Si supieras lo que soy
Aunque un cuerpo tibio y lleno de amor por mi está en mi cama, aunque sus ojos negros profundo me miran con pasión extrema y mis manos la recorren fieles al camino que trace en su cuerpo desde que la encontré sola y envuelta en un aura de tristeza y soledad, hace exactamente tres años.
Hoy es nuestro aniversario Darien – murmuró jadeante Rei en mi oído.
Como olvidarlo…- le digo provocando en ella una bella sonrisa, una de aquellas tantas que me ha dado en el transcurso de mi vida.
Es extraño. Solo puedo atinar a observar la puerta, solo debo caminar unos cincuenta pasos para llegar a esa habitación, aquel cuarto que vigilo hace una semana. Serena… mi nueva doncella, tienes algo que me atrae, una fuerza magnética que se niega a dejarme escapar.
¿Cómo te pudo pasar algo tan horrible, una chica tan tierna manchada por la obsesión de un hombre, pero eso no importa… aquí estarás a salvo, bajo las sombras que por años me han protegido a mí, ahora te acogerán con los brazos abiertos.
Estás extraño Darien, desde que llegó ella te he notado como ido… - me comentó aquella mujer tan hermosa pero a la ves arrogante y superficial, mientras encendía un cigarrillo.
Por favor, te he dicho mil veces que el cigarro tarde o temprano se puede tornar peligroso.
Me encanta que te preocupes por mí, pero debo repetirte mil veces más que nunca me pasará lo mismo que a mi madre – Sus palabras mostraban convicción pero sus ojos solo confirmaban mis miedos, esos ojos negros solo habían visto como la mujer que la trajo al mundo se hundía en un mundo de vicio y destrucción, usándola a ella inclusive para pedir dinero y poder satisfacer su deseo de "fumar".
Oh mi hermosa y leal Rei, tanto sufriste en aquel hoyo, donde solo servías para llevar dinero y cuidar de alguien enfermo por sus propias culpas, tanto fue tu pesar que cuando te propuse salir de aquel abismo a tus escasos 16 años, dejaste atrás todo lo que tenías y con las manos vacías aceptaste mi oferta sin titubear.
Era como un padre para ti, o así me consideraba en ese tiempo, pero aún no comprendo cuando empezamos con esto, un padre no te poseería como lo hago yo, ahogando mis pasiones y las tuyas en esta cama, testigo dormido de nuestros encuentros nocturnos.
Tal vez yo tuve la culpa de que te enamoraras de mí al no contarte la historia completa, al decirte que solo debo tener al lado a alguien que me ame con un amor tan fuerte, tan intenso que su vida diera por mí para deshacerme de esta maldición que me condena a implorar a la brillante luna que mi transformación no vuelva mas…
Tanto te hice sufrir al darte cuenta que por más que pelearas en mi nombre. Que por más que intentabas entregarme tu cuerpo de mil maneras, el hechizo no se rompía. Pero aunque yo sé que sufres en silencio y un miedo indescriptible se apodera de ti, al sentir que me pierdes a causa de la pequeña Serena, nunca dejaste de estar a mi lado, de tratarme como a un príncipe azul.
Sé que me amas, pero para lograr que estos ojos recobren su color original, no solo necesitas amarme, si no que yo sienta por ti algo más que pasión, debo sentir un amor tan profundo como el zócalo marino, un sentimiento que hasta el día de hoy mi cuerpo rechaza con todas sus fuerzas.
Ni tú mi fiel Rei. Ni las demás lograron despertar en mí algo más que compasión, cariño casi de hermanos o una loca pasión por un cuerpo. Pero Serena…la ternura en su rostro es especial, y aún más especial se vuelve para mí al saber como fue terriblemente forzada por aquel hombre.
No quisiera ni pensar cual hubiera sido su destino si no hubiera decidido salir a la calle con mi transformación a cuestas, exactamente ese día mis niñas me dijeron que necesitaba urgentemente "desempolvarme", aún sonrío a causa de ese comentario tan cómico de mi querida Amy, aunque en medio de las risas había un poco de verdad, unos días antes había estado sumergido en los libros gastados de mi enorme biblioteca, frustrado y deprimido por mi condición.
La maldición había logrado que nadie se me pudiera acercar, me ponía irritable, salvaje y desconsiderado con cualquiera… me sentía cansado de aguantar tanto, hasta decidí morir… pero ¡No, ¿Cómo dejarlas solas a las únicas que me acompañaron con lealtad y amor, simplemente era imposible, aún después de muerto seguiría pagando el enorme sufrir que les causaría a mis princesas mitológicas.
Así luego de pensarlo mucho, aquella noche decidí salir a caminar, caminar hasta que quizás no pueda más y el dolor de mi alma fuera reemplazado por el corporal, pero nunca hubiera imaginado encontrar en mi callejón preferido el cuerpo desnudo y lleno de contusiones de un bella niña…
Allí se encontraba aquella que necesitaba toda mi ayuda, me necesitaba por completo para recuperarse y olvidarse de aquella fatídica noche.
La tomé en mis brazos y sentí un calor diferente a los demás, una energía especial la envolvía por completo y yo tuve la suerte de poder sentir un poco de aquel calor tan dulce, creo que ella se sintió protegida pues se acurrucó en mi pecho para descansar tranquilamente después del peor desaire que la vida le puede hacer a una mujer, pero el culpable de haber maltratado a una muchacha tan frágil será capturado y le haré pagar cada palabra que le dijo, cada moretón marcado en la nívea piel de Serena y cada risa de jactancia, todo lo pagara con su vida…
¡Darien! ¡Estás sangrando! – Rei me despertó de mis divagaciones para hacerme ver como el odio de mi mente se había materializado en un pequeño hilo de sangre que brotaba de una herida en mi labio, al verse apretado violentamente por mis dientes, aparte de esto sentí mi mano un poco acalambrada y que al parecer había apretado con una fuerza feroz las sábanas de mi cama.
No es nada pequeña, vuelve a dormir… - Ella se acurruca nuevamente no muy contenta por lo acontecido, pero aún teniéndola tan cerca, lo que debería ser calor en mi lecho, no es más que una fría corriente de aire, un vacío inmenso entre mi ser y el amor…
Que mezcla tan extraña de sensaciones sentí conforme avanzaba hacia mi guarida con Serena en los brazos, aún cuando estaba bajo la influencia de la deslumbrante luna no me hubiera atrevido jamás a decirle algo hiriente maltratarla de alguna manera, solo me provocó ayudarla, intentar borrar de sus recuerdos todo lo que paso, tratarlo como que realmente es, una frágil y risueña niña.
¿Haz averiguado algo sobre esa niña, Darien?
Unas cuantas cosas…
¿Solo unas cuantas cosas? ¡Te haz pasado toda la bendita semana fuera intentando saber de donde viene!
No es necesario que me grites Rei – La conozco lo suficiente para saber que acariciarle el rostro la vuelve tan dócil como un cachorro – Si llegara a decirte lo que sé, correrías hasta el cuarto de nuestra huésped y se lo dirías con el solo propósito de hacerla sufrir.
¿Cómo puedes pensar así de mí? – Quitando mi mano de su barbilla, como una niña engreída me observa con mirada de recriminación y se esconde bajo las sábanas fingiendo dormir.
Rei, Se perfectamente de lo que eres capaz de hacer y lo que no harías por nada del mundo. Y es por eso que sé que al único que no lastimarías es a mí o a ti misma.
¡Te equivocas! Yo misma me hago sufrir al pasar estas noches en tu cama, al creer esta farsa de que me amas y que podremos estar juntos algún día… ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE YO ESTOY SUFRIENDO!
Siempre pensé que la más predecible de mis princesas era la más caprichosa, pero al ver como saltó de la cama con los ojos enrojecidos por el llanto y oír las palabras que salieron de su boca llenas de convicción y dolor, me di cuenta de lo equivocado que estaba, me sentí realmente mal por haberla subestimado como lo hice, tanta fue mi sorpresa que lo único que atine a hacer fue abrazarla y susurrarle al oído : "Perdón" , luego de eso Salí de esa habitación para evitar hacerle mas dañó a una de las personas que dejaron todo por estar a mi lado.
Mi actitud sorprendió demasiado a mi amante, que entre las sábanas de mi cama observo como lentamente deje la habitación atrás para caminar con dirección a la biblioteca.
Solo cincuenta pasos, cincuenta pasos me separaban de aquel cuarto… el cuarto de Serena, que deseo tan intenso de entrar en su habitación y solo observar como duerme, su rostro angelical sin mácula alguna, como deseo verla sin ese destello de miedo en sus ojos, ¿A que cosas tan terribles estuviste sometida, ¿Acaso hay algo mas horrible que ser ignorado? Y peor aún no saber el motivo…
Solo veinticinco pasos, solo quedan esos pocos pasos, siento que cada segundo que pasa se vuelve más y más lento, mis latidos se aceleran, mis manos sudan y tiemblan sin poder controlarlo, ahora sin darme cuenta ya estoy frente a su puerta…
¡No! ¡No! ¡No! No puedo entrar allí, no puedo perturbar su tranquilidad por una obsesión extraña, debo respetar su dulce sueño, sueño que le ayudará a olvidar más rápido… será mejor que vaya a la biblioteca y me encierre para no tener la tentación de regresar aquí de nuevo.
Me alejo lentamente de la puerta, lo único que me separa del ser más bello que he conocido en todos estos años de sufrimiento. Solo debo caminar, caminar lo más rápido que pueda sin atreverme a voltear en ningún momento.
Siempre dije que una buen distracción es sentarte en una cómoda silla y adentrarte en los más extraños parajes de un libro de fantasías, es increíble como algunas de estas historias me hacen ver mi realidad como si se tratase de un simple cuento de hadas, pero no puedo dejarme llevar por los relatos de un viejo cuento para niños, solo estoy yo y mi maldición.
¿Acaso merecía transformarme en esta horripilante criatura? ¿En serio merezco sufrir tanto por la ambición sin frenos de un pariente tan próximo, solo aquí bajo los cimientos de la ciudad donde los rayos lunares no pueden entrar, lugar prohibido por aquel astro que muchas culturas admiraron por siglos, astro causante de la locura del mar, que lucha por con todo su fulgor para intentar tocar alguno de sus rayos, sin lograrlo…
Pero aún así, su poder es tan fuerte e incontenible al aparecer en el cielo despejado en su máximo estado, que las paredes de este, mi refugio, no pueden evitar que los rayos de la luna llena hagan que me transforme en ese horrible ser, aquel que no es capaz de decir ni una palabra de aliento, ni hacer una caricia suave en el rostro de mis niñas, solo puede mirarlas con desprecio… como si no fueran NADA, como si nunca hubieran significado nada importante para mí…
Por más que me odio a mí mismo cuando actúo de esa manera tan patética no logro controlarlo, nadie me quiere cerca en ese momento, ni siquiera mi preciada Rei, ella me desconoce por completo, estoy seguro que es bastante chocante observar a un mounstro, salvaje y grosero en lugar a alguien atento, tranquilo y alegre como soy normalmente. ¡MALDICION!
¿Darien? ¿Estás bien? – Escucho una vocecita venir de la puerta, ese timbre de voz es inconfundible, ella es mi adorable Palas.
No te preocupes por mí, vuelve a dormir pequeña…
Ya no puedo dormir, Serena no está en su habitación, se fue…
"Juntos, el infierno es un dulce sueño de terciopelo"
Notas de autor:
Hello! Millones, billones y trillones de disculpas por la tardanza, pero por fin termine de transcribir y revisar este capítulo que es confuso pero muy interesante, ya que muestra los sentimientos encontrados de Darien. Un beso para todas y esperen la siguiente actualización, espero les agrade el capi!
