Capítulo 9: Planes
Sábado en la mañana… Kagome se apresuraba en darle de desayunar a la pequeña Nadesko, mientras su familia la observaba.
- Oye, hermana ¿Cuándo le piensas decir de la niña al orejas de perro?- preguntó Souta mirando a su sobrina.
- Pues eso es exactamente lo que necesito conversar con Sesshoumaru –contestó la chica, mirando como su hermano, su madre y su abuelo la miraban.
- Me parece que no deberías de darle más vueltas al asunto – intervino su madre- lo has mantenido alejado de ella, aún sabiendo que posiblemente estaba vivo gracias a que ese pequeño demonio estaba contigo.
Kagome les escuchaba pacientemente, durante tres años había tenido que escuchar lo mismo, que por qué no trataba de localizarlo, que si había sentido a los otros youkai… que no escondiera a la niña. Ahora pensaba que tal vez habían tenido razón, pero ellos no eran los que habían tenido que ver a Kikyo y escuchar a InuYasha.
-Creo que ella ya los entendió –dijo el abuelo- Y sólo busca una oportunidad para hacerlo sin que él se moleste con ella por habérselo ocultado… así como que no trate de matar a todos los que lo hicieron cumpliendo la promesa que Kagome les obligó a realizar –sonrió malvadamente- Aunque yo puedo decírselo… yo no tengo que cumplir ninguna promesa.
Kagome los miró a todos, empezaba a molestarse… ella había perdonado al grandísimo baka, y sólo pensaba en solucionar el último obstáculo para poder estar juntos… los tres.
-En la tarde iré a casa de Sesshoumaru para hablar con él al respecto –les indicó, procediendo a explicarles la idea de Ayumi- Anoche Ayumi me dio la idea de darle la sorpresa el día de su cumpleaños… lo que averiguamos gracias a Myoga, que será el 30 de diciembre, por lo que nos daría como quince días de tiempo para organizar todo.
-Eso me parece una excelente idea –contestó su madre- Será el mejor regalo para él, y además es cercano al cumpleaños de Nadesko… sólo quince días después ella cumplirá tres años.
Kagome terminó de alistar a la niña… Kouga y los suyos pasarían por ella para llevarla de paseo… esperando que InuYasha no se diera cuenta… sino se armaría un tremendo lío.
Un par de horas después, los cuatro ookami se presentaron en la casa de Kagome, y una alegre Nadesko se marchó con ellos en brazos de Ayame.
"Bien… creo que por el momento no habrá problema para que ellos se la lleven… pero cuando InuYasha se entere que es su hija, no será tan fácil que permita que Kouga se acerque a la niña"
Con una sonrisa jugando en sus labios se puso en camino hacia la casa de Sesshoumaru… donde un impaciente hanyou la estaba esperando.
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Cuando la chica se aproximaba a la puerta, éste la abrió para esperarla. Kagome sonrío cuando lo miró… recordándole como la esperaba a la salida del pozo…
-Ya estás aquí, pensé que llegarías antes, son casi las cinco de la tarde –dijo mientras la tomaba de la mano para entrar a la casa- Cuando dije que venías a hablar con Sesshoumaru, todos los hanyous y Shippou decidieron salir con Kouga y los suyos… parecía que escapaban de algo.
Kagome se sonrió, todos ellos pensaron que ese día le iban a decir a InuYasha de su hija y prefirieron escaparse de ahí… pero se equivocaron totalmente.
Sesshoumaru los veía caminar hacia el salón… una sonrisa se notaba extrañamente en su rostro, esa escena era algo que había deseado ver mucho tiempo atrás… claro, lo único que agradecía de todo aquel problema era que había terminado llevándose mejor con su hermano… habían tenido que luchar por sobrevivir… y porque él permaneciera vivo esperando encontrarse con aquella chica que había traspasado las barreras del tiempo para cambiarlo. Ahora había que esperar que los perdonara por esconderle a su hija… y viendo la resolución en la cara de Kagome, se notaba que sería pronto.
-InuYasha, ¿podrías esperarme fuera? –Kagome pidió al hanyou. Las orejas de este se movieron inquietas- No te preocupes, no pienso pedirle que te vayas… pero él y yo aún tenemos pendiente una explicación sobre algunas cosas del pasado… y sinceramente ya ha pasado mucho tiempo desde que hablamos seriamente.
InuYasha la miró nervioso y apretó la mano que tenía en la suya. Para tranquilizarlo la chica se acercó y le dio un suave beso en los labios, y mirándolo a los ojos se sonrió.
-Ya no pienses cosas malas, eh –dijo mientras se soltaba y entraba al salón- Espérame… pero no quiero que escuches mi conversación con tu hermano.
Una vez cerrada la puerta, InuYasha sintió un tirón en su brazo. Volviéndose se encontró con Ai.
-Vamos Inu no niichan –dijo mientras la halaba hacia otro lado- No te preocupes, Kagome no neechan ya no te dejará… ahora déjala hablar con Sesshoumaru-sama.
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Dentro del salón, el youkai y Kagome tomaron asiento, Rin ya se encontraba ahí.
-Bien, creo que ya es hora de que InuYasha conozca realmente a su hija –dijo Kagome mientras los miraba- Ha pasado viéndola estos meses en apariencia de una humana… pero desconociendo realmente quién es.
-Ya no temes decírselo, Kagome –intervino Rin, viendo como la joven estaba un poco pálida.
-Temer… sí temo, pero no porque no la acepte… sino por el hecho de habérselo negado –la joven miraba a la pareja, sabía que ellos le ayudarían a que él comprendiera, pero aún así su temor era bastante.
Sesshoumaru se puso en pie y comenzó a caminar por el salón, comprendía claramente el temor de la sacerdotisa… el carácter de su hermano no había mejorado mucho en aquellos años cuando se enojaba… y la verdad es que todos estaban en peligro.
Kagome lo miró, sabía perfectamente que estaba preocupado… por la seguridad de todos aquellos que cumpliendo una promesa habían ocultado la existencia de la niña… y de pronto recordó…
-Además hay otra cosa… Con el trabajo que dejaste, mi amiga Ayumi se fue a consultar tomos antiguos en la biblioteca y encontró uno que te describe claramente, al igual que a tu padre… y toda la historia de la Shikon no Tama.
El youkai se volvió a mirarla, la mirada interrogante, mientras ella sacaba el libro de su bolso.
-Ayumi lo sacó de la biblioteca y lo llevó ayer a casa… después de haberlo leído completo –explicaba la muchacha mientras le alargaba el libro, que el youkai tomó rápidamente- Ella buscaba explicaciones… pues las descripciones de InuYasha y la mía son exactas… y además encontró a Myoga –Viendo la mirada asustada de Rin, que se había levantado para abrazar al youkai- No se preocupen, ella comprendió todo… su único temor era que tú siguieras siendo como te describe el libro… un frío asesino de humanos –soltó una pequeña risa- Pero yo le explique que ya no eres así, y se ha quedado tranquila… incluso fue por eso que… ehmm… ¿Cómo diría?... pues por ello fue que sustrajo el libro de la biblioteca… para protegerlos, y que otros no los vean como monstruos. Se puede decir que ahora tenemos una aliada más de nuestra parte.
Rin y Sesshoumaru han vuelto a sentarse, y abriendo el libro pasaban sus hojas, mirando como describían a diversos demonios y varias historias respecto a ellos.
-Es mejor que guarde bien este libro –dijo finalmente el youkai, una vez recuperada su habitual compostura- Tendré que agradecerle a la señorita Noriyata el favor que nos ha hecho y explicarle que aunque somos pocos, no debe temernos.
Kagome sonrió ante la actitud del youkai… tomando en cuenta que quinientos años antes a su amiga simplemente la hubiera quitado del camino.
-Ayumi me dio una idea para decirle a InuYasha que Nadesko es su hija –empezó a explicar la joven- Nosotros normalmente celebramos nuestros cumpleaños, y gracias al anciano Myoga sabemos que InuYasha nació la noche antes de que termine el año… o sea, dentro de quince días –Sesshoumaru asintió, ya que ciertamente esa fue la noche en que su padre había muerto- Entonces, si se lo celebramos al estilo de nosotros…
-Su hija sería el mejor obsequio que recibiría –terminó Rin con una sonrisa- Me parece una excelente noticia… y podríamos adelantar la celebración del cumpleaños de ella quince días y hacerles una fiesta juntos.
-Pero le explicarás todo antes de que vea a la niña como hanyou, ¿cierto, Kagome? –Inquirió Sesshoumaru- Recuerda, además, que existen las historias del monje, la exterminadora y la vieja sacerdotisa, ellas servirán para que ambos comprendan muchas cosas… en especial él… además está Shippou y lo que Rin y yo podamos agregar… incluso Jaken.
Kagome respiró tranquila. Si todo se presentaba tan fácil, tal vez no tuvieran tantos problemas.
-Entonces no queda más que organizar todo… para una gran celebración… porque los veremos como una familia finalmente –dijo Rin- Si tu amiga nos ayuda, será más fácil que él no se dé cuenta de nada… porque ahora sólo le preocupa estar contigo y creo que es mejor que salgas, sino InuYasha es capaz de entrar y escucharnos.
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Mientras ellos hablaban, Ai se había llevado a InuYasha hasta el cuarto donde se encontraban los juguetes de Nadesko. La pequeña hanyou, que ahora aparentaba tener unos nueve años, esperaba que la cercanía de aquellos objetos de la niña tranquilizara al muchacho… pero lo que logró fue que este se pusiese a pensar… uniendo algunos recuerdos de su pasado con el comportamiento de la niña y aquella frase sin terminar de Kagome.
-Sabes Ai, ayer… cuando estaba con Kagome… ella trató de tranquilizarme… pero al hablar, pareció que casi dice algo que no debía… dijo que yo le había dado algo muy hermoso… pero luego cambió y continuó con otra cosa…
Ai lo miró, lo veía pensativo mientras miraba una fotografía de la niña en su forma humana… sin necesidad del conjuro… sino que ella, contrariamente a su padre, adoptaba esa forma en las noches de luna llena.
-Además –continuó en su monólogo- el recordar cuando le dije todas aquellas horribles cosas a Kagome, cuando Kikyo se le acercó y sea lo que sea que le haya dicho, ella se cubrió con sus manos el vientre como sí estuviera protegiendo algo… y luego nunca volvió –volvió a mirar a la pequeña frente a él, la cual lo miraba tratando de permanecer en silencio- Y la insistencia de aquella maldita con el asunto del cachorro… hasta que gracias a aquella pócima que me dio Sesshoumaru pude recuperar mis habilidades normales y pude sentir su olor y la falta de marca en ella… pero ya era tarde para recuperar a Kagome en ese momento… y saber si ella había huido por defender a un pequeño de las intenciones de Kikyo…
-Si eso hubiera pasado, y ella te hubiera ocultado a un hijo tuyo… a causa de todo aquello –habló por fin Ai- ¿Tú te enfadarías con ella por eso?
InuYasha miró a la pequeña, esta lo miraba expectante, como si supiera algo que él ignoraba. Pensó un momento en aquella pregunta… cualquier cosa que hubiera hecho ella, él había tenido la culpa… nadie más…
-No… no tendría por qué, Ai –contestó después de unos momentos- Cualquier cosa que ella hubiera hecho fue por mi causa y de aquella maldita, que espero se hayan encargado los Kami de ella –bajando la cabeza soltó el aire que tenía en sus pulmones, necesitaba liberarse de todo aquello, pero al parecer Kagome no quería escuchar sus explicaciones y era algo que no comprendía- Mirando a la pequeña Nadesko, disfrutando con ella todos esos fines de semana que permanece en esta casa, me parece estar viendo a Kagome, su sonrisa cuando me mira y me llama papá.
En ese momento Kagome llegaba a la puerta de la habitación y escuchó aquellas palabras del hanyou, entonces había algo que ella ignoraba… su hija reconocía a InuYasha como su padre. Volviéndose hacia Rin esperó una explicación.
-¡Ay! Kagome –se disculpó la joven- eso fue un plan de Shippou y de tu madre. A la niña, desde que tenía menos de un año, le enseñaban fotos de InuYasha, tanto hanyou como humano, y le decían que era su papá… la promesa era no decirle a él que tenía una hija… pero no decirle a Nadesko quién era su padre… Así que la niña, desde el primer día que lo vió, lo ha llamado así, él no ha podido negarse a la dulzura de la niña e incluso duerme casi siempre en una cama que le preparó en su habitación… con tal de no separarse de ella mientras está aquí.
Kagome sonrió, ciertamente no podía decir que habían faltado a su palabra, era algo que no esperaba… pero conociendo a Shippou y a su madre…
-No hay problema, tal vez eso hará todo más fácil –dijo mientras empujaba la puerta y entraba a la habitación- ¡Hola Ai!- saludó a la pequeña hanyou- Pensé que tú también habías salido con Kouga y los demás…
-No, me quedé para acompañar a InuYasha no niichan mientras tú hablabas con Sesshoumaru-sama –le dijo mientras la abrazaba, y sin separarse de ella preguntó casi en un susurro- ¿Se lo dirás ya?
-Espera, ya falta poco –volviéndose al medio demonio que la miraba sin comprender a que se refería la niña- Cuando regresen los niños, diles que tendremos una fiesta dentro de quince días, celebraremos el cumpleaños de InuYasha.
-Feh, ¿mi qué? –contestó molesto, pensando que Kagome lo pudo haber escuchado hablando de la niña.
