N.A: Hola a todos, lo prometido es deuda y aquí esta el chap que corresponde a l lunes ya que recién el martes actualizare por motivos de las fiesta, nos los entretengo mas y a leer.

Capitulo 4:

-Mi señora- dijo, acercándose a ella y tendiéndole una mano-. Por favor, levantaos.

La suavidad de los dedos de Riza contra su piel lo hizo estremecer. Y cuando finalmente ella lo miro a los ojos, supo que estaba perdido.

Su cabello llegaba realmente casi hasta el suelo, y el algunos mechones habían prendido adornos y joyas, enmarcándole el rostro. Roy sintió deseos de tomarlo entre las manos y hundir en el el rostro, inhalando su fragancia.

Cuando ella movió la cabeza, el pelo cayo en cascada sobre sus hombros y por la espalda, y Roy se la imagino un poco mas tarde, aquella noche, desnuda en su cama, cubierta solo por su cabello.

Sorprendido por la fuerte reacción que había tenido solo con verla, puso todo su esfuerzo en calmarse, o parecería el bárbaro que seguramente ella pensaría que era.

Dio un paso a tras, señalo un banco y la ayudo a sentarse. Dio unos cuantos pasos por la habitación y comenzó a sentir que tomaba de nuevo el control. Hasta que ella hablo.

-Mi señor, Roy, me agrada tener esta oportunidad de hablar con vos en privado. Os doy las gracias por haber accedido a esta petición tan extraña de una novia en el día de su boda.

Su vos suave, e increíblemente femenina, hizo que de nuevo su cuerpo lo traicionara. Se imagino esa misma vos mientras gritaba de placer en su cama. Volvió a visualizarla desnuda y arqueándose contra el mientras el deseo y el placer arrancaban gritos desesperados de las gargantas de ambos. Cerro los ojos por un momento y entonces se dio cuenta cual era el poder de esa mujer.

Estaba al tanto de las habladurías y de la relación que lady Riza había tenido con el rey y se había propuesto dar una imagen de recelo, para que nadie pensara que era un tonto que no sabia nada. Pero se había engañado.

En un solo momento, la belleza, la increíble sensualidad y las silenciosas promesas de lo que podría ser lo habían hechizado. Con una simple reverencia, un leve movimiento de la cabeza, s aroma y unas sencillas palabras lo había atrapado. Y ahora Roy estaba de pie frente a ella, duro como piedra y deseándola como antes nunca había deseado a una mujer. La urgencia y el deseo de acariciarla, de saborearla, de tenerla, de llenarla y de marcarla como suya creció hasta que temió que pudiera desbordarse. Paseo la mirada por la habitación y vio una pequeña mesa con una jarra y una cuantas copas. Las uso para romper el hechizo.

-¿Vino, mi señora?- se sirvió un poco y, sin esperar respuesta, lleno otra copa para ella y se la tendió.

-Gracias, lord Roy- susurro mientras se llevaba la copa a la boca.

Ella tomo un sorbo y una gota del dulce liquido empezó a resbalar por la comisura de sus labios. Riza la atrapo con la unta de la lengua. Roy no podía permitir que aquello continuara. Dio un paso atrás.

-¿Cuál es el motivo de este encuentro?

-¡Conoceros, mi señor! Ya se que es usual para personas de vuestro rango casaros sin conocer a vuestras futuras esposas, pero su majestad el rey ha permitido que rompiera la etiqueta en este punto porque hemos sido amigos.

-Eso he oído, mi señora.

¡Si! Tenia que hacerle saber que no era ningún tonto. Tal ves se viera obligado a tomar por esposa a la antigua prometida de Jean, pero no iba a fingir que no conocía la verdadera relación que había entre el rey y Riza.

Su reacción lo sorprendió. Riza se levanto y le tendió la copa. Se quedo frente a el y la expresión de su rostro se endureció:

Antes había visto a la mujer sensual y tentadora, pero ahora estaba viendo a al Riza furiosa y guerrera.

-Aunque no os debo nada, Roy Mustang, se que, al igual que yo, os veis obligado a aceptar este matrimonio, y quiero que sepáis la verdad.

Roy se llevo la copa a los labios y bebió de un trago el vino que quedaba

-¿Y cual es esa verdad, mi señora?

-Este matrimonio no se llevara a cabo. Siento que os hayáis visto arrastrado entre este mal entendido entre el rey y yo, así que me gustaría poneros en aviso sobre lo que va a pasar.

¿Acaso esta ocurriendo algo mas? ¿El rey pretendía castigarlo por algún error que su padre o el mismo habían cometido? Inspiro profundamente y pregunto:

-¿Y que va a pasar?

-Mi señor Jean esta utilizando esta farsa simplemente para ponerme en mi lugar. He sobrepasado mis limites y desea hacerme saber lo que podría hacer si esta descontento conmigo. Me temo que estáis en medio de una disputa de amantes.

El nudo que Roy sentía en el estomago se aflojo un poco, pero sus sospechas aumentaron. ¿Montaría Jean toda esa farsa en público para después echarse atrás en ele último momento? Roy ya había firmado la mayoría de los documentos que lo acallan poseedor de tierras y títulos, y había recibido parte del oro prometido. Si, un rey podía deshacer todo aquello con una sola palabra pero, ¿lo haría?

-¿Jean anulara la boda hoy?- pregunto buscando algo mas en aquella historia. Su instinto le decía que allí había mucho más.

-¡Por supuesto que si! Me ama y nunca me cederá a ningún señor del norte que jamás ha vivido en la corte. Me educaron para ser la esposa de un rey, no de…de…

-¿De un bárbaro cuya sangre no es pura, mi señora?

Riza no pareció suavizarse ni arrepentirse al ver que Roy sabia lo que pensaba de el. Más bien pareció fortalecerse.

-Eso mismo, mi señor. Seguramente el rey encontrara una mujer mucho mas apropiada entre los nobles de Inglaterra. Me temo que estoy demasiado acostumbrada a vivir en la corte y en mi propio país, y me entristecería mucho alejarme de aquí.

"Y de Jean". Esas palabras no se pronunciaron, pero quedaron flotando en el aire entre ellos.

-¿Al contarme todo esto estáis intentando forzarme a que le pida a Jean que anule la boda? ¿Es oso lo que deseáis?

-Simplemente estaba tratando de ahorraros la humillación de presentaros ante toda la corte sin una novia a vuestro lado. Pensé que deberíais saber que Jean me reclamara y no permitirá que os caséis conmigo, aunque os haya pedido que lo hagáis.

Su vos era suave y Roy casi pensó que era sincera. Durante un breve instante la creyó, y entonces sintió una punzada de pena al darse cuenta de lo que ocurría.

Ella lo creía. Riza creía firmemente que Jean anularía la boda. Roy suponía que después de años siendo la prometida del rey, le resultaba muy difícil admitir que ya no gozaría de sus atenciones ni de un lugar privilegiado en la corte. ¿Cómo se sentiría el haber sido amada y luego verse abandonada y cedida a un extraño? Pero al ver su mirada y su expresión se dio cuenta de que Riza no quería la compasión de nadie, así que el tampoco se la daría.

-Yo también creo que la humillación formara parte del día de hoy, Riza, pero me temo que seréis vos quien la sufráis, no yo. Sugiero que os preparéis y que protegéis tu corazón si queréis sobrevivir.

Ella parpadeó rápidamente, como si intentara comprenderlo, y Roy supo que era el momento de marcharse. Puso una mano en el pomo de la puerta y ella se aparto para dejarlo pasar, sin hacer ningún comentario.

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Riza se aliso con la manos el exquisito vestido y permaneció inmóvil mientras las doncellas la rodean, dándole los últimos toques a su peinado y a su vestido.

Nadie pareció advertir que sus ojos estaban un poco mas brillantes que de costumbre y su piel mas pálida. La seda y el satén de color azul claro realzaban la cremosidad de su piel y la fría mirada en sus ojos. La cadena de oro que le rodeaba la cintura y descansaba sobre sus caderas reflejaba la luz de las velas que iluminaban la estancia. Le habían adornado el cabello con piedras preciosas y con cintas, y se lo habían dejado suelto, llegándole casi hasta los tobillos.

Como mujer soltera, le estaba permitido mostrar su cabello en toda su gloria y esplendor. Si la ceremonia realmente etnia lugar, aquella seria la ultima ves que lo llevara así frente a los demás. Asintió con la cabeza después de mirarse ene el enorme espejo que las doncellas sostenían para ella y las muchachas se lo llevaron.

La conversación con Roy la había sorprendido. No había resultado tan bárbaro cono ella pensaba. Era joven, alto y musculoso, e incluso le había parecido atractivo, vestido con las ropas de la corte. El cabello negro y corto, y no llevaba bigote no barba, a diferencia de muchos de los hombres de la corte, dejando expuestos los masculinos rasgos de su rostro que sin embargo reflejaban su extrema juventud. Sus ojos negros reflejaban inteligencia y tenía una vos profunda e intensa. Su aspecto la agradaba, pero sabia que ella no era para el.

Riza no dio signo de impaciencia, pero sabía que Jean la vería antes de la ceremonia. Le diría que pretendía conservarla a su lado como su esposa y que todo volvería a tener sentido. Ya había pagado por su comportamiento presuntuoso, así que volvería a ser la prometida del rey. Una llamada en su puerta la saco de sus pensamientos. Una doncella de Riza se apresuro a abrir y entro el tío de Riza solo.

Riza comprendió que su tío la conduciría ante Jean antes de la ceremonia y toda aquella farsa terminaría. Sin decir una palabra, el hermano de su madre le ofreció el brazo y atravesaron los pasillos de uno de los palacios preferidos de Jean. Los sirvientes, los invitados, e incluso los enemigos se apartaron de su paso, ansiosos de ver como perdía su honor. Riza fijo su mirada al frente y siguió caminando junto al único pariente masculino que tenia en Inglaterra.

Cuando se quiso dar cuenta ya había llegado al estrado que habían improvisado para la ocasión. La doncella que le había asignado al llegar a Woodstck permanecía a su lado para ayudarla en todo lo que necesitara. Aparte de ella y su tío, Riza estaba sola.

Deseando encontrar a Jean, Riza paseo la mirada por el estrado. Vio a Roy con varios de sus sirvientes y a una mujer que supuso que debía ser su madre. Haruko, el obispo de Dorchester, que iba a conducir la ceremonia, estaba sentado en una de las dos sillas que había en el media. Riza miro la otra silla, mucho mas grande y adornada, y vio por fin al rey por primera ves en varios meses.

Sus miradas se encontraron por un instante y Riza se quedo sin respiración. Sabia que Jean seguía deseándola, a pesar del tiempo que había pasado y de que el bebe hubiera sido una niña. El rey sonrió ligeramente y ella le devolvió la sonrisa.

Había sido una tonta al pensar que Jean no intervendría. Las palabras de Roy la habían hecho dudar, pero ahora, al mirar al hombre que amaba, sabia que aun tenia su amor y su pasión. Nunca se separaría de ella.

Satisfecha por como terminaría todo, dejo escapar el aire y se relajo, sin demostrar sus sentimientos de victoria. En publico debía mostrarse como una mujer sumisa para que Jean supiera que había aprendido la lección

En ese momento Roy se puso a su lado. El ayudante del obispo empezó a leer el contrato matrimonial. Su vos sonaba en la amplia sala y tardo varios minutos en anunciar todos los títulos y propiedades. Jean había sido muy generoso con los dos. Aquel "señor del norte" ganaba mucho al aceptar casarse con ella.

Riza sintió una punzada de dolor ala darse cuenta de dos cosas: que ella no era nada para Roy excepto el oro y los títulos que ella le proporcionaba y que Jean había hecho una oferta tan atractiva que Roy no podía rechazarla. Ningún noble que buscara poder y riquezas la rechazaría.

Un repentino silencio la saco de sus pensamientos y, al levantar la mirada, vio que Roy se acercaba a ella. Le tendió la manó, esperando a que ella lo tomara del brazo.

Riza miro a Jean, ya que en ese momento el rey debió hablar. El monarca la miro y asintió con la cabeza, mirándola únicamente a ella mientras lo hacia. Riza tuvo que contener una sonrisa de victoria mientras le devolvía la inclinación de cabeza.

-Mi señor obispo- dijo Jean, levantándose-. Que comiencen los intercambios de votos.

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Ya esta, espero que les haya gustado y les prometo que las ideas se irán aclarando de apoco aunque muchas cosas no quedaran claras hasta el final, así que no crean todo lo que lean.

También los capítulos serán más largos ya que no tengo tantos FIC que actualizar y recuerden que el compromiso es de lunes a viernes.

Muchas gracias a todos los que han seguido la historia y especialmente a los que me han dejado su opinión, así que:

Xris, espiaplan, Al Shinomori, Unubium, Walku-chan y Sherrice Adjani muchas garcias por seguir apoyándome, nos leemos el martes.