Capitulo 13:

-¿Y esto es…?- pregunto ella, levantando y observando el pequeño frasco de vidrio verde.

- Para bajar la fiebre- contesto el hermano Marcoh-. Y para tratar el dolor de…- Riza miro al anciano y vio el brillo en sus ojos divertidos-…la cabeza- dijo el, y ambos rieron.

Una de las primeras cosas que había aprendido de Marcoh era que le encantaba salir con las cosas mas descabelladas. A ella no le resultaba ofensivo, y no se sorprendía cuando criticaba al describir a casi todos los que vivían en Silloth.

Excepto a Roy. De sus labios nunca salía una palabra desagradable sobre el señor de Sillota. Eso era lo segundo que había aprendido de el, que era completamente fiel a Dios y a lord Roy. Por eso, cuando Riza se unió a el para ayudarlo y aprender sus habilidades con las hiervas curativas, Marcoh accedió rápidamente a remediar su falta de conocimientos sobre el tema. Y, tal como le había dicho Roy, le ofreció su amabilidad, además de algunas buenas clases de ingles.

-¿No usabais la milenrama para tratar la fiebre?- pregunto Riza, consultando unas líneas que ella misma había escrito sobre ello.

- A veces algunas de las hierbas no están disponibles, así que guardo pequeñas cantidades de las dos.

Riza asintió y tomo el siguiente frasco. Levanto la tapa y olio su contenido cuidadosamente, tal como el herbolario le había enseñado. Observo las hojas secas e intento recordar que eran. ¿Correhuela? No estaba segura, así que le tendió el fresco al monje.

-Lengua de víbora. Para cicatrizar heridas y para las irritaciones de la piel.

Riza observo atentamente las hojas antes de cerrar el fresco y colocarlo en la estantería que había sobre la mesa de trabajo. Habían tardado casi dos semanas en organizar las hierbas, los brebajes y los ungüentos, y ya solo quedaba media docena. Por lo menos, el sustituto del hermano Marcoh se encontraría con un suministro de hierbas y medicamentos bien ordenado y con un inventario escrito de todo lo que había en la estancia. Aunque Riza estaba segura de que el nuevo herbolario sabría leer y escribir en latín, había hecho lo que Roy le había pedido, traduciéndolo todo al ingles mientras lo ordenaba.

Cuando un criado les llevo la comida al mediodía, ya habían catalogado y almacenado los últimos seis productos. Riza tenia los dedos manchados de tinta y el cabello amenazaba con salírsele de la transa que descansaba sobre su regazo mientras trabajaba. Se levanto de su asiento y estiro los brazos por encima de la cabeza, haciendo girar los hombros para aliviar la tensión que se había asentado en ellos por agarrar la pluma con fuerza al escribir. Después, intentando no tocarse el vestido, tomo algo de jabón que el hermano Marcoh siempre tenia a mano y se lo restregó por los dedos.

-¿Os habéis manchado, mi señora?- Riza se sorprendió al oír la vos, enfrascada como estaba en sus intentos por limpiar la tinta. Levantó la vista y vio que Roy se acercaba.

-Eso me temo, mi señor. Esto no habría ocurrido nunca en casa de mi padre, ya que, en cuanto domine la escritura, no se me permitió seguir con ella, por miedo a que pasara precisamente esto- levanto las manos para que Roy las viera.

Roy la observo mientras ella se frotaba con jabón las uñas y las palmas de las manos y después las hundía en un recipiente que contenía agua templada para aclararlas. Finalmente se las seco con la toalla que usaban para tal fin.

Roy le tomo una de las manos y, girándola, le paso un pulgar por la palma y por los dedos, hasta llegar a ala muñeca. Riza sintió un cosquilleo que le subía por el brazo mientras el continuaba con el suave masaje. Se estremeció cuando Roy se inclino y le acaricio con los labios la cara interna de la muñeca. Incapaz de moverse, y tal ves también sin querer hacerlo, Riza se quedo inmóvil mientras el repetía lo mismo con la otra mano.

¿Se detendría? ¿En que otro lugar posaría sus labios?

Riza aun recordaba como era sentirlos sobre el cuello y sobre los pechos. Otro estremecimiento la recorrió al sentir los recuerdos calientes de sus besos y sus caricias aquella noche. Fue la tos del hermano Marcoh la que los saco de la entonación en la que se encontraban. Ella dio rápidamente un paso atrás, liberando finalmente sus manos.

-¿En que puedo ayudaros hoy, mi señor?- pregunto Marcoh.

-He venido a robaros a mi… a Riza. Siempre se ha quejado de que aquí no hay más que tormentas y lluvia y, ahora que el cielo esta despejado, me gustaría enseñarle mis tierras.

Sin saber muy bien por que, Riza sacudió la cabeza, rechazando la invitación.

-Mi señor, me temo que aun no hemos terminado nuestro trabajo.

-¿Hermano? ¿Vos que decís? ¿Podréis arreglaros sin lustra ayudante durante unas pocas horas si os prometo devolvérosla cuando terminéis vuestras oraciones de media tarde?- Roy le sonrió al monje y espero.

Riza sabia que Marcoh no le negaría nada a Roy, y la posibilidad de pasar casi tres horas con el comenzaba a tomar forma.

- Mi señora, si hace buen tiempo, yo debería ir al pueblo. Se que no queréis acompañarme en esa tarea, así que es el momento perfecto para cumplir la petición de lord Roy.

Roy frunció el ceño al escuchar las palabras del monje, pero no pidió ninguna explicación. Ahora Riza no tenía escapatoria.

-¿Puedo ir por mi capa, mi señor?- tal ves si pudiera salir de la estancia sola, podría distraerlo con alguna otra tarea. Pero al ver que Shieska aparecía con su capa en la mano, sabia que ya no había forma de evitar los deseos de Roy- Veo que os habéis ocupado de todos los detalles.

-Incluso de la comida. Y he dispuesto una montura para vos.

Roy tomo la capa de manos de Shieska y se la puso a Riza sobre los hombros. Después le tendió un brazo y ella poso la mano en el, permitiendo que la guiara fuera de la estancia hasta el patio, atravesando la planta baja del castillo. Un muchacho que trabajaba en los establos los esperaba con un caballo para ella y Riza, con ayuda de Roy, l monto.

Tomo las riendas, se coloco las faldas del vestido y espero a que Roy montara en su caballo, algo mas grande que el que le habían ofrecido a ella. Después lo siguió y juntos atravesaron las puertas de la fortaleza, dirigiéndose al sur mientras recorrían parte del pueblo.

Roy tenía razón: la lluvia había dado paso al sol, que calentaba las tierras y arrancaba brillantes y desconocidos colores a los muros del castillo y a todo lo que los rodeaba.

El camino que tomaron descendió por una colina y Riza se dio cuenta de que se dirigían al mar. Se concentro en el abrupto sendero y no fue hasta que alcanzaron la playa cuando miro hacia a tras y vio todo lo que habían descendido. ¡Casi se quedo sin respiración! Se encontraban a más de veinte metros bajo la fortaleza, por la parte que se encontraba frente al mar y a al que castigaban los vientos.

Miro un poco mas arriba y vio la parte mas alta del castillo, donde aquella noche había encontrado a Roy contemplando la puesta de sol. Al observar la construcción desde lejos, se maravilló de su diseño y estructura.

El padre de Jean le concedió permiso a mi padre hace quince años para cambiar la estructura de madera por otra de piedra, y el hombre encargado de su diseño prefirió aprovechar el afloramiento natural de las rocas y los acantilados como base del castillo- Roy se inclino hacia ella y señalo hacia el norte-. Desde el mar y, debido a su posición y color, no puede distinguirse de los acantilados.

-Así que los enemigos que se acerquen por mar no pueden saber que aquí hay una fortaleza. Es una hábil estrategia. ¿Las mareas llegan hasta aquella marca de los acantilados?- Riza señalo el lugar en el que el mar había alisado la superficie de las rocas.

-Así es. Y que las aguas llegan desde el oeste y desde el norte, la playa no puede ser un refugio para quienes pretendan lanzar un ataque.

Riza observo las olas romper contra la playa y entonces se dio cuenta de que no habían llevado escolta ni criados. ¿Estarían seguros en aquel lugar?

-¿Han atacado Silloth en el pasado?

-Muchas veces a lo largo de los siglos. Se encuentra en un lugar privilegiado de la costa y lo han codiciado los romanos, los britanos, los vikingos, los escoceses y los ingleses. A lo largo de la historia a pasado por manos diferentes, según quien ostentara el poder de las tierras.

Roy espolones suavemente a su caballo y Riza lo siguió hasta un saliente rocoso más cercano al agua. Allí desmontaron y el saco de sus alforjas un odre de vino y una bolsa donde habían dispuesto algo de comida. Después ato juntos a los caballos para evitar que escaparan y, tendiéndole una mano a Riza, la ayudo a sentarse en una de las rocas. La superficie estaba lisa y templada por los rayos el sol.

Riza se puso nerviosa cuando Roy se sentó junto a ella. Miro a su alrededor en busca de algún guardia y Roy se dio cuanta de lo que ocurría.

-¿De que tenéis miedo, mi señora?- le levanto la barbilla para que sus miradas se encontraran-. Es evidente que estáis nerviosa.

-¿Dónde están los guardias?- se humedeció los labios-. ¿Es seguro aquí?

-Hice que registraran la playa antes de traeros acá. Mis hombres están sobre el arrecife del sur y en las almenas del castillo. Nadie puede acercarse hasta aquí sin ser visto.

-¿Pueden vernos a nosotros?- Riza miro a su alrededor. Al estar sola con el se le ocurrían otras cosas, pero, desecho esos pensamientos.

-Si les doy la señal, mis hombres se acercaran. Si no, permanecerán en sus puestos. Mi señora, os aseguro que estamos solos.

Eso era precisamente lo que ella había temido. Había logrado evitar a Roy durante más de quince días. Aunque compartían la cena y se veían a lo largo del día, no habían estado a solas desde aquella noche en las almenas del castillo. Riza trago saliva y miro a Roy.

Sabia que el la deseaba. No podía ocultar completamente la mirada de deseo en sus ojos. Había pensado en besarla aquella noche en las almenas, igual que lo estaba pensando ahora. Y, sin tener ninguna persona alrededor de ellos, nadie podría intervenir. Lo peor de todo fue que Riza se descubrió a si misma deseando que la besara.

-¿Con que propósito me habéis traído aquí, mi señor?

-¿Mi señor? Pensé que habías comprendido la ultima petición que te hice.

- No habíamos estado solos desde aquella ves, mi señor…Roy.

-Eso esta mejor. Mi propósito es sencillo, Riza. Has estado trabajando mucho con Marcoh estas últimas semanas, y pensé que te gustaría pasar algo de tiempo fuera del castillo.

-Camino todos los días- empezó a decir.

-Del castillo a la capilla y de la capilla al castillo. Pero, que yo sepa, nunca vas mas allá del patio, ni siquiera al pueblo. No eres ninguna prisionera en Sillota. ¿Por qué te comportas así?

Roy tomo la bolsa de la comida y saco de ella un trozo de queso. Lo partió y le ofreció una parte a Riza, que empezó a comerlo. El la observaba atentamente, como retándola a que le mintiera.

-No tengo nesecidad de ir al pueblo.

Riza deseaba que no la presionara sobre ese tema. A Roy no le gustaba oírla decir que quería marcharse. No le gustaba que hablara de la confianza que tenia en que Jean la sacaría de allí. Entonces, ¿Por qué la obligaba a contestar a tales preguntas? Cuando el empezó a preguntar algo, ella le puso una mano en el pecho para detenerlo.

-Mi señor. Roy. Te lo pido, no me lo preguntes si no quieres oír mis respuestas.

Riza vio que la mirada de Roy se posaba en su mano y, con horror, se dio cuenta de lo que había hecho y de lo manchadas que tenia las manos. Se aparto rápidamente dejando que las amplias mangas de su vestido las cubrieran. Tantos años de adoctrinamiento la hacían sentirse avergonzada de su aspecto.

"Las manos de una dama deben ser blancas y suaves. Las manos sucias son propias de las campesinas. Su vestido debe estar limpio y, su cabello, siempre arreglazo y velado"

-¿Por qué escondes las manos?- Roy le tomo delicadamente las muñecas y le saco las manos de las mangas.

-La mujer que me enseñaba, por orden de mi padre, las buenas maneras, se horrorizaría al ver lo que he permitido que ocurriera. Si me presentara en casa de mi padre con este aspecto, me castigarían.

Roy le levanto las manos y espero a que ella las mirara.

-Las manos marcadas por el trabajo honrado no son ninguna vergüenza.

-Si que lo son, mi…Roy. La apariencia y el comportamiento son lo que distinguen a los nobles de los campesinos.

-Tal vez sea así en tu tierra, Riza, y en la corte del rey, pero no aquí en Silloth. Aquí, el trabajo que haces para el bien de todos importa más que el aspecto que tengas para llevarlo a cabo. Aquí, quien eres importa más que lo que llevas puesto.

Ella frunció el ceño. Su forma de pensar era tan peculiar…

¿Cómo podía Roy creer esas ideas? En la corte, ella…

-No comprendo la extrema importancia de tener las manos siempre limpias y tener siempre el cabello arreglado y adornado.

Roy se levanto y se dio la vuelta para mirar al océano. Ella también se puso de pie y se situó a su lado. ¿Por qué no podía entenderlo?

-Roy- dijo poniéndole una mano en el brazo-. Por favor, escúchame. No pretendía insultarte con mis palabras. Pero yo soy así.

-No, Riza, tu no eres así. Eres lo que ellos te han hecho creer que debes ser.

-Esta es la única forma que conozco, Roy. No es ninguna fachada. Soy yo.

La tomo por los hombros y la miro a los ojos intensamente.

-¿Y quieres volver a eso? ¿A un lugar en el que se te valora mas por tu aspecto que por tus aportaciones? ¿Con una gente que te ofrece disimulos y afectación en ves de sentimientos sinceros?

-Yo…- Riza quería gritar "si", pero algo le impidió hacerlo. Su lugar no estaba en Silloth. No quería vivir allí. Se liberó de las manos de Roy y se aparto.

-¿Acaso alguien de tu familia o esos que llamas tus amigos han respondido a tu petición de ayuda? ¿Han intercedido por ti ante Jean?- le pregunto, acercándose a ella-¿Pondrían en peligro su prestigio por hablar a tu favor? Por si no lo sabes, esos son los rasgos que distinguen a los verdaderos amigos.

Riza no podía contestarle, porque sus pensamiento y sentimientos se confundían en su interior. Al verse incapaz de hablar, hizo lo único que podía hacer. Se levanto las faldas hecho a correr.

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Ya esta, espero que les haya gustado el chap y como lo prometido es deuda fue un chap largo, agradezco a todos los que leyeron y a los que dejaron su opinión y también a los que se preocuparon por mi salud, gracias y ya estoy mucho mejor:

Unubium: Veo que tus medidas si que son drásticas, pero quizás con ellos si fueran necesarias, gracias por el apoyo y recuerda que la próxima actualización es el lunes, ciao.

Nairelena: Gracias por tus buenos deseos y ya estoy mejor, la verdad es que Jean se porto muy mal pero Riza aun no lo sabe pero el plan de Roy lo sabrán mas adelante, aun falta un poco, ciao

The Hawk eye: El plan de Roy se sabrá en unos chap mas, lo que no se sabe es si resultara tal como el lo tiene previsto, así que solo queda esperar, nos leemos el lunes.

Sherrice Adjani: Muchas gracias por tus buenos deseos y la verdad es que ya me siento mejor, como ves el chap de hoy si es, mas largo. Me alegra que la historia te guste el problema es que yo la tengo en libro y la transcribo para subir los chap así que es un poco difícil pero vero que puedo hacer, nos leemos el lunes.

Walku-chan: La verdad es que ya me siento mejor, así que agradezco tu preocupación, hoy el chap es mas largo y espero te haya gustado, recuerda que la próxima actualización es el lunes así que espero contar contigo.

Al Shinomori: Gracias amiga por tu preocuparon, ya estoy mucho mejor, no tengo tanta fiebre pero aun me tiene en cama (lo odio), me alegra mucho que te haya do bien y estoy segura de que te ira mucho mejor, y entiendo que estés cansada, así que no hay de que preocuparse, sabes que te quiero mucho, un beso para ti y mil bendiciones, tu amiga vale black