Un pasado en tinieblas.

Hay un único lugar donde

ayer y hoy se encuentran,

se reconocen y se abrazan.

Ese lugar es mañana.

Capitulo 3: Dudas sobre el pasado.

Luego de permanecer casi diez minutos en absoluto silencio, solo preocupados de beber el café que extrañamente e a Roy en ese momento le parecía insípido, decidió que si no hablaba pronto perdería la oportunidad por la que había clamado al cielo y que milagrosamente llego a su puerta aquella mañana.

-¿Para que me pidió que la acompañara, señorita Bradley?-le pregunto en un tono cortes pero que a Riza le pareció demasiado distante, estaba levantando un muro invisible que era lo que ella menos necesitaba en ese momento.

-La verdad, es que nesecito que me responda algunas preguntas- Riza volvió a tomar un sorbo de café y clavo sus ojos en los de Roy- Me gustaría que me explicara por que me ha confundido con aquella muchacha, su amiga.

Roy la contemplo un momento, realmente podría jurar que aquella chica era Riza, pero ella parecía a la ves tan diferente.

No podía negar que era una mujer muy hermosa, con su cabello dorado y sus ojos ámbar, pero tenia aquel aire de frialdad e indiferencia que espantarían a cualquier pretendiente, supuso que quizás solo Archer se había atrevido a dar un paso mas allá con aquella mujer, sin embargo ella esta lejos de parecer una muchacha locamente enamorada de su prometido.

-Ase algunos años, mi mejor amiga, Elizabeth Hawkeye desapareció misteriosamente. La buscamos por mucho tiempo, la verdad es que nunca sentí que fuera demasiado, pero la vida de todos los que la rodeábamos quedo destruida. Por supuesto, luego de un par de años todos la dieron por muerta, pero para mi, es casi imposible creer que eso sea verdad, por ese motivo, al verla bajar hoy del tren y notar el increíble parecido que tiene con ella, tuve la loco ilusión de que ella hubiese regresado.

Riza noto la profunda tristeza que reflejaba su voz, realmente aquel muchacho debió de haber sufrido mucho por a perdida de aquella chica. Podía apreciar por al forma en que hablaba de ella que la había querido muchísimo, si es que aun no lo hacia, y repentinamente sintió una oleada de rabia y celos de aquella chica que era capas de despertar aquellos sentimientos en el, ¿habría sido su novia?

¿Qué le ocurría?

Solo llevaba una cuantas horas en aquella ciudad y sentía que todo dentro de ella se estaba revolucionando, sentía que no era la misma persona que había abandonado la casa de sus padres, sentía como si otra persona estuviera dentro de ella, pensando por ella, sintiendo por ella…

-Lamento haberla confundido- las palabras de Roy la sacaron de su absurda ensoñación. Nuevamente volvió a contemplarlo. Era guapo, atento y tenia un buen puesto en la milicia a pesar de que se notaba que era aun demasiado joven, su padre lo habría considerado un buen partido; sin embargo, algún dolor demasiado profundo le atormentaba, lo podía leer en sus ojos, aquellos ojos que ella había visto en otra parte… ¿pero donde?

-Señorita Bradley, ¿se siente bien?

Riza lo miro confundida, la verdad es que desde el día anterior no se había sentido para nada bien. Le dolía la cabeza y apenas había logrado dormir algo. Tenia que recobrar la compostura o aquel muchacho pensaría que estaba loca.

-Si, gracias. Solo que aun no me repongo completamente del viaje.

-Es lo mas probable, si gusta, la puedo acompañar hasta su casa.

Riza asintió y luego de que Roy pagara la cuanta se fueron. Realmente el día era hermoso, y Riza prefirió seguir caminando a tomar un coche, quizás eso le ayudara a sacar aquellas tontas ideas de su cabeza.

Quizás, para romper el incomodo silencia ella comenzó a hablar de cualquier cosa: el tiempo, sus estudios, la difícil relación que tenía con su padre,…

En un minuto Roy la detuvo y la sujeto frente a el mirándola a los ojos.

-¿Es que no te para la lengua nunca?- le pregunto sonriendo.

Riza se sonrojo y en forma impulsiva se refugio en el pecho de el riéndose. El primer impulso de Roy fue el de alejarla de su lado, ya Maes le haba advertido que lo peor que podía hacer era relacionarse con aquella muchacha, pero si ya había roto la principal advertencia, que era no volver e verla,¿Qué tenia de malo que estuviera un momento junto a ella?

Roy la abrasó y permanecieron así un momento, los dolorosos recuerdos volvieron a invadirlo, ella le recordaba a la niña que había conocido años atrás, y despertaba todo la desesperación que aun no dejaba que su alma descansara tranquila.

-Deberías haber visto mi casa, realmente era muy linda, además a mi madre le encantaban las flores y el jardín estaba lleno de ellas. Había plantado de todo tipo y de muchos colores, mi padre le solía decir que era su pequeño paraíso, cuando la tarde estaba soleada solía leerme hasta que mi padre llegaba a cenar…

Roy tomo a la pequeña niña que caminaba a su lado, se la encontró camino a casa y aun no sabia como deshacerse de ella, su madre quería que fuera su amigo, pero a el no le agradaban las chicas, por eso la paro frente a si, mirándola serio, ella abrió sus grandes ojos y lo miro asustada.

-¿Es que no te para nunca la lengua?- le pregunto molesto, pero al ver su expresión de miedo y algo de pena le sonrió- Pareces una cotorra Riza, si quieres que seamos amigos tendrás que hablar menos, o terminaras mareándome.

Ella se lanzo a sus brazos y se puso a reír con una carcajada que logro enternecerlo.

-Seré tu amigo, pero no se lo digas a Maes, ¿de acuerdo?

-Te doy mi palabras Roy Mustang- le dijo ella mientras le tendía la mano en forma solemne- y seré tu amiga para toda la vida.

Riza se alejo avergonzada, no podía creer lo que había hecho y ni siquiera quería imaginar lo que Roy estaría pensando de ella.

Era la prometida de Frank Archer y se había lanzado sin pensarlo a los brazos de un militar al que apenas conocía y al que había invitado a salir. Si su padre se enteraba, la materia.

-Yo… lo siento, de verdad que lo siento.

-No hay problema,- le dijo Roy sonriendo, ella volvió a ponerse a su lado y lo miro de reojo.

Algo en el le recordaba a alguien, en un comienzo pensó que todo se había debido al sueño que había tenido, pero sin embargo sentía que algo muy fuerte le unía a Roy Mustang, como si el hubiera sido parte de su vida, pero no podía ser ¿o si?

Ella no recordaba muchas cosas, quizás había conocido alguna vez a aquel chico, en algún parque de juegos o alguna cosa por el estilo.

Elizabeth Hawkeye.

Era una idea absurda, pero quizás… No. No podía ser cierto, ella tenia una familia y un pasado… un pasado que no era capas de recordar, un pasado limitado a los recuerdos que su madre le había ido formando, un pasado que ella siempre había sentido que no le pertenecía.

-Ya hemos llegado su casa, señorita Bradley- le dijo Roy deteniéndose frente e la puerta.

-Puedes llamarme Riza, creo que me sentiré mas cómoda si en nuestra próxima salida no fueras tan formal.

¿Próxima salida?

Realmente debía haberle hecho mal el haber llegado a esa ciudad, prácticamente lo estaba invitando salir y le daba la libertad de tutearla, pero seguramente el estaría acostumbrado a esa clase de comentario por parte de las chicas ya que ni siquiera pareció inmutarse por su indiscreción.

-Me parece, bien Riza. Mientras no se entere tu novio por mi no hay inconveniente.

Roy le hizo un gesto de despedida con la mano, debía alejarse de allí lo mas rápido posible, si Maes se enteraba de lo que había ocurrido lo mataría, y si Archer se enteraba, lo haría realmente.

Riza lo observo marcharse, nuevamente la desesperación y la inquietud se apoderaron de ella, camino rápidamente y lo sujeto del brazo para obligarlo a detenerse.

-¿Desde hace cuantos años que no has visto a tu amiga?- la desesperación se hacia casi papable en sus vos, Roy la observo un momento y sintió deseos de abrasarla y de hacerle olvidar todo esa tristeza.

-Desde que ella cumplió los trece años.

Trece años. Trece años de recuerdos borrados y de esfuerzo inútiles por traerlos al presente. Trece años de recuerdos quizás inexistentes.

-¿Realmente crees que me parezco a ella?- le pregunto Riza con un hilo de vos.

-Podría apostar mi vida a que si, te pareces machísimo.

Riza noto como las lágrimas luchaban por salir de sus ojos, era un posibilidad remota, quizás seria todo una fantasía inútil pero si no lo intentaba la desesperación jamás la dejaría tranquila, sin embargo si descubría que era verdad, podía destruir la vida de muchas personas.

-Es una apuesta arriesgada Roy, podrías perderla en el intento.

-Si realmente fueras ella, te aseguro que cualquier intento valdría la pena.

Roy notaba como la barrera que lo separaba de ella se iba derrumbando poco a poco. Una especie de alegría y de anhelo iban apoderándose de su alma, aquella chica aun parecía inalcanzable, pero sin embargo se notaba increíblemente confundida. Lo que aun no se explicaba era como no lo recordaba a el o al general Grumman.

Por muchos años el pensó que la culpa de la desaparición de Riza se debía a el. Le había hecho una promesa y por una estupida pelea estudiantil no llego ala cita. En los años que se conocían sabia que Riza podía llegar a ser muy terca y algo rencorosa si le hacían daño, y estaba seguro de que se lo había hecho, espero los primeros días a que ella diera señales de vida, que solo se hubiera enfado con el y que quisiera hacerlo pagar por su retraso, pero luego de un mes de búsquedas inútiles, sus esperanzas se fueron al tacho de la basura.

Y ahora se encontraba frente a una chica que parecía terriblemente desamparada. Una chica que decía no conocerlo pero que sin embargo le estaba abriendo su corazón, una chica que tenía una familia, una vida y un futuro marido.

-Riza, realmente no se a que estas jugando, pero si eres tu la niña que yo conocí, esto no tiene gracia.

Ella lo miro abriendo mucho los ojos, dejo que las lagrimas resbalaran por sus mejillas y se lanzó a sus brazos llorando desesperadamente. Roy la trajo contra si y comenzó a acariciarle el cabello para intentar calmarla u poco.

Ella se separo y lo miro entre desafíate e insegura, se paso la lengua por los labios resecos y hablo.

-No se que paso en mi vida, pero no recudo nada de lo que fue mi pasado. Mi madre me cuanta como era cuando niña y esa cosas por para mi siempre me han parecido los recuerdos de otra persona, mi vida comenzó desde que tenia treces años, antes es solo un pagina en blanco.

Roy noto como se le formaba un nudo en la garganta. ¿Que estaba diciendo aquella joven? Nadie podía olvidar quien era realmente, ¿como se puedo olvidar una vida llena de momentos y recuerdos junto a las personas que te aman?

-No se a que te refieres- le respondió serio.- Es imposible que hayas olvidado todo de la noche a al mañana, el impasible que te hubieras olvidado de tu abuelo, de los chicos, de todo.

-Se que esto te debe parecer una locura- le dijo Riza en tono tranquilizador- para mi también lo parece, pero son, muchas cosas las que me confunden. Llego a una estación de trenes de una ciudad a la que nunca he venido y tu me abrasas y juras conocerme, luego esta lo de la fecha de mi cumpleaños y además que yo no recuerdo absolutamente nada, para mi están difícil de asimilar como lo es para ti, si no le es mas, pero, intentó encontrarle una respuesta a esto que me esta ocurriendo y no se que pensar.

Riza lo miro con los ojos llenos d e lagrimas, estaba pálida y temblorosa, Roy estaba seguro de que por lo menos eso no era un farsa a menos de que ella fuera una excelente actriz, la tomo del brazo y la condujo hasta la casa, la instó a sentarse mientras el preparaba un poco de te.

Riza lo miraba mientras preparaba las cosas, seguramente pensaría que estaba mal de la mente. Una cosa era parecerse a aquella muchacha y otra muy distinta era serlo realmente.

Al cabo de unos minutos Roy regreso con una tasa de te que le deposito en las manos y se sentó frente a ella, observándola detenidamente.

-"Olvida y sonríe"- le dijo mientras Riza lo miraba algo sorprendida y se llevaba instintivamente la mano hacia el colgante que se encontraba bajo su blusa.

-¿Como lo sabes? ¿Cómo sabes lo que dice el colgante?-

-Eso es fácil, teniendo en cuanta de que yo te lo obsequie cundo cumpliste trece años.

Roy se acerco hasta ella, y tomo delicadamente el colgante, Riza sintió su respiración por lo cerca que se encontraba de ella, nuevamente noto que se le aceleraba el pulso y se ruborizó, pero Roy pareció no notarlo.

-¿Realmente me lo obsequiaste tu?- le pregunto mientras ponía distancia entre ambos y trataba de recuperar el poco control que le quedaba.

-Por lo menos se lo obsequie a la Riza que era mi amiga.

Nuevamente estaba marcando las diferencias. Ella era la completa extraña y la otra chica era la que el apreciaba, ella solo era una sombra de lo que Roy apreciaba y recordaba.

-Es verdad- le dijo tratando de sonar indiferente pero Roy se dio cuanta de que la había herido, para ella esto debió ser algo extraño e ilógico y el solo pensaba en que ya no quería sufrir más.

-Creo en lo que me planteas, Riza, pero aun no estoy completamente seguro.

-Yo no he dicho nada- se apresuro a responder ella mientras seguía revolviendo el te.

-Pero lo pensabas, eres demasiado expresiva a veces. Cuando llegaste ayer, eras como una estatua. Hermosa pero inaccesible.

Hermosa. Roy le acaba de decir que la encontraba hermosa. Nuevamente noto que se ruborizaba y se sintió mal, Frank se lo decía casi siempre, pero para ella era lo mismo que el estuviera hablando sobre un informe militar, pero Roy hacía que todo pareciera distinto, que tuviera deseos de hacer cosas nuevas, ganas de vivir.

-Quiero que vengas a cenar mañana en la noche conmigo- le dijo Roy mientras se ponía de pie , por lo que Riza dio por hecho de que ya iba a marcharse y en parte era lo mejor ya que lo mas probable seria que Frank llegaría de un momento a otro.

-No se si pueda ir- le dijo algo apenada.- Frank…

-Yo me encargare de el, no te preocupes- Roy le sonrió y le coloco un mechón de cabello tras la oreja- Quiero que conozcas a alguien.

Riza noto un nudo en el estomago, conocer a alguien que formaba parte de la vida de Roy era dar un paso mas allá de un simple conocido, era darle una cabida en su vida que aun no se sentía lista a afrontar pero lo que mas deseaba en ese momento era estar junto a el.

-¿Se puede saber quien es?- le pregunto algo temerosa, no quería que el dijera que era una novia o una buena amiga, eso la destrozaría.

-Conocerás al General Grumman- Roy la observo al ver que reacción tenia al escuchar aquel nombre, pero ella pareció no entender a lo que se refería.- Si tu eres la Riza que yo creemos que eres, el seria tu abuelo.

Riza se llevo las manso a la boca tratando de ahogar un grito.

-Te pasare a buscar a las siete, espero que estés lista.- Roy la acaricio la mejilla y la dejo sola y llena de preguntas a las que no sabia como darles una respuesta.

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Ya chicas, esta el chap de la semana y espero les haya gustado, aunque la autora estuvo con poca inspiración, creo que fue una depresión pre ingreso a clases, pero la semana que viene ya estaré resignada.

Como siempre agradezco a los que leen y especialmente a los que dejan su opinión así que:

Amiti Melotica: Gracias a ti por darte el tiempo de leerla, las dudas se irán aclarando en el camino, ya lo veras, gracia por el cometario y nos leemos el viernes, ciao.

Xris: Espero que ya hayan quedado un poco mas claras, o por lo menos que se deslumbre algo, ya veras que de a poco todo va aclarándose, nos leemos luego, ciao.

Hanae: Como ves la historia va tomando forma, pero aun falta un poco para que pase algo mas, pero ya veras, espero que te guste el chap y nos leemos el viernes, ciao.

Walku-chan: Espero que el chap te hayas gustado y que todo se haya aclarado un poco mas, gracias por el apoyo y nos leemos el vienes, ciao