Editado: 2010
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Tú eres yo y yo soy tú.
Capítulo 4
Ahí estaba nuevamente parado frente a esa casa. Logró mirar a un lado suyo esperando la llegada de alguien más, supuso entonces que aún era demasiado temprano o había llegado muy tarde esta vez. Suspiró con cansancio… anoche no había logrado dormir bien, era tanta su emoción, que le fue difícil conciliar el sueño. Entonces colocó sus manos pequeñas sobre su rostro mientras se sentaba sobre aquella enorme roca a escasos centímetros suyo, y miró de nuevo el lugar. Ya la fiesta seguramente había empezado y él no estaba presente.
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Pero una promesa es una promesa, pensó.
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Pese a su corta edad de 6 años sabía el verdadero significado de una amistad, y es que, una persona especial se lo había enseñado.
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Observó como una niña rubia pasaba a su lado, era ligeramente más alta que él, mientras corría rápidamente. La niña se detuvo y miró hacia atrás ignorando que alguien más estaba sentado sobre una roca mirándola con detenimiento. La niña sonrió al ver como otra niña se acercaba corriendo hasta ella, ambas niñas eran idénticas: eran gemelas. Se sonrieron mientras se tomaban de la mano y se iban corriendo juntas. Ahí pensó él, que ellas se iban a la fiesta que se llevaba justamente en esos momentos. Pero sus pensamientos fueron opacados al sentir que algo pasaba enfrente de sus ojos; una cosa pequeñita y brillosa, algo hermoso y curioso... Una pequeña hada que volaba rápidamente para alcanzar a su dueña rubia, pues estaba tan distraída que se había quedado atrás.
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—¡Hey! — una voz dulce le llamó, se giró para ver a una niña de pelo verde acercarse hasta donde estaba, le sonrió sonrojándose un poco— Lo siento, se me hizo tarde— se rascó la parte de atrás de su cabeza— Lamento haberte esperar tanto, ¡vamos! — le extendió su mano. Ella era más alta, por lo cual siempre tenía que alzar su cabeza para verla mejor— Escucha, tenemos que llegar cuanto antes porque sí no el Deku Tree dará inicio a la ceremonia y nos perderemos la mejor parte.
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Y siguieron corriendo.
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Ella más adelante que él, puesto que era pequeño y no corría tan rápido como ella, pero aún pese a eso logró alcanzarla justo al final cuando atravesaba un enorme túnel. Le daba miedo ese lugar pero se sintió seguro al notar que la peliverde le tomaba de la mano gentilmente. Cruzaron el túnel y al salir sonrió felizmente, observó entonces a muchos niños en ese lugar al igual que flores y decoraciones hermosas… había hadas volando alrededor de todo el lugar, dándole un toque magnifico y hermoso. Alzó su vista mirando aquel enorme árbol qué, con sus esplendidas hojas, les daba sombra a todos los niños a su alrededor. Escuchó los cantos de ellos, gozando y bailando al sonido de la música, el festival de primavera ya había comenzado.
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—¡Vamos! — y ella lo guió entre todos los niños para acercarse a un mejor lugar. Se sintió algo incomodo al principio, él era el más pequeño de edad y de estura que todos los demás, jamás sabía por qué era eso… pero no le tomó mucha importancia. Su amiga seguía guiándolo hasta que se detuvieron enfrente de aquel árbol, les dio la bendición mientras ellos sonreían— ¡Sí! ¡Que el festival de primavera sea el mejor día de todos! ¡Hay que divertirnos!
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No se dio cuenta de cuánto había pasado el tiempo, se había divertido mucho ese día con los juegos, las obras de teatro, los concursos, las canciones, en fin… Ese era uno de los mejores días de su vida y toda la aldea, los niños y la alegría se podía sentir en ese lugar. Pero su felicidad no tardo en desvanecerse…
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—¡Pero miren quién esta aquí niños! — una voz chillona se encontraba atrás suyo, se giró con temor… Ya sabía de quién se trataba— Sí es el niño "sin-hada".
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Entonces el grupo de amigos que acompañaban a ese niño empezaron a reírse, burlándose de él, tarareando una canción como: "El niño sin-hada, el niño sin- hada… ¡No tiene nada, no tiene nada!~" y cosas por el estilo. Se encogió de hombros mientras se sonrojaba… No había día en que no lo molestaran, incluso este día en el que pensaba que todo era perfecto.
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—¡Vamos niño sin-hada, no seas un llorón! —entonces lo empujó, sintió como su cuerpo caía velozmente y no pudo evitarlo, cayó al suelo boca arriba aumentando así las risas a su alrededor.
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—¡Jajaja que tonto! — las lágrimas se acumularon en sus ojos mientras se levantaba con cuidado… era pequeño y le daba miedo enfrentarse a esos bravucones. Y entonces como milagro del cielo, como sí fuera un ángel, su amiga peliverde apareció. Ella estaba molesta por lo que le estaban haciendo a su amigo, se posó enfrente del grupo de sus agresores mientras les apuntaba amenazadoramente.
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—¡Mido, déjalo en paz! ¡No sean abusivos! — el tal nombrado kokiri se asustó un poco… no, más bien dicho: sintió vergüenza en ese momento. No le gustaba ver a la niña peliverde enojada, especialmente con él.
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—Pe-pero… ¡Él empezó! — dijo, creyendo que esa excusa se la creería la niña y estaría libre de toda culpa.
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—¡Eres un mentiroso! — retrocedió mientras se colocaba a un lado de su amigo pequeño, quien seguía sentado en el suelo. Su túnica ahora estaba llena de polvo y su rostro mostraba la tristeza que sentía en esos momentos… ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez… ¿Por qué siempre le hacían lo mismo? — Mejor vámonos… Ya no es divertido estar aquí. — le dijo mientras él suspiraba, al menos no había llorado esa ocasión como siempre lo hacía cada vez que lo molestaban.
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Mido miró como ella se alejaba con "ese fenómeno sin-hada" de ese lugar. Él furioso apretó sus puños con fuerza, un amigo suyo le preguntó sí se encontraba bien pues veía como la cara de Mido que volvía de un color rojo. Él, por su parte, no dijo nada y corrió hasta la mesa de comida que estaba ahí cerca, tomó un vaso de leche mientras salía corriendo de ahí. Sus amigos le miraron curiosos al principio pero después abrieron sorprendidos los ojos al ver como Mido se había acercado hasta el niño pequeño, echándole encima el vaso de leche. Todos miraron esa escena, mientras el niño pequeño se quedaba en shock al igual que su amiga peliverde al ver lo sucedido.
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—¡Miren todos! Jajaja ¡Link se hizo del baño! — señaló al niño, pues había formado una mancha oscura en la entrepierna del niño al echarle la leche— ¡Se hizo del baño! ¡Se hizo del baño! — y las risas aumentaron más que la última vez, Link se sonrojó mientras posaba sus manitas sobre su entrepierna… se sentía avergonzado y humillado. Mido seguía riendo y todos...
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…todos los demás se burlaban de él otra vez.
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—Link…—su amiga le abrazó tiernamente alejándolo de ese lugar, notando como lloraba el pequeño entre sus brazos… ¿Por qué le hacían eso? Se sintió mal por él… No se merecía ese trato, nadie se lo merecía en realidad. Salieron del lugar entrando de nuevo al túnel para llegar a la Aldea Kokiri y aún seguía casi desierta, pues todos los kokiris se habían quedado atrás en la fiesta.
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Siguieron caminando mientras ella seguía abrazándolo tiernamente. Llegaron hasta la casa de Link, donde él se sentó en su cama tratando de controlar su llanto. La niña le miró mientras colocaba una mano sobre su cabeza y le acariciaba con ternura, no importaba lo que los demás hicieran o dijeran, ella sería su amiga y estaría a su lado siempre.
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—No te preocupes Link, aquí estaré a tu lado…— el niño alzó su vista calmando su llanto al escuchar a su voz— Eres mi amigo y siempre te voy a cuidar, no te preocupes por Mido, mañana lo voy a regañar por lo que hizo… Escucha, tienes que aprender a defenderte, sé que aún eres pequeño y no me gustan las peleas pero no debes permitir que ese abusón se aproveche de ti. — Link se limpió con sus manitas las lágrimas de sus ojos, tratando de poner atención en lo que su amiga le decía. Tenía que aprender a defenderse. — Después de todo… los amigos siempre están ahí para ayudarte cuando más lo necesitas.
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Ella le sonrió causando que él también lo hiciera y olvidara por un momento todo lo que le había sucedido.
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—Gracias…— le dijo— Gracias, Saria.
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—De nada Link, la próxima vez que Mido te arrojé un vaso de leche y se burle de ti, me aseguraré de que no camine en tres semanas por los golpes que le voy a dar. — Link soltó una carajada— Y me aseguraré… que ya nadie te moleste Link y que no te arrojen más leche para que nadie piense que te hiciste del baño. — Link sonrió nuevamente pero más emocionado que la última vez.
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"Los amigos siempre están ahí para ayudarte cuando más lo necesitas…"
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Abrió con cuidado sus ojos. Parpadeó un par de veces tratando de ver mejor en dónde estaba notando el lugar, casi reconociéndolo de inmediato: estaba en su habitación. Se incorporó entonces de la cama casi como un resorte, mientras se llevaba una mano hasta su cabeza recordando aquel sueño tan extraño que había tenido.
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—Link…—susurró despacio mientras se relajaba un poco— ¡Oh no, Link! —gritó dándose cuenta que todo había sido un sueño, estaba a punto de levantarse de su cama cuando observó como una chica de pelo rubio entraba a su habitación.
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En ese momento todas sus ilusiones se esfumaron como por arte de magia… Miró a la chica con temor está vez, como sí estuviera viendo un fantasma, un espejismo… un reflejo suyo. Se dio cuenta que aún seguía en el cuerpo de Link… entonces suspiró de nuevo mientras desviaba su mirada. No se atrevía a ver a Link en esos momentos, a ver lo que antes era suyo: su cuerpo. Por un momento, al despertar de sus sueños había pensando que todo había sido una amarga pesadilla, que nunca había sucedido nada, que ella seguía siendo Zelda y Link...seguía siendo Link, que jamás habían cambiado de cuerpos y que nada había sucedido. Pero no fue así.
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—Ya despertaste…— dijo Link mientras se sentaba en el borde de la cama y le miraba— Menos mal, ya me había preocupado por ti Zelda.
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—… ¿qué sucedió? — preguntó con cautela, como sí sintiera miedo de que alguien la viera o escuchara en esos momentos. Era extraño, no recordaba haber dormido en su habitación y maldijo el no saber lo que sucedió. Pensó un poco pero nada vino a su mente, por última opción le quedaba solamente preguntarle al que seguramente sabía— ¿Cómo llegue aquí?
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—Pues…— entonces observó como Link se sonrojaba lentamente desviando su mirada. Ella le miró atentamente, necesitaba respuestas y su cabeza no le dejaba en paz por un terrible dolor que comenzaba a tener en esos instantes— te desmayaste, eso es todo. — finalizó. Zelda le miró de nuevo, sabía que no era todo lo que había sucedido.
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—¿Me desmayé? —alzó una ceja— ¿Cómo sucedió? —necesitaba explicaciones, su mente estaba en blanco ya que no recordaba mucho que digamos, solamente tal vez aquel extraño sueño que había tenido y nada más.
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—Bu…bueno…—se sonrojó aún más mientras se llevaba una mano hasta su cabeza, no era muy bueno dando explicaciones y lo que diría le causaría mucha vergüenza.
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Cualquiera que conociera a Link por lo menos los primeros cinco minutos se daría cuenta que en realidad es un chico tímido, tal vez era valiente, fuerte y todo lo demás, pero era un novato en ciertos temas de la vida. La timidez. El estar enfrente de una chica a veces le causaba algo de vergüenza y no sólo por el simple que hecho de que Zelda estuviera en su cuerpo no dejaba a un lado la timidez que sentía. Ella seguía siendo mujer, aunque claro, no estuviera en su cuerpo pero mujer al fin y al cabo.
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—después…— dijo por lo bajo, tragó saliva mientras una gota de sudor resbalaba por su frente. Nervios. — Después de habernos encontrado en los jardines, tú y yo discutimos un rato y…
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—Sí, sí, eso ya lo sé. — le cortó fríamente, ya había recordado eso, pero no recordaba el por qué de su desmayó— Dime por qué me desmayé, solamente quiero saber eso.
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—Bueno a eso voy…— le miró— Cuando terminamos de discutir hablamos un poco y… de repente te dieron muchas ganas de… hacer del baño, habías tomado mucha leche…— ambos se sonrojaron esa vez, entonces Zelda recordó la vergüenza más grande de su vida y pensó que preferiría morirse ahí mismo al recordar aquello. Algo que nadie habría querido pasar en su vida— P-pero después de eso te desmayaste, me imaginó que te dio mucha vergüenza el haber pasado esa situación.
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—S-sí…—desvió su mirada, ya le era difícil mirarle a los ojos sin acordarse de lo que sucedió.
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Al menos solamente le habían dado ganas de hacer… ejem, pipi… con la pena y vergüenza del mundo, él tuvo que enseñarle a... como usar "esa cosa" -como Zelda le llamaba pues preferiría omitir algunos detalles- para ir al baño. Ella no lo logro por lo que Link optó por hacerlo para ayudarla, claro, que Zelda cerró sus ojos para no ver algo indebido pero bueno… ¿qué más podía hacer? Tenía unas tremendas ganas de ir al baño, eso es natural, malo fuera que se aguantara las ganas de hacerlo…y ¡puf! un accidente habría pasado y eso sí que sería muchísimo más vergonzoso. Aunque no pasó a mayores, la vergüenza de Zelda fue la peor que tuvo en toda su vida y después vino el tan "dramático" desmayo de ella. Por suerte nadie había visto lo que sucedió… ¿Se imaginan lo que la gente sentiría o pensaría al ver la escena esa? ¿Ver a la supuesta princesa "Zelda" ayudando a "Link" a cómo usar "esa cosa" para hacer del baño? ¡¿Se imaginan? ¡Por las tres Diosas! Sí que la estaban pasando bien mal estos chicos. Por suerte después del desmayo - después de que Link gritó como toda una señorita al ver como Zelda se desmayaba…- algunos guardias se acercaron hasta ellos viendo el cuerpo inerte de "Link" en el suelo, la princesa "Zelda" se excusó diciendo que se había caído y cosas como esas. Aunque al principio ningún guardia dijo nada, extrañados lograron cargar a "Link" hasta llevarlo al castillo. Por órdenes" – ó porque Link ya estaba casi histérico ya que no sabía qué le había sucedido a Zelda- Les dijo que lo mejor era que la llevaran hasta su habitación. Los guardias vieron extrañados a "la princesa"… ¿Por qué llevar a "Link" a la habitación de ella? No dijeron nada nuevamente y llevaron a "Link" hasta la habitación.
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Claro, que después de haber llevado a "Link" ese sitio… Sin mencionar que al estar subiendo las escaleras los estúpidos guardias cayeron con todo y "Link" entre sus brazos por todas las escaleras del castillo, ¿fue un error al pisar o por qué eran simplemente idiotas? Quién sabe, lo que sí es cierto es que todos si se golpearon feo, incluso el verdadero Link gritó de nuevo como mujer. Ya estaba pensando que al estar en el cuerpo de Zelda le estaba afectando por completo, haber si al rato no agarraba las mañas de una… Bueno, ahí checo la enfermera del castillo a "Link", ella comentó que no había pasado a mayores y que sólo era un desmayo. Link suspiró con alegría, al menos Zelda estaba bien. Después vino Impa y pues, el largo interrogatorio que le dio a Link con respecto de cómo se había desmayado "Link"… ¿Confuso? así estaba el verdadero Link. Era un día demasiado largo con tantas cosas que le había sucedido, sin mencionar las que tal vez le sucederían después. Menos mal que aún nadie sabía la verdad… Menos mal… ¿ó quizá era mejor decirle todo a Impa? No… mejor no, que tal si luego no le creía o quien sabe qué… Mejor no decir nada y esperar a que Zelda despertará.
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—¿Qué haremos entonces?
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Link parpadeó varias veces al escuchar a Zelda hablarle mientras le sacaba de sus pensamientos, los cuales habían viajado alrededor de lo que había sucedido hace unas horas aproximadamente. Link le miró sin comprender a qué se refería Zelda, ¿qué se supone que harían qué? Ya ni entendía nada, ya todo era demasiado confuso para él que 2+2 eran igual a 7 gorons…
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—¿Qué?
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—¿Cómo qué "qué"? ¡Pues que es lo qué haremos Link!
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—¿Cómo que qué haremos? — preguntó nuevamente Link. Sí… realmente hoy despertó más estúpido que ayer.
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—¡Osh! ¡Tonto, me refiero a qué haremos con respecto a nosotros! — Entonces Link se sonrojo… ¿"nosotros"? Eso ya se escuchaba demasiado… ¿cómo decirlo? ¿Íntimo, quizás?
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—Buenos pues… no lo sé. — Que original respuesta, ¿no lo creen?
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—Tal vez… lo mejor será decirle a Impa lo que sucede, ¿no? — Link le miró, podía ser una buena idea pero… ¿estarían preparados para decir toda la verdad? No, tal vez no era el momento indicado aún. Pensarían que eran unos locos, que estaban jugando o algo así, no les creerían en pocas palabras… nadie en su sano juicio lo haría.
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—No.
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—¿Perdón?
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—He dicho que no. — le dijo tranquilamente— No creo que sea la mejor idea.
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—¡Pero Link! —casi chilló Zelda mientras se sentaba en el borde de la cama mirando a Link con cara de reproche— ¡Tenemos que hacerlo! ¡No podemos seguir más en esta farsa!
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—¿Decir qué, Zelda? ¡¿Qué hemos cambiado de cuerpos! ¡Zelda reacciona! No nos creerán, pensarán que estamos locos.
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—¡Estoy segura que Impa lo comprenderá!
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—¡No Zelda! Suficiente problemas tenemos al saber que nadie lo sabe, peor estaría la situación si se enteran de lo sucedido. —Zelda le miró confusa— ¿Qué pensaran todos al saber que hemos cambiado de cuerpos? Las cosas se pondrían más difíciles, es lo más lógico.
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—¿Entonces qué sugieres que hagamos, he? No podemos quedarnos así para siempre, yo no quiero ser hombre. — comentó Zelda llevandose su mano derecha hasta su pecho, casi en señal de indignación por ser un hombre en esos momentos.
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—Y yo no quiero ser mujer. — finalizo él— Escucha… tenemos suerte al ver que nadie sabe nada, aún así podemos estar a salvo.
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—¿A salvo de qué, Link?
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—¿No lo entiendes Zelda? No podemos andar divulgando por todas partes lo que nos ha sucedido.— entonces la verdadera princesa abrió sus ojos de sorpresa. Link tenía razón… no podían andar diciendo por todas partes y que todo Hyrule se enterará. No podían hacerlo… ¡Eso era una locura en realidad!
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—Entiendo…—susurró mientras bajaba su mirada, por un momento el piso le parecía de lo más entretenido— Entonces… ¿así nos quedáremos para siempre? — le miró alzando su vista pero esta vez, su mirada era diferente; una mirada con la cual decía y tenía la esperanza de que eso no sucedería, que no se quedarían así por una eternidad. Pero Link no tenía la respuesta para eso, solamente desvió un poco su mirada mientras negaba con su cabeza.
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—No… no lo creo. — no estaba seguro de sus palabras pero al menos pudo darle un rayo de esperanza a la princesa, quien decidida se levantó de la cama mientras le miraba nuevamente. Ella sonrió alegremente.
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—Busquemos una solución Link, juntos…— le extendió su mano, Link le observó atentamente mientras que después accedía a tomarla con delicadeza ayudándole a levantarse de la cama igualmente. —Tú y yo.
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—Bien, pero de ahora en adelante hay que decidir algunas cosas. — Zelda le miró curiosa no entiendo a qué se refería— Primero que nada, hay que tener que actuar con naturalidad enfrente de los demás. Impa está empezando a sospechar que algo sucede.
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—Impa es muy lista. — se llevó una mano hasta su barbilla— ¿Has estado actuando como una dama decente, Link?
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—Pues…—rodó sus ojos Link entonces. Él no era una mujer por lo tanto, desconocía la forma en cómo actuar, sobre todo, como una princesa de la alta sociedad de la cual era Zelda— La verdad… yo creó que no.
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—¿Crees? ¿Ó no lo haces? —le reprochó.
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—¡Está bien, no lo estoy haciendo! ¿Contenta? —algo malhumorado se cruzó de brazos— Yo no sé cómo hacerlo, es todo… Soy un hombre, no una mujer.
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—¡Link! Debes de actuar como una buena chica, sí no lo haces mancharas mi reputación. —chilló nuevamente— ¡Soy la princesa y futura reina de Hyrule! ¿Cómo crees que todo esto me afectará?
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—¿Te afecta tanto lo que piensen los demás?
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Golpe bajo.
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—… sí Link, me afecta. Porque me importa lo que piensen.
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—¿Y te importa lo qué yo piense?
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Dos Golpes bajos ya son demasiados.
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En ese momento la mirada de Zelda se ablando, miró de nuevo a Link y su propio reflejo. Entonces se dio cuenta que el chico ya estaba harto de todo esto, que en realidad ya todo lo estaba poniendo de malhumor. Seguramente en este tiempo él pobre sí habría sufrido mucho, pero eso no le daba el derecho que empezara una discusión. Sí bien estaba de malhumor, ella no se encontraba con ganas de pelear de nuevo, es más, ya le había dado hambre de puro coraje que sentía.
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—Escucha Link, me importa mucho lo que tú digas, en verdad. — suspiró— A decir verdad me importas mucho…—en ese instante las mejillas de Link se volvieron de un leve color rosa, la piel pálida resaltó con ese color en sus mejillas, ¿le importaba mucho a Zelda? De repente sintió una especie de vació en su estómago seguido por un remolino de mariposas dentro de él, era extraño… No se había sentido así desde hace mucho tiempo, desde que Zelda le había dado un beso en la mejilla cuando eran niños. Eso sucedió cuando él aceptó la misión de buscar las 3 piedras y después ella le agradeció con un leve besó en la mejilla. Claro, que ella no lo recordaba seguramente. Pero era exactamente igual como se sentía en esos momentos, feliz por escuchar esas palabras. —Porque eres mi amigo Link.
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¡OOOOH! ¡Maldición!
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"Por que eres mi amigo"
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Entonces la mirada y el extraño cosquilleo en el estómago de Link desapareció… ¿Sólo por qué eran amigos? Bueno, eso era lógico aunque no sabía por qué esa simple respuesta le había molestado, ¿no eran amigos acaso? Claro que lo eran, podría jurar y darle su alma al mismísimo Ganondorf sabiendo que él era el único y verdadero amigo que Zelda tenía pero… ¿Por qué enfadarse por esa respuesta? Quién sabe, lo cierto era que sólo atinó a fruncir un poco su ceño y extrañamente sentir que todo esto era tonto, estaba poniéndose de malhumor y no sabia por qué. Generalmente él nunca se ponía irritable, al contrario, era muy simpático y agradable con los demás. ¿Sería que le estaba afectado estar en el cuerpo de una mujer? Ya saben, las mujeres cambian con facilidad de humor que a veces no se dan cuenta. Sí, eso debía de ser… ¡malditas hormonas!
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—…entonces fue así como llegue aquí. — finalizó Zelda, Link parpadeó un par de veces— ¿Me escuchaste Link?
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—¿Mande?
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—¡No me estabas prestando atención! — le sonrió en lugar de disgustarse— Te estaba diciendo cómo fue que logré llegar al castillo.
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— Ah sí, sí… —fue su respuesta un tanto… ¿aburrida?
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—¿Estás bien? — ella le miró, algo extraño le sucedía al verdadero Link.
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—Excelente— mintió, ese maldito malhumor ya lo estaba irritando.
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—Es que… te notó algo extraño, es todo.
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—Ya te dije que estoy bien. — caminó despacio hasta la ventana, su mirada se posó en forma vaga y solitaria sobre el paisaje ante sus ojos. ¿Qué le sucedía? ¿Por qué de repente todo le parecía aburrido e irritante? Nunca se había sentido de esa forma y sí lo había vivido, no se acordaba en lo absoluto. Zelda por su parte, desvió un poco su mirada distrayéndose con aquel tocador de su habitación. Caminó hasta él mientras abría con cuidado un cajón, de ahí extrajo una pequeña cajita de madera llena de algunos adornos muy bonitos, con diamantes y rupies.
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Ella sonrió mientras apretaba en su pecho aquella cajita, de ahí giró el pequeño botoncito que estaba en la parte de atrás de la caja. La tapa se levantó dejando ver una pequeña princesita de porcelana, ésta comenzó a girar mientras una leve melodía invadía la habitación. Link la reconoció al instante mientras se giraba para ver como Zelda sonría; era la canción de cuna de ella, que alguna vez Impa se la enseñó.
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—Cuando me siento triste…— dijo— siempre escucho esta canción, me relaja. —se giró con lentitud mientras caminaba hasta Link, quien no apartaba la vista de ella— Esta canción significa mucho para mí. — la pequeña princesita seguía girado, dándole un toque hermoso, pareciendo como si la princesa de porcelana bailara en realidad— Uno puede encontrar la felicidad en cosas que algunos no piensen que tengan valor, mas sin embargo, para alguien más significa todo en este mundo.
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—¿Eres feliz al escuchar eso Zelda?
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—¿Te refieres a la canción? — sonrió mientras que Link asintió— Sí, pero no sólo es por eso. —con lentitud colocó aquella pequeña cajita entre las manos de Link, él la miró perplejo… ¿qué tramaba Zelda? — Es uno de los pocos recuerdos que tengo de mi madre. — una sonrisa triste apareció en su rostro, Link se sintió extraño al ver a Zelda así… aún no se acostumbraba a este cambio de cuerpos completamente.
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—¿A qué viene todo esto?
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—Algo te sucede y lo sé... me conozco perfectamente y a mi cuerpo como para saber que algo me pasa. —colocó con diversión ambas manos sobre sus caderas en una acto demasiado femenino para el gusto de Link— Por eso, si te sientes mal sólo escucha esta canción, tal vez te relaje. Todavía no estoy segura de cuánto tiempo duraremos en esta situación.
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-De acuerdo, lo intentare. — y observó como la princesita seguía girando, por un momento veía a la misma Zelda bailando dentro de esa cajita, pues si lo veía de cierta forma había mucha similitud entre ella y esa muñequita de porcelana. Las comparaba porque a veces sentía como Zelda era tan sólo una pequeña figurita de porcelana encerrada en su propio mundo, sin que nadie supiera de ella realmente, como una caja que la envolvía hasta que alguien levantará la tapa y viera quien era: que descubriera a la verdadera Zelda. Eso era, lo que él trataba de ver y muy pocas veces había logrado.
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—¡Link! —gritó nuevamente causando que Link saliera de sus pensamientos— ¡Otra vez te distrajiste!
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—Perdón, perdón, no lo volveré hacer…
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TOC* TOC*
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—Adelante— dijeron al hunismo mientras veían como Impa entraba a la habitación, ella les observó un momento y después dirigió una mirada a la verdadera Zelda.
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—Hola Link… ¿cómo te sientes?
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—Bien— contestó Zelda mientras sonreía un poco y le tapaba la boca al verdadero Link antes de que contestara ante la pregunta de Impa— Sí, sí… estoy muy bien jejeje
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—Excelente, vine a ver cómo estabas pero veo que me ganaron. — y dirigió una mirada a la "princesa Zelda" quien rió tontamente ante el comentario de la sheikah. Ella les miró con detenimiento, algo extraño les pasaba a esos dos. Y como una acosadora, caminó alrededor de ellos de forma amenazante mirándoles de pies a cabeza, extrañados por su parte, los jóvenes miraron a la sheikah no entendiendo qué hacía con exactitud.
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—¿Eh?
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—¡Ustedes dos sí que están raros! — les dijo— ¿No me están ocultando algo? —y entrecerró sus ojos mientras ellos negaban al hunismo y con nerviosismo— No lo sé…
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—¡Claro que no Impa! ¿Cómo crees? jejeje…
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—¡Sí! jejeje Zel… digo Link y yo estamos muy bien, ¿verdad que sí Link…? —y despistadamente le pellizca el brazo.
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—¡Ouch! ¡Eh…! ¡Sí, sí! — y rieron tontamente nuevamente.
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—Hmph…— musitó Impa no muy convencida que digamos— Iré abajo al comedor, si tienen algo de hambre pueden ir comer o…
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—¡No! — gritaron los dos mientras abrían los ojos de la impresión pues sabían las consecuencias de comer algo o tomar mucha leche.
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—…vale— dijo algo mosqueada la sheikah mientras daba media vuelta dispuesta salir de la habitación— Se cuidan chicos.
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—¡Sí Impa! —se despidieron notando como ella cerraba la puerta tras de si, después de eso, ambos dejaron salir un suspiro de alivio mientras se relajaban un poco.
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—¡Fiu! Casi nos descubre…
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—¡Tienes razón! — comentó— ¡Es más lista que una biblioteca! — exclamó de forma de burla a lo que la verdadera Zelda abrió los ojos de asombro ante su comentario.
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—¡Es verdad Link!
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—¿Qué? ¿Qué Impa es bien inteligente?
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—¡No! Digo, aparte de eso… ¡La biblioteca!
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—¿Qué tiene la biblioteca?
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—¡Osh, Link! — se golpeó levemente su cabeza con su mano derecha— ¡En la biblioteca están todas nuestra respuestas!
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—¿He…?
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—Oye… ¿eres tonto o te haces? — preguntó mosqueada ante la actitud del verdadero Link— Porque si sigues así mancharas mi reputación de chica lista y bonita.
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—¡Oye! —chilló Link mientras le miraba y hacía un puchero.
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—Jejeje sólo bromeaba— sonrió Zelda— ¡Ven! ¡Hay que ir ahí! Tal vez encontremos algo que nos pueda ayudar a resolver este problema…—y antes de que la "princesa Zelda" pudiera articular palabra alguna, "Link" había tomado de su mano y comenzaba a correr saliendo así de la habitación como un rayo.
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Corrieron por los pasillos mientras la verdadera Zelda sonría felizmente sosteniendo la mano de Link entre las suyas. Algunas sirvientas que pasaban por ahí miraron curiosa la escena, notando a "Link" arrastrando literalmente por los pasillos a la pobre princesa "Zelda", quien estaba algo sonrojada. Link por su parte sólo se dejaba guiar sin comprender la alegría y el por qué la prisa de su amiga princesa. Estaba muy distraído, es decir, se sentía algo extraño al sentir sus manos unidas de esa forma tan… dulce.
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Pero negó con su cabeza… ¿Qué estaba pensando? Si estaba casi agarrando su propia mano, ¿qué tenía eso de malo? Pero no entendía el por qué del extraño cosquilleo en su estómago ¿Estaría enfermo?... Lo dudaba porque era una sensación alegre y curiosa que sentía en esos momentos y no precisamente de algún dolor o algo así. Pero tan distraído iba que no se dio cuenta que habían entrado ya a la biblioteca real del castillo.
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Entonces ahí abrió su boca de asombro, el lugar era enorme con grandes estantes por todas partes llenos de libros. Algunas antorchas se mantenían encendidas dentro del lugar para iluminarla, pues a pesar de ser de día, estaba algo oscura la biblioteca pero gracias a ellas se podía ver bien. Zelda se detuvo enfrente de un estante mientas soltaba la mano de Link, quien suspiró sonrojado desviado su mirada, no obstante, la princesa aun seguía sonriendo con un pequeño rayo de esperanza en sus ojos.
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—¡Link, hay que buscar información si queremos respuestas! — le dijo entusiasmada dando algunos brinquitos. Link le miró extrañado… claro mañas de mujer— ¡Buscaremos toda la tarde si es necesario!
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—Pero Zelda…—le miró anonado— la biblioteca es demasiado grande, ¿cómo encontramos lo que estamos buscando? Digo, ni siquiera tenemos alguna pista de cuál libro buscamos…
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—Buen punto. — dijo ella rascándose la cabeza— No lo había pensado.
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—¡Zelda! —gritó la "princesa Zelda".
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—Perdón —sonrió nuevamente "Link" mientras sacaba su lengua y se la mordía ligeramente en señal de vergüenza… ¿Era su imaginación o Zelda estaba muy feliz últimamente? Eso extrañó de sobremanera a Link quien le miró detenidamente— ¿Qué? — dijo al ver su mirada sobre ella tan intensamente.
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—Nada…—negó con la cabeza— Son cosas mías… vamos, hay que buscar. — dijo Link con mucha naturalidad mientras su rostro de volvía más serio de lo normal, por extraño que parezca, no se sentía muy feliz que digamos ese día. Generalmente todos los días se levantaba de buen humor y con ganas pero ese día era una excepción y no entendía el por qué de eso.
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—Mira podemos hacer esto; tú empiezas por esta mitad y yo por ésta. — señaló el lado izquierdo de la biblioteca respectivamente— Si encuentras algo me avisas, ¿de acuerdo? — pero Link sólo se limitó afirmar con pesadez mientras se dirigía al lado correspondiente de la biblioteca sin decir nada.
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Zelda caminó gustosa hasta su lado indicado mientras miraba el estante lleno de libros. Tragó un poco de saliva… ¡Fiu! sí que eran muchos, así que ver libro por libro les tomaría mucho tiempo para poder encontrar alguna información, incluso tardarían años si leían todos. Algo frustrada, se acercó hasta la escalera más cercana mientras optaba por leer al menos los títulos de los libros, a lo mejor así encontraría algo interesante… Se acercó con sumo cuidado mientras empezaba a leer lo títulos: Conejos, gallinas y la granja. No, ese no podría ser algún libro interesante para sacar alguna información. Cómo cocinar filetes. No, tampoco seria ése. Cómo sobrevivir en el mundo exterior. No, tampoco… Mmm bueno tal vez sí. Lo tomó mientras lo colocaba debajo de su brazo, ya saben, para leerlo si algún día tenía de nuevo que dormir al aire libre así estaría más prevenida que antes, ¿no? Y siguió leyendo: Las diferentes razas de Hyrule. ¡Bah! Ya bien las sabía de memoria. Cuando los pajaritos cantan. ¿Era un libro o una novela? quién sabe. La Triunfeza y sus leyendas. No. El conejo que se hizo amigo del goron. ¿Quién hizo ese libro? se preguntó mientras soltaba una leve risita. El niño sin hada. Al leer este titulo por extraño que parezca hizo una mueca, le desagrado por completo ese titulo sin saber por qué y algo disgustada siguió leyendo los demás títulos pero sin éxito alguno, pues todos eran algo estúpidos o simplemente demasiados alejados al tema que buscan… ¿Pero qué tema buscaban exactamente?
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—¡Por la Triunfeza! Esto es muy difícil…— comentó mientras miraba de forma vaga todo el lugar escuchando al fondo de la biblioteca como Link movía los libros, al parecer al menos él estaba concentrado en su búsqueda más que ella.
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Pero algo llamó su atención inmediatamente mientras alzaba su vista: La magia y sus consecuencias. ¡Cielos, ese era un buen tema! Tal vez encontraría algo de información ahí. Estaba apunto de alcanzar el libro cuanto un grito de terror se escuchó por todo el lugar retumbando en sus oídos. Asustada dejó caer el libro de su brazo mientras se balanceaba en la escalera tratando de no perder el equilibrio. Se sostuvo del margen del estante antes de caer pero… ¡OH, OH! Gran error. Al hacerlo su peso chocó contra la pila de libros y el estante provocando que cayera con todas esas cosas al suelo tirando consigo la pila de libros y el estante de madera, cayendo con fuerza junto con la escalera.
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PAF*
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—¡Argh! — exclamó por lo bajo Zelda mientras se levantaba de los escombros de los libros tosiendo por el polvo que se esparcía alrededor suyo, y por un momento, agradeció el estar en el cuerpo de Link por haber resistido el golpe de su tan tremenda caída.
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Pero se levantó de inmediato ignorando los pocos raspones que se había hecho mientras corría por donde había provenido el grito. Giró a la derecha en un estante de la biblioteca notando como "la princesa Zelda" estaba en el suelo arrinconada casi en una esquina, mientras miraba con horror cierto punto en general.
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—¿Pero qué sucede? — preguntó al ver aquello.
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—¡Ahí! — dijo Link mientras sacaba un libro rojo, Zelda miró curiosa el lugar indicado observando algo que la dejo más que consternada— ¡Es horrible! —chilló como una mujer mientras juntaba sus manos entre si… algo no muy masculino que digamos— ¡Ahí, ahí…!
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Entonces, asustada ahora sí de verdad, Zelda caminó hasta ese lugar mirando en donde Link señalaba pues podría jurar que el pobre chico estaba más pálido de lo normal, es decir, su rostro… Pero dejando a un lado todo eso, la verdadera Zelda miró asombrada del causante de todo esto, pues no creía lo que veía ahí mismo… cosa que hizo que frunciera levemente el ceño.
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—¡Es sólo una estúpida araña Link! — gritó Zelda mientras miraba con cara de asombro esta vez a Link, quien miraba aterrado a la pequeña e indefensa araña arriba del libro viejo cerca del estante.
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—¡Pero es horrible! —chilló Link, bueno, en realidad era algo fea la araña sí pero… ¿desde cuándo le tenía miedo a las arañas?
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Entonces Zelda tragó un poco de saliva mientras miraba a la araña. Era extraña la actitud de Link y más extraño era que no huyera ella esta vez. Pues según recordaba ella, le tenía cierta fobia a las arañas pero ahora que lo veía desde cierta forma de vista más diferente, era extraño que esa araña no le hubiera sacado un grito como generalmente lo hacía al ver una. Decidida, tomó el libro donde reposaba la arañita y lo lanzó con fuerza al suelo matándola al instante, Link dejó salir un suspiro de alegría mientras se llevaba una mano hasta su cabeza casi como si le hubieran salvado la vida por matar a esa arañita…
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—¡Hey Link! ¿Qué te sucedió? — preguntó curiosa Zelda mientras observaba como las mejillas de Link se volvían levemente rosaditas por la vergüenza que sentía.
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—No lo sé…— miró algo atónito el libro aún el suelo con la araña bajo de el muerta— De repente sentí… me sentí extraño cuando vi la araña, jamás me había pasado eso…— alzó un poco su vista mientras miraba a "Link" — Que yo recuerde tú eres la que le tienes miedo a los insectos, no yo.
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—Sí pero esta vez no me dio miedo. —ambos abrieron los ojos de asombro al caer en la cuenta de lo sucedido— ¡Entonces…!
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—¡Demonios, esto es más grave de lo que pensaba!
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—¡Por las Diosas Link, ya es urgente hacer algo! Si seguimos así todas nuestras emociones serán…
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—Mezcladas— completó él.
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—Exacto.
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—Mierda…
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—Digo, un claro ejemplo fue la araña. —y ambos desviaron sus miradas inconscientemente hasta la pequeña arañita— Ahora tú le tienes miedo y yo no… ¿será por el cambio de cuerpos?
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—No lo dudes. —guardó un poco de silencio— ¡¿Qué vamos hacer? —gritó.
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—Bueno, bueno, primero hay que calmarnos y después… ¡Cielos! No tengo idea…
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—¡Je, que gran respuesta…!
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—¡Oye, no es mi culpa…! ¡Al menos estoy tratando de dar algunas alternativas para solucionar esto juntos pero no quieres colaborar!
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—Nunca dije que no quisiera. —y malhumorado se cruzó de brazos mientras miraba de forma indiferente los demás libros— Además… yo pienso que ya es demasiado tarde como para buscar una solución.
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—¿Por qué lo piensas?
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—¡Porque llevamos mucho tiempo así! ¡Ya no lo soporto, me voy a morir Zelda! —chilló Link— Ya, esto de buscar una solución no funciona tendremos que conformarnos en quedarnos así sí te gusta o no, no es mi problema.— reprochó.
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—Oye… —habló en forma pausada "Link" —Que yo recuerde yo soy la pesimista siempre, ¿no? — sonrió un poco— Ahora mírate, tú lo eres y yo tomó tu rol, nuestros papeles están cambiado mucho Link, tanto que nos adentramos en nuestras personalidades…
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—¿Qué sugieres que hagamos entonces?
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—Ya te lo dije: buscar una solución.
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—¡Pero nos tardaremos mucho tiempo, será muy difícil!
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—Difícil sí, pero imposible no. —Zelda con el humor tan característico de Link— ¡Vamos hay que hacerlo! — y tomó con delicadeza a sus antiguas manos mientras Link le miraba intensamente. Desde que habían cambiado de cuerpos Zelda estaba más alegre pues ahora poseía su ya antiguo humor, lastima que para él fuera diferente. Ahora por extraño que se sintiera y no quisiera era más pesimista de lo que creía. Pues en realidad el cambio de cuerpos no sólo los afecto físicamente si no que también mentalmente.
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—Zelda…— habló de forma pausada Link mientras se separaba con delicadeza del agarre de ella.
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—¿Qué pasa "Zelda"?- — preguntó divertida ella mientras que Link soltaba una leve risita.
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—Sabes… supongo que esto, bueno… no quiero ser pesimista o algo así pero…—suelta un leve suspiro— Si en dado caso de que no encontremos alguna solución en estos libros ¿Hablaremos con los demás sobre nuestro caso? — hubo un momento de silencio mientras Zelda le miraba— ¿Se lo contaremos a Impa?
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—Claro…— dijo casi en susurro— Porque creas o no, no me gusta decir tantas mentiras como las que he dicho en las últimas 24 hrs
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—¿Mentiras? — alzó un poco su cabeza Link.
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—Sí jeje… ¡Luego te cuento! Digo, es muy largo todo esto… ¿te menciones que tuve que mentirle a tu amiga Saria para salir del Bosque Kokiri?
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—¿Qué? — preguntó Link mientras inconscientemente se llevaba sus manos hasta su cadera— ¿Y qué dijo Saria? ¿Se dio cuenta?
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—Pues… no lo sé.
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—Que extraño, Saria siempre me descubre cuando digo mentiras. — se acaricia un poco su barbilla— ¿Y por qué tuviste que mentirle a Saria? — preguntó ahora curioso mientras miraba a "Link", quien rió con cierto nerviosismo como recordando el por qué de su mentira con la niña kokiri— ¿Zelda?
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—Es que me acorde jeje… que le había dicho a Saria que saldría del bosque con la condición de ir a comprar leche por el festival que tendrían.
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Y sin que nadie mencionará nada el ambiente se volvió más pesado de lo normal. Por su parte, la verdadera Zelda dentro del cuerpo de Link sólo se limitaba a rascarse su cabeza en señal de vergüenza mientras sonreía tontamente, pero Link simplemente abrió asombrado sus ojos. Miró de forma algo vaga la biblioteca y después se llevó una mano hasta su frente tratando de limpiar el poco sudor que sentía ahí. Zelda se asustó un poco al ver la reacción de Link… ¿estaría enfado? No lo sabía. Pero lo único que veía era a un Link muy nervioso o a una "Zelda" nerviosa, daba lo mismo.
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—¿Link? — preguntó con cautela mientras le miraba.
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—¡Se me había olvidado! — gritó de improvisto mientras se acercaba hasta Zelda y tomaba a su cuerpo de los hombros sacudiéndolo de forma un tanto brusca, claro que ahora estando dentro del cuerpo de Zelda su fuerza era mucho mas débil… pero aún así lo suficiente como para zarandear a una Zelda algo aturdida— ¡¿Qué día es hoy? —más bien parecía una orden en lugar de una pregunta.
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—N-no, no…—trataba de hablar pero Link seguía zarandeándola con fuerza— ¡Miércoles!
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—¡Maldición! — y la dejó libre mientras Zelda se tambaleaba un poco y miraba todo borroso el lugar por la zarandeada— ¡Qué estúpido! ¡¿Cómo no me había acordado de eso!
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—¿Acordarte de qué? — preguntó ella ahora más compuesta— ¡Tonto, no vuelvas hacer eso…! Si vomito será por tu culpa y créeme, eso sería desagradable…
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—¡Zelda tienes que ir de inmediato a la Aldea Kokiri!
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—¿Qué? ¿Pero por qué? — cuestionó molesta ahora Zelda mientras le miraba— No puedo volver ahí….
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—¡Zelda por favor hazlo! —entonces junto sus manos en señal de suplica— ¡Te lo rueño! —y se hincó esta vez mientras Zelda le miraba de forma asombrada— ¡Por la Diosas!
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—¡Párate de ahí que me vas a ensuciar el vestido! — y levantó a Link del suelo algo brusco en un extraño ataque de frustración— ¿Por qué quieres que vaya ahí Link?
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—¡Porque le prometí a Saria que no faltaría a la inauguración del festival de la primavera! — dijo rápidamente— ¡Es una promesa! Pero… no puedo ir yo en estas circunstancias…— y se señaló así mismo, Zelda comprendió el mensaje.
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—Lo siento Link. —dijo por lo bajo mientras desviaba su mirada— Pero no puedo ir, además no he ido por la leche que me mando Saria que comprará…
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—¿Comprar leche?
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—Sí, porque el estúpido de tu "amiguito" Mido la tiró por error y por eso pude salir de la aldea por el pedido de Saria— suelta un suspiro— Créeme, tuve el gran "honor" de conocer a tu amiguito Mido.
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—¿Conociste a Mido? — se tranquilizó un poco— Cuéntame… ¿qué fue lo que sucedió cuando estuviste en al aldea? — preguntó mientras Zelda sonríe nuevamente.
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—¿De verdad estás muy interesado Link?
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—Sí… Y mira, si quieres hasta yo te digo lo que hice en el castillo. — Zelda frunció el ceño— ¡Hey! No he hecho nada malo…
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—¡Más te vale…!— se cruzó de brazos pero de inmediato su expresión cambio por una sonrisa—- Bien, te cuento pero con una condición.
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—¿Cuál? — preguntó interesado ahora él.
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—Que vayamos a comer porque ya me dio hambre…
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— Pero recuerda que estás en mi cuerpo y que debes de comer mucho ¡He!
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—Y tú recuerda que estás en mi cuerpo y no debes de comer mucho porque luego me pongo gorda.
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—¿Qué? Me lo hubieras dicho antes. — se golpeó levemente su cabeza— Con razón me llenaba del estómago cuando iba por el sexto plato de comida.
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—¿Qué? ¡Oye!
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— Jejeje sólo bromeaba…
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—Sí, claro…
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—Ven, vamos al comedor igual ya sirvieron la comida.
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—Bien, pero me vas a contar todo con detalles de lujos, ¿de acuerdo? —entonces Link le miró de forma curiosa mientras se sonrojaba un poco— ¿Sí?
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—Sí, sí…—suspiró— " ¿Le contaré que tome un baño en la tina? Ojala no me mate…"
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¡El comedor estaba casi de fiesta ese día! Pues todo se debía a la gran variedad de platillos que se podían observar en la mesa: carne, pavo, sopas, pastel y demás cosas imaginadas. Zelda miró con cierta felicidad todo esto, ya extrañaba la comida de su castillo, en instantes pensó en la humilde comida de Saria mientras probaba una sopa que una sirvienta le había traído hace algunos segundos. Sin duda alguna, no era comparación lo de Saria con lo de la realza, porque lo que la niña kokiri le había preparado le gustaba mucho más de lo que esa comida real. Claro, no debía dejar a un lado e ignorar la finaza de la comida de primera calidad, pero muchas veces, algo humilde podría resultar más exquisito que una comida como esas.
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Por su parte, Link miraba algo cansado los alimentos enfrente de él. Comía algo despacio con temor que manchar a alguien como la última vez que le había arrojado sin querer jugo al Rey en la cara. Por suerte él no se molestó, pues pensaba que su hija "Zelda" estaba de vuelta, feliz como los viejos tiempos. Debía aceptar que estando en el cuerpo de Zelda tenía que actuar más refinado aunque eso el costara algo de trabajo. Pero dio algo de gracias a las Diosas el estar por lo menos ahora reunido con "su cuerpo", lástima que estuviera aún ocupado por una chica, la cual devoraba finamente toda la comida a su paso. Él alzó una ceja, al menos su apetito seguía igual pero Zelda si había conservado sus modales… era gracioso ver a "Link" comer con modales todo gracias a la chica que lo hacía.
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El Rey e Impa se encontraban al otro extremo de la mesa alejados de los adolescentes, pues como la mesa era de forma rectangular y estaba demasiada larga, les era imposible escuchar de lo que hablaban ambos jóvenes. Claro que respetaban su privacidad. El Rey estaba muy feliz al ver como en ciertos ratos su "hija Zelda" soltaba alguna risa mientras platicaba con "Link"… eso le hizo sentir bien, al menos "su hija" estaba recuperada de mal humor, sólo esperaba que durará por lo menos un tiempo más. Pero Impa les miraba de forma algo sospechosa pues tenía en mente que algo ocultaban esos dos. No era metiche ni nada por el estilo pero era anormal la forma en que actuaban. Principalmente porque estando juntos actuaban más estúpidos que las veces anteriores que los veía… ¡Bah! Que daba, de seguro eran las hormonas de la adolescencia… mejor dejarlos solos, pensó. Ya serán sus vidas de esos chicos pues alguna vez, muchos años atrás, ella fue una adolescente y de igual forma alguna vez actuó como ellos.
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—Sí, y luego logré subirme a un árbol antes de que ese Wolfos me mordiera. —dio un sorbo al jugo de naranja —Pero como soy muy listo y bien fuerte cof* puede deshacerme de ese Wolfos fácilmente.
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—Pero huiste como cobarde. — Zelda le mandó una mirada asesina.
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—Impa— comentó el Rey— ¿No crees que se ven muy bien juntos? — y miró con felicidad como ambos discutían —Me recuerda a mis viejos tiempos.
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—Bueno, tal vez a los míos también. — le apoyó— Son jóvenes y les falta mucho por vivir. Dejémoslos disfrutar.
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—Sí pero dedo admitir que hace tiempo no veía a mi hija tan feliz… creo que estando con Link le cae como anillo al dedo, ¿no lo crees?
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—Sí… creo que sí, su majestad.
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Y ambos siguieron comiendo, platicando de sus aventuras vividas alrededor de las últimas 24 horas y todos los problemas por los cuales tuvieron que pasar debido a todo este embrollo. Zelda comentaba entusiasmada lo que había descubierto; desde que conoció a la aldea Kokiri hasta que pudo ver a la Villa Kakariko, cómo pudo llegar al castillo, y todo eso. Pero Link ya había dejado desde hace cinco minutos de prestarle atención pues miraba de forma vaga su plato lleno de comida. Por extraño que parezca, ya no tenía mucha hambre que digamos… ¿Sería por el cambio de cuerpos? Se preguntó mientras jugaba con algo de fastidio con el espagueti con el tenedor. Zelda seguía hablando y las sirvientas seguían sirviendo comida, Impa y el Rey platicaban al fondo de la mesa sobre Hyrule y todas esas cosas.
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Fastidiado, tomó el tenedor con su mano derecha con sumo cuidado mientras comía sin mucho ánimos. Pero cuando apenas estaba a punto de comerse aquella porción de espagueti la escupió con fuerza mientras llevaba sus manos hasta el estómago. Zelda abrió sus ojos enormemente, primero porque esa bola de espagueti fue dar justamente en el ponche; el cual salpico a una sirvienta que pasaba por ahí, quien tropezó y chocó con otra cayendo ambas al suelo.
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Pero después miró seriamente al chico para regañarlo, cuando veía como él entrecerraba sus ojos y se hacia "bolita" en su asiento. Ahora sí, algo extrañada, se levantó de su asiento mientras le observaba. Algo le ocurría al chico… pues escuchó como él ahogaba un grito de dolor y se echaba al piso. Las sirvientas se amontonaron asustadas al ver a "la princesa Zelda" en esa forma,
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¿Estaría envenenada?
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¿¡Qué le sucedía?
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Y empezaron a entrar en pánico.
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Link seguía sosteniéndose el estómago, pensó que tal vez era porque la comida le había caído algo pesada pero… no era el estómago que le dolía y no era un malestar común de alguna inflamación. Era más horrible, algo que jamás le había sucedido en su vida. Se retorció en el suelo no importándole mancharse el costoso vestido que tenía puesto. Ignoraba los gritos de las sirvientas y el llamado de "Link" por ayudare, mucho menos les prestó atención cuando el Rey e Impa aparecieron asustados ante el embrollo y mandaron llamar a la enfermera del castillo. Todo estaba muy confuso para él, le dolía demasiado por lo cual se sostuvo el estómago pero insistía en que no era ahí donde provenía el dolor. Bajo sus manos con cuidado algunos centímetros más abajo… ¡Ahí! ¡Ahí era donde el maldito dolor le hacía agonizar!
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Frustrado, gritó un poco mientras se "enrollaba" más. El dolor era indescriptible y sobre todo insoportable, no recordaba la última vez que algo parecido le hubiera pasado. No tardaron mucho en llegar los enfermeros del castillo y con ellos la enferma más experimentada. Entre ellos pudieron recoger a la agonizante princesa "Zelda" del suelo. "Link" estaba asustando, no entendía qué sucedía, sin dudar un segundo más les ayudó a cargar "a su antiguo cuerpo". Ellos lo condujeron hasta una de las habitaciones de la enfermería pues estaba más cerca que la habitación de la princesa.
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Fueron muy rápidos pues en un instante colocaron el cuerpo de la "princesa Zelda" sobre una camilla, mientras que el Rey entraba en histeria diciendo algo así que su hija moriría de envenenamiento. Pero Impa no estaba preocupada, más bien estaba algo relajada. Debía admitir que se había dado un susto de muerte cuando vio a la "chica" caer al suelo pero después de ver cómo se retorcía de esa forma ya había llegado a la conclusión, antes que todos, de qué le sucedía exactamente. No era algo para que alarmarse, según ella. Algo cansada, decidió dejar a los enfermeros hacer su trabajo mientras sacaba al Rey de ese lugar, después para decirle con claridad que le sucedía a su hija, seguramente lo entendería…
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Tomó a "Link" del brazo mientras lo retiraba de ahí, pero él dijo que sería mejor quedarse ahí. Dudosa, ella no comento nada mientras lo dejaba hacer lo que quisiera, tal vez estaba preocupado por "la princesa Zelda". Por su parte, ella miraba temerosa toda la escena, las enfermeras le pidieron que por favor se girara para no ver si quería estar ahí. ¿Qué tenía de malo ver a su propio cuerpo? ¡Ah, sí…! Claro, ellos nos sabían nada de su "pequeño incidente"… Resignada hizo lo que le ordenaron aún escuchando los lamentos y gritos de Link al fondo.
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¡Por las Diosas!
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Ahora mirando la pared para no ver "algo más", se preguntaba qué era lo que había sucedido en realidad. Todo estaba muy bien y de repente… ¡Puff! ¡El loco de Link se desplomó en el suelo! Era extraño pero no sabía sí era por la comida o por otra cosa. Suspiró con cansancio mientras miraba de forma la vaga la pared observando un pequeño calendario ahí. Le miró con detenimiento mientras entrecerraba sus ojos… 20 de Marzo. 20 de Marzo… ¡¿20 de Marzo! ¡Por Din! Entonces ahí abrió de golpe sus ojos mientras miraba atónita el papel indicando la fecha de ese día. Tragó un poco de saliva al momento que todo su mundo se congelaba, no había marcha atrás… ¿Cómo no lo había pensado? ¿Por qué se le olvido algo "tan" importante? Y lo peor de todo… ¿qué haría ahora Link? Pero estaba en shock, tanto que no escuchó cuando las enfermeras terminaron su trabajo y le dijeron que se volteara, que ya era seguro ver… pues ella seguía mirando el papel que decía 20 de Marzo. Sin duda alguna algo le decía que esa día marcaría el inició de su perdición.
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Dejó salir su quinto suspiro en la media hora que llevaba esperando ahí. Estaba sentada a un lado de la cama donde Link reposaba, quien se había quedado dormido mientras una sábana blanca cubría su cuerpo. Las enfermeras le habían quitado el vestido a la "princesa" para que se pudiera recostar bien y solamente una finísima bata blanca de seda cubría su cuerpo. Su cabellera dorada estaba esparcida por todo el lugar mientras leves gotitas de sudor cubrían la frente de la "princesa". Zelda tomó con cuidado el pequeño trapito a un lado suyo, lo remojó un poco con agua mientras limpiaba con delicadeza la frente de "Zelda". Era extraño pero estaba acostumbrándose… Tenía miedo, sí, ahora podría decirse que el miedo existía. Esperaba ansiosa que Link despertara, no tenía idea de cómo comenzar su trágico relato y cómo Link lo tomaría.
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Y tal si las Diosas estuvieran en su contra ese día; Link se movió entre sus sueños mientras abría con pesadez sus ojos. Al principio miró el techo con cierta curiosidad hasta que se quedó observando a su cuerpo, no gritó y no se sorprendió, simplemente entrecerró sus ojos dejando salir un bufido. Zelda medio sonrió mientras le chistaba para que le viera, Link también medio le dedicó una sonrisa, la cual fue borrada de inmediato pues sintió una extraña sensación cerca de su estómago, un poco más abajo.
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Sorprendido miró sobre las sábanas dándose cuenta que estaba en una habitación extraña. Era blanca y una ventana a un lado suyo reposaba. No entendía qué demonios hacía en ese lugar. Zelda adivinando sus pensamientos ya sabía lo que vendría después, simplemente se limitó a ver como Link algo desesperado retiraba las sábanas de su cuerpo, mientras miraba asombrado como una especie de toalla estaba casi encima de su estómago. La toalla estaba algo calientita y él, algo sorprendido, se recargó en la cama mientras ésta se movía de su lugar.
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—¿Pero qué…?
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—Espera Link.— le dijo Zelda tomando la toallita que se había caído— No te muevas…—y la remojó en un plato, el cual estaba lleno de agua caliente.
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—¿Zelda? —preguntó algo confuso mirando a su cuerpo— ¿Qué sucedió?
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—Pues…—siguió remojando la toallita— creo que fue un accidente…
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—¿Un accidente?
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—Sí— y dejó lo que estaba haciendo mientras le miraba— ¿Recuerdas qué te echaste al piso cuando estabas comiendo? — él asintió recordado aquello.
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—¿Me enferme? — preguntó de forma algo asustada, ¡demonios! Se había descuidado y por eso le había hecho daño al cuerpo de Zelda. ¡Que estúpido fue! —Perdóname, no quería hacerte daño, creo que comí de más por eso me enferme. Discúlpame…— con pesadez desvío su mirada sintiendo levemente una punzada de nuevo— Argh…—medio gruñó al percibir de nuevo ese dolor sólo que más leve que la última vez.
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—Descuida— forma pausada la verdadera princesa le miró cariñosa— Es normal.
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—¿Es normal que te den dolores de estómago? —alzó su vista Link— ¿Estás enferma?
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—No— negó con cuidado callando una risita que estaba por soltar— Digo, es normal lo que te sucedió Link. — y notó como él se movía un poco pues al parecer el dolor había regresado, con cuidado ella alzó la toallita caliente mientras se la colocaba a Link en el mismo sitio.
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— ¡Aaah! ¡¿Qué haces? ¡¿Me quieres quemar? — preguntó enojado al sentir ese maldito ardor en su piel— ¡Está hirviendo! —trató de quitarse esa toalla pero ella se lo impidió.
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—Shhh… ¡Déjate ahí! — le regañó— Esto te quitara el dolor… momentáneamente, claro— rodó sus ojos.
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—¡Pero está caliente!
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—¡Pues te aguantas! Además, te vas acostumbrar…—dijo con tranquilidad después de un tiempo mientras que Link le dedicaba una mueca.
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—¿A qué me voy acostumbrar? ¡Demonios! ¡Me estoy quemando! ¡Quítame eso!
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—Si quieres que el dolor regrese te lo quito y sí no lo quieres te lo dejó, así de fácil. — hubo un momento de silencio entre ambos. Zelda se cruzó levemente de brazos mientras le miraba seriamente y Link sólo le miraba de forma amenazante, estaba confundido y adolorido, y sobre todo… quemado por el contacto con esa toalla caliente.
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—Bien, basta de juegos. Dime qué demonios sucede. — preguntó de esa forma.
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Sí… se estaba irritándose y más de la cuenta.
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—Cálmate primero. — le dijo ella— Lo que te sucede es muy normal Link.
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—Ya me lo dijiste.
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—No me dejaste terminar. — le calló— Escucha, lo que sucedió allá abajo no fue un simple dolor de estómago. — suspiró con cierto cansancio— Fue un cólico.
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—¿Un qué? — preguntó él no entendiendo lo que ella decía… ¿Cólico? ¿Qué era eso?
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—Un cólico— repitió.
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—¿Qué es eso?
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—¡Osh, por las Diosas! — y se golpeó levemente la cara mientras sus mejillas se sonrojaban levemente. Bueno, quizás lo que diría a continuación necesitaba más coraje de lo que pensaba, pues no era muy ejem* fácil que digamos explicar esos temas con "un chico". Y jamás pensó que lo haría y mucho menos con él. — Escúchame con atención Link. — él asintió— Pues lo que te diré tal vez te alteré un poco o bueno…— se rascó con cuidado su cabeza nerviosamente— puede que te asuste, pero por favor tómalo bien…—sostuvo con delicadeza las manos de Link entre las suyas— Prométeme que no harás un escándalo, gritaras o trataras de lanzarte por la ventana.
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—Sí, sí…— contesto él— Me estas asustando, ¿de qué quieres hablar? ¡No te entiendo! ¡Dilo de una maldita vez Zelda! — y el chico no escuchó como "Link" soltaba un fuerte suspiro, mientras apretaba más sus manos y notaba como sus mejillas se teñían de rojo debido a la vergüenza que sentía en esos momentos.
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—Dime Link…— hizo una pausa— ¿Has oído hablar de la menstruación?
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—¿Qué?
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Continuará…
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*Se escuchan ambulancias alrededor, como unos perros ladran y la gente empieza a correr asustada por todas partes seguido por eso una explosión enorme* ¡Muahahahahahaha! Soy mala jejeje muy mala ¡jajajaja! Cof* cof* ¬¬U ejem* ¡Por las Diosas casi me ahogo! -el ruido cesa- Bien amigos aquí ya estoy de vuelta terminado este capitulo snif* T.T Lo siento, lamento tanto la demora pero es que ya había hecho gran parte de este capítulo pero me revolví mucho y tuve que empezar de nuevo pues las ideas se me hicieron bolas x.x Perdón sé que no tengo excusa n.ñU Pero es que tengo muchas ideas en mente en este Fic que no supe cómo acomodarlas y tuve que cortarlo hasta aquí ¬¬ Por que ya no daba para más… Ahora si prometo que pronto tendré el sig. capítulo mientras acomodo las ideas T^T Al menos mi musa ya regreso snif* ;.; ¡Que viva la inspiración!
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Musa— u.u -tomando un cafecito.
— ¬¬U Por lo pronto tengo que tenerla contenta porque luego se me va y ya no tendré inspiración T.T ¡Porque la muy desgraciada viene cuando se le antoja!
Musa— O.o —escuchando— ¬¬ Grr… —deja el café mientras toma su maleta y se dispone a irse.
—¡Hay, espérame Musa! n.ñU Jejeje Sólo bromeaba, no te vayas…—deteniéndola mientras la recuesto en el sillón— Ponte cómoda jejej No te vayas por favor…
Musa— ¬¬U
—¡Link! O— Link aparece con la espada en su mano todavía extrañamente manchada de rojo
Link— ¿¡Ahora qué quieres maldita infeliz! ¬¬ —aparece Zelda tras de él.
Zelda— ¬¬ Sí, maldita hada… ¡Ahora sí no las pagaras! — se acercan amenazadoramente hasta mí.
Musa— —tomándose el cafecito.
—n.ñU Jejeje perdón chicos…— retrocediendo— T.T Pero háganme un favor, se los ruego— hincándome —T.T Por favor mantengan contenta a mi musa por ahora.
Musa— n.n yuju~ —les saluda xD
Link— No somos tus sirvientes ¬¬ Además suficiente tenemos con que nos tortures de forma humillante en este patético Fanfic.
Zelda— ¬¬ ¡Sí! —sacando una ballesta.
—Snif* ¡Por favor! —musiquita de violín al fondo— T.T Ahora si les prometo que no les haré sufrir más en este Fanfic… ¡Hasta ahora les compro dos helados! ¡Pero manténgala contenta!
Musa— yuju~ —les vuelve a saludar.
Link— ¿Helado, eh? — pensando aunque usted no lo crea.
Zelda— ¡Trato hecho! Pero nos compraras helado por toda la semana y ya nos torturaras, ¿vale?
— Vale, palabra de honor. —haciendo changuitos de nuevo por detrás de la espalda— ¬w¬U ~
Zelda— Además de que nos dejarás decir lo que se debe decir al final de cada Fanfic . —sacando un papelito— ¡Ahora me toca a mí!
Link— ¡Dah! ¡No es justo, yo quiero hacerlo! ¬¬
— 9.9 ¡Bu! De acuerdo… ¬¬ pero lo hará Epona. — aparece Epona mientras se coloca unos lentes y empieza a leer.
Epona— ejem* u.u— se acomoda de nuevo los lentes mientras lee con voz bien profunda— Todos los personajes aparecidos en esta historia en su mayoría no le pertenecen a esta estúpida hada…— señalándome.
— ¬¬! ¡Oye!
Epona— Si no que le pertenece a la compañía de Nintendo y a Shigeru Miyamoto, y sólo este Fanfic es sin fines de lucros y nada más Pero descuiden, por eso nos pagan por estar en este Fanfic.
Zelda— ¡Pero no nos pagan!
Epona— ¿En serio? — alzando una ceja— Que extraño, pues yo cada 15 días recibo un cheque de 20.000.000 rupies por salir en cada capítulo de este Fanfic.
—O_OU Hey… n.ñU Epona, cariño… Te dije que no le dijeras a nadie…— le susurró— ¬¬U Porque a ellos no les pago…
Epona— ¡Ops! — se come el papel— Jejeje ¡Yo me voy! — se a corriendo.
Link— ¡¿Como qué le pagas a ella y a nosotros no! ¬¬ ¡Hija de la…!— alzando la espada.
Zelda— ¡Mátala!
—XOx ¡Ah…! No me hagan daño por favor…—hincándome— T.T Les voy a pagar…— ellos detienen el ataque— "¬¬U Cuando tenga dinero claro…"—pensado— ¡Pero les pagaré! "¬¬U Sí, cómo no..."
Link— ¬¬ De acuerdo, pero recibiremos el doble que Epona o no saldremos más en este Fic.
Zelda— Sí ¬¬U
Musa— jijiji— tomándose un el cafecito.
—¡Uff! — suspiró— De acuerdo, pero aún deben de mantener contenta a mi musa porque luego no tendré inspiración si se va ¬¬ Y sí se va, no habrá capítulo, y sí no hay capitulo no les pago, y habrá una revuelta y una campaña en contra mía por no hacerlo.
Zelda— Buen punto
—Sí— suspiró— Por cierto, quiero dar agradecimientos especiales a todas aquellas lindas personas que me escriben y me dejan revew n.n Pero como este maldito no deja responder review solo pondré sus nombres ¬¬U ¡Maldito ! En fin… ellos son: Jlink , Zilia_K, Chamaco, Tarem, Yuriko Himura, Savyna, megumi-alias- kendappa, Lily-cPotter, Neko Rheeid, malikagome, mao, Ishizu Kaiba, Angel o Demonio, Gaby-2, Dialirvi, Greki, la genérala, Selkie no Kirei, Karen huitron x.x Y creo que esos son todos ¡Wow! Muchas gracias xD
Zelda— ¬¬ Sólo no los hagas esperar tanto por un capítulo esta vez…
— T.T Sí está bien, lo prometo snif* Bueno, ahora sí me tengo que ir porque ya tengo que organizarme con todas las ideas que tengo en mente x.x ¡Wow! Cof* ¡Bueno, nos vemos pronto! n.n Musa despídete por favor…
Musa— n.n — despidiéndose.
—Por cierto Link, para tener contenta a mi musa tendrás que darle un masaje en los pies xD
Link— ¿Qué? O.o… ¡!
