Capitulo 2:
-Jean no me hará esto. Estas equivocada- Dijo Riza-. El me ama.
Pero incluso a ella misma esas palabras le sonaron hueca y poco convincentes.
Riza se separo de su dama de compañía y observo el elaborado vestido que había sobre la cama. No podía ser cierto que Jean la hubiera dado en matrimonio a otro hombre.
-Tu lo conoces mejor que nadie, Riza—contesto Layla-. Si dices que te reclamara antes de que tenga lugar la boda, yo te creo.
Riza sintió que la ira la invadía y , tomando el vestido, lo rasgo y las perlas y las gemas salieron volando por la habitación. Antes de que pudiera reducirla a jirones, como era su deseo, oyó una vos que decía desde la puerta:
-¿Es así es como tratáis los regalos del rey?
Riza se dio la vuelta justo cunado Frank Archer, mayordomo y secuaz de Jean en Wiodstock, entraba en sus habitaciones. Layla hizo una rápida reverencia y salio, dejando a Riza solo con uno de los pocos hombres que gozaba de la confianza de Jean y conocían los secretos del rey.
-Mi señor- dijo Riza haciendo una graciosa reverencia-. Me temo que estoy muy nerviosa y emocionada por mi inminente matrimonio con lord…lord…-fingió no recordar el nombre de su futuro marido por uno instantes, hasta que Archer lo dijo.
-Lord Roy Mustang.
-Eso es. Lord Roy Mustang. No pretendí faltarle el respeto al rey. De hecho, siempre me agradan sus atenciones y sus regalos.
Los dos sabían cual había sido el regalo mas reciente que había pretendido hacerle Jean.
Desafortunadamente el bebe había sido una niña, y no tenia ningún valor para los planes de Jean y ella había perdido las atenciones y el afecto del rey. Si hubiese sido un niño, el lo habría aceptado y se habría casado con ella. Pero la niña que había nacido hacia pocos maeses para el era inútil, y por eso la había obligado a dejarla en el convento en el que había nacido, para que las monjas la criaran. La hermana de Riza también estaba allí y debía cuidar de la pequeña y respondiendo a al llamada del señor.
Archer tomo el vestido y, abriendo la puerta de la estancia, llamo a una de las sirvientas que esperaban fuera.
-Dale esto a una de las costureras para que lo arregle, rápido. La boda es mañana y debe estar listo para entonces.
La muchacha salio como una exhalación de la habitación.
-Entonces, ¿El rey planea llevar a cabo esta parodia, Archer?- Pregunto Riza
-Esto no es ninguna parodia. Mañana os casareis con Lord Roy Mustang.
-¿Y si me niego?- no podía creer que aquel fuera el fin. Jean la reclamaría, tal ves en el último memento, y la salvaría de aquella horrorosa situación.
-Las ultimas tres personas que rechazaron la generosidad del rey ya no están vivas para contar su estupidez. Pensad en ello esta noche, mientras os preparáis para vuestra boda por la mañana.
Riza asintió con la cabeza ligeramente, evitando encintrarse con su mirada. Archer le hizo una reverencia y se dirigió a la puerta caminando hacia atrás, como solía hacer cuando ella era la prometida del rey. El insulto estaba claro: solo era una mas de las muchas que habían soñado con ocupar ese puesto y a la que ahora se utilizaba como recompensa por los servicios prestados al rey.
-Que durmáis bien, lady Riza.
El sonido de su burlona risa por el pasilla fue suficiente para terminar con la determinación de Riza. Se dejo caer en la cama y estallo en lágrimas.
Aquello no podía pasarle a ella. Durante toda su vida la habían educado para ser la compañera de un gran hombre. Por sus venas corría sangre real y merecía un marido que también la tuviera, no un bárbaro de sangre mezclada del norte de Inglaterra. Merecía al rey.
Pero aun había tiempo. Jean podía intervenir antes de pronunciar las palabras que la convertirían en la esposa de Roy.
Permaneció en sus habitaciones durante el resto de la tarde, rechazando a sus sirvientas y ola comida, ya que prefería no sufrir las miradas de lastimas de quienes la rodeaban
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-¡Si tiráis una ves mas , haré que os corten la cabeza!- dijo Roy-. No soy ninguna doncella que nesecite este tipo de ropa.
-Pero mi señor, el rey estará presente en vuestra vida esta mañana, junto con las personas más importante de la corte. Debe estar perfecto.
Roy comenzó a murmurar de nuevo, pero se dio cuenta de que era inútil. Los esfuerzos de sus propios sirvientes se completaban con los de algunos hombres del rey para asegurarse de que se cumplían todos los deseos el monarca hasta en el ultimo detalle.
Lady Riza debía de haberse metido en algún problema, a juzgar por lo ansioso que parecía Jean por deshacerse de ella. Y en unas pocas horas seria su esposa…y su problema
-Termina ya, Falman. Ahora- gruño.
El hombre debió de darse cuenta de que estaba al limite de su paciencia, porque urgió a los demás a que acabaran y todos salieron de la sala.
Roy de repente se encontró solo. Estudio la elaborada túnica que lo cubría y las gruesas cadenas de oro que descansaban sobre su pecho y sintió que la preocupación lo invadía. No le gustaba ser objeto de tantas atenciones. Odiaba la corte y todo lo que implicaba. Pero como leal siervo del rey, no tenía otra opción, hasta que pudiera regresar a sus tierras y volver al anonimato que el norte de Inglaterra le ofrecía.
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Espero que les haya gustado el tercer chap, se que quedo corto pero el tiempo se me a hecho escaso esta semana, el viernes es la próxima actualización, ciao
