Ángel rebanó la cabeza del demonio gron con un hacha de doble filo. Hacha, que, de hecho, quedó llena de una sustancia viscosa y verde, que goteaba. El vampiro la tiró aun lado con repulsión y suspiró. Un poco de ejercicio le sentaba bien, sobre todo ahora que tenía a Spike encima todo el santo día.
Unas palmadas sonaron a su espalda. Ángel se giró resignado, imaginándose de antemano quién era.
-Bravo, con un poco de ejercicio más conseguirás bajar esos michelines.- Dijo Spike sonriendo.
Ángel se llevó las manos a la cabeza.
-¡Por todos los demonios!¿Es que no tienes ningún hobby aparte de seguirme a todas partes? Ya no eres un fantasma, por si no te has dado cuenta. Eso significa que puedes ir a donde quieras. Incluso FUERA de esta ciudad. ¿Lo captas? L-A-R-G-O.
-¿Has probado a ir a un gimnasio? Así al menos no estarías cubierto de…- le miró de arriba abajo- lo que sea.
Ángel lo ignoró y se dirigió a cualquier parte donde no estuviese Spike. Es decir, a la salida de la alcantarilla.
No entendía por qué tenía que estar encima de él todo el tiempo. Y si no tuviera alma, lo hubiera descuartizado al instante, pero claro, había sido él quien le ayudado a conseguirla y además… si no estaba con él podría ir en cualquier momento a buscar a Buffy…en resumen. No sabía cuál de las dos cosas le repugnaba más.
Al salir cerró la alcantarilla tras él y se sentó encima.
Oyó a Spike soltar aire indignado bajo él. Algo hacía presión desde el otro lado de la alcantarilla.
-Déjame salir. No podrás pasarte el día… la noche ahí sentado.
-¿Nos apostamos algo?
-¿En serio vas a quedarte hasta que salga el sol¿Morirías por mí de una manera tan estúpida? Qué romántico.
Ángel se tapó la cara con las manos. Por entre los dedos vio las luces de una discoteca. Hombre, hacía mucho que no entraba en una. De todas formas, seguro que sería mejor estar allí que con Spike. Así que se levantó de repente y salió corriendo hacia allí.
-¡Ey¡No te vayas!- Spike hizo saltar la tapa de la alcantarilla por los aires y salió rápidamente del hediondo agujero. Luego tras Ángel.- ¡¡¡Espérame!!!
Ángel había pensado que no había nada peor que
tener a Spike pegado a él.
Bueno,
pues se había equivocado. Sí que había algo peor
que tener a Spike pegado a él, y era tener a cuatro tipos
pegados a él…y viendo que muchos más se acercaban. Si
hubiera leído bien el nombre de la discoteca, "la ostra
azul", que tenía al lado una bandera de arco iris, habría
entendido que se había metido en un bar gay y no tendría
que estar soportando que le metieran mano todos los tíos con
cuero y barbudos en ese momento. Para colmo de males la puerta se
abrió de nuevo. Ángel, suponiendo que era Spike, se
escabulló entre los tipos hacia la barra.
Spike anduvo entre la multitud con una sonrisa irónica en los labios. No podía creerse que Ángel se hubiera metido allí y muy a pesar del moreno, le había visto perfectamente dirigirse hacia la barra. Decidió observarle de lejos un poco más. Un tio gordo y sin camisa (sólo un chaleco de cuero negro) se acercaba lentamente al moreno. Spike iba a disfrutar con el espectáculo.
Ángel sabía perfectamente que todos los tipos de allí le estaban mirando. Pero había llegado un momento en el que le daba igual. El camarero le preguntó qué quería (guapo) y pidió cualquier cosa, que por supuesto no iba a beber, mientras pensaba en cómo deshacerse de Spike esa noche. Y ya que lo pensaba¿por qué estaba huyendo de él? Tal vez si se liaban a puñetazos…claro que la última vez el rubio había ganado…tal vez sí que debería ir al gimnasio. Pero es que todos tenían espejos. No es que no le gustaran los espejos o que no se viera en ellos, es que lo que no le gustaba era verse. Estaba gordo. Y lo sabía. El tipo que acababa de llegar le tocó el culo.
Spike vio con deleite cómo el gordo había acariciado las posaderas de Ángel y se rió disimuladamente. Tal vez porque no vio al tipo alto y con patillas que se acercaba sigilosamente hacia su propia retaguardia.
Ángel tiró distraidamente su vaso lleno hacia la cara del ser…olvidándose de no soltarlo. El vaso se hizo añicos y el tipo empezó a chillar. Suspiró. A veces olvidaba su fuerza de vampiro. Seguro que Spike empezaría a preguntarle si podía matar con un vaso lleno de …. Olía a Whisky. Ah, claro, por eso gritaba. El tipo se fue. Pero enseguida otro ocupó su lugar.
-Oye guapo¿te gustaría pasar un buen rato? Puedo darte lo que quieres…
Algo parecido le sucedía a Spike en ese mismo momento. El rubio se acomodó su abrigo de cuero pensando cómo deshacerse de ese moscón. En realidad él no tenía ningún prejuicio contra los de su mismo sexo… pero es que ese en concreto no le gustaba. Se encaró a él.
-Mira, es que tengo novio… es ese de la barra.- señaló a Ángel, quien en ese momento rociaba su segundo vaso sobre otro tio.
-Ah, ya veo… ¿y no te interesan las… er… novedades? Yo puedo ser muy bueno.
-Oye, como te pongas pesado se lo digo a él, y tiene muy mala leche.
-La verdad es que es un bombón.- dijo mirando a Ángel.
Spike se fijó también en el moreno.
-Sí…- dijo distraídamente. ¡Un momento!- ¡Quiero decir!... ¡No le mires o seré yo quien se cabree!.- Añadió para disimular.
Un tercer tipo se había acercado. Ángel lo miró con toda la furia que pudo. No se largaba. Es más, le estaba sonriendo. El camarero había decidido darle toda la botella. Ángel meditó la posibilidad de romperle la botella en la cabeza, pero entonces advirtió que Spike lo estaba mirando y hablando con otro tipo. Entrecerró los ojos y sonrió al tercer tipo, haciéndole un gesto para que se acercara. Le dijo algo al oído. El tipo puso cara de contrariedad y miró a Spike. Enseguida se juntó con otros dos más, que fueron todos juntos hacia Spike mientras Ángel sonreía en la barra.
Spike levantó la cabeza contrariado al ver susurrar a Ángel algo a un maromo… y él y otros dos se acercaban a él con cara de mala leche.
-Oye… Er… Chicos¿qué queréis?- dijo Spike con pinta de pardillo.
Los tres le miraban muy mal.
-Ese pibón nos ha dicho que llevas toda la noche molestándole. Hemos venido a machacarte.
Spike alzó la ceja y miró a su… er.. pretendiente.
-¿Vas a dejar que me peguen?- puso carita de inocencia.
El otro hombre miró alternativamente a los tres tíos y a Spike.
-Es que… son tres.
-Y tú vales por cuatro, macizo.- le sonrió Spike.
El tipo hinchó el pecho con orgullo. Spike decidió echar más leña al fuego.
-Si te deshaces de ellos me voy contigo a donde quieras…- le susurró con coquetería. El hombre no lo pensó más veces.
-Ahora vuelvo.
Y al momento regresó con otros dos más.
-Vamos todos al callejón.- los seis asintieron y Spike escurrió el bulto diciendo que iba al baño y que luego les seguiría.
Como todos pasaban ahora de él, no le dijeron nada. Spike decidió acabar con esto y se fue directamente a hablar con Ángel. Esperaba que no le tirase un vaso a él también.
-¿Y podrías matar con un vaso lleno de agua?- le preguntó como saludo.
Ángel,
que había estado esperando esa pregunta, le tiró la
botella entera.
-Au.-
dijo sin inmutarse.- Sabes, eso me hubiera dolido si estuviese vivo.
Ángel se resignó. Y su estómago rugía. Recordó que aún faltaban muchos kilómetros para llegar a Wolfran & Hart y miró a Spike.
-Oye, Willy.
-NO. ME. LLAMES. WILLY.- Dijo fríamente Spike, endureciendo la mirada.
Ángel levantó una ceja y sonrió con malicia. Se acercó a Spike, susurrando.
-Willy….willy…willyyyyyyyy
-Si no fuera porque te he visto tirar todos los vasos que te ha servido el camarero, diría que estás borracho.
Ángel paró.
-No, pero me gustaría estarlo. Así al menos no tendría que preocuparme por ti.- se levantó y le dijo al barman que Spike pagaba la cuenta. Después se encaminó hacia el callejón donde estaban los tipos peleándose.
Spike puso su cara de vampiro demonio al camarero cuando éste se acercó con la cuenta. El camarero se quedó petrificado. La cuenta quedó sin pagar.
Fue corriendo tras Ángel y le cogió del brazo.
-Oye… ¿has dicho en serio lo de emborracharnos?
Ángel lo ignoró y pasó de deshacerse de su brazo. Estaba siguiendo el olor de los hombres…su sudor…su sangre….y su alcohol en vena. Enseguida aparecieron. Dos de ellos seguían en pie, pegándose fuertemente. Los demás habían caído al suelo. Ángel se quedó parado y los miró ladeando la cabeza. Tal vez no importaría ser como Angelus unos minutitos…
Spike vio con deleite como Ángel se transformó y se dirigió hacia uno de los que quedaba en pie. Se encogió de hombros y le imitó, atacando al otro. Se le llenó la boca con la sangre caliente del borracho. No le mataría. Sólo quería emborracharse… con Ángel.
Ángel miró al tipo del suelo mientras su herida se cerraba. Le tomó el pulso. Bien, aún vivía y él estaba contentillo. Todo perfecto. Se dio la vuelta y sonrió a la luna., antes de pegar un salto hacia la azotea del edificio más cercano.
Spike tuvo el tiempo justo de deshacerse de su presa para seguir a Ángel, quien daba brincos por los tejados… a lo Heidi.
-¡Espérame¿Es que voy a pasarme toda la noche detrás de ti¡¡¡Oyeeee!!!
-Piérdete entonces.- dijo Ángel con buen humor. Vio algo en un callejón oscuro y bajó. Era un demonio menor, que, al verle, se había metido por la alcantarilla. Ángel pensó que sería divertido perseguirle.
Y Spike pensó que ojalá se tropezara y se cayera de cabeza en algún sitio hediondo… bueno, de hecho el callejón por el que se había metido Ángel no era precisamente el paradigma de limpieza.
Suspirando, le siguió. De todos modos¿Cuánto tardarían en cargarse a un demonio flojucho como aquel?
Ángel tarareaba mientras bajaba por la alcantarilla. Se estaba divirtiendo y cada vez estaba más feliz. Encontró al demonio cuando éste se le enganchó a la espalda, intentando estrangularlo. Entre el alcohol y las ansias de matar al bicho, Ángel no se dio cuenta de que estaba en éxtasis…hasta que, una vez muerto, soltó al bicho y alzó la cabeza, mirando a Spike.
Spike se acercó lentamente a Ángel. Él no estaba nada borracho ni contento ni nada. ¡Justo había ido a morder al único tipo que no había bebido ni una sola gota! Aunque tal vez se debiera a que su cuerpo ya estaba bastante acostumbrado al alcohol. En cualquier caso, no se lo estaba pasando bien, y Ángel se comportaba de manera extraña. Lejos de gustarle, le inquietaba.
Ángel entrecerró los ojos y miró a Spike.
-¿William?-preguntó con una sonrisita.
Spike apretó la mandíbula.
-Escucha, querubín de mierda, te he dicho mil veces que no-me-llames-WILLIAM.
Ángel fue rápido como un rayo y en dos segundos su mano rodeaba fuertemente la garganta del rubio. Seguía sonriendo.
-¿Desde cuándo me ordenas tú algo, William?
-Mira, bájame antes de que me cabree de verdad.- Spike entornó los ojos y los clavó en los del moreno.
Ángel parpadeó.
-Eso quiere decir que el inepto de Ángel se deja dominar por un ser inmundo como tú…- murmuró- Qué bochornoso….
Spike alzó la ceja y balanceó las piernas en el aire. Claro, no era Ángel sino…
-¿Ángelus?
-¡Premio para el caballero de la capa!- dijo Ángelus y le soltó.
Spike suspiró. Genial, odiaba a ese tipo. Claro que… ¿tendría todavía alcohol en vena? Miró evaluando a Ángelus. Hombre, algo se balanceaba… y su aliento apestaba… y ¿"premio para el caballero de la capa"? Spike sonrió.
-¡Hola Ángelus! Cuanto tiempo sin verte. Me imagino que hará bastante tiempo desde la última vez que te pasaste por aquí… ¿Quieres que vayamos a algún sitio divertido?
Spike sonrió con inocencia, como si no le importase que ese cabrón hubiera vuelto.
Ángelus, que había estado examinando la alcantarilla, se giró hacia Spike.
-Oh. ¿Entonces esta no es tu casa?- dijo señalando la alcantarilla- ¿Ni este tu sirviente?- señalando al demonio muerto.
-No, hombre, no- Spike agitó la mano, quitando importancia.- ¿Una alcantarilla? Si que hace tiempo que no vienes por aquí. ¡Pero venga, vámonos!- y le condujo al final del callejón, cogiéndole por el hombro.
-¡Sí!¡Fiesta!-dijo Ángelus dándole al rubio un cachete en el culo-¡A matar cazadoras!
-Er… Ya no hay cazadoras… quiero decir, hay demasiadas, Pero la mayoría están en Europa. Buffy está ahí.- Spike se hbía quedado tan sorprendido por lo de las cazadoras que no se había inmutado por el cachete.
-¡Genial!-dijo el otro cuando llegaron arriba, de vuelta al callejón.- Cuantas más, mejor, así podremos divertirnos muchísimo….oye…creo que el alcohol me está afectando…- se llevó una mano a la cabeza y se sujetó a Spike.-¿Dónde está tu casa?
Spike resopló. Ángel pesaba mucho. Decidió llevarle a su casa, de todos modos, estaba bastante cerca. Ah, y tendría que encontrar un modo de devolver a Ángel a su estado normal… Ángelus seguía tocándole el culo. Se iba a enterar.
Ángelus murmuró algo incomprensible. Habían dejado el callejón y ahora estaban caminando por la acera. Cada vez que pasaba alguna chica, levantaba la cabeza y quería ir tras ella, pero con lo beodo que estaba, no podía dar más que unos pasos. Al final siempre se tambaleaba y Spike tenía que cogerle de nuevo.
-Tenemos que…tenemos que matar a todas las cazadoras, sí…olor…quiero sangre, dame sangre buena…dulce…-Ángelus olisqueó el cuello de Spike y le hincó el diente.
-¡Auch!- Spike, apartó bruscamente a Ángel y éste cayó como un fardo sobre el suelo.- Imbécil.- le pegó una patada.
-¡William!-gimió Ángelus con los brazos abiertos- ¡Te quiero!¡Dame un abrazo!- intentó incorporarse del suelo, pero no pudo. Los pocos transeúntes que quedaban, se cambiaron de acera al verlos.
Spike decidió que pasaba. Así que intentó irse de allí y dejar a ese ser donde estaba. Digo que lo intentó porque de hecho Ángelus se había cogido a su pierna y no le dejaba andar…. Y gruñía y le mordisqueaba.
-Fuera, bicho- Dijo Spike intentando dar una patada para quitárselo de encima.
-¡Willy!- al final Ángelus consiguió hacer caer al rubio al suelo y reptó hasta ponerse encima de él.- ¡Willy!¡Dame un besito!
Para desgracia de Spike, el peso de Ángelus bastaba para tenerle aprisionado… y no pudo apartar la cara lo suficientemente rápido.
-¡¡¡¡Mmmhhh!!!!- chilló con la boca cerrada. No iba a abrirla, no señor. - ¡¡¡¡MMMMMHHHHH!!!- Dijo cuando Ángelus empezó a bajar las manos hacia…
Algo pesado cayó sobre la cabeza de Ángelus. Éste rodó por el suelo, liberando a Spike, e intentó enfocar qué le había golpeado.
Una vieja muy vieja sostenía un bastón largo y negro y lo esgrimía delante de sus narices, amenazante.
-¡Perro malo!¡No muerdas al señor!¡Perro malo!- Ángelus se dio cuenta al fin de las gafas de culo de botella, ya pasadas de moda y de graduación que llevaba la mujer sujeta a la nariz. Ángelus se quedó estupefacto mirando al ser. Nunca en la vida le habían llamado "perro malo".
Spike, a quien todo le había pillado por sorpresa miró alternativamente a Ángelus y a la señora, quien seguía blandiendo hábilmente su bastón.
-¿Perro malo?- dijo confuso… y entonces no pudo más y empezó a reirse a carcajadas por el suelo.
Ángelus intentó morder a la señora, pero ésta le sacudió otro bastonazo. Además, como tampoco sabía muy bien lo que decía, la vieja no entendía nada y creía que le estaba gruñendo. Al final desistió y se refugió tras Spike, después de darle una torta para que dejara de reírse.
Spike se levantó del suelo. Maldita vieja, le había pegado. No es que le doliera,más bien era una cuestión de orgullo. Y hablando de orgullo, Ángelus seguía a cuatro patas…
-¡Dile a tu perro que se esté quieto!- le decía la señora por detrás.
Spike sonrió, se acercó a Ángelus y le dio unas palmaditas amistosas en la cabeza. Le rascó tras las orejas.
-Ángelus, Ángelus… tranquilo. Buen chico.- miró a la señora.- ¿ve? Ya está. Gracias por su ayuda. ¡Adiós!- añadió para que la vieja se pirara.
Ángelus, que no era tonto, sino que simplemente estaba un poco borracho, actuó como un perro, ya que el juego iba de eso. Levantó la pata y se meó en la pierna de Spike.
Spike esperó a que la señora se largase y entonces le dio otra patada al "chucho".
-¡¡¡Pero que haces!!! Qué asco. Me voy.
Al oír esto, Ángelus consiguió ponerse de pie y agarrarse a la chepa de Spike.
-Llévame a caballito William.
Spike se soltó de nuevo y comenzó a andar a zancadas, ignorando a Ángelus.
Ángelus, que sabía que no iba a poder andar así de deprisa, se quedó en la carretera, sentado.
-¡No te conviene que me enfade, William!- dijo antes de ver una luz que venía hacia él.- ¿Eh?
Spike no oyó eso último, lo que sí oyó con claridad fue un choque de algo muy pesado contra algo muy duro. Volteó los ojos y se dio la vuelta. Efectivamente, el coche había chocado contra Ángelus… quien miraba ensimismado los faros que quedaban a la altura de sus ojos. ¿He dicho ya que Ángelus había frenado el coche extendiendo una mano?
Vale, lo malo de tener alma es que en situaciones como aquella uno no puede hacer otra cosa más que ayudar a la sociedad. Y Ángelus era un problema para esa sociedad. Así que no tendría más remedio que llevárselo de allí. Se acercó y le dijo:
-Vale, venga. Te llevaré a mi casa.
-Sabía que volverías a por mí – dijo un triunfante Ángelus enseñando toda su dentadura. Alzó las manos para que Spike le cogiera.
Spike gruñó.
-Yo te llevo, pero tú andas por tu cuenta.
Así que volvieron a ponerse en marcha y gracias al cielo o a cualquiera que cuidara de que cosas horribles no pasaran en el universo, no tuvieron más accidentes. Hasta que llegaron a la casa de Spike. El rubio se metió dentro y en el mismo momento, Ángel chocó con la barrera invisible y cayó hacia atrás, de espaldas.
-Au…- dijo con la nariz sangrando en el suelo.- ¿No me invitas?
-Ah, sí- sonrió con malicia, siempre había querido hacer eso.- Puedes pasar.
Ángelus entró arrastrándose de nuevo y echó un vistazo a la habitación. De pronto miró furioso a Spike.
-¡William!
Spike alzó la ceja, dejó la botella de cerveza que acaba de coger de la nevera y como Ángelus no decía nada más, preguntó.
-¿Qué?
-¡No tienes una cama de matrimonio!
-No estoy casado.
-¡¿Cómo vamos a fornicar sin una cama de matrimonio?!¡Yo no quepo ahí!
Spike comenzó a toser no sabía muy bien por qué. ¿Había oído bien?
-¡¡¡¿¿¿Qué????!!!
Pero Ángelus ya se había subido a la cama y estaba…er….haciend lo que parecían flexiones encima de ella. La cama chirriaba.
-¿Ves?¡No aguantará!¡Debes comprarte una buena cama! O un ataúd si eres de esos, claro…- se encogió de hombros y empezó a desnudarse.
Spike le señaló con un dedo, empezaba a enfadarse.
-En primer lugar, tú no vas a dormir ahí, porque esa es mi cama, y no te dejo entrar. Búscate tu propio sitio y…. ¡¡¡No te los quites!!!- ante él Ángelus estaba completamente desnudo, y se acomodaba con pose sensual sobre la cama, mirándole.
-¿Para recordar los viejos tiempos?¡Venga, Willy!
-¿DE qué viejos tiempos hablas? Nunca lo hemos hecho juntos. ¡Y no me llames así!
-Precisamente. Siempre quise hacerlo contigo, pero tú siempre estabas babeando por Drusilla. Por eso me la tiraba, a ver si la dejabas de una vez. Venga, Willy, ven aquí…ven con tito Ángelus.
Spike se alejó aún más.
-Fuera de mi cama.
Ángelus lo miró dolido.
-Es porque estoy gordo¿verdad?
Spike se habría reido si la cosa no hubiera ido con él.
-No, no es porque estés gordo… fuera.
-¿Entonces por qué es?- Ángelus se quedó sentado, mirándole con ojos de cachorrito beodo- ¿Qué demonios te ha hecho el imbécil de Ángel para que…?¡No me digas que te ha violado!
Spike parpadeó varias veces antes de responder. Esto empezaba a ser surrealista. Una imagen de él y Ángel fornicando le vino a la mente e intentó alejarla de allí…. Pero vio a Ángelus, sonriéndole, y… No, no iba a dejarse… er… ¡que no iba a hacerlo!
-No te lo voy a decir más veces, sal de mi cama o yo mismo te sacaré a rastras de ahí.
Por única respuesta, Ángelus abrió los brazos, en un claro ademán que decía que viniera a buscarle.
"Maldita sea"- pensó Spike.
Ahora tendría que sacarle. Y no era fácil. Tendría que tocarle y estaba desnudo, y dudaba que Ángelus le dejara en paz. Por otro lado, era el cuerpo de Ángel… Otra vez la imagen se le apareció.
Sacudió la cabeza. Iba a acabar con eso de una vez. Se enfrentaría al monstruo.
Cruzó los brazos, igual que hacía su anciana madre cuando quería reñirle, aquella pose intimidaba. Y se acercó un poquito. No mucho.
-Te doy cinco segundo- jovencito, pensó, eso es lo que hubiera dicho su madre en ese momento.- Uno…
Ángelus bostezó.
-Me voy a quedar frío. – se metió debajo de las sábanas.-¿Quieres meterte de una vez?
-Dos…- Ángelus no se movía, por lo menos ya no le veía nada.- Tres…
-Pues empezaré sin ti.- las sábanas se movieron de manera obscena.
Spike abrió mucho los ojos. A la mierda la cuenta. Se arrojó a la cama.
-¡No hagas eso en MI cama!- e intentó sujetarle los brazos.
El movimiento paró. Mierda. Estaba justo encima de Ángelus (mejor encima que debajo) y la sábana se había escurrido. Le… tocaba… y no tenía cogidas precisamente sus manos.
Ángelus miró a Spike ladeando la cabeza.
-¿Quieres hacerlo tú?- le dijo mientras señalaba las manos de Spike, que sujetaban…bueno…lo que sujetaban.
Spike pasó de una palidez mortal a un rojo subido en cuestión de segundos. Se había quedado sin habla, petrificado, y lo peor es que seguía con las manos AHÍ.
Ángelus rodeó a Spike con los brazos.
-Vale, todo tuyo. Espero que sepas hacerme pasar un buen rato, Willy.
Spike por fin reaccionó. Se intentó separar de él, pero el abrazo de Ángelus era demasiado fuerte.
-¿Qué pasa?- preguntó el moreno con sonrisa maligna- ¿ahora te echas atrás? Bueno, si tú no quieres empezar…
Ángelus le rasgó la camiseta de un tirón y empezó a desabrochar los pantalones del rubio.
Spike, en su lucha por huir de allí se cayó de la estrecha cama, con los pantalones por la rodilla y la camisa rasgada todavía en sus hombros.
-Oh, qué imagen tan espléndida – dijo Ángelus antes de lanzarse a por el- Se puso encima de su espalda y terminó de quitarle los pantalones, ignorando los forcejeos del rubio y sus amenazas de muerte. Después lo subió de nuevo a la cama. De nuevo, encima de él, sonrió.- ¿Qué prefieres, boca arriba o boca abajo?
Spike se tensó aún más al oír eso. Estaba muerto de miedo, y fue al darse cuenta de este hecho que decidió que no le iba a dejar hacerle nada.
-¿Cómo que…¡No pienso recibir!
-william, William, eres un chico muy malo…- dijo el moreno mientras agarraba las muñecas del rubio y empezaba a mordisquearle la oreja.
Spike no podía hacer nada salvo morderle… pero no parecía que eso le molestara demasiado. Más bien le gustaba. Pensó en darse la vuelta para que no pudiera besarle… pero bien mirado, a lo mejor eso empeoraba las cosas.
-Ángelus… -Tenía que pensar rápido- Vale, lo haremos, pero suéltame- a lo mejor colaba, en cuanto le soltase, pensaba huir de allí, estuviese vestido o no.
Ángelus, cuyo nombre aparecía en los diccionarios junto al de la Muerte misma, sonrió aún más. Si había algo que le gustaba de verdad era ver la cara de sufrimiento de otros y de hecho en ese momento estaba deseando ver la de Spike cuando… así que no, no pensaba soltarle.
Ángel consiguió abrir las piernas de Spike, sujetándole las manos con una sola mano.
-Willy, ya verás cómo te gusta….será una experiencia inolvidable…
Spike estaba de acuerdo, no podría olvidarlo en su vida. ¿Cómo escapar¿Y si gritaba? No creía que tuviera vecinos a kilómetros bajo tierra. ¿Y si...? No se le ocurría nada, y el depravado ese ya empezaba a posicionarse.
Justo cuando Ángelus iba a hacer la "entrada" de su vida, se agachó hasta casi tocar la nariz de Spike y abrió la boca para decir algo….pero en ese momento el alcohol al fin hizo su efecto.
Ángelus se durmió, desmoronándose como un fardo sobre un Spike muerto de miedo.
Spike se quedó quieto un minuto entero antes de atreverse a moverse. En cuanto oyó el primer ronquido, hizo la tentativa de hacerse a un lado… pero entonces Ángelus caería y se despertaría y querría… Vale, no te muevas, pensó.
¿Y qué? No podría dormir con ese peso encima. Muy consciente del peligro, maniobró para colocar a Ángelus a su lado, de tal modo que ambos pudiesen dormir de costado sobre la cama.
Una vez terminada la operación, miró la cara de Ángel dormir. Muchas veces había ido a verle dormir a su habitación… a Ángel, no a Ángelus, y la verdad es que le gustaba verle así. Parecía tan tranquilo… Un verdadero ángel.
Spike entrecerró los ojos… la maldita imagen de él con Ángel apareció pero no le hizo mucho caso y se durmió.
