Matemáticas
La tarea ya se había vuelto larguísima y aburrida. Los radicales parecían retorcerse y confundirse hasta hacerse operaciones irreconocibles, demasiado alejadas de las respuestas que proporcionaba el libro. Eriol frunció el ceño, como hacía pocas veces. A él usualmente se le daban muy bien las matemáticas, ¿qué le pasaba el día de hoy? Borró por undécima vez un resultado, adelgazando aún más la hoja de papel que ya amenazaba con quebrar sus gastadas fibras. Dejó el lápiz junto a él, tratando de relajarse, permitiendo que su mente divagara hacia otras cosas. Pronto escribió de nuevo sobre la hoja, aunque la verdad el resultado no le salió para nada relacionado con lo que tenía que ser: (Tomoyo)(Eriol) … casi sin fijarse, había puesto allí un Kanji llamado Ai. El inglés sonrió. Amor… quizá le pusieran cero en esa asignación… pero bien visto, realmente lo valía… ¿ne…?
(145 palabras)
