Un rayo de luz en mi corazón
La noche cayó sobre la ciudad, yo seguía allí, el bastardo había huído del lugar no sin antes golpearme por segunda vez para que no lo vaya a seguir, la luz de la luna iluminaba la mitad de mi cuerpo, mi rostro me dolía mucho, aquellos puñetes me dejaron en un estado deprimente, aparte fui forzada tantas veces que no podía pararme, quería gritar pero al verme sentí una gran vergüenza, no regresaría a mi casa, moriría allí.
Fue entonces que lo vi, al Principio pensé que había regreso aquel hombre a seguir haciéndome daño, pero no era él, no vi su rostro solo pude sentir su cuerpo, llevaba una capucha, por un momento quedó contemplándome, y escuché: "Pobre niña, te llevaré conmigo" – luego me tomó en sus brazos y empezó a caminar, el camino era oscuro no podía distinguir muy bien, pero de un momento a otro la luna llena desapareció, mis ojos se cerraron y caí en un profundo sueño.
Sentí que me depositaban en una cama, escuchaba murmullos pero no entendía nada, estaba tan lastimada y asustada que no me importa, aquella cama blanda me daba una seguridad única, quería dormir para siempre… quería morir.
No estoy segura cuantas horas pasaron desde que llegué a aquel lugar, desperté y mis ojos me ardían, me sentía sucia, maltratada, traté de explorar un poco la habitación, pude ver una mesita con un televisor, una gran alfombra debajo de la cama pero no había ventanas, eso me provocó una sensación de ahogo.
Me intenté levantar pero no pude, un dolor muy fuerte me tumbo de nuevo en la cama, miraba el techo intentando imaginar las estrellas, y jure que el maldito que abusó de mí, moriría a mas tarde en 3 días. La puerta de la habitación se abrió, primero entro un joven de cabello negro, no muy largo, tenía un ojo azul y otro marrón, detrás de él aparecieron cuatro chicas, no me percate de cómo eran solo las conté, estaba mas ocupada perdiéndome en aquellos ojos tan hermosos y poco comunes.
¿Cómo te sientes? – me preguntó el joven pelinegro, su rostro reflejaba unos 25 años, era alto, un cuerpo musculoso y una voz varonil.
No muy bien, ¿Dónde estoy? – por mas que quería mirar a otro lado, aquellos ojos causaban en mí una curiosidad única.
Este es mi hogar, su hogar (señalando a las cuatro chicas) y tu hogar ahora, te quedarás aquí hasta que te recuperes – el joven sonrió – Mi nombre es Darien, ¿Cuál es el tuyo?
Yo soy… (Aquellos ojos me ponían muy nerviosa) mi nombre es Serena – inesperadamente las cuatro chicas se pusieron frente a mí, con la intención de presentarse.
Ellas son (señalando a cada una): Amy, Rei, Lita y Mina. Una chica de cabello azul y ojos castaños me habló al oído – Sé lo que te sucedió, aquí no te ocurrirá nada – seguidamente volvió a su lugar.
Creo que aún no te puedes levantar, descansa el tiempo que necesites, pronto estará la comida, las chicas vendrán a atenderte – Luego me dio un beso en la mejilla, que por un momento me paralizo, salió suavemente de la habitación junto con su séquito.
El levantarme me producía un dolor terrible, pero no podría pasar más tiempo en esa cama. Me senté, aguantando lo más que pude el dolor, poco a poco puse mis pies en el piso, luego de unos minutos pude caminar unos pasos, resistí solo unos 10 minutos dando vueltas de la habitación, me eche en mi cama y sentí un gran alivio, pero comprobé que tan mal no estaba.
Unos golpes en la puerta me sobresaltaron, solo atine a esconderme debajo de las sábanas… fue como si olvidara completamente lo ocurrido anteriormente, solo sentí un miedo terrible, detrás de esa puerta podría estar ese bastardo...
La puerta se abrió y yo seguía temblando, escuché los pasos que lentamente se acercaban a mi cama, la mano de aquella persona se disponía a tocarme, no sabía quien era, que intenciones tenía… solo sabía que no me dañarían de nuevo…
Empecé a moverme frenéticamente con la esperanza de que se largara del lugar, no sé como pudo coger la sábana y destaparme pero no estaba dispuesta a permitir que me volvieran a dañar, ni siquiera vi su rostro, solo me apresuré a tirar a cualquier lugar de su anatomía un gran puñete que por el sonido de dolor que escuché le quitó el aire…
¡Que rayos te sucede! – gritó una voz femenina haciendo que me detuviera en seco y cayera de espaldas al suelo, lo que al parecer le causó mucha gracia a aquella mujer.
Me levanté con cuidado para toparme con una joven de larga cabellera negra y esbelta figura, sus ojos tenían un fulgor muy conocido para mí, esa manera de mirar era de aquellos que consideran a las personas a su alrededor inferiores a ellos, creen que simplemente el mundo gira alrededor de su vida.
Perdón – atiné a decir con voz desanimada – creo que estoy un poco paranoica…
¡Pues si que lo estás! – Gritó muy molesta – pero te felicito muy buen golpe el que me diste – ella sonrió de una manera tan extraña que no entendí si le alegraba por mí o era porque le convenía.
Disculpa – dije aún sentada en el piso.
¿Qué?
¿Me puedes ayudar a levantarme?... es que me duele mucho… - me sonroje al pedírselo pero no me quedaba otra salida, me era imposible levantarme y solo estaba ella en la habitación.
¿Ayudarte? Como que a estás grandecita ¿no?... tu puedes levantarte sola… vamos yo te hecho porras… - dijo con tono irónico.
Yo solo la miré con cólera y me agarré con fuerza de la cama intentando levantarme pero el dolor cada vez se volvía mas intenso, y no me ayudaban para nada los gritos de aliento que me daba mujer, quien con su mirada despectiva no dejaba de torturarme. En ese momento la puerta se abrió de golpe, dejando ver a una joven con expresión gentil, quien miró horrorizada como yo intentaba subir en mi cama mientras que la pelinegra me observaba de brazos cruzados.
¡Rei! ¡¿Qué demonios crees que haces! – gritó furiosa antes de correr y levantarme del suelo, para luego arroparme en la cama.
Solo pensé que se estaba haciendo la enferma, si es capaz de golpearme en el estómago… creo que está en perfectas condiciones – contestó tranquilamente en medio de un bostezo.
¿Acaso tú nunca escuchas? … ¡Darien dijo bien claro que deberíamos cuidarla y no torturarla!... creo que esto último lo dijo refiriéndose a ti… - creo que al decir esto solté una disimulada risita.
¡¿Por mí!
Claro que sí, él sabe que eres demasiado celosa… y no te importa nada con tal de impedir que las chicas se le acerquen a Darien – Yo seguía desconcertada en mi cama, ¿acaso Rei era la novia de él, ¿o solo un amor platónico? … me llenaba de ira pensar que ese chico tan agradable tuviera algo que ver con una mujer tan ridícula y superficial como Rei.
¿Eres la novia de Darien? – pregunte con un tono bajo de voz, para que no se notara que realmente me importara la respuesta.
¡De Darien! Jajaja – Rei soltó una carcajada que me dejó sorda por un par de minutos – él es de todas y a la vez de nadie…- Rei le quedó mirando por un momento a la joven de cabello azul y le dijo: "¿Hoy a quien le toca, Amy?"
¿Le toca? – me pregunté a mi misma.
Creo que hoy es miércoles ¿verdad?... creo que es turno de… - la respuesta de Amy se vio cortada por el repentino ingreso de Darien a la habitación, momento en el cual se me encendieron las mejillas, era extraña la sensación que su sola presencia provocaba en mí.
¿Cómo te sientes, pequeña princesa? – me preguntó tocando delicadamente mi rostro.
Estoy mucho mejor solo que…- un sonido proveniente de mi barriga se dejó escuchar –tengo hambre.
No te preocupes en aproximadamente 10 segundos te traen el almuerzo – dicho esto la puerta volvió a abrirse y un olor delicioso llego hacia nariz, haciendo que abriera los ojos como platos de alegría…
¡Perdón la demora linda! – me dijo una joven de cabello rubio y ojos azules, ella se acercó cuidadosamente con la bandeja.
Es que quería hacerte algo delicioso, y Mina se demoró en hacer la mezcla para el pastel… - dijo otra joven de cabello castaño oscuro señalando a su compañera.
Creo que nunca había probado un almuerzo tan delicioso como ese, normalmente llegaba a mi casa y abría una lata con comida o simplemente preparaba una sopa instantánea… los químicos me tenían realmente harta…
¡Estuvo delicioso! – grité como una niña de 8 años a quien le compraron por primera vez un helado, jamás me comporte así… pero ella me hacían sentir en casa.
Lo sé… yo cocino delicioso jeje – dijo Lita en tono no muy humilde.
¡Darien! – gritó Rei trepándose en su espalda juguetona - ¿a quien le toca hoy?
Creo que a ti… es miércoles ¿verdad? – dijo no muy animado
¡Si! ¡Hoy dormiré contigo!
Al escuchar esas palabras me puse pálida, no entendía muy bien lo que estaban diciendo… solo que quedaba preguntar…
¿No entiendo? ¿Me explicas Amy? – pregunté en tono de ruego.
Verás… Darien nos rescató de hogares infernales, maltratos psicológicos… le debemos muchísimo por acogernos en su hogar… y todas lo amamos y él nos ama… es por eso que cada una tiene un día especial para compartir con él… su cuerpo y alma…
¡¿Qué! ¡Me estás diciendo que ustedes se acuestan con él!
