Capitulo II: Una noche muy larga
Siempre era lo mismo, las mismas imágenes, las mismas sensaciones, nada cambiaba, excepto que, cada vez parecían ser más largos y lo cansaban más… dioses como lo cansaban, o tal vez, esa no sea la palabra… como lo entristecían.
Timmy soñaba. Pero él no se sentía como Timmy si no como algo distinto… un ser completamente diferente, más profundo, más complejo, más etéreo.
Era tan complicado… casi tanto como describir las imágenes que veía.
Podía, sentir la suave brisa, revolviéndole el cabello y frente de él, un bosque, con árboles inmensos, pero a pesar del tamaño, los troncos, las hojas y aromas, que suavemente le llegaban, le trasmitían la sensación de juventud.
No se escuchaba un sonido, no se veía ninguna criatura viva.
Era un paisaje totalmente virgen…
Sintiendo, en cada célula de su ser, las sensaciones que el bosque le provocaba, empezó a entrar, sus pisadas no provocaron un solo sonido, los árboles se apartaban para dejarle pasar y la hierba era increíblemente suave…
Por fin, en el inmenso silencio, se escucho algo, un horrible grito de rabia…
Azael – murmuro en sueños el chico.
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Cosmo, a pesar de que la gente creía lo contrario, era un durmiente ligero. Despertó con una sensación extraña. Soñoliento miro alrededor suyo.
¿Qué estaba mal…?
¿Philip? - Nop, su pequeño níquel estaba bien, en un rincón de la pieza.
¿Wanda? - Tampoco era ella, su esposa estaba pacíficamente dormida, a su lado.
Estaba a punto de dormirse nuevamente, cuando se dio cuenta de lo que estaba mal¡Timmy!
Raudo salio de la cama, con intención de tomar su varita, de entre el desorden, que eran sus ropas y las de su esposa, repartidas por todo el suelo de la habitación.
Pero, atolondradamente, termino clavándose su propia corona en un pie.
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Dando saltos y ahogando maldiciones, por fin, logro encontrar su vara, que estaba debajo del pantalón de Wanda. Con un movimiento se vistió y con el otro desapareció.
Apareció al lado de su ahijado, que se retorcía y murmuraba en sueños. Un sudor frió le mojaba la espalda y sienes.
Timmy había cumplido 13 años, hacia casi 3 meses atrás. Fecha exacta, en la que comenzaron sus sueños.
Cosmo le toco la frente. Estaba helado. Se mordió los labios ¿Qué rayos podía hacer? No podía utilizar magia. Se acordaba bien de eso, ya que había tratado, las veces anteriores, de despertarlo con magia. Y Wanda le había repetido hasta el cansancio, que esa, era el área de Morfeo. (O Sadman)
¿Timmy? – lo llamo suavemente, a la vez que lo remecía.
El chico no dio señales de escucharlo, gimió y su cuerpo se arqueo. De su boca salio otro nombre: Miriel.
Cosmo escucho la puerta de la pieza abrirse, levanto su varita para esconderse, pero se detuvo a mitad de camino.
Era Miriel, la hermanita menor de Timmy.
La chiquilla tenía tres años cumplidos, una espesa mata de pelo que le llegaba a los hombros, de color ébano, algo ondulada y que a esa hora además, estaba muy desordenada. Se estaba tallando uno de sus ojos (azul suave, algo acuosos) y arrastraba un oso teddy por uno de sus brazos.
Vestía un pijama largo, de color blanco, adornado por una multitud de flores y mariposas. Incluso para la edad era menuda y más delgada que otros niños. Poseía una tez muy blanca y un semblante muy serio, que le daba la apariencia de ser mucho más vieja, de lo que en verdad era.
El hado y la chiquilla se miraron y los dos se sonrieron de manera suave.
Timmy volvió a gemir y la atención de ambos, fue concentrada por el chico dormido.
¿Qué le sucede a Timmy? – pregunto preocupado Cosmos
Miriel solo negó con la cabeza y miro a Cosmos de forma insinuante.
No quiero despertarla – respondió el peliverde.
No me mires de esa forma – se defendió, al ver la chiquilla fruncía el ceño – no tienes ni idea con el genio que anda y además no saco nada con despertarla, si no solo preocuparla.
Miriel ladeo la cabeza, con los ojos azules clavados en Cosmo.
Si, esta bien - se rindió el hado, levantando los brazos – de todos modos creo que tienes razón, se va a enojar más, si no la despierto.
(Un poco tarde cariño) – le dijo mentalmente Wanda a Cosmo.
Wanda estaba despierta detrás de ellos, con una expresión entre cansada y molesta.
¡Wanda! – exclamo el peliverde, escondiéndose detrás de Miriel. (No te enfades, yo no quería preocuparte, yo…)
(Ya lo se, te escuche) – Le respondió su esposa mentalmente.
Cosmo, sin embargo pudo notar, en la comunicación cierta aspereza hacia él. Wanda estaba, molesta por no haber sido despierta, cansada de los sueños que atormentaban a su ahijado y ligeramente agradecida, por la deferencia de su esposo.
El peliverde pudo notar todo esto, gracias, a que, la comunicación mental, no solo eran palabras, si no que también se trasmitían las emociones, estados de ánimos y sentimientos. Jamás se podía mentir.
Este era un arte, que solo los verdaderos amantes podían llevar a cabo y pulir. A Cosmo y Wanda les llevó una cierta cantidad de milenios, antes de darse cuenta del don que poseían y otro tanto hasta dominarlo totalmente. Era la real prueba de ser compañeros de vida, de su amor.
Wanda miro a Miriel. ¿Por qué estas despierta tan tarde? – pregunto la hada, amablemente.
Mi hermano me llamo – respondió la chica, suavemente.
Es verdad, yo lo escuche – agrego Cosmo – saliendo de la espalda de la niñita.
Wanda suspiro y se acerco a su atormentado ahijado.
Timmy – murmuro con tristeza – a la vez que hacia, aparecer un paño y le secaba la frente.
Creo que, se refiere a otra Miriel, cuando sueña – le dijo Wanda a la chiquilla. (Creo que es mejor que la vayas a acostar, no me gusta que vea a su hermano así)
(No va querer irse…)
(Trata)
Oye Miriel, vamos a tu pieza y jugamos a los monos submarinos desvelados – le ofreció Cosmo con la mejor de sus sonrisas.
Miriel lo observo muy molesta.
Cosmo, ahora, se escondió detrás de Wanda. (Ves, se enojo, no quiere apartarse del lado de Timmy)
Wanda pudo sentir, la ligera molestia de Cosmo.
(Lo siento cariño, es solo…)
Timmy – jadeo muy fuerte, como si lo estuvieran torturando.
Mejor silencian la pieza – susurro Miriel con tristeza - se va a poner peor.
(Demonios, por que le esta pasando esto)
(No lo se… Wanda ¿crees que podríamos hablar con Hipnos?)
Wanda se encogió de hombros y movió su varita silenciando la pieza. Observo impotente, como Miriel, se subía a la cama y se quedaba al lado de Timmy, consolándolo con suaves palabras, mientras el chico encogía las piernas y gemía llamando desesperadamente a Miriel y Azael.
Sintió como Cosmo la abrazaba.
(No me gusta¿por que los hermanos Turner…?)
Wanda sabía a lo que su esposo se refería. Timmy sufría a causa de sus sueños. El consuelo era, que Timmy tenía una concentración tan baja, que se olvidaba rápidamente de las pesadillas y podía seguir con su vida con absoluta normalidad.
Miriel era un caso aparte…
La chica era especial, no solo por que estaba en la edad en que podía estar en la compañía de hadas, sin necesidad de ser una ahijada (niños entre 0 y 3 años)
La chiquilla podría cumplir 100 años, no ser ahijada y estar en compañía de criaturas místicas, debido a que por más que lo intentara, no podía evitar poseer cierta energía, cierta magia. Lo cual la convertía, para siempre, en un ser humano, bastante diferente del resto.
Miriel, era por naturaleza, una vidente y una de las buenas.
No necesitaba mas que, mirar un trozo de luz, de agua o en un espejo, para que su pequeña cabeza se llenara de pasajes bastantes claros de lo que ocurriría en el futuro.
No era una magia agradable…
No se tenía control…
Pocos te creían…
Y si tenias 3 años, te convertías en un ser introvertido y muy callado… a menos que tuvieras a Cosmo a tu lado, en ese caso podías olvidarte por un rato de las malditas visones. El padrino era, la mejor droga con que la chiquilla contaba.
A Miriel le encantaba estar con el hada, a pesar de que gracias a su don (o maldición), era muchísimo mas madura de lo que debería ser (por ende mas madura que Cosmo). Pero, con el hado, podía actuar como la niñita que era. Y lo mejor era que no era necesario hablar. Cosmo parecía tener especial habilidad para comprender a Miriel, sin la necesidad de palabras (lo cual no es novedad, el peliverde era capaz de comprender a piedras y niqueles) y la pequeña se lo agradecía. Miriel amaba muchísimo a Cosmo.
Cosmo por su parte, también se había sincronizado bien con la pequeña. La verdad era que no entendía ni la mitad de las advertencias de Wanda respecto a Miriel y las que entendía, las olvidadas rápidamente.
Para él, Miriel tenía 3 años y una niñita de esa edad, solo tenia que pensar en divertirse. El resto del asunto lo consideraba tan desagradable, como estudiar. ¿Como alguien de esa edad podía estar pensando en muertes, futuras guerras o Dios sabe que…?
Nah, él tenia 13.562 años y lo único que había considerado de valor en su vida era la diversión.
Por lo mismo, no le gustaba molestar a la chiquilla, la consentía muchísimo, casi como si fuera su ahijada.
Por otro lado, Wanda no había alcanzado el nivel de sincronización de su esposo, con la hermanita de Timmy.
Las relaciones entre ella y la niñita eran mas serias. Pero, Wanda no podía evitar sentir una gran pena por Miriel. A final de mucho pensarlo, decidió ayudarle a controlar sus poderes.
No fue una decisión fácil, el hecho de controlar significaba, tomar absoluto conocimiento de su don y eso quería decir que, Miriel se daría cuenta de que las videntes como ella, no solo miran el futuro. Su poder era mucho más complejo.
Sabia que a Cosmo no le iba a gustar ni un poquito cuando le contara, pero Miriel no la estaba pasando bien, se pondría peor a medida que creciera y si no la ayudaban, podía terminar incluso, en un manicomio. Ella, siendo la hada que era, no se podía quedar cruzadas de brazos.
Una vez que había tomado su determinación, se había quedado mas tranquila. Hasta que había llegado Jorgen y su notificación oficial esa misma tarde.
Wanda no lo había tomado bien, tenia pensado en los ratos libres que le quedaban en instruir a Miriel y no en ir a evaluar a una irresponsable hada de la universita.
Pero Jorgen no le había dejado opción y de ahí el genio de Wanda se descompuso totalmente. (Cosmo y Timmy sufrieron las consecuencias… sobre todo Cosmo)
Por lo menos su esposo se las había ingeniado (si, se las ingenio) para que terminaran en la misma cama y habría amanecido de humor mucho mejor, de no ser por las malditas pesadillas de Timmy.
Wanda estaba pensando en todo eso, mientras observaba a los hermanos, finalmente Timmy empezó a despertar y Miriel se aparto. A veces Timmy despertaba de golpe, otras veces, de forma más suave, pero sumamente confundido. De esta última manera fue que despertó.
Poco a poco, abrió los ojos y empezó a enfocar las cosas, pero su confundido cerebro no alcanzo a procesar nada antes de que Cosmo se abalanzara encima de él.
¡Timmy! – Grito el peliverde – por fin… fue horrible. Y se largo a llorar.
El chico no entendía nada. ¿Seguía soñando¿estaba despierto¿por que le dolían las muñecas, ¿Por qué, se sentía tan triste, tan vacío?
Wanda y Miriel también abrazaron a Timmy. El chico sollozo.
(Cosmo, calmate)
¡Bbbbbbbbbbbbuuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaa! - seguía el peliverde.
(Cosmo! Contrólate)
Al padrino le dolió la cabeza, las emociones de Wanda habían sido muy intensas. Ella no quería preocupar al muchacho.
(Es que es que…me siento mal!)
(Lo se, yo también, pero solo vas a disturbar mas a Timmy. Y tu no quieres eso ¿Verdad?)
El padrino la miro con grandes ojos de cachorro y negó. Sorbió sus mocos y se seco las lágrimas.
Timmy, empezó a volver a la realidad.
Cosmo… Wanda… - susurro, tomando su cara con una mano, secando unas lágrimas rebeldes y sentándose en la cama.
¡Timmy! – gritaron al unísono, contentos por el reconocimiento.
El chico forzó una sonrisa. Lamento haberlos preocupados.
Esta bien cariño - le respondió con ansiedad Wanda, mientras le sacaba, unos húmedos cabellos castaños de sus ojos.
Gritabas y gemías – le informo Cosmo.
(Cállate)
(No te enojes! Por que…?)
(No creo que sea necesario contarles esas cosas a Timmy)
(…Esta bien…)
Timmy miro a sus padrinos y a pesar del mal sueño, no pudo evitar sonreír. Wanda miraba con el ceño fruncido a su esposo y Cosmo parecía tener una expresión distraída en el semblante. Esa, era una imagen típica de ellos.
Hermano – susurro Miriel, con su voz suave e infantil.
Timmy recién se dio cuenta de la presencia de ella.
¿Qué estas haciendo despierta a esta hora? – pregunto el chico.
Me llamaste – respondió la pequeña.
Son las 4:30 de la madrugada y no recuerdo a verte llamado – le dijo Timmy algo molesto – si mama te llega a pillar en mi habitación, en bonito lió estaré metido.
Mamá esta profundamente dormida, la habitación silenciada y me llamaste, no lo recuerdas – respondió la pequeña, aún con voz suave, pero ya no sonaba tan infantil.
No recuerdas nada… nada de… - insistió Miriel.
Timmy la miro intensamente y pensó que se refería a su sueño. Su hermana en ocasiones se comportaba de una forma tan extraña. Supuso que si le contaba de qué se trataba el sueño, se calmaría.
Yo… yo me sentía distinto – empezó vacilante – era mas… inteligente… o… ¡o rayos! No sabría decir como yo era, solo que, yo era diferente y estaba en… en otro lado o algo así.
No creo que sea buena idea continuar – se opuso Wanda.
La pequeña miro al hada.
Miriel quiere que Timmy siga – tradujo automáticamente Cosmo.
Aun así para Timmy era difícil seguir, no por lo malo del sueño. Si no por que los recuerdos se le escurrían, como el agua entre sus manos .
Timmy se llevo una mano a los ojos. Había un bosque… y algo me hizo daño… Se estremeció.
Después de eso, como que conocí a ese algo… y creo… creo que hice algo mal… me castigaron. Aquí Timmy se abrazo a si mismo y sintió un agudo y profundo dolor en las muñecas.
Miro a su hermana y padrinos, esa es la peor parte del sueño.
Ah, cariño – murmuro Wanda, mientras le acariciaba un hombro – creo que ya es suficiente.
Timmy movió la cabeza negativamente, lucia triste. Eso no es tan, tan malo. Peor es cuando despierto. Me siento totalmente… vacío.
Cosmo se rió – bueno eso no esta tan mal. Mi cabeza esta totalmente vacía y mira a donde llegue.
¡Cosmo! – lo reto Wanda.
Pero es la verdad – se defendió el peliverde.
Timmy y Miriel rieron. La tensión se había despejado.
Oye Miriel no crees que es hora de… - empezó Timmy.
¡Ir a jugar a: los monos submarinos desvelados! – completo Cosmo, desapareciendo él y Miriel. En el aire quedó la risa de los dos.
Timmy y Wanda se miraron. Bueno – dijo el chico – eso explica la arena, las estrellas de mar y el cangrejo ermitaño que mi mama encontró el otro día…
Y el por que Cosmo amanecía tan dormido – agrego Wanda.
Timmy miro a su madrina. Esta parecía mas tranquila, el rastro de preocupación se había ido, al igual que el ceño fruncido. En su lugar lo reemplazo una suave sonrisa. Wanda estaba pensando en Cosmo y en lo bien que se relacionaba con los niños pequeños.
La hada miro a su ahijado. ¿Ya estas mejor? – pregunto.
Timmy asintió, el sueño había sido casi olvidado y el dolor en sus muñecas retrocedía paulatinamente, solo quedaba algo del vacío, pero Timmy le resto importancia.
Oye Wanda – le dijo - ¿te puedo preguntar una cosa?
Wanda se rió. Ya me preguntaste, pero supongo, que puedes preguntar de nuevo.
¿Por qué estabas tan moletas esta tarde? Y ¿Por qué dejas que Cosmos, haga un montón de tonterías con mi hermana? A nosotros nos retas todo el tiempo cuando…
Esta bien, para, para… - lo interrumpió el hada – esa no fue una sola pregunta, aunque están relacionadas.
¿Y…? – insistió el muchacho.
Wanda suspiro. Supuso que ya era hora de contarle la verdad acerca de Miriel a su ahijado. Pero, no a esa hora y definitivamente no después de una de sus pesadillas.
Mañana te prometo contarte todo – le respondió.
Oh, vamos, no me obligues a ponerlo en forma de deseo – insistió el chico.
No me obligues a enojarme contigo – replico la hada.
Pero, por lo menos adelántame algo… - le suplico Timmy, mirándola desvalido.
Rayos – gruño Wanda – solo un poco. Es una historia complicada.
Timmy la observo animándola a que continuara.
A mi y Cosmo, nos llego una notificación oficial de Jorgen – empezó la hada.
Lo se – murmuro aburrido Timmy - vi cuando se los llevo aparte.
Tendremos que ser tutores de un hada y yo quería usar ese tiempo libre con tu hermana – continuo Wanda, no haciendo caso de la interrupción.
¿Eso es todo? – le dijo Timmy, sintiéndose estafado. Pero, si estas un montón de rato con mi hermana.
Escucha cariño – le suplico Wanda – no te pongas celoso, es solo que… que… o, vamos, espera a mañana y te lo diré.
No estoy celoso de ella - se rió Timmy hablando con honestidad – no he estado celoso de Miriel desde el día en que nació. Lo cual, admito que quizás sea raro.
Timmy se había sentido muy celoso de su hermana, antes de que naciera, pues veía que la escasa atención y preocupación de sus padres, se volcaba en el nuevo bebe.
Y normal seria que, de vez en cuando, aun sintiera celos. Pero desde el primer día que vio a Miriel, la amo. Así de simple, le había nacido un amor tan grande por esa pequeña, que no pudo sentir nunca más celos. Ni siquiera le molestaba compartir a Cosmo y Wanda.
Wanda sonrió orgullosa de su ahijado. Se que entenderás entonces lo que te voy a decir – le dijo – pero hazme el favor de esperar hasta mañana.
Esta bien se resigno Timmy – bostezo profunda y desvergonzadamente – de todos modos, me esta dando sueño.
A mi igual – admitió Wanda - dejemos que ese par de chiflados – apunto con la varita, la pieza de Miriel – se desvelen.
Timmy ya no la escuchaba se había quedado dormido, abrazado al oso teddy de su hermana.
Buenas noches – susurro Wanda – apartando el cabello castaño, de los ojos de su ahijado y desapareciendo de la vista.
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Fffffiiiiiiuuuuffffffff este capitulo si que me costo, tengo muy en claro a donde llegar, pero es difícil explicar ciertas situaciones en las que están metidos los personajes.
Quiero darles las gracias a las personas que dejaron sus reviews, es de los más alentador, sobre todo para una novata como yo.
En fin, no se asusten si me demoro un poco mas de la cuenta en el capitulo que sigue, lo tengo casi terminado en el papel, pero me puse a escribir en el momento mas inapropiado, por que tengo que escribir también, un proyecto ENORME y por mas que lo deteste no puedo hacerlo a un lado…
En fin amigos, hasta el próximo encuentro.
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