Nota del autor: No me pertenece Sailor moon. Por cierto si aun no habéis visto el anime de esta parte (Mesías del silencio y final de la saga) y tenéis intención de hacerlo, mejor no sigáis leyendo. Este capítulo os destriparía el final (como si os contase el final de una peli que quisieseis ver) Porque es muy parecido al original. Os aviso por si acaso, luego no os quejeis.
Capítulo 11: Luchando contra el Silencio
Mientras las cinco chicas se convertían en guerreros, el resto volaba en un helicóptero pilotado por Guerrero Urano. Las tres tripulantes pensaban en lo que tenían que hacer, y aunque les pesara, no encontraban otra elección. La vida de todo el planeta dependía de que una niña tuviese que ser sacrificada. Por más que actuaran de forma fría y dura, por dentro no se sentían bien con todo ello.
Guerrero Luna y las otras llegaron a la guarida del enemigo exactamente en el momento en que se levantaba una barrera en forma de cúpula semiesférica con una abertura en forma de estrella en la parte superior. Alrededor, una barrera suplementaria de dimones daba una resistencia adicional. Justo cuando iban a usar la teleportación, de la nada se formó un portal del cual salió una mano negra que cogió por el cuello a Guerrero Luna y se la llevó antes de que las otras pudiesen hacer algo para impedirlo.
"¡Guerrero Luna!" Las cuatro amigas corrieron hacia la barrera para socorrerla pero fueron repelidas.
"¡Oh no! Sin guerrero Luna no podemos usar la teleportación." Notificó Mercurio.
"Me temo que no podremos ayudarla." Se lamentó Marte.
"¡Mirad arriba!" Señaló Venus.
Justo al lado de la abertura estaba suspendido en el aire el helicóptero de Urano que acababa de llegar. Entonces, los dimones mas cercanos se abalanzaron sobre la máquina y cor una gran corriente eléctrica, lo reventaron en mil pedazos.
"¡Oh no¡Urano, Neptuno y Plutón estaban ahí dentro!" exclamó Júpiter con horror.
"Me temo que ni siquiera ellas con su gran poder han podido hacer nada. Y ahora están…" Comentó Venus.
Sin embargo, y pese a las palabras de la rubia, Urano y Neptuno estaban dentro de la barrera, mirando con perplejidad los restos carbonizados del helicóptero.
"¿Qué ha pasado?" Urano estaba desconcertada.
"Si no me equivoco, Plutón a detenido el tiempo para salvarnos."
"¿Crees que ella…?" Pero Neptuno negó con la cabeza.
"Seguramente ha vuelto al futuro a salvaguardar la corriente temporal."
"¡Lastima! Su poder nos habría ayudado mucho."
"Creo que cuando lo usa en eso se agota por completo. ¿Vamos?"
"¡Si!"
Sin saber nada de eso Mercurio, Marte y las otras tenían su atención en la barrera que aumentaba por momentos, expandiéndose. Mercurio la analizaba con su mini ordenador y los resultados no eran nada prometedores.
"¡Lo que yo pensaba! La barrera se expande, destruyendo todo a su paso. "¡Es el preludio al silencio!"
"¡Debemos impedir que se extienda!" Afirmó Júpiter.
"Yo conozco el modo." Les dijo Mercurio. El resto escucharon con atención su plan.
Dentro del enorme edificio, Urano y Neptuno buscaban el paradero del enemigo. Finalmente lo encontraron. Ante ellas se encontraba un enorme Dimone y junto a él, el cuerpo caído del profesor Tomoe. Tras contarles con burla como hacía tiempo habían poseído al Profesor y a su hija se inició una dura batalla en la que alcanzaron la victoria gracias a los dos talismanes que poseían. Después continuaron con la búsqueda del Maestro 9
Cris corría por las calles buscando a las demás. Finalmente encontró a Guerrero mercurio de rodillas con los brazos en cruz emitiendo una luz azulada, que a lo lejos se juntaba con una luz naranja y otra roja, formando una barrera que impedía avanzar a otra barrera de horribles monstruos.
"¡Amy!"
"¿Qué haces tu aquí?"
"No puedo quedarme quieto sin hacer nada, tengo que ayudaros."
"No puedo dejarte pasar. Si rompo la barrera, la destrucción se extenderá. Espero que Guerrero Luna lo arregle."
"¿Ella sola?"
"Además¿Qué podrías hacer tú?"
Cris no respondió, solo cerró los ojos, pensando para encontrar una solución. Entonces, un fragmento de recuerdo le alcanzó. Estaba delante de una puerta sellada. Concentrándose, una luz dorada surgió de su frente y la puerta se abrió, dejando al descubierto una habitación enorme con un cristal negro. Y comprendió.
Amy observó como de la frente de Cris, del símbolo de la luna creciente que tenía, empezó a brotar luz. Extendió las manos y avanzó, atravesando las tres barreras (Luz, dimone y oscura) como si fuese intangible. Amy aunque sorprendida, quiso prevenirle.
"¡Cris, no vayas!"
Pero el niño ya no podía escucharla.
Guerrero Luna despertó junto al cuerpo de Andrea en una Habitación débilmente iluminada. Se acercó gateando y puso la cabeza de la niña en su regazo para despertarla. Entonces, Andrea abrió los ojos
"Guerrero Luna…"
"¿Te encuentras bien Andrea?"
"El Grial…"
"¿Cómo dices?"
"Les oí decir que el Grial podría acabar con ellos. ¿Lo tienes tú?"
"¡Si!"
"¡Me alegro…!"
Guerrero Luna se levantó y le sonrió. Andrea le devolvió tímidamente la sonrisa.
"¡Rápido, sácalo! Tienes que salvar a Chibiusa."
Iba a hacerlo cuando se dio cuenta de algo.
"Andrea¿Cómo sabías que Chibiusa es Guerrero Chibiluna? Tu… ¡Tú no eres Andrea!"
"Solo su cuerpo¡Ja, ja ja¡Su mente y su alma se han ido!"
"¡No¡Devuélvemela!"
Justo entonces una puerta se abrió y dos personas mas entraron en escena.
"¡Preparate para morir Mesías del silencio!" Urano y Neptuno habían llegado al fin.
"No, esperad, no lo hagáis" Protestó Guerrero Luna.
En su camino, Cris encontró un hombre tendido en el suelo con bata de laboratorio y gafas. Le ayudó a levantarse. Éste le suplicó que le ayudase.
"Andrea… Por favor ayúdame a encontrar a mi hija."
En su apartamento Armando parecía desfallecer. Los dos gatos lo miraban sin saber que mas hacer mientras la mano que daba energía a la niña comenzaba a temblar.
El Maestro 9, con su apariencia adulta, uso su pelo para atrapar a Urano y Neptuno. Cuando amenazaba a estas para que les diese el grial, Cris y el profesor Tomoe llegaron. Mientras el maestro 9 dejaba atrapadas atadas en una estatua a Urano y Neptuno (Sólo con su pelo), el profesor se le acercó.
"Andrea…"
Entonces los ojos del maestro 9 cambiaron y otra voz, mas calida salió de sus labios.
"Papa."
Todos quedaron asombrados. El maestro 9 se retorcía por el rechazo. El padre de Andrea se acerco más a ella.
"Andrea…"
"Papa, no puedo respirar…El Grial..."
"¿Qué pasa, hija¿Necesitas el Grial?"
"Por favor…"
Guerrero Luna alzó las manos a pesar de los gritos de Urano y Neptuno advirtiéndola de que era un truco. Ella no les escuchó.
"Andrea esta viva, lo se."
Si embargo en cuento le dio la copa, ésta les empujó y la metió en una urna que destruyó el Grial y absorbió su energía. Entonces una semiesfera negra se formó. El Maestro 9 se reía de ellos.
"Sois mas tontos de lo que pensaba. ¡E aquí el portal por el que el Faraón 90 vendrá desde la Nebulosa Tau a traer el Silencio!"
Afuera, la barrera de energía negra se hizo demasiado fuerte, se convirtió en un tornado negro que absorbió a las cuatro valientes guerreros. Sin embargo, dejo de expandirse.
"¡Andrea, vuelve!" Insistió Guerrero Luna.
"¡Que estúpida! Andrea nunca volverá. ¡Estáis acabados! Para que alguien pudiese vencer al faraón 90 tendría que poseer en sus manos un corazón mucho más puro que el del grial. ¡Eso es imposible!"
"El corazón puro de Andrea es mas fuerte de lo que crees. ¡Andrea!" Bunny lo intentó de nuevo.
"¡Menuda pérdida de tiempo! Ya te he dicho que es inútil, yo…" Pero la sensación de rechazo volvió. La maligna mujer empezó a retorcerse y quejarse. "¡Márchate, desaparece para siempre…!"
Otra voz salió de ella haciéndose más fuerte a cada palabra.
"No quiero irme. Ellos quieren estar conmigo y yo con ellos. ¡No puedo abandonarles ahora, me necesitan!"
Con un grito desgarrador, El Maestro9 se transformó. Pero no en la Andrea niña que conocían, sino en una Andrea de la edad de Bunny con un traje de guerrero. Un cristal de corazón puro brillaba en su pecho reemplazando el broche que suele sujetar el lazo.
"¡Guerrero Saturno!" se asombró Urano.
"Guerrero Luna, gracias por intentar salvar a Andrea." Dijo la chica con aparente calma.
"¿Qué quieres decir con intentar?" Pero Saturno se volvió hacia Cris.
"Toma, A ti te encargo esto" En su mano apareció otro cristal que le paso al niño rubio.
"Salva a Chibiusa, por favor. Yo no puedo ir, ahora debo combatir a Faraón 90. Dáselo tú, de prisa. No le queda mucho tiempo."
Guerrero Luna se le acerco "¿Qué vas a hacer ahora?"
"Entraré en el interior de Faraón 90 y sostendré una lucha a muerte con el. Me llaman la Guerrero de la destrucción, de la vida y la muerte porque mi poder es tal que podría destruir un planeta. Pero al usarlo, yo también…"
"¡Entonces iré contigo!"
"Tal vez Súper Guerrero Luna podría… pero tu no. Morirías. Adiós." Sin más dilación se internó en la energía negra.
Guerrero Luna iba a seguirla pero la energía negra la rechazó. Volvió a intentarlo y volvió a fallar. Cayó al suelo al que golpeó con los puños de la impotencia que sentía.
"¿Por qué?!!!"
Entonces, Cris recordó las palabras del Maestro 9.
Es imposible sin un corazón más puro que el del Grial…
Un corazón puro…
Entonces supo que hacer. Cerró los ojos, una luz brotó de su pecho y un cristal igual al que tenía en la mano apareció. Acercándose, se lo dio a Guerrero Luna. Ella observó que ya no había luz en sus ojos. La luz que había encantado a cuantos lo veían.
"Guerrero Luna, no se si mi corazón es mas puro que el del Grial, pero tómalo igualmente."
"No puedo hacer eso. Entonces tú…"
"Yo no debería estar aquí en primer lugar. Mi llegada a este mundo e incluso mi nacimiento fue un error. Ya oíste lo que dijo Artemis. No me queda nada ni nadie. Sin embargo hacer esto le da cierto significado a mi existencia. Por eso te doy las gracias, a ti y a las otras chicas. Yo debo ir a salvar a Chibiusa y a Armando, casi no les queda tiempo. Adiós y suerte."
Y se marchó. El cristal se posó solo encima del broche-corazón púrpura de guerrero luna y concentrando sus energías, se transformó en Súper Guerrero Luna. Con paso decidido avanzó a su destino.
Cris caminaba por la calle mientras las fuerzas le abandonaban y la vista se le nublaba. Si ni siquiera el tornado negro había impedido su avance, no lo haría tampoco el desfallecimiento. En poco tiempo llegó al apartamento de Armando. Con ojos cansados Armando vio como ponía el cristal dentro de la niña y se desplomaba en el suelo. Después él cayó también.
