Capitulo 21:

-¿Qué piensas de mi decisión?- pregunto Roy en un susurro.

-Yo sugeriría que disminuyeras la multa y que incrementaras el trabajo que debe hacer para ti para pagar su delito.

Roy sonrió la escuchar las palabras, ya que Riza demostraba una asombrosa habilidad para descubrir castigos mas innovadores que los que el solía infligir.

Era la segunda ves que se sentaba con el en uno de sus juicios, e incluso Fueri alababa sus habilidades. Normalmente era Fueri quien se encargaba de esos asuntos, pero al menos tres o cuatro veces al año, Roy tenia la costumbre de presidir la sentencia de su pueblo y de aceptar los pagos que le hacían por ser el señor.

-Cuatro peniques y diez días de trabajo antes de que llegue el invierno- declaro.

-Si, mi señor- contesto el hombre.

Haciendo una reverenda el hombre se dirigió a Fueri para pagar la multa y Roy se levanto de la mesa. Después de varias horas oyendo quejas, quería escapar de allí. Con Riza. Finalmente Fueri puso fin a la sesión y Roy bajo de la tarima con Riza.

Sin darle tiempo a protestar, la guió por el pasillo y subió con ella las escaleras hasta sus habitaciones. Despacho con un gesto de4 la mano a algunos que aun lo seguían plantándole diversas cuestiones, sin pararse siquiera. Una ves en su habitación, cerro la puerta e hizo que Riza se diera vuelta para que lo mirara.

-¡Roy! ¡Es pleno día!- se rió mientras el le quitaba la redecilla y el velo del pelo y le soltaba el cabello, hasta que cayo a su alrededor.

-Tengo asuntos importantes que discutir contigo- contesto, desabrochándole los lasos de las mangas. Como estaban fuertemente atados, se desvió a los del costado de la túnica.

No creo que tengas nada que discutir precisamente- respondió ella, y le beso las mejillas y la frente.

Roy pensó que tendría algunas palabras con Shieska después de aquello sobre como vestía a su señora, ya que desvestirla le estaba llevando demasiado tiempo. Frustrado, saco su daga y rasgo todos los lasos que unían las prendas. Ella grito al ver caer la túnica, el vestido y las mangas, quedándose solo con la camisa interior. Entonces Roy volvió a tomar la daga y la deslizó por el frontal de la camisa, abriéndola completamente.

Finalmente pudo acariciarla y tomarle los pechos con las manos, como había deseado hacer todo el tiempo desde la mañana. Había estado fuera cinco largos Díaz y había llegado esa misma mañana. No quería esperar hasta la noche para demostrarle lo mucho que la había echado de menos. Riza contuvo el aliento mientras la acariciaba y no se resistió. Cubrió las manos de Roy con las suyas y acerco sus labios a los de el, par que la besara. Ella se agarro a sus brazos y dejo caer la cabeza hacia atrás, apoyándola en la puerta.

Roy se inclinó y profundizo el beso para luego tomar uno de sus pezones entre los labios, acariciándolo con la lengua. Entonces Riza le levanto el rostro para besarlo nuevamente y se apego a el para que sintiera su cuerpo.

Roy intento controlarse. Lo intento de verdad. Al principio. Pero cuando ella lo beso y acaricio, se quito la túnica y apretó su cuerpo a un mas contra el de ella y la tomo allí mismo, de pie. Habría parado si hubiera visto algún signo de duda por parte de Riza, pero no hubo ninguno.

Finalmente, después de largos minutes y impacientes embestidas y caricias, con los brazos a rededor de los hombros de Roy y las piernas rodeándole las caderas, ambos alcanzaron el clímax. Se tomaron algún tiempo para normalizar su respiración y entonces el le bajó las piernas para que pudiera quedarse de pie.

- Te dije que deberías haberme acompañado a Abbeytown- dijo el como excusa para su comportamiento.

Riza recogió sus ropas y se aparto el cabello del rostro. Estaba maravillosa.

- Como tu mujer, es mí deber quedarme aquí y supervisar tus tierras mientras viajas.

Ella se metió en su habitación y dejo caer la ropa en el suelo. Le enseño los lasos cortados pero el se negó a disculparse por lo que había hecho.

-Dile a tu doncella que la próxima ves no los apriete tanto- dijo Roy, cruzando los brazos sobre el pecho.

-La chica esta tan atontada con Falman que es un milagro que haga lago a derechas- Riza busco en el arcon de su ropa, saco otra camisa y se la puso por encima de la cabeza-. ¿Sabes si el siente lo mismo por ella, Roy? No me gustaría verla sufrir.

-¿Has visto a alguno de los dos esta mañana?- esperaba que su hombre mostrara mas refinamiento con la doncella del que el rey había mostrado con su señora.

Ella lo miro desde el otro lado de la puerta abierta.

- Deseo para ella algo más que eso. Siempre a sido amable conmigo, incluso cuando me he comportado de manera abominable, y me gustaría verla feliz.

Roy sonrió.

-Falman me ha pedido permiso esta mañana para casarse con ella, cuando atravesábamos las murallas. Le dije que hablara contigo.

La sonrisa de Riza le ilumino el alma.

- Entonces, esta bien.

Riza se sentó bajo la ventana y comenzó a pasar otros lasos por las aberturas de la túnica y de las mangas. Los cambios que se habían producido en ella en las últimas semanas eran extraordinarios. Nada mas llegar a Silloth, habría sido capas de encargarse ella de esos asuntos.

Roy se arreglo la ropa y espero a que ella terminara con la suya. Enseguida se reuniría con Fueri y sus ayudantes para discutir los cálculos sobre las cosechas de los campos que rodeaban el pueblo. El tiempo se había mantenido estable, y las cosechas de trigo, cebada y centeno prometían ser mejores de lo esperado. Su pueblo tendría provisiones para afrontar el invierno.

- ¿Dónde esta mi madre?

- Pasa casi todas las mañanas en la sala superior. Sus mujeres ya casi han terminado el tapiz. Le sugerí que hiciera uno a juego para su propio comedor.

Se levanto y se puso de nuevo el vestido, atándolo al frente. Después se puso la túnica y se ato los lasos bajo los brazos. Las mangas sin embargo se le resistieron y Roy se acerco a ayudarla.

-No son sus mujeres, Riza. Tus eres la señora de Silloth, así que te obedecen a ti- algo le impedía pasar tiempo en la sala con ellas cada día-. Solo dos se irán a vivir con mi madre cuando se marche esta primavera. Lady Anne, que es su prima, y lady Clare, cuyo marido estará al mando de los soldados de la fortaleza de Ravenglas.

Si no la hubiera estado observando, Roy hubiera pasado por lato el dolor que se reflejo en el rostro de Riza. Creía que no seria a lady Clare a quien echara de menos. Su bebe también solía estar en la sala cada mañana. Una niña. De unos ocho mese de edad.

La misma edad que la hija de Riza que estaba en el convento de Noramandia.

¿Añorara a su bebe? ¿Pensaría en la niña y en lo que podría haber sido? ¿Querría otro hijo?

Nunca hablaban de hijos, pero el nesecitaba un heredero y esperaba tenerlos con ella. Sus frecuentes relaciones darían pronto su fruto, si así Dios lo quería, y ella engendraría a su hijo. ¿Consideraría entonces en el lo suficiente como para revelarle su ultimo secreto? Roy sabía que aquel era el único punto negro en la felicidad que ahora compartían. Riza aun no confiaba en el.

-Mi madre me ha recordado que hay dos primas en la familia de mi padre que podrían venir a vivir aquí. Así tendrás compañía cuando ella este fuera- le tendió una mano-. ¿Qué dices de eso?

-Que tengo el marido mas considerado del mundo- se puso el velo sobre el cabello y tomo su mano.

-No pensarías eso de mi si supieres lo que tengo pensado para no dejarte dormir esta noche- quería apartar la tristeza que empañaban los ojos de Riza. Quero que le sonriera una ves mas.

Ella le dedico una sonrisa, pero no tan brillante como solía ser.

-Vamos, Roy. Aun quedan muchas horas para que podamos retirarnos, y si comenzamos nuestras tareas, tal ves el día se nos haga menos largo.

El estaba a punto de abrir la puerta para salir al pasillo cunado ella se detuvo y lo miro. Le puso una mano en la mejilla, acariciándosela suavemente.

- Te quiero, Roy. De verdad.

Roy le tomo la mano y le beso la parte interna de la muñeca.

- Y yo a ti, Riza.

Mientras se disponían a realizar las actividades diarias de la fortaleza, Roy se dio cuenta de que era la segunda vez que ella se lo decía con esas palabras. Su cuerpo se lo decía de muchas formas, así como la atención que le ponía a sus responsabilidades y la actitud que tenia hacia su pueblo. Pero era la segunda vez que había preanunciado aquellas palabras.

Llegaron al comedor justo cuando Fueri mandaba a llamarlo. Riza lo saludo con un movimiento de cabeza y continúo su propio camino, seguida de cerca por Shieska. Roy se dio la vuelta y vio como se alejaba.

¿Podía haber amor sin confianza?

Ese pensamiento lo perturbo durante todo el día y algunos mas, hasta que la respuesta le llego de golpe con el arribo de un mensajero de Jean.

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-Mi señor- dijo uno de los ayudantes de Fueri mientras Roy cruzaba la puerta-. Hay un mensaje urgente del abad esperándoos en la entrada.

-Regresaste de Abbeytown hace unos días- señalo Maes-. ¿Qué puede ser tan importante como para que envíe un mensajero ahora?

- Supongo que debo ir y descubrir la causa del disgusto de Grumman.

Encabezó la pequeña compañía de hombres hasta el establo y desmonto, y en ese momento los vigilantes de la fortaleza hicieron sonar el cuerno. Roy se dio la vuelta para ver que había provocado la llamada. Cuatro hombres a caballo atravesaron las puertas sin detener. Uno de ellos llevaba un estandarte que cualquier noble de Inglaterra reconocería a primera vista. Dos leones dorados rampantes enfrentados sobre el fondo rojo. El escudo de armas de la casa de Havoc.

Jean Havoc.

Maes maldijo en varios idiomas mientras los veía acercarse.

-¿A que se deberá todo esto?

-No lo se, pero tengo la sensación de que no será nada bueno- Roy se volvió hacia Maes- ¿Puedes hacer que Riza no se acerque al comedor? Supongo que ahora estará trabajando con Marcoh. Recibiré a esos hombres en el comedor y escuchare sus noticias.

-¿Es necesario, Roy? Es tu mujer.

-Vete y mantenla alejada del comedor- por su tono Maes supo que era un orden que no admitía discusión.

Maes marcho a cumplir las órdenes mientras Roy recibía los saludos de los hombres y los invitaba a entrar en la fortaleza. El líder del grupo le hizo una seña a Roy con la cabeza y este lo acompaño a una habitación más pequeña junto al comedor, para tener algo de intimidad.

-Mi señor- empezó a decir el hombre-. Me llamo Gilbert y traigo saludos y mensajes del rey para su leal vasallo lord Roy Mustang de Silloth y para su mujer, lady Riza.

Roy no tenía otra opción que ser hospitalario y aceptar los mensajes, al igual que cualquier noticia que estos contuvieran. Pero aquello no le gustaba. Se le izo el mismo nudo en el estomago que siempre le avisaba que algo iba mal.

-¿Y cual es vuestro mensaje?- se sentó en a gran silla que le estaba reservada.

-Debo presentároslo a vos y a vuestra esposa.

-Aceptare cualquier mensaje que le traigáis a mi esposa- contesto, recalcando la palabra "esposa". Todo el mundo conocía el derecho que tenia el marido de representar a su mujer en cualquier asunto.

-Mis órdenes viene del rey, mi señor. Os pediría que…

Se vio interrumpido por un clamor fuera de la estancia. Después oyeron voces subiendo de tono, una llamada al puerta y apareció Maes seguido de Riza.

-Mi señor, ya veo que han llegado visitantes a Silloth- dijo ella mientras se ponía a su lado. Aun no había mirado al mensajero, pero lo hizo en ese momento. Por la expresión de su rostro Roy supo que ella también había reconocido el escudo de armas.

-Mi señora, os traigo saludos del rey- con una floritura de la mano., el enviado de Jean le hizo una reverencia antes de continuar.

-¿El rey?- al principio Riza se puso pálida y Roy temió que se desmayara. Después la vio apretar los puños mientras esperaba que el mensajero hablara.

-Tengo cartas para vos y una orden para que asistáis a Carlisle el próximo domingo. La presencia del rey honrara la inauguración de una nueva casa de cuantas en la catedral y Su majestad requiere vuestra presencia.

El mensajero hurgo en su bolsa y saco varios atados. Le dio el más delgado a Riza y dos mas a Roy, que sintió nauseas al aceptar los pergaminos que sabia que cambiarían su vida. La mano le temblaba al tomarlos.

-¿El rey desea que lord Roy se presente ante el?- pregunto Riza, mirando el atado que le tendía el hombre.

-Mi señora, el rey requiere expresamente de vuestra presencia y envía esto como muestra de su aprecio.

Roy siempre recordaría rezar en ese momento para que ella no tomara la caja que el mensajero saco de su bolsa. Rezar con toda su alma para que ella no tendiera la mano y no aceptara el regalo y lo que significaba. Sintió que se le rompía el corazón cuando Riza sonrió y extendió la mano.

-¿El rey desea que me presente ante el?

La dicha que había en sus ojos lo abatió. Ya no oyó nada mas de lo que se dijo en aquella estancia, porque las palabras de Riza habían destruido todas las esperanzas que había tenido durante los últimos meses. Ella aun amaba al rey.

Aun con los mensajes en la mano, se levanto y salio de la estancia. Una ves en el pasillo, llamo a Fueri para que se hiciera cargo de sus nesecidades. No podía respirar. Le dio los pergaminos a su ayudante y lo único que supo con certeza fue que tenia que escapar de allí. Tenía que escapar de ella.

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Fin del chap, espero que les hay gustado aunque las cosas se han complicado un poco.

Como siempre les recuerdo que mañana actualizo y agradezco a todos los que leen y especialmente a los que me dejan su opinión así que:

Espiaplan: Me alegra que te haya gustado el chap anterior, pero como ves Grumman tenia razón, no todo es alegría para siempre, ahora a ver como solucionan esto, ciao.

Sweet-Zephir: Muchas gracias por leer mis historias, de verdad me emociona mucho saber que les agrada lo que hago, es el motivo principal para que lo siga haciendo, así que el merito es de ustedes, nuevamente muchas gracias y nos leemos mañana.

Unubium: Me alegra que te haya gustado el chap, aunque las cosas se están comenzando a complicar un poquito, pero ya veran que dentro de poco todo vuelve la normalidad, nos leemos mañana.

Xris: Me alegra mucho que el chap de ayer les haya gustado, aunque lo mas probable es que me odien por el de hoy, ya falta poco, así que solo queda tener paciencia, nos leemos mañana.

Al Shinomori: Hola amiga, ahora ya sabrás a que me refería a que las cosas se complicarían un poco, o al parecer mas que un poco, pero ya veras que dentro de poco las dudas comenzaran a aclararse aunque se nesecite de la ayuda de terceros, como siempre te agradezco tu apoyo y nos leemos mañana, un beso y bendiciones.

Mariana: Me alegra que te haya gustado el chap anterior aunque se que este es bastante mas complicado, pero ya falta poco para saber como se resolverá todo este lió, ciao.

Sol96: Gracias por el apoyo, me alegra que te haya gustado el chap de ayer y se que quizás me odien por el de hoy, pero la historia ya casi llega a su fin y quedan aun algunas cosas por aclarar así que paciencia, nos leemos mañana.

Nairelena: me alegra mucho de que ya estés bien, extrañaba tus comentarios, y también me alegra saber que la historia te sigue gustando, ya falta poco para saber que ocurrirá realmente, así que espero seguir contando contigo, ciao.

Kamy-chan: Muchas gracias por tus palabras, de verdad, creo que me emocionan mas de la cuenta. No es que quiera presumir de falsa modestia o lago así, sino que para mi realmente el apoyo que me demuestran es lo que me da ánimos de seguir, sin eso creo que no tendrá realmente mucho sentido, gracias nuevamente y nos leemos mañana.

Lili: Thank you very much for your opinion, you please me. My English is not the best, like that that excuse me, indeed, thank you very much for the support.

Rinsita-chan: gracias por el apoyo incondicional, me alegra que te haya gustado el chap de ayer y aunque se que el de hoy no las dejara tan felices solo deben esperar un poco mas, ya se viene el fina, ciao.

Walku-chan: me alegra que hayas podido leer y se que el chap de ayer a muchas les gusto bastante, se que el de hoy es lago mas triste pero ya veran que dentro de poco todo comienza a solucionarse, nos leemos mañana, ciao.