No reviews esta semana, pero espero que Sara este leyendo.
Tengo que recordarles que los personajes que conocen son de J.K.R. y asociados. Y para los amantes de Malfoy este chap va para ustedes. Nahiony Darcy es copropiedad de Tgirlbyangel.
Malfoy, Crabbe y Goyle estaban en el vagón del Expreso Hogwarts todavía con remanentes de los hechizos y conjuros que los de la AD les habían aplicado, cuando Narcisa los encontró. Ella le reprocho a los tres que no pudieran defenderse ante simples hechizos. Draco y su madre dejaron a sus amigos en sus respectivas casas y se fueron a la suya. Draco no sabía nada sobre la situación que ahora estaba viviendo su madre.
Todo había comenzado desde que atraparon a Lucius y los demás mortífagos. La familia había caído en desgracia. Pero Narcisa se encargaba arduamente de que su hijo todavía sintiera orgullo por lo que ellos eran, o habían sido. Por tanto, apenas si salieron en la primera y lo hacían en la noche. Pero se presentó una salida necesaria al callejón Diagon.
Draco se preguntaba por que su madre andaba tan rápido comprando, pues nadie los esperaba y a ella le solía gustar ir de compras. Algo andaba mal. En eso ambos salían de una tienda y Draco tropezó con una joven.
- Ten más cuidado – dijo de forma grotesca y sin fijar la vista en la joven
- Deberías tener cuidado cuando chocas a alguien y pedirle perdón – dijo ella con un gracioso acento extranjero. Draco la miró.
- Perdón – dijo algo azorado
- Está bien. Soy Nahiony – le dijo dándole la mano. Draco se sorprendió que no le importara. La había tratado mal. Pero lo que más le impactaba de ella era su porte elegante, sus finos modales, su rostro angelical.
- Draco – dijo apenas.
- Nahiony – llamó una mujer detrás de la chica – nos tenemos… - pero no terminó la frase. Tenia la vista fija en Draco.
- ¡Draco!, ¿Por qué te detienes? - comenzó a reprochar Narcisa al chico pero su mirada y la de la otra mujer se cruzaron.
- ¡Ah, Narcisa! Cuanto tiempo – saludó la madre de Nahiony fríamente – creo que este es tu hijo. ¿No es así?
- Sí – contesto Narcisa con el mismo tono – ¿Tu hija?
- Sí. Bueno, tengo cosas mejores que hacer que habla contigo. Vamos Nahiony. – ambas tomaron caminos opuestos arrastrando a sus hijos, pero Narcisa se detuvo. Vio a Draco y su cara de no entiendo que pasa. Le dolía que tuviera que pasar por esto.
- ¿Darcy? - se devolvió
- La mujer se volvió a ver que quería
- ¿Me haces un favor? – las palabras apenas le salían de la boca
- Claro – le respondió la otra mujer que estaba al tanto de las penurias de los Malfoy.
- Quiero que Draco vaya con ustedes por una temporada.
- Genial – dijo Nahiony - ¿Puede madre? – le rogó
- Sí, pero tiene que venir con nosotras ahora, pues ya casi no vamos. Puedes enviar sus cosas luego – le dijo a Narcisa.
Draco se despidió de su madre sin saber que pasaba. No le pudo preguntar, porque Narcisa se desapareció al instante. Se tendría que marchar con esas desconocidas. No le molestaba, pues Nahiony era bastante agradable. –
- ¿En dónde vives? – le preguntó cierto tiempo después a Nahiony
- Vivo en Arabia – le respondió. Draco dejó de caminar. La expresión de su rostro era indescriptible.
- Último traslador hacia Arabia- anunció un señor al tiempo que muchas personas se reunían entorno a él
- Vamos Draco – lo haló Nahiony. Draco trató de soltarse, pero ella era fuerte y ya había alcanzado el traslador junto a su madre
- Arabia… - fue la ultima palabra en ingles que Draco oyó antes de verse sumergido en un mundo de arena, camellos y tiendas.
Para llegar a la casa de Darcy tenían que hacer un trayecto montados a camellos. Draco se horrorizó ante la idea. Nunca en su vida se imaginó montado en uno. Preguntó por otra opción.
- ¿No puedo ir caminando?
- Si quieres llegar mañana a casa - le respondió la sra. Darcy
- Puedes montarte conmigo – ofreció Nahiony. Draco no sabía porque confiaba en aquella chica rubia con ojos azules. Se montó con ella en el camello y tuvo un "entretenido" viaje.
Llegaron a la casa, que era un conjunto de tiendas en un oasis de regular tamaño. A decir verdad, aquella era su casa de vacaciones, pues la verdadera casa se encontraba en una lujosa ciudad. El padre de Nahiony era un jeque petrolero y tenía una gran familia compuesta por 5 esposas, cada una con alrededor de 2 hijos, excepto la madre de Nahiony, que además de ser la única bruja, era la única que tenia una sola hija.
Todos recibieron al rubio extranjero con muestras de cortesía. Draco solo podía comunicarse con Nahiony y su madre, pues eran las únicas que hablaban ingles. No quería cenar, pero Nahiony le dijo que si no lo hacía lo tomaría como una falta de respeto. El cenó seguro de que aquella comida le causaría algún malestar. Luego pasaron al dormitorio en que él se quedaría. Era cómodo y para su sorpresa todas sus pertenencias ya estaban allí. Se durmió enseguida porque estaba exhausto.
- Dime madre ¿por que aceptaste traerlo a pesar de que esa mujer no te cae bien? – pregunto Nahiony a su madre ya cuando Draco estaba dormido.
- Es una larga historia…
- Dime – rogó su hija.
- Bien – su madre respiró profundo – Algún día te enterarías como quiera. – Nahiony la miró extrañada. ¿Acaso su madre le ocultaba algo? – Tu padre no es mi actual esposo – comenzó la madre a explicar – Tu verdadero padre es el mismo padre de Draco. Conocí a Narcisa accidentalmente. Pero no te preocupes, mi esposo te ama como a su primogénita, y ese maldito ni siquiera sabe como te llamas.
En todo ese rato Nahiony parecía haber perdido la vida. Todo se hundía a sus pies. El hombre al que ella siempre había considerado su padre no lo era. Draco era hermano suyo…
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! – gritó Nahiony mientras salía corriendo a algún lugar lejos de su casa.
Aquello debía ser una mentira. Tenía que ser una mentira. Nahiony necesitaba desahogarse con alguien, tenía que hablar con alguien. "Emely" pensó. Su mejor amiga tal vez la podía consolar y decirle que aquello era mentira. Sacó un móvil que Emely le había regalo años atrás. Tenía cobertura mundial. La llamó.
- ¡Hola Nay! – Se escucho un feliz voz detrás del móvil – ¿Qué hay? - Nahiony le contó tan rápido lo sucedido que Emely no entendió nada.
- Me puedes decir otra vez lo que te sucedió – exigió su amiga – no entendí nada
- Mi papá…- dijo gimoteando – mi papá, (snif) no es mi papá
- ¿Ah no? Y quien entonces
- Un idiota que apenas sabe que existo
- Entonces…
- ¡Qué soy adoptada!
- ¿Tu madre no es tu madre?
- No, mi padre
- Ah.
- Ahora tengo un horrible medio hermano de padre
- Si, siempre son horribles
- No hables tan mal de Sean.
- OK, pero dime más sobre tu nuevo medio hermano.
- Es rubio, tiene ojos azules y habla arrastrando las palabras. Es de Inglaterra y al parecer su familia esta pasando por un momento difícil. Mi madre lo trajo aquí y no creo que él se vaya hasta finales de vacaciones. ¡Yo no lo quiero aquí!
- Bueno, si tanto es tu deseo que desaparezca ¿Por qué no le encierras en una habitación llena de escorpiones? Pero, ¿Cuándo estuviste en Inglaterra? Mira que eres mala y no me avisaste
- ¿Estas allí?
- Si, estoy visitando a mi padre…
La conversación siguió entre las dos amigas. Pero lo que no sospechó Emely era que Nahiony cumpliría al pie de la letra su opinión. Mas tarde en la noche regresó a su casa. Malfoy estaba durmiendo todavía. Nahiony sacó una caja llena de escorpiones y los tiró por la habitación. "A ver si amanece" – se dijo y se marchó a conversar con su padre.
Al amanecer ella se levantó de buen humor. Después de tanto alboroto, todo quedó resuelto. Pero ella no se acordaba de lo que le hizo a su nuevo medio hermano, pues su alma era buena. Nahiony Darcy no solía enfadarse ni discutir con nadie y aunque ella lo negara, físicamente tenía mucho parecido a Draco.
Ambos eran pálidos, con cabellos rubio platino y ojos claros. Ambos tenían una cara de forma puntiaguda, pero él era algo malvado y todo lo demás que ustedes saben. La definición del carácter de ella, según sus amigos, era de un ángel.
- AH – se oyó a Draco gritar
- ¡O no! – exclamó Nahiony y salio corriendo a hacia la habitación donde estaba Draco. Abrió la puerta y en una esquina de la habitación estaba él. Desesperado por salir del circulo de escorpiones que lo rodeaban.
- Por favor sácame de aquí – le rogó a Nahiony – no te vayas. Pero ella fue a buscar unos animalitos que comen escorpiones. Los soltó y sacó a Draco de la habitación.
- Lo siento mucho – comenzó a disculparse
- ¿De qué? – preguntó él sin tener la menor idea
- De haber puesto los escorpiones en tu habitación pero es que yo… a mi no me gusta la idea de… ser… tu… - Nahiony no estaba convencida si decirle o no, pero ya era muy tarde – media hermana.
- No bromees. Yo no tengo media - ahora todo cuadraba para Malfoy. Su madre lo había enviado con ellas porque las conocía, las odiaba. Aquella chica rubia y bonita era su media hermana. Su padre le pegó los cuernos a su madre y él nunca lo supo. – ¿Pero cómo? – se preguntó en voz alta
Nahiony hizo todo lo posible para contarle bien la historia. Al finalizar él salio corriendo. No lo culpaba, pues ella había hecho lo mismo. Ya era tarde y él no regresaba. Su madre le reprochó por decirle todo así crudamente. Todos los chicos salieron en su búsqueda. Nahiony y un criado lo encontraron junto a una palmera datilera unos kilómetros de la casa. Draco estaba muy rojo por el sol. Ella le tendió la mano con una sonrisa tímida. El la cogió y se paró.
- Auch – se quejó Malfoy.
- Ya no te quejes. – le dijo Nahiony mientras le aplicaba una loción en la piel insolada. – Mañana te tienes que poner protección solar para que no te quemes más.
- ¿Protección solar?
- Si, Vampi Sun Block 2000 UV – dijo ella pasándole un enorme frasco de loción. – ¿Por qué crees que todavía estoy tan blanca? – le dijo entre risas.
Aquella noche Draco su puso a reflexionar sobre lo que había pasado. Llegó a la conclusión de que si tenía que pasar el verano con su, el pensamiento tardó mucho en apenas caerle bien, media hermana, él no la iba a pasar mal. En cuanto a sus padres, él ya no tenía padre, su madre había sido una victima del engaño. Se durmió mas tranquilo.
El verano pasó regular. Todos los días montaba a camello junto a Nahiony. Caminaba hasta "su" palmera y regresaba a la casa. Solía huir de los hermanitos de Nay, así era como le llamaba su madre, pues siempre le querían pegar. Pero no todo era tan monótono. La verdadera primogénita del jeque, Fátima, había encendido un sentimiento especial en el interior de Malfoy.
Ella era graciosa, bonita y tenía una larga cabellera negra. Él todos los días la acompañaba a caminar. Ninguno entendía el idioma del otro, pero en esos casos poco importa. Ella y Nahiony hacían de su verano lo mejor que le había pasado en la vida.
Un día llegaron las cartas de los colegios. Nahiony asistía a Beuxbaton. Sus otros hermanos eran muggles, pero asistían a escuelas muy buenas. El seguiría asistiendo a Hogwarts. Pronto se tenía que marchar.
- No quiero viajar en eso que ustedes usan – se quejó
- Claro que no puedes ir en avión. –le dijo Nahiony mientras preparaba su equipaje
- ¿Y en que iré?
- No sé, pero ve arreglando tus cosas
- Faltan tres días – protestó
- Ve anda – le dijo. Por alguna extraña razón él no podía contradecirla. Empacó. Luego caminó por última vez hasta la datilera. Por una extraña razón sentía nostalgia. Sacó de su bolsillo un viejo y maltrecho osos de felpa. El era ya un hombre y su amigo debía quedar sepultado en las arenas del desierto. Lo enterró como se entierra a un ser muy querido. Se disponía a irse cuando oyó el hermoso canto de Fátima. Una brillante idea cruzó su mente.
Momentos después se dirigía hacia Nahiony con la cara de quien ha hecho algo muy importante y está feliz.
- ¿Me podrías decir como es que voy a viajar?
- Claro. Ves este bolso - era un equipaje de mano bastante pequeño de la marca Heavyless
- Si
- Tu equipaje - le reclamo su hermana. Draco se lo pasó y ella lo entró en el delicado bolso.
- Acaso no le darás un beso de despedida a tu hermana favorita - dijo en broma, pero él se lo dio de cualquier forma. - Ahora - con una increíble fuerza, Nay empujó y metió a Draco en el bolso que cerró con un candado. Adentro había una nota para él diciéndole que no se preocupara, que ella lo enviaría por correspondencia a donde una amiga que iba a Hogwarts y que cuando el saliera del bolso ya se encontraría en el tren. Por la comida no debía preocuparse, pues había suficiente para un mes. Él se había alegrado de haberle regalado el oso a Fátima, pues el método que su querida hermana usaba para enviarlo de vuelta era algo extraño.
¿Y? ¡Reviews!
