Clase de deportes

-¡¡¡ESO, SYAORAN!!! ¡¡¡TÚ PUEDES!!!- gritaba totalmente eufórica una chica de cabello castaño en las gradas que daban hacia donde los varones jugaban fútbol. Tomoyo, sentada a su lado, solo sonreía. Aunque le gustaba mucho ver a su prima tan contenta, ya iban al menos unas seis veces que Sakura había estado a punto de reventarle los tímpanos. En fin, no podía culparla El partido era magnífico, iban 3 goles a 3. Pero no era eso lo más emocionante; Eriol también jugaba y para subir las cosas de tono, en el equipo contrario. Si no se había puesto a aclamar y gritar como posesa era porque de seguro acabaría en pleito con su mejor amiga, cosa que evitaría lo más posible.

-Lo hicieron muy bien, felicidades- saludó Tomoyo, entregando una toalla al inglés, mientras Sakura hacía lo propio con Syaoran.

-¡Es verdad!- confirmó la Card Captor emocionada- ¡Los dos estuvieron sensacionales!- los muchachos agradecieron, Syaoran sonrojado y Eriol sonriente, como siempre.

-Rayos… si que hace calor…- comentó el chino arrojándose a la sombra de un árbol que quedaba junto ahí.

-Así es…- Eriol se sentó también. Para él, poco acostumbrado a las altas temperaturas, era como un estar en un horno. Tomoyo lo miró.

-Si quieren, Sakura-chan y yo podemos ir a traerles algo de tomar.

-¡Me parece bien!- exclamó la aludida, feliz- pero, ¿por qué tú no te sientas, Tomoyo-chan? Syaoran-kun y yo iremos por algo- uniendo acción a las palabras, prácticamente empujó a Tomoyo para que se sentara. Syaoran la vio con cara de cachorro pateado ¿De verdad se tenía que levantar, CAMINAR, sacar las bebidas y VOLVER A CAMINAR??? La cara de su novia le dio la respuesta, así que se levantó resignado.

-¡No tardamos!- aseguró la chica de ojos verdes, arrastrando al pobre e inocente Syaoran. Sus pasos pronto se perdieron a la distancia, al igual que los ruidos que venían de la cancha. Ahora solo se escuchaba el viento y los cantos de algunos pájaros que había por allí. La muchacha suspiró, y siguió callando hasta que estuvo totalmente segura de que aquel momento era un silencio incómodo.

-¿Te sientes mejor, Eriol-kun? Debes estar cansado…- silencio- fue un partido muy reñido, sabes…- silencio-¿Eriol?- Tomoyo volteó a verlo y no pudo contener una sonrisa. El joven inglés se había quedado dormido entre el cansancio y el calor, apoyado contra el árbol en una posición zigzagueante bastante rara. "No es bueno para la columna…" pensó Tomoyo, al tiempo que tomaba suavemente la cabeza de Eriol entre sus manos y la movía con cuidado, hasta colocarla sobre sus rodillas. El chico no dio señal alguna de vida excepto un ronquido muy ligero. Tomoyo se apoyó contra la rugosa corteza y contempló el rostro que tenía tan cerca de ella en esos momentos. Cuando dormía, Eriol tenía una cara de lo más tranquila; se veía tan calmado e inocente… La chica con ojos de amatista apoyó su propio cráneo contra el árbol que era su soporte y volvió a suspirar, mientras acariciaba con suavidad casi imperceptible los negros cabellos de Eriol. Si tan solo ella tuviera magia… si pudiera usar la carta Tiempo, y detener ese momento toda la eternidad… la calma era tal que parecía que su deseo se había vuelto realidad por un instante. Y la brisa susurraba al pasar junto a ellos: "Toda la eternidad…"

(557 palabras) Algo larguillo! ;)

¡Gracias por leerme, Lebel-chan! Ojalá te haya gustado este capitulín :P ¡Cuídese! ¡Matta ne!