Les debo una disculpa a todos aquellos que siguen esta historia… mi compu se me taimó por un tiempo muy largo y yo con él… pero, como tengo el final y la historia clara, decidí poner este capitulo, por si hay alguien por ahí, que todavía lee. Si no… terminare la historia y me la dejare para mi solita…

Capitulo VIII: Scenes From a Memory (Escenas de una Memoria)

Esta vez el sueño fue mucho más intenso y por lo tanto mucho más doloroso.

Ella acababa de salir de la oscuridad y aquel mundo le resultaba increíblemente luminoso, desconocido y ajeno. Era el lugar del que había escuchado hablar y al que le habían prohibido ir…

Vio unos troncos enormes, hojas cayendo, el susurro del viento… apenas alcanzo a sentir el olor a musgo, cuando una rama enorme la golpeo sin piedad. No tuvo tiempo de protegerse, antes de que el bosque cobrara vida y la atacara, como si ella fuese un horrible parásito del que había que desprenderse. Las raíces la herían y el suelo parecía estar hecho de vidrio. Trato de levantar vuelo, pero sus delicadas alas fueron azotadas sin piedad por las ramas y cayo a tierra sin remedio. Fue inevitable que la poseyera la ira… y una desgracia.

Cayeron enormes árboles y el suelo se agrieto. Las raíces trataron de aprisionarla, pero ella las convirtió en cenizas, todo lo que estaba cerca de ella, era destruido y el bosque la atacaba con más fuerza.

Herida, furiosa y golpeada, avanzaba a duras penas, atacando a todo lo que estaba por delante, intentando salir del bosque y así aliviar su tormento.

No contaba encontrarse con nadie, ni menos con el ser que resulto herido debido a ella…


Tamael, observaba el bosque. Le habían prohibido ir a aquellos lugares, ya que este seria el reino de las criaturas físicas. Los dioses, las hadas, los humanos… Pero el gran reino, todavía estaba en construcción. El lo sabia, ya que había compartido sus pensamientos, con el pensamiento de muchos Ángeles y la visión que habían tenido, no estaba terminada.

Era más difícil ayudar en la creación, por que lamentablemente, muchos Ángeles habían caído en la primera guerra, convirtiéndose en demonios y los Ángeles de fuego habían sido desterrados, transformando sus espíritus, para poder encarnar en humanos. Criatura de la que tenían una noción vaga, ya que seria la ultima en ser creada.

Tamael, sentía curiosidad por el lugar en donde vivirían tantos seres, que ellos protegerían y amarían. Además había escuchado que algunos dioses ya estaban dando vueltas por aquel lugar inmenso. Tenia ganas de ver a alguno de ellos. Sabia que era difícil, el paraíso, era prácticamente del tamaño del universo, pero aquel bosque era su centro y si había un lugar en donde podría encontrar a alguno de los dioses, seria este.

Aquel paisaje virgen lo estaba llamando, el viento acaricio suavemente sus cabellos y sintió los aromas del bosque. Con paso tranquilo se interno en la espesura, mientras que los árboles y las ramas se apartaban de su camino, el pasto suavizaba su sendero y aquel bosque enorme, le daba la bienvenida.

Tamael, camino en completa paz, estudiando el follaje, los aromas y las sensaciones que percibía de ese bosque. Se daba cuenta de que era un ser vivo, enorme y complejo. El ángel no pudo evitar sonreír, ya que al ser un músico aquel lugar lograba inspirarlo de otra forma.

"Este lugar, es la consecuencia del pensamiento unido, de todos nosotros, de todos los Ángeles…"

En eso percibió algo distinto, dolor y rabia. En estado de alerta, se dirigió al lugar en que nacían aquellas emociones.


Eros… es que, no deberíamos estar aquí.

Vamos Anteros, han pasado mucho tiempo desde que nacimos.

Aunque entendamos el concepto de tiempo, nos dijeron que nosotros no estábamos sometido a el – dijo Anteros – así que, no sabes hace cuanto nacimos.

Sabes, la mitad de las veces no entiendo de lo que hablas – murmuro Eros – solo se, que hoy es un día especial. Nos dieron estas cosas y a ti además te dieron esas largas cintas rojas. Y nos dijeron que podíamos apuntar a quienes quisiéramos.

Para así unir a quienes les llegan nuestras flechas – completo Anteros. ¿Pero no deberíamos quedarnos en Olimpo y unir dioses?… este es un lugar sagrado.

Bah, tendremos una eternidad para hacer eso, venga, vamos a dar una vuelta y fortalecemos nuestras alas… si es que se puede llamar alas, a esas cosas enclenques que te salen de la espalda.

Ya veras… oye ¿escuchas esa bulla?

Vaya un escándalo, vamos a investigar.

¡Eros, regresa!


El dolor era insoportable, la ira le había anulado la razón y lo único que quería era atacar a todo lo que se le cruzase por delante.

En eso, un ser hermoso, hecho totalmente de luz se le puso por delante, pero apenas lo noto. Ella solo ataco y aunque logro hacerle daño… él se defendió.

Tamael estaba herido y nunca en su celestial vida había sentido tanto dolor, no había dudas que era lo que lo había atacado.

Un demonio – murmuro.

Levanto su mirada y la vio, completamente herida y totalmente indefensa, el bosque se prestaba para dar su golpe de gracia.

¡Suficiente!

El gran bosque se detuvo, expectante y dejo de atacarla, pero Tamael percibió, que tan solo era una pausa. Al menor error o provocación por parte del demonio, atacaría nuevamente.

Mientras sus heridas sanaban, Tamael estudio con severidad al demonio que tenia delante de si. Por algún motivo, no estaba muy seguro de lo que debía hacer.

¿Cómo te llamas?

Estaba tan herida, era tan joven, no podía hacer nada que la pudiera salvar.

Soy Azael…

Eres un ángel caído – dijo Tamael, mas como afirmación que como pregunta.

No – refuto con rabia Azael, mientras se levantaba duras penas – soy un demonio, hija de demonios. Jamás conocí la luz.

¡Un demonio de segunda generación!

Sea lo que sea, que vayas a hacer conmigo, hazlo rápido – dijo ella, volviendo a caer al piso.

Tamael, vio que ella aparentemente no llevaba ninguna arma, cosa extraña, además de que era mucho mas joven que él, por otro lado, seguía siendo una demonio muy peligrosa, a juzgar por el daño que había provocado. El por su parte, tenía el apoyo del bosque y más importante, tenía su trompeta.

Suspirando y pensando que tal vez se arrepentiría, Tamael sano a la demonio.

Esa fue una idea muy mala – se levanto lentamente Azael.

Puede ser – accedió Tamael – pero, tengo motivos más que razonables para hacer lo que hice.

No me podría ni imaginar ni uno solo – sonrió con ironía Azael.

Por supuesto que no – replico severo Tamael.

Escondidos entre el follaje de los árboles, observándolo todo, estaban dos dioses.

Anteros, mira eso – susurro complacido Eros – son Ángeles.

No se… ella no luce tan bonita como él.

Pero, de que estas hablando, ella también es bellísima – refuto Eros.

Me refiero a la energía que emana de ella, es diferente a la de él, no me agrada.

Tú siempre sales con esas cosas. Oye se me ocurrió una idea ¿Por qué no los unimos?

Y si ella resulta ser un demonio…

Te imaginas… ¡seria espectacular, haríamos que se unieran nuevamente y ya no existiría división!

Esa, no es una mala idea – sonrió Anteros.


Hay hermano – pensó Cupido desvelado, recordando el motivo de la ira de Amariel – esa fue la peor idea que hemos tenido jamás, éramos demasiado jóvenes…


Con dos de mis flechas y uno de tus hilos rojos, quedaran unidos para siempre – sonrió Eros.

Tienes una pésima puntería – sonrió Anteros.

Pues deja de criticarme y ayúdame – continuo siempre contento Eros.

Yo se quien eres – lo miro con curiosidad y malacia Azael – eres uno de los Ángeles trompeteros. No fuiste capaz de luchar en medio de la batalla, pero solo basto el sonido de tú instrumento, para desestabilizar a las tropas demoníacas. Dicen que la guerra celestial fue brutal y que los Ángeles de fuego fueron los más valientes. Pero aun así ustedes los desterraron…

No me gusta hablar de eso – corto el tema él.

Cual de los dos eres, Tamael o Miriel – continuo ella – al menos me gustaría saber tú nombre.

En ese minuto dos flechas unidas, volaron por el aire…

Soy Tamael…

… y se clavaron profundamente en el corazón de ambos.

...a partir de ese minuto las cosas se complicaron demasiado.


Timmy se despertó todo traspirado y jadeando por aire. Sin prestar atención a la mirada preocupada de sus padrinos fue directamente al baño e inevitablemente vomito la cena. Sentado en las frías baldosas se toco las muñecas, le dolían horriblemente, al igual que sus pies. Se las froto y las noto enrojecidas.

Demonios, esta vez fue intenso y recuerdo demasiado bien la forma en que me castigaron – inevitablemente se estremeció – no quiero volver a soñar, no quiero… por que no me pueden cumplir ese simple deseo…

Se levanto y se dio cuenta de que temblaba, se lavo la boca y la cara. Mi hermana tiene que saber que significa todo esto. Pero aunque se muestra más comunicativa, también esta mas cerrada. No suelta nada que sea importante…

Sin embargo no pudo evitar pensar que era demasiado raro, que él siendo mayor, necesitara la ayuda de una niña de tres años.

Se paso las manos por la cara. Me siento muy cansado – se miro en el espejo, pero no vio su reflejo…

Cosmo y Wanda, aparecieron al mismo tiempo y muy preocupados, al escuchar el sonido de un cristal rompiéndose. Ambos vieron, el espejo roto en mil pedazos, repartidos por todo el suelo y a su ahijado muy asustado, en un rincón.

Cosmo reparo el espejo y Wanda hecho, sin mucha ceremonia, a un anti-padrino que había aparecido.

¿Qué paso cariño? – pregunto Wanda suavemente.

¿Te estas volviendo loco Timmy? – pregunto inocentemente Cosmo por su lado.

Wanda lo miro furiosa.

Si Cosmo, creo que cada vez que sueño, pierdo un poco la razón – respondió Timmy, con toda honestidad.

Por supuesto que no – refuto Wanda – Cosmo solo bromeaba y tú estas demasiado cansado para darte cuenta.

(Otra pregunta de esas y te vas a dormir al sillón)

(Yo solo… lo siento)

¿Por qué rompiste el espejo? – pregunto con todo el tacto del mundo Wanda.

Por que vi reflejado en él, algo que me asusto mucho – respondió el chico, volviendo a la cama.

En el espejo, vi el reflejo de la criatura que soy yo, en mis sueños.


Se dio cuenta de que sus padrinos esperaban que les explicara mas del asunto, pero se cubrió hasta la cabeza y espero pacientemente a que el sueño lo venciera, rogando por que no volvieran sus pesadillas.

Tootie estaba muy despierta. Nuevamente había tenido una de sus pesadillas. Se estaban volviendo habituales e intensas. A pesar de que se había aterrado, con los "regalos" del Señor de las Pesadillas, ahora encontraba increíblemente reconfortante la capa. Había en ella, algo que la calmaba.

Era una suerte que su hermana no la hubiese confiscado, después de su desastrosa fiesta de cumpleaños. La verdad era que había corrido con una suerte increíble, su hermana mayor había hecho una purga en la pieza y muchos de sus regalos quedaron cubiertos por la capa. Vicky, o no los había visto o por alguna razón respeto su capa y todo lo que esta contuviese. Pero todos las demás cosas, quedaron para el uso y goce de su hermana… al igual que muchos de sus regalos de navidad... lo cual dicho de paso, no era nada extraño.

Tootie se arropo aun más en su capa y saco de su cara algunos mechones de cabello, lo que mas le molesto esta vez, no era el hecho de haberse sentido malvada en sus sueños, ya que a medida que este avanzaba esa sensación disminuía. Era la maldita sensación de angustia y de perdida con la que estaba empezando a despertar, la que la estaba sacando de quicio, era como si sufriera una perdida irremediable. Era tan complicado de explicar, como aquello que sentía por Timmy.

Es como si perdiera a Timmy… pero incluso peor. Si Timmy se fuera a otra ciudad o finalmente se quedara con su adorada Trixie, yo se que aún estaría ahí, a pesar de que no este conmigo, se que Timmy esta y aunque no es un consuelo muy grande, al menos puedo seguir queriéndolo y la esperanza existe…

Esta sensación es de perdida absoluta e irremediable… - movió su cabeza, como tratando de espantar el miedo que se le había metido – que desagradable.

Se arropo en su calida capa, que parecían grandes alas oscuras y se durmió enseguida, esta vez placida y tranquilamente, sin pesadillas que la visitaran.


Chester estaba vestido, sobre las cubiertas de la cama y completamente desvelado. Su cara lucia muy triste.

Es 26 de Diciembre – murmuro como por décima vez.

Arien apareció en pijamas y con una inevitable cara de sueño.

Chester son las 2:30 de la madrugada¿Qué haces todavía en pie?

Es 26 de Diciembre, ha pasado otra Navidad y mi padre nuevamente, no me ha dado pistas de lo ocurrido con mi madre. Todas las navidades, todas las fiestas, es la misma historia y siempre me deprimo mucho…

Chester… me da una lata verte así, es como si no fueras tú…

Es que no soy yo – murmuro el chico – prefiero millones de veces pasearme desnudo en una celebración…

No es necesario exagerar – sonrió Arien.

Él solo suspiro - deseo ver a mi madre…

No puedo cumplir eso, lo siento – susurro muy compungida, el hada.

Quizás… quizás, este muerta, como papá nunca habla de ella es como si lo estuviera ¿no? – dijo Chester sin poder evitar estremecerse y sollozar.

Arien suspiro - mira estaba guardando esto… no es la gran cosa y hubiese preferido juntar mas pistas, antes de pasártelo… tómalo como otro regalo de Navidad, aunque algo atrasado – el hada sonrió.

¿Qué es esto? – pregunto con curiosidad mientras tomaba el paquete cuadrado que su hada le extendía.

Un anuario – respondió ella sonriendo. ¿Te acuerdas de ese día, el que mi tía quería tomarme un examen de camuflaje?

Si, no se te vio ni la sombra, Wanda estaba furiosa – se sonrió ligeramente Chester – te busco por todos lados y al no encontrarte, dijo que tenías un cero y Cosmo agrego que en castigo, te confiscaba los chocolates.

Así que eso paso con mis chocolates… - reflexiono el hada – en fin, soy pésima para camuflarme y si, mi tía hecho chispas cuando la vi después de eso… en todo caso, dijo que me daría otra oportunidad. Tiene un genio de cuidado, pero es buena hada… - Arien se quedo pensativa un rato.

Tú tienes ese mismo genio – comento Chester - ¿Entonces, me vas a contar donde te metiste?

Arien tubo que ahogar una risa – estaba metida en el sótano.

No tenemos sótano – replico Chester.

Espera, cuando mi tía apareció anunciando que me iba a tomar el dichoso examen, a lo único que atine, fue a meterme a la pieza de tú papá. Estaba un poco ansiosa por encontrar donde esconderme, cuando vi algo que de seguro, a ti se te paso desapercibido. En el piso, muy bien camuflada hay una puerta trampa. La descubrí, solo por que la habían utilizado recientemente y se notaban las marcas de la compuerta.

Fue al único lugar en que atine a meterme, en realidad tienes razón, no es un sótano, solo es una pequeña cajonera que esta escondida entre los tubos y esas cosas mecánicas que no entiendo, debajo de la casa.

Ahí encontré los tesoros de tú padre, admito que no me gusto mucho meterme entre sus cosas, pero supe enseguida que ahí podría ser el lugar en donde por fin encontráramos una pista.

Mira el anuario – completo el hada con una pequeña sonrisa.

Aquí hay un montón de fotos de gente vestida de forma muy anticuada. Oye mira a mi papá de joven… que peinado más ridículo. ¿Que tiene todo esto de interesante?

En las fotos de la fiesta de graduación, tal vez encuentres lo que buscas… - sonrió su hada.

En una de las fotos, se veía a un joven desgarbado, que era la imagen viva de Chester, vestido de una forma que pretendía ser formal, con uno de sus brazos rodeando los hombros de una sonriente y pecosa joven. A la sonrisa de ella, le faltaba un diente.

Papá, una vez me dijo… - empezó a contar Chester, cuando su hada le indico un apellido.

Eloisa Twain – murmuro pensativo el rubio – mi apellido materno empieza por "T", pero nunca supe que significaba… ¿crees que ese…?

Arien movió su cabeza – no estoy segura…

Y si ella, realmente esta… esta… muerta – volvió a estremecerse el rubio con esa posibilidad – supongo que tú podrías traerla a la vida.

¡No! – grito el hada, algo asustada. No puedo, todo aquel que cruce hacia el mas allá, debe permanecer ahí. Si intentara traer a alguien a la vida, no tendríamos la certeza de que sea el alma de la persona, la que realmente volviera con el cuerpo y además tendría que pagar un precio muy alto…

¿Qué precio? – pregunto Chester curioso, aunque ya creía saber la respuesta.

Para dar vida, debes entregar a cambio vida, si intentara resucitar a alguien, moriría…

Chester observo al hada algo sorprendido. Pensé que eras inmortal, que no podías morir.

Soy inmortal, pero no invulnerable, hay muchas causas por las que las hadas podrían llegar a morir – explico la chica – la causa más común de muerte entre nosotros, es por proteger a los ahijados y la tristeza. Debes comprender que para nuestro pueblo, la muerte nos es algo muy ajeno. No me pidas hacer cosas para las cuales carezco del poder.

Tampoco te pondría en peligro – suspiro el rubio, pero me aterra la posibilidad de que mi madre este muerta…

Sabes, yo no lo creo, me da la impresión de que si tú padre se da el trabajo de ocultarte información acerca de tu madre, es por algo… si ella hubiese partido de este mundo… bueno – termino algo incomoda el hada.

Me lo habría dicho – completo el chico.

Arien asintió.

Eloisa Twain – sonrió pensativo, mientras no podía evitar sentirse nervioso – puso la fotografía bajo su almohada. Te voy a encontrar mamá, fue lo ultimo que dijo antes de quedarse dormido.