Capitulo V: Descubrimientos
Chester estudio cuidadosamente a la chica, mientras en su cabeza estallaban, como fuegos artificiales, todas aquellas cosas que había deseado tener y que ni siquiera en sus sueños más locos, conseguía obtener. Era lo mejor que le había ocurrido en la vida.
¡Debo ir a contárselo a mis amigos! – grito.
Espera, ESPERA – grito Arien, tomando a Chester, por el hombro. El chico se alejo nervioso, le iba a tomar tiempo acostumbrarse al hada.
¿Pero que te ocurre, por que me rehuyes de esa forma?
Bueno – dijo lentamente el chico – les tengo algo de alergia a las muchachas…
No pudo evitar sonrojarse, al explicar esto ultimo.
Arien lo miro francamente desconcertada. Para luego ponerse a reír de forma histérica, cayendo en la cama del chico.
Oye que no es divertido – grito algo molesto - yo todavía no entiendo por que me ocurre.
Esta… esta bien – dijo el hada, secándose las lágrimas de risa – movió su varita y se transformo en una rata blanca, muy peluda.
¿Así esta mejor? – pregunto Arien.
Chester asintió muy sorprendido. Vaya eso estuvo genial¿puedes transformarte en cualquier cosa¿Cómo te llamas? – pregunto, intentando crear confianza.
Soy Arien y me puedo transformar en casi cualquier cosa, digamos que soy un hada en entrenamiento, para las hadas, soy una persona muy joven.
¿Por que no les puedo contar a mis amigos?
Mira, lo que sucede es que hay un montón de reglas estupidas a seguir, entre esas, la mas importante es que no debes contarle a nadie acerca de mi. Si me descubren, tendré que irme para siempre y tú te quedas sin deseos y yo sin graduación – explico el hada.
El chico se rasco la cabeza y se encogió de hombros.
Supongo que no se puede hacer nada, en fin, no tienes ni idea lo raro que es hablar con una rata, bueno lo hago todo el tiempo, pero es la primera vez que me responden… ¿No me estas engañando, verdad¿De verdad me vas a cumplir todos mis deseos?
La rata lo observo con una expresión muy curiosa.
Ponme a prueba – fue lo único que dijo (para sorpresa de sí misma)
Deseo… deseo… - Chester no sabia muy bien, que cosa pedir, no sabia la clase de poder que tenía el hada – miro alrededor suyo, tratando de encontrar alguna idea. Su pieza era un desastre, solo faltaba que los calcetines caminaran por el techo.
¡Deseo que mi pieza este limpia y ordenada! – dijo de sopetón.
El hada levanto su varita. Espera - la detuvo Chester - en realidad no quiero orden, mejor que me traigas la mejor selección de engrudo de la ciudad.
Arien no pudo evitar poner cara de sincero desconcierto (lo más desconcertada que puede lucir una rata)
Si eso es lo que deseas – murmuro.
Movió su varita, se escucho un "poof" y apareció un montón de pegamento, que inundo toda la habitación.
¡Vaya! – dijo complacido Chester – no es engrudo¡pero es pegamento, lo que es igual o mejor!
En realidad no era lo que tenia en mente – confeso el hada, pegada a una de las paredes – pero por lo visto, te complació el resultado, lo que no deja de ser extraño.
O sea que me asignaron a un hada con fallas – dijo Chester (con la boca llena de pegamento)
Es lo que hay… - gruño la chica.
Chester la miro con el ceño fruncido, para luego rematar con un - ¡genial! Va a ser estupendo cuando tu magia empiece a fallar en serio ¿Habrá explosiones?
¿Qué clase de humano, eres tú? – pregunto lentamente Arien.
Chester ya no la escuchaba, ahora, estaba ocupado revisando la mochila del hada.
¡Hey! – Grito, su hermana - ¿Qué se supone que estas haciendo?
Que demonios hay aquí – dijo para si mismo Chester, poseído nuevamente, por un entusiasmo desmedido – ropa de chica. ¡Wacala!
¿Y este libro? – dijo tomando sin respeto el "Da Rules" – bueno la verdad es que no me interesa. El libro voló por los aires.
¡Vaya por fin algo digno de verse! – exclamo con la cabeza metida en el morral de la chica – flechas de chocolate, tendrán algún sabor en especial.
¡ALTO! – grito alarmada Arien, volviendo a su forma original, al ver que Chester se proponía comer una de las flechas. Rápidamente se la quito de las manos y las desapareció de la vista.
No sabes de lo que te he salvado – dijo el hada suspirando.
Del acne, acaso – pregunto Chester con sarcasmo.
No, del hecho de perseguir a las chicas como si tu vida dependiera de ello. Chester se estremeció.
Estas flechas son… - miro a Chester, como evaluándolo, para ver si le podía decir la verdad – las hizo mi amiga Volup y tienen efectos extraños… al igual, que todo lo que ella cocina.
No entendí, pero no quiero volver a ver ni una sola de esas flechas – afirmo el chico.
De acuerdo – sonrió el hada.
Bien, supongo que es hora de hacer algo divertido ¿Qué hacemos?
Lo que tú quieras – respondió la chica volviéndose a transformar en rata.
Chester se abrigo y salio a la calle.
Podríamos hacer que nevara y darle vida a los muñecos de nieve, haría un ejército y fastidiaría a Francis, o mejor destruiría a la escuela y ¡obligaría a ese chico extraño a no meterse con mis botes de basura!
Sabes que eso fue delirante – murmuro el hada siguiéndolo.
O sea que te gusto – razono el chico, mirando a su hermana mágica.
Deseo… – comenzó Chester – ¡Hey, que es esto!
El muchacho tomo un pequeño paquete, que se había enredado en los pliegues de su chaqueta. El paquete se deshizo y cayó algo a la tierra, que parecían pequeñas semillas doradas. Como por voluntad propia se empezaron a enterrar y de repente, el piso se empezó a estremecer. Antes de que nadie dijera nada y mas rápido que el pensamiento, empezó a crecer una verdadera jungla, que levanto el tráiler de Chester y lo dejo varios metros sobre el suelo. Justo debajo del chico, creció un árbol de caucho y el hada fue raptada por una palmera.
¿Que demonios fue eso? – pregunto Chester, sintiéndose muy sorprendido.
El regalo de Selv – murmuro Arien, asomándose por entre las ramas de la palmera.
No esta mal – sonrió Chester al ver la verdadera selva, que había crecido alrededor del tráiler. Había todas las variedades de los árboles del amazonas y un montón de exuberantes flores y frutos tropicales, la temperatura se empezó a elevar, paulatinamente.
Solo faltan los micos y pájaros – dijo extasiado el chico – ¡y los insectos!
¿Era necesario mencionar a los insectos? – pregunto el hada, transformada en serpiente, pasándole una fruta al chico.
¿Qué cosa es esto? – pregunto Chester interesado, sintiendo la fragancia y la suavidad de la fruta - Huele bien.
Un mango – respondió su hada – pero pélalo antes de…
Chester ya tenia la boca llena de fruta.
O que rayos, comes pegamento.
El chico, saboreo la fruta y con la boca llena de esta, dijo: "deseo ser un mono"
El hada automáticamente levanto su varita (enroscada al final de su cuerpo), pero Chester jamás se convirtió en un mono, propiamente tal. Le crecieron las extremidades, más vello en el cuerpo y una larga y peluda cola. Claro que eso fue todo. Chester había quedado a medias entre el mono, que había deseado ser y el chico que era.
Oooopppssss, lo lamento – murmuro Arien (avergonzada, tanto por el mal deseo y por tener que disculparse…)
No importa – murmuro, con una voz bastante simiesca Chester, que estaba encantado con su aspecto. Me parezco a sascuash y mira¡¡¡puedo comer con mis pies!
Sintiéndose muy satisfecho con su nueva apariencia, el chico enrosco su cola en un árbol de cacao y tomo una liana. Lanzo un aullido de mono y se deslizo, ágilmente de rama en rama. Estaba en la gloria, le encantaba la sensación de libertad y vértigo que sentía en la base del estomago, se estaba deslizando, a gran velocidad, haciendo extrañas acrobacias a 20 pies del suelo y no le importaba en lo mas mínimo.
Dando tres volteretas en el aire, cayo con agilidad sobre el techo de su casa, lanzo otro aullido de felicidad y se dejo caer, muy contento, mucho más de lo que se había sentido en toda la semana.
El hada apareció a su lado, volvía a ser la rata peluda. Sabes que si te rompes el cuello, tampoco tendré mi graduación y estaré condenada a la academia mágica, con Jorgen… ¿tienes alguna idea de lo que eso significa?
No – respondió Chester, que estaba ocupado buscando bichos entre su pelaje - ¿Quién es?
El líder de todas las hadas… ya lo vas a conocer y te aseguro que no te gustara.
Chester sostuvo entre sus manos una pulga, que trago pensativamente. Siempre imagine, que las hadas eran cosa de cuentos, por lo mismo siempre las relacione con reyes y princesas. No con líderes, es extraño.
Jorgen esta al servicio de los reyes del mundo mágico, pero se, que los reyes hace años que no se ven, dicen que lo ultimo que hicieron, ellos y un grupo muy sabio de hadas, fue el "Da Rules"
Chester la observo confundido.
El libro que mandaste a volar por los aires – explico el hada.
¡Ah! – asintió comprensivo el rubio – así que es toda una sociedad. Me encantaría conocerla.
Ya te llevare a mundo mágico… pero necesitare que me des tiempo, tengo que adaptarme a la tierra, para que mis deseos trabajen correctamente.
Chester sonrió – ¿y tú tienes familia?
La hada cambio su semblante (todo lo que una rata puede cambiar) y el chico comprendió que había tocado un tema delicado.
Mi madre… no es la mejor madre del mundo y no me agrada hablar mucho de ella y tengo dos hermanos. El mayor es un sujeto, que si tuviera la mente mas cuadrada seria un pixie, o al menos eso pensaba hasta ayer y mi mellizo es un maldito lunático.
Chester se rió, al menos tienes hermanos con los cuales apoyarte.
Si… más o menos, al menos hacen que la tensión, entre mi madre y yo, sea más llevadera.
¿Y que hay de tu padre? – pregunto Chester.
El hada lanzo un profundo suspiro, antes de responder – no conocí a mi padre.
Ah, creo que lo comprendo. Chester, de repente dejo de sentirse bien y cómodo, para pasar al estado depresivo, que había sido característico de el las ultimas semanas. Sabia como se sentía su hada, rayos, si que lo sabia.
Arien miro a su hermano y no le gusto lo que vio. Se suponía que ella estaba ahí par hacerle la vida mas llevadera. No para deprimirlo.
Chester lo lamento, no debí…
Esta bien – corto el chico – no ha sido mi mejor semana y se lo que es no conocer a uno de tus padres. Nunca conocí a mi madre y mi padre, no habla mucho de ella. No me mal interpretes, papá es un buen sujeto, es divertido y en general se nota que le preocupo, quizás no tengamos mucho dinero, pero eso a mi no me importa… mucho.
No pudo evitar suspirar. No se por que nunca habla mucho de ella y tengo mucho miedo de que las cosas que dicen mis compañeros sean ciertas. De que mamá, nos abandono por ser unos fracasados…
Arien en su forma de rata lo miro con pena. Entendía al chico, pero no sabia que hacer para animarlo.
Oye, que tal si despejo esta jungla y hacemos lo de los muñecos de nieve. Lo de destruir una institución educacional, tan inútil como el colegio es estimulante…
Chester la observo agradecido, pero de repente tuvo una idea.
¡Pero que tonto soy! – grito – tú, me puedes ayudar. Con tu magia no costara mucho encontrar a mi madre. Entonces yo… yo. Se detuvo, la perpesctiva real, de hallar a su madre lo entusiasmaba y asustaba al mismo tiempo.
¿Le pedirás una explicación? – completo, no muy segura Arien.
Si, haré eso – asintió.
Tendrás que tener paciencia mi magia…
Sé, no funciona muy bien… aunque admito que me siento muy satisfecho con los resultados – Chester soltó una simiesca carcajada.
El hada levanto una ceja y no pudo evitar pensar, si todos los chicos que estaban en los sobres, eran como Chester. Quizás su nuevo hermano tenía problemas mas graves, pero parecía no importarle mucho si su magia fallaba o no. Eso le daba confianza. Pero también había algo mas, su hermano, olía o se sentía, a algo familiar. Arien tenía en la punta de la lengua la respuesta, pero no atinaba a dar con ella.
¿Que es lo mas malo que pueda ocurrir¿Qué explote la biblioteca? – Continuo Chester, no pudiendo evitar poner un semblante de absoluta y sincera felicidad – eso me suena a un hermoso sueño…
Este… y ¿si no soy capaz de desaparecer esta selva?
El chico solo se encogió de hombros y siguió sonriendo. Eso seria lo de menos, lo realmente importante, es encontrar a mi madre.
De improviso sintió que le venia una idea a la cabeza. Oye y quizás esa no sea la única buena acción que podamos hacer esta semana. Podríamos organizar una fiesta sorpresa para una… bueno no es mi amiga propiamente tal, pero es una buena conocida – Chester sonrió – además de que adoro los dulces, aunque no soy muy bueno para atinarle a la piñata…
¿A que te refieres?
Una fiesta de cumpleaños, para la pobre Tootie.
Tootie ya había vuelto a su casa y de verdad de verdad, había querido comprarse esas botas, pero lo más probable seria que Vicky volviera en unos cuantos días a su casa y eso significaba que en el mejor de los casos, sus botas terminarían en los pies de su hermana… Vaya forma de pasar los cumpleaños.
Fue a su habitación, que lucia menos fotografías de Timmy, lo cual no significaba que lo quería menos, era solo que su obsesión se había calmado, para dejar en evidencia lo profundo de sus sentimientos. El problema era que por lo visto, nunca podría ser correspondida… No pudo evitar lanzar un largo suspiro¿acaso su vida no podría ser peor…?
Bueno ya era peor, a causa de sus malditas pesadillas, no pudo evitar estremecerse.
Aun así, lo mas malo no era lo que le había contado a Chester, si bien el hecho de causar daño, dentro de sus sueños, era algo que la hacia despertar con una sensación de malestar, era mas malo encontrar tranquilidad en medio de la oscuridad.
Tootie, se acostó en su cama de espaldas, con los brazos cruzados bajo su cabeza.
Definitivamente eso era lo mas extraño, lo normal, lo que todo el mundo hacia cuando tenia pesadillas, era prender la luz y ver cada rincón de tu habitación, comprobando que no había monstruos ni nada por el estilo. Que estabas a salvo y quizás lo más malo que veas, sea una miserable araña.
Pero ella… sentía cuando despertaba que la oscuridad de su pieza la arrullaba, la calmaba y le ofrecía protección. Susurrándole suavemente, que lo que había visto y hecho en sus sueños no tenia nada de malo. Que esa era su naturaleza y que no debía darle la espalda.
Tootie se sobresalto y despertó con su corazón a pleno galope. Se estaba quedando dormida. Miro alrededor suyo. La chica tuvo la desagradable sensación de que las últimas palabras habían sido murmuradas por algo o alguien.
Timmy se estaba paseando en su pieza, como león enjaulado. Wanda había llegado, pero, por más preguntas y pataletas que hizo, su madrina no le había dicho nada más de las tres fronteras.
Timmy quería ver, si le podía sacar más información a su hermana, cuando llegara. Cosmo había intentado que olvidara el asunto. Según él, era una verdadera estupidez estarse preocupando por esas tonterías.
Vamos Timmy – lo animo – juguemos a los videojuegos.
¿O por que no mejor salimos? – intento Wanda.
¿Con este frió? – habría que estar completamente chiflado… (Vease a Chester, vestido de militar, dándole una arenga a un ejército de muñecos de nieve)
Timmy cansado de dar vueltas, se sentó en su cama.
Se que estas pensando en interrogar a tu hermana apenas llegue – dijo Wanda con el ceño muy fruncido – mas te vale dejar a esa pobre criatura en paz, ya tiene bastantes problemas.
Oye un poco de curiosidad no tiene nada de malo – se defendió Timmy – además, yo no haría nada que la molestara.
¡Cierto! – afirmo Cosmo - ¿Quién es esta? – pregunto, mientras agitaba una fotografía, que había tenido en sus manos, los últimos 15 minutos.
¡Cosmo! Creo que es como la décima octava vez que te lo digo. Es nuestra pupila.
¡AH¡Cierto!
¡Vaya una hadita! – comento Timmy, quitándole la fotografía a Cosmo – ¿Su alumna?
Aja – afirmo Wanda – ya tiene que estar con su hermano… mañana iremos a conocerla.
Oigan ¿Cómo fue la primera vez que ustedes, bajaron a la tierra?
Bueno – murmuraron al unísono Cosmo y Wanda, mientras empezaban a recordar.
Flash back
Wanda a los 35 años, vestida con unas bonitas pieles y con una niñita de la era glacial.
¡Vaya esta cosa redonda va ser la locura en la reunión del clan! – dijo la chica.
Ponle un nombre – la animo Wanda.
Creo que la llamare… ¡Rueda!
Buen nombre, de seguro va a ser algo que perdurara para siempre – afirmó el hada
Eres la mejor hermana y amiga que nunca he tenido – afirmo muy contenta, la chica
….
Cosmo a los 35 años, también vestido con pieles.
¡Weeeeeee! Ven, ven a saltar en esta cosa peluda – grito, tratando de animar a un niño prehistórico.
¿Qué eso? – pregunto el chico, no muy seguro de querer ir donde estaba Cosmo.
No lo se, pero es blandito, esta cubierto de pelos y tiene…
¡Una larga nariz, es un mamut! – grito el chico, a la vez que el tremendo animal se levantaba furioso, de que Cosmo hubiese estado saltando en su panza.
¡Cosmo, eres un idiota! – afirmo el chico, mientras corrían por sus vidas.
Fin del Flash Back
O sea, que Wanda ayudo a inventar la rueda y Cosmo provoco la estampida de un mamut – dijo Timmy lentamente - ¿Por qué no me extraña?
Vaya tiempos aquellos – murmuro soñador Cosmo.
Se escucho un ruido en la habitación del lado.
Miriel llego – dijo Timmy, a la vez que partía raudo a la habitación de su hermana.
¡Timmy! – grito Wanda, sin mucho éxito.
La niñita, lucia una sonrisa y parecía mas tranquila de lo usual. Por ende, lucia menos madura y mas como la niñita que era.
Hola hermano – saludo feliz.
Hola enana – respondió Timmy – luces… bien. ¿Estuvo, todo bien?
Si – respondió la niña – mientras buscaba algo debajo de la cama.
¿Qué buscas¿De verdad puedes ver el futuro¿Cómo es ese sitio¿Quién te enseña¿Me voy a casar con Trixie? – pregunto Timmy, no pudiendo contenerse.
¡Timmy! – gritaron Cosmo y Wanda.
Miriel, se rió con ganas, al parecer esperaba algo así, por parte de su hermano.
Busco algo donde pueda dibujar; por desgracia si, puedo ver el futuro; es un lugar muy bello y muy mágico, hay ruinas y un bosque; me enseña un hada masculina, tan bueno como Cosmo y Wanda y nunca te respondería lo último – respondió Miriel.
¿Por que no? – pregunto Timmy, sintiéndose defraudado.
Esta vez la niñita, no respondió.
Deseo un block croquis y lápices, para mi hermana – dijo Timmy, pensando que así le diría alguna cosa mas.
Gracias – la chica se sentó en su cama y empezó a dibujar.
Timmy se quedo de pie, mirándola, tratando de pensar como sacarle mas información, aunque la mirada fulminante de Wanda lo estaba asustando.
¿Por qué, dibujas? - pregunto Timmy, sentadose detrás de Miriel y tratando de entender el significado de sus dibujos. Lo que era mas bien difícil, a los tres años nadie es un buen dibujante y Miriel no era la excepción. Parecía algo sacado de Dalí, mezclado con Picasso y una pizca de Miró.
Lo ideal habría sido llevar un diario, pero no se escribir. Así que plasmo lo que veo en el futuro, en mis dibujos. Así ¿lo ves? – respondió la niñita.
Lo único que veo es un montón de palotes – afirmo con desgano Timmy.
Bien, yo los entiendo, tu no – sonrió Miriel – sabia que el no saber escribir, seria algo bueno.
Que quieres decir, enana – gruño Timmy molesto.
Que no voy a sentir temor por hermanitos fisgones – respondió la niñita, riendo.
¡Hey! Timmy en venganza le empezó a hacer cosquillas.
¡Basta¡Para! La niñita no podía parar de reír.
¡Timmy! Deja a tu hermana en paz – dijo Wanda muy enojada.
A mi también me gusta jugar a las cosquillas – grito Cosmo contento.
No te atrevas – se alejo Wanda, asustada.
Parare, solo si me dices algo mas – sonrió cruel el chico.
¡No!... ¡Esta bien, esta bien! – se rindió la niñita.
Timmy… prometiste – murmuro Wanda defraudada.
Bueno, te diré algo de tu futuro – dijo la niñita.
Timmy espero con ansias.
Es completamente nebuloso – afirmo la chiquilla
…..
¡QUE, ESO ES TODO! – grito Timmy sintiéndose estafado.
Te lo mereces – rió Wanda.
¿Qué es nebuloso? – pregunto Cosmo.
Timmy se sentía molesto. No sabía si su madrina y su hermana se habían puesto de acuerdo para fastidiarlo o algo así.
Vamos hermano, no te enojes – pidió la chiquilla.
Tú y Wanda se estaban burlando de mí – afirmo el chico, muy sentido.
¡No es cierto! – dijo firmemente Wanda – te dije que la dejaras en paz. No sabes lo desagradable que es para ella…
Timmy, miro a su hermana ¿Es desagradable?
Miriel asintió. Tanto como tus sueños. Así que, prefiero no hablar de ello. No trates obligarme¿quieres?
¿Quizás debería desear un cazador de sueños, para ti? – dijo Timmy, suavemente. Intentaba disculparse.
Me temo que tú lo necesitas más que yo – afirmo la niñita.
¿Eso es una predicción? – Pregunto el chico, sintiéndose muy mal. No quería tener más sueños.
Miriel asintió. Pero, por lo menos pasara una semana, antes de que vuelvas a soñar.
Timmy, sintió escalofríos. Detestaba el bosque de sus sueños y a la criatura que se escondía ahí. Pero más detestaba el castigo que sufría… por hacer…
Quieres saber algo bueno – corto Miriel, sus pensamientos – mi última predicción, mañana habrá una hiper-mega-fiesta de cumpleaños.
¡De veras! – dijo Cosmo complacido.
No deberías decir nada – afirmo Wanda molesta – no se lo merece.
¿Será buena? – pregunto Timmy.
Averigualo por ti mismo – dijo la chiquilla
Te traeré torta – sonrió Timmy, con una expresión que pedía disculpa.
Esta bien – murmuro la niñita, volviendo a dibujar.
Timmy se levanto, dispuesto a irse. Miro una última vez a su hermana, concentrada dibujando.
¡Hey, hermano!
Timmy, levanto su mirada. Ella le mostró lo que estaba dibujando. Era un monigote de grandes dientes y algo rosado en su cabeza.
¿Qué opinas? – pregunto riendo – se supone que eres tú.
Cosmo y Wanda, se pusieron a reír.
Creo que capto tu esencia – dijo Cosmo – aunque no se que significa esencia.
¡Enana, estas muerta!
Capitulo V, por fin. Bueno no me queda más que dar gracias a los que dejaron sus comentarios. Reconozco que me demore demasiado con la actualización, pero mi compu. estaba muerto y yo me puse muy floja para escribir… ¡la playa, me poseyó! En todo caso no creo que me demore tanto con el siguiente capi. Nos estamos escribiendo. By-by.
