Editado: 2010
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Tú eres yo y yo soy tú.
Capítulo 3
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La fría noche ya había caído en todo Hyrule y como de costumbre, los ciudadanos dormían placidamente a tempranas horas para poder levantarse con bien el día de mañana. Así poder hacer sus tareas cotidianas y sobre todo, para sacar a su familia adelante, traer comida a la casa, ir a su trabajo en el campo… vivir su vida en Hyrule como siempre lo hacían.
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Al ser de noche, era ideal para que los monstruos rondaran por los alrededores, solamente los valientes se atrevían estar en los oscuros y tenebrosos campos de Hyrule. No eran rumores de que se decían que habitaban horribles seres en esos lugares, no eran rumores de que mil viajaros han desaparecido en las misteriosas noches de ese tierra y no eran rumores, de aquellos monstruos que devoraban todo a su paso, matando animales y viajeros que encontraban en aquellas horas. Normalmente la gente no salía en las noches, incluso en la Villa Kakariko lo mejor era esperar en tu casa. Los monstruos siempre estaban asechando en esas tierras incluso en el día, pero era muy normal que aparecieran en la noche… Había monstruos que sólo pocos habían visto y sobrevivido para contar, monstruos con difícil aspecto, incluso algunos Poes aparecían alrededor de las 8 de la noche para asustar algunos viajeros o comerciantes.
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Pero el pasar una noche al aire libre, era como cometer una locura; un suicidio total… ¿Qué posibilidades tenías de salvarse en la noche del ataque de un monstruo? La verdad había muy pocas… Es más, sí no te atacaba un monstruo, te atacaba un Wolfos o un ladrón. Que aún pese que su oficio se hiciera en la noche al igual que los monstruos, ellos eran expertos en robarles las cosas a los viajeros descuidados en las noches y pasar desapercibidos para los monstruos. Así es la vida en Hyrule, donde los monstruos y las leyendas habitan, donde cada día hay que luchar de cierta forma para poder sobrevivir ahí… De una manera u otra, tenían que hacerlo después de todo. Pero es fácil decir que hay monstruos que aparecen en la noche, difícil es creer o sentir que estas al aire libre, sin protección alguna, durmiendo en la noche bajo la niebla siendo la presa más fácil que hay en ese lugar.
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Ahí, en el pasto del enorme campo de Hyrule, reposaban dos seres… Una yegua algo testaruda y orgullosa, hermosa pero al fin y al cabo alguien en que podías confiar, si es que te ganabas su confianza. Y la otra… una chica que dormía, digo un chico, es decir… una chica en el cuerpo de un chico durmiendo junto a la yegua… ¿Por qué poseía el cuerpo de un chico? Era un misterio aún, lo único que importaba ahora era encontrar la forma de regresar a su verdadero cuerpo y que esa pesadilla terminara cuanto antes…
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Estar en los zapatos de otro no es cosa fácil. El haber tenido que actuar como Link le trajo más problemas de lo que creía. Pensó que todo esto se trataba de un sueño pero vio que la triste y cruel realidad le jugaba una mala broma… que ya no podía ser quien pensaba que era. Era algo estúpido e irreal el simple hecho de que hace tan sólo un día era una princesa… era una mujer. Y que al despertar… ¡Puf! Estaba en el cuerpo de un hombre, aunque no de cualquiera… ¡Estaba en el cuerpo de "el Héroe del Tiempo"! ¡Y seguramente él estaba en el suyo!
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Pero como siempre su nana Impa le decía: "Todo en esta vida puede suceder". Pues bien, ahora si creía 100% en aquellas palabras misteriosas que siempre le comentaba. Ahora, estaba a la intemperie esperando que la noche y la densa niebla pasaran, esperando que el Sol saliera entre la Montaña de la Muerte anunciando un nuevo día y esperando ansiosamente llegar hasta el castillo; su hogar… para poder encontrar respuestas y a Link, quien seguramente estaba en su cuerpo. Pero había tenido muchas distracciones y problemas ese día, aún no se acostumbraba del todo al cuerpo de Link. Incluso se sentía más pesada al caminar y sentía… ejem una ligera "cosa" entre sus piernas. Aunque ya se imaginaba qué era, no se atrevía a mirar… ¿Miedo tal vez? ¡ES QUE TODO ESTO ERA UNA LOCURA! ¡Ella no podía acostumbrarse al cuerpo de un hombre! ¡Ni siquiera tenía aquella voz aguda que antes poseía, si no una grave y tranquila!... ¡Ahora era alguien completamente diferente!
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No podía comer con su mano derecha porque Link era zurdo, no podía usar sus zapatos de tacón porque… ¿qué pensarían todos si vieran a Link usar zapatos de tacón? ¡Incluso tenía que cambiar su acento a uno más "varonil"!... Lastima que sus mañas, como el de colocarse ambas manos sobre sus caderas o sentarse con las piernas cruzadas no hayan cambiado. Pero si alguien veía a "Link" en esas condiciones pues realmente vería que algo malo le pasaba al chico.
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Pero le daba gracias las Diosas que nadie se hubiera dado cuenta de que en realidad ella era Zelda y no era Link como creían que era. Aunque también le veía algo positivo a todo esto… Aunque le haya gustado o no, paso momentos curiosos y divertidos en ese pequeño tiempo. El haber visto por primera vez la Aldea Kokiri fue algo que recordaría… También pudo ver cómo los kokiris vivían y trabajaban, aunque claro… había uno al cual no le agrado mucho que digamos. Ahora comprendía porque Link siempre le contaba de un kokiri pequeño que lo molestaba desde siempre… pues bien, ella ya tuvo el honor de conocerlo. ¿Y por qué no? ¡De casi matarlo también! Zelda, la princesa de Hyrule a punto de golpear a un kokiri… menos mal que nadie sabía de su presencia.
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Aunque todos vieran a Link en lugar de Zelda, ella podría engañarlos a todos excepto tal vez a Epona, la yegua de Link, quien inmediatamente supo que esa persona con aspecto de su dueño no era Link. Pudo reconocerla al olfatearla, claro… instinto animal podría ser. Zelda jamás en su vida había aprendido a montar bien el caballo y ahora, se encontraba junto a esa yegua para que la llevara hasta el castillo. Aunque aún no sabía montarse bien en ella, era mejor ir de cualquier forma que caminando, pues seguramente le tomaría 1 o ½ de día para llegar hasta el castillo caminando, desde donde se encontraba hasta su destino.
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Ahora Zelda se encontraba "hecha" bolita sobre el pasto… Es que en las noches la temperatura disminuye demasiado y la fogata que había hecho ya se había apagado hace tiempo. Ella se había despertado hace algunas horas con el frió que tenía pero había logrado acercarse algo temerosa hasta el cuerpo de Epona, la cual dormía placidamente. Logró acurrucarse un poco cerca de ella, pero si lo suficiente para estar algo más calientita y para que la yegua no la aplastara. Y es que la muy tonta salió del Bosque Kokiri sin provisiones, sin comida y sin alguna manta con la cual cobijarse y el frió le congelaba los huesos de "su cuerpo"… Y tenía que admitir que el cuerpo de Link era resistente y tenía menos frió de lo que seguramente con su cuerpo tendría. Si ella tuviera su verdadero cuerpo en esos instantes ya de seguro le habría dado algún ataque de hipotermia, porque su cuerpo era más débil que el de Link. Pero aún teniendo ese cuerpo, tenía frió y miedo…
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Por que desde hace más de media hora había despertado y no había podido dormir de nuevo, escuchaba muchos aullidos en los alrededores y eso la asustaba. Pero uno más fuerte se escuchó muy cerca de donde estaban ambas. Alarmada, Zelda esta vez se levantó con cuidado del suelo, con sueño y temblando de frío mientras veía a su alrededor tratando de averiguar de dónde provenía ese aullido.
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Y otro más se escuchó y está vez más cerca…
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Y ella retrocedió al instante y cayó al suelo con fuerza… Ahí logró escuchar unas pisadas que se acercaban a gran velocidad, se giró un poco mientras su rostro se llenaba de miedo al ver a un Wolfos acercarse. Él se detuvo mientras gruñía ferozmente. Esto alarmó a Epona, quien se despertó al instante mientras relinchaba, Zelda se levantó de inmediato mientras el Wolfos se lanzaba contra ella.
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Logró esquivarlo a duras penas mientras maldecía por qué demonios no había traído la espada de Link consigo, pensaba cuán estúpida había sido sólo por querer salir de inmediato de la aldea con tal de llegar al castillo. Y que en esos momentos hubiera preferido estar en la aldea Kokiri que esos lugares siendo atacada por un Wolfos.
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—¡HAW! ¡Epona! — la yegua se giró al llamado de la princesa, corrió hasta ella pero retrocedió al ver como ese Wolfos se lanzaba contra ella nuevamente— ¡No espera Epona! — giró al ver como Epona huía del lugar— ¡COBARDE! ¡NO ME DIJES AQUÍ!
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La bestia aulló.
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—¡Hay, no! — y se agachó mientras el Wolfos pasaba por encima suyo salvándose de nuevo de ser atrapada. Miró como ya Epona se alejaba de su vista— ¡ME LAS PAGARAS CUANDO TE VEA EPONA! ¡COBARDE! —y comenzó a correr viendo que el Wolfos se recuperaba y se abalanzaba de nuevamente.
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Y dio gracias de nuevo al saber que Link poseía piernas fuertes por lo cual podía correr más rápido, lastima que la niebla de la noche le impedía ver con claridad y sobre todo, el simple hecho de saber que un Wolfos estaba atrás suyo. Maldijo todas las veces del mundo porque todo eso que le sucedía, maldijo porque era de noche, maldijo porque estaba huyendo como una cobarde, maldijo porque no sabía qué hacer, maldijo porque no tenía armas, maldijo por estar siendo perseguida por el Wolfos, maldijo el haber salido del Bosque, maldijo a Epona por haberla dejado ahí sola y huir, maldijo al Wolfos y a la niebla, y maldijo el haber cambiado de cuerpo porque si no fuera por eso, nada de esto estaría pasando.
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—¡¿Por qué? — y gritó de frustración sintiendo como cada vez aquella bestia de acercaba más— ¡¿Por qué tiene que pasarme esto! ¡HA!
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Ahí sintió como caía con fuerza al suelo mientras que algo tocaba un costado suyo, colocó una mano sobre su cintura mientras veía algo líquido se encontraba entre sus dedos. Alzó su vista viendo la sangre entre ellos y sus ojos se abrían de par en par… ¡El Wolfos había logrado rasguñarle! Apretó los dientes con fuerza… ¡¿Qué estaba haciendo? ¡Sí seguía huyendo aquel Wolfos la atraparía! ¡Y sí se quedaba ahí, él se la comería! De todas formas aquella bestia ya la había herido y ahora se encontraba enfrente suyo, preparándose para atacar de nuevo. Zelda frunció el ceño mientras sentía como aquel Wolfos se abalanzaba, alzó su brazo protegiéndose y gritando de dolor mientras unos filosos dientes se enganchaban en su brazo.
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—¡Argh! ¡Largo! —y movió su brazo tratando de alejar aquel ser, quien le mordía con fuerza— ¡SUELTAME! —golpeó con su brazo izquierdo el estómago del Wolfos, quien chilló para caer al suelo. Zelda respiró con dificultad al instante que en su brazo una herida se habría— ¡Demonios! —logró sentir como la sangre salía de su brazo y de su cintura— ¡Ya me tienes harta! — chilló mientras lograba tomar un puño de tierra del suelo y se lo lanzaba a los ojos al Wolfos— ¡Le di!
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Y con sus pocas fuerzas que tenía, comenzó a correr de nuevo dejando atrás al animal que chillaba de dolor, pero se recuperó de nuevo y corrió tras su presa. A lo lejos, Zelda logró ver a duras penas un pequeño río, miró hacia atrás viendo como el Wolfos se acercaba rápidamente. Pensó que tal vez podría saltar el río y poder llegar hasta la orilla, pero falló y cayó al agua helada mientras que el Wolfos también lo hacía.
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El frió invadió su cuerpo mientras trataba de nadar hasta la orilla y trataban de morderla de nuevo. Aquellas aguas estaban heladas, como si estuviera bajo el hielo, ya que en la noche hacía demasiado frío en Hyrule. Logró salir del agua llegado hasta la orilla, tosiendo mientras que su piel se volvía algo pálida y sus labios azules, pero siguió huyendo aún pese que el Wolfos apenas salía del río. Ahora ya no era porque estaba herida si no porque el frió le impedía que corriera más… entonces tenía que darse por vencida. Ya no podía hacer nada más.
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—¡P-po…por F-favor…D-d-diosa-s-s…— susurró mientras sus labios le temblaban a causa del frió— ¡A-Ayúdenme-e-e…! — y cerró sus ojos con fuerza, estaba por darse por vencida sabiendo que aquel Wolfos no pararía hasta matarla… Jamás pensó que este sería su fin y…
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¡Jamás pensó haberse encontraba un árbol enfrente suyo y chocar contra él!
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PAF*
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—¡ARGH! — abrió los ojos con fuerza— ¡Un árbol!—sonrió mientras saltaba tratando de subir por él— ¡Vamos, vamos! —trató de subir pero le era muy difícil, sus manos le temblaban— ¡Un poco más…!— logró subir poco a poco pero algo mordió su bota— ¡Otra vez tú! —y sacudió su pie mientras el Wolfos mordía aquello, comenzó agitarlo una y otra vez mientras él, le sacaba la bota y ella lograba subir al árbol.
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Al fin subió hasta la mitad del árbol, pues éste, estaba muy alto pero era delgado. Con cuidado abrazo con fuerza el tronco mientras se sentaba sobre una delgada rama, pero suspiró aliviaba al sentir que la rama pudo soportar su peso. Ahí miró como el Wolfos mordía la bota, después la olfateaba y seguía mordiéndola.
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—¡OJALA QUE TE COMA UN MONSTRUO FEO! —le gritó a la bestia, mientras ésta le miraba y gruñía, dejó a un lado la bota mientras trataba de subir al árbol pero no podía hacerlo— ¡Aja! ¡No puedes atraparme! —indignado el Wolfos, mordió de nuevo la bota.
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Pobre…
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La princesa de Hyule había terminado arriba de un árbol mientras debajo de éste, un Wolfos mordía su bota… ¿Así era de cruel el destino? Pues tal vez para ella sí. Observaba con desesperación como aquel ser seguía mordiendo la bota, y, se aferró más al tronco mientras observaba el cielo… Aún faltaba mucho tiempo para que amaneciera. Entonces tenía que pasar la noche ahí, durmiendo en un árbol o hasta que el Wolfos se fuera. Pensó esa última opción y después la negó. Sí ella bajaba, seguramente otro animal o monstruo la atacaría, entonces lo mejor era esperar ahí… ¿Qué tan difícil podía ser dormir en un árbol?
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—¡¿Sabías que todo esto por tu culpa? — le habló al animal, quien no le tomó importancia a sus palabras, Zelda bufó mientras comenzaba temblar de nuevo— ¡MIRA LO QUE ME HAZ HECHO! —Ahí miró con desprecio al Wolfos, ahora no sólo tenía que pasar la noche un árbol, si no que ya no tenía una bota, estaba herida de su brazo y de su cintura, tenia frió ¡Y estaba completamente mojada!
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¿Qué más podía salir peor?
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—Bien Zelda… todos esto va de mal en peor— se golpeó contra el tronco del árbol —¡Eres una tonta! ¿Por qué saliste de la aldea sin un arma? ¡Osh! Habría sido mejor decirle todo esto a Saria o a alguien más…—miró con tristeza como la bestia lentamente dejaba de masticar la bota y se sentaba en el suelo— Ó habría sido mejor… no haber despertado hoy. —esta vez se abrazó más al tronco mientras se sentaba como podía en la rama, sólo le quedaba esperar a que amaneciera… sólo esperar y nada más.
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¡KI-KI-RI-KII!
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—¡Arriba Zelda!
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—¡HAAAAA! — gritó con fuerza mientras abría sus ojos de golpe, horrorizado se dio la vuelta entre la sábanas cayendo al suelo pesadamente.
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PAF*
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—Auch…—exclamó sintiendo como había caído de cara al suelo completamente.
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—Buenos días dormilona…—se dirigió hasta la ventana del cuarto de la jovencita mientras recorría las cortinas, dejando que los primeros rayos del Sol entraran por la ventana e iluminaran un poco la habitación— ¡Hoy es un lindo día! — sonrió observando como lentamente la princesa "Zelda" se levantaba del suelo— ¡Pero que cara traes Zelda!
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—Argh…—aún medio dormido, gruñó por lo bajo pensando con sarcasmo que buena manera de despertarte por la mañana era esa: sintiendo como te gritan al oído y caes al suelo del susto —¡Al diablo! ¡Yo no soy Zelda! —contestó algo molesto mientras se llevaba ambas manos hasta su cara tallándose los ojos.
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—¿Qué dijiste? — le miró sorprendía la sheikah antes las palabras de la "princesa", ahí Link abrió enormemente sus ojos… la había cagado— ¿Zelda te encuentras bien? — frunció el ceño.
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—Ah…—se quitó las manos de su cara, miró la habitación con cuidado y después a Impa… Después de todo, aún seguía en el cuerpo de la Princesa Zelda…— S-sí…—le miró nervioso sonrojándose ante lo sucedido— "Vamos Link… ¡Tenías que ser un estúpido y echar todo a perder! Piensa en algo, piensa, piensa…" — se mordió un poco el labio inferior sintiendo como el mundo se le venía encima completamente.
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—Zelda… ¿Estás enferma? — ahí colocó una mano sobre la frente de la "princesa Zelda" —No tienes fiebre. —retiró —Estás actuando muy raro.
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—Lo siento Impa. Es que… jeje pensé que estaba soñando. —ahí una sonrisa algo tonta apareció en su rostro— "¡Genial Link! La primera estupidez que dices en el día… ¿Qué no se te pudo ocurrir otra cosa mejor?"
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—Pues vaya…—se cruzó de brazos nuevamente Impa, definitivamente algo no estaba muy bien— ¿Pues qué soñaste?
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Link miró hacia otra parte tratando de que Impa dejara a un lado ese tema y no lo descubriera, pero nada se le ocurría en esos momentos.
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—Soñé…—hizo una larga pausa y es que Impa le estaba incomodando demasiado.
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—¿Sí? ¿Qué soñaste Zelda?
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—Soñé… "¿Ahora que digo?" — de nuevo se mordió el labio— ¡Soñé que era Link! —le gritó mientras apretaba sus ojos con fuerza y sus manos también, hubo un momento de silencio nuevamente mientras su corazón se aceleraba… ¿se lo habría creído?
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—¿Qué eras Link?
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—S-sí… "¡Eres un genio Link! Ésta es la segunda estupidez del día en menos de cinco minutos…"— se encogió algo de hombros.
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—Zelda, ahora sí creo que estás rara. Mira… hasta ya estás soñando con Link— le dedicó una sonrisa— Pensé que habías soñando algo más lindo con él, que estabas de paseo o no lo sé, que eran novios pero… ¿Qué eras Link? — Link sonrió tontamente mientras se sonrojaba, definitivamente era malo en inventar excusas— Creo que te afecto la comida de ayer.
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El chico se llevó ambas manos hacia atrás de su espalda— "¡Se la creyó Jajajaja!" —sonrió sin darse cuenta como Impa le miraba de arriba abajo.
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—Zelda…—negó con su cabeza lentamente— ¡Mira cómo estás! ¡Dormiste con el vestido!
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—¿Hu? — se miró notando que había dormido con el vestido y su armadura, con razón le molestaba anoche y no podía dormir bien— "¿Con qué era el vestido? ¡¿QUIÉN FUE EL IMBÉCIL QUE INVENTO LOS VESTIDOS? ¡SON HORRIBLES Y ESTE CORSÉ ME ESTÁ MATANDO!"
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—No te pusiste la pijama… me extraña de ti que se te olviden las cosas… Ayer también estabas medio rara. Las sirvientas me contaron que casi te ahogas en la bañera, te quedaste dormida… ¡Fue una salvación que una entrara al baño y te lograra sacar de la tina antes de que te ahogarás!
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—¡Ah…!— recordó que ayer sí se había quedado dormido en la tina del baño y casi se ahogaba.
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—Además tenías puesta una venda en tus ojos cuando eso sucedió… ¿Querías matarte o algo así?
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—Es que me gusta bañarme con una venda en los ojos… —Impa le dedicó una mirada penetrante ante su comentario— "¡Impa me la pone difícil!"
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—No sabía eso…—entonces suspiró mirando detenidamente a la chica. Estaba muy rara desde ayer pero tal vez eran cosas que sucedían, pues Zelda aún era una jovencita y a esa edad las cosas cambian en los adolescentes. Quizás eran cosas de la adolescencia realmente…— Zelda… Sabes que sí tienes algún problema me puedes avisar— ahí colocó con ternura una mano sobre la cabecita de la princesa, que con su vestido arrugado y pelo alborotado, lentamente asintió con la cabeza mientras se sonrojaba— Sé que tal vez actúas así porque eres una chica, y la chicas tienden a cambiar sus pensamientos en la adolescencia, y me preocupas mucho Zelda. Cuentas conmigo y sé que eres una gran persona. Te conozco mi niña… sé cómo haz cambiado en este tiempo y que tal vez te sientas nerviosa o sola porque pronto serás un adulto en algunos años; tendrás bajo tus manos grandes responsabilidades. El futuro está muy lejos pero a la vez muy cerca, sólo confía en mí y dime sí algo te preocupa porque quiero que estés bien… Quiero ver que la futura Reina de Hyule esté bien— y de nuevo una sonrisa con mirada maternal apareció en su rostro— No importa cuán dura sea la situación, al final todo sale bien.
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Link le miró.
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En realidad era muy embarazoso que Impa le dijera esas cosas, pero era verdad, al menos estaba bien que la sheikah creyera que su actitud era extraña por la edad y no porque él estaba en el cuerpo de Zelda. Aún que le daba algo vergüenza, tenía que despistarle un poco… no tenía ni media hora de haberse despertado y todo parecía indicar que este día sería uno de los más largos de su vida.
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—Bien Zelda, cámbiate de ropa que tienes que bajar a desayunar— "Zelda" asintió con lentitud mientras que Impa lentamente se dirigía a la puerta, Link se giró un poco para verle de nuevo.
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—Gracias… Impa.
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—De nada…—ahí salió de la habitación dejando a "Zelda" dentro de ella.
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Una vez solo, Link dejó salir un profundo suspiró observaba la cama donde minutos antes había dormido, dándose cuenta del desorden que había dejado. Sin duda alguna era un hombre cuando de orden se trataba. Sonrió un poco dirigiéndose hasta el tocador que estaba por ahí, donde muchas cosas reposaban encima suyo.
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Se miró en el espejo… ¡Su cara estaba hecha un desastre! No… corrección: esa no era su cara. Él no usaría maquillaje nunca, él no tenía ese color de pelo, él no tenía esos ojos tan brillantes, él no tenía la cara tan fina y la piel así de pálida, él no tenía cara de mujer… él era Link y nada más. Y ese reflejo era la cara de Zelda… sólo que él estaba en su cuerpo.
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Logró hacer una mueca de desaprobación, el maquillaje se había corrido en su cara y el cabello lo tenía todo alborotado. Se preguntó: ¿cómo era posible que las mujeres soportaran tanto maquillaje en su rostro? Logró tomar una toallita que estaba por ahí y vio la pequeña cacerola con agua situada a un lado de los maquillajes, remojó la toalla para frotársela contra su rostro… no se sentía cómodo con todo ese maquillaje impidiendo ver la cara de Zelda. Cuando estuvo seguro de haberlo quitado todo, alzó su vista pera ver "su rostro". Sonrió ampliamente. Definidamente el rostro de Zelda era más bonito cuando no usaba ese maquillaje. Pensándolo bien… desde hace mucho tiempo que no la veía sin maquillaje, y pudo notar que su piel no era tan pálida como creía que era y que sus labios eran rosaditos y bonitos, que su nariz era casi perfecta y que sus ojos brillaban con los rayos del Sol.
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Sí… definitivamente el maquillaje algunas veces tapaba por completo la belleza de algunas personas.
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Pero extrañaba su cuerpo. No podía seguir más en esas condiciones, y tenía la ligera esperanza de que Zelda se encontrara bien. Al menos, ahora sabía que la vida de su amiga no era tan fácil como creía. Jamás se imaginó que tenía maestros tan estrictos en ese lugar… ¡La clase! Y se golpeó levemente la cara con su mano… se había olvidado de la maestra Roten por unos instantes. Seguramente hoy también tendría que verla de nuevo.
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Bufó ante esto. ¿Así de crueles eran los tutores? ¡Malditos! Pero no podía hacer nada en esos momentos, sólo tenía que buscar una manera de salir del castillo aunque lo veía demasiado difícil y alejado de su alcance, pues no creía que le permitieran salir así como así del castillo sin algún escolta o algo por estilo. Tendría que estar ahí encerrado… ¡Encerrado!
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—¡No, me voy a volver loco aquí! — miró por todas partes viendo una ventana… —¡La ventana! — sonrió mientras corría hasta ella, se asomó pero después retrocedió. Estaba demasiado alto como para lanzarse desde ahí, aunque había un pequeño arroyo alrededor del castillo, podría saltar desde ahí pero… no estaba seguro de caer completamente en el arroyo o sobrevivir al impacto — ¡Sí tuviera mi cuerpo, sí podría lanzarme desde esta altura!
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Gritó con tal fuerza que algunos soldados que estaban abajo haciendo guardia se sorprendieron por el grito y se giraron, Link les miró mientras se sonrojaba. Les hizo una sonrisa algo tonta mientras movía su mano como diciendo: "Descuiden, no tienen porque preocuparse. Todo está bien" mientras que lentamente se alejaba de la ventana para que no lo vieran.
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—¡Eres un idiota! —golpeó con su pie el piso con fuerza— ¡Bien, primero me quitare esta porquería porque me estoy asfixiando! — de nuevo se dirigió hasta el espejo con mal humor mientras colocaba sus manos sobre la armadura y trataba de quitársela, tuvo algo de dificultad pero al final lo logró. Trató de quitarse el vestido pero no lo logró— ¿Qué demonios? — comenzó a jalarlo pero no obtuvo éxito— ¡¿Cómo se quita esto? — pero jaló demasiado el vestido logrando rasgar una parte de él para su mala fortuna.
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TOC*
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—¡¿QUÉ QUIEREN! —contestó de irritado nuevamente viendo lo que le había hecho al vestido, pudo ver por el espejo como una sirvienta entraba algo tímida por la puerta.
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—Yo… lo siento princesa. Pero es que vine para traerle su ropa…— y le miró con algo de pena, en realidad se había asustado por el grito de la princesa "Zelda".
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—Descuida…—suspiró Link— Es que me levante con algo de mal humor…— se encogió de hombros, no tenía caso tener que desquitarse con los demás sólo por simple hecho de no poder quitarse un vestido.
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—¿Qué le sucedió a su vestido princesa? — logró ver el daño que le había causado.
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—Hu…—suspiró.
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—Esos vestidos son muy caros y algo incómodos, déjeme ayudarle a quitárselo. — y se colocó atrás del cuerpo de "Zelda" mientras comenzaba a quitárselo lentamente— No me sorprendería que se sintiera algo incomoda con el vestido, su majestad.
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—Sí… sólo algo…—mintió— "¿Sólo algo? ¡Me estoy muriendo con esta porquería!"
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Suspiró aliviado al sentir como le retiraban el vestido y cerró sus ojos por la vergüenza que sentía, ahí lentamente la sirvienta le ayudó a ponerse otro vestid. Aunque en sus pensamientos el maldecía por no querer ponerse uno. Después de unos minutos se vio así mismo con otro vestido y con una capa de maquillaje nueva, bufó un poco… Jamás se acostumbraría a esas cosas de mujeres.
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—Bien, creo que ya esta lista mi princesa, puede bajar para desayunar. El Rey y la Srita. Impa ya le esperan. — hizo una leve reverencia mientras salía de la habitación.
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—¡Gracias! — le dijo al escuchar como ella cerraba la puerta tras de si— ¡Perfecto! Y yo que pensaba que no me iba a maquillar más…—con cierta molestia vio un par de zapatos cerca de él, frunció el ceño… Otro enemigo más de su lista: los zapatos de tacón— Bien… sí he derrotado al mismísimo sr. de las tinieblas, ¿por qué no puedo usar unos zapatos de tacón? No le veo lo difícil.
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Se los colocó mientras comenzaba a caminar, pero el vestido era muy largo y lo pisaba constantemente con los zapatos. Se tropezó pero logró sujetarse del margen de la puerta mientras la abría. Definitivamente hoy no sería su día, sólo esperaba que por lo menos algo saliera bien hoy… Resignado salió de la habitación mientras veía con horror las escaleras. Tendría que bajar por ellas o caer como lo había hecho ayer. Pisó el primer escalón y suspiró… ¡Por lo menos no se había caído! Sonrió y pisó otro escalón pero su tobillo se torció y se fue rodando por las escaleras gritando una y otra vez.
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—¡AAAAAAh!
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PAF*
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—¡PRINCESA! — ahí, algunas sirvientas y mayordomos se acercaron rápidamente para ayudarle a levantarse— ¿Está usted bien?
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—¡Sí, sí descuiden…!— algo mareado comenzó a caminar hasta el comedor pues la caída le había desorientado. Logró entrar al recinto, donde el Rey le saludó e Impa, logrando ver como "Zelda" caía sobre la mesa al haberse tropezado de nuevo.
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—¡HAAAA!
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—¡Hija!
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—¡Princesa Zelda!
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—¡La comida!~
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—¡Mi vestido! —gritó Link al fin al ver como había caído sobre los alimentos por haber pisado la tela nuevamente— ¡Mi espalda! —se quejó.
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—¡Oh, por Din! —de nuevo le ayudaron todos a levantase— ¿Está usted bien?
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—Sí, sí…— respondió observando que su vestimenta era un desastre al igual que la mesa — "¡Estúpidos zapatos de tacón y estúpido vestido!"
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—Cariño… Lo mejor será que te cambies de ropa…— le dijo el Rey al ver como "su hija" había quedado hecha una ruina y la mesa. Pobrecita, se había caído como una borracha sobre todos los santos alimentos del desayuno.
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—Zelda, Ven. Vamos a que te cambien las sirvientas…— le dijo Impa mientras tres sirvientas le ayudaban a caminar a la salida del comedor para cambiarle la ropa— Entonces… definitivamente algo trae Zelda— le dijo al Rey al ver lo ocurrido hace algunos segundos.
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—Sí…¿Crees qué le haya dolido el haberse caído?
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—Yo digo que sí, mi majestad… —vio la mesa— Cayó encima del pollo y la ensalada.
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—¡Que traigan más pollo!
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—¡A la orden mi Rey! —ahí salieron corriendo unas sirvientas a la cocina por más pollos.
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—No, algo tiene Zelda como para que actué de esa manera. — se cruzó de brazos la sheikah y el Rey sonrió ampliamente— ¿Qué es lo que se le hace gracioso, su majestad?
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—Mi hija.
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—¿Por la forma en qué actúa? — notó como él afirmaba con su cabeza— ¿Acaso ella ya le comentó por qué actúa de esa manera? — vio como él negaba pero aún seguía sonriendo.
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—Creo saber por qué mi hija actúa así, señorita Impa.
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—¿Por qué su majestad? — le miró curiosa.
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—¿No es lógico? ¡Está más claro que el agua! —alzó sus brazos— ¡Mi bebé esta enamorada!
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—¿Estará vivo?
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—No lo sé…
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—¡Pásame ese palito de ahí!
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—¿Cuál?
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—¡Ese tonta! ¡No, el de tu derecha! — la niña le entregó el palito— ¡Bien!
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—¿Qué vas hacer Joshua?
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—Pues a picarle para ver sí está vivo tonta… ¡Duh!
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—¡Oh!~ —nota como el niño empieza a picar algo con su palito pero se detiene en seco al observar la puerta de la habitación se abría de golpe. Ahí entró un joven pelirrojo de ojos cafés y tez bronceada, miró a los niños mientras corría hasta ellos y les arrebataba el palito de las manos.
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—¡Hey, eso era mío!
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—¡Joshua no hagas eso! — tiró el objeto lejos viendo al niño pelirrojo y después a la niña pelirroja a un lado suyo, ambos de 8 y 7 años respectivamente. Ellos bajaron sus miradas sintiéndose algo avergonzados— ¡Eso es de mala educación!
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—Lo sentimos…
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—Sí, no lo volveremos hacer Eri…—ahí miraron a su hermano mayor quien lentamente se giró viendo el cuerpo que estaba en la cama y que hace algunos segundos los niños picaban con un palito.
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Ella comenzó a moverse entre las sábanas, había tenido la impresión de haber sentido algo en su cara. Abrió los ojos de golpe mirando un techo algo maltratado… Se asustó y giró su cabeza viendo a tres cabezas pelirrojas, les analizó mientras ellos sonreían y se emocionaban al ver que había despertado. Zelda les contempló con cara dudosa… ¿Dónde estaba?
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—Veo que ya despertaste— le dijo Eri, el chico más grande los tres presentes.
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—¿Dónde estoy? — preguntó Zelda, su vista se nubló un poco al haberse escuchado ella misma hablar… aún seguía en ese cuerpo. Trató de incorporarse de la cama en donde se encontraba pero gimió lentamente al hacerlo— ¡Argh!
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—¡Hey, espera Link! Estás algo débil aún. — le dijo Eri ayudándole a recargarse en el respaldo de la cama, Zelda le miró… ese chico le había llamado Link, seguramente se conocían.
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—Oye… ¿ya no te duele nada? — le peguntó la pequeña mientras le tocaba el brazo.
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—¿Qué fue…?
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—Estás en nuestra casa Link, ¿no la recuerdas? — tímida, Zelda negó con la cabeza… ¿Cómo recordarlo sí jamás había estado en ese lugar y mucho menos había visto a esos niños? Les dio una hojeada; sus ropas estaban algo gastadas y sucias, y la casa era muy humilde.
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—Eso es normal, de seguro te dolió la caída.
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—¿Caída? — preguntó confusa— ¿De dónde me caí? —los dos pequeños rieron y Eri suspiró.
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—Hoy en la mañana fuimos a las afueras de la Villa Kakariko para pescar en el río, Ana…—acarició la cabecita de su hermanita— estaba bajo un árbol pero tú caíste de la nada de él. Caíste seguramente de una gran altura y quedaste inconciente, estabas muy herido y pálido. Te trajimos a casa y te curamos algunas heridas.
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—Oh…—exclamó Zelda
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¿Había caído de un árbol? Pensó un poco y ahí recordó que la noche anterior se vio obligada por algunas razones dormir en aquel sitio… Entonces se había caído de él, quedó inconsciente y esos chicos le ayudaron… ¡Que cosas le estaban pasando!
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—¡También encontramos esto! —le dijo Joshua mientras alzaba una bota, en un mal estado por cierto, y se la entregaba a "Link". La princesa notó la bota toda mordisqueada— Cuando te caíste del árbol a lo lejos estaba tu bota tirada… Y bueno, por lo visto le falta un pedazo— señaló el sitio que faltaba, de seguro el Wolfos había hecho eso.
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—Ya veo… ¿Curaron mis heridas, cierto? — ahí se miró el brazo logrando ver una venda en él, quitó las sábanas que la cubrían mientras observaba que ellos habían rasgado parte de la túnica verde para poner una venda en la parte de la cintura; donde el Wolfos le había rasguñado.
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—Sip. Bueno, mi mamá lo hizo… es muy buena cuando de heridas de trata— dijo Ana.
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—¡Por supuesto que lo es tonta! Como siempre tenemos accidentes, ella ya sabe todo eso fácilmente.
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—Yo sólo decía Joshua… ¡No tienes por qué hablarme así! — abrazó a Eri quien sonreía algo apenado—¡Eres muy malo!
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—Lo siento, ya sabes cómo son ellos…—le comentó Eri a "Link" al ver como sus dos hermanos ya empezaban a pelearse y después se tiraban al piso golpeándose mutadamente.
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—Sí…—se encogió un poco de hombros ella— Gracias— les dijo al fin, después de todo le habían ayudado sin ni siquiera haberlos conocido. Claro que ellos le conocían, solamente que no sabían que ella no era Link… si no Zelda; la princesa de todo Hyrule.
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—¿Link, puedes caminar?
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—Yo no sé, supongo que…— ahí la puerta de nuevo se abrió de golpe mientras entraba una señora de edad adulta, entre sus brazos sostenía una canasta grande con algunas manzanas. Al ver como sus hijos se encontraban alrededor de la cama, sonrió al ver al joven rubio mucho mejor.
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—¡Link! —dejó la canasta en el suelo con cuidado— ¡Me alegra que estés bien muchacho! — le abrazó en un ataque de alegría, Zelda se quedó en shock al sentir como aquella señora le abrazaba.
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—Herg… Gracias señora…
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—¡Hay Link! — se separó de él— Ya te he dicho que no me digas señora, llámame Miriam… ¿verdad, Eri?
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—Eh… Sí mamá.— comentó algo confuso su hijo y Zelda le miró.
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—Por lo visto, ya estás mucho mejor muchacho. Te quedaste dormido un buen tiempo… Mis hijos te encontraron cuando fueron a pescar en la mañana.
—Gracias por ayudarme seño… ¡Miriam! —le dijo mientras se ponía nerviosa, era extraño que ella le hablara de tú a las personas que no conocía. Generalmente les hablaba con cortesía y todo eso, no por nada era la princesa de Hyrule y eso era lo que le habían enseñado desde muy pequeña: tratar con respeto a los demás.
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—¡Vamos Link que vamos a desayunar! —le dijo Ana ayudándole a levantarse. Zelda tragó un poco de saliva mientras afirmaba levemente… Se sentía muy nerviosa al estar entre aquellos extraños pero vio las sonrisas de sus rostros. No tenían malas intenciones, así que algo cohibida, se sentó con lentitud en la orilla de la cama mientras se levantaba. No tenía las botas puestas pero tenía varios raspones en su túnica y sobre todo, en las mayas blancas.
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—Ponte esto por mientras Link. — le dijo Miriam pasándole unas botas negras a "Link" — Tus botas están muy maltratadas.
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—¡Sí! — sonrió Joshua mientras agarraba la bota mordida entre sus manos y salía corriendo de la habitación.
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—¡Esa es mi bota! —dijo Zelda al ver como huía.
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—Descuida, no le hará nada Link. — comentó Eri colocando una mano sobre el hombro de "Link". Zelda suspiró al final mientras tímidamente se colocaba las botas nuevas. No era muy prestada a hablar así de fácil con extraños y esa situación le incomodaba un poco.
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—Yo creo que tengo que irme… Miriam.
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—¿Pero por qué? —ahí los tres le miraron mientras sus rostros se volvían algo tristes.
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—Les…—se sonrojó un poco llevadote una mano atrás de la cabeza y se mordiéndose el labio inferior. Siempre se mordía el labio cuando se sentía nerviosa, era una maña que desde pequeña tenía— Les he causado muchas molestias y no quisiera causarles más, además…
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—¡Oh, no! ¡Para nada Link! No es ninguna molestia que estés aquí con nosotros…
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—¿Uh? — alzó su vista viéndoles con detenimiento.
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—Es un honor que estés aquí en nuestra casa, como siempre te lo he dicho eres bienvenido cuando quieras. Ésta es tu casa siempre. — le dijo Eri y Ana sonrío ampliamente.
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—Anda Link… Vamos a comer juntos, ¿sí? —Ana hizo una cara algo tierna.
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— Está bien…— aceptó Zelda resignada… ¿Cómo estas personas tan humildes podían convencerla así de fácil? Les miró de nuevo. Jamás las había visto, se preguntaba cómo era que Link las había conocido o cómo ellos habían conocido a Link.
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—¡Vamos, que no me gusta que lleguen tarde a comer! ¡Lávense las manos niños! — Ana fue la primera en salir corriendo de la habitación, Eri le siguió pero se detuvo al ver como "Link" se mantenía quieto en su lugar.
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—¡Vamos, Link!
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—¿Hu? Sí…— y caminó nerviosa hasta él viendo que Miriam entraba a la cocina; la casa no era muy grande pero sí algo acogedora.
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Saliendo, se sorprendió mucho al ver que se encontraba en la Villa Kakariko. Vio como la gente caminaba por todas partes y al verla, le sonrieron y le saludaban amablemente. Tímida, Zelda les devolvió el saludo, aunque sabía que no era dirigido a ella sí no a "Link". Lastima que ellos no tenían ni la más remota idea de quién era en realidad. Miró con gracia como algunos niños corrían tras los cuccos persiguiéndolos con palitos de madera, notó que Joshua era perseguido a lo lejos por un perro y después le mordía el zapato. Observó a los carpinteros que construían más casas en la villa y el enorme molino que resaltaba en ese lugar. Se emocionó mucho, las casas eran muy humildes pero la gente de ahí se veía muy feliz y no se veían arrepentidos de algo.
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—¡Link, por aquí! —le gritó Ana sacándola de sus pensamientos. Zelda se giró con cuidado viendo como ambos estaban enfrente de una tina algo grande llena de agua, ambos se lavaban las manos del agua limpia de ahí y después se las secaban con la pequeña toalla del tendedero viejo cerca de ellos. Zelda se lavó las manos y de igual forma se las secó… ¿Por qué siempre se metía en donde no debía? En realidad era muy tímida cuando de convivir con alguien que no concia se trataba. Esas personas le estaban ayudando y ahora le habían invitado a comer… Sólo esperaba que no echara todo a perder.
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Los tres entraron de nuevo a la casa, fueron hasta la cocina donde Miriam cocinaba algo sobre la fogata dentro de aquella enorme olla, les sonrío al ver como ellos ya estaban listos y se sentaban en la mesa. Zelda se encogió de hombros mientras hacía lo mismo. La vida de las personas en la Villa Kakariko era más simple de lo que creía… Vieron como Joshua entraba por la puerta corriendo y se sentaban a un lado de Ana. Pero le sorprendió mucho a Zelda al ver como un hombre alto y con barba café entraba por la puerta. Sus brazos eran gruesos y musculosos, su semblante era serio y tenía cara de pocos amigos pero al ver a Link, sonrió ampliamente mientras se dirigía hasta donde estaba.
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—¡Hey hombre! —golpeó a espalda de "Link" levemente pero Zelda tosió ante el acto— ¡Que bueno que estés aquí Link! Tanto tiempo sin verte. —guió un ojo.
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—¡Ay Héctor…! ¡No molestes al muchacho que está herido! —le regañó Miriam colocando unos platos en la mesa, Zelda miró éstos: estaban algo viejos pero en buenas condiciones. El plato fue llenado por una sopa de color crema con algunos trozos de queso flotando en ella. Definitivamente esa comida jamás la había visto que la sirvieran en el castillo, un pan y una botella de leche fueron colocadas a su lado mientras que veía como todos tenían lo mismo que ella.
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—¡Pero Miriam, este chico está bien fuerte! —le golpeó de nuevo en la espalda. Zelda haciendo una mueca le dedicó una sonrisa tratando de parecer "un Link normal" aparentando que no le dolió el golpe.
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—Por supuesto jeje —le sonrió- "Bua… ¡Me dolió!"
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—¡Así se habla! — le dio otro ligero golpe en la espalda mientras que Zelda tosía porque apenas se estaba tragando un pedazo de pan —¡Oh! Se ve que traes algo de tos chico.
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—Sí jejeje— Zelda le miró— "¿Tos? ¡Me voy a quedar sin espalda!"
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—Bueno, coman chicos.
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—¡Sí mamá! — contestaron al hunismos sus hijos.
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—Tú también come, Link.
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—Sí…— y ella tomó la cuchara con su mano derecha pero de inmediato recordó la costumbre de Link y la cogió con la izquierda. Veía algo desconfiada la sopa… tenía un aspecto algo raro, pues jamás le habían dado algo parecido en el castillo. Pero estaba en una casa humilde de la Villa Kakariko y era ilógico que le hubieran servido un manjar o algo así… Tomó un pedazo de pan mientras lo comía y después la sopa. Abrió enormemente sus ojos mientras tosía.
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—¡Oh! ¿Qué sucede Link? —le miró preocupada Miriam al ver la expresión en su rostro— ¿No te gusto la sopa?
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—No… no es eso. Es que me queme, es todo. —se excusó la princesa— "¿Qué si no me gusto? ¡Esta sopa está muy bien!" — y por primera vez en todo el santo día, Zelda sonrío ampliamente. La verdad es que aquella humilde comida estaba más rica de lo que había imaginado, incluso tan rica como la de Saria.
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Saria… ¿Qué estaría haciendo ahora? Seguramente aún estarían en los preparativos del carnaval.
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Miró el vaso de leche a un lado suyo, recordó que por la única razón que había tenido la oportunidad de salir del bosque era porque Saria le había dicho que fuera por leche para el carnaval. Se sintió algo mal, Saria contaba con ella. No. Saria contaba con "Link" pero… ella tenía que recuperar su cuerpo, no podía distraerse. Dejó esos pensamientos a un lado al ver como Ana le miraba curiosa y después Zelda comenzó a comer, no quería levantar sospechas y tomó un sorbo de leche… ¡Estaba riquísima!
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Es que muchas veces las cosas más simples pueden ser las mejores y Zelda lo supo al haber probado aquella rica comida. Vio a la familia, se veía a simple vista que eran muy unidos y que se querían mucho. Las sonrisas en sus rostros al notar su presencia ahí… ¿dé verdad querían tanto al verdadero Link? ¿Qué había hecho para ganarse así el respeto y admiración de esa familia? No… no sólo había sido de esa familia, recordó que al haber salido de la casa muchos aldeanos le habían saludado con entusiasmo. Link era muy querido por todos. Link siempre pensaba en los demás. Link era el héroe del tiempo. Link era una persona sencilla dispuesta ayudar a los demás. Link era su mejor amigo y Link… era a quien buscaba ahora realmente.
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Por un momento Zelda olvidó los modales que tenía al comer en la mesa, comía algo rápido y gustaba de la comida, ¿qué más daba? Después de todo, ella no tenía su cuerpo y ellos no le criticarían si actuaba como Link… Porque ellos ni sabían que no era Zelda.
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Después de unos minutos de haber gustado de esa comida, Miriam le había dicho que podía tomar la leche que quisiera. Ella aceptó porque aquella leche era exquisita, ahora sabía por qué a Link le encantaba tanto… ¿Ó era que los gustos de Link se estaban acoplando en ella? Porque Zelda no recordaba que la leche le gustara tanto y tampoco que se sentía tan feliz de repente al estar rodeaba de aquellas personas que no conocía… ¿Entonces Link así se sentía en realidad? ¿Siendo feliz viendo como los demás lo son? Sonrió. Definitivamente el estar en el cuerpo de Link le estaba afectando.
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—Eri… —le comentó Miriam mientras lavaba los platos, Zelda estaba sentada en una silla viendo que los niños pequeños jugaban con unas piedras…
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Los niños se divertían con cualquier cosa que encontraban. Y ella recordó como jugaba con Link cuando era pequeña y las veces en las cuales se escapaba del castillo e Impa los regañaba… Eran recuerdos muy lindos.
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—¿Sí mamá? — el joven pelirrojo de 15 años se acercó a su madre, quien le entregó con cuidado un pequeño bolso de color café.
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—Tienes que entregar esto Eri, ya es hora.
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—De acuerdo. — no muy emocionado tomó el bolsito entre sus manos, Zelda no entendía por qué de pronto todos se ponían así de serios… ¿qué ocurría en realidad? —¿Quieres acompañarme Link?
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—Ah… ¡Claro! — ella se levantó de su asiento mientras salían de la casa observando por último como Miriam suspiraba pesadamente y volvía a su labor de lavar los platos.
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Eri seguía caminado unos cuantos pasos más adelante que ella. Zelda notó como extrañamente la Villa Kakariko se mantenía tan callada en esos instantes. Era muy extraño, no veía a nadie en los alrededores, como si de un momento a otro todos hubieran huido o la misma tierra se había tragado a los aldeanos. Observó como se dirigían hasta el molino y vio a lo lejos a los aldeanos que estaban en una fila cerca de ahí… ¿Qué estarían haciendo? Pero dejó a un lado sus dudas al ver como todos daban unos pasos para atrás algo asustados.
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—¡Otra vez ellos! — murmuró con cierto enojo Eri mientras apretaba sus puños con impotencia, Zelda se colocó a su lado mientras le miraba sin entender nada.
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—¿Qué sucede? — le preguntó curiosa mientras el chico caminaba más lentamente hasta la gente— ¿Por qué están todos los aldeanos ahí y no en sus casas?
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—¿No lo sabes? — Zelda negó tímidamente— Bueno…—suspiró con cansancio apretando el bolsito entre sus manos— Todo esto es culpa del Rey— ahí la chica le miró… ¿su padre? — Lo que pasa es que hace meses que todos en la Villa nos vemos afectados por las tontas ordenes del Rey.— frunció el ceño entonces— Porque antes, nosotros al vivir en la Villa, pagábamos cada 6 meses al Rey unos cuantos rupies por la renta. Pero últimamente teníamos que pagar más, casi el tripe y lo peor era que teníamos que pagarlo cada mes, y no cada 6 meses como antes.
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Zelda abrió enormemente sus ojos… ¿Qué era lo que estaba haciendo su padre? Miró el rostro del chico… en verdad se veía que estaban todos muy afectados por eso, según ella tenía entendido, los aldeanos de la villa tenían que pagar unos pocos rupies cada 6 meses. Pero no sabía que habían cambiado las leyes y ahora tenían que pagar más… ¿Qué era lo que sucedía ahí? ¿Por qué jamás se había dado cuenta de lo que hacía su padre?
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—Además…— continuo Eri— hace tiempo nos dijeron que ahora teníamos que pagar cada 15 días y nosotros ya no podemos tener los suficientes rupies para pagar la casa, cada día nos piden más. Y si no pagamos nos correrán de donde vivimos y dudo que podamos encontrar otro lugar en donde vivir mi familia y yo…
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—Entiendo…—desvió un poco su mirada viendo directamente como se acercaban hasta la gente, la cual estaba cerca de la entrada del Cementerio Kakariko, apretó su puño izquierdo con fuerza… ¿Acaso su padre se volvió loco? ¡Esta gente no podía pagar tal cantidad de dinero! Y algo enfurecida miró con desprecio a los soldados que recibían los rupies de los demás aldeanos.
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Ambos observaron como un anciano les entregaba su pago, un soldado le miró y después arrojó el bolso en la caja donde estaban los demás. Tomó al anciano de su vestimenta mientras enfurecido lo alzaba del suelo. Los demás aldeanos atemorizados retrocedieron mirando la escena con temor… Zelda se quedó en shock mientras que Eri corría hasta ellos, pero la princesa reaccionó al ver como una chica de pelo café se acercaba hasta el soldado tratando de ayudar al anciano.
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—¡Son muy pocos rupies, viejo! ¡Sabes que son más!
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—¡Por favor no le haga daño! ¡Es sólo un anciano, no puede tratarlo así! — La chica trató de jalarle el brazo viendo como el pobre anciano sufría por aquel tacto del soldado.
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—¡SABES LO QUE TE PASARÁ SI NO PAGAS! — le gritó el soldado ignorando a la chica.
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—L-lo sé…— en su agonía el anciano trató de liberarse, y es que no podía respirar bien— Pero… fue lo único que pude juntar en estos días señor…
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—¡Pues te faltan más de la mitad de los rupies!
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—¡YA DEJELO! — esta vez el soldado, harto de la presencia de la chica, miró a sus demás compañeros soldados que sonreían con malicia. Sólo lanzó al anciano al suelo mientras él tosía al caer pesadamente y poder respirar bien. Los demás aldeanos que estaban formados le ayudaron a que se levantara. Eri, quien ya había llegado se detuvo en seco, mientras él, los aldeanos y Zelda observaron como aquel miserable de soldado alzaba su brazo y le metía una cachetada a la chica con tremenda fuerza. Ella cayó al suelo llevándose una mano a su mejilla.
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—¡Insolente! ¡¿Cómo te atreves a alzarme la voz! — ella, llena de lágrimas, sintió como aquel soldado colocaba una mano sobre su cabello y la alzaba del suelo. La chica gritó de dolor mientras los demás aldeanos miraban aterrorizados toda la escena— ¿Sabes lo qué pasa cuando se nos revela alguien?
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—S…sí— Zelda miró con horror la escena… No podía creer cómo trataban a los aldeanos en la villa… ¡No podían hacer eso!
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—¡Este anciano…!— señaló al pobre viejo— ¡Es un inútil que no pudo conseguir los rupies necesario para la renta! ¡Y tú tratas de defenderlo! — sonrió dejando a la chica, los demás soldados rieron al ver como ella caía de nuevo al suelo— Tú ya pagaste tu renta pero viendo que te gusta hacerte la valiente y ayudar a los demás… ¡Tú pagaras lo que le falta al anciano de la renta!
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—Pero…—alzó su vista— ya no tengo con qué pagarle, esos eran todos mi rupies de las dos semanas en que logré juntarlos…
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—No me pagarás con rupies. Por lo visto eres tan pobre como todos los de aquí, así que nos llevaremos dos de tus cuccos, viendo que tienes muchos de ellos… ¿No? — ella asintió lentamente— ¡Pues bien, te quitaremos los cuccos!
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—Pero…
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—¡Cállate! — y cuando estuvo a punto de golpearla de nuevo, Eri se lanzó contra él impidiendo que tocaran de nuevo a la pobre chica— ¿Qué demonios? — se giró al ver quien había impedido su ataque.
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—¡Déjenla! ¡Ya es suficiente!
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—¡Oye niño! — dos soldados más tomaron sus lanzas mientras le apuntaban a Eri, él asustado, alzó sus manos sintiendo como las armas estaban peligrosamente cerca suyo— ¡¿Quién te crees tú para gritarle al jefe? ¿Acaso quieres que te matemos?
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—Yo… yo…
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—Jajaja sólo es un niño idiota. — el jefe de los soldados rió, la chica logró levantarse con lentitud del suelo mirando con tristeza a Eri, lo que menos quería era que otro más saliera lastimado— ¡Mejor cállate! — y alzó su brazo logrando darle un golpe al joven en su estómago. Zelda abrió enormemente sus ojos mientras corría hasta él, quien logró escupir un poco al momento de hincarse y apretar con fuerza su estómago por aquel dolor.
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—¡Eri! — colocó una mano sobre su hombro examinando que tan grave estaba— ¿Estás…?
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—Estoy bien… N-no te preocupes Link, me han dado golpes peores estos sujetos…— ahí en el fondo, las risas de los soldados se escucharon con fuerza. Zelda les miró con odio mientras sentía como toda su sangre hervía… ¿Cómo era posible que lastimaran así a los demás? ¡Eso jamás lo permitiría! No podía creer lo que estos sujetos hacían, no estaba enterada de las cosas horribles que podían llegar hacer… ¡Ni siquiera sabía que habían aumentado la tarifas de las rentas de las casas!
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Realmente estaba furiosa, no sólo por lo que su padre había dado por orden, si no por la actitud de aquellos soldados… Esos hylians no tenían la culpa de nada y lo que hacían era inhumano. Apretó sus puños con fuerza mientras les miraba penetrantemente, jamás en su vida se había sentido tantas ganas de golpear a alguien. Pensó que sólo el pequeño Mido le había hecho sentir algo parecido, pero estaba equivocada. Aquellos sujetos… ¡ellos no tenían derecho ser soldados! ¡Deberían encerrarlos en algún calabozo! Estaba dispuesta a gritarles que se detuvieran porque ella era Zelda, la princesa e hija del Rey de Hyrule, pero… se calló de golpe al saber que estaba en el cuerpo de Link.
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—Pero miren quién está aquí. Es nada más ni nada menos que Link…— Zelda reaccionó al llamado de aquel soldado— ¿Qué harás chico? ¿Tratarás de defender a este montón de aldeanos tontos?
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—¡Puedo golpearte sí es necesario! —gritó Zelda.
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—Huy…— ahí de nuevo rieron a carcajadas los soldados— Niño tonto, no me importa si eres héroe o no, pero puedo mandarte preso a un calabozo por desobedecer y ponerte en contra de las ordenes del Rey— Zelda le miró con furia, ¡nadie mandaría a un calabozo a la princesa y futura Reina de Hyrule! Estaba segura que cuando lograra llega a ser Reina metería a esos sujetos de por vida en el calabozo. Pero… ahora no podía hacer eso, ni siquiera tenía alguna arma para defenderse.
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—¡Son unos malditos! — les gritó al fin.
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—¡No Link, aún estás herido! — le dijo Eri antes de que "Link" cometiera alguna locura.
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—Anda chico, hazle caso al niño estúpido…
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Cegada por la ira que sentía en su interior, Zelda sin importarle que no tuviera arma alguna, corrió hasta ellos mientras trataba de golpear aquel soldado. Él se sorprendió y antes de sentir el golpe de "Link" en su rostro, otro soldado lo empujó, causando que ella se fuera rodando por el suelo con violencia. Los aldeanos gritaron asustados viendo que una pelea se haría ahí mismo nuevamente. Zelda escuchó los gritos de Eri a lo lejos advirtiéndole que se quitara de ahí, pero no pudo hacerle caso pues una patada fue a dar en su estómago.
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Ella abrió enormemente sus ojos mientras abría su boca sintiendo como todo el aire de su cuerpo y de sus pulmones salía. Los soldados felices al ver lo que acababan de hacer lograron observar como Eri se acercaba hasta "Link" y le ayudaba a levantarse del suelo, la chica de pelo café de igual forma le ayudaba. Zelda tosió recuperando el aire sintiendo como la levantaban.
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—JAJAJA… ¿Alguien más quiere enfrentarse a nosotros? ¿Eh? — todos los aldeanos se mantuvieron en silencio.
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—Link…—le dijo Eri mientras le miraba— Ellos son muy fuertes, no debiste hacer eso.
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—L-lo siento…
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—Joven Link…— le comentó la castaña— No podemos hacer nada para detenerlos… ellos sólo obedecen las órdenes del Rey.
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—¡Oye tú! — les gritó el soldado, Eri les miró de reojo— ¡Falta que nos pagues idiota!
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—¡Tomen sus estúpidos rupies! — les lanzó con furia el saco de rupies al suelo, indignado, el jefe de los soldados gruñó. No podía permitir que ese chico lo avergonzara ahí mismo— ¡Cómanselo sí tanto lo quieren!
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—¡Eres un…!— un soldado estaba a punto de golpearlo pero el jefe le detuvo.
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—Déjalo…—sonrió de lado— Pronto él y su familia no tendrán los sufrientes rupies para pagar y no tendrán más opción que dejar la villa, ellos se pudrirán porque dudo que puedan encontrar otro hogar.
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Observó como los tres soldados se alejaban con lentitud de ese lugar hasta perderse de sus vistas. Llegaron cerca del pozo que estaba enfrente del molino, donde ambos chicos colocaron a "Link" ahí para que se sentara en la orilla de éste. Zelda ya más recuperada, les dio la gracias a ambos mientras la castaña sonreía y lentamente les decía que tenía que irse, pues sabía que tenía que darle aún dos cuccos a esos sujetos. Eri al ver como esa chica se alejaba, se sentó a un lado de "Link" para ayudarle.
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—Lamento que hayas sido herido por esos sujetos Link…
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—Descuida, estoy bien…—miró vagamente hacia el suelo… ¿Por qué sucedían todas esas cosas? Se sintió mal e impotente al no poder ayudar a esos aldeanos en esos momentos… ¿Qué clase de princesa era ella?
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—Sabes…—le murmuró mientras que Zelda le miraba de reojo sin muchos ánimos, estaba destrozada completamente— cuando nos conocimos, esta villa era muy feliz…— desvió un poco su mirada— El Rey todavía no daba la orden de cobrarnos más ni nada por estilo…
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—…
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—Pero aún así, no sé cuánto más podremos seguir aquí, pues pronto ya no podremos pagar la renta y… supongo que mi familia y yo tendremos que irnos.
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—No Eri… Yo no puedo permitir eso. — le dijo firmemente Zelda, no podía ver más cómo esa gente sufría, debía de ir al castillo para aclarar más cosas y poder hacer algo al respecto.
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—Link, haz hecho mucho por nosotros. No puedo dejar que te lastimen de esa manera. — suspiró— Nos conocimos hace más de un año, cuando salvaste a mi hermana Ana…— ahí Zelda le miró detenidamente— Recuerdo muy bien que unos ladrones habían intentado entrar a la casa y habían tomado a mi hermana de rehén, la amenazaron con cortarle la cabeza si no les dábamos lo que querían pero tú llegaste y los venciste, Link. — le sonrió— Salvaste a mi hermanita por eso ella siempre te considera su héroe…
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—Ana es muy amable conmigo— declaró Zelda al recordar lo feliz que se había sentido la niña al ver que "Link" estaba con su familia.
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—Cierto.
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—¡Hey, chicos! — ambos se giraron viendo como el pequeño Joshua corría hasta ellos— ¡Tienen que ir al casa tenemos visitas!
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—¿Visitas? —ambos se vieron mientras seguían a Joshua hasta la casa. Al llegar Zelda, casi se caía de espaldas al ver como Miram, Ana y Héctor sonreían felizmente y acariciaban a una yegua que ella conocía muy bien.
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—¡Epona! — la yegua se giró mientras relinchaba— ¡Estás bien! — y corrió hasta ella mientras que ella relinchaba de nuevo— Sí estás muy bien…—le susurró recordando que el animal le había dejado a su suerte la noche anterior.
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El animal relinchó.
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—Ella llegó hace unos minutos, seguramente te venía a buscar Link. — le dijo Miriam.
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—Se ve que esta yegua jamás te abandonaría chico.
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—Sí, sí jamás me abandonaría jeje…—apoyo Zelda con una sonrisa fingida— "¡Maldita yegua traicionara! Por su culpa casi me muero anoche por un Wolfos!"
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—¡Toma Link! — le dijo la señora Miriam entregándole un bolso al "chico". Zelda le miró curiosa mientras sostenía aquello entre sus manos— Por lo que veo, ya tienes que irte a alguna parte. Por eso te doy algunas manzanas y comida para tu viaje.
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—Ah… Muchas gracias— le sonrió— Pero no debía.
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—Link, tú eres bienvenido aquí cuando quieras. —le dijo Ana— ¡Toma tus botas! — le comentó feliz mientras le entregaba sus botas. Zelda se sorprendió mucho al ver como no tenían ningún signo de haber sido mordisqueadas y de que estuvieran maltratadas, estaban como nuevas.
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—¿Son mis botas?
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—Sí— le dijo feliz— Mi papá es zapatero y las arregló para ti. — vio como "Link" se ponía las botas arregladas mientras sonreía ampliamente.
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—Gracias— miro al Sr. Héctor— Estoy muy agradecida… ¡digo agradecido!
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—Para nada chico. — y de nuevo le golpeó la espalda mientras Zelda tosía — ¡Fue fácil arreglarte las botas! ¡Haz hecho tanto por nosotros! JOJOJOJO jo jo COF COF COF~
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—¡Hay Héctor, no te rías así! — le da unas palmaditas en la espalda—Ya sabes que te ahogas fácilmente.
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—Link, promete que nos visitaras pronto… ¿sí? — le dijo Ana.
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—Por supuesto…— le sonrió Zelda, en verdad esa familia la había ayudado tanto— Tengo que irme, algún día vendré. — y lentamente se montó en Epona pero se cayó al suelo de culo.
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PAF*
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—¡Link!
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—¡Link!~
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—¿Link?
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—¡JAJAJAJA! —Eri golpeó a Joshua— ¡Auch!… ¡Link! ¿Estás bien?
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—¡Descuiden, estoy bien...! — se levanta Zelda con cuidado del suelo mientras se montaba en Epona nuevamente y esta vez pudo subirse bien, no como la primera vez que la había montado— ¡Muchas gracias!
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—¡De nada Link! — le dijo Miriam viendo como "Link" le daba indicaciones a Epona para que se fueran, lentamente observó como el chico se alejaba de sus vistas— ¡Vuelve pronto!
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—¡Aquí te esperamos Link!
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—¡Adiós! — les gritó Zelda viendo como salía de la Villa Kakariko y de nueva cuenta entraba los campos de Hyrule— ¡Al castillo Epona! — y la yegua relinchó mientras aceleraba el paso— Pero no creas que estoy feliz porque me abandonaste anoche, tonta yegua. Pero que importa… ¡Vamos que ya no tengo tiempo! ¡Necesito llegar cuanto antes al castillo!
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Él logró soltar un gran bufido…
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¡Sentía que casi se moría ahí mismo! Y es que desde un principio sabía que ese día no sería nada fácil, y odiaba cuando eso sucedía.
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Malditos los maestros. Esa era la frase que tenía en su mente ahora mismo. Después de haber estado en clases con la señorita Roten le dolía como nunca la espalda, ni que decir que tuvo que soportar el largo sermón que ella le dio, el cual duro seguramente alrededor de 46 minutos… ¿Por qué lo había regañado? ¡Pues es simple! La muy tonta maestra estaba tan apegaba a las reglas que el comportamiento de la princesa "Zelda" se le hacía tan extraño que obligó al pobre chico repasar TODAS las lecciones para poder ser una "excelente princesa". Lo que más le dolió y lo que menos disfruto, fue una de las lecciones de cómo comportarse en la mesa.
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Pues seguramente un chismoso o por obra del destino, la señorita Roten se enteró del "pequeño" accidente que había sufrido Link al haberse caído sobre la mesa en la mañana. Con la excusa de "¡Eres una princesa sin modales!" obligó al joven y pobre héroe a comportarse bien, es decir, cómo actuar en una mesa adecuadamente.
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"No coloques nunca los codos sobre la mesa, levanta la barbilla, no comas rápido, usa el tenedor y el cuchillo para la carne. No mastiques fuerte, no eructes, no estornudes enfrente de los alimentos. Siéntate derecha, junta los pies, no muevas los pies porque distraes a los demás, no digas comentarios tontos o asquerosos. Come despacio y mastica más de 12 veces tu alimento, cierra la boca cuando comas, jamás escupas o hables con la boca llena enfrente de alguien. No hagas sonidos graciosos ni asquerosos, no gestos tontos y mucho menos juegues con la comida… Si no te gusto algo no lo grites y simplemente acábate todo el plato de comida, no manosees lo alimentos, tienes que lavarte las manos antes de comer, come con delicadeza y despacio. Siempre mantén tu postura serena, firme y con cara de ser lo más importante en el mundo y… que todos sepan que eres la princesa de Hyule y no una campesina que no tiene modales en la mesa."
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Todas esas cosas y más la señorita Roten le había tenido que enseñar, y claro… sí colocaba los codos sobre la mesa un golpe en su espalda iba a parar. Link tuvo que contenerse en no levantarse y golpear a esa maestra, pero no podía manchar la imagen de la princesa Zelda enfrente de todos. Así que tranquilo y sin quejarse soportó las 3 horas de clases con esa insoportable mujer. Se sintió muy aliviado al saber que las clases habían terminado y que podía salir a pasear por los jardines del pasillo. Casi sentía como todo lo malo se alejaba de él al saber que no vería –seguramente- hasta mañana a la señorita Roten y a su látigo también.
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Ahora se encontraba caminado por los jardines del castillo, iba medio zambo, algo jorobado y con cansancio pues la espalda estaba que le mataba. Aún sentía los fuerte golpes del látigo azotar contra él… ¿Realmente Zelda había tenido que soportar todo eso? Tal vez sí… ahora comprendía por qué la pobre se había hecho tan cerrada y distante los últimos meses… ¡Es que vivir en el castillo por dos días te volvía loco! ¡Por Din! ¿Así tenía que vivir la pobre de Zelda? ¡Estar en los zapatos de otros no es fácil! ¿Neh?
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Cansado se sentó sobre una gran roca que estaba cerca de unos árboles de cerezos, los miró un poco… Estaban hermosos, pues era época de que los árboles dieran sus frutos, esa era una de las estaciones favoritas de Link. Cuando podía ver lo hermoso y verde que se ponía Hyrule en la primavera. Sonrió un poco… al menos había conseguido su primera sonrisa en todo el día.
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—¡Cuidado! — escuchó a lo lejos, si no fuera porque tenía reflejos rápidos logró hacerse a un lado rápidamente esquivando una flecha que fue a dar a un árbol de cerezo que estaba a su lado.
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—¿Pero qué…? —malhumorado, Link se giró notando como unos jóvenes de no más de 17 años, se acercaban corriendo hasta él. Asustados, ambos chicos hicieron una reverencia al ver a la princesa "Zelda" ante sus ojos mientras que sentían como la sangre se les helaba, casi le daban con una flecha a la princesa… ¡Por el amor de Nayru!.
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—¡Oh, lo sentimos princesa—se inclinaron una y otra vez— No sabíamos que estaba ahí y…
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—¡Perdónenos, perdónenos! —casi le rogó el otro joven. Link les miró… sólo eran dos soldados nada más.
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—Sí… no hay problema— contestó Link mientras tomaba la flecha que estaba incrustada en el árbol y la sacaba de ahí, caminó hasta los jóvenes mientras les daba aquella flecha— Pero a la próxima tengan más cuidado…
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—S-sí…—algo sorprendidos tomaron la flecha entre sus manos… Entonces se dieron cuenta que no eran rumores que decían en todo Hyrule que la princesa Zelda era una persona hermosa. Y es que ellos jamás habían tenido el placer de ver a la princesa Zelda de cerca y supieron que realmente, por primera vez seguramente, los chismes y los rumores que contaban la gente eran ciertos.
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—¿Uh? —Link frunció el ceño al ver como ambos jóvenes les miraban algo embobados, pero ellos se dieron cuenta que la princesa "Zelda" les miraba con curiosidad e inmediatamente se sonrojaron.
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—¡Discúlpenos princesa!
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—¡Somos unos tontos no debimos de verla de esa forma! — ambos hicieron una reverencia de nuevo. Ahí Link medio sonrió de lado captando el mensaje.
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—¡Nah! No hay problema…— les miró— Vamos, no tienen que hacer eso…—ambos soldados novatos se miraron entre si— Me refiero a que no se inclinen ante mí… ¡Vamos, arriba!
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Ellos algo confundidos hicieron caso a las palabras de su princesa mientras se levantaban del suelo con cuidado. Link logró notar que eran un poco más altos que él en esos momentos… Y es que Zelda era de estatura normal y esos chicos tenían seguramente su misma estatura como cuando tenía su verdadero cuerpo. A simple vista ambos jóvenes castaños de piel blanca, y de ojos negros y verdes respectivamente, eran sólo unos novatos… unos soldados seguramente en entrenamiento.
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—Y…— para asegurar sus sospechas, Link tomó la palabra, después de todo… estaba tan aburrido que tal vez hablar con esos jóvenes podría entretenerse un poco— ¿Qué están haciendo ustedes dos?
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—¿Perdón su majestad? — esa pregunta les tomó por sorpresa… ¿acaso la princesa Zelda estaba hablando con ellos con tanta naturalidad? Es decir… ¿cómo una persona de la realeza se interesaría en tan siquiera dirigirle la palabra un par de chicos tontos como ellos?
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—Quiero decir… ¿están en entrenamiento o algo así?
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Ambos se miraron entre si mientras se encogían algo de hombros y daban un paso hacia atrás, Link se cruzó de brazos… ¿Qué les sucedía a esos chicos?
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—No les voy hacer nada…
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—Bueno…—trató de hablar el chico de ojos verdes mientras colocaba su arco atrás de su espalda, su amigo se rascó la cabeza en señal de nerviosismo— Es que… nos da algo de pena hablarle su majestad. — Link les miró.
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—Es que… no es normal que alguien como usted se dirija a nosotros.
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—¿Cómo yo? — entonces Link comprendió el por qué la actitud de esos chicos— "Respetan tanto a la princesa que sienten vergüenza en hablarle… Parece ser que sienten miedo de ser ignorados o rechazados por alguien como Zelda o de la Familia Real…"
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—Discúlpenos majestad pero creo que la estamos molestado, la interrumpimos mientras estaba descansando y… casi le damos con una flecha. — el otro chico desvió un poco su mirada— ¡Por favor no le digan a nuestro General!
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—¡Por favor! ¡Porque luego nos regañará o nos mandara al calabozo! ¡Ó quién sabe qué cosas! — ambos pusieron cara de desesperación— ¡Se lo imploramos!
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—¡Hey, hey! — les calmó Link— No soy un chismoso, perdón chismosa, para andar diciendo esas cosas… No me tengan miedo— ambos les miraron. — Por lo visto son novatos.
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—…—asintieron en silencio.
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— "¡Vaya! ¡Si que son tímidos los jóvenes al estar enfrente de Zelda!" —medio sonrió Link, la verdad no le gusto mucho esto pero no tenía que ponerse a pensar cosas de chicos que se fijan en Zelda, él era su amigo y no era celoso… ¿Ó sí? — "¡Definitivamente me está afectando estar en este cuerpo! ¡Ya estoy pensando cosas raras!" —Link colocó ambas manos sobre su cabeza.
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—… ¿Su majestad?
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—¿Sí?
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—¿Está usted bien?
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—¿Por qué la pregunta?
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—Es que… como que le dolía la cabeza o algo, porque de repente se puso nerviosa y se jaló el cabello…
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—Ah… —una gotita de sudor resbaló por su cabeza— "¡Genial! ¡Ahora estoy actuando como loco!" No, no… ¡para nada! Simplemente… me estaba acomodando bien el cabello jejeje.
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—Ah…
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—"¡Diosas! Estos chicos no saben cómo usar un arco…"—les miró de arriba asía abajo— "Definitivamente están de lo peor…"
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—Hem… Disculpe su majestad.
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—¿Sí?
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—Nos preguntábamos Sí… hem, bueno…
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—S-sí Usted…
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—¿Aja? Anden díganlo, no sean tímidos.
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—¿Nos podría hacer el favor de no acusarnos con nuestro General?
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—Es que si él se entera de que aún no sabemos usar el arco…
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—…nos ira de lo peor.
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—¡Por favor su majestad!
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—¡Hey! Ya les dije que no diré nada…— notó como ambos suspiran aliviados— ¿Cómo se llaman?
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—Yo soy Eric, mi alteza— ambos hacen una reverencia.
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—Yo soy Edson.
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—¡Oh si…!— dijo por lo bajo Link— Está bien, Edson y Eric, levántense… No me gusta que me hagan reverencias…— ambos se levantaron de su lugar— ¿Por qué están de soldados sí todavía no saben usar el arco? Pensé que ya a su edad deberían saber usarlo a la perfección…
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—Bueno, es que somos algo torpes en esto, no somos muy buenos con el arco.
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—Mucho menos en montar en caballo.
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—¿Qué? ¿Y aún así están de soldados? ¿Pues qué les pasa? — ambos se sonrojan.
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—Es que… ni siquiera queríamos meternos en soldados su majestad, el problema es que nuestros padres nos obligaron.
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—Sí… y si nos salimos de soldados los decepcionaríamos.
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—Ya veo…
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—Y somos tan malos que ya nos estamos dando por vencidos… ¡No sabemos qué hacer!
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—¡Diosa Din! ¡¿Por qué nos pasa esto! —chilló uno.
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—Mmm…—entonces Link observó sus rostros… Pobres chicos, no sabían absolutamente nada y aún así estaban solamente de soldados por culpa de sus padres. Entonces una idea algo curiosa apareció en su mente— Yo podría enseñarles.
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Momento de silencio…
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—Dije… —tosió un poco— que yo podría enseñarles a que puedan manejar bien el arco y montar a caballo.
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—Pe-pero…
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—¡No su majestad!
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—¿Qué? Pero… ¿por qué no? — Link inclinó un poco su cabeza algo confuso, ¿qué tenía de malo en que él les enseñara un poco?
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—No podemos permitir que usted se tome esa molestia.
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—¡Sí! Además somos tan torpes que le estorbaríamos y seriamos una gran carga para usted, por favor, así déjelo su majestad… Tal vez algún día aprenderemos solos y…
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—No, no, no. Para nada. — negó Link— Además, sería divertido enseñarles. Después de todo, estoy algo aburrid… aburrida, y pues no tengo nada que hacer…
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—Bueno…— miró a Eric— Pues…
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—Vamos, no es difícil.
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—Pero… ¿usted sabe manejar el arco?
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—¡Por su puesto que sí! Mira… ¡préstame eso! — ahí les quitó el arco a los jóvenes mientras lo sostenía con su mano izquierda, colocó la flecha mientras apuntaba hasta cierta dirección.
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FIU!
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—¡Cuidado! —ambos alcanzaron agacharse justo a tiempo antes de que esa flecha les diera en su cabeza, Link se quedó algo sorprendió al ver que había fallado…
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— "¡Es verdad! Ya me acordé que Zelda es diestra y no zurda como yo… ¡Que imbécil" — ahí se colocó el arco en la otra mano, tragó un poco de saliva. Él en realidad era zurdo y no diestro, pero como estaba en el cuerpo de Zelda, tendría que acostumbrase a utilizar las cosas como generalmente ella lo haría. Así que con cuidado apunto hasta un árbol con algo de nerviosismo por tratar de no hacer el ridículo enfrente de esos chicos si fallaba, soltó la flecha, ahí observo con alegría que había dado en el blanco.
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—¡Wow! Su majestad, usted es muy buena— ambos aplaudieron— ¡Excelente!
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—¡Sí! — contestó Edson— ¡No teníamos idea de que supiera manejar el arco!
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—¡Por favor enséñanos!
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—¡Sí!
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—Pues bien…— ahí Link se cruzó de brazos mientras sonreía de lado, al fin tendría algo de distracción en todo el día— Primero que nada deben de concentrarse muy bien cuando tengan su arco.— hizo una pequeña demostración alzando su arco mientras los dos jóvenes alzaban otros arcos entre sus manos— Después tienen que tener bien fijo su objetivo…— señaló hasta el árbol de cerezos más cercano— Apunten con cuidado…— los jóvenes hacían lo que "Zelda" les ordenaba— No se distraigan por nada, sólo sientan que no fallaran y después… ¡Suelten la flecha!
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FIU*
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—¡HAW!
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Los jóvenes vieron como un soldado corría por todas partes al tener dos flechas en… ejem* su trasero.
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—Creo… que es suficiente lecciones por hoy jejeje…— algo despistados, los tres se fueron corriendo de ahí mientras otros soldados ayudaban a su compañero a quitarles las flechas de ese lugar.
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Los tres corrieron con fuerza por los jardines del castillo para no ser descubiertos, algunos guardias se extrañaron al ver correr por los jardines reales a la princesa y a dos soldados novatos tras de ella a gran velocidad. El trío logró correr tanto que se cansaron de inmediato mientras se detenían a lo lejos, colocando sus manos sobre sus rodillas y respirando agitadamente. Sin darse cuenta, habían llegado cerca de los establos del castillo. Ahí Link recordó que los jóvenes no sabían montar el caballo.
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—Bien… tuvimos suficientes lecciones de arco así que… ¿Por qué no montamos en caballo?
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—¿Está usted segura, princesa?— preguntaron con cierta duda, pues muchos sabían que la princesa Zelda no era muy buena montando a caballo.
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—¡Por su puesto!
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—¡Vamos Epona ya nos falta muy poco! — y una gran sonrisa apareció en el ahora rostro de Zelda, mientras veía como no faltaba absolutamente casi nada para la entrada al castillo. Montada en Epona, logró entrar al castillo al cruzar el puente, un guardia que estaba ahí le saludó diciendo algo como: "¡Hey Link! ¡Gusto en verte!", ella le devolvió el saludo mientras por lo distraída que estaba no logró observar como entraba al mercado de Hyrule, el cual como siempre estaba lleno de gente.
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—¡HAAAAAAAAAAAAA!
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—¡Cuidado! —sólo atinó a gritar Zelda al ver como la gente se le atravesaba en el camino, Epona seguía corriendo y la gente, con bolsas y lo demás, sólo alcanzaban a quitarse del camino antes de ser arrollada por la yegua.
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PAF*
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—¡NOOOOOOO!
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—¡Ops! —se giró para ver como Epona había chocado accidentalmente con un puesto de naranjas, las cuales cayeron por todas partes causando que algunos aldeanos resbalaran por culpa de ellas— ¡Lo siento Sr.!
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—¡Ya verás Link! — le gritó el dueño tratando de perseguir a "Link" pero al hacerlo, piso una naranja y cayó con fuerza al suelo. —¡Argh!
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Zelda desvió su mirada observando todo el desastre que había ocasionado. — ¡Epona ten más cuidado! ¡Ya sé que tenemos prisa para llegar al castillo pero mira lo que haz hecho!
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Y Epona comenzó acelerar su paso, cruzaron por fin el mercado, tumbando uno que otro puesto de comida o de objetos y arroyando de vez en cuando a unos hylians que no alcanzaban a quitarse del camino. Zelda sonrió feliz al ver como entraba a los territorios Reales, observó el castillo mientras Epona se detenía antes de llegar a la reja, la cual era la entrada y salida de todos aquellos visitantes que querían ir al castillo. Zelda bajó con cuidado de Epona tratando de no caer pero de igual forma se cayó de ella, bufó molesta mientras se levantaba del suelo y se sacudía el poco polvo de su túnica.
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Miró a lo lejos la reja viendo a los guardias jugando cartas, frunció el ceño: "Sí que son unos flojos los guardias." pensó viendo al tercer guardia dormir y roncar por ahí, se dijo así misma que su padre tenía que tomar más mediadas a la hora de ver si los guardias cumplían su deber. Estaba dispuesta a ir hacia ellos cuando se detuvo en seco completamente… ¿Qué excusa diría para que la dejaran pasar?
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Según ella sabía, los guardias no dejaban pasar a cualquiera al castillo. Maldijo por lo bajo… no tenía una buena excusa en esos momentos, lo único que le interesaba era entrar cuanto antes a ese lugar. Retrocedió unos pasos con cuidado antes de que ellos se percataran de su presencia, corrió y se escondió tras el gran muro de tierra que había por ahí. Suspiró algo resignada; ni en su propio hogar era fácil entrar. Entonces vio algo que sobresalía del muro, una especia de planta… sonrió. Podía escalar por esa planta y llegar por arriba, ahí podría saltar del otro lado sin ser vista.
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—"¡Eso haré!"
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Entonces comenzó a escalar por ahí, tuvo algunos problemas al principio pero al fin lo hizo, se escondió detrás de una piedra sheika que había por ahí para no ser vista por los guardias que vigilaban el lugar. Feliz por saber que no la habían visto, comenzó a correr dispuesta a saltar desde ahí para caer al suelo del otro lado de la reja. Corrió con una gran velocidad mientras saltaba segura de que caería bien.
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—¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
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PAF*
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—¿Uh? —ahí los guardias se giraron viendo como "Link" se encontraba en el suelo boca abajo— ¡Oye Link! — abrieron la reja para pasarse al otro lado y ayudar al pobre chico.
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—¿Link? ¿Qué te sucedió? — le preguntó un guardia mientras veía como "Link" se sacudía el polvo de su túnica— ¡Ah! Ya entiendo… ¿trataste de entrar al castillo, no?
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—Eh…—Zelda le miró con nerviosismo, la habían descubierto… ¡¿Qué haría ahora? — S-sí…
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—¡Hay, Link! — le golpeó la espalda— ¡Qué tonto eres! Ya te hemos dicho que aquí eres bienvenido y sólo tienes que decirnos que abramos la puerta y listo, no tienes por qué andar escondiéndote de nosotros!
…
..
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— "¡Demonios, y yo no lo sabía! ¡Así no me hubiera caído!" Jejeje Sí, sí ya me acorde… mintió— Sólo que… ¡quería sorprenderlos!
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—¡Ah…! Bueno, para la próxima Link sólo avísanos, ¿quieres?
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—Sí, sí… jeje…
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—Bueno, entonces debemos de seguir en nuestros deberes, adiós Link. — ellos se dieron la media vuelta mientras que Zelda sonreía tontamente.
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—"¿Deberes? ¡Sí se van a ir a jugar cartas! Vaya guardias que tenemos en el castillo…" En fin…— se encogió de hombros mientras comenzaba a correr hasta el castillo nuevamente.
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En el camino otros guardias le sonrieron y le saludaron animadamente, Zelda pensó que Link era tan amiguero que casi todo Hyrule le conocía. Al llegar a la puerta del castillo se detuvo un poco, un escalofrió recorrió por su cuerpo mientras sentía un montón de mariposas en el estómago. Tragó un poco de saliva mientras entraba a ese lugar, observó que estaba tan silencioso como siempre, y dio unos cuantos pasos por el castillo escuchándose el eco por ahí. Estaba en su casa… en su hogar. ¡Había regresado! Pero se detuvo nuevamente al ver como una señora salía por una de las puertas del castillo, ésta le miró mientras le sonreía un poco en señal de saludo. Caminó hasta "Link" mientras le saludaba con alegría al ver al "chico" ahí.
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—¡Hola Link, pensé que no vendrías! — le sonrió la sheikah pero no notó la cara de felicidad de "Link" al verla, Zelda sonrió ampliamente y sin poder evitarlo abrazo a la sheikah… ¡Cómo había extrañado a Impa en esos dos horripilantes días de su vida!
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Impa por su parte, se extrañó por la actitud de "Link" y se sonrojó un poco…. ¿Pues qué le pasaba al chico? Cuando por fin el abrazo acabo juraría que vio algunas lágrimas en los ojos de "Link", pero al final pensó que tal vez estaba imaginando cosas extrañas.
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—¡Impa! ¡Me da tanto gusto verte! — le sonrió nuevamente Zelda, era tanta la emoción que sentía en esos momentos que se contuvo en abrazarla nuevamente y sólo se dispuso a mirar a su nana con ternura… Quería decirle todo lo que le sucedía, todas las cosas que había sufrido y vivido en su ausencia, como extrañamente estaba en el cuerpo de Link pero... no podía hacerlo, no estaba aun segura de cómo reaccionaria o sí le creería. Así que ocultando lo más posible su tristeza y su desesperación, miró nuevamente a su nana y esta vez fingiendo una sonrisa — ¿Dónde esta Li… Zelda Impa?
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—¿Zelda? —colocó una mano sobre su barbilla— Creo que estaba en los jardines paseando hace un momento…
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—¿En los jardines?
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—Así es…
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—¡Está bien! ¡Gracias Impa! — le abrazó nuevamente— ¡Te extrañe mucho…!— le dijo por lo bajo pero aún así ella logró escucharlo, Impa sintió como "Link" se separaba de ella y salía corriendo en dirección de los jardines reales.
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—¿Pero qué le pasa a este chico?
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Juraría que jamás en su vida había corrido tan rápido como lo estaba haciendo en esos momentos, estaba tan feliz… ¡Al fin vería a Link! Bueno… ¡Al fin vería a su cuerpo! ¡Al fin lo vería! Lo sé, es una situación extraña y poco común que le sucediera eso pero aún así ella estaba realmente feliz… ¡Toda esta pesadilla terminaría pronto! ¡Recuperaría su cuerpo y…
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—¿Pero qué demonios?... — se paró en seco al ver como un grupo de soldados aplaudían con ánimo, algo curiosa, Zelda caminó con cuidado para ver qué eran lo que hacían los soldados. Ahí observó con asombro como unos soldados novatos montaban unos caballos con gran destreza y detrás de ellos se encontraba una princesa en un caballo blanco.
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Se quedó quieta ahí en ese lugar. Donde todos podían verla… pero ella no los veía, no veía a nadie más que a la "princesa" que estaba sobre aquel caballo blanco. Y miles se sentimientos y sensaciones pasaron por su mente y cuerpo… Verse así misma, ahí…, sabiendo que no era ella. ¡Ver como alguien estaba en su cuerpo! Trató de ir hasta ese lugar, gritarle a Link para que la viera que ya estaba ahí pero sus piernas no le respondieron. Se mantenía quieta mirando sin expresión alguna en su rostro, en su cuerpo… En donde debería estar en esos instantes. No se dio cuenta como "la princesa Zelda" se acercaba hasta ella en aquél caballo, "ella" le miró y Zelda posó sus ojos sobre "la princesa Zelda".
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Ambos abrieron enormemente sus ojos ante la impresión… Se miraron sin creer lo que veían uno enfrente del otro. Vieron sus cuerpos, se vieron como eran en realidad. Y Zelda observó como "Zelda" bajaba de aquel caballo y se posaba enfrente suyo. Se dio cuenta que en realidad cuan bajita era en comparación de Link. Y Link se dio cuenta de lo alto que era a comparación de Zelda. Miraron sus cuerpos, miraron lo que les pertenecía. Trataron de hablar pero las palabras no salían de sus bocas y un incómodo momento de silencio les rodeó.
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—¿Zelda?
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Y ella abrió enormemente sus ojos, reaccionando ante el llamado de su verdadera voz. Era como ver a tu propio reflejo hablarte de frente o a tu gemelo… ¡Era tan extraño! Por su parte, la verdadera Zelda aún en el cuerpo de Link, retrocedió un poco… ¡Todo eran tan confuso! Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver como dos soldados novatos se acercaban hasta ellos en sus caballos interrumpiendo el incomodo silencio que había ahí.
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—¡Oh! Lo lamentamos princesa Zelda, no queríamos interrumpir pero…
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—Descuiden no hay problema. — les hablo Link— Solo denme unos minutos, ¿sí?
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—¡Por su puesto su majestad! — ambos se alejaron en sus caballos dejando a los dos a solas.
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Link miró a Zelda… Es decir, Link observó su propio cuerpo. Notó como su rostro estaba serio pero muy en el fondo asombrado por todo lo que sucedía. Tomó el valor suficiente para tomar lo que era antes su mano y alejar a Zelda de ahí para no ser vistos. Ella por su parte, salió de su trance totalmente, sintiendo la calida mano en la suya, su calida mano… ¿Deberás tenía las manos tan chiquitas? ¿Tan delgadita era? ¿Tan bajita y el pelo largo tenía? Sólo sentía como Link, quien ocupaba su cuerpo, le arrastraba lejos de ahí.
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—Zelda… ¿Eres tú realmente? — preguntó al fin Link deteniéndose cerca de la fuente que había por ahí, soltando la mano de Zelda; lo que antes era su mano.
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Entonces Zelda se miró nuevamente, sus miradas se cruzaron y ambos sintieron como un mar de mariposas en sus estómagos, se sintieron nerviosos, tontos e inseguros… Pero Link observo como "el rostro de Zelda" cambiaba radicalmente, una expresión de desesperación y enojo se posó en sus ojos mientras sentía como la verdadera Zelda se abalanzaba contra él y lo tomaba de los hombros bruscamente.
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—¡Regrésame mi cuerpo! — gritó Zelda, su voz ronca que poseía en esos instantes retumbo en los ahora oídos de Link, quien sólo atinó a sentir como era sacudido por su propio cuerpo…Y es que jamás se esperó una reacción así de Zelda —¡Link! ¡Regrésame mi cuerpo! — desesperada, Zelda seguía moviendo lo que para ella era su verdadero cuerpo, no importaba nada ahora, necesitaba recuperar su cuerpo cuando antes… ¡Eso era suyo!
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—¡Basta Zelda! — trató de alejarse del agarre de Zelda, pero ella ahora era más fuerte de él en esos momentos porque tenía su cuerpo— ¡Sabes, te estás haciendo daño! Es decir… ¡Estás lastimando tu cuerpo! — le dijo Link al sentir dolor en sus hombros por el agarre de Zelda, ella reaccionó asombrada separándose inmediatamente de su cuerpo.
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—…— ambos respiraron agitadamente. Las cosas no estaban bien. —Por favor Link… regrésame mi cuerpo. — y las lágrimas salieron del rostro de Zelda, Link retrocedió un poco… ¡Por Farore! ¡Se veía horrible al verse así mismo llorar! ¿Tan tonto parecía cuando lloraba? Por eso Link siempre odio llorar, y verse así, como "él" lloraba le hacía sentirse extraño— ¡BUAAAA! — chilló con fuerza Zelda mientras colocaba ambas manos sobre su rostro tratando de contener el llanto.
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—¡Zelda! — Ahora Link colocó sus manos sobre los hombros de la chica, o de su antiguo cuerpo —¡No llores!
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—¡¿Pues cómo quieres que no llore Link? — levantó el rostro todo enrojecido por el llanto, con sus ojos hinchados y las mejillas sonrojadas. Link miró su propio rostro… definitivamente no era bueno que los hombres lloraran— ¡Quiero que me des mi cuerpo! ¡No quiero estar en el tuyo!
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—¿¡Acaso crees que yo quiero estar en el tuyo! — ahí quitó sus manos sobre los hombros de Zelda— ¡Por Din! ¡Zelda, yo no quiero estar…e-en el cuerpo de una mujer! ¡¿Piensas que esto es mi culpa!
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—¡Claro que sí es tu culpa Link! — apretó los puños— ¡No sé que hayas hecho pero me regresas mi cuerpo ahora mismo!
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—¡Yo no hice nada Zelda!
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—¡Ah sí, cómo no…! ¿Por qué deseaste tener mi cuerpo? ¿Qué hiciste Link? — ahora sí que Zelda estaba fuera de si… la situación le estaba afectando.
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—¿YO? ¿Estás loca? ¡Ni quien quiera estar en tu cuerpo!
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—¿Qué? — ahí se cruzó de brazos indignada— ¡Al menos mi cuerpo es mejor que el tuyo!
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—Sí cómo no…— desvió los ojos con cara de fastidio— Eres tan flaca que cualquier viento me llevaría volando en estos instantes…— Zelda frunció el ceño— Además… ¡esta ropa es estúpida! — se señaló así mismo con todo y el vestido.
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—¿Estúpida? ¡Esa ropa es de lo mejor! Al menos uso mejor ropa que una túnica tonta y desgasta. — ahora ella se señaló así misma.
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—¡Pues es mejor que usar zapatos de tacón para aparentar estar alta!
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—¡Mejor los zapatos de tacón que las botas feas que usas!
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—¡Y tu pelo es tan difícil de peinar!
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—¡Tú ni te sabes peinar! — entonces ambos se vieron con odio… Vieron sus cuerpos pero notaron que aún lo único que tenían después de haber cambiado de cuerpo, era el brillo que les caracterizaba a cada uno en sus ojos y sobre todo: el orgullo. Zelda miró a Link… ¿por qué discutían? Él decía que no tenía la culpa y ella lo único que hacia era llegar y gritarle cosas, culpándolo de todo lo que le sucedía. Se encogió de hombros… eso estaba mal, Link seguramente debió haber sufrido en ese tiempo, no solamente ella como pensaba— Yo… lo siento. — dijo por la bajo mientras desviaba su mirada, Link le miró mientras suspiraba y se colocaba a su lado— Es que… es tan difícil.
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—Lo sé… Yo… yo también la he pasado difícil en estos días.
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—Entiendo…— y otro momento de silencio envolvió a ambos, Zelda sintió como Link se posaba a su lado. Sin poder evitarlo lo abrazó, abrazó a su cuerpo, su delgado, pequeño y curioso cuerpecito. Se sintió extraña pero al fin y al cabo era su cuerpo, ¿no? ¿Qué tenía de malo abrazarse así misma? Claro, que éstas eran otras circunstancias pero aún así no dejaba de ser su cuerpo.
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—Zelda…— se sonrojó un poco, sentir como "su propio" cuerpo le abrazaba se sentía extraño, sintió como en realidad Zelda sentía al estar enfrente de él, como ella eran tan vulnerable a comparación de si mismo. Que cosas tan extrañas, ¿no? Abochornado y extrañado por la situación separó con cuidado a Zelda de su ahora cuerpo pues… no se sentía muy cómodo al sentir como su propio cuerpo le abrazaba…—Tenemos…
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—¡Tenemos que encontrar una solución a esto! — le dijo quitándole como quien dice, las palabras de la boca.
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—¡Exacto! — se quedó callando repentinamente mientras observaba a Zelda fijamente.
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—¿Qué? — ella frunció el ceño ante eso.
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—Lo siento es que…—se sonrojó mientras se rascaba la cabeza— Es… tan extraño verme a mí mismo sin que yo esté en mi cuerpo y…
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—Sí, yo también me siento extraña, ¿sabes…?— se rascó un poco el brazo— Muy extraña.
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—Para mí tu cuerpo es muy extraño.— se pasó las dos manos atrás en señal de nerviosismo.
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—¡Mi cuerpo no es extraño! —le miró Zelda con cara de reproche.
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—¡No, no! Para nada…— negó— No quise decir eso… Es sólo que…—sonrojado se sentó en la orilla de la fuente, Zelda por su parte no apartó su mirada de él— estoy tan acostumbrado a mi cuerpo, soy un hombre y… que ahora soy "mujer" me hace sentirme…
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—Incomodo— él asintió— Lo sé, eso mismo me sucede— colocó sus manos sobre sus caderas y en un acto…muy femenino. Ahí Link levantó una ceja. Que rarito se veía su cuerpo haciendo esos ademanes…
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—Hem… Oye Zelda— ella le miró.
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—¿Sí? — ahora se arreglaba el cabello.
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—¿Sabes? Creo que…—mejor se calló, sí decía lo que iba a decir tal vez ella se molestaría, así que terminó por decir otra cosa— ¿No te sientes… incómoda?
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—¿Cómo que incomoda? — ahora le dirigió toda su atención.
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—S-sí… quiero decir…— ella notó como la cara de Link estaba roja, roja como un tomate… esa no era buena señal.
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—¡Ah…! Quieres decir de…— rodó sus ojos con cierta vergüenza.
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—S-sí… ya sabes a… ¡Bueno! Si te molesta en caminar porque… bueno… hem…—se rascó el cuello— ¡¿No lo has visto verdad! — ahí se levantó de golpe, ahora fue el turno de Zelda en sonrojarse, sabía de lo que Link hablaba.
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—¡Por su puesto que no tonto! — dio un pasito para atrás— N-no…—bajó su mirada tímidamente— No he visto nada Link— y escuchó un suspiro de alivio por parte de Link y un "Eso me alegra" pero levantó su rostro para encargarlo— ¿Y tú?
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—Hem… ¿Yo qué? —inocente le miró.
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—¡Me refiero a que sí no haz hecho algo pervertido con mi cuerpo! — y de nueva cuenta colocó ambas manos sobre sus caderas, Link le miró sorprendido.
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—¡Zelda! ¿Cómo crees? ¡Por su puesto que no he visto nada! N-ni… ni tocado nada…— ella le miró amenazadoramente— ¡Te lo juro por el amor de Nayru!
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—¡Más te vale! — alzó su puño— ¡Sí llegas a tocar algo de mi cuerpo juro que te voy a…!
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—¡Sí, sí ya entendí! — desvió su mirada, ese tema le estaba incomodando más de lo que pensaba. Ahora resulta que Zelda pensaba que eran un pervertido. — Descuida, yo nunca le haría daño a tu cuerpo… Después de todo… ¿tú no le has hecho nada al mío, verdad?
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—Hem… No… – medio sonrió mientras curiosamente recordaba como aun estaba vendada de la cintura y recordó a cierto Wolfos de la noche anterior, menos mal que Link no se había percatado de cómo estaba ella ahora mismo, algo desvelada, ojerosa y sobre todo con una que otra herida en su cuerpo jejeje…— "¡Que no sé de cuenta!" —pensó.
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Y miró la fuente donde estaba Link enfrente parado, por un momento se sintió algo cerrada. No se percató que Link le estaba hablando, vio el chorrito que salía de la fuente y del agua caer y subir por ahí, escuchó el canto de los pájaros y las palabras de Link, pero aún no le tomaba importancia. Y siguió viendo el chorrito de la fuente, entonces mordió su labio inferior mientras sentía algo entre las piernas. Se sonrojo nuevamente.
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Link seguía hablando de quien sabe qué cosas, algo así de como había sufrido por la señorita Roten y cómo le había hecho para poder caminar bien con los zapatos de tacón. Pero se detuvo en su relato mirando curioso como Zelda se movía de un lado a otro. Alzó la ceja mirando como la pobre apretada su estomago por no apretar otra cosa más abajo… Ella daba unos pequeños brinquitos, seguía mordiendo su labio inferior, parecía que estaba con un fuerte dolor de estomago o algo así…
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—¿Zelda?
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—L-link…— su cara ahora se volvía pálida, dio unos brinquitos más mientras se acercaba con cuidado y con vergüenza hasta Link— S-sabes-s…— miró hacia atrás y ahí estaba otra vez, el chorrito de la fuente, desvió su mirada encarando a Link— C-creo que…q-ue…
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—¿Te sientes mal? — colocó una mano sobre el hombro de Zelda…
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—N-no…
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—¿Te duele algo?
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—No…
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—¿Quieres comer algo o…
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—¡No! — gritó al fin casi desvaneciéndose ahí mismo, sentía como casi se moría, seguía dando brinquitos aún agarrándose con fuerza el estómago— ¡Eri, Ana, Joshua! ¡No! Ellos… ¡Su casa! No debí de…— y comenzó a decir cosas sin sentido que Link no comprendía, sólo miraba como la cara de Zelda, su rostro se volvía rojo…— Y-yo… d-debí negarme a que… a… a-a… tomar demasiada leche… C-creo q-que…
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—Pero Zelda… ¿qué demonios te sucede? — asustado, colocó ahora ambas manos sobre los hombres de Zelda, algo malo le sucedía a la chica, algo malo le sucedía a su cuerpo y algo no andaba bien…
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—¡T-tome demasiada leche lo siento, lo siento!
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—¡No te entiendo! ¡Háblame más claro! — le dio una leve sacudida mientras ella apretaba con fuerza sus ojos, ya no resistiría más, tenía… ¡Tenía que hacer algo, por Din!
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—¡QUIERO IR AL BAÑO LINK!
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Entonces los ojos de Link se volvieron casi blancos y una expresión sombría y de horror aparecía en su rostro. Se quedo en shock totalmente sosteniendo entre sus manos sus hombros… Ahora Zelda le miraba con cara de cachorrito… Ella. Baño. Leche. Diferentes cuerpos. Todas esas palabras aparecieron en su mente al mismo tiempo, tanto que no supo cómo reaccionar más que alejarse un poco de la pobre Zelda, la cual ya sentía que se le reventaba la vejiga por querer ir al baño…
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—¡¿QUÉ!
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Link gritó con fuerza saliendo de su trance, su grito afeminando fue casi un record porque a pesar de estar en los jardines reales y estar alejados de los soldados y guardias del castillo, una parvada de pájaros salió volando por el grito de "la princesa Zelda". Algunos soldados que pasaban por ahí miraron curiosos por qué la "Princesa Zelda" había gritado de esa forma. Y sólo atinaron a observar como "la princesa Zelda" se mantenía inmóvil enfrente de "Link", el cual seguía dando brinquitos porque quería ir al baño. Pero lo que no observaron fue el rostro pálido de "la princesa Zelda".
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—¡MALDICIÓN!
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Continuará…
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—¡SÍ! ¡Después de tanto tiempo al fin ya actualice este Fanfic! XD muahahaha ¿Soy mala verdad? JJAJAJAJAJAJA ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Muy tonto? ¿Emocionante? ¿Largo? ¿Tonto? ¿Aburrido? xD ¡Como sea! Espero que les haya gustado jajaja Como me divertí haciendo este capítulo XD y sobre todo haciéndolos sufrir ¬w¬ —Navi voltea y observa Link limpiando su espada y a Zelda tronando los puños de tras suyo— ¡Ops! n.ñU ¡Hola chicos!
Link— Ò.ÓX Gr…. ¡PROMETISTE QUE YA NO NOS TORTURARIAS MÁS!
— ¿He? ¿Enserio? — retrocediendo— Que curioso… jejeje n.ñU No lo recuerdo jeje… ¡Hey! ¡Esperen, no!
Link— ¡Pequeño demonio! Ò.o— ahorcándome bien tipo Homero-Barth xD
—XOx ¡Har… har… harg!
Zelda— ¡No Link! —separándonos— Sabes que eso no se hace… ¡Se hace así! ¬¬X— ahorcándome con más fuerza .
—XOx ¡HA, ha, harg! ¡N-no f-fue mi intención! ¡ARgh lo juro! — Zelda me suelta— TuT ¡Uff!
PAF*
—TOT ¡Ouch! ¬¬X ¿Por qué la agresión?
Zelda— ¬¬X ¡Por que eres una hada tramposa!- bajando el puño— T.T ¡Nos haces sufrir aquí en este Fanfic! ¡Bua!
Link— ¡Sí! —aun limpiando su espada que extrañamente estaba manchada de rojo…— ¬¬U No me molestaría practicar un poco mi espada contigo…
— He… Sí me matan ya no les podré pagar…
Crick*
Crick* ((-.- ¡Shale! Imaginen que es un grillo… ¬¬U ¡Por Nayru tengan algo de imaginación! xD ¿Qué no vieron Barney de chiquitos? T.T Yo sí me torturaba viendo ese maldito dinosaurio ;O; Hasta me aprendí la canción de: "La barney bolsa" y "Te quiero yo…" xD ¡Osh…! Ok mejor ya me calló))
Zelda y Link— ¡Sí ni siquiera nos pagas! ¬¬X
— ¿HA? ¡Es verdad! N.nñ
PLONK*
—xD Me había olvidado de eso jajajaja.
*PAF*
—¡OIIIIIIIIIIIIIIII! ¬¬X ¡Ye me dieron dos zapes!
Link- Bien te lo tienes merecido ¬¬X
—¬¬U Ya no les voy a comprar nieve…— sintiendo el filo de la espada peligrosamente cerca de mi cuello- Ops… jejeje n.ñU Quise decir… que…
Zelda— Más te vale que ya no nos tortures en este Fanfic ¬¬
Link— ¡Sí!
—Ok, está bien… lo prometo- haciendo "changuitos" xD ósea cruzando los dedos 9.9U lalala…- ¡Es una promesa!
Link y Zelda- ¬¬
—¿Qué? O.o… ¡Se los juro!
Link— No eres de fiar…
—T-T Es que no me tienen paciencia…—suspiró— Bien, ahora me toca dar los créditos así que…
PAF*
—¡OIIIIIIIIIIIII! ¡Ya van tres zapes! — sobándome la cabezota —T.T Son malos… Bien, aquí van los créditos…
Zelda— ¡Ahora me toca decir a mi eso! —tosiendo un poco— ejem* Este Fanfic es sin fines de lucro y todos los personajes (en su mayoría) son propiedad de Shigeru Miyamoto y Nintendo y este Fanfic solo la autora lo hace por diversión —mirándome— ¬¬X ¡O por querer torturarnos!
—n.ñU Jjejeje Yo jamás haría eso.
Zelda— Así que bueno, si tienen dudas o comentarios no olviden dejar un e-mail o un review —mirando por todas partes— ¬w¬ También pueden mandarnos consejos en como poder torturar a la autora después de cada final del capítulo muahahaha —musiquita de terror— cof* en Fin…
—Bien, creo que eso es todo. Espero no demorarme para la próxima actualización n.n
Link— ¡Oye Navi! nwn
— ¿Sí, Link? o.o
Link— ¿Sabes que día es hoy?
—Hem… o.ô ¿El día del elote?
Link—¡No! n.n —desenfundo su espalda— ¡Es el día de golpear a las hadas con tu espada! Ò.o
—¡HAAAAAAAAAAAA! — corriendo.
Link—Vuelve aquí, deja que te golpee n.n ¡Prometo que no te dolerá!
—TOT ¡BUAAAAAAAAAAAA!
Zelda— ¡Yo también quiero jugar! —con una ballesta— ¡YUJU!
Dudas o comentarios a mi e-mail, descuiden los próximos capítulos se pondrán mucho mejor jejeje Lamento haberme tardado mucho pero es que tuve algunos problemas con el Internet -.- y con la escuela, ya saben, todo eso ¡Gracias a todos por sus comentarios! ¡Me hacen muy feliz! n.n En el próximo cap. procurare contestar sus reviews x3 —esquivando la espada de Link— ¡Wops! T.T ¡También procurare no ser matada por estos locos! —se ve como Zelda me apunta con la ballesta.
¡Bye!
P.D: ¡Gracias a todos los que me dejaron reviews! ¡Tarem, Alkas, Vampire_slayer_167, erias_velam, Lily-cPotter, Zel_Hime, Don_Segundo, K_la, Zilia K, haylin(i love you danny), Hero_of_Hope, spider-boy, chamaco, Yuffie, Selkie no Karura-Chan , Yuriko Himura, Fairy-Li, Mesuneko, Neko Rheeid ((n.n ¡Gracias por el regalo de la burbujita! XD jajaja para la otra la voy a usar para que no me maten estos dos! –Esquivando una flecha- O.o Mejor la uso ya, antes de que me maten xD))
