Capitulo 10:

Riza abrió los ojos y se estiro lentamente. El dolor de la noche anterior había desaparecido y, aunque la menstruación le duraría varios días, sabia que lo peor ya había pasto.

Se incorporo en la cama y se dio cuenta de que el sol estaba muy alto. ¡Era mas de medio día! Aparto las mantas y llamo a Shieska.

-¡Mi señora! ¿Cómo os encontráis hoy?- le pregunto su doncella alegremente-. Mi señor ordeno que no os molestaran hasta que estuvierais lista para levantaros- la muchacha la ayudo a levantarse y le cepillo el cabello, una ves que Riza estuvo sentada frente a su tocador-.Puedo pedir que os traigan una bandeja, si tenéis hambre.

Riza se dio cuanta de que no tenía que decir ni una sola palabra, ya que Shieska llevaba sola la conversación. Pero era una doncella eficiente, y pronto estuvo lavada, vestida y con el cabello trenzado y velado.

-Lady Trisha quiere que os encontréis con ella en la sala superior si os sentís bien. Sus doncellas están trabajando en un nuevo tapiz para el comedor y pensó que podríais ayudarlas.

-¿Dónde esta lord Roy?

-Mi señor esta ocupado con sus negocios. Si lo nesecitais, puedo enviar a alguien para buscarlo.

-No, prefiero no molestarlo.

Riza intento recordar lo que había pasado la noche anterior. Al final de la cena ya estaba sintiendo os síntomas de la menstruación. Las nauseas y el dolor de estomago habían aumentado, pero ella había logrado permanecer correctamente sentada en su silla mientras Roy terminaba de cenar.

Hughes había empeorado las cosas, acercándose a Roy y haciéndole saber a ella con una sola mirada que le contaría su secreto.¿Como habría reaccionado Roy si la verdad hubiera salido a la luz en el comedor? ¿No la habría golpeado al llegar a sus habitaciones, como ella habría esperado que lo hiciera.

Aquello era un enigma. Lo había insultado y rechazado y el simplemente se apartaba. Le había mentido a el, y a su gente, y, sin embargo, no la castigaba. ¿Qué clase de hombre era?

No era como su padre, que le aplicaba una firme disciplina, e incluso recurría al os golpes, cuando ella se revelaba. Tampoco era como Jean, cuya ira estallaba rápidamente y hacia que castigaran, exiliaran o encarcelaran a quien la había provocado.

Mientras se dirigía a la estancia donde la esperaba lady Trisha, Riza se dio cuenta de que Roy tenia su propia manera de castigarla: la pena que había visto en sus ojos cuando le dijo que se había equivocado al juzgarlo le había roto el alma.

Riza llego ala puerta de la habitación y el sirviente que allí estaba la abrió para ella. La sala era espaciosa y la luz del sol entraba en ella a raudales a través de las dos ventanas. Un grupo de mujeres trabajaban con bastidores en el telar. Trisha la llamo y le señalo un asiento vació.

Riza se sentó en silencio y observo el trabajo que estaban asiendo. La calidad del tapiz era excepcional, y cuando estuviera terminado seria un complemento perfecto para cualquier lugar donde lo colgaran. Sus habilidades con la aguja y el hilo eran pasables, así que no temió hacer el ridículo. Acepto el material que le tendían una de las mujeres y espeso a trabajar en la zona que había frente a ella, contemplando de ves en cuando el boceto completo.

En un determinado momento la charla entre las mujeres decayó un poco y Riza se fijo en una mujer que estaba en una de las esquinas con un bebe en brazos. Los suaves sonidos que acalla la criatura al mamar le llamo la atención y, durante unos segundos Riza noto como se le oprimía el pecho..

Ella se había negado a luchar, y aun le dolía pensar en lo que no había hecho por la bebe.

Trisha vio que miraba a la mujer y le dijo:

- Es lady Claire. Su hija se llama Alianor.

-¿Qué tiempo tiene el bebe?- pregunto antes de darse cuanta deque las palabras habían escapado de sus labios.

-Ya tiene casi seis meses, mi señora.

La misma edad que… Riza interrumpió sus pensamientos. Asintió con la cabeza y se inclino hacia la zona del tapiz que tenia frente a ella.

-¿Cómo os encontráis hoy, lady Riza? Le pregunto la madre de Roy.

-Mucho mejor, mi señora. Os pido perdón por despertaros anoche.

-Por lo general, los hombres no saben como tratar estos asuntos de mujeres. Roy hizo la correcto acudiendo a mi en ves de al hermano Marco.

-Os agradezco mucho vuestra ayuda- dijo Riza. Realmente le estaba agradecida, y también a Roy por…la comodidad que le había ofrecido.

La mirada de Riza se poso una ves mas en la mujer y su bebe que, ya alimentado, dormitaba sobre el hombro de su madre. ¡Que sentiría al…? ¡No!, no debía permitirse pensar en ello.

-Conozco a muchas mujeres cuyas menstruaciones se han hecho menos dolorosas tras dar a luz- le dijo Trisha. Por su expresión, Riza supo que era un indirecta dirigida a ella más que un comentario general.

Era conciente de que su primera responsabilidad como esposa de Roy era darle un heredero, y sabía que eso era precisamente lo que esperaban todos. Una parte de ella deseaba echar por tierra esas falsas esperanzas, pero al recordar como la había tratado Roy, decidió callar. Pronto se darían cuanta de su error, cuando Jean la llamara de nuevo a su lado.

-Eso he oído, mi señora- respondió.

Durante las siguientes horas, las mujeres hablaron de sus maridos y de sus vidas, y la mayoría lo hacían en normando. Solo algunas hablaban en ingles y Trisha le traducía las palabras.

-Mi señora- dijo Riza en ingles-, ya le he dicho a lord Roy que puedo hablar vuestra lengua- las demás se sorprendieron, pero Trisha permaneció impasible-. No puedo hablarlo perfectamente y me cuesta entender algunas cosas, pero comprendo las palabras si me hablan despacio. Y preferiría hablar mi propia lengua, ya que todos la conocéis.

-Mi hijo siempre ha favorecido el ingles antes que el normando. Prefiere que hablemos ingles para ayudaros a que lo aprendáis.

Todas las mujeres miraron a Riza, esperando una objeción o asentimiento por su parte. Como no quería ceder ni tampoco hacer una escena, se levanto y le dijo a Trisha en normando, que necesitaba tomar el aire. Le hizo una seña a Shieska que salio detrás de ella.

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-¿Cómo lo supiste?- le pregunto Roy a Maes mientras atravesaban el patio para observar a dos hombres que entrenaban con escudos.

-Observe su reacción cuando oyó unas palabras sobre ella.

-Pero, Maes, ¿Qué te hizo sospechar que podía no ser honesta? No la conoces- Roy le dio instrucciones a los hombres que estaban luchando y espero la respuesta de Maes.

- Ha sido educada en la corte del rey. El subterfugio y el engaño están en la naturaleza de esa gente.

-Duras palabras sobre mi mujer. ¿No debo confiar en ella?

-Antes debe demostrar que es digna de tu confianza, Roy.

-Yo solo quiero entenderla. En cada encuentro que tenemos veo una faceta diferente de ella, y no se cual es la verdadera- se paso la mano por el cabello-. Creo que hay bien en ella, pero que ha sido educada y recompensada por comportarse de cierta manera.

-Como todas las mujeres nobles y de la realeza- comento Maes-. Pero esta es tu esposa, y es mas inteligente que cualquier mujer que yo haya conocido. Hacernos creer que no nos entendía fue una estrategia brillante. Le permitió aprender mucho de nosotros sin necesidad de dejarnos ver nada de ella.

-Yo he aprendido algunas cosas de ella, y terminare aprendiéndolo todo. Con el tiempo, descubriré todos sus secretos.

Roy asintió con la cabeza al ver que los hombres habían terminado todos sus ejercicios y estos se marcharon para dejar paso a otros. Los siguientes parecían recién salidos del campo de batalla, porque tenían los ojos morados y varios cortes en la cara.

-¿Estas seguro de que quieres descubrirlos, Roy? ¿Y ella también descubrirá los tuyos?

-¿Mis secretos? Yo no tengo secretos, Maes.

Observo a los dos hombres que se movían por el patio evitando golpearse mas que intentando hacerlo. Algo iba mal.

-¿Y la viuda Psiren? Aunque eres discreto y ni siquiera tu madre sabe de su existencia, algunos si lo saben. ¿Que pensara tu mujer de tu amante?

Las palabras de Maes lo sorprendieron, ya que Psiren no era su amante. La consideraba una amiga y una compañera. A veces compartían la cama, pero el no tenia ninguna amante. Antes de que pudiera replicar, Maes salto la valla y corrió hacia los dos hombres. Roy lo siguió para descubrir que estaba pasando.

-¿Qué esta ocurriendo aquí? ¿Cómo os habéis hecho esas heridas?- pregunto Roy señalándoles las caras.

-Yo se lo hice- contesto Maes.

Confundido, Roy miro a Maes en espera de una explicación. Los hombres palidecieron.

-¿Por que?- Roy se puso los puños en las caderas y espero. Algo serio debió de haber pasado para que Maes golpeara a aquellos hombres-. ¿Cuándo?

La gente comenzó a agruparse a su alrededor y Maes se preocupo.

-¿Podemos continuar esto dentro?

-Maes…confió en ti para que supervises a mis hombres cuando estoy fuera. Explícamelo ahora.

-Insultaron a lady Riza el día que te fuiste a al abadía.

-¿Qué dijeron?- Roy no quería ni pensar en los rumores e historias que circulaban por sus tierras.

-¡Mi señor!- exclamó uno de los hombres-. Simplemente estábamos hablando, no pretendíamos insultarla- agarro la túnica de Roy en actitud suplicante-. Por favor, mi señor…

Roy miro a Maes y se dio cuenta de que, fuera lo que fuese que hubieran dicho, Riza lo había oído y también cualquier persona que estuviera en el patio en ese momento. Era lo que la había hecho reaccionar y así Maes había conocido su secreto.

- Llama a Armstrong y dile que traiga dos fustas- le dijo a Maes, y luego se dirigió a uno de los soldados que había en el patio para ordenarle-: Atalos a la valla.

Pronto el patio se lleno de gente que había oído el altercado. Bien, así sabrían lo que les esperaba si insultaban a Riza. A pesar de su pasado y de su rechazo a quedarse con el, era su esposa y su señora. Insultarla a ella era como insultarlo a el.

Aunque solía tratar a ala gente sin crueldad, había veces en que debía usarse el castigo físico. Aunque lo odiaba, tenía que enfrentarse a ello.

Cuando todo estuvo preparado, le dio una fusta a Maes y otra a Armstrong, el capitán de los guardias del castillo.

-Quince azotes a cada uno por los insultos contra lady Riza- dijo en vos alta-. Dadle los diez primeros ahora.-ordeno.

La multitud susurraba y murmuraba, pero el permaneció impasible, con expresión pétrea y cruzado de brazos. Los hombres se retorcían contra la valla y gritaban de dolor con cada latigazo. Después de los diez azotes, Maes y Armstrong se detuvieron y lo miraron.

-Como marido de la mujer difamada y como señor de estas tierras, me corresponde dar los últimos cinco latigazos. Así todos sabrían que ella es mi esposa y que siempre protegeré su persona y honor.

Odiaba hacer aquello, pero sabía que decía la verdad. No podía permitir que es comportamiento se volviera a repetir. Si le perdían el respeto a ella, también se lo perderían a el, y solo su respuesta ante tal desafió conseguiría mantener el poder que tenia como su señor.

Roy tomo la fusta que le ofrecía Maes y, apartándose un poco, la hizo restallar un par de veces contra el suelo del patio. Cuando se dio la vuelta para completar el castigo, se sorprendió al ver a Riza allí, entre el y los dos hombres.

Había llegado al patio justo cuando Maes y Armstrong terminaban de contar diez latigazos y se había interpuesto allí sin que Roy la viera.

Cuando se encontró con la mirada de su esposo, vio en ella enfado, sorpresa y una enorme tristeza. Pero no había pena.

-Mi señor, os pido clemencia para estos hombres- dijo Riza en vos alta-. Estáis en vuestro derechote castigarlos si así lo deseáis, pero aun así os lo pido.

Roy la tomo de la mano y la acerco a el. Susurrando solo para que el pudiera oírla, Riza le dijo:

Solamente dijeron la verdad, mi señor. No dijeron nada más aparte de lo que vos ya habéis dicho o pensáis de mí.

-¿Queréis defenderlos? ¿Oísteis sus palabras?

-Si, las oí

-¿Y aun así pedís piedad para ellos?

Riza sabía que el castigo de Roy haría mas daño que bien y tenia que detenerlo antes de que aquello empeorara. Los hombres que estaban involucrados en aquella historia la odiarían a ella, no a el. Sus familiares y amigos también. Y, lo que era peor, sabia que Roy no la perdonaría por haberse visto obligado a castigarlos. Sabía que aquello le dolería. No quería hacerle daño.

Inclino la cabeza hacia el.

-Piedad, mi señor.

Roy se quedo inmóvil unos minutos y después rodeo a Riza, dirigiéndose a los dos hombres atados. Levanto la fusta y le propino un latigazo mas a cada uno antes de dejarla caer al suelo.

-Como pide mi señora…os concedo clemencia.

Ella lo miro mientras salía del patio, abriéndose camino entre la gente. Varias personas corrieron a ayudar a los hombres, que gemían de dolor con las espaldas sangrantes.

Pero nadie se dirigió a ella. No se acerco ni una sola persona para hablarle, y ni siquiera para mirarla, cuando comenzó a caminar de vuelta al castillo.

Estaba completamente sola.

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Ya esta el chap, espero que les haya gustado y recuerden que mañana si hay actualización

Como siempre agradezco a todos los que leen y por supuesto a los que dejan su opinión así que:

Xris: Muchas gracias por tus palabras, pero principalmente el merito de las actualizaciones diarias es de ustedes que me animan a hacerlo. Me alegra que la historia te siga gustando y en algunas chap de mas adelante Roy comenzara entender porque Riza se comporta así, conocerá como era su vida antes de el, ciao, nos leemos mañana.

Unubium: Me alegra que la historia te haya gustado, pero lamentablemente la tengo en libro comprado, así que cada día transcribo el chap que voy a subir, pero de todas formas intentare mandártela, ciao

Espiaplan: Me alegra que te haya gustado el chap, y ya se ve que Roy es mas flexible con Riza que ella con el pero ella también se seta dando cuanta de que el no es malo, mas adelante se explicara el porqué del comportamiento de Riza, nos leemos mañana.

Walku-chan.: Muchas gracias por tus palabras y me alegra mucho de que te haya gustado el chap, se que muchas odian en este momento a Jean pero… espero que este chap también te haya gustado y nos leemos mañana, ciao.

Al Shinomori: Hola amiga, gracias por seguir fielmente la historia, como ves la mañana tarjo muchas cosas y no todas tan buenas, pero mas adelante se irán descubriendo algunos secretos y Roy descubrirá la forma de mantener a Riza preocupada de otras cosas mas útiles, ya sabes que nos leemos mañana, un beso, te quiere tu amiga.