Este es para el tema "día de lluvia", dedicado a adrmich tu ya sabes porque.
LA CULPA LA TIENE LA LLUVIA
Una chica pelinegra de unos 18, estaba completamente empapada, la lluvia caía fría y a raudales, pero ella simplemente estaba preocupada de que ya llegaba tarde a su departamento, no quería pensar que pasaría si su madre y su tía llegaban primero que ella y no la encontraran.
Pero ser seleccionada para ir a probar todos los sabores de helado de la nueva heladería, era algo que no podía negarse, aunque con todo ese frío probablemente cogería un resfriado.
Cuando cruzaba la calle se topó con un coche que la mojó aún más de lo que ya estaba, no por eso aminoró el paso, pero el coche se detuvo, oyó una profunda voz que le preguntaba:
"Jovencita¿estás bien?", cuando la pelinegra alzó la vista se topo con el hombre más guapo que hubiera visto, ojos azules, una piel tan blanca como la de ella, el más asombroso pelo negro azulado, y destilaba seguridad a raudales.
"Sí, gracias señor." Y el hombre se quedó petrificado, cuando ella se enderezo completamente y develó una frágil y esplendida figura. Casi creyó haberse topado con un ángel y ahora que oía su voz no estaba muy seguro que no fuera cierto.
"No me digas señor, me haces sentir viejo apenas tengo 26, llamame Eriol, vamos te llevó, estás empapada". Dijo como si no admitiera un no por respuesta.
"Pero..." La voz de la chica indicaba que no tenía mucha confianza de ir, obvio ninguna chica decente se sube al coche de un extraño.
"Vamos, te prometo que llegarás a salvo a tu casa". Y por alguna extraña razón, la chica pareció confiar en él.
"Esta bien." Y se subió al imponente coche.
10 minutos después la pelinegra se encontraba frente al complejo de departamentos donde vivía.
"Muchas gracias, señor Eriol." Dijo la chica, y en ese momento dejó de llover.
"No hay de que, por cierto¿Cuál es tu nombre?"
"Tomoyo"
"Bueno Tomoyo, será mejor que la próxima vez no salgas sí está lloviendo como hace rato ¿eh?" El comentario le provocó una sonrisa a Tomoyo, sonrisa que marcaba su destino.
"Sí, le aseguro que no saldré así, la próxima vez, hasta luego señor Eriol". Y se despidió con una reverencia y se dirigió a su casa.
"Hasta luego Tomoyo." Y la observó abrir la puerta de recepción del complejo, cuando tomó una decisión, "Tengo que conocerte, pequeña."
