Epilogo:

Noviembre de 1179, año de Nuestro señor.

-¿Mi señora? Lord Roy ha vuelto- dijo Shieska, mirando por la ventana de la habitación de Riza-. ¿Me llevo al bebe?- la doncella frunció el ceño.

Riza miro a su hijo, que estaba dormido en la cuna, y sonrió. Podía dormir con cualquier ruido, pero después de la ausencia de Roy por as de dos semanas, podía imaginar que ocurriría.

-Si, Shieska. Llévaselo a lady Trisha y discúlpate por mi ausencia- su suegra había ido a visitarla, después de haberse instalado en Ravenglass.

La doncella tomo al bebe en brazos y prácticamente salio corriendo de la habitación en su deseo de evitar a Roy. La última vez casi la echo de la habitación y no era algo que quería repetir.

Roy las había pillado desprevenidas y no se había dado cuenta de que la doncella esta atendiendo al bebe en la habitación de su mujer.

Riza se desato los lasos con una rapidez que había desarrollado en los últimos meses. Se quito el vestido por encima de la cabeza, se deshizo de los suaves zapatos de piel y mientras se quitaba los calcetines se sentó en la cama. Oyó a Roy gritar mientras subía las escaleras, y sonrió. Riza se quito el velo y la redecilla de la cabeza y se metió en la cama.

-¡Apartaos!- grito Roy a los hombres que lo seguía, esperando su atención.

Riza se estremeció al oír el tono de su vos. La puerta se cerro tras el y ella espero.

-¿Mujer?- susurro una ves en la habitación-. Te deseo ahora.

Riza anhelaba sus caricias, y el calor aumentaba e su interior a cada paso que Roy daba hacia ella. El le sonrió picadamente y la beso al llegar al borde de la cama.

Se quito la túnica y la camisa interior aun más rápido que ella, y se inclino hacia adelante para profundizar el beso. Sin apartar la mirada de sus ojos, Roy se separo un poco de ella, para luego comenzar a acariciarla, Riza volvió a unir sus labios a los de el, para que continuara con lo que había comenzado.

-Al fin en casa- le oyó suspirar cuando alcanzaron juntos el borde del placer. Cuando sus respiraciones se normalizaron, Roy la beso nuevamente y la miro a los ojos abrasándola.

- Bienvenido, mi señor- dijo Riza riendo.

-Gracias por esta bienvenida tan calida, mi señora. ¿Cómo estas?

Cada ves que llegaba a casa decía lo mismo. Y en el mismo orden, porque el nunca le daba demasiado tiempo para hablar, ella no ponía ninguna objeción.

-Estoy bien, al igual que tu hijo.

Roy levanto la cabeza y miro la cuna vacía.

-¿Shieska se lo ha llevado?-ella asintió con la cabeza y se rió de nuevo-. Intente disculparme, Riza. De verdad.

-Tal ves si tus ojos hubieran reflejado lo mismo que tus palabras cundo lo intentaste, Shieska habría aceptado tus disculpas.

-Fue culpa de Maes. El me dijo que debía someterte- Roy se sentó y se apoyo en el cabecero de la cama-. Blando de el, he recibido carta suya. Deja que la saque de la bolsa- salto de la cama y se dirigió a sus habitaciones.

Riza se aparto el cabello del rostro y se cubrió con una sabana. Roy volvió y se sentó a su lado. Revolvió la bolsa y encontró la carta. Ella la abrió y la leyó, riéndose de la descripción que Maes hacia de su nueva vida junto a su esposa.

-Me alegro de que sea una mujer que sepa manejarlo.

En el viaje de vuelta desde Carlisle el año anterior, Maes y ella habían forjado una buena amistad, y Riza se alegraba de que Maes hubiera encontrado una buena mujer. Se llamaba Gracia, y por lo que se veía, sabia hacerlo feliz.

-Se que es tarde para celebrar el aniversario d tu nacimiento, pero espero que te guste.

Le dio una pequeña caja de cuero y las manos de Riza temblaron al abrirla. Dentro había un collar de pequeñas gemas y cuentas de oro. Los colores eran sus favoritos y la joya tenía el tamaño ideal.

-Muchas gracias por este regalo. Lo cuidare.

-Ah, pero ese no es el verdadero regalo. Es este- saco un paquete más grande, envuelto en lienzo.

A Riza se le llenaron los ojos de lágrimas, ya que sabía lo que era. Cuando había comentado tenia intención de ser su verdadera esposa inglesa, Roy le había prometido algo especial para esa ocasión.

Desenvolvió el paquete y ante ella apareció un nuevo libro de Horas con su nombre, lady Riza, señora de Silloth, en relieve en la primera pagina. Pero fueron las palabras que había bajo el nombre las que le hicieron llorar: Amada esposa de Roy.

-Se supone que tiene s que estar feliz. Si lloras cada ves que te trigo algo, tendré que dejar de hacerlo.

Roy le tendió el borde de la sabana y ella se seco las lágrimas. El tomo el libro y lo dejo sobre la mesa labrada de lectura que había ordenado fabricar; después abrió el estuche de cuero, saco el collar y se lo puso alrededor del cuello. Ella se levanto el cabello para que pudiera abrochárselo. Cuando el se inclino hacia atrás y la miro con amor, Riza volvió a llorar.

-Yo no tengo nada que darte cuando eres tan generoso- dijo ella, acariciando las piedras que ahora adornaban su cuello.

-No es cierto. Me has dado un hijo, el mejor de los regalos. Lo que me recuerda…- volvió la bolsa del revés, hasta que de ella cayó un pergamino-. Hemos hablado de ella, pero tengo noticias para ti.

-¿Genevive?- pregunto Riza.

La hija que avía tenido el rey con su hermana era un año mayor que su hijo, y no la había visto desde que debió volver a la corte. Ahora era Dominique quien la cuidaba en el convento en donde servia a Dios.

-Grumman me ha dicho que se ha abierto un nuevo convento gilbertino en el este de Carlisle y que han nombrado a Dominique ayudante de la hermana reverenda.

-¡Pero es muy joven!

-Por lo que parece, ha tenido apoyo de alguien lo suficientemente poderoso como para influir en aquellos que deben tomar las decisiones.

Jean. El rey estaba detrás de todo aquello.

-Lamentablemente no tiene una comunidad laica, como los demás conventos.

Ella lo miro intentando descifrar su menaje. La importancia de sus palabras la sorprendió.

-¿Qué pasara entonces con Genevive?- Riza lo miro asustada- ¿Yo podría…?- no pudo terminar la frase. Se le hizo un nudo en la garganta y los ojos volvieron a llenársele de lágrimas- ¿Me permitirías…?

Roy asintió y ella rompió a llorar abrasándolo.

-Como buen marido temeroso de Dios que soy, no veo ningún inconveniente en que nuestro hijo tenga una hermana, además podrimos hacer un retiro anual, por ejemplo, al convento de tu hermana siempre que me prometas decir una plegaria por mi alma malévola.

-¿Tu alma malévola? Creo que no- se enjugo los ojos y lo miro, esperando que Roy pudiera ver en sus ojos el amor que sentía por el.

-Si tuvieras idea de los pensamientos impíos que cruzan por mi mente a pesar de estar hablando de conventos y oraciones, ya estarías rezando por mi alma.

-O rezando para que sigamos siendo felices- lo acerco a ella y lo beso en los labios- Gracias Roy, muchas gracias.

-¿Por qué me agradeces? Solo quiero que seas feliz.

-Eso lo soy desde el día que me tomaste por esposa, y a pesar de todo lo que se decía de mi, tu creíste que podía ser buena en tu vida cuando ni siquiera yo lo creía.

La única respuesta a eso, fue el beso que los uniría para siempre.

Fin

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Ya, ahora si es el final, de verdad espero que les haya gustado la historia, tanto como me ha gustado a mí.

Los finales realmente no me gustan, me da mucha pena concluir algo que me ha tenido tanto tiempo ligada a cada una de las personas que leían cada día, se que a muchas ni siquiera las conozco o no hemos hablado, sin embrago pienso que se forma un especie de unión invisible, que de una u otra manera nos hace conocernos.

No me queda nada mas que agradecer a todos los que leyeron la historia, se que muchas al comienzo no entendían nada pero espero que mi elección a adaptar no los haya decepcionado, pero creo por sus comentarios que esta ves lo hice bien.

Gracias a cada uno de ustedes por dedicarme cada día un pedacito de su tiempo, eso es mas de lo que puedo desear y es una de las cosas que aun no se como podría agradecerles, sin ustedes, esto no tendría mucho sentido, mas que las autoras y las adaptadoras, para mi, siempre el mayor merito se lo llevan los lectores, que nos honran con una opinión, eso para mi es lo mas valioso.

A todas ustedes: Al Shinomori, Hanae, Xris, Unubium, espiaplan, Sherrice Adjani, The Hawk eye, Kamy-chan, Walku-chan, Rinsita-chan, Vickyta-chan, Nairelena, Lucero, AnneNoir, Mary, Sol96, Lili, y todas las que alguna vez me dejaron un review, mil gracias.

Bueno, no los aburro mas, nuevamente muchas gracias y espero que nos sigamos leyendo, un beso para todos.

VALE BLACK.