enrollo más; solo lo que decía en el anterior capi: DESAFÏO!!! xD (más abajo P)


Desafío: Se trata de que hago una pregunta y quien la acierte en cuanto salga esa respuesta en la historia le dedico el capítulo y le envío un capítulo especial no publicado, seguramente del fic alternativo a esta historia (sobre la historia de Harry y el padre de los chicos) que estoy preparando y que no voy a publicar en bastante tiempo. Bueno, no es mucho, pero esto es solo diversión. Vamos a ver, la pregunta:

- ¿Quién es el otro padre de Issa y Harry?-

Se puede decir "es este personaje", "es este otro", pero también "es el primo de este de aquí" o el hijo que este personaje tuvo fuera del matrimonio" o lo que se os ocurra... incluso "es un personaje original", en el caso habría que poner la supuesta relación que le llevó a conocer a Alan, a tener hijos y todo eso. Se me ocurrió por que ya me preguntaron si "al personaje" era el padre, y esto lo vi hace tiempo, pero no me acuerdo en qué fic...

Podéis dar una respuesta por capítulo, variándola si queréis, manteniéndola si os apetece. Hasta que aparezca el capítulo donde se dice quién es el otro padre de Issa y Harry; y hasta ese momento no diré si estáis equivocados o no. Eso es todo y espero que participéis xDD ¡¡Suerte!!


Propuestas: han salido, hasta ahora, los siguientes personajes entre las diferentes páginas en las que publiqué esta historia:

-Dan

-Draco

-Severus

No cuento las repeticiones xD ¡¡Eeooo!! Opinad! xD Es un desafío, nop? Creéis que son estos o que son otros que no han salido todavía¡¡Yo no doy pistas!! P Aunque he de reconocer que es practicamente imposible de acertar (espero, malignamente, que esto estimule vuestra imaginación... muajajaja!!)