Primer vals

Había sido una suerte que coincidieran en aquella reunión, donde varios empresarios y gente importante se dieron cita para hablar de negocios y hacer relaciones que convinieran a sus empresas… pero más que nada para pavonearse. Tomoyo, representando a su madre en aquella fiesta tan pomposa, creía que se iba a ahogar entre tantos pretenciosos cuando lo vio entrar, sonriendo con amabilidad a la anfitriona, que fue a recibirle. Su pulso se aceleró, pero no lo demostró; siguió sonriendo y hablando de un posible trato entre la compañía Daidouji y Daimyo Electronics. A Eriol lo pasearon por todos los pequeños círculos que había en aquel salón, presentándole a todo el mundo. Como si fuera premeditado, dejaron el grupo donde estaba Tomoyo hasta el final.

-Y el joven Susumiya, que dirige la empresa de reciclaje más grande de Japón… ¡ah! Y la señorita Tomoyo Daidouji, su familia es dueña de la Compañía del mismo nombre…

Sus miradas se cruzaron, y se sonrieron.

-Creo que ya tenía el placer de conocerla- comentó riendo, besando su mano.

Se quedaron hablando largo tiempo, incluso cuando los dueños de la casa indicaron a la orquesta especialmente contratada para esa noche que tocaran. Pronto, varios comensales se encontraban en el centro de la sala, bailando. Tomoyo, sorprendentemente, ni se había dado cuenta, tan contenta que estaba hablando con Eriol; y por eso se quedó pasmada al ver al inglés sonreír y ofrecerle su brazo para bailar. Sólo entonces escuchó la cadencia que inundaba el salón: un vals.

Lo siguiente fue como un sueño, del que hubiesen deseado no despertar jamás. Con la cadencia de la música, pudieron sentir como la suave cadencia los unía poco a poco. Pronto el fastuoso salón, la importante concurrencia y todo lo demás se borró de su mente… sólo existían los dos y aquel sonido, que parecía salido de sus corazones mismos.

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