Capitulo 15:
Riza se despertó sobresaltada en mitad de la noche. No podía ignorar los golpes en la puerta de Roy. Salio de la cama, se puso una bata y fue a la puerta que separaba sus habitaciones. Estaba abierta como había sido su costumbre desde que había hecho su invitación.
Al abrirla, las llamadas se oyeron con más fuerza.
Riza pronuncio su nombre y entro, pero no había nadie en la estancia. La cama de Roy estaba vacía y perfectamente hecha. ¿No se habría acostado todavía? Como seguían llamando a la puerta principal, la abrió y se encontró con la expresión sorprendida de Fueri y de otros tres hombres de Roy. Parecían haber hecho un largo y duro viaje y estaban claramente decepcionados por no encontrar alli a su señor.
-¿Esta lord Roy en su habitación, mi señora?- pregunto Fueri, echando rápidas miradas al interior-. Es importante que estos hombres hablen con el.
Los hombres se miraron entre ellos y después la miraron a ella. Le hicieron un reverencia y estaban a punto de marcharse cuando llego Trisha. Fueri le susurro algo y la mujer le respondió de la misma manera. Fueri le dedico una rápida mirada y después el y los hombres siguieron a Trisha por el pasillo.
Psiren. En el pueblo.
Apenas escucho las palabras, por que las habían pronunciado en vos muy baja para que ella no las oyera. ¿Quién era Psiren? ¿Dónde estaba Roy? ¿Tal ves en alguna otra parte del castillo? ¿Con Hughes?
Riza se reprendió a si misma por preocuparse tanto. Roy podía estar donde le pareciera y no era asunto suyo. Se había esforzado por mantener las distancias con todos los habitantes e Silloth, y comenzar a involucrarse seria un error.
-Lady Trisha, ¿Hay algún problema?- pregunto finalmente.
-No, Riza. A estos hombres se les dijo que vinieran directamente a informar a Roy cuando regresaran, y eso era lo que pretendían hacer.
-¿No sabe nadie donde esta lord Roy?
-Estoy aquí- contesto el, desde detrás del pequeño grupo.
Riza pudo ver que se tensaba al reconocer a los hombres que lo esperaban. Observo que intercambiaban miradas entre ellos. Algo iba muy mal.
-¿Mi señor? ¿Va todo bien?
El le mantuvo la murada durante un momento antes de indicar a su hombre que se fueran con un movimiento de cabeza.
-Siento haber interrumpido vuestro descanso, mi señora. Me ocupare de esto en el comedor- le susurro algo a su madre, que se alejo en dirección a sus habitaciones. Después se quedaron uno frente al otro en el pasillo vació.
Había algo en la vos de Roy, en su mirada y en su postura que a ella le parecía peligrosa. Y no había respondido a su pregunta.
-¿Va todo bien, Roy?
El asintió con la cabeza y, sin decir una sola palabra mas, se dio la vuelta y echo a andar por el pasillo.
Riza cerro la puerta de la habitación de Roy y regreso a su propia estancia. Dejo la bata aun lado de la cama y se tumbo. Después de aquel incidente, sabia que no dormiría en toda la noche. Se quedó tumbada, escuchando los sonidos de la noche y pensando en aquella extraña situación con Roy. Cuando la luz del amanecer comenzó a colarse por la ventana, seguía despierta y sintiéndose como un condenado a muerte a punto de enfrentarse a su destino.
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Roy siguió al pequeño grupo por el pasillo y entraron en la estancia que Fueri y el usaban para hablar de sus asuntos. Ignoro la mirada sorprendida de Fueri cuando le pidió que esperara fuera. Se sentó a al mesa y les indico a los hombre que también tomaran asiento. Por sus expresiones graves sabia que su plan para conseguir que Riza se quedara en Silloth no estaba funcionando bien.
-Mi señor, no lo habríamos molestado de no ser importante- comenzó uno de los hombres.
-Entonces, ¿no tuvisteis éxito?
El hombre miro alo otros y trago saliva.
-Si y no, mi señor.
-Ya basta. Os envié para que localizarais a algún pariente femenino de lady Riza y para que lo y trajerais aquí. ¿Lo habéis hecho o no? Estamos en mitad de la noche y no veo ninguna mujer con vosotros. Contadme el resto de la historia. Ahora- ordeno con la mandíbula apretada.
-Mi señor, descubrimos que lady Riza tiene una hermana mas joven que ella- dijo el hombre.
-¿Una hermana?
-Si, mi señor, y va a tomar pronto sus votos en un convento- continuo el soldado. Y humedeciéndose los labios añadió-: Y una hija.
Al principio Roy no lo comprendió. ¿Una hija? ¿Riza? ¡Santa Madre de Dios! Riza había dado a luz a una bastarda del rey.
-¿Una hija?- consiguió decir.
-De medio año de edad, mi señor- contesto-. Lady Riza abandono la corte unos seis meses antes de dar a luz, y lo que se dijo fue que el rey y ella habían tenido una… riña. Cuando el rey convoco a su corte en Woodstock para asistir a ala ceremonia en la que armaron caballero al príncipe Geoffrey, ordenaron a lady Riza que volviera y todos esperaban… bueno, mi señor, todos esperaban que todo se hubiera olvidado y que el rey se casara con ella.
Roy cerró los ojos al escuchar tales noticias. Así que Riza había dado a luz a al hija del rey y, después, había esperado su recompensa. Seguramente Jean la había hecho creer que conseguiría aquello para lo que la habían preparado toda su vida: una unión con el. Desafortunadamente para ella, la nesecidad que tenia el rey de las tierras y de las riquezas de la que ahora era la reina y su esposa, lo obligo a casar a Riza con un bárbaro del norte.
Si la hija de Riza estaba en otra parte, ¿podría ella ser feliz en Silloth? ¿Habría dispuesto algo Jean para la educación de la niña o habría amenazado a Riza si ella no acataba su plan? Roy se froto los ojos con las palmas de las manos y dejo escapar un suspiro.
-¿Hay algo mas?- pregunto a sus hombres.
-Tenemos dos cartas de la hermana de lady Riza. No sabia nada de vuestro matrimonio, mi señor- el hombre hurgó entre sus ropas y saco dos pergaminos. Roy dudo un poco antes de aceptarlos.
-¿Sabéis lo que contienen?
-No, mi señor. Ya estaban sellados tal y como veis cunado nos los estregaron.
-¿Le hablasteis de vuestra misión? ¿Sabe que os habéis enterado de la existencia de la niña?- miro las cartas. Una iba dirigida a el y, la otra, a Riza.
-No, mi señor. Fuimos discretos como ordenasteis. Supimos lo del bebe gracias a una sirvienta que trabajo un tiempo en el convento cuando lady Riza llego junto con su hermana. A la niña la están criando allí.
-¿Allí? ¿Y quien lo esta haciendo?
-El convento es de las Gilvertinas y tiene una comunidad laica, donde vive la niña con su niñera. Lady Dominique o, mejor dicho, la hermana Dominique supervisa su cuidado.
Eso tipo de arreglos tenían el sello real. Las Gilbertinas eran una orden inglesa y solo tenían dos conventos fuera de Inglaterra: uno en Irlanda y otro en Normandia. El de Caen lo habían abierto gracias al mecenazgo del rey.
Roy se dio cuneta de que los hombres estaban exhaustos. Se veía por su aspecto que se habían apresurado en llegar a Silloth para darle las noticias sin detenerse a descansar. Roy se levanto y se dirigió a la puerta. Después se volvió hacia los hombres.
-No habléis de esto con nadie. Ni con vuestras amantes ni con vuestras esposas. Si tenéis alguna pregunta sobre algo de lo que habéis oído o sabido mientras cumplíais mis ordenes, acudid a mi. No a Fueri ni a Maes. Solo a mi.- Espero a que todos asintieran y abrio la puerta. Su ayudante aun lo esperaba fuera.
-Fueri, nesecitan comida y bebida.
-Si, mi señor.
-Y dos días de descanso antes de volver a sus obligaciones.
-Si, mi señor- Fueri asintió y condujo a los hombres hacia la cocina.
Cuando se fueron Roy cerró la puerta y se dejo caer en la silla. Puso las cartas en la mesa y miro el sello. ¿La que iba dirigida a Riza contendría solo los saludos de su hermana o habría algo más? ¿Qué diría la suya? Una parte de el temía abrirla, porque cada ves que sabia algo nuevo sobre Riza, le creaba mas problemas.
Horas después, cuando en el castillo comenzaba de nuevo la actividad de la mañana, Roy aun permanecía sentado con las cartas frente a el. Si las destruía, Riza nunca sabría de su existencia. Ya que ninguna de las personas a alas que ella había escrito le había contestado, no había ninguna nesecidad de decirle que su hermana ya se había enterado de su matrimonio y que el sabia de la existencia de su hija.
Entonces el mismo le había pedido a Riza sinceridad entre ellos. Aunque ella no lo había cumplido totalmente, el no podía darle menos de lo que esperaba de ella. Ahora que conocía la razón que le impedía ser sincera con el, comprendía mas cosas. Y, a pesar del lazo que la unía a Jean, seguía deseando que se quedara con el…y fuera realmente su esposa. Rompió el sello de la carta que iba dirigida a el y la abrió.
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El hermano Marcoh le mando decir que iba a pasar la mañana en el pueblo, así que Riza no salio de sus habitaciones. Roy aun no había regresado a su cuarto y ella temía que aquellos hombres le hubieran dado malas noticias. Tal ves no tuvieran nada que ver con ella, pero los extraños acontecimientos de la noche la habían alterado.
Shieska le llevo una bandeja con comida, como le había pedido, pero se sintió incapaz de probar bocado. Acababa de decidir dar un paseo para calmar la ansiedad cuando Roy entro desde sus habitaciones. Ella se puso de pie al instante.
-Mi señora. Perdonad mi intrusión- dijo, atravesando la estancia-. Pensé que os encontraría con el hermano Marcoh, pero me han informando de que ha ido al pueblo.
¿Mi señora? Normalmente la llamaba por su nombre, porqué se sentía más cómodo. Y había algo diferente en sus ojos cuando la miro.
-¿Tiene algo que ver con vuestros hombres de anoche?- entrelazó los dedos e intento que no le temblaran las manos.
-En realidad, así es. Por favor, sentaos- le señalo el banco bajo la ventana y Riza se dejo caer en el-. Pensé que parte de vuestro rechazo a permanecer aquí se debía a que no conocíais a nadie- empezó a decir sin mirarla a los ojos-. Ya que no reveláis nada de vuestra familia ni de vuestra vida, envié a mis hombres a Normandia a buscar la verdad.
Riza sintió que la habitación se estrechaba a su alrededor. ¿Roy buscaba la verdad? Intento permanecer tranquila y respirar con normalidad. Se apretó aun más la manos, tragó saliva e intento decir:
-¿La verdad mi señor? ¿Y que encontraron los hombres en su búsqueda?
-No sabía que teníais una hermana?
-¿Una her… hermana? Si, tengo una hermana- tenia que concentrarse en la conversación, ya que no quería revelar mas de lo que Roy sabía-. Es más joven que yo, mi señor. Dominique.
-Creí que vuestra madre murió al daros a luz.
-Y así fue. Dominique y yo compartimos el mismo padre, pero tenemos madres diferentes- Riza se aliso el vestido sobre las rodillas- Probablemente habréis descubierto que entro al convento de Caen y que pretende tomar los votos. O tal vez lo haya hecho ya.
Con todo lo que había ocurrido, no había pensado en su hermana en varias semanas. Intento recordar cuanto tiempo tenia que estar como novicia, pero no pudo hacerlo.
-No, aun no ha tomado sus votos.
Sorprendida, Riza lo miro y se encontró con una expresión indescifrable.
-Os agradezco la noticia, ya que no la he visto en…- ¡No! No podía pensar en aquello-…durante varios meses.
Roy se acerco a ella y saco un pergamino de sus ropas.
-Pidió que os entregara esto.
¿Una carta de Dominique? ¿La había leído el? Vio el sello de cera y supo que no lo había hecho. Extendió una mano para tomar la carta, esperando que las monos no le temblaran.
-Yo tenía la esperanza que me recomendara alguna prima o amiga que pudiera venir a vivir aquí y haceros compañía. Pero en la carta que ella me ha escrito dice que no tenéis ningún familiar apropiado para ello.
Su benevolencia seguía sorprendiéndola. Sintió que las lágrimas le hacían un nudo en la garganta y que empezaban a aflorar a sus ojos.
El le acaricio la mejilla con el dorso de la mano y Riza estuvo tentada en aceptar su caricia, pero permaneció inmóvil, intentando controlar las emociones que la invadían.
-Quiero que seas feliz aquí, Riza.
-Al traerme noticias sobre mi hermana me habéis hecho feliz.
-Entonces espero que el contenido de esa carta te de mas alegría- dejo caer la mano y dio un paso atrás-. Os daré algo de intimidad para que podáis leerla.
Vio como se acercaba a la puerta antes de llamarlo.
-¿Mi señor?- el se detuvo sin mirarla-. Roy. Por favor, acepta mi agradecimiento por esto y por todo lo que has hecho.
Roy asintió con la cabeza y se fue sin decir nada más. Ella hizo girar la carta entre sus manos, preguntándose si le llevarían buenas noticias. Finalmente, rompió el sello.
Mas de una hora después, Riza conocía toda la verdad, y cualquier trazo de felicidad que pudiera haber sentido al saber de su enrama y al conocer las buenas intenciones de Roy se destruyo l leer las palabras escritas en la carta.
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Ya esta, fin del chap y espero que les haya gustado, recuerden que mañana es a actualización y como siempre agradezco a todos los que leen y por supuesto al os que me dejan cada día su opinión:
Unubium: Se que la situación parece un poco desesperante, pero ya veras que luego comienza a tomar otros matices, nos leemos mañana.
Xris: la verdad es que Riza esta terriblemente confundida, pero a medida que pase el tiempo ira pensando mejor las cosas, ya falta poco, así que cuanto contigo para el próximo chap.
Sherrice Adjani: Se que la actitud de Riza esta desesperando a muchos, pero ya verán que luego se da cuenta de que la vida con Roy no es tan mala, gracias por tu apoyo y nos leemos mañana.
Al Shinomori: Hola amiga, muchas gracias por preocuparte por mi salud y no te preocupes, se que tengo un compromiso con ustedes y la verdad es que no es ningún problema cumplirlo porqué ustedes se portan de maravillas ¿de que otra manera podría agradecerles si no es con responsabilidad?, sobre tu historia ya la leí y de verdad te felicito, espero que te haya llegado el review correspondiente y sabes que cuentas conmigo en forma incondicional, tu amiga que te quiere. Vale black.
Rinsita-chan: Gracias por el apoyo, y no te preocupes, solo faltan algunos chap mas de angustia y luego todo tomara mejor rumbo, nos leemos mañana.
