Hola! Muchas gracias por sus comentarios a:

dokuro

Antotis

jeje me encantaron y bueno aqui les dejo el drabble para el tema "secretos" ¡De una hoja de word exacta!


POLOS OPUESTOS SE ATRAEN

Ahora sabía lo que era ahogarse en tierra firme… ¡El mundo conspiraba contra ella! Todo el mundo le guarda un secreto, hasta sospechaba que su mejor amiga también.

"Sakura, tienes que decirme que va a pasar en la escuela". Imploraba una nívea.

"No se nada, el hecho de ser la novia de Shaoran no me da ninguna ventaja". Y la castaña se desquitaba del tiempo que Tomoyo le guardo en silencio la verdad de que le gustaba a Shaoran.

"Estoy segura que Hiragizawa, planea algo" Sabía que el pesado bombón de la preparatoria le aguardaba un plan meticuloso y seguramente horrible, ya que desde la secundaria, se habían declarado la guerra, después de que él la tratará de besar.

"En verdad Tommy, no se nada" Y Sakura aguardaba un secreto buenísimo, y es que desde que Tomoyo cacheteó a Eriol en la secundaria, no se podía quitar a la amatista de la cabeza.

"En serio, Eriol¿Tantas ganas tienes de que Tomoyo sea tu novia?" Dijo un ambarino, preocupado por lo que Eriol le confesaría a Tomoyo al terminar las clases.

"Si no hubiera estado tan enojada conmigo, hace 3 años que sería mi novia, todas las demás son un pálido reflejo de lo que ella es y la única manera de acercarme a ella todos estos años ha sido esta estúpida rivalidad, Shaoran ya me cansé, algunas ni siquiera lo disimulan." Y para afirmar su teoría señalo a todas las chicas de la preparatoria que estaban en la gradas viéndolos jugar. "Como dice el refrán he de comerme esa tuna aunque me espine la mano". Shaoran sólo vio el brillo de decisión en los ojos de Eriol.

En clases todo parecía normal, pero Tomoyo, estaba segura que algo planeaba el pesado de Eriol. Antes de la clase de lenguas, le había tirado papelitos, ahora en la aburrida clase de finanzas, no dejaba de susurrarle. Todo el mundo parecía que le guardaba secretos al temido Hiragizawa, Oh sí pero ella no le temía ni una pizca… nadie se atrevía a desafiarlo para no encontrarse con su mirada fría… nadie excepto ella. Ya vería, algo haría…

Todos se quedaron asombrados cuando el maestro de español anunció quienes se quedarían a limpiar el salón… ahora sí que iba a correr sangre, Tomoyo sospechaba que hasta los maestros temían a ese tonto de Hiragizawa para que "coincidentalmente" ellos aparecieran en la lista "aleatoria" que se hacía …

Solos… en un salón vacío y la escuela casi vacía, daba a pensar que esos dos se matarían pero no… nadie excepto el par de tórtolos castaños sabía sus intenciones. Tomoyo empezó a barrer con una paciencia increíble, mientras que Eriol borraba el pizarrón... cautelosamente, mientras Tomoyo le daba la espalda se acerco a ella como un depredador acechando a su presa…

"Daidouji, tienes un cabello hermoso", susurró Eriol a su oído, Tomoyo se quedó de piedra, se había descuidado así que lo único que pudo hacer fue seguirle el juego o al menos quitarselo de encima.

"Hiragizawa, invades mi espacio personal" fue lo poco inteligente que pudo decir.

"Ahora que estamos solos podemos conversar más tranquilamente", el tono de voz, era demasiado sensual para el gusto de Tomoyo.

Eriol fue más rápido que ella, la tomó de los brazos y la arrinconó hasta la parte de atrás del salón donde no tenía salida, antes de ella pudiera huir como un gato.

"¡Hiragizawa, suéltame!"

"Shhhh", y un dedo sensual recorrió la fina línea desde su oreja hasta el final de su cuello, provocándole – no sin cierto desagrado claro – escalofríos.

Y luego sus labios rozaron los suyos, ella no podía moverse, ni siquiera consideró patearlo porque su mente no reaccionaba. El beso fue una explosión de sentidos, primero fue seco porque ella no respondía, luego cuando el deseo dominó la razón, Tomoyo respondía fervorosamente, lo hicieron hasta perder el poco aire que sus pulmones contenían.

"Tal vez piensas que te odio, princesa pero no es cierto, nada cierto¿Quieres ser mi novia? Y antes de que consideres decirme que no, deberías considerar que haré que me digas que sí , aún sí tenemos que pasar la noche aquí, y debe de ser una afirmación convincente, si no, no te dejare ir", eso puso en alerta a Tomoyo ¿pasar la noche, a solas, con él? O no, no, no.

"Pero tu y yo somos enemigos¿para que rayos quieres que sea yo tu novia?"

"Eso podría terminar, eso depende de ti" y sonreía con ESA sonrisa que la hacía temblar y hacía freír su cerebro.

"Esta bien, sí quiero", dijo Tomoyo en un susurro apenas audible, la cercanía de Eriol, la ponía nerviosa, muy nerviosa.

"Eso no ha sonado muy convincente, creo que tenemos que recordar que TU también lo quieres ¿o no pequeña Tomoyo?" Y le dio otro beso que se podría tachar de indecente pues ahora Eriol paso a besarle el cuello a Tomoyo, cosa que provocó un serie de escalofríos, que delataban lo nerviosa que Eriol, la ponía.

"Ahora sí he quedado más convencido" dijo Eriol, con mucha autosuficiencia.

"Eriol ¿Ya podemos irnos?" dijo la amatista sin pensar que no lo llamaba por su apellido pero el brillo de sus ojos la hacía sentirse muy vulnerable.

"Ahora sí mi pequeña Tomoyo".

Se encontraron frente a la mansión de Tomoyo, habían llegado tomados de la mano, cosa que realmente ponía roja a Tomoyo, Eriol no podía ocultar su alegría.

Ahora sí que estoy frita se reprendía mentalmente Tomoyo, había pasado 3 años ocultando su sentir respecto a Eriol y había sucumbido muy fácilmente, pero se encontraba feliz, tal vez su secreto mejor guardado no fuera tan terrible. Al despedirse de ella en la puerta principal, Eriol le dio el beso más apasionado que Tomoyo recibía en su corta vida. Al abrir la puerta, Tomoyo decidió contarle su secreto, de todas formas, ella ya había sido derrotada…

"¿Eriol?"

"¿Si?"

"Te quiero" y la amatista cerró rápidamente la puerta para no toparse con sus ojos. Ya tenía suficiente, pues tenía que enfrentarlo al día siguiente.

Eriol se quedó pasmado como 5 minutos antes de recobrarse, sonrió y se dirigió a su casa muy feliz, lo había conseguido.

Al día siguiente, toda la escuela quedó asombrada de ver a los enemigos numero uno de la escuela, llegar tomados de la mano y con esa cara de enamorados, venían platicando muy felices y los dos castaños sonreían, al fin esos dos estaban juntos.