Género: Anst/Romance. Creo n.nUUU
Pareja: Kai X Rei, obviamente. XD
Disclaimer: Ya saben que Beyblade y todos sus personajes le pertenecen a Aoki Takao.
Gracias por los revs:
Angy B. Mizuhara
H.Fanel.K
Darkqueen
AlquimistaFlama
Muchas Gracias a todos ustedes por sus ánimos. Espero sinceramente que el final no les decepcione. Y sólo por ser el último capítulo, decidí hacerlo un poco más largo de lo usual. ¡Qué lo disfruten!
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Imagen (7)
Mis rubíes orbes te miran fijamente desde el marco de la puerta. Un sentimiento de irrealidad se adueña de mis sentidos. Pero ¿Cómo culparme cuando hace tan solo un mes que terminó ese infierno? Es como un sueño. No soy capaz de decirles lo feliz que soy ahora que Rei está de nuevo a mi lado. Sé que pasará mucho tiempo antes de que las cosas estén completamente bien, pero seré paciente.
Mi kot aún debe lidiar con algunos asuntos inconclusos dentro de sí mismo y yo estaré aquí para apoyarle en todo momento. Seguro será un proceso lento, pero eso no tiene importancia. Permaneceré a su lado ofreciéndole todo el amor que durante este tiempo no pude darle. Dejaré que mi cariño sea el ancla que lo aferre a la realidad.
Saldremos adelante. Yo sé que si. A veces pienso que esto no es real y que de un momento a otro me daré cuenta de que él sigue sin estar a mi lado. En esos momentos, no puedo sino estrecharlo contra mi pecho suplicándole en silencio, que no se marche de nuevo. Porque puedo soportarlo todo excepto perderlo de nuevo.
Rei. Te había extrañado tanto. Tus gestos, tu risa, tu voz, todo. Sentía que enloquecía, porque no sabía como traerte de regreso. Tú me sacaste de la oscuridad el mismísimo día en que me conociste y ahora, fue mi turno de demostrarme que yo bajaría hasta el mismo infierno por ti. Ya que no hay otra palabra para referirse a este tiempo sin ti sino esa: infierno.
Alguien como tú no merecía pasar por esto. Habiendo tanta gente mala en el mundo fuiste a ser tú el castigado. Tú que eres tan lindo, tan amable, tan angelical, tan noble. Y sé que fue tu gusto por ayudar el que nos metió en este embrollo, pero no podría pedirte que cambies. Porque si lo hicieras, entonces sí te perdería para siempre.
Mis pensamientos se ven interrumpidos al notar una conocida mirada en ti. Una que hace tiempo no veía. Mi corazón estalló en pánico y comenzó a llamarte con desesperación. No, no puedes hacerme esto. No de nuevo. Respóndeme, por lo que más quieras respóndeme te suplico, pero parece que no me escuchas. Es entonces que las lágrimas empiezan a recorrer mis orbes al tiempo que corro hacia ti.
-----Cambio de POV-----
Mis ojos se fijan entonces en un punto perdido de la realidad. Mis pensamientos luchan por encerrarme una vez más en las infinidades de mi mente. Sin poder evitarlo, recuerdo el suceso por el que todo esto comenzó. Fue hace tan solo unos meses cuando la vi por primera vez. Una chica nueva se había mudado al vecindario. La pobre se veía tan temerosa del mundo que no pude evitar que mi corazón se encogiera al notar la soledad que sus ojos reflejaban.
Kai siempre me lo dijo. Que poseía una extraña afición por resolver los problemas ajenos; que no tenía porque andar por ahí tratando de mejorar otras vidas; que no era mi deber. Supongo que fue muy estúpido de mi parte pensar que una sola persona podía iluminar al mundo. Pero es que en realidad lo creía. Sabía que el mundo era una desgracia y yo quería ponerle remedio. Y que mejor modo de hacerlo que tocando las vidas de todos aquellos que se toparan por mi camino. ¿Qué inocencia la mía verdad?
Fue así que me presenté con la joven que respondía al nombre de Mathilda. De inmediato me esforcé por hacerla sentir bienvenida. La llevaba a pasear y conversaba cada vez que tenía oportunidad. Ella sabía de mi relación con Kai y con ese punto claro, nuestra amistad avanzó sin menor problema.
Cada día le regalaba una sonrisa, pero de algún modo, ella se veía peor cada vez. Algo estaba muy mal en ella y yo, en alguna parte de mí, lo sabía. Sin embargo, no le di mayor importancia al hecho, ella necesitaba ayuda y yo no pensaba darle la espalda. Tenía que ayudarla. ¡Juro que hice todo lo que pude por ella!
Estaba ya bastante entrada la noche cuando se dio nuestro último encuentro, ese que con tanto afán intenté eliminar de mi memoria. Recuerdo que me dirigía a casa luego de un pesado día de trabajo. Iba tan distraído, que no noté la otra presencia en aquel callejón; al menos no hasta que otra persona me cerró el paso.
Mis dorados ojos miraron a la persona frente a mí y al reconocerla sonreí. Sin embargo, al mirar sus orbes, algo en sus pupilas me heló la sangre. Un presentimiento quizá. Ella se veía alterada. Me bastó un segundo para saber que no estaba nada bien. Quizá fue precisamente por ello que me quedé, porque sabía que ella me necesitaba.
"Hola Mathilda. ¿Te sientes bien?" Le pregunté mostrándole lo mucho que deseaba ayudarla, pero su respuesta fue llevar su mano a sus ropas.
Pronto un arma brillaba con la escasa luz del lugar. Ella iba a cometer una locura. ¡Tenía que detenerla¿Se dan cuenta? Ni siquiera al saber que moriría pude dejar de pensar en su bienestar. Supongo que me merezco lo que sucedió después. Por unos minutos forcejeamos y yo traté de despojarla de su arma. Mathilda estaba histérica. Comenzó a gritarme que el ver mi vida perfecta la hacía sentir desgraciada. Que mi persona le hacía sentir desdichada. Que tenía que deshacerse de mí a como diera lugar. Yo por mi parte, no cabía en mi asombro. ¿Cómo es posible que me dijera esas cosas si yo solo quería ayudarla?
Al final, el arma terminó en mis manos y a pesar de ello, Mathi se lanzó sobre mí dispuesta a acabarme. Mis ojos se llenaron de ira entonces. ¡Maldita¿Cómo se atrevía a traicionarme de aquel modo? Yo me había esforzado por apoyarle y ella me pagaba de este modo. Y por ese breve instante, quise que jamás hubiera aparecido en mi vida. Lamenté haberle ofrecido mi amistad. Deseé verla muerta y jalé del gatillo.
Y aunque fue en defensa propia, me sentí un tirano. Porque sé que la ira me cegó cuando la maté. No tengo la menor duda de que ella me hubiera eliminado de no haberlo hecho, pero eso no cambiaba nada. Era un asesino. No tenía perdón. No lo merecía.
Mi propia culpa empezó a consumirme, y pronto mi mente se perdió. Me tomó mucho tiempo dejar de negar lo sucedido. Admitir que, al final, cada uno había tomado sus decisiones. Ella optó por deshacerse de mí y yo decidí que aún deseaba vivir. Este será un error con el que cargaré el resto de mis días. Es lo menos que puedo hacer, aceptar mi culpa y desear que ella esté mejor.
El mundo no gira alrededor de mí, eso fue lo que Mathilda me enseño: que siempre habrá cosas fuera de nuestro control. La realidad aquí era que mi amiga no tenía salvación, no podía ser ayudada, porque simple y sencillamente, ella no deseaba ayuda.
Supongo que eso me gané por entrometido. Por pensar que yo podía saber lo que ella sentía. O más bien por creer que yo tenía el poder para ayudarla. Porque mi fe ciega en la gente es la que me llevó a este punto. El mundo es así, lleno de tragedia, de dolor, y de errores.
"¡Rei!" Escucho que alguien me llama con desesperación.
Un llanto ahogado se dejó escuchar entre cada letra de mi nombre. Pronto un cálido cuerpo se encuentra aferrado a mí y me saca abruptamente de mis pensamientos. Mis doradas orbes chocan con sus hermosos carmines y notan con tristeza que las lágrimas han empezado a abandonar sus orbes.
"¿Qué ocurre Kai?" cuestiono limpiando con mis dedos sus lágrimas, pero él tan sólo me abraza con más fuerza.
"Lo siento. No me respondías y pensé que… Creí que te perdería de nuevo me dice." El miedo de su voz se clava en mi corazón y no puedo sino besarlo con todas mis fuerzas.
"Tranquilo. Te prometo que no me volveré a ir." Le digo al tiempo que nos dirigimos al sofá y nos quedamos en silencio, simplemente disfrutando la compañía del otro.
Kai. Su simple presencia me da fuerza para soportar esto. Recuerdo que cuando recién recuperé la conciencia, no paraba de llorar. Pero mi bello Fénix con todo su amor y paciencia se ha asegurado de que yo esté bien. Le amo con todo mi corazón. Y sé que mientras él esté aquí, yo no volveré a perderme, porque sus besos me llamaran a su lado, sus caricias me traerán a la realidad y sus amorosas miradas me mostrarán el camino de regreso.
Algunas horas después, tocan a la puerta y al abrir una bella joven se encuentra frente a mí. Esa es Julia, acaba de llegar a la ciudad y me he ofrecido como su guía. Y antes de que lo digan. Sí, se perfectamente que así fue como empezó todo. Pero me gusta confiar en que hay algo bueno dentro de cada persona. No puedo cambiar. O mejor dicho, no quiero. Porque aquel que niega sus propios ideales no es más que una máscara. Una fachada que refleja todo lo que las personas desean. Una imagen, que justo como el reflejo de un espejo, no es más que un rostro vacío, carente de vida. Es por ello que no pienso perderme a mí mismo de nuevo.
Quizá sea un idealista sin remedio, pero me gusta serlo. Alguien tiene que tener fe en este mundo tan desastroso. Es cierto que quizá no pueda cambiar el mundo, y que seguramente habrá muchos a quienes no podré ayudar. Pero si logro iluminar al menos una vida, todo el esfuerzo habrá valido la pena. Es por ello que seguiré siendo quien soy, hasta el final. Porque es preferible morir por mis ideas que vivir sin ellas. ¿No creen?
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Antes de pasar a cualquier otra cosa. Quiero informarles que las Crónicas KaiXRei están buscando nuevos miembros. Así que si están interesados, por favor vayan a mi profile y entren a la liga que ahí se indica.
Comentarios de la Autora:
Pues yo no sé que les haya parecido, pero a mí la verdad me gustó mucho este cap. Y es así que con algo de nostalgia, le digo adiós a este fic. Es el primer fic multicapítulos que termino, así que es algo difícil. En fin, espero que lo hayan disfrutado mucho. No olviden que esta bella autora cumplirá años el 12 de Febrero. ¡Yei!
Cuídense.
¡Espero verlos en otros de mis fics!
Addanight.
