Editado: 2010
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Tú eres yo y yo soy tú
Capítulo 1
No sabía cuánto tiempo llevaba mirando en suelo, es más, ni siquiera le importaba qué era lo que estaba observando… pues no le prestaba demasiada atención que digamos. Su vista se encontraba totalmente perdida, al igual que su mente en aquellos instantes. Tal vez llevaba algunos minutos en esa posición, con la espalda ligeramente encorvada y cuerpo tensionado. Es que, no podía asimilar esto…
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Todo era tan… ¿extraño?
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Quizás esa era la única palabra que podría describir su situación.
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Jamás se habría imaginado que algo así le sucedería. Jamás. Si tan sólo hace algunas horas todo estaba bien… ¡Era completamente normal! Es decir, lo único que recordaba es que había estado en su habitación, llorando por los sucesos de su vida. Y de nuevo, en su mente vino la imagen de aquel chico rubio llamado Link… Se dio un leve golpe en su cara, ¿qué irónico, no? Le había dicho cosas tontas y estúpidas al pobre chico, no quería volverlo a ver jamás por lo que le había comentado, por aquella estúpida pelea y ahora… ¡Terminaba en el cuerpo de él! ¡Y quién sabe cómo sucedió todo esto! Pensó tal vez que eso era un sueño pero estaba más que equivocada.
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Apretó con fuerza sus manos, las sintió un poco ásperas y más grandes… Las miró detenidamente, nunca había notado las manos Link, es decir, era algo que no le había llamado la atención, ya que generalmente él tenía puestos sus guantes y eso impedía verlas con claridad. Pero ahora que no los tenía puestos, y por su puesto que estaba en ese cuerpo que no era suyo, simplemente las miró como si fuera lo único con lo que se pudiera entretener en ese momento. Eran grandes, algo incomodas y toscas… justamente como las manos de hombre debían de ser. Ya no veía sus dedos largos, sus finas uñas y su piel blanca que ahora era remplazada por una algo bronceada, pero de un color lindo y peculiar.
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Su instinto hizo que sus ojos miraran hasta la puerta rápidamente, escuchando levemente como unos pasos se acercaban. Antes de que pudiera hacer algo más, observó a la pequeña Kokiri que entraba con rapidez, algo agitada y entre sus manos una pequeña cajita de color café se encontraba. La niña la colocó sobre la mesa al momento de abrirla.
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Ahí observó una cantidad de vendas y cosas de medicamentos, ella se giró y le miró. Aún se encontraba en el suelo desde que ella se había ido por aquel botiquín. Lo único que hizo fue levantarse con cuidado y sentarse en la orilla de la cama mientras mantenía su mirada de nueva cuenta sobre el suelo, dejando salir un profundo suspiró de cansancio. No se molestó en lo absoluto al sentir como Saria se colocaba a su lado, y sintió que colocaba una mano sobre su barbilla y le forzaba a que le mirara a los ojos…
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Por un momento se sintió extraña, pero sus pensamientos dieron un gran giro mientras sentía como le era colocado algo sobre su mejilla. Sintió como le ardía y no pudo evitar cerrar sus ojos con fuerza mientras le era pasado un algodón con alcohol sobre la herida. No dijo nada, simplemente resistió, hasta que todo ya había terminado hasta que la niña peli-verde le coloco un curita sobre su mejilla para evitar alguna infección. Miró que Saria se levantaba de la cama y se dirigía de nueva cuenta hasta el botiquín mientras lo cerraba, por un momento, llegó a imaginar algo de preocupación en sus pequeños ojos azules.
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—Sólo no te toques la mejilla Link…— sus palabras la sacaron de sus pensamientos mientras se sorprendía un poco— Espero que dentro de dos o tres días tu mejilla este mejor.— le sonrió tiernamente para después darse la media vuelta dispuesta a salir, pero antes de hacerlo, giró un poco su cabeza hacia el hylian— ¡Ah sí! Antes de que se me olvide, te deje algo de comida sobre la mesa. Termina pronto para que bajes ayudarnos un poco con los preparativos, ¿vale? — notando que el joven simplemente afirmó lentamente con su cabeza, le sonrió— No te tardes… ¡Te espero abajo!
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Y así, la pequeña Kokiri salió de su casa rápidamente, dejando ahí a la joven en su cama… De nueva cuenta con su mirada un tanto perdida ante la realidad que vivía en esos momentos… Ante todo lo que le sucedía y lo que tal vez, le sucedería.
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—Gracias…— habló por primera vez Zelda, sintiendo su voz grave salir de su boca. Abrió un poco sus ojos mientras llevaba una mano hasta su boca cubriéndola inmediatamente, sorprendiéndose al no escuchar la su ya acostumbrada voz. — Pero…— la retiró lentamente— que tonta soy… Si estoy en el cuerpo de Link, creo que es normal que también tenga esta voz.— miró el techo— Su voz…
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Sin más que decir, se levantó de la cama mientras caminaba en dirección de la mesa. Al principio se sintió extraña, el cuerpo en el cual estaba era más pesado, más alto y las perspectivas de las cosas cambiaban totalmente. Le costó un poco de trabajo llegar hasta la mesa a pesar de que estaba muy cerca, ya que sentía el cuerpo más… diferente.
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Miró con curiosidad el plato que tenía enfrente, un vaso de leche, una deku-nut, un pedazo de pan, carne y algo de queso. Sonrió un poco… Bueno, tendría que probar aquella comida que los Kokiris y Link comían, ya que, por ser una princesa las suyas eran realmente diferentes a éstas. Eran más exquisitas y más abundantes, no eran las mismas que la que Saria le había preparado. No, ésta eran más humilde más… ¿cómo decirlo? Algo que una princesa no podría comer jamás.
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Pero esta vez lo haría, porque ahora no era una princesa, ni plebeya, es más… ¡Ni siquiera era mujer! Ahora era un "hombre" por así decirlo y antes que todo, tenía que saber el por qué de todo esto que había pasado.
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¿Por qué?
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Dejó todas sus preguntas a un lado mientras se sentaba en la pequeña mesita, movió su mano derecha tratando de agarrar el tenedor entre sus dedos, pero éste se le cayó de inmediato. Frunció el ceño mientras tomaba el vaso de leche pero observó como su mano le temblaba un poco y mejor dejó la leche sobre la mesa.
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Eso era extraño…
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Trató de tomar de nuevo el tenedor pero le fue en vano, ¿qué no podía agarrarlo con la mano derecha? Se supone que ella era diestra y no entendía por qué se le hacía difícil mover su mano derecha. Pensó un momento, ahora que lo recordaba… Link no era diestro ¡Era zurdo! Así que tomó el tenedor con su mano izquierda, un poco nerviosa al principio pero notó que no pasaba nada malo… Entonces eso significaba sólo una cosa: que ahora tendría que comer con la mano izquierda y no con la derecha, como ella estaba acostumbrada.
Dio un largo suspiró, realmente el haber cambiado de cuerpo habían cambiado muchas cosas.
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Muchas cosas…
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Probó un poco la comida, era deliciosa y también algo que nunca había probado en su vida. Bueno, sí la había probado pero el sabor era tan diferente al que ella estaba acostumbrada. Claro, perteneciendo a una familia real jamás este tipo de cosas comería una princesa. Pero después de todo, no estaba nada mal, era rica y sencilla. Tomó la leche mientras le daba un pequeño sorbo, la saboreó con dulzura, ahora comprendía porque Link amaba tanto la leche, pues era realmente llenaba su boca de un delicioso sabor indescriptible.
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Disfrutó tanto la comida que pensó en decirle a Saria que le preparará más pero eso sería algo tonto, claro. Recogió con cuidado la mesa mientras colocaba los platos en el pequeño fregadero de la casa y se quedó de pie ahí, mirando la puerta, esperando a que una sirvienta entrara y los lavará…
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¡PERO QUE TONTA!
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Y se dio un pequeño golpe en su cabeza. No estaba en el castillo, por lo tanto, no había sirvienta y no había quién lavase los platos en esos momentos y lo único que tenía por hacer era hacerlo ella misma. Pensó un momento… no debía de ser tan difícil, jamás había lavado los platos pero seguramente era fácil, si una sirvienta podía hacerlo… ¿Por qué ella no?
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Tomó el plato entre sus manos…
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—¿Qué se supone que se hace primero? — cerró sus ojos recordando o tratando de pensar cómo se lavaban los platos pero nada vino a su mente— ¡No puedo hacerlo! — dijo al fin mientras dejaba donde mismo el plato— No sé lavar estas cosas…
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Resignada, Zelda se dio la media vuelta un tanto apenada… ¡¿Cómo era posible que no supiera lavar los platos? No podía creerlo, es decir, siendo una princesa nunca había tenido la necesidad de hacerlo pero ahora era totalmente diferente, y circunstancias obviamente diferentes.
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Miró de nuevo el lugar y observó el pequeño cofre cerca de la cama, curiosa se acercó hasta él mientras lo abría. Observó algunas armas y algo de ropa, se miró mientras se sonrojaba hasta el tope dándose cuenta que estaba en una ligera ropa interior. Llevó ambas manos hasta su cara toda apenada, no creyéndolo. Se calmó entonces un poco mientras miraba la túnica dentro del cofre, resignada la tomó entre sus manos…
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—Bien, creo que es hora de que me vista.— miró de nuevo la túnica— Me pregunto… ¿qué se sentirá no usar vestido esta vez?
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No quería abrir sus ojos. No, no quería hacerlo porque sabía que si lo hacía gritaría. Sí, gritaría a más no poder.
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Pero no pudo evitarlo y abrió éstos de golpe mientras sentía como apretaban su estómago con fuerza, casi sin dejarlo con aire y ahí se miró. Estaba enfrente de un espejo, se sonrojó y no lo contuvo. No se veía así mismo, si no a la chica de nombre Zelda. No miraba su cuerpo, si no el de una mujer… y no miraba su túnica sí no un corsé.
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Un corsé que le era puesto por unas sirvientas que le estaban ayudando a vestirse, y jamás se había sentido tan avergonzado en su vida. Dejaba salir leves quejidos al sentir como le apretaban aquel corsé con fuerza, casi sin dejarlo sin aire como ya había mencionado. Estuvo a punto de reclamarles a esas sirvientas cuando sintió que le era puesto un vestido encima, no reaccionó a tiempo pues ya se lo estaban amarrando y arreglando.
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Abrió su boca un poco pero un peine se posó en su largo cabello y un labial llegó a tocarle en sus labios. Él abrió enormemente sus ojos mientras sentía como lo peinaban y maquillaban. Todo pasó tan rápido, que se quedó casi en shock mirando como las sirvientas ya se alejaban de la habitación dejándolo totalmente consternado y dado por terminado su trabajo.
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Se miró al espejo…
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Su mano derecha le tembló, mientras que lentamente pasaba una mano sobre su mejilla mirándose al espejo… No era él ¡No lo era! ¡Y ESTABA USANDO MAQUILLAJE! Se sentía extraño, totalmente a más no poder, ¿qué haría ahora? Tenía que buscar una solución a todo esto o más bien dicho, una explicación del por qué estaba en otro cuerpo que no era suyo. Pero… ¿Cómo le haría? No podía hacerlo así tan fácil, andar diciendo a todo el mundo que en realidad era Link dentro del cuerpo de Zelda, pensarían que estaría loco… Más bien dicho, pensarían que la princesa Zelda estaba loca. Porque los demás le miraban como Zelda, era como Zelda y estaba en el cuerpo de Zelda… así que, ¡no podía hacer eso! Decir que en realidad era Link.
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Y las cosas cada vez se complicaban más y más, al principio pensó que esto era un sueño, que no era verdad pero ahora todo se tornaba como su peor pesadilla. Peor qué cuando soñaba con Ganondorf de pequeño. Apretó un poco sus manos, mientras que estaba a punto de quitarse el maldito maquillaje, cuando escuchó como golpeaban la puerta con fuerza. Se asustó tanto que gritó como toda una mujer lo haría.
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—¿Princesa Zelda? — escuchó una voz del otro lado de la puerta, Link respiró algo agitado por el susto. ¿Desdé cuando se asustaba tan fácil?... Seguramente estando en ese cuerpo algunas cosas habían cambiado, y principalmente sus reacciones— ¿Señorita Zelda? — se escuchó de nuevo la voz de aquella sirvienta.
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—¿Si…?— preguntó con nerviosismo mientras se sonrojaba un poco.
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—El desayuno está listo, su padre y la Señorita Impa la esperan. Por favor no se demore. Con su permiso— así escuchó los leves pasos de aquella sirvienta alejándose de la habitación, dejando a un Link con una cara pálida.
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—¿QUÉ? ¿QUÉ? — abrió enormemente sus ojos— ¡Oh, no! ¡Por Din! ¿Ahora que haré? — llevó una mano hacia su cabeza mientras sentía como su mundo empeoraba cada vez más— Ahora tendré que ir a desayunar con los de la realeza… ¿Qué debo hacer? — se miró en el espejo discretamente— Tal vez esté en el cuerpo de Zelda y piensen que soy ella… Pero no debo de levantar ninguna sospecha, tendré que comportarme como ella lo hace normalmente… — dio unos pasos— Pero… ¡Yo no sé qué hace una princesa!
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Y de nuevo, todo empeoraba… Ahora no era el problema de haber cambiado de cuerpo, si no que ahora: ¡Eran las consecuencias! Tendría que actuar como Zelda para no levantar sospechas pero… ¿Qué hacer? Es decir, ¿qué hace precisamente una princesa?... ¡Una mujer!
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—¡ARGHH! ¿Por qué esto me tuvo que pasar a mí? ¡¿Por qué? ¿Qué hice yo? ¿Por qué me castigan así Diosas…? — suspiró con frustración— Bueno, tendré que hacerlo— colocó ambas manos sobre su cadera algo apenado al sentir que era un poco más delgada y con más… curvas— Herg… bueno…— retiró sus manos— Muy bien Link, si has vencido a grandes enemigos no debe ser difícil hacer esto. Solamente tengo que actuar como "princesa" para no levantar sospechas. —sonrió— Jejeje ¡Que inteligente soy! Bien hecho Link… Ahora sólo tengo que bajar, comer con el Rey e Impa y después subiré de nuevo a la habitación y me encerrare aquí todo el día ¡Seguramente mañana por la mañana despertaré en mi cuerpo nuevamente! —dicho esto dio alrededor de tres pasos pero sintió como su pie derecho se torcía con fuerza y como perdía lentamente el equilibrio…— ¡HAAAAAAAAAAAAAAAA! —dejó salir un grito de mujer.
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PAF*
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—Auch…— sacudió su cabeza mientras que lentamente se levantaba del suelo, pero sintió como casi se caía de nuevo pero, logrando agarrarse de la orilla del tocador, evitó perder el equilibrio— ¡Pero qué…!— levantó un poco su vestido para mirar sus pies— ¡Hay, no…!—se golpeó de nuevo en la frente con su mano—¿Por qué a mí! ¡No, no, no! — dando otro pasos más tratando de caminar bien, le fue difícil ya que sus pies le temblaban— ¡¿Por qué tengo que usar zapatos de tacón? ¡¿Por qué?
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Resignado, caminó lentamente hasta la puerta tratando de llegar hasta ella y de no caer por los zapatos de tacón en su intento desesperando. Le era demasiado difícil caminar con esos zapatos, caminaba peor que una niña cuando se ponía los zapatos de tacón de su madre para jugar. Es que simplemente… ¡no podía! Primero había cambiado de cuerpo, luego lo maquillaron y lo peinaron, después le pusieron un estúpido corsé y un maldito vestido… ¡Y ahora tenía zapatos de tacón! ¿Y ahora qué seguía? ¡Que tenía que tomar el lugar de una mujer siendo él un hombre!
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—Estúpidos zapatos…—notó que faltaba poco para llegar a la puerta— Sí, sólo un poco más… ¡Llegue! —sonrió ampliamente— ¡Genial! Ahora sólo falta ir abajo y… —detuvo sus palabras—¡Esto no me puede estar pasando…!— ahora su mirada se volvió más pálida al observar las enormes escaleras del castillo— Bueno… tendré que bajar.
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Caminó con muchísimo cuidado hasta las escaleras y miró hacia abajo… ¡Eran realmente largas! Maldijo mil veces en su mente… ¿Por qué siempre las escaleras de los castillos eran así de largas? ¿Por qué?... Ahora tendría que bajar por ellas y con zapatos de tacón para empeorar la situación. Suspiró con cansancio mientras pisaba el primer escalón, bajó el otro pero sintió como casi caía lo que le obligó a sujetarse del barandal de la escalera. ¿Cómo le hacían las mujeres para no caerse con los zapatos de tacón? Simplemente un misterio sin resolver… -En el caso de los hombres y para Link- Ahora un nuevo reto tenía: bajar las escaleras con todo y vestido… y zapatos de tacón, claro.
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—Bien, sólo espero que las caídas no me duelan tanto…
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Se miró una vez más ya que no estaba del todo segura, pero aun así, dio un gran suspiró mientras se armaba de valor y comenzaba a caminar en dirección de la puerta. Escuchaba al fondo las pequeñas voces de los Kokiris trabajando, algunos martillazos y cosas así, sentía curiosidad por saber qué era lo que hacían y sobre todo, ¿por qué querrían su ayuda? La verdad no tenía idea.
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Encogiéndose un poco de hombros algo apenada, se sintió algo extraña al no usar su vestido. Miró otra vez su túnica, le había tomado algunos problemas en ponérsela, le daba pena eso estaba claro, y acostumbrarse a las diferentes partes del cuerpo de Link era difícil. Movió su brazo mientras le miraba, Link era muy fuerte y eso se notaba, sus músculos estaban bien formados… tal vez eso de derrotar a los enemigos y todo eso le había fortalecido el cuerpo. Y eso se notaba sin duda alguna sobre todas las cosas.
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Cruzó la puerta mientras sus ojos se iluminaban complemente, una sonrisa hermosa y sincera se dibujo en su rostro… -bueno, en el rostro de Link- Era un lugar tan hermoso… nunca había estado en la Aldea Kokiri, sólo Link le contaba muchas cosas sobre el sitio pero jamás había tenido la oportunidad de verlo con sus propios ojos… hasta hoy.
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El aire era puro, el lugar estaba lleno de tanta flora y le daba un toque magnifico y encantador. Miró hacia bajo, no muy a lo lejos divisó un pequeño grupo de personitas vestidas de verde que estaban trabajando. Había algunos adornos por las casas, eran algo pequeñas pero fascinantes, adornadas con algunas flores especiales y cosas como esas. Miró con detenimiento lo que hacían los pequeños Kokiris, al parecer construían una especie de escenario o algo. ¿Qué celebrarían? seguramente algo muy importante para que estuvieran trabajando tan duro. Sonrió de nuevo, se veían tan curiosos… tan… bueno, fuera lo qué fuera, le entró gran curiosidad y bajo rápidamente las escaleras de la casa de Link.
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Al bajarlas se topó con una pequeña Kokiri de pelo verde, ella sonrió mientras corría hasta "él" y le saludaba de nuevo. Zelda sintió como la dirigía hasta donde estaban los demás Kokiris mientras al llegar, una gotita de sudor se formaba en su cabeza… ¿Ellos eran los Kokiris? ¡Pero si eran tan pequeños! parecían niños y se veían tan curiosos trabajando duramente. Vio como algunos la saludaban alegremente, nerviosa les devolvió el saludo sintiéndose extraña entre todos ellos… Miró a Saria quien le daba algunas instrucciones a algunos niños para que hicieran algunas cosas. ¿Qué haría ahora?... no sabía si decirle lo que en realidad sucedía a la peli-verde. No era Link, ella era Zelda atrapada en ese cuerpo… y si ella estaba en ese cuerpo seguramente Link estaba en el suyo.
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No se había fijado en ese "pequeño" detalle.
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Entonces… ¡él estaba en su cuerpo! Se sonrojó notoriamente mientras apretaba sus ojos con fuerza y llevaba ambas manos hasta su cabeza y movía con rapidez su cabello, una y otra vez en su desesperación… ¡Un hombre estaba en su cuerpo! ¡Y quien sabe qué cosas podría hacer!
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—¡NO! — gritó con fuerza mientras su cara se volvía roja, abrió los ojos notando que los kokiris habían dejado de hacer sus cosas y le miraban sorprendidos— Este… yo… jejeje…— se rascó un poco su cabeza un tanto apenada— Hemmm… Sigan en lo que estaban, no se preocupen estoy bien…— los demás kokiris hicieron de nuevo sus cosas ignorándole para que ella soltara un suspiro aliviada.
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—¿Link…?
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—Mmm…—miró a la kokiri— ¿Sí, Saria?
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—¿Estás bien?
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—Sí, sí… no te preocupes, es sólo que… ¡me acorde de algo! jejeje— sonrió con nerviosismo mientras se sonrojaba nuevamente.
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—Es que estas algo extraño y rojo… ¿Tienes fiebre?
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—¿Qué? — parpadeó un poco ella— ¡Oh, no! ¡Claro que no! Estoy perfectamente bien, no te preocupes.
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—Eso espero Link.
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—Sí, bueno…—le miró— ¿Qué se supone que debo hacer ahora…?
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—Bueno, pues… puedes ayudar en…
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—¡PUEDES AYUDAR DESAPARECIENDO DE AQUÍ! — gritó un Kokiri, cosa que asustó a Zelda mientras veía como aparecía en frente suyo y le apuntaba—¡FLOJO!
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—Eh…— le miró un tanto confusa.
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—¡Mido! — le regañó Saria—No seas grosero, Link vino ayudarnos porque yo se lo pedí. Además, él es de gran ayuda.
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— "Entonces se llama Mido… Recuerdo que Link me hablaba de él algunas veces." —pensó la princesa mientras le miraba— "Y creo que no se equivocaba…"
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—¡Oye tú! — gritó nuevamente el molesto Kokiri.
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—¿Eh?... ¿Yo? — preguntó mientras se señalaba así misma la princesa.
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—¡Sí! ¡Tú, tonto!¡Deberías ponerte a trabajar, ya!
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—¿Pues… no querías que desapareciera? — preguntó Zelda con curiosidad.
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—Her… he…—más el Kokiri balbuceó un poco ante la pregunta—¡PONTE A TRABAJAR!
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—Está bien… ¿qué debo hacer? — preguntó tranquila mientras miraba por todas partes y observó como los demás kokiris le miraban ahora extrañados, con los ojos abiertos como no creyendo lo que pasaba, incluso Mido se quedó con la boca abierta— ¿Qué? — preguntó al ver la extraña actitud de todos.
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—No puedo creerlo… ¡Link no peleó con Mido! — dijo un kokiri.
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—¿Estará enfermo?
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—¡No! ¡Seguramente le golpearon la cabeza con una roca!
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—¡Ay! ¡No puede ser!
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—Pero…—ahí Zelda comenzó a escuchar como todos los kokiris comenzaban hablar entre si, ella suspiró un poco. Estaba levantando sospechas, así se enterarían que ella no era Link y las cosas podrían empeorar, debía de pasar desapercibida entes de que todo se saliera de control. Miró entonces a Saria que le observaba extrañada: ya estaba sospechando.
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Así que lo único que tenía que hacer era tratar de actuar como Link y según había dicho un kokiri, seguramente él siempre peleaba con el tal Mido… Si peleaba con él, pensarían que no había nada malo en su actitud. Así que se giró un poco y miró al pequeño kokiri pelirrojo… Impa se sentiría muy avergonzada si se diera cuenta que pelearía con un niño, es decir, una princesa peleando con un pequeño e indefenso niño. Suspiró. Sí eso tenía que hacer, actuaría como Link, aunque le costara trabajo hacerlo. Así que de nuevo miró a Mido. Él le miró también mientras le sacaba la lengua.
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Zelda se mosqueó un poco y también le sacó la lengua. Ahí todos los kokiris se callaron de nuevo mientras veían lo que hacían ambos. Zelda notó esto, entonces si peleaba con Mido pensarían que no pasaba nada malo… pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir un fuerte pisotón en su pie derecho. Le dolió un poco pero sus reflejos fueron rápidos que pudo golpear la cabeza de Mido.
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Él chilló un poco mientras un chipote se formaba en su cabeza, Zelda parpadeó un poco mientras miraba su puño. No sabía que Link era demasiado fuerte y veloz… Abrió y cerró su mano sintiendo la fuerza correr por sus venas. Así que hizo una sonrisa un poco maléfica mientras miraba como Mido se levantaba de nuevo del suelo y retaba con furia, los demás kokiris sólo gritaban al ver que había pelea.
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Pero ella no fue rápida al sentir que Mido brincaba hasta donde estaba y la golpeaba en la cara. Zelda furiosa, logró tomar el pie de Mido mientras lo alzaba en el aire. Todos los kokiris exclamaron maravillados mientras que él pataleaba por liberarse. Así que esta era la fuerza de Link… ¿Eh? Pues no estaba nada mal.
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—¡Link, Link, Link! — los kokiris gritaban entusiasmados mientras formaban un circulo alrededor de ellos para ver la pelea— ¡Vamos Link! ¡Tú puedes!
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Escuchó los gritos de todos los demás… Si golpeaba un poco al kokiri seguramente no habría problema, al fin y al cabo, Link siempre peleaba con él, ¿no? Además, nadie sospechaba que era Zelda… sin mencionar que le daría una lección al pequeño.
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Sí, eso haría.
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De nuevo esa sonrisa un tanto maléfica apareció en su rostro pero sintió como le golpeaban en la cara con fuerza, gritó un poco la chica mientras soltaba a Mido y se cubría la cara con ambas manos. Escuchó la risa de él… El muy sucio kokiri le había golpeado con su pie en la cara, mientras ella sentía un gran dolor. Su sangre hirvió con fuerza, ahora escuchaba los gritos de los kokiris que gritaban el nombre de Mido, no supo cómo o por qué pero sentía unas tremendas ganas de golpear con fuerza al molesto niño. Dejó de cubrirse la cara mientras corría en dirección del pequeño y alzaba su puño, justo para golpearlo en la cara. Debía de hacerlo… ¡debía de vengarse de lo que él había hecho! ¡Nadie le faltaba respeto a la princesa Zelda! ¡Y menos un mocoso como él!
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Estaba a punto de alcanzarlo cuando una mano se lo impidió y detuvo inmediatamente su ataque, observando a la pequeña Saria que extendía sus brazos y se atravesaba entre su puño y la cabeza de un asustado Mido.
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—¡BASTA! — le miró intensamente la kokiri— ¡YA DETENGANSE!
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—Pero... — dijeron al hunismo.
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—¡CALLENSE USTEDES DOS! ¿QUIEREN? — Zelda y Mido se callaron de golpe— ¡Vergüenza debería de darles! — colocando una mano sobre su cadera, les miró con verdadero enojo la niña peli-verde— Ya están muy grandecitos para que estén peleándose, ¿no lo creen?
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—Pero Saria…
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—No me importa quien empezó o por qué… ¡Pero ya pónganse a trabajar! — frunció el ceño— No quiero volver a ver a ustedes dos peleando, ¿entendido, Mido? — y le dirigió una mirada llena de desaprobación al pequeño kokiri.
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—Sí, Saria…
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—¿Entendido, Link?
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—Mmm… Sí, Saria. — comentó dudosa la princesa.
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—¡Bien! Ahora quiero que se pongan a trabajar. Tú, Mido, vete a decorar las demás cosas junto con el resto y tú, Link…— señaló a Zelda— Ayuda a terminar el escenario.
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—Pero…— parpadeó un poco.
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—Sólo hazlo, ¿quieres? — preguntó fastidiada Saria.
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—¡Sí, como ordenes…!— la princesa simplemente corrió hacia donde la pequeña le había ordenado, habría jurado que se había imaginado a Impa en lugar de Saria cuando le estaba regañando…— "Ahora ya sé porque Link nunca discute con Saria…"
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Se encogió algo de hombros… ¿Qué era lo que había hecho? Se llevó una mano hasta su cara entonces; se había peleado con un niño… Una princesa lo había hecho. Era vergonzoso, pero es que había sentido unas ganas tremendas de hacerlo y jamás lo había sentido en su vida… Seguramente, el estar ese cuerpo de Link muchos sentimientos cambiaban o eran los sentimientos que Link tenía. Entonces... ¿así se sentía Link cuando Mido lo molestaba? ¿Quería golpearlo?...
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Suspiró.
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Ahora esto estaba empeorando. Si seguía así, no sabía qué era lo que le sucedería… Lo único que tenía que hacer ahora era ayudar con la decoración y después iría al castillo, a su casa, seguramente Link estaba ahí en su cuerpo. ¡Tenía que encontrarlo a cualquier costa! No le agradaba la simple idea de saber que un hombre estaba en su cuerpo… eso le asustaba más de lo que se imaginan.
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—Link, ¿puedes clavar esta tabla? — una pequeña voz de una kokiri la sacó de sus pensamientos mientras le miraba. La pequeña kokiri rubia tenía entre sus manos un martillo— Es que no alcanzó y tú estás más alto— le dio el martillo con delicadeza.
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—Eh, sí…— tomó el martillo— No hay problema… yo te ayudo. — dijo con nerviosismo la princesa.
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—Gracias Link—le sonrió amablemente.
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—Mmm Sí, bueno…—observo el martillo— ¿Qué debo hacer?
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—Sólo clava estas tablas. — señaló éstas que se encontraban arriba del escenario, Zelda tragó un poco de saliva; el escenario era algo grande, como un pequeño teatro y Kokiri le había dicho que clavara las tablas que estaban hasta arriba en el techo… Y realmente era muy alto.
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—¿Por… dónde me subo?
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—Hay una escalera detrás del escenario.
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—De acuerdo…—una gotita de sudor resbaló por su cabeza— Yo lo haré.
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—Está bien, sólo que estén bien clavadas porque el techo está algo flojo y necesitamos que también lo claves mejor. — así la kokiri, después de la breve explicación, se dio la media vuelta mientras salía corriendo.
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—Si, sólo debo clavarlo… —miró hasta arriba de nuevo ella— ¡Demonios…!— suspiró con fastidio mientras caminaba hacia donde la pequeña kokiri le había señalado. Llegó hasta la escalera mientras miraba hacia dónde terminaba… tendría que subir hasta allá arriba— Muy bien… ¡ahí voy! — dijo no muy convencida mientras subía poco a poco por la escalera.
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Cada vez que avanzaba sentía como el miedo se apoderaba de ella, no le gustaban mucho las alturas, le daban mucho miedo y cada vez se le hacía más difícil subir hasta el techo del escenario. Por fin llegó hasta arriba, mientras subía por el techo con cuidado casi arrastrando su cuerpo. Miró entonces hacia abajo sintiendo como su sangre casi se helaba por completo, estaba muy alto y tenía un miedo tremendo de caer. Algunos kokiris le saludaron desde abajo mientras que ella, algo nerviosa, les devolvía el saludo. Suspiró entonces después de unos segundos mientras que, con cuidado, miraba las tablas que faltaban de clavar. Tomó el martillo con su mano derecha mientras lo alzaba justo para insertar aquel clavo en aquella tabla pero…
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—¡WAHHHAAAAAAAAAAAAAAAAA! — gritó con fuerza mientras dejaba caer el martillo y tomaba su mano derecha, mirando el dedo que se había golpeado. Algunos kokiris le miraron desde abajo después del tremendo grito que soltó— ¡Mi mano! — chilló Zelda.
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—¡Hey! Link ¿Estás bien? — gritó Saria desde abajo del escenario.
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—Sí, sí… No te preocupes. —acarició el dedo lastimado— Estoy bien…
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—De acuerdo, pero ten mucho cuidado. — comentó la peli-verde volviendo a sus labores de decoración.
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—Sí, sí… No te preocupes… —miró de nuevo el dedo que estaba algo hinchado por el golpe— Se me olvido que tenía que agarrarlo con la mano izquierda… Me duele la mano— tomó el martillo con su mano izquierda— Bien, no creo que sea difícil clavar esto…— miró las tablas, algunas veces había visto a los carpinteros de Hyrule cuando construían algunas casas, siempre veía como usaban el martillo sin problemas. Tal vez no era difícil después de todo. Podría intentarlo, quizás era más fácil que lavar los platos— Muy bien Zelda… concéntrate… —susurró mientras que, con su mano derecha que aún le dolía, sostenía el clavo y con al izquierda el martillo— Muy bien… ¡aquí voy!
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Alzó el martillo mientras estaba a punto de golpear el clavo pero falló, causando que golpeara con fuerza la tabla por equivocación en vez del clavo. Eso causo que la tabla se rompiera de inmediato. Gritó mientras que perdía el equilibrio y sentía como las demás tablas se quebraban de igual forma, el techo se derrumbó al momento que se venía abajo junto con ella y caía rápidamente desde esa altura. Cerró los ojos gritando con fuerza y escuchando los gritos de los demás kokiris del susto, sólo esperaba el impacto contra el suelo.
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—¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
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—¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
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PAF*
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—¡Auch…!
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—¡PRINCESA ZELDA! — se inclinó para verla— ¿Se encuentra bien? —la curiosa sirvienta se acercó mientras que el cuerpo de la joven se encontraba en el suelo.
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—Sí, sí estoy bien…—se levantó con cuidado del suelo algo mareado. Había caído desde la escalera por culpa de los zapatos de tacón, la sirvienta le ayudo a levantarse antes de que se lastimara— golpeado…—murmuró.
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—¿Perdón? — parpadeó un par de veces aquella sirvienta ante las palabras de la "princesa".
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—Herg… yo… quise decir: golpeada, perdón jejejeje…— una gotita de sudor resbaló por su cabeza mientras miraba con nerviosismo a la sirvienta que aún le ayudaba a mantenerse de pie.
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—Bueno… ¿le ayudo a llegar hasta le comedor o quiere que la lleve hasta la enfermería?
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—Si no me dolió tanto, ni que fuera vieja para estarme quejando…— la sirvienta abrió los ojos sorprendida ante aquellas palabras— ¡Es decir! ¡No se preocupe, sólo fue un golpecito! jejeje… Además no me dolió.
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—Si usted lo dice…
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—Descuida, puedo caminar por mi mismo, digo, por mi misma…— trató de caminar pero se tambaleó todo— Iré a desayunar al comedor. — Link empieza a caminar como puede por culpa de los endemoniados tacones.
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—Señorita Zelda…
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—¿Sí? —le miró de reojo.
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—El comedor es por el otro lado— señaló a su derecha.
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—¡Ah…! Sí, sí ya lo sabía…— se dio la media vuelta mientras caminaba por la dirección señalada con vergüenza y lo más pronto que podía, para así desaparecer de la vista de la sirvienta.
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—Debió afectarle el golpe a la princesa…— observó como giraba en un pasillo corriendo agitadamente— Y demasiado…
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Siguió corriendo lo más que podía, hasta que estuvo seguro de haber perdido de vista a esa sirvienta. Entró a una habitación enorme cerrando la puerta tras de si y se recargándose en ella, ahí suspiró aliviado sonrojándose un poco. Si seguía así lo descubrirían tarde o temprano pero… ¡es que no podía evitarlo! Ser una mujer no era tan fácil como parecía.
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—¡Carajo, casi me descubre esa sirvienta! Tendré que tener cuidado la próxima vez antes de que se den cuenta…
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—¿Se den cuenta de qué hija?
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Ahí sintió como su alma casi se le congelaba, tragó saliva al momento que se erizaba un poco su piel ante esa voz a sus espaldas. Se giró con sumo cuidado para toparse con algo que le hizo gritar -sí, como mujer de nuevo…- topándose con Impa y el Rey, quienes se encontraban en una mesa enorme con gran variedad de comida ahí. El Rey al igual que Impa le miraban extrañados, Link sólo alcanzó a sonreír tontamente mientras se rascaba su cabeza.
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—¡Nada, en realidad no era nada su alteza!— el Rey tosió un poco— ¡Quiero decir, papá!
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—Zelda, ya te he dicho mil veces que me digas padre, papá o papi… Como quieras— él sonrió amablemente— Pero no me digas su alteza, me hace sentir viejo.
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—Sí, papá…— suspiró para caminar lentamente hasta la mesa y se sentarse entre el Rey e Impa, ésta última le miraba con una cara extraña y se mantenía más seria que de costumbre.
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Aquello incomodó un poco a Link, quien sólo se encogió algo de hombros y colocó sus brazos sobre la mesa y su barbilla sobre sus manos, pensando que todo esto no podía ponerse peor. Ahora le salía el Rey con que le digiera papá, sería algo difícil hacerlo; él no había tenido uno, por lo tanto esa palabra no la había usado mucho que digamos. Además, no era su padre, si no el de Zelda. Aunque todos pensaban que él era Zelda, tendría que hacerse pasar por ella por ahora, aunque eso costara algunos sacrificios.
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—Zelda, ¿no sabes que no debes poner los codos sobre la mesa? — dijo Impa, cosa que asustó a Link mientras rápidamente retiraba los codos de ahí totalmente apenado—Hey… ¿estás bien?
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—Sí… ¿Por qué no debería de estarlo? —le sonrió como pudo, Impa tanto como el Rey abrieron sus ojos de la impresión al ver el gesto que "Zelda" había hecho. Link no entendió el por qué de sus reacciones—He…
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—¡HIJA, SONREISTE! — gritó el Rey levantándose de su asiento feliz— ¡Sabía que tarde o temprano lo harías! — a Link se le resbaló una gotita de sudor por su mirando la escena con asombro— ¡Eso es bueno hija!
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—Sí, es que…— pensó un poco el rubio—Hoy me levante de buen humor.
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—¿Desdé cuando te levantas de buen humor, Zelda? — preguntó Impa cruzándose de brazos lentamente, alzó una ceja para mirar discretamente a "Zelda". Estaba comenzando a sospechar sobre la actitud de la "princesa".
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—Desde hoy.
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—Aja…¿Y sé puede saber por qué?
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—Hum…
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—¡Eso qué importa Impa! — interrumpió el Rey, Link suspiró aliviado mientras se encogía de hombros— Zelda sonrió, hace tiempo que no lo hacia.— notó como algunas sirvientas empezaban acomodar el desayuno— Bien, comamos.
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—Está bien…
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-…— miró a "Zelda" quien comía rápidamente, algo no muy normal en ella por cierto. Eso mosqueó algo a Impa. La chica realmente estaba actuando raro esta vez— … ¿Por qué te tardaste mucho en bajar para desayunar, Zelda?
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—MHMHNMMNNnnnNn— alzó una ceja mientras se encontraba con una pierna de pollo dentro de su boca, Impa observó los modales de "Zelda". Link se tragó como pudo el pedazo de pollo mientras se giraba para mirar a la sheikah— Estaba en el baño.
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—Tú no te tardas tanto en el baño… ¿ó sí? — notó que "Zelda" seguía comiendo, echándose todo a la boca cual alimento viese. Esos no eran actitudes de una princesa y eso se notaba claramente… ¿Qué le sucedía a Zelda? Estaba actuando como… un hombre o algo así.
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—MMNNNhhmnnh— se tragó la comida— Estaba enfermo del estómago.
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—¿Enfermo?
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—¡Quiero decir, enferma!
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—Pues ayer no se notaba…
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—Pues…—miró por todas partes nervioso ante el comentario penetrante de la cuidadora personal de la princesa Zelda— ayer…
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—¿Ayer?
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—Uh…
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—¿Sí?
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—Ayer…—miró de nuevo por todas partes tratando de decir algo coherente, algo que dejara a Impa para que no sospechara más— "Vamos Link piensa en algo, en algo… ¡Ya se!" — sonrió— Es que ayer el encantador de Link me llevo al Lago Hylia, si vieras…— movió sus manos tratando de imitar a una mujer— Fue muy cortes el adorable de Link, ¡sí, claro que sí! Pero bueno… él me invito a mojarnos al Lago Hylia y, gustosa acepte mojarme un rato, no quería desperdiciar un momento con el encantador de Link. Aunque creo que anoche me dio fiebre por estar en el agua tanto tiempo. —Impa, ante su relató, posó su mirada fríamente causando que Link temblara en su asiento con nervios—¿Ya mencione que Link es adorable y encantador?
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—Sí, como 2 veces…
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—¿Y qué era guapo?
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—No, pero eso ya lo sabía. —comió un poco de su desayuno entonces la sheikah— Está bien, desayuna rápido antes de que llegues tarde a tus clases.
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—De acuerdo—tomó un poco de jugo de naranja Link, aliviado porque esa vez había logrado burlar a Impa con ese relato. Al menos así no sospecharía de ella… pero cuando su mente procesó la última frase que la sheikah había comentado, escupió sin querer el jugo de su boca, el cual llegó a parar en la cara del Rey.
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—¿Link? ¿Estás bien? — lo movió— ¡Vamos, contéstame!
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—Hu…— abrió lentamente sus ojos, simplemente notando las caras de los Kokiris algo borrosas. Sacudió entonces su cabeza tratando de asimilar lo que había pasado pero… ¿Qué sucedió realmente? Entrecerró sus ojos de nuevo viendo un poco mejor, al momento de toparse con los ojos azules de Saria y las miradas preocupadas de los demás Kokiris.
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Todos estaban alrededor suyo, se sentó sobre el suelo con lentitud, ahora que lo recordaba… se había golpeado con el martillo en su dedo pero nada más. No sabía por qué se encontraba en el suelo con todos los Kokiris alrededor suyo. Dejó de pensar un rato mientras sentía como le ayudaban a levantarse con cuidado, algo aturdida, miró a todos los pequeñines que aún le miraban con preocupación.
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—¡Wow, Link!¡ Sí que caíste de una gran altura! — dijo una pequeña kokiri rubia— Nos asustaste mucho…
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—Sí, pensamos que estabas muerto. — le picó con un palito cierto kokiri en el brazo—¿Seguro que está vivo?
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—¡Claro que está vivo! ¡Y deja eso! —le rompió el palito de madera la rubia mientras lo lanzaba lejos.
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—¡Mi palito! — el kokiri pelirrojo se fue corriendo tras de él— ¡Yo te rescataré palito!
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—¿Cómo te sientes, Link?
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—Mmm… algo mareada… solamente— coloca una mano sobre su cabeza, aún le dolía pero sólo un poco… Saria le miró detenidamente— ¿Qué?
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—Dijiste mareada…
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—¿Qué? — parpadeó un par de veces—Quise decir mareado, perdón.
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—Caíste desde muy alto, pensamos que estabas lastimado por eso corrimos ayudarte, quedaste inconsciente por dos minutos.
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—¿Enserio?
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—¡Aja! — afirmó con su cabeza— Lo mejor será que vayas a casa y te recuestes, creo que te afecto el golpe…
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—¿Cómo crees? — sonrió al instante de colocar su mano izquierda sobre su cadera y con la otra, la movió como mujer, pero al hacerlo percibió de nuevo dolor en su dedo— ¡Auch…! ¡Mi uña…!— chilló un poco.
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—No… creo que si te afecto el golpe. — le miró pasmada la peli-verde.
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—Eh…—retiró rápidamente su mano sobre la cadera Zelda.
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—Ven, vamos a que te recuestes un poco. — lo acompañó hasta su casa.
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— "Si sigo así me descubrirán tarde o temprano…"— suspiró— "Necesito salir cuanto antes de este bosque o será demasiado tarde… ¿Qué estará haciendo Link con mi cuerpo?" ¡Espero que no sea uno de esos pervertidos! — gritó repentinamente.
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—¿Dijiste algo? — Saria le miró mientras parpadebaa un par de veces.
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—¿Qué? ¡No dije nada!
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—¡Encontré mi palito! — llegó corriendo el kokiri entre el grupo de los demás.
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—Ese no es un palo… es una roca.
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—¡Osh! ¡Bueno déjame, cualquiera puede soñar! — abrazó a la roca—¿Verdad que sí, roquita mía?
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—Idiota…
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Llegaron hasta la casa de Link, Zelda subió por las escaleras acompañada por Saria y al entrar, la princesa simplemente se dejó caer pesadamente sobre la cama. Se sentía mal, avergonzada; todo esto se estaba complicando y comenzaban a sospechar sobre su extraño comportamiento. Saria miró al joven, algo extraño le sucedía pero no sabía qué era eso… Miró a un lado suyo notando una pila de platos sucios en el fregadero, frunció el ceño colocando sus manos sobre su cadera y mirando seriamente al joven sobre la cama.
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—¡Link!
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—¿Qué? —alzó su vista despegando su cabeza de la almohada para ver a Saria— ¿Qué deseas?
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—¿Qué te he dicho de dejar los platos sucios? — ambas observaron la pila de platos sucios al fondo— Sabes perfectamente que tienes que lavarlos después de comer.
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—Se me olvido…—se excusó la princesa, desviando su mirada… En serio que esa pequeña kokiri se parecía a Impa enojada.
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—Será mejor que empieces a lavarlos… ¿ó es que te duele mucho tu dedito…?— Zelda abrió sus ojos ante eso, Saria era lista y sabía cómo hacer que la gente cediera fácilmente. Resignada, suspiró mientras se levantaba de la cama y caminaba hasta la pila de platos sucios.
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—Está bien, yo los lavo…
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—Bien, lava los platos. Vendré al rato para ver sí ya terminaste.
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—Sí, yo lo haré…—Saria se dio la media vuelta para salir de la casa de Link.
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CRASH
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—¿Qué fue eso? — se giró para ver a su amigo hylian—¡Link!
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—Se me cayó…— dijo apenada observando el plato roto bajo sus pies— Perdón.
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—Debes de lavarlos con cuidado antes de que…
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CRASH
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—…rompas algo— llevó una mano hasta su cara— Oye, ahora que lo veo… No estás bien Link— se acercó hasta él, mientras notaba cómo se encontraba "Link" recogiendo los pedazos del plato roto en el suelo— Andas muy distraído.
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—¿Distraído? — alzó su vista— ¡No, claro que no! — recogió los pedazos de vidrio— ¡Auch! Casi me corto mi dedito… ¿Qué te hace pensar que estoy distraída, digo, distraído?
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—No lo sé…— se encogió de hombros— Algo me lo dice…
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—Yo estoy bien, no te preocupes— se levantó del suelo con los pedazos del plato roto mientras los arrojaba a la basura.
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—Bueno…— suspiró— Te ayudaré un poco porque sí creo que estas medio rarito— tomando un plato entre sus manos comenzó a lavarlo lentamente. Zelda se colocó a un lado suyo, muy pegada, mientras miraba curiosa cómo se lavaba un plato, tal vez así aprendería hacerlo— ¿Uh? — notó a "Link" — ¿Qué te pasa? ¿Nunca has visto a alguien lavar los platos?
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—Herg… Sí… pero quería saber cómo se hacía.
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—Pero si tú sabes lavar los platos… ¿para qué querías saber cómo se hace?
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—Es que…—pensó un poco Zelda—Como tú las lavas de una forma TAN peculiar, me dio curiosidad de saber cómo lo hacías… jejejeje
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—Sí claro…
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— "¡Tonta, tonta! Si sigo así, sabrá la verdad tarde o temprano…"
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—¿Link?
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—¿Sí…?
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—Tú sabes…— ahora, con cuidado, Saria secaba el plato limpio entre sus manos— Que somos amigos, ¿cierto?
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—Mmm… Claro. — le miró de forma dudosa.
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—Y sí algo malo te pasará…— colocó un plato limpio en su lugar— ¿Me lo dirías?
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—…Sí Saria…
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—Sabes que somos buenos amigos y…— terminó de lavar los platos mientras se secaba las manos— No hay que tener secretos entre nosotros, desde que eras pequeño me contabas tus angustias y todo eso. Hoy te veo… tan cerrado, como si no quisieras que nadie supiera lo que te sucede.
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—…
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—Sólo quiero que sepas que estaré aquí para ayudarte…— le sonrió— Porque soy tu amiga, Link.
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—Sí Saria, lo tendré en mente…
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—Bien, creo que es hora de irme, tengo que ayudar en los preparativos— observó a "Link" — Descansa un poco, quiero que estés mejor para que nos ayudes con los preparativos, faltan dos días para la llegada de la primavera…—suspiró— El Deku Tree se sentirá muy feliz, ya sabes que esta es una de sus fechas favoritas por eso todos trabajamos duro para hacer que él se sienta bien…
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—Yo ayudaré después.
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—Nos vemos Link— salió por la puerta de la casa de Link.
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— "Todos hacen lo posible para hacer que Link sea feliz…"— sonrió un poco ella al asegurarse que la kokiri ya no estaba cerca— "Link tiene unos buenos amigos…"—recostándose lentamente en la cama de Link, se sonrojó un poco ante la situación extraña en la cual se encontraba …— Él merece unos buenos amigos como los que tiene. — ocultó su cabeza tras la almohada de Link, el aroma masculino estaba por todas partes, eso le hizo estremecer un poco y sonrojarme más de lo que estaba— Descasare un poco… pronto buscaré a Link. Espero que él esté bien… Ambos estamos en situaciones tan complicadas.
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Así, lentamente se quedó dormida, dejando sus pensamientos a un lado y sus frustraciones también. El día aún no terminaba pero en lo que había estado, había sido realmente duro y faltaba aún más… Sólo rogaba a las Diosas que sobreviviera ante lo que viviría y que se encontrara con Link rápidamente… ¿Cómo reaccionaria al verse así misma? Es decir, se vería ella pero sabría que Link estaría dentro de su cuerpo… ¿qué pasaría? Solamente tendría que esperar al encontrarse con él, y eso tenía que ser rápido, antes de que se volviera loca en ese lugar. Aunque el problema ahora era salir de ese bosque pero no sabía cómo hacerlo… Estaba atrapada.
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Continuará…
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Original:
n.n ¡Primer capitulo arriba! ¡Yuju! Gracias a todos ustedes que me están apoyando en este Fanfic, snif, me siento muy feliz T.T Es que desde hace mucho tiempo tenía esta idea xD Pero nunca me atreví a escribir este Fanfic hasta ahora… Sólo espero que les guste este capítulo y los demás que vienen xD ¡Sí me estoy poniendo brava! wHagamos sufrir más a Link y a Zelda xD
Link— Suficiente nos tienes sufriendo con cambiarnos de cuerpo.
Zelda— Sí…—mira su dedo— T.T ¡Quiero pintarme las uñas!
Link— U ¡Ni se te ocurra! ¿Qué pensarían si vieran que tengo las uñas pintadas? ToT
— Esa es una buena idea -sonrisa macabra-Bueno, Bueno prometo no ser tan cruel con ustedes el próximo capítulo…— cruzando los dedos— Lo prometo.
Zelda— U ¡Espero que cumplas con eso hada traidora!
Link— Si.
— Pero si soy bien sincera, n.ñUUUU… -.-U Bueno, en fin…—suspiró— Ya saben, los personajes no me pertenecen y son propiedad de Nintendo y de Shigeru Miyatomo ((Miyamoto— ¡Te demandare por hacer sufrir a mis personajes!)) Pero bueno… yo sólo hago este Fic por diversión nada más
Link- Y por querer hacernos sufrir.
— -w-U Y también por eso jeejeje… Bien, ya saben dudas o comentarios a mi e-mail o pueden dejar un review, que me encanta que hagan eso xD No saben cuan feliz me pongo n.n Ya verán como van a sufrir estos personajes dentro de los siguientes capítulos y como reaccionarán al encontrarse con otras personas, como Malon, Ruto y todos ellos xD
Link- u Prometiste que no nos harías sufrir. T.T ¡No nos quieres...!
—¡Osh! Claro que sí los quiero Pero el simple hecho de que los torture, no significa que no los quiera
Zelda- -.-U Nunca confiaremos en ti Navi.
—Bien, ya me quede mucho tiempo aquí y ya se me seco el cerebro X.x ¡Necesito más inspiración! xD Bien, nos vemos. ¡Bye! n.n— Navi saca un látigo mientras persigue a Link— nOn ¡Ven con mamá!
Link- TOT ¡Auxilio!
Editado:
Jajajja si, no abandonaré el Fanfic gente :P es que simplemente en este tiempo me puse en otros proyectos, pero ahora que tengo tiempo, le seguiré hasta terminarlo ¡Eh dicho! Por eso mismo, edite de nueva cuenta de forma definitiva todos los capítulos del Fic, una disculpa por ello… Pero en realidad, saben que esto lo hago por ocio mismo y una forma de que este Fic, este mejor (:
