Capitulo 3:

Y llevarse a su mujer con el.

Se conocerían en menos de una hora, antes de la boda, a petición de ella. Lady Riza no sabia nada de el, pero en la corte nadie dudaba en hablar de ella. Roy no había dejado de oír hablar de ella desde su llegada.

Era hermosa. Su largo cabello rubio llegaba casi hasta el suelo, cubriendo su cuerpo esbelto. Todos hablaban de sus gloriosos ojos ámbar y sus maravillosos labios rojos.

Había recibido una esmerada educación con los mejores tutores y podía hablar la mayoría de las lenguas del continente, así como leer y escribir al menos en cinco, incluyendo el latín y el griego. Por sus venas corría sangre real ya que tenia lasos de sangre con casi todas las familias reales del mundo cristiano en el continente europeo.

Y era la amante del rey.

Deseaba poder hablar con alguien, pero no había nadie a quien poder confiarle sus dudas sobre aquel matrimonio. En aquello había mas que un simple acuerdo y una orden del rey. ¿Acaso lo estaban humillando por ser solo un noble ingles y no uno de los personajes preferidos del rey?

¿Habrían pecado su padre o su madre contra los Havoc y el tenia que sufrir el castigo?

No pensaba hacer nada más que aceptar a Riza como esposa y llevarla a sus tierras. Cualquier problema que hubiera entre ellos lo solucionarían allí, donde nadie mas podía cuestionar su autoridad ni su poder. Excepto la mujer que en aquel momento entraba en la estancia.

-¿La has conocido ya? ¿Te la han presentado?- su madre lo había seguido a Woodstock, pero su presencia no lo estaba ayudando. Sus preguntas y comentarios velados lo preocupaban aun más.

-La conoceré en menos de una hora. Madre. A solas- añadió. Para dispersar cualquier posible duda.

Vio que su madre parecía debatirse momentáneamente con las palabras que quería decir, pero finalmente se suavizaron sus ojos verdes.

-¿A solas? Pero tu familia y la suya deberían estar presentes en ese momento tan importante. Yo debo…

-No debéis hacer nada, madre. Primero me encontrare con Riza a solas y después asistirás a al ceremonia con los demás.

Durante unos instantes su madre pareció a punto de discutir, pero entonces una expresión diferente se reflejo en sus ojos y en ellos brillaron las lagrimas.

-Ojala tu padre estuviera aquí para ver esto. A el le habría gustado verte casado hace años, pero…

-Yo lo aplacé y ahora el ya no esta aquí para verlo. Yo también lo siento- se acerco a ella.

-Ahora las cosas serán diferentes- dijo su madre.

Roy noto el miedo en su vos. Su madre perdería su preeminencia en la casa con la llegada de Riza. Dejaría de tener poder y control.

-Madre, después de la boda…

-Si me das una escolta, me mudare a mi propiedad de Ravenglass. Será mas fácil si voy directamente allí y después me envías mis cosas cuando llegues a Silloth.

Aunque pronuncio las palabras con calma. Roy casi pudo oír los frenéticos latidos de sus corazón. Sabia que su madre estaba conteniendo la respiración mientras esperaban las palabras que determinarían su futuro.

-La casa de Ravenglass no esta habitable ahora. Mientras se le hacen las reformas oportunas, creo que deberías quedarte en Silloth y ayudad a mi esposa. Todo le resultara extraño y si la ayudáis se podrá habituar mejor a nuestra gente y a nuestras costumbres.

Tras un momento de incomodo silencio, su medre dejo escapar un suspiro y sus ojos se relajaron, y Roy supo que había dicho lo correcto.

-Solo me quedare mientras tu mujer necesite mi ayuda, Roy. No permaneceré en un sitio en el que no se me quiere.

Roy la abraso.

-Claro que te quiero madre, solo te pide que no interfiráis.

Pero incluso a el le parecieron huecas sus palabras. Su madre, lady Trisha, le adoraba pero sabía que podía hacerle la vida imposible a su mujer. Vivía por cuidar de el. Pero aquel dic, el día de su boda, Roy aceptaría su palabra, con la esperanza de que todo saliera bien cuando volvieran a Sillota.

Se separo de ella, pero dejo las manos sobre sus hombros.

-Ahora debo terminar de prepararme y conocer a mi prometida- se inclino y beso a su madre en la frente-.Todo ira bien, madre. De verdad.

Su madre le dedico una leve reverencia y, sin decir nada mas, salio de la habitación. Roy al quedarse solo, sintió cierta intranquilidad. Lady Riza había pedido que se encontraran a la hora tercia y, al ver que se aproximaba el momento, Roy abandono su habitación y atravesó el pasillo hasta la pequeña estancia designada para su encuentro. Conociendo la costumbre de las mujeres de llegar tarde, no pensaba que fuera a estar esperándolo.

Cuando cerro la puerta tras el, se dio cuenta de que todas las habladurías sobre su belleza y elegancia no eran exageraciones. Cuando ella se inclino ante el en una profunda reverencia, quedo sin querer a la vista su escote, Roy sintió que su cuerpo respondía ante tal visión.

Aquello podría funcionar después de todo.

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Gracias a todos los que leen la historia, hoy a la noche subiré el chap que corresponde al día martes, es el doble de largo así que aun me falta la corrección ortográfica, nos leemos luego, es decir mas tarde y ahí les agrades personalmente.