¡Los personajes no me pertenecen! Al menos no todos.

Y bien, este de por si es el último capitulo del fic. El siguiente será un epílogo para resumir lo que pasará con los personajes, pero espero que se apiaden de esta escritora y sean buenitos y dejen sus reviews.


Harry había muerto, aunque era nuevo eso de que el chico fuera animago. Un fénix. No, él no estaba vivo. Ahora solo quedaba él, Lord Voldemort. La profecía por fin se había cumplido. Dumbledore estaba intrigado. Harry por fin había logrado volverse animago pero, ¿Estaría realmente muerto? Tal vez no le quedaba mucho en el mundo terrenal para averiguarlo.

- ¿Qué dices ahora Albus? - preguntó Voldemort con una macabra sonrisa

- Que es hora de terminar una vieja batalla Tom - respondió con calma Dumbledore.


Los del ministerio habían llegado para ayudar en la guerra y algunos de los estudiantes del 5to año habían salido de su escondite para ayudar también. En el recibidor por fin habían logrado contener a los mortífagos y los amigos de Harry decidieron unírseles para destruir a Voldemort. Ron decidió seguir en el recibidor pero Hermione le abofeteo y les siguió también. Cuando entraron se encontraron con una visión no muy agradable. Voldemort estaba acabando con Dumbledore y Harry simplemente no estaba. Así que Hermione, Ron, Charles, Richard, Emely, Sean, Draco y otros de la DA se les unieron a aquel para la batalla sabiendo que podría ser la ultima en su vida.

Todos contra Voldemort y aun así sus hechizos parecían no tener efecto alguno. Uno por uno fueron siendo derribados, aunque no muertos todavía. Claro algunos dieron más trabajo que otros. Los últimos en caer fueron Sean y Richard quedando inevitablemente solo Albus y Voldemort. Los demás estaban paralizados o muy heridos como para poder ayudar. Pero estaba vez Voldemort llevaba las de ganar. Conjuró sus más potentes hechizos y Dumbledore por fin cayó.

Allí estaba indefenso de nuevo, a merced de Voldemort cuyo rostro estaba más deformado por la maquiavélica sonrisa que tenía. Él sabía que pronto estaría en el otro mundo, la pregunta era, ¿Qué tanto le haría sufrir antes de terminar con él? ¿Cuántas personas morirían y sufrirían bajo su mano? La tortura empezó, pero Voldemort se aburrió pronto, pues Dumbledore no oponía resistencia alguna, pero tampoco le daba el gusto de verle sufrir o suplicar por su vida.

Dumbledore estaba ya muy agotado y el último hechizo que Voldemort le había hecho le estaba haciendo sufrir más de la cuenta. Voldemort estaba apunto de mandar al viejo definitivamente a la ultratumba cuando otro Expelliarmus arruinó por segunda vez sus intentos homicidas. Pero aquello no podía ser

- No mientras esté yo vivo – dijo Harry

- ¡Eso no es posible! – dijo iracundo Voldemort ¿Cómo rayos Harry Potter seguía con vida? Él lo había matado. Malditos fénix

- Pues al parecer no eres el único a quien las estrellas favorecen.

Flash back

"Avada Kedavra" había dicho Voldemort y el rayo de luz verde, tan conocido ya por él, le dio en el pecho justo cuando terminaba de volverse un fénix ¿Cómo rayos había logrado convertirse en animago justo cuando lo necesitaba? Suerte tal vez, pero ahora Harry era polvo y cenizas. Se había consumido en un fuego verde y su espíritu había abandonado el mundo para siempre, o eso supuso.

Mientras estaba en aquel estado sintió como una energía más poderosa que la magia que le había enviado a aquel estado obraba en él. Un fuego le quemaba, le llamaba de nuevo a la vida. ¿Sería alguna propiedad de los fénix también adquirida? Sea lo que fuese, en su viaje de regreso oyó voces conocidas saliendo de algún lugar oculto diciéndole que ya era hora, que él podía, y allí apareció. Primero espiritualmente antes de poder materializarse y detener otro ataque mortal de Voldemort. Había regresado para acabar con él.

Fin flash back

- Terminemos con lo que empezaste hace 16 años atrás Voldemort – le desafió Harry

- ¡Ya veras que esta vez no quedara nada de ti! – Voldemort comenzó a lanzar las más oscuras maldiciones hacia Harry quien esquivaba los ataques con su varita y la del enemigo. Harry se las arreglaba también para lanzarle algunos hechizos a Voldemort, pero éste parecía inmune a todo. Solo había una opción: la maldición asesina.

Harry todavía no hallaba las fuerzas para conjurarla. ¿Y si no le salía bien? ¿O no le salía en lo absoluto? Voldemort le estaba acorralando. Era ahora o nunca, después de todo, no había regresado de la muerte para morir de nuevo.

- Crucio – gritó Voldemort mientras Harry ponía como escudo protector el sillón donde antes había estado sentado Dumbledore, destrozándose esta.

- ¡Avada Kedavra! – gritó Harry antes de que Voldemort tuviera tiempo de contraatacar. Un rayo de luz verde salió de la varita de Harry dirigiéndose, para él en cámara lenta, hacia Voldemort, quien estaba obviamente sorprendido, pero no preocupado. El rayo chocó en el pecho de Voldemort y mientras su cuerpo caía y su espíritu lo abandonaba, desde el techo encantando bajó un rayo de luz cegadora.

Al abrir sus ojos no había rastro de Voldemort y el lugar ardía en fuego. Harry corrió a ver como se encontraba Dumbledore mientras que algunos de sus compañeros recuperaban la conciencia. Afuera de aquel salón la gran marca tenebrosa que había estado flotando impune sobre Hogwarts desapareció y muchos de los seguidores del difunto Voldemort decidieron que mejor era salir de allí. Habían ganado la batalla pero no la guerra.


En una destrozada pero todavía funcional enfermería, tras unas cortinas yacía Albus Dumbledore. A su lado se encontraba Harry.

- No es momento de rendirse – dijo él con voz apagada

- Eso es cierto Harry – dijo débilmente el gran mago – pero reconocerás que yo ya estoy muy viejo y cansado

- Señor

- Y he terminado por fin con la mayor parte de las cosas que debía hacer.

- Puede recuperarse

- Ah, la juventud es grandiosa. Se acercan mejores tiempos, pero no para mí Harry – Harry apartó la miada. No aceptaba tener que perder a alguien más – No en este mundo.

- Queda demasiado por hacer: mortífagos sueltos, la reconstrucción de Hogwarts, ¡Del mundo mágico!

- Eso, mi querido amigo, es una tarea que no podré finalizar. Pero tú podrías hacerlo – Harry ya no quería oír más.

- Mírame Harry – le ordenó Dumbledore – No estaré muy lejos. Después de todo, para una mente bien organizada la muerte es solo la próxima gran aventura y yo ya estoy listo.

- Profesor… - El canto triste de un fénix anunció la partida de aquel quien le había dado todo el apoyo a Harry para cumplir su misión.


- ¿Qué harás ahora? – preguntó Harry

- Pues pienso tomar los EXTASIS – dijo Hermione secándose todavía las lagrimas después de terminado el funeral de Dumbledore. - ¿Y tu Harry?

- Pues supongo que lo mismo. Después iré a la oficina de aurores y me uniré a ellos.

- ¿Y qué pasará con Ron?

- Sabes que se entregó solo a los aurores, oí que su celda no esta muy lejos de la de Peter.

- Todo por los celos

- Dejaré que este allí por un tiempo y luego veré como lo saco, porque sé que no aceptara ayuda de nadie.

- …

- Se que me traicionó, pero yo quiero que sepa que lo perdono. Las cosas nunca serán como antes, pero me gustaría hacerlo, por los viejos tiempo y ¿Quién sabe?

- Suena sabio – dijo Emely al lado de Hermione con los ojos hinchados.

- ¿Qué harás tú?

- Al igual que ustedes todos los de séptimo que seguimos vivos queremos tomar los exámenes, siete años en la escuela ¿Y ni siquiera terminarla ya en el final?

- Algunas cosas seguirán iguales –dijo sonriendo Harry al ver que Emely seguía de buen humor para bromear

- Eso lo veremos. Charles ya se va y Sean tiene que encargarse de muchas cosas, nos vemos.

Harry se despidió de Hermione también y comenzó a caminar sin rumbo fijo, con la mirada perdida en algún lugar del tiempo.


¿Y? Bueno o malo les pido a los lectores que me dejen su opinion en un sencillo review, para saber si les gustó el fic en general o no.

Hasta la próxima con el epílogo.