Hola, estoy muy feliz. Gracias Aureal por tu review.
Sin más que decir, fuera de que los personajes de HP son de J.K.R. y no míos, los dejo con la historia.
La noche en que los estudiantes regresaron a Hogwarts Voldemort se enteró, por medio de un informante que tenía en la casa de Slytherin, de que Severus Snape, el traidor que se vendió al viejo loco de Dumbledore, tenía una hija. Jamás en su vida se hubiese imaginado que ese cochino nariz ganchuda de cabello grasiento tuviese familia. Ahora había mandado a averiguar el pasado de la mocosa.
Por lo que sus vasallos le informaron, esta era hija de una escritora muggle-lover que estaba de viaje, pero que no podían encontrar. Pero a Lord Voldemort jamás le faltaban ideas de cómo torturar a es imbécil traidor.
Para Charles la situación con los profesores estaba mejorando, o por lo menos ya no se sorprendían o desmayaban cuando lo veían por los pasillos. Con Severus, no creía que su situación jamás mejoraría. En la última clase le estuvo bajando puntos por la más insignificante cosa. Tal vez sería por estar sentado al lado de su hija y cerca de Potter. Para su suerte se había ahorrado unas palabras, sino estaría ahora de castigo limpiando ratones con Emely.
Recordándose
- 5 puntos menos para Gryffindor – dijo el profesor de pociones al pasar cerca de Charles – no puedo creer como fue que usted obtuvo una S en pociones.- Aquella era la segunda vez que le bajaba puntos ese día.
- La próxima vez no me siento a tu lado – dijo en un susurro a Emely mientras Snape insultaba a Neville por su pésima poción.
- Tampoco podrás sentarte cerca de Potter. Si los ve a ustedes dos juntos creo que le dará un infarto.
Ninguno había vuelto a hablar. Emely ya estaba aburriéndose, pues hacer pociones le resultaba bien fácil teniendo en cuenta de que su madre era medimaga y su padre maestro de pociones. Su poción estaba de maravillas y mientras se cocía, decidió divertirse a expensas de alguno de sus compañeros de casa. Ya había incendiado varias veces las túnicas de Crabbe y Goyle, así que decidió probar otra cosa. Como le caía bastante mal Pansy Parkinson decidió hacer explotar su caldero. Lamentablemente para ella Snape sospechaba que la broma había venido desde ese punto, y como no creía que Black tuviese esa capacidad le puso una semana de castigo
- Pero yo no he hecho nada malo profesor – se quejó mientras lo veía desafiantemente
- ¿Ah sí?
- Si. Yo no lo he hecho – dijo firmemente.
- Tiene otra semana de castigo
- ¡¿Qué?! – dijo
- Tiene una tercera por cuestionar al profesor – Emely iba derecho a ganarse un mes de castigo pero Serenity le hizo señas de parar. Emely se contuvo pero le lanzó una mirada fulminante al profesor.
- Y usted – dijo Severus después de ganar la batalla – tiene 10 puntos menos por ser su cómplice – le dijo a Charles – y no lo quiero ver ni siquiera respirando o le aplicaré un mes de castigo limpiando a mano los baños de los chicos – le dijo en un susurro.
A ambos no les quedó más remedio que terminar la clase en el más completo silencio, y Charles respirando solamente cuando Snape no lo veía.
Fin del recuerdo
Si, aquel lunes de su segunda semana había sido fatal. Aunque las clases de Defensa contra la artes oscuras era la única materia con mucha acción. El profesor había resultado ser bastante bueno. "Cómo no si era un verdugo en maldiciones" solía pensar Charles. Harry y él estaban de acuerdo con que Sean era un buen profesor.
Desde que habían comenzado las clases Harry ya no se sentía tan culpable de la muerte de Sirius. No sabía si era por el hecho de que Charles se le pareciera tanto y llevaba su apellido. Snape ya no le bajaba tantos puntos pues parecía contento con bajárselos a Black. Lo que le sorprendía a Harry era el simple hecho de que la chica con el cabello rubio fuera de Slytherin.
- Ella ¿Quién es? – le preguntó Harry a sus amigos cuando la vieron junto a Emely y Draco
- Si, jamás la había visto – dijo Ron. Hermione hizo una mueca de "como siempre miopes"
- Es Serenity Darkmoon, de Slytherin. Entró junto con nosotros el primer año.
- En serio – dijeron los dos – ¿Y por qué no la vemos en clase de poción con en cuidados de criaturas mágicas? – preguntaron
- Pues, porque ambos son miopes. – Dijo ella resignadamente – Lo siento Harry, pero es la verdad. En la clases con Snape ella se sienta en la esquina de adelante y no estoy segura si tomo o no clases con Hagrid. Creo que va a ser aurora…
- ¿Una aurora de Slytherin? – preguntó Harry incrédulo
- Ni idea. Eso fue lo que oí en el baño de las chicas. Además, supe que ella iba a ser la prefecta de Slytherin pero se negó a tomar el cargo.
- ¿Por qué?
- No sé, esa parte no la escuche bien.
- ¿Desde cuando eres tan oreja parada?- preguntó Ron
- No soy oreja parada – se enfureció Hermione. Para suerte de Harry llegaron a clases antes de que comenzaran a discutir.
El grupo de Gryffindor entro al aula. De repente unos hechizos llegaron de todas direcciones y el único que se defendió fue Charles.
- Si esto fuera un examen estarían reprobado todos – dijo el profesor Murray desde su escritorio – y si fuera en la vida real estarían todos muertos. Los estudiantes se sintieron muy mal. Se sentaron.
- Les explicaré las reglas del juego – comenzó a decir el profesor – Cada clase teórica que doy la seguiré practicando cada vez que vengan al salón. Claro que no siempre será como hoy. Así que deben tener los ojos bien abiertos, si Neville, o si no terminaran más que de costumbre en la enfermería. – Todos empezaron a cuchichear – ¿Alguno de ustedes hizo la tarea? – Hermione y Charles fueron los primeros en levantar las manos – ¿Quien quiere hacer una demostración? – Todos levantaron las manos – Neville, ven al frente
Hermione siempre había sido la mejo estudiante de Gryffindor, pero ahora con Charles las cosas eran diferentes. Ella no lo quería admitir pero estaba celosa. Él, además de ser muy apesto era muy inteligente. El que no fuera su novio era una cosa pero él que fuera el mejor estudiante la ponía muy enojada.
Emely por su parte sentía desconfianza hacia los estudiantes de su propia casa. Ella sabía que alguna vez su padre había sido un mortífago y que de seguro Lord Voldemort quería matarlo por haberle traicionado. Además, su madre le había enviado una carta advirtiéndole que podría haber alguien contándole a Voldemort lo que ella hacía en el colegio. Desde ese día ella estaba empeñada en sabe quien podría ser. No fue difícil descubrirlo.
Había un chico del 6to año que se la pasaba preguntándole cosas como donde vivía, quien era su madre, en que trabajaba ella. Él era su principal sospechoso, aunque todavía no dejaba de lado a Draco, pues él era también hijo de mortífagos. Se le ocurrió una idea.
Tomo un poco de veritaserum de la oficina de su padre mientras limpiaba. Se la dio a Draco en un jugo y le hizo confesar si tenía comunicación con los mortífagos. Se llevo una gran sorpresa. Draco todavía mantenía comunicación con su padre, que le pedía información detallada de lo que sucedía dentro del castillo, pero como Draco estaba muy resentido por el asunto de los cuernos que su padre le pego a su madre, le solía enviar informes falsos a medio talle. A Emely no le quedó más que reír. Si lo empujaban al lado bueno pondría ser muy útil. Pero eso sería después que descubriera al chivato con las manos en la masa.
En otra de sus brillantes ideas, Emely se hizo la dormida en un sofá de la sala común. Justo como esperaba, el individuo en cuestión, salió cuando no quedaba nadie sospechoso despierto. Emely no esperó mucho y lo comenzó a seguir. Llegaron a la lechucearía. Al parecer, él ni se enteró cuando ella lo seguía. Tomó un lechuza y le estaba atando un sobre sellado cuando Emely lo hechizó." Desmanius" murmuró. Tomó la carta, la abrió y la leyó. "Doy para aurora" pensó mientras sonreía malévolamente.
Entró minutos después arrastrando el cuerpo inmóvil del chico en la oficina del profesor de DA. Pero unos ojos curiosos confundieron todo. Harry había estado pasilleando buscando una taza de leche para poder dormir. Oyó pasos y alguien hablando. Se escondió detrás de una armadura. Era Emely arrastrando un cuerpo y murmurando cosas en otro idioma como siempre. Abrió la puerta de la oficina de Sean. A Harry solo se le ocurrió que: o Sean había mordido al chico, o Emely lo había atacado. Después que ella entró en la oficina y cerró la puerta, Harry se puso detrás de la puerta para oír.
- ¡Sean! Ven acá, tengo algo para ti – llamó Emely. Se oyeron pasos.
- ¿Qué quieres? ¿Quién es ese? ¿Qué le has hecho?
- Pues es un chico de Slytherin, lo he hecho desmayar porque lo encontré en un acto delictivo.
- ¿Ah si?
- Si, mira – obviamente Harry no podía ver que era. Lo que dijo Sean después fue en griego o eso supuso, pues no entendió ni papa. Oyó que se movían en dirección a la puerta. Tenía que ocultarse. Volvió detrás de la armadura.
- Los hermanos salieron, pero Harry no se atrevió a seguir a Sean. Se fue a la casa común.
Los chicos se dirigieron a la oficina de Dumbledore. Sean se había dado cuenta de la presencia de Harry, pero ya le preguntaría después que hacia allí. Dumbledore estaba muy extrañado, pero a la vez complacido en saber que habían atrapado a alguien con las pruebas correctas. Slytherin ganó 50 puntos por eso y Dumbledore se quedó con el chico para interrogarlo. Emely le rogó que le "lavara la cabeza". Ambos se marcharon cada uno por su rumbo.
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