Un pasado en tinieblas.

Disfrutamos del calor porque hemos sentido el frío.

Valoramos la luz, porque conocemos la oscuridad.

Y comprendemos la felicidad porque hemos conocido la tristeza

(David Weatherford)

Capitulo 2: Un completo desconocido.

Riza bajo desganada del vagón, el viaje había sido largo y saber lo que le esperaba al llegar a esa ciudad la ponía de peor animo. Cuado llegara a la casa que había sido de sus padres quizás pudiera al fin descansar un momento.

Busco con la mirada a los militares que debían ir a recogerlos y su mirada se poso de pronto en unos ojos oscuros que la observaban, levanto la vista y se encontró con un muchacho algo mayor que ella, sintió como nuevamente se le aceleraba el pulso y para aumentar su turbación noto que se había ruborizado, ¡Dios santo! Ella jamás se ruborizaba.

Sin darle tiempo a reaccionar el muchacho se acerco hasta ella y la estrecho entre sus brazos,

-Me alegra que hayas regresado.- le dijo el sonriéndole.

Nuevamente sintió que los colores se le subían al rostro, quería apartarse y exigir una explicación por el comportamiento del joven, pero algo en su interior, algo mucho mas fuerte que ella la hizo aceptar el abraso y cobijarse en su pecho.

-Coronel Mustang, me honra que se haya molestado en venir a recogernos.

Roy se separo de Riza algo sorprendido, la verdad es que prácticamente había olvidado en donde se encontraba, volteo y se encontró con Archer que le tendía la mano educadamente pero en sus ojos se podía apreciar cierta ira contenida, Maes le indico disimuladamente con un gesto de cabeza a la chica que aun sostenía del brazo.

-Querida, no tenia idea de que conocieras al coronel Mustang- le dijo en tono gélido el militar.

-No lo conozco- respondió Riza mientras Roy la observaba perplejo- Creo que me ha confundido, coronel. ¿Tendría la amabilidad de soltarme?

Roy la libero de su abraso y la miro confundido.

-Coronel Mustang, le presento a mi prometida…

- Elizabeth- le dijo el alquimista en forma segura- Elizabeth Hawkeye, ese es tu nombre.

-Mi nombre si es Elizabeth, pero me apellido Bradley. Lamento si se ha llevad un desilusión.

Roy no le quitaba los ojos de encima y Riza notaba como nuevamente le dolía la cabeza, seguramente no podría tener un peor día que ese, le devolvió la mirada pero la aparto casi enseguida, no sabia que tenia aquel joven que la ponía nerviosa y a la ves terriblemente ansiosa.

-Me disculpo por el comportamiento del coronel Mustang, señorita Bradley. La verdad es que hemos tenido un día difícil y usted se parece asombrosamente a una antigua amiga nuestra- Maes le tendió la mano que Riza estrecho levemente- Teniente coronel Maes Hughes, a sus ordenes.

-Un placer- respondió ella sin apartar la mirada de Roy que fulminaba a Maes con los ojos.

-Y mi compañero es el coronel Roy Mustang- Roy también le tendió la mano, pero esta ves no vio ningún signo de alegría en sus ojos, por el contrario, la miraba como si ella fuera la peor persona que había sobre la faz de la tierra, sin saber por que noto como se el llenaban los ojos de lagrimas, no podía soportar que el se enfadara con ella, ella no….

Todo parecía borroso, oía voces pero demasiado lejanas, solo quería descansar, se sentía tan agotada…

-Hola Riza, yo soy Maes Hughes, vivo en la casa que esta frente a la tuya, tu abuelo siempre es muy amable con nosotros- el chico de gafas le tendió la mano y ella se la estrecho algo desanimada.

-Un placer- le respondió con un hilito de vos apenas audible.

-Mi amigo es Roy Mustang- le dijo indicando a otro muchacho que la miraba serio e incluso algo molesto- el vive en la casa de al lado, tu abuelo siempre le llama la atención porque se esconde aquí cuando su madre lo castiga.

Roy la miro molesto y ella noto como se le llenaba los ojos de lágrimas, lo que menos necesitaba en ese momento eran unos muchachitos que le hicieran la vida imposible.

-Riza, abre los ojos, despierta- la joven trato de recordar en que lugar se encontraba pero todo le resultaba extrañamente irreal, Frank estaba a su lado dándole pequeñas palmaditas en la cara y nuevamente se encontró con los ojos de Roy, y extrañamente se parecía al niño de sus sueños. El cansancio le debía estar jugando una mala pasada.

-Me encuentro mejor, gracias- le dijo ella intentando ponerse de pie pero Frank la obligo a sentarse- Creo que solo estoy un tanto agotada por el viaje, nesecito descansar.

-Estoy de acuerdo- dijo Maes ayudándola a incorporarse- Tenemos un coche estacionado afuera, creo que lo mejor será llevarla a casa, señorita Bradley.

Riza asintió y se dejo guiar hasta uno de los coches, tomo asiento sin prestar la mas mínima atención a la conversaron que mantenía su novio con el teniente coronel Hughes, sin embargo se dio cuenta de que Roy la observaba a través del espejo retrovisor, no podía explicar bien que le ocurría, pero algo tenia aquel joven que lograba perturbarla.

Cuando el coche aparco cerca de su casa Frank la acompaño hasta la puerta y le pidió que le permitiera quedarse para ver que estuviera bien.

Riza le dijo que no, que lo único que necesitaba en ese momento era un poco de descanso y que luego se verían a la hora de la cena, ya que ella aun debía prepara la casa en la que viviría durante el tiempo que estuviera en esa ciudad.

El militar aceptó no muy convencido y al final aceptó a dejarla sola.

Roy por su parte se bajo del coche y sin dirigirle ni siquiera una mirada la ayudo con las maletas, Riza se sentía culpable, como si supiera que lo estuviera traicionando, pero eso era imposible, acababa de conocerlo y apenas habían cruzado unas cuantas palabras. Cuando el militar dejo las ultimas cosas en la casa y Riza se acerco para agradecerle el se dio la vuelta para marcharse, pero antes de subir al coche se detuvo.

-Por cierto, Riza, que tengas un feliz cumpleaños.

Ella lo miro asombrada mientras partían en el coche, ¿Cómo podía saber el que ella estaba de cumpleaños?

-------------------------------------------------0---------------------------------------

-¡No se como permití que me acompañaras!- dijo Maes furioso- Archer aun esta molesto por lo ocurrido en al estación de ferrocarriles, y la verdad es que si yo estuviera en su caso también lo estaría.

-Es ella, Maes. Estoy completamente seguro de que era ella.

-Roy, recapacita- No te negare que se parece mucho a la Riza que conocimos a los diez años, pero no la has visto desde que tenia trece y aun era una niñita impúber. ¿Te das cuenta? Perfectamente podría ser otra persona, que se parece a ella es verdad, pero ella nos recordaría, por lo menos a ti.

-Es verdad que son años desde que no la veo, pero son sus ojos, Maes, sus ojos no han cambiado en nada. Te aseguro que esa muchacha es Riza, lo que no entiendo es por que nos negó. Tengo que hablar con Grumman.

-Alto ahí, Roy- Maes lo sujeto del brazo y lo aparto de la puerta-. El general ya ha sufrido bastante con lo que ocurrió hace años, hizo todo lo que estaba en sus manos y nada dio resultado, no creo que sea correcto darle falsas ilusiones, tal vez no lo soporte.

Roy quería protestar pero al ver la determinación en los ojos de su amigo pensó que quizás tuviera razón, Grumman ya había sufrido bastante y quizás el solo estuviera confundido, pero no podía estarlo. En cuanto vio a la chica sintió inmediatamente que era Riza, su Riza.

-Esta bien, no hablaré con Grumman- le dijo Roy de mala gana y se alejo de su amigo dejándose caer en el sofá.

-Así me gusta, además creo que seria bueno que no te acercaras a esa chica- Roy iba a reclamar pero Maes lo cayo con una mirada- Ya has oído a Archer, ella es su prometida y se van a casar en menos de un año, así que, Roy, no pongas tus ojos en ella.

Roy dejo escapar un suspiro y se recostó en el sofá.

Sabía que Maes lo decía por su bien, pero no perdería nada con intentar averiguar algo más de ella. El no quería robarle a Archer su prometida, solo quería saber si sus sospechas eran ciertas, el único problema es que veía difícil que se le presentara alguna posibilidad

¿Seria realmente aquella muchacha Riza Hawkeye? El parecido era asombroso, Roy recordaba incluso haber osito fotografías de la madre de la chica y el parecido entre ambas era notorio

Por un momento mientras la tuvo entre sus brazos pensó que ella le había reconocido, se entrego a su abraso como la habría hecho ella, pero luego se volvió fría, distante e impenetrable. También estaban sus ojos, sin duda eran idénticos a los de la Riza que el conocía, pero estos carecían de alegría, en cambio los de su amiga aprecia estar siempre invitándolo a una fiesta. ¿Lo habría perdido con el tiempo? ¿Habría sufrido tanto que ya no podía ser feliz?

Definitivamente necesitaba hablar con aquella muchacha.

-------------------------------------------0----------------------------------------

Riza daba vueltas una y otra ves por aquella casa fría y vacía. No podía recordar nada, absolutamente nada.

Se sentó frente a unas de las ventanas para observar como la noche iba cayendo en la ciudad, pensó en encender alguna luz pero luego decidió que prefería estar a oscuras, aun le dolía la cabeza.

Cuando su padre le ordenó que viajara con Frank ella se sintió terriblemente impotente, su vida estaba en Central, y por un motivo que a ella jamás le había importado la estaban desterrando a una ciudad que no conocía. Sin embargo, se consoló pensando que quizás podría sacar algo provechoso de ese viaje. Sus padres había vivido allí y quizás al estar un tiempo es la que había sido su casa antes de que ellos se trasladara podría ayudarla a armar el puzzle de sus recuerdos.

Muchas veces se había dicho a si misma y a los demás que eso ya no la perturbaba, pero sin embargo en una recóndita parte de su corazón, ansiaba encontrar la respuesta a muchas de sus pregustas. Saber lo que ella había sido.

Tener un pasado.

Descolgó el auricular del teléfono, realmente no le ilusionaba salir a cenar con Frank, aun se sentía demasiado cansada por el viaje y si tenia suerte, el estaría aun muy ocupado en sus asuntos como para recordar que ella estaba de cumpleaños y que le había prometido una salida.

Sin embargo… aquel militar si lo sabia.

También sabía su nombre y parecía estar seguro de que era aquella muchacha. ¿Podrían dos personas parecerse tanto?

Quizás.

El mundo era complejo y ella estaba demasiado cansada en ese momento como para intentar descifrar aquel enigma.

Guió sus pasos hasta el cuarto que ocuparía y se metió bajo las mantas sin ni siquiera desvestirse. El dolor de cabeza la estaba matando.

Poco a poco dejo que el sueño la fuera venciendo, no quería hacerse mas preguntas, no quería recordar lo que había ocurrido aquella tarde, no quería seguir pensando en quien seria aquel militar…

Caminaban por un camino lleno de vegetación, seguían despacio el rumbo del rió y de ves en cuando algún pájaro cruzaba graznando y rompiendo el silencio.

-¿Qué deseas como obsequio de cumpleaños?- le pregunto el muchacho que caminaba a su lado, no debía tener más de quince años y la miraba algo avergonzado.

-Lo que deseo no me lo puedes dar, Roy, así que mejor no preguntes.

-Si no me lo dices es imposible que pueda saber si esta en mis posibilidades o no, sabes que si no puedo dártelo te lo diré.

Ella siguió caminando en silencio y de ves en cuando se detenía a recoger alguna flor que le parecía llamativa.

-Quiero ir a Central, quiero ver a mis padres.

El chico solo la miro pensativo durante unos minutos, soltó un suspiro de resignación y asintió lentamente y como a desgana.

-Iremos, Riza. Ese será tu obsequio, y espero que para mi cumpleaños me des algo que valga la pena, cuando el coronel se entere, mi madre me tendrá encerrado por un mes.

Ella le sonrió dichosa y se abrasó al chico que le devolvió el gesto.

Riza entreabrió los ojos algo agitada, no recordaba bien lo que había soñado pero sentía como algo en su interior bullía por salir, como si una parte de ella que no conocía estuviera rompiendo al fin sus cadenas.

Se sentó en la cama y trato de concentrarse en el sueño: Había dos niños, un lugar hermoso, pero no podía recordar nada más… era tan frustrante.

Se volvió a acurrucar entre las mantas y nuevamente vino a su cabeza la imagen de aquel militar. No entendía lo que le ocurría con el.

No podía negar que era atractivo pero lo más probable es que ya tuviera un novia. ¿En que rayos estaba pensando? Ella estaba comprometida para casarse y no podía tener esa clase de pensamientos por un completo descocido.

Nuevamente el sentimiento de pertenencia se apoderó de ella. Cuando le la tenia entre sus brazos no le pareció un desconocido, por el contrario, sentía como si eso lo hubiera hecho miles de veces…

-Roy Mustang- murmuró ella pensativa- ¿Quien eres realmente?

Miro nuevamente aquel cuarto que la estaba enloqueciendo, y tomo una decisión.

Sabia que era lo único que podía hacer para intentar encontrar una solución a lo que le estaba ocurriendo.

---------------------------------------------0--------------------------------------------

Lo bueno de la lluvia es que luego siempre amanecía un día soleado, sin embargo por primera ves eso no lo alegraba como solía hacerlo.

Se aparto de la ventana de su oficina y se sentó para intentar prestar algo de atención a aquellos papeles que requerían de su firma y aprobación.

Nuevamente había soñado toda la noche con ella, se sentía terriblemente cansado y su humor no era el mejor aquella mañana, quizás por ese motivo sus subordinados se habían inventado funciones para abandonar la oficina y no enfrentarse a sus gritos y miradas irritadas, y por un lado era mejor, no creía poder soportar por mucho tiempo las miradas curiosas que le exigían alguna respuesta.

Los golpes en la puerta lo sacaron de su ensoñación, lo ultimo que necesitaba eran visitas.

-Adelante- dijo molesto.

-Coronel- le dijo Jean Havoc mientras entraba a la oficina de su superior- hay alguien que pregunta por usted, dice que necesita verlo urgentemente.

-Dile que estoy ocupado, no tengo tiempo para recibir vistas.- le ordeno Roy mientras hacía como si los papeles que revisaba fuesen lo mas importante del mundo.

-Lamento interrumpirlo Coronel Mustang- al oír la vos de quien acababa de entrar a la oficina Roy levantó la vista de los papeles y se quedo asombrado al ver a Riza observándolo seria desde la puerta.

-Señorita… Bradley- le dijo algo turbado- a que debo su visita.

-La verdad es que me preguntaba si tendría tiempo para acompañarme a tomar un café.

No fue necesaria ninguna explicación, Roy recogí su abrigo dispuesto a salir. Riza sabia que ya había ganado la primera partida. Sabría quien era realmente aquel hombre.

----------------------------------------------------0-----------------------------------------

Ya esta, fin del segundo chap y espero que el chap les haya gustado y que las ideas ya se vayan aclarando, se que esta un poco confuso pero es necesario para el transcurso de la historia, si alguien quiere dar su opinión, consejos, peticiones, etc. pueden hacerlo ya que la historia aun esta en proceso así que todo será bien recibido.

Como siempre agradezco a todos los que se dan el tiempo de leer y especialmente a los que me dejan su opinión, a ustedes un millón de gracias, espero que el resto también se anime, así que:

Fiorella: Amiga, un millón de gracias, y me honras con tu opinión, se que no te gusta dejar review y por eso el tuyo vale por dos, además tu fuiste la primera en leer esta historia y darme tu opinión, eso lo valoro aun mas, un beso y gracias.

Xris: Muchas gracias por leer esta loca idea de mi cabeza, espero que la continuación te haya gustado, a ver que resulta de esto, las ideas aun fluyen en mi mente pero debo irles dando forma, nuevamente muchas gracias por el apoyo y nos leemos luego, ciao.

Walku-chan: Gracias por seguir esta nueva historia, me alegra que te haya gustado el comienzo y espero que no te desilusione lo que sigue. Si, la verdad es que siempre termino metiendo a Archer, lo odio demasiado, jejeje, gracias nuevamente y nos leemos luego.

FlameGirl-chan: Muchas gracias por seguir también esta historia y lamento no poder aclararte aun las dudas, pero ya veras que a lo largo de la historia todo se terminará sabiendo, espero que te haya gustado el chap y nos leemos luego.

Hanae: Amiga, gracias por apoyarme nuevamente, como ves las dudas son muchas pero ya se irán aclarando, y si, eran amigos de la infancia, pero ya sabrás lo que ocurrió realmente, un beso , ciao.